[*Otros}– Telémaco, el último ‘barco fantasma’

12-06-2015

Carlos M. Montenegro1

Desde hace lustros, los medios de comunicación mundiales informan profusamente de la llegada masiva de inmigrantes ilegales a través del mar Mediterráneo.

Proceden principalmente de países sin tradición migratoria, unos del África subsahariana y otros árabes, de Oriente Medio, y a bordo de “pateras” y “cayucos”, embarcaciones sumamente frágiles y peligrosas, van destino a España e Italia básicamente.

Hacia la mitad del siglo XX en las Islas Canarias se dio un fenómeno conocido como el de los “Barcos fantasmas”.

En 1939, al finalizar la Guerra Civil española, el país quedó devastado y, en el nuevo régimen, a pesar de mantenerse neutral en la II Guerra Mundial, hasta bien entrada la década de los 50, las penurias continuaron. El General Franco se sostuvo en el poder inaugurando una férrea dictadura que se cebó en la represión de todos aquéllos que defendieron a la República que había derrocado. El archipiélago canario no se salvó de los brutales castigos, y parte de la población decidió emigrar.

El país al que los isleños pusieron la mira fue Venezuela, que, tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, había tomado un camino hacia  la modernidad, a pesar de los vaivenes políticos, sustentada en la creciente producción de petróleo que generó una bonanza económica, demandando cada vez más mano de obra para la industria, construcción, grandes obras de infraestructura y agricultura.

Los canarios destacaban por su gran eficacia en la agricultura, y hacia eso apuntaron los que decidieron ir a Venezuela, con latitud  y climatología  muy similares a las del archipiélago canario.

Entre los problemas que sufrían los habitantes de las Islas estaba la dificultad para poder salir de su tierra: no contaban con pasaporte, por ser generalmente considerados hostiles al régimen —sin mucha base, por cierto—, pero sin ese requisito no era posible obtener visados para emigrar. La única salida era escapar por mar utilizando así los denominados “barcos fantasmas”.

Se daba ese nombre a veleros de dos mástiles, algunos con un pequeño motor auxiliar, que desaparecían de los mares de Canarias, apareciendo después, abarrotados de emigrantes y tras varias semanas de travesía, en los mares de Venezuela. Los barcos zarpaban de noche de alguna de las islas y, una vez en alta mar, ya lejos de tierra, cambiaban su rumbo y se dirigían a Venezuela.

Algunos de ellos llevaban patrones expertos que conocían el barco y podían llevarlo sin problemas, pero otros contaban con patrones de menor experiencia. En algunos casos se dividía la cabina interna con otro piso horizontal para poder alojar más pasajeros, que dormían hacinados sobre tablas y sacos, en pésimas condiciones. Los barcos más grandes tenían unos 30 metros de eslora (largo) y 10 de manga (ancho).

Tras este preámbulo, contaré la aventura de una pequeña goleta, que protagonizó el último viaje fantasma tras una dramática travesía llena de peligros que trastornó a sus pasajeros, aventura que no olvidarán mientras vivan y, sin duda, semejante gesta ya forma parte de la épica canaria de la emigración.

Me refiero al Telémaco”, un pequeño motovelero, de 27 m. de eslora, 6 de manga y 6 de calado, con dos palos y un bauprés, además de un pequeño motor central. Esta goleta era usada en Canarias sólo para el transporte de mercancías entre San Sebastián de la Gomera y Santa Cruz de Tenerife.

Un numeroso grupo de personas interesadas en emigrar lo antes posible con rumbo hacia Venezuela se empeñaron en el objetivo, no de pagar el pasaje (la importante cifra de 5.000 pesetas), sino de adquirir un barco. Así, llegaron a reunirse hasta 171 personas, una de ellas una mujer, dispuestas a viajar hasta América. Cuando hubieron reunido el dinero necesario, compraron el Telémaco a la sociedad “Gil Hernández Hermanos” de Las Palmas de Gran Canaria, por la nada despreciable cifra 520.000 pesetas.

