[*Otros}– ‘Lanzarote Wine Run’, el desafío de correr entre viñedos y volcanes únicos en el mundo

06/06/2013

Romualdo Castillo

El cautivador paisaje de la isla es el escenario de un fin de semana (22 y 23 de junio) que combina gastronomía, running y amor por el vino.

La ‘Lanzarote WineRun’ es mucho más que una media maratón, es un espectáculo que aúna deporte, senderismo y promoción de la gastronomía y de los apreciados caldos locales.

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Nació como competición deportiva en 2009, y desde entonces ha evolucionado hasta convertirse en un evento que abandera un ocio y un turismo sostenible, imbricado en la frágil y espectacular naturaleza isleña.

Los 21 kilómetros de carrera transcurren por el espacio protegido de La Geria, principal zona de producción de los vinos Denominación de Origen de Lanzarote, y cuya variedad reina sigue siendo la malvasía volcánica, cultivada en hoyos semicirculares y rodeada de palmeras solitarias y casonas que fueron testigos de otra época.

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La Geria es un desierto negro y ondulado, dibujado por tres generaciones de sufridos lanzaroteños, que ya en el siglo XVIII supieron transformarlo y explotarlo en clave sostenible.

La práctica de esta respetuosa agricultura desértica ha dado como resultado un espacio único en el mundo, que aspira a ser nombrado Premio Europeo del Paisaje 2013.

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La ‘Lanzarote WineRun’ arrancará el próximo sábado 22 de junio con un Festival de Cocina Tradicional que reivindicará y divulgará los productos locales de temporada, prestando especial atención a dos fuentes tradicionales de sabor y carbohidratos: el boniato (batata) y la papa (patata), dos frutos de la agricultura insular, omnipresentes en la cocina tradicional y en las experimentaciones de la nueva cocina Canaria.

Al día siguiente, La Geria acogerá una carrera de 21 kilómetros y una ruta de trekking de 13 kilómetros que tendrán un denominador común: el respeto al corredor y al paisaje.

A ello se suman las mejores bodegas, que estarán presentes ofreciendo su amplia gama de vinos.

La ‘Lanzarote Wine Run’ es proyecto enmarcado en un plan de mayor alcance: «Salvar La Geria». Desde que, en los años 70, el turismo sustituyera al sector agrario como principal motor económico de la isla, muchas tierras se abandonaron.

Hoy, la identidad de Lanzarote y su principal valor turístico es su esencia paisajística, que es la síntesis más impactante su idiosincrasia e historia.

Por eso, el plan de revitalización del Espacio Agroecológico de La Geria persigue la sostenibilidad económica, cultural, medioambiental y turística de este paisaje, a través del enoturismo, el senderismo y la recuperación de espacios agrícolas degradados.

Fuente: ABC

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[*Otros}– Antiguo ‘Club Isleño’ en la esquina de Padre Sierra, en Caracas. Siglo XIX

01 de junio de 2013

Gerónimo Alberto Yerena Cabrera

Durante el primer gobierno del general Antonio Guzmán Blanco, en la céntrica esquina caraqueña de Padre Sierra existió un centro de recreación denominado Club Isleño.

Estaba ubicado en la edificación situada en el ángulo noreste frente al Convento de las monjas de la Concepción, en donde, luego de salir las monjas en el año 1874, se inició la construcción del actual Palacio Federal.

Este club era el principal sitio de reunión de los isleños (Canarios) en la capital, tal como hoy lo es el Hogar Canario de Venezuela.

En ese período tuvimos la grata estadía del lanzaroteño Isaac Viera (1858-1941), que para entonces era un joven de avanzada y, a la vez, de espíritu aventurero, quien, al terminar el bachillerato en el Seminario Conciliar de Las Palmas, emigró a nuestra patria, «acariciando risueñas / ilusiones de oro y miel», según se lee en su folleto autobiográfico «Palotes y Perfiles» (1895).

Su estadía en Venezuela transcurrió entre mediado de los ’70s del siglo XIX y hasta 1882. Durante ese tiempo —además de ejercer, entre otras cosas, actividades docentes— fue testigo de varias peripecias sucedidas en nuestra capital, algunas de ellas muy “llamativas” y dignas de reprodución, cónsonas con la idiosincrasia del venezolano, y con los numerosos descendiente de esa segunda patria chica llamada “Islas Canarias”.

