[*Drog}– Los científicos y el drogamor

Carlos M. Padrón

Ya esto no es novedad, sino un hecho científicamente comprobado: el drogamor —enamoramiento, amor romántico, o pasión romántica —opera como una droga y crea adicción, además de que causa dolor físico y causa angustia. Este pasaje del artículo que copio más abajo es muy claro: "El amor romántico, tanto en circunstancias felices como en situaciones infelices, puede ser considerado una ‘adicción natural‘, cuya ausencia produce dolor".

Ojalá que esté más cerca el día en que la vacuna contra esto sea parte, de forma obligatoria, de la educación desde la secundaria.

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El rechazo amoroso provoca la misma actividad neuronal que las adicciones

07 Julio 2010

Yaiza Martínez

Cuando una persona es abandonada por la pareja a la que ama, en su cerebro se pone en marcha una actividad neuronal similar a la que producen las adicciones.

Esto es lo que ha revelado un estudio realizado por investigadores del Albert Einstein College of Medicine de la Yeshiva University, de Estados Unidos, cuyos resultados han permitido relacionar los efectos en el cerebro de las rupturas de pareja con la actividad neuronal que posibilita la motivación, la recompensa o las adicciones.

Según publica el Albert Einstein College of Medicine en un comunicado, la directora del presente estudio es Lucy Brown, Ph.D., una profesora del Departamento de Neurología Saul R. Korey, de la Yeshiva University. Los resultados de su investigación han sido publicados recientemente en el Journal of Neurophysiology.

Pérdida y dolor

En esta publicación se explica que el rechazo en una relación romántica causa un profundo sentimiento de pérdida y dolor que puede llegar a afectar hasta tal punto que provoque una depresión clínica y, en casos extremos, incluso el suicidio o el homicidio.

Para identificar los sistemas neuronales relacionados con este estado natural de pérdida, los científicos utilizaron una tecnología conocida como exploración de resonancia magnética funcional (IRMf), un procedimiento que permite mostrar en imágenes las regiones cerebrales que ejecutan una tarea determinada.

Con este sistema, los científicos estudiaron los cerebros de un total de 10 mujeres y cinco hombres jóvenes que habían sido recientemente abandonados por sus parejas, pero que aún se sentían profundamente enamoradas y enamorados de ellas.

A los participantes les fueron presentadas fotos de las parejas que los rechazaron y, alternativamente, también fotos de familiares. Las reacciones de los voluntarios ante las fotos de sus antiguos amores fueron diversas: amor, desesperación, buenos y malos recuerdos, y deseo de saber por qué se acabó la relación, qué es lo que había ocurrido.

Entretanto, su actividad neuronal fue observada con la IRMf. Así, se pudo comprobar que cuando los participantes veían fotografías de sus compañeros sentimentales, además de sus sentimientos, también se activaban distintas áreas del cerebro con funciones muy concretas.

Esas áreas activadas fueron las siguientes: por un lado, el área ventral tegmental. Relacionada con el sistema límbico, esta región se encuentra en el tronco cerebral y consiste en vías de dopamina, que parecen ser centros del placer o de la felicidad. Se sabe que esta área controla la motivación y la recompensa, y ya se sabía también que está implicada en los sentimientos de amor romántico, explican los investigadores.

Por otro lado, cuando los participantes miraban las fotos de sus parejas, se puso en marcha también la actividad neuronal en el llamado núcleo accumbens, que se piensa tiene un papel importante en la recompensa, la risa, el placer, la adicción y el miedo.

En tercer lugar, las neuronas se activaron en el área de la corteza lateral orbitofrontal/prefrontal. Tanto el núcleo accumbens como la corteza lateral han sido asociados con el anhelo y las adicciones, específicamente con la adicción a la cocaína.

Por último, al ver la foto de sus ex parejas, la actividad neuronal de los participantes se vio incrementada en la corteza insular o ínsula, y en la corteza cingulada anterior, relacionadas ambas con el dolor físico y con la angustia.

Adicción feliz e infeliz

Los investigadores señalan que los datos recopilados, sumados a otros datos recogidos en un estudio anterior, realizado en 2005 por científicos de diversas universidades de Estados Unidos con individuos que estaban viviendo relaciones amorosas felices, sugieren que la vía mesolímbica cerebral estaría implicada en la pasión romántica, independientemente de si el amor nos hace o no dichosos.

La vía mesolímbica es una de las vías dopaminérgicas en el cerebro (de generación de dopamina, la hormona del placer). Se sabe que esta vía está asociada con la modulación de las respuestas de la conducta frente a estímulos de gratificación emocional y motivación, es decir, que es el mecanismo cerebral que media la recompensa y que influye, por tanto, en las adicciones.

Por esta razón, afirman los investigadores, se entiende por qué el abandono de una pareja puede producir sentimientos tan angustiosos. Según Brown, “el amor romántico, tanto en circunstancias felices como en situaciones infelices, puede ser considerado una ‘adicción natural’, cuya ausencia produce dolor".

La científico añade que “Los descubrimientos realizados sugieren que el sufrimiento por el rechazo amoroso podría ser una parte de la vida que la naturaleza ha integrado en nuestra anatomía”.

Brown añade que, sin embargo, la recuperación de este dolor también sería “natural” y estaría igualmente integrada en nuestra fisiología para permitirnos formar nuevas parejas.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: La Palma desde la cumbre

LA PALMA DESDE LA CUMBRE

… en el monte se purifica más el alma,
porque allí se acerca más a Dios.
Larumbe.

En los montes quo besan a las nubes
y más cerca parecen de los cielos,
cual tronos gigantescos de querubes,
el que siente se inspira en altos vuelos.

Así, desde la cumbre silenciosa
que erguida se levanta en mi peñón,
yo contemplo a mi patria deliciosa
y del cielo el hermoso pabellón.

Desde la cumbre, en la soberbia altura,
de mi cerebro vuela el pensamiento,
y recorre extasiado de Natura,
las grandezas que encierra el firmamento;

y los bellos paisajes de mi tierra
en donde vi al nacer la luz primera,
con las altas montañas de la sierra,
y el lozano verdor de la pradera;

y las ledas casitas cual palomas,
en un bosque de almendros seculares;
y el pastor con sus cabras en las lomas,
que cruza silencioso los pinares;

y el rumor en los pinos y en los brezos
de los aires purísimos, sedantes,
rumor que se asemeja al de los besos
suavísimos de un ser, acariciantes;

y de oriente las nieblas vaporosas
desbordando a lo largo de la sierra,
pareciendo cascadas fabulosas,
armónicos ropajes de la Tierra;

y el cráter gigantesco de Aceró, l
a titánica y célebre Caldera;
la patria del valiente que murió
por amor al terruño en que naciera:

a esa mansión de montes elevados,
de los que brotan ricos manantiales,
que fecundan los valles y los prados,
trocándose en arroyos torrenciales;

y el Atlántico mar quo está besando
de mi tierra las playas arenosas,
y las ninfas canarias respirando
la mística pureza de unas diosas;

y la casa adorada del hogar
donde alegre pase mi vida entera;
y el rápido vapor que cruza el mar,
reflejo del progreso en su carrera;

y las castas y bellas golondrinas
que vienen de su patria a estas regiones,
anunciando con aire de heroínas,
quo se acercan las gratas estaciones;

y las islas hermanas que se admiran
en el mar cual fantasmas azuladas,
pareciendo que próvidas nos miran
entro el tul de las aguas irisadas,

y ver cual se levanta en el Atlántico,
el Teide altivo con sus nieves místicas,
que a veces me imagino un ser romántico
coronado con perlas cabalísticas;

y el horizonte en que la mar y el cielo
parece quo se tocan vagamente,
mi pensamiento cruza en raudo vuelo
y aparecen mil tierras en mi mente;

y de nubes las formas caprichosas
que flotan de la tarde en la caída,
muriendo esas figuras vaporosas,
cual mueren los anhelos de la vida;

y el Sol cuando se oculta en Occidente,
y en lucha el día con la noche obscura;
y Diana cuando surge en el Oriente,
y atenúa la fantástica negrura;

y el trinar del cantor en la enramada,
y el susurro del viento en el boscaje;
y la nube que llega nacarada,
y corona el ritmático paisaje…

~~~

Bellezas naturales que a mi mente
le dan fecunda y rauda inspiración.
Bellezas que formó el Omnipotente,
bellezas que domina mi peñón;

bellezas que de arcanos insondables,
surgieron, y que el tímido mortal,
contempla con sus galas admirables,
ritmar en el concierto universal;

bellezas en que el ser que estudia atento,
extasiado se inspira y se recrea;
bellezas que mi pobre entendimiento
acrisola en el molde de la idea,

para expresar sus formas portentosas;
para decir sus tonos y colores,
para exponer sus notas armoniosas,
uniéndome al trinar de los cantores.

Bellezas naturales de mi tierra
que forman un ameno paraíso.
Por eso para mí un París encierra,
la peña que el Señor dotarla quiso

también de un clima ameno, insuperable,
de flores aromáticas y hermosas,
de mujeres tan grandes que, indudable,
por lo bellas parecen semidiosas.

Tierra fértil de raza de valientes,
de habitantes do impera la hidalguía;
tierra grande que en hechos fehacientes,
ha probado tener ciudadanía.

Tierra excelsa de páginas de gloria.
Tierra excelsa de luz y promisión.
Grabémosla sus hijos en la Historia,
con obras de admirable redención.

Yo contemplo extasiado sus grandezas,
que me han hecho pulsar mi tosca lira,
y prosigo cantando sus bellezas
porque mi alma arrobada las admira,

Así se va mi inquieto pensamiento
del recinto pequeño en que se encierra,
y extasiado recorre el firmamento
y los bellos paisajes de mi tierra.

Entonces en mi ardiente fantasía l
legar siento las Musas inspiradas:
mi lira emana entonces poesía,
en frases por el Arte engalanadas.

Y un verso y otro verso se suceden,
y en seguida un cuarteto tras cuarteto,
y en ellos mis ideas que no pueden
expresar lo que siente un ser inquieto…

~~~

Desde la cumbre donde absorta mi alma,
de mi cerebro vuela el pensamiento,
y ante el bello conjunto de La Palma,
decir no puedo lo que entonces siento.

Sólo sé, porque admiro sus confines,
que es muy bella mi Patria, pues el suelo
de ubérrimas praderas y jardines,
evócame los cármenes del Cielo.

Solo sé que me inspira y me recrea
y en éxtasis me lleva a lo inaudito,
lo grande que a mi peña le rodea,
lo grande quo me acerca a lo Infinito;

lo divino, la causa indefinida,
esencia de los Cielos: la Belleza;
lo grande y misterioso de la vida
que a las cosas le dio Naturaleza.

Sé tan solo que en lo alto de la sierra,
al proseguir de la belleza en pos,
cuanto más me separo de la Tierra,
allí me acerco mucho más a Dios.

[*Opino}— SALUD: Alerta, personal y muy en serio, sobre la modalidad de vibración de los celulares

Carlos M. Padrón

El 22/04/2010 fui a consulta con un urólogo por una infección urinaria que me sobrevino en la madrugada del 18 de ese mes.

