[El Paso}> El superviviente / Carlos Valentín Lorenzo Hernández

14-08-2025

Carlos Valentín Lorenzo Hernández*

El superviviente

CRÓNICA — La figura del notorio futbolista Marcos Alfredo Rodríguez Agüín (San Cristóbal de La Laguna, 1931), aunque en el mundillo futbolístico nadie lo conociera por su verdadero nombre y sí por el apelativo de Farrique. Se trata del único jugador vivo -de ahí el título del presente artículo- de aquel mítico once del Atlético Paso, campeón de la Liga Insular y subcampeón de Copa, durante la temporada 1953/54

Marcos Alfredo Rodríguez Agüín, a. Farrique. En su casa de Tenerra. El Paso (julio de 2025).

A las puertas de una nueva temporada futbolística, el Club Deportivo Atlético Paso se encuentra inmerso de lleno en la preparación de la misma. El representativo de la Ciudad de los Almendros, que el pasado mes de junio cumplió setenta y tres años de historia, vuelve a la Tercera División de la RFEF con el firme propósito de recuperar lo más pronto posible la categoría perdida el último curso.

Esta semana se celebra una nueva edición del torneo Nuestra Señora del Pino, decano de cuantos se celebran en Canarias durante la época estival, convirtiéndose en una cita ineludible del fútbol palmero desde hace seis décadas.

Estos acontecimientos generan la lógica ilusión y esperanza en todo aficionado verdinegro ante el inminente inicio de la competición. Este contexto de anhelo por el futuro deportivo que nos espera es propicio para rememorar episodios y hechos que han sucedido a lo largo de los años y acordarse de personas que han formado parte de, la ya septuagenaria, historia del Atlético Paso.

Es por ello que nos vamos a ocupar, a través de estas presentes líneas, de la figura del notorio futbolista Marcos Alfredo Rodríguez Agüín (San Cristóbal de La Laguna, 1931), aunque en el mundillo futbolístico nadie lo conociera por su verdadero nombre y sí por el apelativo de Farrique. Sobrenombre que parece ser le fue impuesto por su semejanza en el estilo de juego con un futbolista llamado Farrique. Recordamos que coetáneo suyo fue el destacado futbolista lagunero Manuel Martínez Hermoso, a. Farrique, que llegó a jugar en el C.D. Tenerife, U.D. Levante, entre otros y, en su madurez, presidió el Club Baloncesto Canarias.

Se trata del único jugador vivo —de ahí el título del presente artículo— de aquel mítico once del Atlético Paso, campeón de la Liga Insular y subcampeón de Copa, durante la temporada 1953/54.

Atlético Paso. Temporada 1952/53. Perucho, Canarito, Tatá, Cabrera, Pedrianes, Jurado, Elías. Miguel Zapatero, Rodríguez, Peracho, Tomás Zurdo y Farrique. Año de la llegada de Farrique al equipo verdinegro.

Tristemente, por imperativo del inexorable paso del tiempo, los componentes de aquella legendaria plantilla nos han ido dejando paulatinamente. Así, Manuel Herrera, a. Tatá, fue de los primeros en hacerlo (1992). Los últimos han sido: Ángel Alemán, en enero de 2021; Pedro Pedrianes, en septiembre de 2021, a los pocos días del comienzo de la erupción volcánica; y José Miguel Jurado, en agosto de 2023.

Marcos Alfredo Rodríguez Agüín, a. Farrique, nació en San Cristóbal de La Laguna y a temprana edad se trasladó con su familia a residir en el municipio norteño de La Guancha. Allí se inició en la aventura de «darle patadas al balón».

Fue en el equipo juvenil del Atlético Guancha donde comenzó a destacar, mostrando una especial habilidad para vencer la resistencia de las defensas contrarias. El semanario deportivo tinerfeño Aire Libre ya señalaba, a finales de 1949, como grandes promesas del conjunto de La Guancha a Farrique, Luis y Mauro.

A principio de los años cincuenta fichó en la U. D. Icodense, que presidía el gran valedor del fútbol en la Ciudad del Drago, Ezequiel Borges. Por espacio de un par de temporadas Farrique sobresalió en la U. D. Icod, siendo muy recordado el gol de la victoria (1-0) que marcó en el derbi frente al C. D. Gara, el día en que se inauguró el nuevo estadio El Molino del municipio de Icod de los Vinos.

El recién fundado Club Deportivo Atlético Paso, que hizo su debut en la temporada 1952/53, puso los ojos en el fichaje de Farrique. Por medio de su presidente, el industrial tabaquero Pedro Capote Lorenzo (1899-1971) y, de su hermano, Antonio Capote Lorenzo (1902-1984), vicepresidente, le ofrecen formar parte de este novel conjunto que tiene que ir sumando efectivos ante el reto de la competición ya iniciada. La oferta incluye un puesto de trabajo en la Fábrica de Tabacos Capote, propiedad del presidente del Club.

Atlético Paso. Formación equipo titular. Campeón de Liga Insular. Temporada 1953/54. Jurado, Elías, Eusebio, Canarito, Alemán, Pedrianes, Perucho. Peracho, Arteaga, Gilberto, Tomás Zurdo y Farrique. De ese mítico once del At. Paso, el único jugador que aún vive es Farrique.

Las gestiones de la operación de su fichaje y, definitivo traslado hasta La Palma, no fueron fáciles, incluso con algún que otro equipo palmero de por medio en el proceso de negociación. Durante las mismas se contó con la «colaboración» de un paisano suyo afincado en El Paso, Cristóbal Espinosa, a. Cristobita. Para el imaginario colectivo verdinegro quedará aquella célebre frase atribuida a Cristobita una vez resuelta satisfactoriamente su incorporación al Atlético Paso:

—¿No lo queréis?, ¡ahí lo tenéis!

La presentación de Farrique con el Atlético Paso en el Valle de Aridane se produjo el 7 de diciembre de 1952, en partido de la sexta jornada de Liga Insular fente al Atlético Palma, en el Municipal Aceró, con resultado final de empate (1-1). El Atlético Paso formó ese día con: Elías; Cabrera, Pedrianes, Jurado; Manuel Tatá, Francisco Acosta; Eduardo, Rodríguez, Miguel Zapatero, Tomás Zurdo y Farrique.