Quien luego fuera, al regresar a su patria, escritor, poeta, periodista y costumbrista, en su libro “Costumbres Canarias” —editado en el año 1916, B E N A C I M I E N T O. San Marcos, 42 (Madrid)— relata, en las páginas 145-146, lo sucedido en el antiguo Club Isleño.

El relato del propio escritor y poeta, testigo de lo acontecido en la esquina de Padre Sierra es el siguiente:

A raíz de ser nombrado ministro de Ultramar el señor León y Castillo, la Policía de Caracas, por orden de Guzmán Blanco, clausuró el Club Isleño establecido en la esquina de Padre Sierra, al lado de la confitería «La Colonial”, por escándalo público.

El motivo fue el siguiente:

Una noche, los socios del expresado centro, divididos en dos bandos, discutían acerca de cuál población era más importante, si Santa Cruz de Tenerife o Las Palmas, oyéndose decir desde la calle que las fichas con que se jugaba al tresillo (cierto juego de naipes, jugado por tres personas) en el «Gabinete literario» de la última de las mencionadas ciudades, eran más finas que las del casino de la capital de estas islas.

Se escucho decir «Esto, Inés, ello se alaba, / no es menester alaballo», un dicho Canario que bien sabían ellos lo que quería decir en doble sentido.

De las palabras pasaron a las manos, y fue tal la gresca que los muebles caían a la vía pública lanzados desde las ventanas altas del edificio social. Hay que destacar que una silla quedó encasquetada en la cabeza de una negra que a la sazón pasaba por aquel sitio.

Al día siguiente al de aquella monumental pelotera, los periódicos caraqueños satirizaron, con donosura y crueldad, a nuestros compatriotas que, olvidándose de que la ropa sucia debe lavarse primero en casa, se complacieron en hacer la colada en mitad del arroyo de ciudades extranjeras.

El patizambo Gregorio Solórzano, que estuvo en la batalla de Ayacucho, en el Perú, cada vez que nos encontraba nos decía, recordando aquel batifondo, y valga el argentinismo:

—Sepa usted, «catire», que los isleños son «piores» que los venezolanos «pa» armar «guachafitas»

Esta historia nos hace recordar al “Ilustre Precursor” de la Independencia, Don Francisco de Miranda —hijo de Canarios, el cual vivió, más de un siglo antes, en la casa diagonal a donde luego se estableciera este club— cuando dijo sus lapidarias palabras, vigentes en el actual siglo XXI: «¡Bochinche, bochinche! ¡Esta gente no sabe hacer sino bochinche!».

Estas palabras fueron pronunciadas por el Generalísimo Francisco de Miranda en la madrugada del 31 de julio de 1812, luego de recibir a un grupo de oficiales patriotas en el domicilio donde dormía, situado en el puerto de la Guaira, de donde partiría a la mañana siguiente con destino a Curazao.

Ahí, en esa oportunidad, “el Inmortal Canario” nos diagnosticó a todos, y los bochincheros a quien se refería “El Precursor” no eran precisamente los Canarios, más bien los criollos y, sobre todo, los “Mantuanos”.

Fuente: Venezuela de antaño

Cortesía de Hiram Pérez

[*Otros}– En busca de la ruta del vino de El Hierro (Canarias)

24/05/2013

Guía Repsol

Este pequeño territorio insular concentra una sorprendente paleta de paisajes: la oscura roca volcánica, el azul del siempre cercano Atlántico, y el verde de los bosques y viñedos.

Después del paso obligado por Valverde, capital de la isla más joven y occidental de las Canarias, iniciamos la ruta del vino de El Hierro en Echedo, localidad enclavada en medio de una zona agrícola donde predomina el cultivo de la vid.

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Probablemente plantó la primera cepa un inglés llamado Juan Hill, allá por el siglo XVI, del que el prestigioso periodista y escritor herreño José Padrón Machín afirma que debería ser considerado uno de los personajes más interesantes de la historia de la isla.

Entre otras razones, porque hoy el vino herreño forma parte de los caldos seleccionados por los sumilleres. La tradición familiar de cultivar la viña todavía se mantiene aquí con mimo, y no hay tasca donde la consumición más solicitada no sea un cuartito de «vino de pata», como lo llama la población local.

En Echedo también empezamos a paladear la variedad de escenarios naturales que acogen los apenas 270 km2 de El Hierro: desde los 1.500 metros de altitud del Pico Malpaso hasta el siempre cercano océano, sin olvidar sus fondos marinos, paraísos del buceo y de la pesca subacuática, y los sobrecogedores acantilados.