Además de a otros exámenes, el urólogo me sometió a una endoscopia de vejiga hecha a través de la uretra —creo que la cuarta que me han hecho en mi vida—, algo que es, a más de desagradable, un tanto doloroso a pesar de la anestesia.

De regreso en casa, me aligeré de ropa, me puse una bata de ésas de estar en casa, y me tendí en la cama tratando de no pensar en la pequeña molestia que iba en aumento a medida que pasaba el efecto de la anestesia.

Un tanto adormilado estaba yo cuando en el costado de la parte alta del muslo, justo donde descansaba el teléfono celular que yo había puesto en el bolsillo derecho de mi bata, sentí que vibraba el celular.

Extrañado porque al recibir una llamada debía vibrar y también repicar, pero no había repicado, lo saqué del bolsillo y comprobé que no tenía indicación de haber recibido llamada alguna, y en eso estaba, con el celular aún en mi mano, cuando volví a sentir en mi muslo la misma vibración, que continuó a intervalos de unos 3 segundos y con duración de unos 2 segundos o más cada vez.

Atribuí esa vibración a secuela de la endoscopia, aunque no recuerdo que las anteriores hayan tenido secuela alguna, y me dije que desaparecería pronto. Pero no fue así, pues al día siguiente reapareció más abajo, casi en el nacimiento del pene, donde resultaba más molesta que donde había comenzado.

Así siguió, día tras días, a veces en las mañanas, a veces al mediodía y a veces en la tarde y en la noche, pero no me abandonaba, sólo iba tal vez mermando la duración de cada vibración.

En mi próxima visita al urólogo, el 13/05/2010, le conté del caso y cómo había aparecido a raíz de la endoscopia que él me había hecho. El médico dijo no haber tenido nunca noticia de tal cosa, y la expresión de su rostro al oirme me sugirió que creía tener enfrente a un hipocondriaco o a alguien que se jactaba de padecer dolencias exóticas.

Para salir de dudas, me hizo un eco testicular que nada malo ni extraño encontró, así que regresé a casa frustrado porque seguía sintiendo a cada rato la bendita vibración.

En los siguientes días se presentó con menor frecuencia, sólo a ratos y siempre estando yo en estado de reposo. Así, la notaba más acostado que sentado, y más sentado que en pie y quieto, pero de cualquier forma se hacía presente cuando le daba la gana, y siempre en el mismo sitio de la parte baja derecha de la pelvis.

Sin embargo, el domingo 16/05/2010 comenzó a fastidiar a las 09:30, y cuando ya eran las 18:30 y no había cesado, decidí buscar en Internet alguna posible explicación.

Mis primeros intentos no dieron resultado, pero cuando como argumento de búsqueda le di a Google las palabras PELVIC ZONE VIBRATIONS, ¡bingo!: encontré dos artículos en una página titulada Undiagnosed Symptoms Community  (= Comunidad de síntomas no diagnosticados).

1.- Why is it that my Pelvic area Vibrates?
2.- Twitching/tremor in Pelvic Area

En ellos, varias personas se quejan exactamente de lo mismo que yo: una vibración, como de celular, en la zona genital.

Pero si bien algunos la atribuyen a problemas musculares, y otros hasta a inicios de párkinson, ninguno dice haber encontrado un origen claro ni una solución a esta vibración de la que todos cuentan que los ha traído locos, como ya me traía a mí.

Un buen día, Chepina, mi mujer, me dijo que de pronto había recordado que alguna vez, cuando ella solía llevar el celular colgado a su cintura, sintió a la altura de la cadera algo muy breve como esa vibración que yo describía, y que cuando cambió el modelo de celular y ya no lo llevó más sobre su cuerpo, la vibración había desaparecido.

Entonces tuve la vaga impresión de que también yo había sentido algo así, pero también muy breve y con escasa frecuencia, antes de que me hicieran la endoscopia. Pero si eso ocurrió fue tan pasajero e infrecuente que no puedo asegurar que haya sido cierto. Sin embargo, la forma en que se presentó a partir de la endoscopia no podía pasarse por alto ni olvidarse. Era casi un tormento.

Pensando sobre lo dicho por Chepina recordé que uso celular desde comienzos de 1996; que mientras tuve trabajo lo llevaba en el bolsillo interno de la chaqueta; que cuando salía a hacer diligencias, ya sin la vestimenta formal del trabajo, lo llevaba en un cangurito (coala); y que desde que, ya jubilado, paso en casa la mayor parte del tiempo, lo he llevado en el bolsillo derecho del pantalón, a la altura de donde lo tenía cuando noté por primera vez la insistente vibración.

Como nada me costaba probar, evité poner el celular en contacto con mi cuerpo, y opté por mantenerlo cerca de mi pero sobre alguna mesa, repisa o algo así que hubiera en la proximidad de donde me encontrara yo en cada momento.

Me pareció que las vibraciones disminuyeron, e incluso descubrí que si me sobrevenían estando yo acostado boca arriba, se interrumpían si levantaba las rodillas acercando los pies a las nalgas.

Luego recordé que nunca antes mantuve activa la modalidad de vibración de los celulares que he tenido, pero como éste, que lo tengo desde febrero/2010, la trajo activada, así se la dejé. El lunes 05/07/2010 le desactivé esa función y seguí manteniendo el celular lejos de mi cuerpo.

Dos días después noté que las vibraciones iban a menos en frecuencia y duración, y el 14/07/2010 fue el primer día en que no se presentaron. Desde entonces, y hasta hoy —ya ha pasado una semana— no he vuelto a sentirlas más.

Mi conclusión tal vez sea errada, pero me acojo a lo de que «más vale prevenir que lamentar»: algo que en mi zona genital quedó sensible como resultado de la endoscopia, entró en sincronía con el sistema emisor de vibraciones del celular, y replicaba éstas aunque el aparato no estuviera ya en contacto con mi cuerpo. Y si eso es cierto, tal sistema no es bueno para la salud.

Así que al menos los celulares que yo use a partir de ahora no tendrán activada la vibración, y estarán lejos de mi cuerpo cada vez que yo pueda mantenerlos así.

 

[*Opino}– HEALTH: Personal and serious alert on the cell phones’ vibration mode

Carlos M. Padrón

On 22/04/2010 I went to an urologist due to an urinary tract infection that I got on the morning of 18th of that month.

In addition to other tests, the urologist performed an endoscopy bladder through my urethra —the fourth in my life—, something that is, more than unpleasant, a little painful even with anesthesia.

Back home, I hurried away from heavy clothing, put on a robe of the type used to be at home, and I lay in bed trying not to think about the little discomfort that was increasing as the effect of anesthesia passed.

I was a little sleepy when I felt the cell phone —that I had put in the right pocket of my robe— vibrating side of my upper thigh, right where the cell phone rested.

Puzzled as because when receiving a call my cell phone should vibrate and also ring, but there was no ringing at all, I took it out of my pocket and realized it had no indication of having received any call.

With my cell phone still in my hand I felt again on my thigh the same vibration, which continued at intervals of about two seconds and lasts about three seconds or more each time.

I attributed the vibration to the aftermath of the endoscopy, but since I didn’t remember that any previous endoscopy have had a sequel, I thought that the vibration would disappear soon. But not, it reappeared the next day down, almost at the birth of the penis, which was more annoying than where it started.

This continued, day after day, sometimes in the morning, sometimes at noon and sometimes in the evening, with changes only in duration and time space among vibrations.

In my next visit to the urologist, 13/05/2010, I told him the case and how the vibrations have appeared following the endoscopy he had me.

The doctor said never to have heard about such thing, and the expression on his face as he said that suggested to me that he thought he had in front kind of hypochondriac, or someone who boasted of having exotic ailments.

To dissipate doubts, he conducted on me an echo testicular, and found nothing wrong or strange, so I went home still feeling frustrated because the vibration kept annoying me almost continuously.

In the following days the vibration presented less frequently, only at times and always when I was at rest. Thus the more noticeable lying to sitting, and more sitting than standing still, but in any case was present when it wanted, and always in the same place: lower right of my pelvis.

However, on Sunday 16/05/2010 it began to annoy at 09:30, and when it was already 18:30 and had not stopped, I decided to search the Internet for any possible explanation.

My first attempts were unsuccessful, but when as a search argument I gave Google the words PELVIC ZONE VIBRATIONS, bingo!: I found two articles on a page entitled Undiagnosed Symptoms Community (= Commonwealth of undiagnosed symptoms.)

1 .- Why is it that my Pelvic area Vibrates?
2 .- Twitching / tremor in Pelvic Area

In these articles people complain exactly about same problem I had: a vibration, like the emitted by a cell phone, in the genital area.

But although some attribute it to muscle problems, and some even to an early Parkinson’s, all said they found no clear origin or a solution to the vibration that was running them mad, as I was running mad to me.

One day my wife told me that she had suddenly remembered that once, when she used to wear the cell phone hanging from her waist, she felt briefly at the height of the hip something as I described like vibration, and when she changed the model of the cell and no longer carry it close to her body, the vibration was gone.

Then I had the vague impression that I too had felt something, but also very brief and infrequent, before I did the endoscopy. But if that happened, it was so fleeting and rare that I cannot say that was true. However, the way the vibration started just after the endoscopy could not be overlooked or forgotten.

Thinking about what was said by my wife, I remembered that I have being using cell phones since early 1996; that while I still had a job, when at work I used to carry it in the inside pocket of my jacket; that when out on errands, and without the formal dress of work, I carried it inside a “Kangaroo” (also called koala); and that after retirement and being at home most of the time, I’ve carried it in the right pocket of my trousers, where it was when I noticed for the first time the insistent vibration.

Since I had nothing to lose, I avoided putting the cell in contact with my body, and I chose to keep it close to me but on any table, shelf or alike that were in the vicinity of where I was at all times.

Then I remembered that I never used the vibration mode on the cell phones that I had before, but in the one I have now that I bought on February/2010.

On Monday 05/07/2010 I disabled the vibration feature and I kept holding the cell phone away from my body.

Two days later I noticed that the vibrations were less in frequency and duration, and Wednesday 14/07/2010 was the first day that they were not presented. Since then, and until today —just for an entire week—, I have not feel any vibration anymore.

My conclusion might be wrong, but I take refuge to that «better safe than sorry»: something in my genital area that became sensitive as a result of the endoscopy, entered into sync with the cell phone vibrations system, and replicated the vibrations even when the appliance is not already in touch with my body. And if that is true, such a system is not good for health.

So at least the cell phones that I use from now on will not be vibrating, and I’ll keep them away from my body whenever possible.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: Aridane

ARIDANE

Para el buen canario
Vicente Pérez Vergara.

El valle de Aridane, de rítmicas bellezas
y esencia de paisajes que ostenta mi peñón,
inspira a los artistas que admiran sus grandezas,
y en él hallan los vates fecunda inspiraci6n.