El primer gol materializado por Farrique luciendo la camiseta del Atlético Paso tardó en llegar. Se produjo avanzada la temporada (en mayo de 1953) en la derrota (1-4) frente al C. D. Mensajero.

La incorporación a las filas del Atlético Paso de importantes jugadores foráneos, principalmente de la isla de Tenerife, fue posible gracias a los sustanciosos contratos de trabajo en la fábrica de Tabacos Capote que se le ofrecían a los nuevos fichajes.

Así, recalaron en el club pasense, en esta primera campaña, junto a Farrique: el portero tinerfeño Elías, Enrique Perucho (portero valenciano que había realizado el servicio militar en La Palma), Manuel Herrera Tatá, los hermanos Pedrianes (Pedrianes y Peracho, de Santa Cruz de La Palma), Canarito y Tomás Zurdo.

Atlético Paso. Temporada 1958/59. Imeldo, Mario, Pedrianes, Arteaga, Farrique, Tatá. Nelson, Orestes, Peracho, Miguel Zapatero y Francisco Guayete.

A la conclusión del Campeonato Insular de Liga, temporada 1952/53, el Atlético Paso quedó situado a mitad de tabla, en el quinto puesto.

Al inicio de la temporada 1953-54 el equipo pasense continúa en la misma línea de progresión con la que había finalizado la competición anterior. En el mes de agosto de 1953 se contrata como nuevo entrenador a Antonio Fuentes Fajardo (1917-1992), tinerfeño, ex – medio centro del Real Celta de Vigo de los años cuarenta.

La Junta Directiva sigue apostando por reforzar el conjunto e incorpora jugadores de superior categoría a los que habitualmente se encuentran en La Palma. Esta temporada se producen los fichajes de: Eusebio, Alemán, Arteaga y Gilberto (jugador éste de Santa Cruz de La Palma).

Se logró un gran equipo, lleno de grandes figuras. El Atlético Paso estaba entre los grandes del fútbol palmero y constituía un firme candidato a optar al campeonato insular de Liga. El Club Deportivo Atlético Paso se alzó con el título de campeón de Liga Insular, en dura pugna con el C. D. Mensajero, tan solo dos temporadas después de su fundación. En la Copa Insular el Atlético Paso quedó subcampeón.

La contribución de Farrique a los éxitos conseguidos por el conjunto verdinegro durante esta temporada fue muy importante. Se trataba de un gran extremo izquierdo, cuyo fuerte era la velocidad, gran regate y mucha picardía. Destacamos su actuación en el Campo de Bajamar en partido frente al C. D. Mensajero con resultado de empate (1-1), siendo el autor del gol del conjunto de El Paso.

Este empate fue decisivo en la lucha final por el título, ya que permitió que el Atlético Paso, con su victoria ante el C. D. Tanausú (1-3), en la última jornada liguera (mayo de 1954), se proclamara campeón de Liga Insular.

Atlético Paso. Temporada 1962/63. Mederos, Chiche, Arteaga, Juvenal, Farrique, Peracho, Mamiro. Cristóbal, Pepe, Pedrianes, Juanelo y Luis Pérez. Última temporada en activo en el At. Paso de Farrique.

Los aficionados de El Paso, los más viejos del lugar, aún recitan de memoria la alineación de aquel equipo del Atlético Paso, que obtuvo el primer título insular de su historia:

Elías (Perucho); Jurado, Pedrianes, Eusebio; Canarito, Alemán; Peracho, Arteaga, Gilberto, Tomás Zurdo, Farrique. Cabrera, Tatá, Rodríguez. Como hemos señalado, de este conjunto de futbolistas, 71 años más tarde, sólo permanece con vida el mencionado Farrique.

La siguiente temporada (1954/55), con un conjunto muy similar al de la anterior (Gilberto fichó por el Mensajero y llegó el delantero tinerfeño Masanett), el Atlético Paso obtuvo la Copa Inaugural de la zona Valle de Aridane y quedó subcampeón de Liga Insular empatado a puntos con el C. D. Tanausú. Fue también finalista de la Copa Insular perdiendo ante el C. D. Tanausú.

En agosto de 1955 se inaugura el Campo de Fútbol de El Paso y a partir de entonces el Atlético Paso juega sus partidos en ese recinto deportivo como local, sin necesidad de hacerlo en el Campo Aceró de Los Llanos de Aridane como hasta entonces. También es el punto de partida de los Trofeos o Copas a celebrar durante las celebraciones de las Fiestas de Ntra. Sra. del Pino (aunque las ediciones del torneo no incluyan los primeros trofeos disputados).

En las siguientes temporadas (finales de los años cincuenta y principio de los sesenta del siglo XX), de ese equipo campeón del año 1954 se van algunos efectivos y se consolidan en el Atlético Paso los jugadores que se instalan y forman familia en el municipio pasense, caso de: los hermanos Pedrianes, Perucho, Tatá, Farrique, Arteaga…

A principios de los años sesenta las crónicas periodísticas destacan de los jugadores del Atlético Paso a los veteranos Pedrianes, Peracho, Tatá y Farrique «incansables en la brega».

Equipo de fútbol de empresa. Tabacos Capote. Tatá, Reneldo, El Alemán, Neido, Fidel, Charly Bullman, Lucio, Cuco Carmona. Álvaro Ñamero, Chanito, Rafael Ángel, Chiche, Rodrigo, Arteaga, Farrique y Manolo Farrique. (Padre e hijo en el mismo equipo).

Prácticamente fueron 11 temporadas en las que Farrique defendió los colores del Atlético Paso. Con el transcurso de los años fue retrasando su posición y terminó jugando como lateral izquierdo.

Sobre la última temporada en la que nuestro protagonista se vistió de corto en partidos oficiales, se señala 1962/63 y un partido en Bajamar de Copa Federación, con derrota frente a la U. D. La Palma. Los verdinegros alinearon a: Mederos; Juanelo, Peracho, Farrique; Arteaga, Juvenal; Cristóbal, Pepe, Pedrianes, Chiche y Luis.

