[Mis canciones}> ‘A El Paso, mi pueblo’

A El Paso, mi pueblo’

Publicado el 25-01-2007

Actualizado el 16-03-2026

Carlos M. Padrón

Como ya dije en ‘Introducción’, primer artículo de esta sección, por muchos años fueron mis hobbies la fotografía, la cría de patos y la música.

Para esta última tuve un salón debidamente equipado en el que me encerraba a seleccionar, grabar, y escuchar luego lo grabado.

Así armé una colección de varias decenas de casetes que tienen para mí la ventaja de que me gusta todo lo que contienen. Después de escuchar una y otra vez algunos de los casetes de música instrumental así grabados, a veces comenzaba yo a destacar de entre todas alguna melodía evocadora de un sentimiento que con el tiempo iba tomando más y más cuerpo cada vez que —siempre encerrado en mi salón, solo o con alguna de mis hijas—, escuchaba yo de nuevo esa melodía.

Una en particular me hizo recordar a mi padre (ya la publiqué aquí), otra a mi pueblo como lugar geográfico, otra a mi pueblo como conjunto de costumbres y nostalgias, etc.

Y como esos instrumentales estaban ejecutados en un tono al que, jugando con las octavas, podía yo llegar cantando, un día decidí escribir letras alusivas a los sentimientos que esas melodías evocaban en mí y, poco a poco, fui grabando todas esas letras en forma de canción interpretada por mí, usando como fondo el instrumental con la correspondiente melodía evocadora, y lidiando, también yo, solo en el salón de música, con los controles del tocadiscos, deck de casetes, ecualización, volumen, audífonos, letra, etc., mientras trataba de cantar lo mejor que podía para lograr algo más o menos aceptable dentro de mis posibilidades.

Al enésimo intento obtenía un resultado menos malo que los anteriores, y con ése me quedaba. Ahora que vinculadas a artículos previos he publicado ya, además de la descripción que precede, algunas de estas canciones, he decidido agruparlas en la sección Mis (pocas) canciones, y otras, por, en lo posible, orden cronológico de grabación. Hoy le toca el turno a «A El Paso, mi pueblo”.

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Hay rincones de El Paso, mi pueblo, que me son muy queridos. A través del tiempo he tomado fotografías de muchos de ellos pero, para mí, el epicentro de El Paso es mi casa, y con “mi casa” quiero decir la casa donde nací, en la que crecí y viví con mis padres y hermanos(as) hasta los 18 años.

Todas las fotos que siguen fueron tomadas por mí, en distintas fechas. Bajo cada una va, en letra cursiva, la explicación correspondiente.

Éstas las tomé desde mi casa o desde algún altozano cercano y perteneciente a la misma propiedad.

Desde el jardín de mi casa. El llamado “El callejón”, la entrada a mi casa desde el Camino Real.

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Mi casa natal.

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El peral en flor, el mismo que se ve a la derecha, detrás de otro árbol, en la foto anterior. Lamentablemente, ya no está.

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Vista hacia el Este.

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Vista hacia el norte. En primer plano “La palma de Arturo”, una especie de icono, visible desde casi cualquier lado, que sirve de referencia para llegar a mi casa. Si esta palma no es centenaria está muy cerca de serlo, pues desde que tengo uso de razón la recuerdo así, del mismo tamaño. Su tronco se incendió varias veces, mil vientos huracanados la vapulearon e hicieron doblar hasta casi partirse, pero hasta ahora ha salido airosa y sigue orgullosamente erguida y frondosa.

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Vista panorámica hacia el noroeste.

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Vista hacia el oeste.

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Lado sur, pero tomada desde la casa de un vecino. El camino por el que avanza el rebaño de cabras está ahora, como todos los demás, asfaltado, pero en mis tiempos era empedrado, y de forma bastante irregular.

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Estas otras fotos son de rincones para mí emblemáticos.

El “Chorro de Don Diego”, un abrevadero en el que siempre bebían, de ida y de vuelta, la vaca y el caballo, «Mi caballo blanco«, cuando en las tardes los llevaba, y en las mañanas los traía, a/de la relva. También servía de fuente de agua potable para los vecinos que aún para entonces no la tenían corriente en sus casas.

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La Iglesia Nueva. Entrada principal.

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El “Llano de Las Cuevas”, flanqueado por la Cumbre Nueva, al Este, y los montes del Sur. Ahí estaba la relva antes mencionada.