El 05 de agosto de 1950, el Telémaco no puso rumbo a Tenerife, como acostumbraba, sino hacia Valle Gran Rey, en el sur de la Gomera. Allí embarcaron pasajeros y víveres, consistentes en cuarenta y dos sacos de gofio, diez sacos de pescado salado, 1.700 kilos de papas, una caja de latas de leche condensada, una caja de botellas de coñac, tres garrafas de aceite, y dos cajones con carne de cerdo en salazón, además de toneles con agua dulce.

Así pertrechados, furtivamente salieron la noche de ese mismo día de agosto, con buen tiempo. Hicieron una parada frente a Agulo, otra localidad gomera, para recoger a nuevos pasajeros, desde donde enrumbaron en dirección a Taganana (Tenerife), para embarcar al capitán; éste quería subir más gente y  no se lo permitieron por ir sobrecargados, así que regresó a tierra y no volvió.

El cocinero notó que los alimentos y el agua no estaban en buenas condiciones, y el Telémaco debió regresar a su punto de salida en la Gomera. 24 pasajeros enfermos por mareo decidieron renunciar al viaje siendo sustituidos por otros, y un nuevo piloto, menos experimentado.

El día 09 de Agosto, el Telémaco, usando las velas y el motor, puso finalmente rumbo a Venezuela. El navegante Martín Pérez González, sin instrumentos de navegar pero con gran intuición, trazó sin embargo el rumbo correcto.

Las dificultades comenzaron a los 19 días de navegación, cuando tras fortísimos vientos les sorprendió una tormenta que duró casi 16 horas. Por la violencia del temporal perdieron la mayor parte de los víveres y el agua, mal amarrados en la cubierta. Los pasajeros enfermaron de  mareos y se apiñaban en la bodega; por la mañana amainó, pero a ese temporal siguió otro; los emigrantes pensaron que morirían en aquellas violentas borrascas. Al cabo de unos días se acabaron los alimentos y el agua, y los pasajeros llegando a beber agua del mar.

La suerte llegó, pensaron, cuando avistaron un petrolero español, el «Campante», pero los tripulantes de éste, al ver su lamentable estado de quienes iban en el «Telémaco», no los dejaron ni subir a bordo; con flotadores les lanzaron algunos barriles de agua, una garrafa de aceite y arroz, teniéndolos que recoger a nado en un mar poblado por tiburones.

Les informaron que estaban a 400 millas de Barbados y a unas 600 de Martinica, y continuaron su ruta. Temiendo que los ingleses de Barbados pudieran repatriarlos, optaron por Martinica, más cercana a Venezuela, no sin la oposición violenta de algunos que preferían la cercana isla británica.

Fue un gran acierto, pues, con viento a favor, avistaron Martinica diez días después. Unos pescadores los acompañaron hasta Fort de France, la capital, donde fueron muy bien recibidos. La fortuna quiso que el cónsul cubano en Martinica, Sr. Romero, hubiera nacido en Gran Canaria, y se volcó en atenciones con sus paisanos, al igual que los martiniqueños, que los agasajaron durante su estadía.

Les facilitaron una carta de navegación, abundantes víveres y agua, gasoil para el motor, dinero, y un nuevo pasajero andaluz, Juan Palomo, que los acompañó hasta La Guaira. El 11 de Septiembre de 1950 el «Telémaco» emprendió su última singladura hacia el destino tan anhelado por aquellos 171 hombres y una mujer, los mismos que salieron de Canarias.

Cinco días después arribaron a La Guaira, donde encontraron anclados otros “barcos fantasmas” que los habían precedido: el Platanito, el Juanito Suárez, el Joven Gaspar, el Nuevo Teide, y el Benehoare. Eran sólo algunos de los muchos pequeños barcos que lograron hazañas parecidas a la del Telémaco.