Marcos Alfredo Rodríguez a. Farrique contrajo matrimonio en El Paso con Consuelo Morera González (1938-2020) y tuvo descendencia. Sus dos hijos varones también fueron futbolistas e igualmente, con notable presencia, pertenecieron a la disciplina del Atlético Paso. Juan Manuel, a. Manolo, (El Paso, 1957) y Alfredo (El Paso, 1963). Ambos ocuparon la misma demarcación que su progenitor, actuando como delanteros en banda y, por su puesto, también heredaron ambos el apodo de Farrique.

Con el deseo de que continúe con su plácida vida de persona nonagenaria en su domicilio del barrio de Tenerra (Las Laderitas) en el municipio de El Paso, hemos considerado oportuno recordar, a través de este pequeño artículo, a un futbolista que marcó una época en el fútbol de La Palma, mencionando someramente su magnífica trayectoria.

*Fuente: Carlos Valentín Lorenzo Hernández, cronista oficial de El Paso

[FP}> Nos ha dejado un para mí más que querido amigo: Álvaro (Adolfo) Taño Perera (q.e.p.d.)

19-07-2025

Carlos M. Padrón

Por problemas respiratorios de vieja data falleció hoy, día 19, cerca del mediodía, en el Hospital General de La Palma. Su verdadero nombre era Adolfo, pero siempre se le llamó Álvaro.

Aunque éramos primos terceros, poca importancia tuvo eso en nuestra amistad que data del verano de 1955. Una amistad de tipo no muy frecuente porque entonces Álvaro tenía 20 años y yo sólo 16. Tal vez por una para mí afortunada casualidad, para ver jugar billar nos sentamos un día en una mesa del Bar Central y, como ambos éramos de Letras, por ahí se inició una conversación que luego siguió varios días cada semana y en el mismo lugar.

Fue Álvaro quien despertó en mí el interés por la Colección Austral y otros libros, y por las vidas de personajes españoles importantes, como Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset, Lope de Vega, Gustavo Adolfo Bécquer y varios más.

Como no sabíamos nadar, decidimos aprender juntos en un estanque vecino a su casa que habían recién limpiado, y allí, con salvavidas que hicimos con corcho de palma, practicamos varios días hasta que, ya sin salvavidas, pudimos cruzar el estanque.

Esas reuniones fueron a menos, sobre todo por la necesidad que ambos teníamos de atender a clases (fue un excelente estudiante), y se interrumpieron cuando en 1957 me fui a trabajar y vivir en Tenerife.

Álvaro, que con muy buenas notas había ganado unas oposiciones a Correos, un buen día llegó a Santa Cruz de Tenerife a hacer una pasantía en la oficina de Correos de allí. Como esa oficina estaba muy cerca de donde yo me alojaba, él se alojó ahí también y a diario íbamos a comer en la misma casa de comidas caseras.

Su novia, Edita, que estudiaba Magisterio, residía en La Laguna, donde también residía la novia mía, y algunos domingos salíamos los cuatro a dar un paseo por esa ciudad. Las que siguen son tres de las fotos que tomé en 1960 durante esos paseos.

Junto al monumento en honor del  Padre Ancheta

Frente al busto del poeta Manuel Verrdugo

Cerca del Camino Largo

En 1961 me fui a Venezuela, pero cada vez que volví a El Paso, donde Álvaro ejercía como administrador de Correos, era para mí obligada la visita para departir con él y con Edita.

Cuando en 2017 regresé a Canarias y me asenté aquí, varios amigos iniciamos reuniones semanales de las que participaban Alvaro y Edita, pero a comienzos de 2024 dejaron de asistir por los problemas de salud de Álvaro.

En uno de los paseos laguneros ya mencionados, tomé a Álvaro una foto que luego me devolvió él con una dedicatoria que hoy valoro más que entonces.

Gracias por  lo mucho que para mí significaste, y que descanses en paz, querido amigo Álvaro.

[El Paso}> Las Danzas de El Paso y la Bajada de la Virgen de las Nieves / Carlos Valentín Lorenzo Hernández

10-07-2025

 Carlos Valentín Lorenzo Hernández*

 Las Danzas de El Paso y la Bajada de la Virgen de las Nieves

 Acaso haya sido el pueblo de El Paso, a lo largo del tiempo, uno de los de la isla de La Palma que más se ha significado y esforzado en rendirle culto a la patrona insular

Virgen de las Nieves. Óleo sobre lienzo de Rodrigo de Paiz (1960 – 2018).

Acaso haya sido el pueblo de El Paso, a lo largo del tiempo, uno de los de la isla de La Palma que más se ha significado y esforzado en rendirle culto a la patrona insular. El Paso siempre ha colaborado en el desarrollo de las Fiestas Lustrales a través de la comparecencia en las mismas de distintas manifestaciones culturales, como ha sido el caso de actuaciones de bandas de música, exposiciones de la rica artesanía local de la seda, carrozas en las vistosas cabalgatas y, en la actual edición de la Bajada, la cita de La Machanga y Pepe (personajes del acto anunciador de la Cruz de Las Canales) en la Proclama de las Danzas junto al resto de figuras y de actos tradicionales más emblemáticos de la imaginería festiva de La Palma.

Como refrendo a esta particular devoción de los habitantes de este término situado en el centro geográfico insular, recordamos que la Virgen de las Nieves ostenta el título de alcaldesa honoraria y perpetua de la ciudad de El Paso, por acuerdo del pleno municipal de fecha 4 de mayo de 2010.

Una mirada retrospectiva nos lleva hasta «unas singulares escenificaciones coreográficas»: las famosas danzas coreadas infantiles con las que el municipio de El Paso (con el título de Villa, por entonces) participó en dos ediciones de las fiestas de la Bajada de la Virgen de las Nieves.

El escritor Ricardo Hernández Bravo señala al respecto de este tipo de danzas que: «utilizan, aparte de la música y el baile, una serie de elementos espectaculares que los emparentan con la actividad dramática: vestuario, empleo de arcos, efectos de luces, elementos líricos cantados o recitados».

En la edición lustral de 1880, tiempos en los cuales la Bajada se realizaba el segundo domingo después de la Pascua de Resurrección, se incluye en el programa festivo:

«[…] jueves 8 de abril.

En la noche del indicado día 8 tendrá lugar una danza de niños de ambos sexos con que el pueblo de la villa del Paso contribuye a estos regocijos públicos, cuya danza principiará en la Plazuela de la Alameda, repitiéndose frente a Santa Catalina, en la proximidad de los números 61 y 46 de la calle de Santiago, en la placeta de Borrero, en el número 5 de la calle de Santiago ya indicada, en la plaza de la Constitución y en los números 9, 18 y 30 de la calle de O´Daly […]».