La mirada se deleita con el contraste entre las formaciones de lava y las verdes masas arbóreas de pino Canario, las sabinas o los bosques de laurisilva, una joya botánica del Terciario.

Más de la mitad del territorio herreño tiene algún tipo de protección medioambiental. Tras contemplar las casas tradicionales de piedra volcánica de Echedo, rodeadas de parras, descendemos por una carretera en zigzag hasta Charco Manso.

Esta espectacular piscina natural está rodeada de rocas de ceniza negra y roja, cubiertas a su vez por un manto de plantas autóctonas de color amarillo intenso.

Con vistas a la bahía

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De vuelta a Echedo, la ruta prosigue por la HI-5 hasta Frontera, verdadera capital del vino herreño.

En el camino es obligado detenerse en el Mirador de la Peña, donde el artista lanzaroteño César Manrique fusionó la tradición y la arquitectura moderna. Desde aquí se contempla uno de los paisajes más impresionantes del recorrido: la bahía de El Golfo y el valle del mismo nombre, un anfiteatro natural de unos 25 km de longitud, cuyas paredes -forradas de bosque verde- caen mirando al mar desde una altura de 1.200 m.

Siguiendo hacia Frontera por la HI-5 se pasa un túnel para llegar a Las Puntas. Según el Guinness de los récords, este pueblo cuenta con el hotel más pequeño del mundo, el Punta Grande, emplazado frente a los Roques de Salmor.

Por la misma carretera se llega al Lagartorio, nombre del Centro de Reproducción y Cría en cautividad del lagarto gigante de El Hierro, especie endémica en peligro de extinción.

Ya en Frontera, merece la pena visitar la iglesia de la Candelaria, que tiene su campanario encima de un promontorio de ceniza roja en cuya ladera sur crecen las viñas. En una ermita de Frontera se encuentra la imagen de la Virgen de Los Reyes, patrona de la isla.

El pueblo más joven

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La HI-1, en dirección a la cumbre del Malpaso, conduce hasta el Mirador del Golfo. Así se llega a la vertiente este de la isla, donde se enlaza con la HI-40.

El próximo destino es el municipio más joven de España: El Pinar de El Hierro, constituido como tal en 2007. En esta zona, de tierras más áridas que las recorridas anteriormente, se pueden contemplar los viñedos desde el mirador de la montaña de Tanajara, que da nombre a uno de los vinos locales más selectos.

Desde aquí se baja a la costa por la HI-4 y la HI-410 para disfrutar del atardecer en la Cala de Tacorón, otro de los lugares donde se entiende por qué esta isla con forma de estrella fue declarada Reserva de la Biosfera.

Rincón del Vino del Hierro

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El cultivo de la vid forma parte del acervo cultural de El Hierro. La propiedad de los cultivos está dividida en pequeñas parcelas, de manera que casi todos los herreños poseen algún terreno para obtener su propio caldo.

Las distintas variedades de uva —sobre todo las antiguas cepas, como el baboso negro, el verijadiego, el negromuelle o la más extendida, el listán blanco— se han adaptado al suelo volcánico y a las condiciones ambientales.

Las viñas de la zona de El Golfo presentan una orientación al norte, tanto en su zona baja, como en la media y la alta. En el área de El Pinar, las vides están a mayor altitud, con una orientación sureste, sometida a la acción de los vientos.

Todos los vinos de la D.O. tienen en común su contenido en agua, alcohol, azúcares, ácidos orgánicos, sales minerales, vitaminas y antioxidantes (taninos, flavonoides, resveratrol,…), más abundantes en los tintos que en los blancos. Un consumo moderado en personas adultas sanas es cardiosaludable y característico de la Dieta Mediterránea.

LO QUE SE TIENE QUE SABER

Productos de la zona

Las quesadillas son un postre típico de la isla. De calidad excelente, el queso herreño se elabora con una mezcla de leche de vaca, oveja y cabra y, posteriormente, se ahuma con madera de higuera.

Entre las frutas, la piña, los plátanos y los higos secos —reputados como los mejores de Canarias— resultan exquisitos.

Qué comprar

Hay mantas, tapices y cubrecamas hechos en antiguos telares con lana hilada a mano. En madera, se pueden conseguir peculiares cuencos denominados gavetas, jarros para el ordeño, cucharas o chácaras, similares a unas castañuelas pero de mayor tamaño. También se elaboran productos de cestería y cerámica.