Los pasajeros del Telémaco fueron enviados por 40 semanas a la Isla Orchila, y semanas después ingresaron en el país.

Los “barcos fantasmas” trajeron a Venezuela muchos miles de canarios, que han dejado lo mejor de sí en esta tierra, la mayoría de los cuales o sus descendientes aún siguen aquí. Venezuela y los canarios se deben mutua gratitud.

(1) Esta historia real me fue contada en 1978 por mi cuñado gomero, Luis León, cuyo hermano, Heraclio Facundo (Tato) León, llegó a Venezuela en 1950 a bordo del Telémaco.

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LISTA DE PASAJEROS EN EL TELÉMACO, Y DÓNDE EMBARCARON2

24 de enero de 2013

Alojera

  1. Carlos Jara Santos (Padre). Conocido por Juan Jara
  2. Carlos Jara Mesa. (Hijo)
  3. Dimas Damas García
  4. Juan Díaz Martín
  5. Benito García Santos. Último en embarcar, llegó nadando
  6. Alonso Santos Jara. Hermanos
  7. Antonio Santos Jara. Hermanos
  8. Juan Martín Ossorio
  9. Antonio Jara Santos. Hermanos
  10. Jaime Jara Santos. Hermanos
  11. Vidal González Santos
  12. Carlos Ossorio Ramos. Primos
  13. Manuel Ossorio Ramos. Primos
  14. Alonso Santos Jara. Hermanos
  15. Francisco Santos Jara. Hermanos
  16. Imeldo Perdomo Moreno. Tío
  17. Onelio Perdomo Ossorio. Sobrino
  18. Ramón Damas Rolo
  19. Gumersindo Jara Martín. (Sindo)

Agulo

  1. Antonio Cabello Fagundo
  2. José Cabello Rodríguez. Hermanos
  3. Sebastián Cabello Rodríguez. Hermanos
  4. Ramón Suárez Escuela
  5. Cesáreo Suárez Febles. Primos
  6. Ignacio Febles Suárez. Primos (guitarrista)
  7. Lucio García Henríquez
  8. Pedro García Henríquez. Tío
  9. José Manuel García Vera. Sobrino
  10. José García Suárez. (Pepe Rina)
  11. Juan Henríquez García
  12. Vicente Henríquez Vera
  13. Filiberto Hernández Hernández
  14. Francisco Hernández Cabello
  15. Caledonio Herrera García. (Tamargada)
  16. Antonio Juan Martín Plasencia
  17. Francisco Medina Barrera
  18. Antonio Negrín Suárez. Hermanos
  19. Francisco Negrín Suárez. Hermanos
  20. Ramón Plasencia Rodríguez. (Tamargada)
  21. Jerónimo Rodríguez Rodríguez (Momo)
  22. Juan Santos Plasencia
  23. Francisco Serafín García
  24. Agustín Suárez Sánchez. Padre
  25. Agustín Suárez García. Hijo
  26. José Suárez Perdomo
  27. Domingo Negrín Piñero

Hermigua

  1. Fernando Méndez Aguilar
  2. Asensio Armas Trujillo
  3. Antonio Brito Amaya. (Huevo frito)
  4. Eugenio Cabrera García
  5. Lucio Darias Mora
  6. Arnoldo Izquierdo Montesino. Hermanos
  7. Francisco Izquierdo Montesino. Hermanos
  8. Heraclio León Fagundo. (Tato)
  9. Melquíades Trujillo Bencomo
  10. Jerónimo Mesa
  11. Manuel Hernández Ortiz. Hermanos. (Porrón)
  12. Francisco Hernández Ortiz. (Porrón)
  13. José Hernández Negrín. (El Moro) Padre
  14. José Hernández Negrín. (El Moro) Hijo
  15. Antonio Pineda Hernández. (Botón)
  16. Miguel Díaz
  17. Jacinto Chávez Rodríguez
  18. Ramón Herrera Cruz. (El Pájaro) (Clarinete)
  19. Domingo Negrín Pinero
  20. Manuel Plasencia Hernández
  21. Francisco Rodríguez Montesino
  22. José R. Magdalena Plasencia. (José Patricio)
  23. Francisco Nieves Rodríguez
  24. Pío Herrera Herrera
  25. Domingo Medina Medina. (Los Aceviños)