Quisiera en estos versos la ardiente fantasía
que tuvo el gran Zorrilla en música inspirada,
no obstante, de Aridane, cantando su valía,
figúrase mi musa al cielo transportada.

¡Oh, valle de las flores
y esencia de paisajes,
de místicos rumores
y ubérrimos boscajes!

Circundan a ese valle de liricos vergeles,
de ubérrimas praderas y estéticos jardines,
las cumbres más lozanas cubiertas de laureles,
y el risco legendario que se alza en sus confines.

y allá en el occidente, inquieto el mar Atlante,
que cumple del Supremo las leyes infinitas,
besando esta sus playas, y en música constante
de Dios forma un lenguaje con frases inauditas.

Las místicas esencias del Dios de los altares,
perfuman a ese valle de rítmica armonía.
Del templo en el misterio, igual que en los hogares,
entonan sus vivientes las glorias de María.

Las glorias de la excelsa mujer inmaculada;
de aquélla que dio al mundo la vida celestial,
de la Mirián bendita por Dios predestinada,
de la bendita madre del mísero mortal.

¡Oh, valle de las flores
y esencia de paisajes,
de místicos rumores
y ubérrimos boscajes!

Sus típicas aldeas, románticas y hermosas,
de ricas plataneras y alcázares triunfales,
parecen ser de Roma las vistas más famosas,
jardines palaciegos, vergeles tropicales.

Sus lindas poblaciones con quintas de recreo,
de páginas de gloria, de ensueños y venturas,
eternas florescencias de Venus y Morfeo,
son urbes delicadas que integran sus llanuras.

Sus campos y praderas son bosques crepitantes,
con árboles frutales que llevan al ambiente
sus nítidos perfumes de aroma exuberantes,
e inspiración a un tiempo producen a mi mente.

Sus auras matinales, sus nieblas nacaradas,
de tenues transparencias su cielo virginal;
y allá, en el horizonte, sus bellas alboradas
remonta en sus cantares al vate más genial.

Sus típicas mujeres pletóricas de amores,
que llevan de virtudes radiante y bello tul,
son ángeles del valle, son perlas de valores,
que esfuman su hermosura del cielo en el azul.

Su rústicos labriegos, sus hombres de sapiencia,
son hombres que a Minerva la adoran con el alma;
son hombres laboriosos, amantes de la ciencia,
que sueñan con el Valle, que sueñan con la Palma.

La patria de Carballo, profundo economista,
del que, como Becaria, rindió culto a la idea,
la cuna de un preclaro científico y artista
que allende del Atlante su triunfo le rodea.

Sus notas son rumores de un canto de folias,
de trinos que el canario difunde en la espesura;
sus notas son arpegios y dulces melodías
de frases de quereres, de idílica ternura.

Sus notas son el eco del viento en el boscaje;
susurro misterioso del agua de la fuente;
sus notas, en conjunto, son eco del lenguaje
y música sublime del Dios Omnipotente.

Destellos del Supremo dispersos en mi tierra,
cadencias del misterio de quien yo sigo en pos;
armónicos acentos de un cántico que encierra
esencias perfumadas por hálito de Dios.

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El valle de Aridane, de rítmicas grandezas
y típicos paisajes que ostenta mi peñón,
es fuente inagotable de místicas bellezas,
esencia de los Cielos, de Dios emanación.

[*Opino}– ¿Qué tiene el fútbol que tanto atrae?

El fútbol es el único deporte que alguna vez, siendo yo niño aún, practiqué, y el único que sigo con gusto.

Después de ver muchos partidos de campeonatos mundiales, continentales, nacionales o amistosos, he llegado a la conclusión de que este deporte es “divertimento de los dioses”, pues sólo así consigo explicarme la cantidad de hechos raros —a veces sarcásticos, a veces hasta crueles— que en él se dan; hechos irrepetibles e insólitos que ponen a prueba la Ley de Probabilidades y que echan por tierra la lógica más elemental.

Como muestra, sólo dos ejemplos recientes: el gol de Villa a Chile porque el portero Bravo dejó la puerta. ¿Cada cuándo tiempo se repite algo así?

El gol de España, creo que a Paraguay, que comenzó con un tiro de Pedro al poste derecho de la portería, un rebote que chutó Villa y que pegó en el mismo poste derecho, luego en el poste izquierdo, y por fin entró a gol,… como bien pudo no hacerlo con sólo una diferencia de milímetros en el punto de contacto entre balón y palo.

Villa, y todos los jugadores del Mundial, podrían estar haciendo ese disparo durante años y jamás lograrían el mismo resultado. Algo así dice esta noticia:

La clave del Mundial de Sudáfrica para España fue saber ganar el tercer partido ante Chile

«El gol de Villa ante los chilenos fue muy importante; en ese partido nos lo jugábamos todo. Durante los primeros veinte minutos el rival nos estaba dando un baño. Menos mal que Villa se encontró con ese gol. A partir de ahí ya sabemos todos lo que pasó».

Ramón Fuentes para Periodista Digital

(¿Saber? ¿No dice luego que España se encontró con ese gol? ¿Es eso saber o es suerte?).

El análisis que sigue, totalmente esotérico, tal vez sea una explicación, total o parcial, a tales hechos.

Carlos M. Padrón

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Junio 5, 2010

Alejandro Jodorowsky

El fútbol, por un lado, canaliza el instinto gregario nacionalista, sirviendo de catarsis a los impulsos guerreros primitivos, y esto satisface el espíritu competitivo de los hombres de conciencia poco desarrollada. Sin embargo, cabe preguntarse el porqué de esta inmensa atracción hacia el fútbol, sobrepasando a las otras actividades deportivas.

Creo poder explicarlo.

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El ser humano, al mismo tiempo que es atraído por impulsos cavernarios, también es objeto de una fascinación por lo sagrado, y el fútbol reúne estos dos aspectos.

Fue creado por una sociedad esotérica inglesa, aplicando en su esquema principios de la alta magia.

Se juega sobre un rectángulo verde, siendo el verde el color que simboliza la eternidad.

El doble cuadrado es un signo iniciático donde se inscribe la sección aurea o divina, tan usada por pintores como Leonardo da Vinci. Las cartas del Tarot de Marsella son rectángulos.

Los lenguajes sagrados, como el hebreo o el sánscrito, tienen 22 letras principales. Los jugadores de un partido de fútbol son 22, tantos como los 22 arcanos mayores del Tarot o los 22 polígonos regulares.

En el centro de la cancha hay un círculo con un punto en el medio: símbolo del oro, en la alquimia, o del sol o del Dios esotérico.

En el terreno verde se delimitan en sus esquinas cuatro áreas indicadas por un cuarto de círculo. Corresponden a los cuatro símbolos de los arcanos menores del Tarot: espadas, copas, bastos y oros.

Frente a cada arco, que es un medio cuadrado vertical, se extienden dos medios cuadrados horizontales. Si se suman los dos arcos se obtienen tres cuadrados, uno más pequeño, uno medio y uno grande: son los tres cercos cuadrados, cuerpo, alma y espíritu, símbolos del templo, que va del cuadrado exotérico, al cuadrado interior esotérico, donde viene a anidarse la pelota, es decir el Cristo.

¿La pelota, símbolo del Señor? Sí. La pelota oficial está compuesta de pentágonos negros y hexágonos blancos. Cincos + seis. Jesús (cinco letras) + Cristo (seis letras).

Se parte del gran círculo con el punto central, el dios exterior, (Jehovah, Brahman, Alah), y se lucha para llevar a Dios al centro del templo. Con el gol el hombre simboliza al Dios interior, (Cristo, Atman, Buda).

Estas competencias donde se marcan goles existían entre los mayas y los aztecas mexicanos, los mapuches chilenos, y en gran cantidad de tribus primitivas. No me extraña que a veces se produzcan muertes en los partidos de fútbol, pues en ellos se une la violencia a lo sacro. Entre los mayas, a los ganadores del partido se les concedía el inmenso honor de ser degollados para que los dioses se alimentaran de su sangre.

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Cortesía de Natividad Recio

[*FP}— Mi primer amor 47 años después, o la historia de Carlos-Mary (reedición, con nuevas fotos)

(Fue publicado antes el 20-08-2006)

Carlos M. Padrón

En marzo de 1958 fui a aquella librería, en la Rambla de Pulido, casi frente a la Plaza Weyler (Santa Cruz de Tenerife), a comprar material de oficina.

Me atendió una muchacha delgada y vivaracha, y muy extrovertida para la época, pues comenzó a hacerme preguntas. Una de ellas fue si yo sabía qué era la Legión de María. No, yo no sabía. Y la muchacha continuó:

—Es una organización que se dedica a obras benéficas y a promover el culto a la Virgen María. Yo soy miembro de esa organización y te invito a que asistas a la próxima reunión que será en el Colegio de las Dominicas, tal día a tal hora. Pregunta por mí porque yo te presentaré. Me llamo Nancy.

NancyNancy

Creo que a esa Nancy, cuyo apellido no recuerdo, la vi sólo un par de veces más, pero ella nunca supo, estoy seguro, lo mucho que este encuentro nuestro influyó en mi vida, pues fue uno de esos hechos que, cuando hago retrospectiva, me producen una mezcla de desasosiego, amargura y frustración al caer en cuenta de que nunca más he sabido de las personas que en ellos pasaron fugazmente por mi existencia pero que, como si de objetos celestes lanzados a gran velocidad se tratara, me rozaron y desviaron mi trayectoria de forma drástica e irreversible.

Me parece injusto el no contar con un medio que me permita volver a ver a esas personas, bien sea para darles las gracias o para hacerles saber cómo influyeron en el curso de mi vida.

Lo del colegio de las Dominicas me puso alerta de inmediato, pues sabía que era un colegio femenino, donde yo una vez había ido a visitar a una prima mía, y que, por tanto, en esa reunión de la tal Legión de María tenía que haber muchas jóvenes.

Entusiasmado con la idea, ya que yo estaba empeñado en conseguir novia, se lo dije a mi amigo Eleuterio Sicilia (somos amigos desde abril de 1950), éste se lo dijo a su primo Alberto Herrera, y los tres nos presentamos el ‘Día D’ en la reunión que en el colegio de las Dominicas de Santa Cruz de Tenerife celebraba ese grupo de la Legión de María tinerfeña.

Por supuesto, allí estaba Nancy —quien nos sirvió de presentadora a mí y a mis amigos, y me dio las gracias por haberlos llevado a ellos— y había muchas más muchachas, lindas algunas, otras no, pero todas con buena educación para su edad, pues cursaban los últimos años de bachillerato.

Estaban también una tal Rosario Triana y su novio Pepe Quirantes. Ambos eran miembros del grupo, y de inmediato procuraron estrechar lazos con nosotros para asegurar nuestra participación, pues en el grupo había muy pocos varones.

La superiora del colegio de las Dominicas, Sor Redención —a quien bauticé “Reden”— se entusiasmó con la presencia de Alberto porque él tenía edad para conducir y permiso legal para hacerlo, y las monjas no disponían en ese momento de un chofer para su camioneta. Pero como con Alberto estábamos Eleuterio y yo —ése era el “paquete”—, “contratarlo” a él obligaba a cargar con nosotros, así que todos comenzamos a acompañar al grupo de muchachas, y los domingos íbamos con ellas en la camioneta, conducida por Alberto y vigilados por una monja, a alguna barriada a hacer labor social.