Un manuscrito anónimo perteneciente al fondo histórico de la Biblioteca Cervantes de la Real Sociedad La Cosmológica de Santa Cruz de La Palma sobre la Bajada de 1880, nos detalla que un grupo de doce niños y doce niñas procedentes de la Villa de El Paso contribuyó a solemnizar las Fiestas Lustrales de esa edición.

Calle Santiago en Santa Cruz de La Palma (Actual calle Anselmo Pérez de Brito)

«Venían elegantemente vestidos de ropage de sedas, y con medios arcos en las manos adornados con esquisito gusto, con los que hacían variedad de figuras de gran efecto, particularmente la que figuraba una canastilla. La danza empezaba al pié de un pedestal, del que salía una cruz que se iba elevando cuando dichos niños cantaban los versos siguientes:

Los hijos de El Paso,

cristianos devotos,

ofrecen sus votos

al pié de la Cruz.

Divina aureola

de amor y consuelo

que envía del Cielo

la sagrada Luz.

Los medios arcos de que nos hemos ocupado se hallaban colocados en dicho pedestal, formando una granada. La danza terminaba agrupándose los niños al pié de una palma, de la que se desprendía un tronco y aparecían dos ángeles que tenían en sus manos, uno el nombre de María, y el otro un letrero que decía: “La Villa de El Paso á” terminando en el nombre de María. En la parte alta de la Palma, se levantaba un lujoso pabellón que cubría á los mencionados ángeles, descubriendo otro nombre de María [xxx] despidiendo el ramaje de la Palma lluvia de fuegos artificiales, cantando los niños los versos siguientes:

Virgen de Las Nieves,

ved su nombre santo,

acepta este canto

del coro inocente.

De tantos milagros

que cuenta la historia,

exalte su gloria

plegaria ferviente.

La Palma giraba alrededor, mientras los niños cantaban los anteriores versos. Los ángeles que estaban en el tronco de la Palma, bajaban con el nombre de María, y seguían hasta el pedestal donde estaba la cruz, seguidos de los demás niños, los cuales volvían á colocar en el pedestal los medios arcos.

Esta danza gustó muchísimo, tanto por lo ingeniosa, como por la precisión y soltura con que los niños la desempeñaban, no se arriesgaba nada, si se asegura que fue lo mejor que hubo en las fiestas de la Bajada de Nuestra Señora (…). Dicha danza fue dirigida por D. Antonio Herrera Martín».

El director de la danza, Antonio Herrera Martín (1838 – 1913) natural de Santa Cruz de La Palma, fue secretario municipal y del Juzgado de El Paso. Además de sacristán y sochantre de la parroquia de Nuestra Señora de Bonanza (El Paso). A su iniciativa y dotes organizativas se debieron multiud de actos y espectáculos festivos, como fueron danzas y loas marianas.

«La danza de El Paso agradó extraordinariamente, siendo unánimes los elogios que se hicieron de ella, de lo que deben estar satisfechos los habitantes de esta villa, y especialmente el director de aquella, D. Antonio Herrera Martín. La repetición de esta danza, que se dio en el Circo [entendemos teatro Circo de Marte], fue a beneficio de la cuna de expósitos, y este hecho fue digno de elogio y de gratitud». Así se señalaba en las páginas del periódico La Asociación, el 18 de abril de 1880».

Programa de los festejos públicos de la Bajada de la imagen de Ntra. Sra. de las Nieves desde su santuario a la iglesia parroquial de esta ciudad en el año de 1900.

Veinte años más tarde, en el año 1900, de nuevo una Danza de El Paso, dirigida otra vez por Antonio Herrera Martín, participó en los festejos lustrales. La prensa local (La Defensa, 14 de marzo de 1900) recogía con satisfacción el compromiso del pueblo pasense de estar presente en la Bajada de la Virgen de las Nieves:

«Acreedores a nuestros aplausos son los habitantes de esa pintoresca Villa del Paso, de ese pueblo industrioso que guarda dentro de su jurisdicción los lugares aquellos en que se libraron los hechos históricos que unieron a La Palma con la madre patria. Sólo ellos han respondido dignamente al llamamiento que se les ha hecho, y comprendiendo que en el éxito de las próximas fiestas de la Bajada de la Virgen deben estar interesados todos los habitantes de esta aislada peña, han acordado llenar un número del futuro programa con una danza de niños, cooperando con ella al mayor lucimiento de esas tradicionales fiestas que han dado nombre provincial a La Palma. Ese, ese es el camino. La unión de todos los pueblos, el abrazo fraternal que nos una para aunados realizar el trabajo que nos lleve al mejoramiento moral y material de la madre común».

Así en el programa de fiestas se señalaba:

«[…] jueves 26 de abril.

Artística danza ejecutada por niños de ambos sexos. La Villa del Paso contribuye con este espectáculo al mayor lucimiento de los festejos. Comenzará a las 8 de la noche recorriendo las calles de Santiago y O´Daly […]».

El periodista Pedro José de las Casas Pestana (1856 – 1927), director del diario La Defensa, evocaba la impresión que le proporcionó ver la llegada de los ejecutantes de la danza:

«Conservo de la entrada que los niños de la referida Danza hicieron en esta Ciudad el miércoles 25, la más grata impresión. Jamás se me borrarán de la memoria aquellas pequeñas criaturas en traje marino que, luciendo sus estandartes y banderas, a compás de su banda de música, venían a tomar parte en nuestras demostraciones de alegría. Fue esto un número no anunciado en el programa; y un número conmovedor y hermoso. La Danza… es pálido cuanto se diga respecto a ella. Su ejecución buena. Su aparato ingenioso, artístico, admirable. Merece su director, D. Antonio Herrera la enhorabuena y nosotros gustosos se la damos».

Al mismo tiempo aprovechaba para, desde las páginas de su periódico, agradecer y felicitar a los señores: Juan Suárez Sánchez (maestro nacional de El Paso), Valentín Pérez Jiménez (alcalde de El Paso), Antonio Herrera Martín (director de la danza), José Ana Pérez Capote (médico de El Paso), Antonio Martín y demás individuos que compusieron la Junta Organizadora de la Danza por el éxito alcanzado «siendo de los mejores números del Programa».