Vallehermoso

  1. Benjamín Ascanio García. (Se lanzó al mar a recoger los víveres que arrojó el Campante)
  2. Feliciano Bethencourt Amaya
  3. Genaro Dorta García
  4. Paulino García Aguilar
  5. Antonio Gaspar Ramos
  6. José Negrín
  7. Eulogio Plasencia Pérez. Hermanos. (Tamargada)
  8. Juan Plasencia Pérez. Hermanos. (Tamargada)
  9. Eleuterio Rodríguez Plasencia. (Tamargada)
  10. Daniel Vera Plasencia. (El Cabezudo)
  11. Antonio Cabrera Cabrera
  12. Carlos Medina Vera. (Tamargada)
  13. Gregorio Méndez Coello

San Sebastián

  1. Fortunato Armas Darias. Primos
  2. Evaristo Armas Darias. (Tito) Primos
  3. Elias Arteaga Darias
  4. José Eleuterio Castilla Morales. (Pepín)
  5. Esteban Castilla Padilla
  6. Ramón Castilla Padilla
  7. Antonio León Cubas Arteaga (Medianero de Manuel Padilla Fragoso)
  8. Graciliano Darías Díaz. (El Ñanque)
  9. Gregorio Darias Álvarez. Hermanos (El Floriana)
  10. José Darias Álvarez. Hermanos
  11. León Díaz Ramos. Padre
  12. Sebastián Díaz Barrera. Hijo
  13. Pedro Estévez Herrera
  14. Teresa García Arteaga
  15. Manuel García Arteaga
  16. Ángel Hernández Aguilar. (Aguilera)
  17. Andrés Hernández Veguero
  18. Alonso Herrera Herrera
  19. Antonio Herrera Darias. (El Macle)
  20. Isidoro Herrera Padilla
  21. Jorge Ramos Fernández. Hermanos
  22. Santiago Ramos Fernández. Hermanos
  23. Manuel Armas Sánchez
  24. Mateo Herrera Herrera. (El Pata) Primos
  25. Ramón Herrera Herrera. (El Gallo) Primos
  26. Sinforiano Herrera Herrera
  27. Santiago Jerez Padilla. (Patrón del Telémaco)
  28. Honorio Méndez Rodríguez
  29. Sebastián Núñez Herrera
  30. Dámaso Herrera Rodríguez
  31. Buenaventura Piñero Sánchez
  32. Francisco Ramos Fernández. (Paco Ramos)
  33. Cristóbal Suárez Vera. (Timonel)

Valle Gran Rey

  1. Pastor Correa García
  2. Sebastián Abreu Chinea. Hermanos. (Cocinero del Telémaco y primero en ver tierra)
  3. José Abreu Chinea. Hermanos
  4. Manuel Barroso Rodríguez
  5. Manuel Bello Correa
  6. Daniel Bernal Chinea
  7. Juan Borges Damas. (El Peseta)
  8. José Brito Plasencia
  9. José Correa Piñero. Primos. (Los Granados)
  10. José Correa Piñero. Primos (Las Orijamas)
  11. Antonio Chinea Chinea. Hermanos
  12. José Chinea Chinea. Hermanos. (El Sardino)
  13. Sebastián Chinea Chinea. (Lorito)
  14. Domingo Chinea Gámez
  15. Maximino José Damas Negrín (Pepín)
  16. José Gámez Cruz
  17. Francisco Gámez
  18. Antonio Gámez González. (Toño Carolina)
  19. Francisco Gámez Marichal. (Pancho Gámez)
  20. Manuel Medina Morales
  21. José Méndez Darias
  22. Orlando Negrín Marichal
  23. Antonio Plasencia Padrón (El Legionario)
  24. Arturo Mendoza Navarro. (Hizo señales al Campante con una sábana)
  25. Eusebio Montesino Negrín
  26. Agustín Navarro Rolo. Hermanos
  27. Manuel Navarro Rolo. (Compositor de las Décimas del Telémaco)
  28. José Negrín Correa. (El Chato)
  29. José Negrín Marichal
  30. Ramón Piñero Chinea. (Sito)
  31. José Martín Ramos
  32. José Chinea Hernández. (José Camilo o José Playa), (Se lanzó al mar a recoger los víveres que arrojó el Campante)
  33. José Ramos Martín
  34. Nicolás Rolo Dorta
  35. Francisco Vera Chinea
  36. Salvador Damas Rolo
  37. Elias Piñero Correa
  38. Tomas de la Peña. (Valenciano residente en Valle Gran Rey)