Aproveché esos viajes para estudiarlas en detalle y compartir luego opiniones con Eleuterio y Alberto. Ya Alberto había hecho lo propio y le había puesto el ojo a Elena Fernaud, mientras que yo, siempre atraído por las mujeres blancas, grandes, exuberantes y de cutis limpio y liso, se lo había puesto a María del Carmen Hernández, a quien todos llamaban Carmensa, un mujerón de rasgos ampulosos y casi de mi tamaño, como puede verse en esta foto en la que Carmensa, la de la izquierda, aparece con Rosario Triana, también de la Legión de María.

Carmensa, Charo

15-02-59. Candelaria. De izquierda a derecha: Carmensa, y Rosario Triana (Charo)

~~~

En diciembre de 1958 la Legión de María anunció que su congreso anual para Tenerife se celebraría el domingo 21 de ese mes en La Laguna.

Nosotros decidimos que ése era el día de abordar a nuestras elegidas, y a La Laguna nos fuimos todos. Al menos yo iba dispuesto a salir de allí con una faiar (de fire = fuego, en inglés), como entre Eleuterio y yo llamábamos genéricamente a las candidatas que nos gustaban para novias.

En el salón de la reunión nos las arreglamos para sentarnos en la fila detrás de donde estaban “nuestras” chicas, que siempre andaban juntas. En el receso las abordamos y a partir de ahí ya seguimos con ellas.

Desde el comienzo, Elena dio muestras de mucha madurez, y Carmensa de veleidosa, caprichosa e infantil, lo cual contrastaba con su aspecto, pues aparentaba ser la de más edad y por ello deduje que debía ser también la más madura de carácter.

Rosario y Pepe, que tenían vocación de casamenteros y que desde el primer día se dieron cuenta de nuestras intenciones de romances, viendo que ya habíamos dado el primer paso para materializarlas, se nos unieron, y así, en grupo, seguimos de ahí en adelante.

Al poco tiempo, Alberto y Elena iban viento en popa (de hecho, se casaron años después), y Carmensa y yo peleábamos por algún capricho suyo cada vez que salíamos, lo cual hizo que Elena interviniera y, en presencia de Charo y con la ayuda de ésta, le dijera a Carmensa que no fuera niña y que se enseriara conmigo.

Alberto ElenaElena Fernaud y Alberto Herrera, q.e.p.d.

Eso la puso peor en sus veleidades que ya eran vox populi dentro del grupo, y animaron a Pepe, que para entonces tenía casi 25 años y yo sólo 19, a darme consejos alegando que a su edad él era conocedor de cómo actuaban y pensaban las mujeres, y hasta se permitía dar explicaciones al resultado de mis anteriores romances.

Al anochecer, después de dejar a las chicas en sus casas —cuando lográbamos salir con ellas— Alberto, Eleuterio, Pepe y yo nos encontrábamos en la Plaza Candelaria. Reuníamos varias sillas bajo una de las palmeras que en esa plaza había entonces —específicamente bajo una en cuyo tronco alguien había esculpido la palabra PULPIONES (nunca supimos qué significaba)—, y montábamos lo que terminó siendo conocido como “El Tribunal de la Palmera de la Psicología”, o, para abreviar, La Palmera de la Psicología, de la cual, además de acusado, era yo el decano de la correspondiente disciplina que le daba vida, o sea, yo era el Decano en Psicología.

La misión de ese tribunal, comandado por Pepe en calidad de fiscal acusador y miembro de más edad, no era otra que tratar el llamado “Caso CAR-Padrón” (lo de CAR venía por CARmensa y CARlos) acusándome de la falta de armonía en mi relación con Carmensa, para lo cual Pepe se apoyaba en su supuesto conocimiento de la psique femenina, en que era novio de Rosario desde hacía años, en que por la edad que nos llevaba le sobraba experiencia para aconsejarnos, etc.

Candelaria

15-02-59, playa de Candelaria. De izquierda a derecha: Olga Oramas (amiga y vecina de Carmensa), Carmensa, Magda (supongo que diminutivo de Magdalena; nunca supe su apellido pero sí recuerdo que me gustaban sus piernas), e Isaura. Estas dos últimas compañeras de bachillerato de Carmensa.

Todo ello aumentaba mi curiosidad por saber por qué un hombre de 25 años pasaba buena parte de su tiempo social, además de con su novia, con tres muchachos de entre 19 y 20.

Yo, que ocupaba siempre el lugar del acusado —una silla pegada al tronco de la palmera, como muestra esta foto en la que Pepe me apunta con su dedo acusador mientras Eleuterio me mira—, tenía que defenderme solo, aunque a veces contaba con la tímida ayuda de Eleuterio o la más sólida, pero muy ocasional, de Alberto quien, conociendo por Elena hechos de Carmensa que los demás ignorábamos, soltaba de vez en cuando algunos batacazos que desestabilizaban la posición acusadora de Pepe.

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27-03-59. Plaza de Candelaria. «Palmera de la Psicología»: De izquierda a derecha: Pepe Quirantes, Eleuterio Sicilia, y Carlos M. Padrón

La zona de la plaza no era residencial, pero no faltó quien viniera a llamarnos la atención para que bajáramos el tono de nuestras acaloradas filípicas que a veces duraban hasta la 1 ó 2 de la mañana.

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Un día se enfermó Carmensa y le prescribieron que guardara cama, lo cual aprovechó Pepe para, en la siguiente sesión de La Palmera de la Psicología, hacerme la advertencia de que si yo no iba a visitarla, eso pondría punto final a nuestra relación, y tal final sería culpa mía y sólo mía.

Con o sin su advertencia yo pensaba ir a verla, pues ya estaba más que prendado de ella, así que al siguiente domingo, 5 de abril de 1959, me armé de valor y por la tarde me dirigí a su casa, en la Calle Primo de Rivera número 30.

Para mi sorpresa, me abrió la puerta una señora sonriente y muy amable, que me saludó por mi nombre, me condujo hasta la alcoba donde reposaba la enferma, y hasta se ausentó después discretamente. Era Doña Manuelita, la madre de Carmensa.

Si durante nuestros paseos Carmensa no paraba de hablar, ese día enrojeció cuando me vio (yo también me alteré al notar las curvas de su cuerpo bajo la sábana), y tuve que sacarle las palabras con gran esfuerzo, hasta que, cansado y angustiado por la tensión en el ambiente y por la sensación de estar importunándola, puse fin a la visita y me despedí. Doña Manuelita, igualmente amable, me acompañó hasta la puerta.

~~~

Para mayo de 1959, cuando era evidente que me había enamorado de Carmensa, y que ella, en mi opinión, no iba a cambiar su actitud hacia mí, se me activaron los sentimientos producto de frustraciones de relaciones previas que, a diferencia de la actual, fueron totalmente platónicas y que, en el caso de Carmensa, fueron premonitorios de un infeliz desenlace que presentí a la vuelta de la esquina y, en medio de tal torbellino emocional, el 18/05/1959 escribí esto:

TIEMPO PASADO

El tiempo corre, se aleja,
y en su veloz transcurrir
tristes recuerdos nos deja;
trozos de la vida vieja
que se resiste a morir.

Recuerdos que al revivir
lastiman el corazón
y duelen con un dolor
que nos mueve a sonreír.

Y no podemos huir
de ese dulce padecer.
Mejor, pues, es comprender
y dentro del pasado gris
recordar como feliz
lo que feliz pudo ser.

~~~

Un día, para añadir más condimento y variedad a los candentes debates que nos reunían bajo la palmera marcada ‘Pulpiones’ de la Plaza Candelaria, prescindí del término “Caso CAR-Padrón” y, para referirme al estado de mi relación con Carmensa, comencé a usar el nombre de un ser ideal llamado Carlos-Mary, supuestamente hijo mío y de ella, y pronto el nombre de Carlos-Mary era de uso continuo en las cada vez más acaloradas sesiones de La Palmera de la Psicología.

Así, si esa relación iba bien, Carlos-Mary gozaba de buena salud; si tenía algunos tropiezos menores, Carlos-Mary padecía un ligero quebranto; si el problema era mayor, Carlos-Mary estaba enfermo; si era grave, estaba en terapia intensiva, etc.

La figura se popularizó también entre Carmensa y sus amigas, y cuando se reunían, conocedoras éstas de los vaivenes de la relación de ella conmigo, le preguntaban con sorna sobre la salud de Carlos-Mary. Y acerca de ese “niño” inventaron rasgos de carácter, descripciones, detalles de su bautizo, etc.

A La Palmera de la Psicología nos llegaban reportes completos de todo esto, bien por vía de Elena-Alberto o bien por vía de Rosario quien se había constituido, sin éxito alguno, en consejera sentimental de Carmensa, mientras que Pepe fungía como padrino y defensor de Carlos-Mary.

~~~

Repuesta Carmensa de su enfermedad, reanudamos las salidas, pero todo siguió igual o peor, pues por cualquier nimiedad montaba ella en una rabieta; si estábamos en algún salón, lo abandonaba intempestivamente dando tremendo portazo; si yo le ofrecía hacer algo para aplacarla contestaba “¡No, no, no, no,….!” ad infinitum, aunque ella decía que sólo siete veces, etc.

Así que a mediados de mayo de 1959 la situación hizo crisis, Carlos-Mary entró en terapia intensiva y La Palmera de la Psicología se declaró en emergencia.

De nada sirvieron los buenos oficios de Rosario y de Elena, pues Carmensa seguía alzada y sin querer verme, aunque tanto Rosario como Elena afirmaban que con esa actitud Carmensa quería disfrazar sus verdaderos sentimientos por mí… y yo lo creí.

Como Carlos-Mary se nos moría, mis compañeros de La Palmera de la Psicología urdieron un plan de rescate que acepté con gusto.

“La subida al tren”, nombre que le dieron al plan, consistía en lo siguiente: el domingo 14 de junio de 1959 la Legión de María de Tenerife haría una excursión al Pico del Inglés, una cumbre bastante alta a cuya cima podía llegarse por carretera.

Las muchachas del grupo habían confirmado su asistencia, así como los miembros de La Palmera de la Psicología. Como allí nos reuniríamos todos, Pepe sugeriría que nos subiéramos a una gran piedra que había en ese lugar, con el argumento de que era para que Eleuterio, desde abajo, nos tomara una foto.

clip_image00414-06-59, Pico del Inglés: Carlos M. Padrón y Carmensa.

Al llegar sobre la piedra, yo me ubicaría detrás de Carmensa, aunque llevábamos tiempo sin hablarnos, y Pepe lo haría al lado de ambos, pero un poco más atrás que ella. Y cuando estuviéramos concentrados esperando el disparo de la cámara, Pepe se movería y, como sin intención, tropezaría a Carmensa haciéndole perder el equilibrio,…. pero yo, ya preparado, la abrazaría desde atrás e impediría su caída.