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Los montes del sur, bañados por La Brisa. Delante, la Montaña de Enrique; en segundo plano, el Virigoyo, el pico puntiagudo (1.811m) que despunta al fondo. Detrás de él surgió la columna de humo del Volcán Cumbre Vieja, de San Juan o Nambroque.

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«La punta de Los Roques» entre nubes. Está en el extremo norte de la Cumbre Nueva, la sierra que da marco a El Paso por su lado este, y justo sobre La Caldera.

Son esos rincones y paisajes —que han cambiado a través del tiempo— y las gentes que en ellos habitaban —muchas ya desaparecidas— lo que conforma el recuerdo más íntimo, querido y perdurable que conservo de mi pueblo, y lo que me inspiró esta canción que, por supuesto, está dedicada a El Paso, a un El Paso que, casi en su totalidad, sólo existe hoy en mis recuerdos, pues salí de él —“dejé el nido” y el contacto vecinal— a finales de 1957 y lo retomé 60 años después, en 2017, aunque como turista volví una o dos veces cada año entre 1957 y 1960.

Luego, a partir de 1961, cuando emigré a Venezuela, pasé por El Paso cada vez que tuve oportunidad de hacerlo, y no sin tristeza veía cómo lo más característico de los pasenses, las costumbres de mis tiempos y todo lo demás que moldeó mi sentir y me dio guías de vida, que alimentó mis recuerdos y mis nostalgias, iba desapareciendo, aunque eso no ha hecho mella en el amor que siento por mi pueblo.

Ficha técnica de esta canción:

  • Título de la melodía instrumental: “Adiós, Acrópolis”. Arreglo de Paul Mauriat.
  • Grabada en mi casa, en Caracas, el 17-04-1982.

[Mis canciones}> ‘Padre’

‘Padre´

Publicado el 15-01-2007

Actualizado el 12-03-2026

Carlos M. Padrón

Como ya dije, los medios de escapismo en que por años me refugié para mitigar los efectos de tiempos de crisis fueron el trabajo, la fotografía, la cría de patos y la música.

Para esta última tuve un salón debidamente equipado en el que me encerraba a seleccionar, grabar, y escuchar luego lo grabado. Así armé una colección de varias decenas de casetes que tienen para mí la ventaja de que me gusta todo lo que contienen.

Después de escuchar una y otra vez algunos de los casetes de música instrumental así grabados, a veces comenzaba a destacar de entre todas alguna melodía evocadora de un sentimiento que con el tiempo iba tomando más y más cuerpo cada vez que —siempre encerrado en mi salón, solo o con alguna de mis hijas—, escuchaba yo de nuevo esa melodía.

Una en particular me hizo recordar a mi padre, otra a mi pueblo como lugar geográfico, otra a mi pueblo como conjunto de costumbres y nostalgias, etc., Y como esos instrumentales estaban ejecutados en un tono al que, jugando con las octavas, podía yo llegar cantando, un día decidí escribir letras alusivas a los sentimientos que esas melodías evocaban en mí y, poco a poco, fui grabando todas esas letras en forma de canción interpretada por mí, usando como fondo el instrumental con la correspondiente melodía evocadora, y lidiando, también yo solo en el salón de música, con los controles del tocadiscos, deck de casetes, ecualización, volumen, audífonos, letra, etc., mientras trataba de cantar lo mejor que podía para lograr algo más o menos aceptable dentro de mis posibilidades.

Al enésimo intento obtenía un resultado menos malo que los anteriores, y con ése me quedaba.

Ahora que vinculadas a artículos previos he publicado ya, además de la descripción que precede, algunas de estas canciones, he decidido agruparlas en esta sección, Mis (pocas) canciones, y otras, por, en lo posible, orden cronológico de grabación.

Hoy le toca el turno a ‘Padre’.

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La versión de Paul Mauriat de la melodía que lleva por título “La Aventura” evocaba siempre en mí fuertes y vívidos recuerdos de mi padre. La usé como fondo musical, y así nació, dedicada a la memoria de mi padre, esta canciónque ya publiqué el pasado junio, en el artículo «A la memoria de mi padre, en el 37 aniversario de su muerte«,

Mi padre, en diciembre/1968. Su última foto.

la incluyo hoy, como apertura de esta nueva sección, a la memoria de mi hermano, quien a la muerte de mi padre quedó como tal dada su condición de primogénito.