Epina

  1. Cirilo Damas Barroso

Taguluche

  1. Francisco Felipe Niebla. (El Jairo)
  2. Benjamín Darias

Arure

  1. Ramón Cabrera. (El Burro)

Chipude

  1. Benjamín Medina Rodríguez. (Los Aceviños, casado en Chipude)
  2. José Herrera Arteaga. (El Baifo)
  3. José Navarro Chinea. (Cheo)

Playa de Santiago

  1. Manuel Simanca Casañas. Padre (conocido por Manuel Eufemia). Motorista
  2. Manuel Abreu Gámez. Hijo del anterior

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Embarcaron por Taganana

  1. Cristóbal Martín Palenzuela
  2. Martín Pérez González. (Piloto del Telémaco)
  3. Francisco Armas Padrón
  4. Virgilio Acosta Casaña. Tío
  5. Primitivo Acosta. Sobrino
  6. Joaquín Acosta Díaz
  7. Domingo Prada Obregón. (El Vasco)

Embarcó en Martinica

  1. Juan José Bellido Palomo (El Málaga)

Viajeros del Telémaco repatriados por el Gobierno venezolano por ser considerados miembros oficiales de la tripulación.

  1. Sebastián Abreu Chinea. Valle Gran Rey. (Cocinero)
  2. Manuel Ramos Martín. Valle Gran Rey
  3. Antonio Gámez González. Valle Gran Rey. (Toño Carolina)
  4. José Ramos Hernández. Valle Gran Rey
  5. José Martín Ramos. Valle Gran Rey
  6. Manuel Simanca Casañas. Playa de Santiago. (Manuel Eufemia-Motorista)
  7. Santiago Jerez Padilla. San Sebastián. (Patrón)
  8. Benjamín Ascanio García. Vallehermoso
  9. Martín Pérez González. Puerto de La Cruz. (Piloto)
  10. Francisco Armas Padrón. Puerto de La Cruz

(2) Lista extraída del libro de Ángel Suárez Padilla, «El Telémaco. El Último Viaje».

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Cortesía de Alfredo Carballo

Artículo(s) relacionado(s):

[*Otros}– La Unesco otorga el título de Reserva de la Biosfera al Macizo de Anaga, en Tenerife

09/06/2015

El otorgamiento tuvo lugar durante al reunión del Consejo de Coordinación Internacional del Programa MaB de la Unesco, celebrada este martes en París.

La propuesta ha sido defendida por el presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, quien detalló los valores de este singular espacio del Macizo de Anaga de 49.000 hectáreas de superficie, de las cuales 33.000 pertenecen al medio marino.

El territorio de la Reserva de la Biosfera se localiza en el extremo nororiental de Tenerife, ubicado dentro de los municipios de Santa Cruz de Tenerife, La Laguna y Tegueste, además de la franja marina hasta los 1.000 metros

La declaración de Reserva de la Biosfera aboga, entre otras cosas, por el desarrollo de las actividades humanas tradicionales en un contexto de equilibrio medioambiental, donde se debe procurar mantener cultivos con variedades locales, así como el fomento de razas autóctonas y sus manejos de acuerdo a prácticas culturales propias, al igual que actividades industriales respetuosas con el entorno.