Después de eso era de esperar que vendría la reconciliación.

El plan funcionó y nos reconciliamos, con el consiguiente júbilo de todos los que allí estaban y habían seguido de una u otra forma los incidentes de nuestro culebrón. Después de la reconciliación nos tomaron la foto que precede, estando ambos aún sobre la mencionada piedra.

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14-06-59, Pico del Inglés: De izquierda a derecha: Dolores Pelayo, Carmensa, y Olga Oramas

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Carmensa era fanática del cine. Un día fuimos a ver la película “Sombras de traición” (sabrá Dios cuál era el título de la versión original), y su tema musical, que jamás he vuelto a escuchar y nada más sé de él, me resultó sugerente de una situación personal —primera vez que esto me ocurrió—, así que, de vuelta al Riduá, mi idioma secreto, le puse letra, y la canción resultante, dedicada a Carmensa, la titulé Nir aco so (Mírame así) en alusión a la mirada que ella tiene en la foto precedente, la de después de la reconciliación.

Al igual que con el Bamana corito bana, otra de mis “creaciones”, varios amigos —Pepe el primero— cantaban Nir aco so como loros, sin entender nada. Se la cantaban a Carmensa, y ella, para variar, montaba en cólera porque quería que le dijeran el significado, y se negaba a creer que ellos no lo supieran. Por supuesto, su orgullo no le permitía preguntármelo a mí, lo cual me divertía mucho.

Y así, con la agradable sensación de que al fin todo marchaba bien entre Carmensa y yo, en julio de1959 me fui de vacaciones a El Paso de lo más ilusionado —léase ciego— gracias a mi drogamoramiento por Carmensa.

Llevado por ese estado de ánimo, ya en El Paso, y en la misma casa donde ahora escribo esto, comencé a escribir un “poema” alusivo a Carlos-Mary que comenzó en tono ligero y jocoso, como era mi intención para todo él, y resultó muy cursi. Copio sólo el título y algunas de sus primeras estrofas, pero antes y dentro de las líneas de ==== va la explicación de algunos términos que podrían resultar ininteligibles:

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Sublimado. Mi tío-abuelo, Pedro Castillo, me había enseñado a preparar un fijador de pelo usando como ingredientes goma arábiga y sublimado. Un día, varios años antes de conocer a Carmensa, fui a una farmacia a comprarlos y el farmacéutico se alteró cuando le dije que yo no tenía receta para el sublimado, que era —y ese día lo supe— un veneno. Ante mi insistencia, argumentando que mi tío-abuelo había comprado eso muchas veces sin receta alguna, amenazó con llamar a la Policía, y como estábamos en los tiempos de Franco, me fui sin chistar y con las manos vacías. Ese farmacéutico era el padre de Carmensa, lo cual supe cuando comencé a salir con ella varios años después, y la historia (que tampoco Carmensa recordaba) era motivo de bromas entre nosotros.

Chachi.- Equivalente al “cool” de hoy.

Empollón.- Caletre, estudioso, nerd.

Kayka.- Refresco de manzana muy popular en la época. Lo usábamos por lo de CArlos Y CArmensa.
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CARLOS-MARY

– I –

¡Veintiuno de diciembre!
del año,… ¡importa poco!
mas, para concretar,
del año cincuenta y ocho.

En fecha tan señalada,
(u otra cosa cualquiera)
se inició la gestación
de este vástago quimera.

Creció en la materna mente
cual idea espiritual.
Desarrolló lentamente,
con quietud y en forma tal
que ganó muy justamente
un epíteto elocuente:
“Ser de razón ideal”.

Sufrió sin venir al mundo
crueles separaciones
que enterraron ilusiones
en el caos más profundo.

Sufrió del golpe rotundo
de irrefutables razones,
y el demoler iracundo
de lógicas deducciones.

Soportó filosofías
y cerebrales acciones.
Padeció psicologías
y la lucha de pasiones.

También gozó de alegrías,
de risas y ensoñaciones,
y el latir de corazones
en locas algarabías.

De soñadas correrías,
de amigables excursiones
y del dulzor de perdones
en inolvidables días.

– II –

Se decidió su destino
en el contacto de manos
que sin remilgos humanos
hacen “La subida al tren”
en lugar bello y alpino,
y no dejan que su sino
sea quedarse en el andén.

– III –

…/…

“Carlos-Mary será el nombre”,
dijo la mamá, y sucede
que el papá muy pronto accede
porque es complaciente hombre.

Además, no le disgusta
tal compuesto apelativo.
Su distribución es justa
y el reparto equitativo:

Lo de Carlos, por el padre;
y lo de Mary, al parecer,
debe de corresponder
a algún nombre de la madre.

Pues se llama ella María
del Carmen, ¡bello y bonito!
Largo, tal vez, un poquito,
y el decirlo no es ofensa
pues más bello todavía
es el nombre de Carmensa.

– IV –

Carlos-Mary es, además,
la mezcla, a partes iguales,
de los bienes y los males
que poseen sus papás.

Y nadie venga y se asombre
de herencia tan recta y bella,
que justamente por ella
le encaja al niño su nombre.

Carlos-Mary heredó
de la persona paterna
todo aquello que creyó
cualidades sempiternas.

Así, salió colorado,
de ojos verdes y pequeños,
pelo rubio, torvo ceño
y gesto malhumorado.

Amante de la razón,
dado a la Filosofía,
“Decano en Psicología”
y en casos del corazón.

Alto y más bien delgado,
romántico a su criterio,
siempre con algún misterio
y siempre sin sublimado.

Y de su madre heredó,
al igual que de su papi,
todo lo que más chachi
para él consideró.

Salió con lindos hoyuelos
a ambos lados de la boca,
que no indican desconsuelos
sino seriedad,… muy poca.

Salió también empollón
y con alegre cariz.
Una pinta en la nariz
y sensible el corazón.

En todo tiempo optimista,
con amor propio irascible,
distinguido a simple vista
y con caprichos terribles.

Tan al cine aficionado
que en casi todos se mete.
Salió este niño, mimado,
cierra-puertas consumado
y ”¡No, no y no!”,.. hasta siete.

…/…

– VI –

A bautizar al precoz
se deciden un buen día
los papás,
y de manera veloz
se arma la algarabía.

…/…

No surgen dificultades
para el nombre del bebé.
“¡Carlos-Mary!”, dicen todos,
¡Carlos-Mary ha de ser!

Carlos-Mary, pues, ya está;
y el bautizo concluyó.
Se brinda luego Kayká
y se canta Nir aco so.

Sin embargo, este poema cursi culminó con un epílogo que, en mi opinión, es de lo menos malo que en poesía he escrito. Fue el resultado de una especie de arrebato, de una inspiración momentánea —¿musa?— que días más tarde, cuando ya había yo terminado todo el resto del poema, me asaltó y se posesionó de mí porque tuve de pronto la certeza —la que me inspiró “Tiempo pasado”, pero corregida y actualizada— de que la armonía entre Carmensa y yo, y el sentimiento tan dulce que por ella me embargaba —ése que suele ir asociado al primer amor, al drogamor— no durarían mucho, y que todo terminaría pronto aunque yo no quisiera.

EPÍLOGO

¡Carlos-Mary! ¡Carlos-Mary!
¿cuánto tiempo vivirás?

Podrás durar meses, años,
siglos quizá si en engaños
no dejas roto tu ser.

Y si mueres, ¿qué será
lo que te quite la vida?
¿los caprichos? ¿el orgullo? ¿las heridas?
¿el olvido? ¿amor propio? ¿la maldad?

Tu padrino y defensor
dirá entonces que papá.
Tu padre dirá “El no amor”.
Y tu madre, ¿qué dirá?

Si tú mueres, Carlos-Mary,
morirán también contigo
meses llenos de ilusiones,
pletóricos de emociones
y de inocentes castigos.

Sueños que de ti al abrigo
crecieron en noches tantas
como de ilusiones santas
fuiste tú musa y testigo.

Proyectos, planes, canciones,
trozos de una juventud
que, niño, si mueres tú,
también morirán contigo!

¡Carlos-Mary! ¡Carlos-Mary!
¿Vivirás?,… ¿no vivirás?

                      El Paso, 17 de julio de 1959

Ilusionado, le mandé por correo el poema a Carmensa, pero cuando regresé a Santa Cruz de Tenerife no me hizo comentario alguno acerca de él, y poco tiempo después comenzó a comportarse peor que antes.

Y un día me llevé la gran sorpresa al enterarme de algo que hasta entonces no se me había ocurrido que fuera posible: Carmensa recién había cumplido los 16 el día 1 del pasado marzo. O sea, que cuando comencé a salir con ella tenía apenas 15 años mientras que otras compañeras de colegio suyas y de su grupo habitual tenían entre 17 a casi 18. Pero Carmensa había sido siempre una empollona, y en los estudios estaba adelantada con respecto a las de su edad, y diría que también en desarrollo físico.

Entonces entendí el por qué de su comportamiento. ¿Qué podía esperarse de una niña de esa edad? Todos los amigos quedaron igualmente sorprendidos, y yo, que era un Don Fulgencio, después de tranquilizarme me alejé de ella unos días para armar el plan de retirada que sólo consistió en usar su propia debilidad, o sea, decirle algo cuya respuesta yo sabía que iba a ser un tajante “¡Vete!” o un “¡No quiero verte más!”.

Ésta fue la primera vez que mi razón se impuso a mi drogamoramiento. Puse en práctica el plan, y funcionó. Me fui y nunca más volví. La decisión había sido suya; yo sólo la respeté.

Pero desde entonces me quedó una especie de carga moral, como un remordimiento porque tal vez ella creía que, como nunca más volví, yo le guardaba rencor por la forma en que me había despachado, lo cual no era cierto. Yo sólo guardaba, junto a la convicción de que todo fue cosa de muchachos —y de niña en su caso—, el dulce recuerdo de un primer amor.

La Palmera de la Psicología continuó sus sesiones por un tiempo más, y cuando ya se hizo claro para sus otros miembros que Carlos-Mary había muerto, un día nos llegó, creo que por vía de Rosario, la noticia de que Carmensa había dicho ante el grupo de amigas, que una vez más le reclamaron su comportamiento para conmigo, que si se casaba y tenía un hijo varón le pondría por nombre Carlos-Mary. Hoy sé que eso fue sólo un ardid que intentaron mis amigos para ver de conseguir que yo volviera con ella.