Raúl, el 25/12/2006. Su última foto.

Ficha técnica de la canción

[Mis canciones}> Introdución

INTRODUCCIÓN

Publicado el 14-04-2007

Actualizado el 12-03-2026

Carlos M. Padrón

Los medios de escapismo en que por años me refugié para mitigar los efectos de tiempos de crisis fueron el trabajo, la fotografía, la cría de patos y la música.

Para esta última tuve un salón debidamente equipado en el que me encerraba a seleccionar, grabar, y escuchar luego lo grabado. Así armé una colección de varias decenas de casetes que tienen para mí la ventaja de que me gusta todo lo que contienen.

Después de escuchar una y otra vez algunos de los casetes de música instrumental así grabados, a veces comenzaba a destacar de entre todas alguna melodía evocadora de un sentimiento que con el tiempo iba tomando más y más cuerpo cada vez que —siempre encerrado en mi salón, solo o con alguna de mis hijas—, escuchaba yo de nuevo esa melodía.

Una en particular me hizo recordar a mi padre, otra a mi pueblo como lugar geográfico, otra a mi pueblo como conjunto de costumbres y nostalgias, etc., Y como esos instrumentales estaban ejecutados en un tono al que, jugando con las octavas, podía yo llegar cantando, un día decidí escribir letras alusivas a los sentimientos que esas melodías evocaban en mí, y, poco a poco, fui grabando todas esas letras en forma de canción interpretada por mí , usando como fondo el instrumental con la correspondiente melodía evocadora, y lidiando, también yo solo en el salón de música, con los controles del tocadiscos, deck de casetes, ecualización, volumen, audífonos, letra, etc., mientras trataba de cantar lo mejor que podía para lograr algo más o menos aceptable dentro de mis posibilidades.

Al enésimo intento obtenía un resultado menos malo que los anteriores, y con ése me quedaba.

Ahora que vinculadas a artículos previos he publicado ya, además de la descripción que precede, algunas de estas canciones, he decidido agruparlas en esta sección, ‘Mis (pocas) canciones, y otras’, siguiendo, en lo posible, el orden cronológico de grabación.

Aunque los artículos de esta sección fueron publicados a comienzos de este siglo, por un error borré la sección completa y ahora al reconstruirla he actualizado todo a 2026.

[Col}> Sopa para emergencias del corazón

13-12-2025

Soledad Morillo Belloso

Sopa para emergencias del corazón

Las emergencias del corazón no son accidentes; son revelaciones, casi epifanías. No llegan para destruir, sino para recordarle a uno que está vivo, que siente, que todavía hay zonas blandas donde la existencia hace nido. El corazón, ese filósofo testarudo que late sin pedir permiso, a veces se quiebra para que uno escuche lo que llevaba años ignorando. Y cuando eso ocurre, cuando la grieta se abre como una boca que exige verdad, no hay ambulancia que valga. Lo único que sirve es una sopa.

La sopa es un acto de pensamiento. Un pensamiento caliente, humilde, que no pretende resolver el misterio del universo, pero sí acompañarlo. Mientras hierve, uno se da cuenta de que la vida es eso: un hervor lento donde lo que duele y lo que salva conviven en la misma olla. El caldo no pregunta por qué uno está roto; simplemente acepta los pedazos y los deja flotar hasta que encuentran su lugar. Esa aceptación es, en sí misma, una filosofía.

Hay un momento, siempre, en que el vapor sube y uno lo huele. Y ahí, en ese olor, aparece la emoción. No la emoción grandilocuente de los discursos, sino la emoción mínima, íntima, la que se siente en la garganta antes de que llegue la lágrima. La sopa le habla a esa emoción con una ternura casi cómica, como quien dice: “Mira, no te me pongas trágica; si te calientas demasiado, te soplo”. Y uno se ríe, porque la risa es la grieta por donde entra la luz cuando el corazón está oscuro.

La filosofía de la sopa es sencilla: todo lo que se remueve se transforma. El dolor, cuando se revuelve con memoria, se vuelve nostalgia. La nostalgia, cuando se mezcla con humor, se vuelve resistencia. Y la resistencia, cuando se deja a fuego bajo, se vuelve una forma de amor propio. No un amor perfecto, sino uno que sabe que la vida es un plato que se sirve caliente y que a veces quema, pero igual alimenta.