Cuándo hacer la maleta

En primavera, época del azufrado en la viña, toda la isla es un jardín de tonalidades. Pero si se quiere ver la recogida de la uva, los meses clave son agosto y septiembre.

Fiesta

La principal fiesta de la isla es la Bajada de La Virgen de Los Reyes, una romería de 42 km que se inicia en la ermita de La Dehesa hasta Valverde.

Se celebra cada cuatro años el primer sábado de julio; durante un mes la patrona de la isla une a todos los herreños.

El 10 y 15 de agosto, en Frontera, se celebran las festividades de San Lorenzo y de La Candelaria, respectivamente, con competiciones de lucha canaria.

Sorpresa

El Faro de Orchilla, en el sur de El Hierro, es la zona más occidental de España. Contemplar el paisaje de este enclave quizás explica la creencia del mundo antiguo de considerar este punto el fin del mundo: en el siglo II de nuestra era, Ptolomeo lo definió como el Meridiano Cero.

Sus puestas de sol, con el océano a los pies del espectador, son verdaderamente mágicas. Junto al faro se practica el buceo.

Visita obligada

En lo alto de la montaña de Tanajara hay un mirador desde el que se observan los viñedos de El Pinar. Aquí, los cultivos de secano son más modernos, disgregados en terrazas y alineados en espaldera, lo que facilita la mecanización.

Además, esta atalaya permite contemplar el Parque Rural de Frontera, que mira al Mar de las Calmas y la costa de El Pinar de El Hierro.

Fuente: ABC

[*Otros}– Lanzarote: del vino a las papas arrugadas

11/05/2013

Los exploradores europeos de los siglos XVIII y XIX que llegaban a Lanzarote se quedaban boquiabiertos al entrar en camello por el paraje de La Geria.

Hoy, tres siglos después, el que visita este paisaje agrario siente la misma sensación de asombro que los antiguos trotamundos.

 

El barón Alexander von Humboldt (1769-1859), el naturalista más importante que ha visitado Canarias, hablaba de espectáculo imponente.

La creación del sistema de cultivo para la vid, con la arena volcánica —lapilli— que ha dado lugar a este paisaje antrópico tan original, es una muestra de ello.

La puerta de entrada por el pueblo de Uga, al sur de la isla, por donde se inicia la ruta es, sin duda, la más impresionante, con un marco incomparable al fondo: el Parque Nacional de Timanfaya y el Parque Natural de Los Volcanes.

El sereno de la noche, conocido en Lanzarote como la tarosa, hace brillar la arena negra volcánica y se aprecia la irregular geometría que forman los miles de arcos de piedra que configuran los cortavientos individualizados para cada planta.

Siguiendo por la LZ-30, que cruza La Geria, se encuentran higueras y árboles frutales, asociados también al cultivo de la vid. En el paseo por la zona se aprecia cómo las vides están plantadas en el fondo de agujeros amplios de hasta 5 metros de diámetro y una profundidad de 1 a 2 metros. Las raíces de la vid penetran en las capas donde encuentran alguna humedad.

Hoy, el paisaje de La Geria está siendo transformado para permitir el uso de medios mecánicos, pues la tradicional forma semicircular de la vendimia sólo era posible mediante un proceso manual.

Cultivos del vino de Lanzarote

Frente a la bodega de La Geria, a la izquierda del camino, hay una pequeña ermita recién restaurada, Nuestra Señora de la Caridad. Un poco más adelante, un cartel indica la montaña de El Chupadero. En este lugar, cada 18 de agosto, se celebra la fiesta del verano.

Continuando por la carretera central, se vuelve al camino que conduce a nuevas bodegas. Aquí se puede ver un corte geológico de las distintas capas de suelo donde crecen las plantas y sus raíces.

La mayoría de las plantaciones de viñedos de La Geria son de las familias de Lanzarote, que siguen fielmente el cultivo tradicional.

Continuando la ruta por el camino principal, hay un desvío hacia La Asomada y luego al poblado de Vegas de Tegoyo. Justo frente a la ermita de este pueblecito se puede admirar un jameo, tubo volcánico, a ras del suelo.

De vuelta a la LZ-30, en dirección a Teguise, desviándose por la LZ-56, se llega a un área llamada Tinguatón, uno de los puntos más próximos al Parque Nacional; y de allí a Tinajo, la localidad de Lanzarote donde hay más viñas.