Después de la ruptura, sólo vi a Carmesa dos o tres veces, siempre de lejos y en eventos de la Legión de Maria. En 1961 emigré a Venezuela y no supe más de ella.

~~~

En un viaje que hice a Canarias en el verano de 1980, le pregunté a Eleuterio si sabía algo de Carmensa. Me dijo que la veía a veces en la puerta del colegio en el que ambos tenían a sus hijos, y que se había casado con un extranjero (alemán, creía él).

Como desde que me alejé de ella sentía yo la necesidad de disipar cualquier duda que pudiera tener acerca de mí, o creyera que yo tenía hacia ella, y librarme así de mi carga moral, me propuse encontrarla, hablarle, y que fuera mi actitud más que mis palabras la que hiciera evidente que yo no tenía nada en su contra.

A familiares y amigos de Canarias les pedí, desde 1980 y en años subsiguientes, que trataran de averiguar dónde vivía, su número telefónico, su dirección e-mail o algo que me permitiera localizarla, pero no encontré ninguna pista… hasta el pasado mes de mayo cuando, por vía de Internet, me di a la tarea de buscar en las páginas blancas de Telefónica de España los apellidos de quienes yo recordaba que me habían conocido a mí, a Carmensa y a Carlos-Mary, y así di, tras muchas llamadas, con Pepe Quirantes.

Después de reponerme de la enorme sorpresa que me causó el que apenas oírme hablar por teléfono exclamó “¡¡Carlos Padrón!!” a pesar de que la última vez que había oído mi voz fue en julio de1961 —su explicación fue que mi voz es inconfundible (¡!)—, comencé a preguntarle por su vida, los amigos comunes y, por fin, por Carmensa. Y, ¡bingo!: me dijo qué hacía ella y dónde podría encontrarla en Santa Cruz de Tenerife.

A partir de ese momento, el segundo objetivo de este mi viaje de julio de  2006 a Canarias fue, después del de la celebración del cincuenta aniversario de la Odisea en La Caldera, encontrarme con Carmensa.

Así que alteré mi itinerario para hacer escala en Santa Cruz de Tenerife y quedarme allí unos días, y apenas al segundo de estancia en esa ciudad, el lunes 31/07/2006, me fui caminando hasta la tienda que, según Pepe, era de Carmensa.

Desde fuera y a través de las vidrieras revisé toda la parte pública del local y no vi en él a ninguna mujer; sólo había un hombre, con apariencia de unos 60 años, que se paseaba de un lado a otro. Entré, saludé y le pregunté si allí trabajaba una tal Carmensa. “Sí, es mi mujer”, fue la breve respuesta, mientras con la mirada inquiría quién podría ser yo.

Pero no dispuesto a revelar antes de tiempo mi identidad me limité a explicar que ella y yo nos habíamos conocido hacía muchos años, y que por eso me gustaría volver a verla. “¿Cómo podría yo lograr eso?”, le pegunté.

En un gesto de gran amabilidad, loable y que sinceramente le agradezco, el señor hizo una llamada telefónica y me dijo que su nieto le había informado de que Carmensa, la abuelita, había ido al dentista.

“Gracias, pero eso me deja igual. ¿Cómo puedo hacer para verla?”, pregunté de nuevo, y su respuesta, para mí más que sorprendente, fue darme el teléfono de su casa e indicarme que la llamara a mediodía.

Le di las gracias y me fui feliz porque veía ya cerca que los 26 años de búsqueda iban por fin a ser recompensados.

En el hotel aguardé impaciente a que fueran las 12,… pero entonces caí en cuenta de que “el mediodía” de allá no es el de Venezuela, o sea, no es a las 12m, así que dejé pasar una hora más y a las 13:15 hice la llamada crucial.

Me contestó una voz femenina que no me pareció propia de alguien de la edad actual de Carmensa, pero, aún así, a su pegunta de “¿Quién llama?” respondí que era de La Palmera de la Psicología.

Silencio al otro lado de la línea, y luego, con un tono que denotaba que había aparecido un poco de luz al final del túnel de un largo olvido, surgió la otra pregunta llena de curiosidad femenina:

—¿Quién eres?

—El padre de Carlos-Mary. ¿Me reconoces ahora?

—No.

—Soy Carlos Padrón.

Otro silencio, roto solamente después de unos segundos por la voz de ella que, en un esfuerzo por reactivar su memoria, murmuraba, casi como para sí, “Carlos Padrón,…. Carlos Padrón,..” Y, de pronto, el:

—¡Ahhhhhhh! Pero, muchacho, ¡¿y tú dónde estás?!

Después de algunas explicaciones propias de quienes no se han visto en muchos años, le dije de mi larga pesquisa iniciada en 1980, y que yo quería que nos viéramos. Pareció repasar mentalmente su agenda, y por fin dijo:

—Hoy ya no puedo, y mañana martes tampoco. Llámame el miércoles entre las 09:00 y las 09:30, y vamos a tomar un café. ¡Nos veremos muy arrugaditos!

Cuando colgué temblaba yo como una hoja al viento. Me eché en la cama, y al analizar el por qué de tal reacción se me hizo claro, una vez más, cuán peligroso y frustrante es el drogamor, pues entendí que, si bien en 1959 yo había estado enamorado de Carmensa hasta los tuétanos, ella no lo había estado de mí, y por eso no había recordado enseguida quién era Carlos Padrón ni qué había sido La Palmera de la Psicología ni quién Carlos-Mary, etc. Y, por supuesto —algo que esperaba yo comprobar al día siguiente— tampoco recordaría la larga lista de detalles que sólo un drogamorado puede recordar —o, mejor dicho, no logra olvidar— aun cuando el drogamor haya pasado ya a mejor vida, como, a Dios gracias, ocurre siempre.

El miércoles 02/08/2006 a las 09:15 la llamé de nuevo. Su respuesta no me sorprendió en nada:

—Estoy liada limpiando la casa y ahora no puedo salir. ¿Por qué no nos vemos en la tienda esta tarde a las 7?

Para mí, perfecto. Ya me extrañaba esa cita a las 09:30,… sin haber podido ir antes a la peluquería.

Y a las 7 pm en punto entré de nuevo en la tienda donde había estado dos días antes.

Allí se encontraba, de pie y siempre en movimiento, el mismo señor de ese día —o sea, el esposo de Carmensa—, y sentada tras un escritorio de tipo secretarial, ubicado al fondo, en la esquina más lejana de la entrada, una mujer que se levantó cuando ya estaba yo dentro del local y que, por el aire impersonal y distante que irradiaba, en nada se me pareció a la Carmensa de mis enamorados recuerdos, sino que más bien me recordó a una business woman.

Después del consiguiente abrazo y los dos besos que son de rigor por estos lados del mundo, nos sentamos a hablar, y al detallar yo con calma cada uno de los rasgos de su cara concluí que sí, que era ella, la misma que había sido mi primer amor allá por 1959. Pero 47 años no pasan en balde.

Sin embargo, tal como yo había supuesto, poco o nada de nuestra corta relación recordaba Carmensa, pero me alegró comprobar que dentro de ese poco no había nada contra mí, ni tampoco sospecha de rencor hacia mi persona, porque apenas si había siquiera espacio para recordar quién era yo; y dudo que lo hubiera para quien por años creí yo haber sido para ella. ¡Qué alivio! Mi cuenta estaba saldada… porque nunca hubo saldo pendiente.

Ante tal tipo de amnesia no tenía objeto ponerse a evocar recuerdos que sólo para mí encerraban significado y valor. Así que me abstuve de hablar de las salidas en grupo, de la excursión a Candelaria, de cómo lo pasamos las veces que fuimos al Cine Rex o al Víctor, de las películas que vimos (“Sombras de traición”, “Nacida en Marzo”, “Atrapa a un ladrón”, “Vértigo”, etc.), del Nir aco so, de mi visita a su casa, etc., y, desde luego, de Carlos-Mary. Simplemente, no había nada que recordar.

A guisa de explicación me dijo que tal vez tardé tanto en encontrarla porque ella había roto, desde hacía muchos años, todo contacto con la gente de la Legión de Maria. Otro alivio más para mí, pues siento lástima por la persona que olvida y deja de lado a quienes fueron compañeros de estudios o andanzas de juventud y que, lo acepte o no, algo influyeron en su vida.

Desenfundé mi laptop, les mostré las fotos de 1959 (su esposo se sorprendió de cómo lucía Carmensa a sus 14 y 15 años), las de mi familia, etc., y, cuando ya no tuve más que enseñar y sentí lo inútil e inconveniente de tratar de recordar, desenfundé entonces la cámara digital y pregunté si no les importaría que nos hiciéramos una foto.

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02-08-2006: Carlos M. Padrón y María del Carmen Hernández (Carmensa)

Carmensa dijo que no había problema. Salió de detrás del escritorio, y su esposo nos la tomó, lo cual también agradezco a él porque esta foto tiene para mí el valor del testimonio gráfico que marca el final de 26 años de búsqueda, y que servirá para dejarme aún más claro —y tal vez ayudar a otros— que un primer amor es bueno como recuerdo, pero que el drogamor es definitivamente peligroso y, por tanto, malo.

Al despedirme le entregué la tarjeta en que aparecen todas mis direcciones electrónicas y la de mi blog, del cual le hablé también. Le dije, además, que posiblemente publicaría en ese blog esto que ahora publico. Si se le ocurre entrar en él, tal vez baje la foto o fotos desde aquí.

Después de los dos besos, ahora de despedida y ya fuera de la tienda, di media vuelta y me alejé sin mirar hacia atrás, pero sintiendo la satisfacción, no sólo de haber culminado con éxito una búsqueda que había durado 26 años, sino de haberle dejado claro a Carmensa que yo no le guardaba rencor.

Sentía también una cierta tristeza al comprobar que la ceguera del drogamor, producto del fogoso entusiasmo de un primer amor, no me había permitido entender lo poco que realmente fui yo para ella.

Y entre la satisfacción y la tristeza, mientras me alejaba musitaba para mis adentros,

Mejor, pues, es comprender
y dentro del pasado gris
recordar como feliz
lo que feliz pudo ser.

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Comentarios

Antonio Portilla Olivares
Muy bonita tu historia de amor; el primer amor es el que jamás se olvida.

En mi caso he encontrado a mi primer amor después de 40 años: ella está soltera y yo casado; ella aún esperándome, y yo aún enamorado de ella. Vivo en otro país, y en septiembre de 2015 nos veremos. Si todo resulta bien, pienso dejar todo por ella.

Lo mismo que tú, un día me fui para nunca más volver; lo mismo que tú, me hice de valor y fui entonces hasta su casa para poder verla y saludarla. El padre me recibió muy a gusto, pero ella se puso nerviosa y nos dejó solos. Luego me despedí de ellos, salí y me quedé parado fuera de su casa, y con el dolor de mi corazón me dije que ella no tenía interés en mí; me fui y nunca más volví.

Ahora la encontré por internet por medio de una hermana. Está soltera, y esperándome porque nunca le dije que la amaba; aún seguimos amándonos, a pesar de los años. El Destino nos separó y el Destino nos unirá. Me ha preguntado si quisiera casarme con ella; yo tengo 61 y ella 58. Le he dicho que sí. Primero nos casaremos simbólicamente, y luego tendré yo que quedar libre pera juntar nuestras vida para siempre.