El corazón, mientras tanto, mira, observa. Se deja ablandar. Se deja convencer. Entiende que no está siendo reparado, sino acompañado. Y en esa compañía encuentra su propia filosofía: la de seguir latiendo aunque duela, la de abrirse aunque asuste, la de confiar aunque la memoria tenga cicatrices.

Al final, cuando uno se sirve la sopa —esa sopa que no existe en ninguna cocina pero que se siente en todas las células— comprende que la emergencia no era un desastre, sino una invitación. Una invitación a mirarse con menos juicio y más cariño. A aceptar que la vulnerabilidad no es una falla, sino una forma de sabiduría. A reconocer que, incluso en el dolor, hay belleza.

Porque las emergencias del corazón no se curan; se atraviesan. Y la sopa, con su filosofía tibia y su humor discreto, es el puente que permite cruzarlas sin perderse del todo.

[El Paso> La estación de grabados rupestres de El Verde, una de las “mejor conservadas e importantes de La Palma”

21-01-2026

Jorge Pais

La estación de grabados rupestres de El Verde, una de las “mejor conservadas e importantes de La Palma”

Jorge Pais, doctor en Prehistoria por la Universidad de La Laguna y jefe de la Sección de Patrimonio Histórico y Arqueológico del Cabildo de La Palma, explica que “sus 13 paneles, de motivos geométricos ejecutados con la técnica del picado, ocupan la parte superior de la margen derecha de un amplio caboco”

En la imagen, uno de los paneles más complejos e interesantes de todo el conjunto de la estación de grabados rupestres de El Verde, en El Paso. JORGE PAIS

La estación de grabados rupestres de El Verde (barranco Tenisca, El Paso) “es una de las más bonitas, mejor conservadas e importantes de la Isla de La Palma”, señala Jorge Pais, doctor en Prehistoria por la Universidad de La Laguna y jefe de la Sección de Patrimonio Histórico y Arqueológico del Cabildo de La Palma, en sus redes sociales.

Indica que “fue descubierta, de forma casual, en 1982 al mismo tiempo que los cercanos petroglifos de La Fajana”. Explica que “sus 13 paneles, de motivos geométricos ejecutados con la técnica del picado, ocupan la parte superior de la margen derecha de un amplio caboco que interrumpe el cauce del barranco y en el que antaño, cuando corría el agua, se formaba una gran charca que, al secarse, se convertía en un ere”.

En la fotografía  que ilustra esta noticia, añade, “vemos uno de los paneles más complejos e interesantes de todo el conjunto. En Benahoare se han establecido cuatro momentos de ejecución de los motivos, siendo los más antiguos los que presentan un mejor acabado, mientras que los más recientes serían los incisos”.

En este caso, señala, “nos encontramos en un estadio intermedio en el que los surcos no son continuos y, a veces, se aprecian claramente los puntos de percusión. Además, aparecen dos paneles contiguos, uno orientado al oeste (las espirales) y otro hacia el sur (líneas paralelas) que serían más recientes”. Pero, además, “en la parte baja del panel principal aparecen motivos superpuestos de tal forma que fueron ejecutados en distintos momentos, lo cual es muy poco habitual en la arqueología de La Palma, con otros ejemplos en La Zarza y Caldera de Agua (Garafía) y muy poco más”.

Fuente

[His}> Matar una paloma para curar una mordedura: los remedios del médico medieval Maimónides

Matar una paloma para curar una mordedura: los remedios del médico medieval Maimónides

Ve la luz por primera vez en español el ‘Tratado sobre venenos y antídotos’, un manual de lo más variopinto sobre qué hacer ante cualquier percance. Publicamos dos episodios traducidos por el filólogo Darío Fernández Ruiz

[El Paso}> ‘Los Carnavales de El Paso: apuntes para su historia’

20-02-2026

Bajo el título de ‘Los Carnavales de El Paso: apuntes para su historia’, el pasado jueves 12 de febrero, Carlos Valentín Lorenzo Hernández, cronista oficial de El Paso, ofreció una charla a los alumnos de sexto de primaria del Colegio Adamancasis sobre diversos aspectos de estas fiestas.