«Aquellos preciosos niños, aquellas angelicales criaturas que con sus manecitas manejaban las simbólicas banderas de la patria y de la Cruz Roja, que movían después los vistosos arcos ejecu tando con ellos caprichosas figuras, que más tarde se agrupaban al pie de aquel precioso aparato donde aparecía el artístico grupo, soberbio remate de tan bien ejecutado como concebido espectáculo, parecían verdaderos ángeles bajados desde el mismo Paraíso para cantar las excelencias de la Reina de los Cielos. Tuvisteis gusto, originalidad, arte para presentar vuestra Danza y mereceis nuestra gratitud, el agradecimiento eterno de nuestros corazones. Recibid por ello el humilde aplauso de vuestro leal amigo». Concluía así Pedro J. de las Casas su artículo de agradecimiento por tan singular acto. (La Defensa, 4 de mayo de 1990).

El artista pasense Wifredo Ramos (El Paso, 1935) apuntaba desde las páginas del Diario de Avisos, en el año 2005, que en esta Danza de El Paso (1900) actuó la niña Antonita Ramos con 10 años de edad, y con ochenta recitaba algunos versos de la misma, entre ellos, los siguientes:

De El Paso venimos

aquí a la Ciudad,

a gozar (honrar) de la Virgen

en su festividad.

Y al son de la danza

con fe sin igual

a todos brindamos

amor fraternal.

Loor a la Virgen

imagen sagrada

que es madre adorada

del pueblo palmés.

Hoy lleno de gozo

humilde y rendido

tu pueblo querido

se postra a tus pies.

El que fuera alcalde de El Paso, Pedro Capote Gutiérrez (1865 – 1951), realizó una crónica para La Unión: Revista Literaria, publicada el 1 de julio de 1900, sobre la representación de esta danza con motivo de las celebraciones en honor a la Virgen de Bonanza, patrona de El Paso, apenas un mes después de su escenificación en la fiestas de la Bajada. En ella se nos detallaba en qué consistió la ejecución del espectáculo artístico. Transcribimos parte del mismo por su gran valor documental:

«Las fiestas que en los días 25, 26 y 27 del pasado mes de mayo se celebraron en honor a la patrona de esta Villa, María de Bonanza, obtuvieron un resultado bastante regular.

La renombrada danza, que tanto éxito ha alcanzado en Sta. Cruz de la Palma en las pasadas fiestas de Las Nieves, llamando la atención de cuantos extranjeros presenciaron dicho número de los festejos por la precisión con que aquellas pequeñas criaturas ejecutaban las variadísimas figuras de que la referida danza se compone.

En la noche del día 27 y como remate a tan agradable festival, que tantos recuerdos ha dejado en nuestros corazones, se había acordado la ejecución de la susodicha danza, para lo que se había colocado frente a la plaza de esta Villa un espacioso tabladillo. Sobre esta saliente superficie, aparecía una roca, elevándose a la vez en la parte superior de la misma una sencilla pero elegante torre. A los acordes de la música se oía dentro de dicha roca, un coro de voces infantiles; y como esto llamase la atención a dos inocentes guanches que próximos a ella se encontraban, procedieron con vivo ardor a cavar con sus picas en la boca de una cueva, como queriendo cerciorarse de lo que allí pasaba. Los guanches en su afán de descubrir aquel asombroso encanto, se ven nuevamente sorprendidos al oír el canto de dos Ángeles, que al pie de la torre aparecieron. La cueva se abre, saliendo de ella de dos en dos, veinte y cuatro niños de ambos sexos, lujosamente vestidos: los que dirigiéndose a un pedestal, sacan a un tiempo las banderolas que en él se hallaban (españolas los niños, y las niñas de la Cruz Roja) y elevándose a la vez de dicho pedestal una nube blanca, se ve envuelto por ella el nombre de esta Villa.

Los niños hacen variadas figuras con las banderas, y pasando por la parte opuesta al aparato las abandonan, apareciendo nuevamente con arcos artísticamente adornados, con los cuales hacían preciosas figuras; no cansando el ver aquellas pequeñas criaturas, ejecutaron soltura y maestría tan complicados y distintos grupos.

Miembros de la Danza de El Paso que participó en la Bajada de la Virgen de las Nieves en el año 1900. Fotografía realizada en El Paso durante la celebración de las fiestas de Ntra. Sra. de Bonanza, patrona de El Paso (mayo de 1900). El director de la Danza, Antonio Herrera Martín es el que se sitúa en el lado izquierdo. ARCHIVO GENERAL DE LA PALMA.

A los veinte y cinco o treinta minutos de este grandioso espectáculo, los danzantes vuelven a la roca, la rodean al compás de un coro, y, aquí la sorpresa, la torre desaparece rápidamente y se presenta a la vista otro nuevo cuadro. Entonces sobre una mesa giratoria, se ve una pequeña niña vestida de matrona que representa la Ciudad: a su lado una cruz y seguida a ésta un niño figurando S. Miguel, patrono de esta Isla; en la parte opuesta, una palma y fervorosamente asida a ella, una niña que representando la Fe, señala con el dedo índice de su mano derecha al cielo como si dijera: Allí debe estar el corazón, allí está todo.

En el centro de este grupo había otro pedestal, sobre él dos niñas ricamente vestidas de ángeles y sobre aquel una bola imitando un copo de nieve, el cual abriéndose en seis partes, dejaba a la vista el dulce nombre de María. La mesa giraba paulatinamente; los niños cantaban, y hermoseado este maravilloso cuadro por infinidad de luces de bengala, me hacía creer que estaba en un profundo sueño.

El inmenso público que presenciaba absorto tan sublime espectáculo, no pudo menos que coronar dicha obra con una estrepitosa salva de aplausos y vivas, en señal del magnífico efecto que dicho número de los festejos produjo en todos los espectadores.

El iniciador y director de este número de fiesta que guardará imperecedera memoria, fue Antonio Herrera Martín, siendo los autores respectivamente de la letra y música de aquella preciosa composición los Sres. D. Domingo Carmona Pérez y D. Elías Santos Abreu, a quienes envío la más cordial enhorabuena por las simpatías que supieron captarse».