Monita
Entiendo perfectamente lo que vive Lidia, Javier. Y, porsiaca, estoy en un caso muy similar: nos reencontramos luego de muchos años y, aunque sea drogamor, creo que recordar me ha hecho sentir mucha felicidad.

Sí, también recordamos muchas cosas hermosas de esos tiempos, pero lo que ha surgido ahora es maravilloso, aunque mi caso. al igual que el de Lidia, no tenga aún un final feliz, yo también estoy dispuesta a ser su amante, pero me ha dicho que quiere hacerme feliz y ser feliz conmigo, y que para conseguirlo no podríamos estar separados.

La vida dirá si sólo ha sido un espejismo o conseguiremos tener una vida en común a nuestra tercera edad, pero llenos de ganas de vivir, sanos y optimistas . Vibro igual o más que a los 20, llenos de romance, cariño y amistad. Teníamos 18 años y nuestro romance duró 6, y luego de 40 años nos hemos reencontrado. ¿Por qué desperdiciar esta oportunidad de dar y recibir amor, si sale a borbotones desde uno hacia el otro?

CMP
En respuesta a Javier.

Javier, creo que el suyo es un típico caso de drogamor que, por no haberse nunca resuelto, ni en un sentido ni en el otro, quedó suspendido en el tiempo. Trabajarlo ahora para disolverlo (elaborarlo) me parece un tanto difícil.

Javier
Me gusto mucho su historia y, sobre todo, me alivió mucho saber que yo no era el único.

Mi historia comenzó cuando yo tenía 13 años de edad. Estuvimos juntos en el mismo salón de clases. Era casi un niño y me decían que ella gustaba de mí. A mí también me gustaba ella, pero a esa edad, imagínense, yo era muy tímido.

Al año siguiente me cambiaron de escuela y, como vivo en un país pequeño (Panamá), durante algunos años de mi vida la volví a ver, pero nunca me atreví a dirigirle la palabra. El corazón se me quería salir, y era algo que no podía explicarme. A la edad de 17 años un amigo me consiguió el teléfono de su casa y decidí llamarla. Cuando contestó el teléfono dijo mi nombre y me asusté tanto que cerré.

Cuando cumplí los 53 años, un día me puse a explorar por Internet y encontré su perfil en Facebook; sin pensarlo dos veces le envié un mensaje, muy respetuoso. Ella demoró algunos días en responderme; me recordaba, pero no estaba seguro si de la misma manera que yo la recordaba a ella.

Nos comunicábamos casi que diariamente, hasta que decidí confesarle que toda la vida me había acordado de ella, que había quedado clavada en mi corazón. Quiero aclarar que tanto ella como yo estamos casados.

Fue una conexión muy fuerte entre los dos y, bueno, casi que habíamos decidido estar juntos y dejar a nuestras parejas. Después de pensarlo mucho decidimos que no era el momento en nuestras vidas. Ambos habíamos levantado nuestras familias y todavía teníamos hijos que no eran independientes.

Le regalé un anillo y le prometí solemnemente que, si al cumplir ambos los 65 años, ella me buscaba, le prometía que los últimos años de mi vida los viviría con ella.

No nos hemos visto ni hablado desde entonces.

CMP
En respuesta a Porciaca.

Mis felicitaciones para ambos, Porciaca. A veces esos romances llegan a una buena etapa que, en el caso de ustedes, espero que dure mucho tiempo.

Porciaca
Hola.

He leído esta historia y es fascinante. Yo viví una muy parecida, y después de 32 largos años y búsquedas incansables me encontré con ese amor de mi juventud.

Yo, al igual que Carmensa, tenía 14 años y él 30, y fue muy linda la relación que mantuvimos a escondidas por un año.

Ahora que nos volvimos a encontrar estamos viviendo lo que dejamos de vivir. Yo soy divorciada y él también; creo que llegó nuestro momento.

Hace un año que estamos compartiendo juntos, y cada día le doy gracias a Dios por esto; definitivamente, es maravilloso. Soy muy feliz y me encanta compartir mi felicidad con él.

Rosa
Hola, Lidia.

Es difícil creer que alguien pueda estar enamorada tantos años.

Tal vez nunca supiste superar la pérdida o tal vez es un capricho de no tener lo que querías ese momento, porque, si no, ¿por qué lo rechazabas?

CMP
En respuesta a Lidia.

Buenas tardes, Lidia.

Creo que lo que relatas es un caso de drogamor con ruptura no debidamente elaborada,… o tal vez algo motivado por la soledad que mencionas.

Lidia
Buenas tardes, Carlos.

Es difícil lo que propones. A veces no se puede olvidar, y menos cuando lo has vuelto a ver. La soledad te embarga a tal punto que, sin darte cuenta, las lagrimas recorren tu rostro, y te preguntas: “¿Por qué en su momento no correspondí a su amor y sólo me burlaba?”.

Tal vez uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde.

Lidia
Buenas tardes, Carlos.

Es difícil lo que propones. A veces no se puede olvidar, y menos cuando lo has vuelto a ver. La soledad te embarga a tal punto que, sin darte cuenta, las lagrimas recorren tu rostro, y te preguntas: “¿Por qué en su momento no correspondí a su amor y sólo me burlaba?”.

Tal vez uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde.

Leonardo Masina
Comidas “recalentadas” no suelen ser tan buenas…

Vicencio Díaz
¡Ay, Carlitos!

Hablo con el chamo, no con el adulto. No te afanes recordándola y actualizando fotos, porque el primer amor nunca se olvida, se recuerda con veneración, dice una canción y yo lo repito.

Tiempo tendrás, y de sobra, para corregir entuertos, llenar vacíos, tapar huecos, quitar manchas, lavar trapos y cosas similares.

Cuando se dice que se hará justicia no se trata de castigar a los malos, eso es malo; se trata de que tú vivas siempre agradado con lo que has hecho, y si para eso tienes que hacer esto, aquello o lo otro, ciertamente lo harás, pues dios se agrada de los niños como tú y los ayuda a hacer lo que son sus propósitos.

Vicencio Díaz
Lidia, no lidies, y menos contra ti misma.

Yo no puedo dormir tranquilo: cuando no es una es la otra, y, a medida que pasa el tiempo, aparece una nueva adición al ya numeroso archivo de recuerdos.

Durante estos días está pasando algo extraño en el cielo, y te pongo fecha para ser preciso: 28 de marzo.

Durante este tiempo muchas cosas que tienen que ver con el amor se agitan en el alma de cada uno de nosotros, y no es cosa nuestra; pero, si hay moral, religión, compromisos, familia, etc. que se nos ponga de por medio….

Te ruego ser un poco paciente. Entre dos meses y antes de 90 días muchas cosas habrán cambiado de forma que pondrán a disposición tuya todo aquello que quisieres. Y con ayuda del cielo, por supuesto.

CMP
En respuesta a Lidia.

Lidia, si después de tanto tiempo aún sigues enamorada de ese amor de casi un cuarto de siglo es que nunca “elaboraste” la ruptura.

No creo en tales amores, y ya que pides ayuda te recomiendo que leas lo que he escrito en la sección Drogamor de este blog.

He caído en drogamoramientos como el que cuentas, y he logrado salir indemne gracias a los recursos que en esa sección expongo.

Lidia
Linda tu historia.

Yo también tengo un gran amor que aún está presente en mi recuerdo. Han pasado 30 años desde que lo viví y no puedo olvidarlo. Soy casada y tengo tres hijos, y hoy después de 20 años, lo he vuelto a ver y no me importa nada; creo que es mi oportunidad.

Ayúdeme para hacerme ver que no es lo correcto. Siento que él me ama pero no está dispuesto a dejar a su familia por mí. Estoy desesperada porque pienso que si yo me divorciara no me importaría ser su amante .

Lidia.

Eduardo García
¡¡¡Muy buenos esos recuerdos de antaño!!!

Te felicito.

EG

CMP
En respuesta a Violeta Montilva.

Gracias, Violeta.

¡El Club Puerto Azul! Ahí se criaron mis hijas. Mantuve la acción por 32 años, pero como el nivel del mar me hace daño, iba, como mucho 3 veces al año, así que la vendí.

Violeta Montilva
Disfruté muchísimo de tu historia, y la verdad es que poder reencontrarnos con personas que marcaron nuestras vidas es algo emocionante.

Aunque poco compartí contigo en IBM (trabajé en Finanzas desde 1979 hasta 1990) mis recuerdos sobre tu persona remontan más que a IBM al Club Puerto Azul. Tengo en mente a Carlos Padrón sentado en total relax en el club y siempre con un libro en las manos. Ahora entiendo tus habilidades de escritor.

Me encanta tu página, y la verdad es que disfruto mucho leyéndola.

Un saludo y ¡¡muchas cosas buenas hoy y siempre!!

CMP
En respuesta a Juan Antonio Pino Capote.

Es justo que al llegar a cierta edad se tengan privilegios que no tienen los más jóvens. ¿O no?

Juan Antonio Pino Capote
Ja, Ja, Ja…”¡ARREMPUJA BASTIANA!”.

Lamento que este comentario no lo podrán entender más que algunos de El Paso y ya entradicos en años.

Lucy de Armas Padrón
He vuelto a leerlo, y me he emocionado. Este buenísimo relato de tus vivencias amorosas me trajo recuerdos de una parecida y sufrida por mí hace algunos años, pero al revés, pues el final nunca es como uno espera.

Cuando uno idealiza una situación o relación, el reencuentro después de años a veces es frustrante. Las personas evolucionamos en direcciones que divergen, y tenemos percepciones diferentes de hechos pasados; al paso del tiempo ya nada es igual.

A los románticos como yo (no sé tú), nos deja huella y nos hace sufrir el pensar en lo que pudo haber sido y no fue, y los reencuentros después de años, como el tuyo, hacen que todo eso que tenías montado en tu cabeza se derrumbe y, como te digo, se sufre y mucho. Al menos a mí me ha pasado.

Soy de la opinión, como otros dicen aquí, de que debes seguir escribiendo. Sabes muy bien cómo llegar al lector, y lo enganchas.

Gracias por estos ratos en los que uno puede desconectarse de la rutina y evocar por paralelismo vivencias propias.

Un fuerte abrazo.

CMP
En respuesta a Juan Antonio Pino Capote.

En eso estoy: comenzando a moverlas. Veremos si despego o termino como El Cojo de las Lirias.

Juan Antonio Pino Capote
Como todos los refranes, este tembién tiene algo de cierto, como el que Dios da sombrero a quién no tiene cabeza, etc. Pero un día el que tiene las alas se da cuenta de que las tiene o alguien le dice que las tiene, y cuando decide moverlas se da cuenta de que volar no es tan dificil.

CMP
En respuesta a Juan Antonio Pino Capote.

Gracias de nuevo, Juan Antonio, por tu detallado enfoque. Repito: ya veré qué hago, si se me ocurre algo.

Con los conceptos que acerca de mí expresas en este comentario, me hiciste recordar lo que solía decirse en El Paso, y que hace muchos años que no he vuelto a oír: “Dios le da alas a quien no quiere volar”. ¿Será cierto?

Juan Antonio Pino Capote
Nuevo comentario público sobre la escritura de un libro.

Hazlo bien, para tu deleite; el resto ya se verá. Si pensamos en los obstáculos que pueden aparecer en nuestro camino, nunca haríamos nada.