Por ello, se entiende que esta figura es una marca de calidad que puede ayudar al desarrollo de este territorio.

El título de Reserva de la Biosfera es propuesto por los diferentes estados miembros, y es reconocido a nivel internacional dentro del marco del programa Hombre y Biosfera (MAB: Man and the Biosphere) de la Unesco. Se trata de áreas que pertenecen a ecosistemas representativos terrestres, costeros o marinos, o una combinación de ellos, cuya importancia para el suministro de conocimientos prácticos y científicos y de valores humanos puedan contribuir al desarrollo sostenible.

Alonso señaló que esta declaración supone «un esfuerzo por conservar viva la historia mirando también al futuro, con oportunidades en el ámbito rural y alternativas viables y con perspectivas para mejorar la calidad de vida de los habitantes de este continente en miniatura». «Este título nos aportará nueva savia, nuevas ideas de acuerdo con el compromiso firme que supone esta declaración», añadió.

Carlos Alonso finalizó su exposición haciendo referencia a la Historia: «El 04 de julio de 1776 se firmó la Declaración de la Independencia Americana con vinos de nuestra tierra, los malvasía, y, el pasado año, el presidente Obama eligió para brindar un vino del Macizo de Anaga.

«Cinco siglos de diferencia y un mismo cultivo en las laderas de Taganana nos demuestran cómo el paso del tiempo puede mantener intacta la esencia de una tierra que va pasando de mano en mano sin perder su verdadero valor», destacó.

Hasta hoy existían 631 Reservas de Biosfera distribuidas a lo largo de 119 países, 45 de las cuales se encuentran en España, incluidas las seis que se sitúan en Canarias, a las que hay que añadir la obtenida hoy por el Macizo de Anaga.

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[*Otros}– Un satélite capta la belleza de los espectaculares vórtices von Karman sobre Canarias

08/06/2015

Estos vórtices de von Karman, o «calle de remolinos» a sotavento de las Islas Canarias y Madeira, fueron captados por el satélite Terra de la NASA el pasado 20 de mayo.

Son una impresionante formación de nubes que se produce cuando el flujo aéreo incide sobre un obstáculo orográfico, como puede ser una isla. En determinadas condiciones atmosféricas se forma una familia de vórtices ciclónicos y anticiclónicos a sotavento del obstáculo, extendiéndose hasta varios cientos de kilómetros corriente abajo de éste.

 

Los sensores satelitales han captado antes vórtices de von Karman en todo el mundo, en zonas subtropicales, en el mar de Groenlandia, en el Ártico, e incluso al lado de una tormenta tropical. Y este fenómeno tampoco es extraño en el archipiélago canario.

Sin embargo, esta escena es particularmente notable por el hecho de que son visibles tres corrientes distintas de vórtices, explican desde la NASA. Por eso la ha elegido como imagen del día.

Estas estructuras de nubes deben su nombre al ingeniero Theodore von Karman, un físico húngaro-estadounidense, que fue el primero en describir los procesos físicos que crean largas cadenas de remolinos espirales como los de la imagen.

Conocido como vórtices de von Karman, estas formaciones pueden generarse casi en cualquier lugar donde el flujo de fluido se vea perturbado por un objeto. En este caso, el flujo único se produce con vientos que soplan más allá de los picos altos de las islas volcánicas.

Cuando se desvían estos vientos alrededor de estas áreas altas, la perturbación en el flujo de las aguas abajo se propaga en forma de vórtices que alternan su dirección de rotación. Una maravilla de la dinámica de los fluidos que puede observarse con frecuencia por todo el planeta.