Con el recuerdo de estas danzas, desde el municipio de El Paso, hemos querido contribuir a mantener vivos, en la memoria colectiva de la isla de La Palma, algunos episodios significativos de la historia de las Fiestas de la Bajada de la Virgen de las Nieves en plena apoteosis de las mismas, durante su LXX cita quinquenal.

*Carlos Valentín Lorenzo Hernández es cronista oficial de El Paso

Bibliografía:

  • HERNÁNDEZ BRAVO, Ricardo. «Notas para un estudio de la actividad teatral en el Valle de Aridane, isla de La Palma, (1778 – 1924)». Revista de Estudios Generales de la Isla de La Palma, Núm. 1 (2005).
  • RODRÍGUEZ ESCUDERO, José Guillermo. «Antiguas danzas infantiles en honor a la Virgen de las Nieves». Prensa digital (Isla de La Palma, 6 de junio de 2010).
  • PINO PÉREZ, Antonio. «De El Paso venimos…». Diario de Avisos (Santa Cruz de La Palma, 1 de junio de 1955).
  • RAMOS HERNÁNDEZ, Wifredo. «La Bajada de las Nieves y El Paso». Diario de Avisos (Santa Cruz de Tenerife, 8 de julio de 2005).

Prensa:

La Asociación (Periódico político independiente); La Defensa: periódico político y de intereses materiales; La Unión: Revista Literaria.

Fuente

[El Paso}> Humor en casos verídicos. Dieta de galletitas inglesas

09-07-2025

Carlos M. Padrón

Ocurrió tal y como lo cuento. Los nombres, cuando los hay, son ficticios.

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Honorio era un pasense que había cursado estudios y gozaba de buena posición social y económica, pero se había dado a la bebida y era frecuente verlo ebrio.

Reunidos un día varios parroquianos en el restaurante Las Piedras, que para entonces estaba de moda, quedaron todos mudos por la sorpresa que les causó ver entrar a Honorio acompañado de Flor, la peor prostituta del pueblo.

Poco importó a Honorio el total silencio que se hizo y, cogiendo de la mano a Flor e ignorando a todos, se encaminó hasta el fondo del restaurante donde había visto una mesa vacía.

Al pasar frente a Juanelo, amigo suyo desde la infancia, éste, con mal contenido tono de ira, casi le gritó:

—Coño, Honorio, ¿cómo es posible que teniendo tú una mujer decente, educada y guapa andes enredado con esta puta?

Honorio paró en seco, guardó silencio por unos segundos y mirando luego a su amigo le dijo:

Mira, Juanelo, si a ti te dan todos los días galletitas inglesas, galletitas inglesas y galletitas inglesas, el día que te enseñen un lebrillo de gofio te botas a él de cabezas.

 

 

 

 

 

 

 

 

[El Paso}> Humor en casos verídicos. Afeitanto el vello púbico

02-07-2025

Carlos M. Padrón

Ocurrió tal y como lo cuento. Los nombres, cuando los hay, son ficticios.

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Manuel Delgado sufrió en El Paso los efectos de la represión sexual a la que nos sometió el dúo Iglesia-franquismo desde el final de la Guerra Civil y hasta la muerte de Franco, momento que marcó el reemplazo de esa nefasta represión por lo que se dio en llamar ‘El destape’. Por tanto, el sexo era para Manuel muy importante, y todo vinculado a él le excitaba con el morbo que da el violar algo prohibido.

Un día debió ser hospitalizado para una operación de próstata, lo cual requería afeitarle el vello púbico, y cuando la enfermera encargada de hacer esa tarea levantó el pene de Manuel y, sin soltarlo, lo bajó, lo levantó, volvió a bajarlo y a levantarlo de nuevo para completar el afeitado, Manuel tuvo una enorme erección y le dijo a la enfermera:

—Suéltalo que ya no se cae.

[El Paso}> En el centenario de la nominación de tres calles del municipio de El Paso / Carlos Valentín Lorenzo Hernández

01-07-2025

Carlos Valentín Lorenzo Hernández (*)

 En el centenario de la nominación de tres calles del municipio de El Paso

Tal día como hoy, hace exactamente 100 años, el Ayuntamiento de El Paso decidió rotular tres calles con el nombre de unas personas destacadas de la vida municipal y cuya memoria ha quedado perpetuada en la localidad, ya que sus nombres, un siglo después, continúan vinculados al callejero municipal

Los nombres de estas calles representan una parte de la propia historia de El Paso. Siempre se ha dicho que: «las calles de un pueblo son como páginas de un libro de historia». Precisamente, por ese motivo hemos considerado una ocasión propicia referirnos a esta efeméride, intentando saber «un poquito más» de la trayectoria vital de estas tres personas con las que fueron bautizadas estas vías del municipio pasense.

En la sesión plenaria del Ayuntamiento de El Paso celebrada el día 1 de julio de 1925, bajo la presidencia del alcalde Sandalio González Morales, se tratan una serie de propuestas:

[…] El concejal Francisco Tabares Capote propone a la Corporación que en virtud de los desvelos que el Sr. don Norberto Pérez Díaz, cura que fue de este término muchos años, en la reparación y construcción del camino denominado Tacande, que llega su reparación al Calvario, que se le ponga a dicho Camino o Calle el nombre de Pérez Díaz.

La Presidencia propone que a la calle principal de esta Ciudad se le ponga el nombre de Manuel Taño, en virtud de haber sido un hombre que llevó a efecto la división de este término municipal con el pueblo de Los Llanos, con bastantes inconvenientes, venciendo dificultades y llevando a término la expresada división.

El concejal D. Juan Simón Fernández propone que, reconociendo méritos a don Fermín Sosa Pino por las gestiones que como alcalde hizo en la división parroquial de este término, la cual llevó a efecto, se le dé el nombre de Sosa Pino a la calle que atraviesa de la casa del mismo al Cementerio.

La Corporación por unanimidad aprobó las anteriores propuestas […]

Calle Norberto Pérez Díaz

El sacerdote Norberto Pérez Díaz (1862 – 1924) regentó la parroquia de El Paso desde 1903 a 1922. Hasta el pasado año se trataba del sacerdote que más tiempo había servido en la parroquia de El Paso. El actual párroco, don Domingo Guerra, cumplió en 2024, veinte años de servicio en nuestro municipio, superando en el ejercicio del cargo al cura Pérez Díaz.