Tomando aquí la LZ-58 y luego, a la derecha, la LZ-30, el siguiente enclave es Masdache, un pequeño pueblo orgulloso de su ermita.

Nada más pasar este poblado, a la izquierda, hay que hacer una parada imprescindible en esta ruta: el Museo del Vino, instalado en la bodega El Grifo, del siglo XVIII, la más antigua de Canarias.

Allí, a la izquierda, aparece un camino que va a El Islote, un interesante lugar para los verdaderos amantes del vino.

De vuelta a la carretera se llega a Teguise, donde se encuentra la casa-museo Monumento al Campesino, la puerta de salida del espectacular paisaje de La Geria, situado justo en el centro geográfico de la isla. Este recorrido deja en el viajero sensaciones impactantes e inolvidables.

Rincón del vino

La forma de cultivar el vino en Lanzarote es única en el mundo: la uva crece en hoyos excavados en la ceniza volcánica, en un paisaje sublime que durante siglos ha esculpido el agricultor conejero, habitante de Lanzarote.

El segundo elemento diferenciador del vino de Lanzarote es la variedad de la uva: la malvasía, que se cultiva en islas —Grecia, Sicilia, etc.— y, principalmente, en Canarias. Esta uva da unos vinos jóvenes, suaves y afrutados, con unos perfiles muy buscados, al ser delicados, tanto en boca como en nariz.

El malvasía contiene agua, alcohol, azúcares no fermentables, ácidos orgánicos, sales minerales y vitaminas del grupo B, además de colorantes y antioxidantes.

Su valor energético depende del grado alcohólico (7 kcal./gr.) y de azúcares (4 kcal./gr.). Su consumo moderado es beneficioso para prevenir enfermedades degenerativas, cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.

Lo que hay que saber

Destacan las papas arrugadas, pequeñas patatas cocidas con agua de mar, con mojo, aliño elaborado con especias del lugar. También, el gofio, harina trigo tostado y amasado con un buen caldo de pescado; los pejines, peces pequeños de la familia de las sardinas, los boquerones y la vieja, un pescado de la zona, asado.

Los guisos más populares son el puchero Canario con garbanzos o judías. Las carnes recomendadas son el conejo en salmorejo y la carne de baifo (cabrito), embarrada con mojo picón y frito.

Qué comprar

Los cuencos de barro cocidos al sol (gánicos) servían para preparar los alimentos a los antiguos habitantes de la isla.

Son muchas las casas donde se trabaja la alfarería y la cerámica. Los cestos, esteras, escobas y sombreros de palma, mimbre o pita, son otros de los elementos artesanales que definen a Lanzarote, así como la confección de tejidos de bolillos, bordados, calados, ganchillos, hilado, macramé o telares.

Otra actividad artesanal son los trabajos en piedra de las canteras locales. No se puede olvidar la sal marina elaborada a la antigua usanza en las viejas Salinas del Janubio.

Mejor época para hacer la ruta

Los primeros días del mes de julio se realiza en Lanzarote la primera vendimia de Europa. La recogida de la uva en La Geria es manual. La mujer continua utilizado los atavíos para protegerse del sol que utilizaban sus abuelas, y todavía algunas familias se ayudan del camello y el burro para cargar la uva.

Desde hace ocho años, cada 15 de agosto se celebra la Fiesta del Vino en La Geria. Se organiza en el núcleo central del paraje protegido, en la zona de la ermita de Nuestra Señora de la Caridad. Las bodegas montan grandes carpas e invitan a todo el que se acerque a tomar una copa de vino.

Visita obligada

Sin ir al espacio, dentro del planeta Tierra existe un lugar completamente de otro mundo a los ojos de cualquier humano: Timanfaya, un mar de lavas recientes que ha sido declarado Parque Nacional.

La Montaña de Fuego se puede visitar en una guagua (autobús) o a lomos de un camello. También son posibles paseos a pie, previa cita en el Centro de Visitantes de Mancha Blanca.

La ermita de Nuestra Señora de la Caridad, situada en La Geria, fue construida a principios del siglo XVII. Luego fue sepultada por la erupción del Timanfaya en 1730, y se volvió a desenterrar a principios del siglo pasado.

En su interior se encuentra uno de los lienzos más importantes de Lanzarote, la Virgen de la Caridad del Cobre, de procedencia americana.

Fuente: ABC