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[*Otros}– Amaro Pargo, una leyenda entre el corso y la piratería, que acabó de estrella de videojuegos

07/06/2015

Guacimara Hernández

El tinerfeño, que se dice que combatió con Barbanegra, sigue despertando interés de científicos, historiadores y literatos.

Amaro Rodríguez Felipe y Tejera Machado, más conocido como Amaro Pargo, es una figura que sigue despertando interés no sólo entre sus paisanos de La Laguna (Tenerife) sino entre investigadores de la historia, escritores, turistas y hasta la muy dinámica industria de videojuegos. ¿Quién fue este isleño, realmente? Difícil saberlo, difícil distinguir entre la historia, el mito y la devoción popular.

Su tumba, en la iglesia lagunera de Santo Domingo, es objeto permanente de interés no sólo de los fieles, sino de los niños que peregrinan allí a comprobar si es cierto lo que cuentan. Y vaya si lo confirma lo que ven sus ojos: debajo del escudo de armas, dos tibias cruzadas con una calavera que parece guiñar un ojo dan fe de que hay mucha historia debajo de esa lápida de mármol.

En ese templo, en el año 2013 se exhumaron los restos de Amaro Pargo, un trabajo de especialistas financiado por Ubisoft, creadora del popular videojuego «Assassin’s Creed», que había elegido al lagunero como protagonista de la versión IV de este entretenimiento. No cabe sorprenderse por la elección, dado que las Islas Canarias fueron durante los siglos XV y XVI el gran escenario de la piratería mundial.

Lo que los arqueólogos encontraron en esa cripta les sorprendió, porque hallaron huesos de varias personas, incluido el esclavo negro del famoso corsario, sus padres y algunos niños, o, más precisamente, bebés, que encontraron allí su destino, probablemente, en cumplimiento de antiguas supersticiones.

Con el cráneo, una vez identificado, se pudo hacer un retrato que los especialistas juzgan muy cercano al rostro de nuestro personaje: rasgos angulosos, muestra de delgadez bastante marcada en una cara ovalada, y una constitución física de estatura media para la época, algo menos a 1,70 metros. En base a eso se le dibujó en el videojuego, para disfrute de sus seguidores en todo el mundo.

Sobre sus andanzas en el mar, lo primero que surge es la discusión acerca de su identificación como corsario o como pirata. El autor Pompeyo Reina, autor de «El sarcófago de las tres llaves», novela centrada en su figura, no tiene la menor duda: no fue un pirata, y así lo describe en sus páginas, donde lo pinta como un caballero y no como un delincuente. Es cierto que tuvo que enfrentarse con muchas naves en su camino, así eran los mares en esa época, pero ello no lo convierte en pirata, entiende.

No lo ve así Julia Granado Martínez, alumna de doctorado de la Universidad de Murcia, que en un artículo publicado por la cátedra de historia Naval de la Universidad de Las Palmas, lo señala directamente como un pirata que además se enfrentó nada menos que a todo un mito como Barbanegra.

«El apodo de ‘Pargo’ fue adoptado por la semejanza con el pez de dicho nombre, poderoso nadador, con hocico puntiagudo y que en ocasiones gusta de camuflarse. Tuvo una juventud influenciada por la presencia y el auge de la piratería en la isla, con acantilados propicios para el asalto y refugio de estos bandidos marítimos. La suya era una zona poblada de barcos con bucaneros a la espera del intercambio de productos, y por ella pasaban innumerables rutas de comercio entre Europa y América», dice en su trabajo.

Una vez retirado, regresó a su isla con una inmensa fortuna, alimentando además la creencia de que conservaba un enorme tesoro escondido en algún lugar de Tenerife.

Este extremo nunca fue confirmado, pero explica «el constante saqueo de su casa en Machado para abrir ese cofre, en el que supuestamente guardaba documentos, joyas, piedras preciosas, porcelanas, etc. Tesoro que parece ser que tenía catalogado en un libro forrado en pergamino, marcado con la letra D, del que tampoco hay rastro», dice la historiadora.