Antes de El Paso, Norberto Pérez Díaz, natural de Villa de Mazo, ejerció el sacerdocio en La Victoria de Acentejo (Tenerife). El sacerdote Norberto Pérez Díaz, durante el periodo que sirvió en la parroquia de El Paso, desplegaría una importante labor social a favor de los menos pudientes y fue un gran impulsor de la obra de El Calvario. A su empeño y esfuerzo también se debe que se retomaran las obras de construcción del nuevo templo parroquial de Nuestra Señora de Bonanza (en 1917 – 1918) que estuvieron paralizadas casi dos décadas.

Norberto Pérez Díaz falleció el 20 de julio de 1924 y sus restos se encuentran en la actualidad depositados en el panteón familiar del cementerio de Santa Cruz de La Palma.

En el Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de Tenerife, de 1 de julio de 1924, en el apartado de crónicas diocesanas se señala: «los vecinos de El Paso han puesto todos sus entusiasmos en el ensanche y alineación del camino de Tacande (actualmente hermosa calle). El público ha contribuido con donativos que arrojan cerca de 1.000 pesetas, y el resto de la suscripción pasó de 300. Lo demás, fuera del trabajo personal gratuito de aquellos vecinos, fue costeado por el párroco, señor Pérez Díaz. La construcción del Calvario, es también iniciativa suya y será una elegante obra».

Por tanto, no es de extrañar que el Ayuntamiento de El Paso tomara el acuerdo de aprobar la propuesta del concejal Tabares Capote de «ponerle el nombre de Norberto Pérez Díaz al camino de Tacande que conduce hasta El Calvario en gratitud por los desvelos con los que actuó durante su permanencia en nuestro pueblo y en obras como las de El Calvario».

La calle Norberto Pérez Díaz, antiguo camino de Tacande, en el que en uno de sus laterales estuvo ubicado «el dornajo de la Plaza», parte de la antigua calle que conducía al Cementerio hasta la inauguración del actual cementerio de San Vicente Ferrer, en 1939. Posteriormente, el camino del Cementerio recibiría el nombre de calle 13 de Septiembre y, en la actualidad, Salvador Miralles Pérez (rotulada desde 1996 con el nombre de quien fuera sacerdote de El Paso). La calle Norberto Pérez Díaz desemboca en la carretera de San Nicolás. En este conjunto de vías, en apenas un kilómetro de trayecto, desde el templo parroquial hasta El Calvario, se encuentran distribuidas en los laterales sobre pedestales, muros y alguna hornacina, las cruces del Vía Crucis público de El Paso desde el año 1937.

Calle Manuel Taño

Retrato de Manuel Taño (1800 – 1855).

Manuel Taño Fernández (1800 – 1855). Fue el primer alcalde de El Paso, tras su segregación de Los Llanos en 1837. Fue conocido como Manuel «de las Paredes», ya que fue encontrado recién nacido en una canastilla sobre una pared en el Camino Real de la Cumbre, en las inmediaciones de El Paso de Abajo, por un grupo de vecinos del pago de El Paso, que se dirigían a la iglesia de Los Remedios, de Los Llanos, a celebrar la Nochebuena de 1800. Fue educado en el seno de una familia pasense.

Manuel Taño ocupó una de las concejalías del Ayuntamiento de Los Llanos y ya con esa experiencia en la gestión municipal, luchó de manera perseverante para lograr la emancipación de su localidad del entonces único municipio llanense. El sábado 24 de junio de 1837, en la ermita de Nuestra Señora de Bonanza, se llevó a cabo la Junta Parroquial de ciudadanos en la que había de nombrarse nueve electores que elegirían un alcalde, seis regidores y un procurador síndico, dando así cumplimiento al acuerdo de la Diputación Provincial de Canarias sobre la creación del nuevo municipio. El domingo 25 de junio de 1837 los nueve electores se reúnen nuevamente en el mismo lugar y se constituye el primer Ayuntamiento de El Paso, eligiendo como alcalde a Manuel Taño. Estuvo al frente de la alcaldía de El Paso en dos ocasiones, en el primer ayuntamiento de El Paso que se constituyó tras la segregación municipal y en 1848.

Manuel Taño falleció en El Paso, el 17 de octubre de 1855. Se le dio sepultura en el cementerio de Los Llanos, ya que el Paso, eclesiásticamente, seguía perteneciendo a ese municipio.

La calle principal de la época se rotuló con el nombre de Manuel Taño en julio de 1925, a instancia de Sandalio González Morales, como reconocimiento a ese primer alcalde de nuestro municipio. Fue la calle principal de El Paso hasta principios de la década de los años setenta del siglo XX, en que se inauguró la Avenida, que llevó el nombre de José Antonio y, actualmente, Avenida Islas Canarias.

Calle Manuel Taño. Años veinte del siglo XX.

Esta céntrica calle cada año se convierte en el escenario donde se colocan gran parte de los arcos, alfombras y tapices con los que el saber hacer y el ingenio de las gentes de El Paso, a través de labores artesanales, rinden culto al Sagrado Corazón de Jesús en su festividad. En la calle Manuel Taño se encuentran varias edificaciones, algunas de ellas con una arquitectura singular. Recordamos que en dicha calle se situó el salón de Baile Vicentico, donde se realizaron las primeras proyecciones de cine en El Paso, posteriormente en el mismo lugar, el inolvidable Bar Central; el cine Los Ángeles (década de los años cincuenta) y, en este mismo inmueble, en la actualidad el espacio cultural CreaLab; Oficina de Correos y Telégrafos (1958); el Museo de la Seda (2011), justo en la esquina con la calle Fermín Sosa Pino, como exponente de la ancestral industria de la seda que conserva El Paso con aparatos y técnicas del siglo XVI, visible el proceso con el trabajo en vivo de Las Hilanderas.

El viejo camino empedrado – antiguo camino real que comunicaba las dos vertientes de la Isla, a través de la Cumbre Nueva – fue posteriormente cubierto de asfalto y, por último con el establecimiento de las zonas comerciales abiertas (finales de la segunda década del siglo XXI) a través de un proyecto de urbanización que contempló la peatonalización de la misma a partir del cruce con la calle Fermín Sosa Pino.