A través de la proyección de fotografías, comenzó con una introducción sobre los orígenes de estas ancestrales celebraciones. A continuación, se centró en las fiestas de los Carnavales en nuestro municipio de El Paso, haciendo un recorrido histórico impregnado de notas de nostalgia, rememorando épocas pasadas, donde el sabor de la fiesta iba unido a lo familiar y a la camaradería entre vecinos.

Parrandas de amigos que ‘corrían los Carnavales’, la tradición de las mascaritas paseando por el pueblo de casa en casa. La época dorada de los Carnavales que se celebraban en Monterrey, sus famosos bailes, amenizados por grandes orquestas (entre ellas la Power), los concursos de disfraces y la llegada de los coches engalanados. Por supuesto, un recordatorio a la gastronomía tradicional de estas fechas: sopas de miel, pan dulce o de leche…

También se rememoró la prohibición de los Carnavales y el eufemístico nombre con que se conocieron en esa época: Fiestas de Invierno. Se destacaron los grandes y coloridos cosos escolares, para terminar con los principales actos del actual Carnaval de El Paso: la Fiesta de la Peluca y el Entierro del Conejo.

[El Paso}> El documental ‘La memoria de El Paso’

Documental realizado entre diciembre/2025 y enero/2026 por Miguel Villalba (vecino de Cruz Grande, El Paso) y Paula Ventura (vecina de Argual, Los Llanos) y que fue proyectado ante numerosa concurrencia en la ‘Casa de la Cultura’ de El Paso el viernes 30/01/2026.

El Ayuntamiento de El Paso subió luego a YouTube el vídeo resultante desde donde puede visualizarse usando la dirección https://youtu.be/Cznq9JXOc9Y?si=Or83dtqUylGoPM2T

En el vídeo, vecinos cuentan cómo era la vida en El Paso, mi pueblo natal, en tiempos de la Guerra Civil y posterior dictadura, en un conjunto de relatos que crean una imagen de indudable valor histórico.

[El Paso}> El enigmático ‘túnel del tiempo’ de España donde los coches notan un cambio al atravesarlo

18-12-2025

 Jorge Siverio

 El enigmático ‘túnel del tiempo’ de España donde los coches notan un cambio al atravesarlo

La infraestructura es una de las más largas y elevadas del país

En España hay más de 400 túneles repartidos por las carreteras y, aunque la mayoría pasan desapercibidos, algunos terminan ganándose un nombre por lo que ocurre al otro lado del asfalto.

En La Palma, ese protagonismo lo tiene el túnel de La Cumbre, un paso de 2.665 metros en la carretera LP-3 que une el este y el oeste de la isla y que se ha hecho famoso por regalar a los más de 5.000 conductores que pasan diariamente por su vía un cambio de tiempo casi momentáneo.

La escena suele empezar con un techo bajo de bruma en la vertiente oriental y una sensación de humedad que se pega a los cristales aunque el viaje no haya hecho más que comenzar. En cambio, al salir por la boca occidental, al municipio de El Paso, lo frecuente es que aparezca un cielo azul y un sol firme, como si el trayecto hubiera cruzado una frontera invisible, o un túnel del tiempo.

Sin embargo, el apodo de túnel del tiempo no es una exageración, ya que La Cumbre atraviesa la Cumbre Nueva y corta de forma directa la línea que separa dos comportamientos atmosféricos muy palmeros.

A un lado suele imponerse el barlovento, donde el viento húmedo empuja nubes contra el relieve; mientras que al otro se abre el sotavento, más seco cuando el aire desciende y se recalienta al perder humedad. En resumen, el corredor no fabrica el fenómeno, pero lo vuelve tangible porque permite atravesar esa divisoria.

Los alisios y la orografía convierten a las Islas en un escenario de microclimas, y en ese espacio se encuentra La Palma, destacando por sus grandes desniveles. De manera que la nubosidad puede quedarse contenida en una ladera mientras la otra respira.

Un fenómeno que asombra tanto al residente que lleva en las Islas desde que nació, pero que rdobla la sencación con el turista.

El interés por este túnel canario crece también por contraste con los grandes nombres peninsulares. El más largo de España es el de Somport, en el Pirineo central, con 8.608 metros e inaugurado en 2003, una referencia por longitud y por su conexión internacional con Francia. Aun así, el de la La Cumbre va por otro carril, ya que no compite por metros, sino por la sensación de cruzar de un ambiente a otro sin cambiar de isla.

Fuente