Como testimonio de esto aparece el segundo lugar de peregrinación de quienes quieren sentir algo de aquellas historias de galeones y abordajes en alta mar: su casa de Machado (en El Rosario). Hoy está en condiciones francamente mejorables, pero, quizá, el propio estado ruinoso sirve de condimento para imaginar un pasado que no se agota en los libros de piratas.

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[*Otros}– Descubren en El Paso (La Palma) nuevos vestigios prehispánicos

03/06/2015

El Cabildo de La Palma estudia dos nuevos yacimientos arqueológicos en el municipio de El Paso.

El 27 de mayo, hace sólo días, fueron descubiertos, de forma casual, varios vestigios prehispánicos, concretamente un grabado rupestre prehispánico en piedra (un petroglifo) y un pequeño grupo de cazoletas y canalillos.

El grabado rupestre tiene como soporte una piedra suelta que ha sido rota y desplazada de su posición originaria debido, probablemente, a las numerosas obras que se han efectuado en las inmediaciones.

Se trata de un único panel de unos 50 centímetros de anchura en el que se representan varios grupos de semicírculos concéntricos ejecutados con la técnica del picado.

«Todo apunta a que el petroglifo formaba parte de una estación más grande que podría haber sido desmantelada por los trabajos de infraestructura que se ejecutaron hace varios años en la zona. De hecho, el panel presenta claras huellas (arañazos, roturas y golpes) por haber sido retirado de su posición originaria por una pala mecánica», ha explicado la consejera insular de Cultura y Patrimonio Histórico, María Victoria Hernández.

Hernández también ha señalado que, ante el grave peligro que corre de desaparición por saqueo o por nuevas obras, el grabado será trasladado al Museo Arqueológico Benahoarita de Los Llanos de Aridane, y ha adelantado que se hará una prospección intensiva del lugar para intentar localizar nuevos vestigios prehispánicos.

El otro descubrimiento, separado por apenas cien metros del petroglifo, consiste en un pequeño, pero «llamativo e interesante», grupo de canalillos y cazoletas emplazadas en la parte superior de un afloramiento rocoso.

Las cazoletas son de planta circular y oval, con diámetros que oscilan entre los 8 y 20 centímetros. La profundidad es variable y oscila entre los 5 y 15 centímetros, si bien es preciso proceder a su limpieza, al estar llenas de tierra y hierbas.

Como suele pasar cuando aparecen estos canalillos y cazoletas, éstos se encuentran en un lugar que constituye una atalaya natural desde la que se divisa una extensa panorámica.

Alerta por posibles daños

Hernández ha explicado que ambos yacimientos están enclavados en una zona de gran potencialidad arqueológica, donde se han descubierto y estudiado infinidad de cuevas naturales de habitación, algunas necrópolis, grupos de cabañas, paraderos pastoriles y un buen número de pequeñas estaciones de grabados rupestres, tanto de técnica incisa como en picado.

«Estos hallazgos nos hablan de la extraordinaria riqueza del patrimonio arqueológico benahoarita, que sigue aflorando a la superficie, incluso en áreas que ya han sido prospectadas. Desgraciadamente, también hemos de hablar de la destrucción, consciente o inconsciente, a que siguen sometidos muchos vestigios benahoaritas, que se destruyen o mutilan sin ningún tipo de rubor», ha lamentado la consejera.

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[*Otros}– Rincones de Canarias: La Zamora, en La Palma

La Palma, también conocida como «La Isla bonita», es una de las islas más espectaculares del Archipiélago Canario. Su contorno, bañado por el océano Atlántico, está jalonado de verdaderas maravillas geológicas, como la de la foto que sigue.

La Zamora es una de las playas de arena negra más bonitas y tranquila de la Isla. La lava, al adentrarse en el mar, dejó en esta zona numerosas calas de extraordinaria belleza.

 

Fuente

Cortesía de Antonieta Rodríguez