Arcos en la calle Manuel Taño durante la celebración de la festividad del Sagrado Corazón de Jesús.

Ha sido testigo de innumerables acontecimientos y episodios de la historia local: evocadora estampa automovilística de los participantes en el XIV Congreso Geológico Internacional (1926), nostálgica instantánea de la Manifestación del 1 de mayo de 1936, icónico arco con piedras del volcán de San Juan del año 1949 que se levantó sobre una gran alfombra vegetal con motivo de la visita del general Franco en 1950…

Panorámica actual de la calle Manuel Taño.

Calle Fermín Sosa Pino

Fermín Sosa Pino (1852 – 1939). Fue alcalde de El Paso en dos etapas (de julio de 1883 a junio de 1887 y de abril de 1907 a enero de 1908), y juez municipal durante muchos años. Fue el verdadero gestor de la independencia eclesiástica de El Paso. En el año 1885 es elevada la ermita de Nuestra Señora de Bonanza a la categoría de parroquia independiente (desde 1860 era iglesia filial de la parroquia de Los Llanos).

Casa de Fermín Sosa Pino y calle Manuel Taño. Años veinte del Siglo XX.

En agradecimiento a sus gestiones, el concejal Simón Fernández presentó al Ayuntamiento de El Paso en julio de 1925 la propuesta de designar con su nombre a la calle que cruzaba desde su casa al antiguo Cementerio Municipal, aprobándose por unanimidad.

Fermín Sosa Pino falleció en El Paso el 24 de octubre de 1939, a la edad de 87 años.

Fermín Sosa Pino (1852 – 1939).

La calle Fermín Sosa Pino, transversal a la calle Manuel Taño, al igual que ésta, es una de las más céntricas del municipio de El Paso y en ella se encuentran las dependencias de la Policía Local de El Paso.

Antigua portada en la casa de Fermín Sosa Pino.

*Carlos Valentín Lorenzo Hernández es cronista oficial de El Paso

[El Paso}> Humor en casos verídicos. Novedades en la familia

04-06-2025

Carlos M. Padrón

Ocurrió tal y como lo cuento. Los nombres son ficticios.

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Candelaria y Amelia eran dos vecinas que, aunque sus casas estaban no muy distantes, sí lo estaban lo suficiente para que el habla entre estas vecinas tuviera que ser a gritos. Aún así, la practicaban a diario porque Candelaria, cuya vivienda estaba más alta que la de Amelia, sabía a qué hora salía Amelia a barrer su patio, y entonces Candelaria salía al suyo para intercambiar, a gritos con Amelia, las novedades del día.

En uno de estos intercambios, que escuchaban todos los vecinos, Candelaria, un tanto excitada, le dijo a su vecina:

Amelia, ¡ya mi hija fue a París!

En el lenguaje represivo de la época, esto quería decir que su hija había tenido la primera regla.

Y, para rematar, Amelia añadió:

Y la cabra me dio ayer más de dos litros de leche. ¡Esta cabra mía es una eminencia!

 

 

 

[FP}> El brusco cambio en el total de visitas

30-05-2025

Seguramente algunos de los lectores de Padronel se habrán dado cuenta del cambio, ocurrido sin más, en el total de visitas que, después de mucho tiempo de estar en más de 10 millones ,ha pasado de golpe a poco más de un millón, algo que amerita una explicación de mi parte.

Cuando creé el blog el 23 de mayo de 2006, hace ya 19 años, lo hice con ‘B2Evolution’ y ahí lo mantuve hasta 2008 cuando, bajo el formato de WordPress, lo puse en algunos alojamientos de pago (hostings) y le añadí publicidad y varios widgets o plugins que, por lo visto, algunos aumentaron arbitrariamente el total de visitas, un total que yo creí verídico. Cuando en 2017, ya en Canarias, hice limpieza y eliminé la publicidad y los widgets o plugins que el blog tenía, añadí algunos widgets propios de WordPress que me gustaron; entre ellos el de TOTAL VISITAS, que arranqué con el último total que había antes de la limpieza.

Surgieron varios problemitas que los ingenieros de WordPress me ayudaron siempre a resolver y, en el proceso de implementar esas soluciones, me hicieron notar lo del total exagerado y, lo más importante, que el total real lo tenía yo en el blog bajo el widget TOTAL VISITAS.

Como prueba, ayer, 29 de mayo, uno de esos ingenieros, de nombre JOAN A., en un alarde de soporte, amabilidad y eficiencia, puso manos a la obra, me hizo llegar este cuadro que muestra la evolución real de las visitas desde mayo de 2008 hasta ayer en la mañana:

y, además, me hizo el gran favor de rediseñar el widget hasta dejarlo como ahora se ve, que es como yo lo quería, pero no sabía hacerlo.

Antes se veía así,

donde el número total de visitas no es el correcto y, creyendo yo que sí lo era, lo controlaba añadiéndole las visitas habidas cada día según las estadísticas del blog, y cada domingo ponía, a mano y frente a “TOTAL VISITAS:” el total nuevo.

Ya no tendré que hacer eso porque Joan A. lo lo ha dejado así, con el total de visitas que se actualiza automáticamente sin que yo tenga que hacer nada:

Además de a Joan A., quiero hacer llegar mi agradecimiento a los otros ‘Happiness Engineers de WordPress’, como ellos se han nombrado, por el increíble soporte que me han dado que, además de casi inmediato y siempre eficiente, ha estado signado por una clara vocación de servivio, paciencia y amabilidad.

[El Paso}> Humor en casos verídicos. Consejos de una ‘sabia’ anciana

22-05-2025

Carlos M. Padrón

Ocurrió tal y como lo cuento. Los nombres, cuando los hay, son ficticios.

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Doña Flor, dama ya anciana para aquellos tiempos, era una viuda que desconfiaba de los hombres. A pesar de su edad, asistía a las clases de costura que dictaba una vecina, clases que compartía con varias jóvenes casamenteras,

Un día en que el tema de conversación de estas jóvenes versaba sobre cómo eran, o querían ellas que fueran, las relaciones con sus novios, doña Flor, visiblemente molesta, interrumpió la conversa y les dijo:

Ustedes pueden aceptar besos, abrazos y otros amapuches, ¡pero nunca abran la jaula!