Me permito afirmar que poca gente, si es que hay alguien, está tan preparado como tú para realizar una obra puente que comunique con los diversos tipos de la lengua española, con la cantidad de vocablos que tienes recogidos.

Si yo supiera lo que tú sabes de esto, me deleitaría destacando cosas que se expresan mejor en el español de Venezuela —anglicismos aparte— que en el de la cuna castellana, como ya tú mismo has dicho en alguna ocasión: celular en lugar de móvil, y otros muchos que todos sabemos. Aquí siempre decimos “después de” en lugar de “luego de”. No sé cual es mejor. Por supuesto que si yo estuviera en Venezuela diría “luego de”. Si aquí digo ‘el celular’ resultaría algo esnob o pedante, pero se va introduciendo. En fin, no quiero cansarte ni cansar a tus visitantes, pero esto sería bonito.

Si bien ya te di orientaciones para la publicación, no te hablé del Centro de la Cultura Popular Canaria. Esto es como una tesis doctoral. Yo la hice cuando ya era un profesional establecido —y, por tanto. a trompicones— en un periodo que duró cinco años. Ponte a jugar con tus distintos españoles (lenguas), con tu imaginación y tus muchos y bien documentados recuerdos auténticos, costumbristas e históricos. El resto ya se verá.

Estela
Leyendo nuevamente este relato suyo, Carlos, admiro su vehemencia por quitarse ese sentimiento de culpa que llevaba por dentro. Y ya ve, tantos años guardándolo y sólo en un día pudo darse cuenta de que aquel romance no hubiera obtenido verdaderamente su fruto, de ahí que pudiera reiterarse ese refrán de que Lo que Sucede Conviene.

No obstante, y de la forma en que se desarrolló en su juventud, como lo cuenta, pienso que fue hermoso, y se produjo en una etapa joven, donde existen ilusiones, sueños. De esa misma forma pensé yo en buscar un vínculo relacionado con mi abuelo en El Paso y que gracias a usted pude lograrlo aunque no haya sido correspondida.

Lo importante es eso: tener la conciencia tranquila de que no nasa quedó por la parte personal de quien busca.

Estela

CMP
En respuesta a Juan Antonio Pino Capote.

Gracias, amigo Juan Antonio.

Dentro de los modestos límites de este blog, tal vez sí haya sido un best seller, pues aparte de las muchas visitas que el artículo ha tenido, a pesar de que el contador de éstas lo instalé a comienzos de junio del año pasado, si reedité esa historia fue porque varios lectores me pidieron que si yo tenía más fotos las incluyera, y eso fue lo que hice.

En cuanto a tu reiterada sugerencia —y las de otros amigos— de que yo escriba una novela, ya te he dicho cuáles creo que son mis limitantes. Eso no obstante, te repito que sigo considerando la posibilidad de hacer algo al respecto, y al momento creo que mi mayor duda está en que no yo podría conseguir quien la publicara. Ya sé que me has dado sugerencias para eso, pero si el amigo y paisano Miguel Ángel Taño tuvo que sufragar de su bolsillo la publicación de la suya, no veo por qué vaya yo a tener mejor suerte.

Lo de CSB-22 lo nombré en el artículo (“… se me activaron los sentimientos producto de la frustración de una relación previa —de varios años atrás y que no cuenta porque, a diferencia de la actual, fue totalmente platónica—,…), pero esa tontería de adolescencia no tuvo envergadura como para más.

Juan Antonio Pino Capote
¡Qué belleza vivencial! Así se vive la vida, con la profundidad de un Dostoyevsky. Y así se narra la vida.

Por los muchos y profundos comentarios pienso que se trata de un best seller.

Ya te he dicho que estás en condiciones de escribir una gran novela costumbrista y narrativa de una gran época: la de nuestra juventud, llena de ilusiones, dificultades y aventuras de emigrantes.

Cuando vi el enunciado de tu primer amor, pensé en CSB22, pero pienso que aquello solo era un preámbulo.

CMP
Gracias a usted, Olga, por ser tan fiel seguidora de Padronel.

Todo eso que usted enumera lo consigo no sólo para el lector interesado sino para las personas involucradas en los relatos, ya sean amigos, familiares o simples conocidos, y con ello revivo sus recuerdos, dejo para mis descendientes pinceladas de mi vida, y honro a mi tierra.

Ésta es la razón de ser de Padronel.

***

Adolfo Blanco [Visitor]
Time 20/08/2006 at

Es curioso ver cómo las historias de juventud se repiten en aquéllos que, sin ningún tipo de contacto en nuestras vidas de muchachos, pertenecimos, no obstante, a una generación que tuvo la suerte de disfrutar, aprender y vivir sumergidos en un ambiente familiar y en un círculo de amigos que constituye hoy día uno de nuestros mejores patrimonios.

Sí, yo también disfruté una historia parecida, aunque un tanto menos complicada. Agradecido por ayudarme a rememorarla.

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Manuel A. Gutiérrez V. [Visitor]
Time 21/08/2006 at

Estimado Carlos:

Un encantador relato histórico, compartiendo tus pasos en búsqueda de aquel primer amor que nunca se olvida, al igual que esos amigos de infancia y juventud.

Afortunadamente, los vivo, con nostalgia y alegría. Otras veces con tristeza por las cosas que ya no existen, sólo en nuestros recuerdos, imborrables. Otras veces por el cambio que han experimentado nuestras amistades con el paso de los años.

Al regresar a mi tierra natal me he dedicado a visitar el barrio donde mi crié, donde me inicié en la escuela y colegio (secundaria). Lo disfruto caminando por las mismas aceras, calles, potreros, iglesia y parques donde pasaba días y noches. En estas caminatas me he vuelto a encontrar a muchos amigos, ex compañeros de estudios, bailes, equipos de futbol, serenatas, diabluras (sanas y sin daños a nadie), etc.

Asimismo a conocidos de esa época, la mayoría en fase de disfrutar el haberse convertido en ancianos, con quien comparto memorias, preguntas y comentarios de tal y cual… bellos momentos.

Para complementar este comentario, me encontré con mi amigo PEDRO QUIRÓS a quien vi en Caracas, Venezuela en 1971 como sub-gerente de ITT. Hoy en día ocupa el cargo de Vice-Presidente de la Cia. de Teléfonos de Costa Rica (ICE) y Cia. Nacional de Fuerza y Luz. ¡Qué casualidad con el nombre de tu amigo!

Aún no encuentro a mi primer amor de juventud, Lina Ferreto. Me comentan que se casó con un médico cubano y reside en La Habana desde hace más de 35 años, pero que viene a pasar los fines de año a Costa Rica.

Gracias por tus relatos, Carlos.

Sigue disfrutando de Las Canarias y encontrándote con tus recuerdos.

Manny

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María Elena Veronese [Visitor]
Time 22/08/2006 at

Hola, Carlos, Disfruté de tu relato tanto que me pareció ver correr a Carlos-Mary detrás de mi escritorio. ¡Qué de recuerdos tan hermosos tienes! Hasta me vi caminando por Santa Cruz de Tenerife, ¡qué imaginación la mía!
¡Qué bueno haberte conocido!
Felices vacaciones.
Un saludo
María Elena

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Gisela Ortega [Visitor]
Time 22/08/2006 at

Es una bonita y hermosa historia, llena de atractivos, que se desarrolla en una época donde los valores eran importantes en la vida. Y me gusta la parte donde el joven decide encontrar a su enamorada, y tanto es así que no importaron lo años, la meta fue lograda, la ubicó, se encontraron y se fotografiaron.

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Idania Martin [Visitor]
Time 23/08/2006 at

¡¡¡Qué historia!!! Cuando te visité hace más de un año, me di cuenta de que estabas, entre otras cosas, dedicado a la búsqueda de amistades de antaño… y ahora veo que de amores también. Suena interesante. Yo sólo tengo un problema (por ahora) para atar cabos que me quedaron sueltos en mi adolescencia. Fue en Cuba y no pienso visitarla mientras Fidel Castro esté vivo.

Está buena tu historia. Se la podías vender a Delia Fiallo para una buena telenovela.

Saludos, Idania.

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CMP
Time 24/08/2006 at

Creo que somos muchos, Adolfo, los que tenemos historias de este corte.

Manny, ese Pedro Quirós es otro, puedes estar seguro.

Gracias, Chiquitita. Sabes que lo de cuando nos conocimos también lo recuerdo,… aunque sean recuerdos de otro tipo.

Y Gisela, ¿qué esperabas, además de la fotografía?

Bueno, Idania, cuando Fidel estire la pata, que espero sea pronto si es que no la estiró ya, tal vez puedas comenzar la búsqueda. Si necesitas asesoramiento, let me know!

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Eduardo Garcia [Visitor]
Time 26/08/2006 at

Sin comentario, pero ¡¡¡me gustó!!!

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lberto Lema S. [Visitor]
Time 29/08/2006 at

Carlos.
Eres un “Tremendo Storage” de anécdotas, recuerdos,.. y paremos de contar. Lo mejor es que si leo una sola linea, ¡me tengo que calar la historia completa! Eres un bárbaro del enigma y un “metido” de los buenos…,etc,

Increíble Love History, sin consecuencias…

Abrazos y ¡¡que disfrutes mucho por tu Terruño Querido!! Pero regresa…si aún estás en forma pa’la pelea…

Alberto Lema

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Ana T. Gomez [Visitor]
Time 05/09/2006 at

Carlos, me encantó este relato. Se ve que no olvidas a las personas que han dejado huella en tu vida, lo cual demuestra que cuando das tu amistad es de corazón.

Saludos, Ana T.

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CMP
Time 06/09/2006 at

Gracias, Anaté. Creo que estás en lo cierto.

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Elena [Visitor]
Time 10/09/2006 at

¡¡¡Hola, Carlos!!!

Fantástico tu relato. Me siento muy Identificada con él. Tuve una experiencia semejante que después de 30 años, también busqué a ese Gran Amor de la juventud. El reencuentro fue fantástico, y para mí muy significativo porque sí reconocimos que ambos fuimos ese Amor de la juventud que todos recordamos. Al vernos sí hubo un schok, pero hablamos como locos de todo, de nuestras familias, hijos y demás; también nos tomamos la foto, JAJAJA!!!

Sí volvimos a venos antes de despedirnos, Algún día, si quieres, te cuento los detalles porque es largo el cuento, ¡¡¡JAJAJA!!! casi una novela. Para mí lo bello de estas situaciones es ¡¡¡atrevernos a VIVIRLAS!!!

Gracias por tu página, Elena

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Jesús [Visitor]
Time 21/09/2006 at

Para que agregar nada más a lo ya dicho. Además de maravillosa memoria e increíble habilidad para narrar, también tienes una facilidad tremenda para enseñar.

Un abrazo y gracias por el rato.

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CMP
Time 21/09/2006 at

Gracias, Jesús X. A juzgar por la falta de la ‘ñ’ supongo que debes estar en USA o no querer (no me atrevo a decir ’saber’) habilitar esa letra en el teclado no español de tu PC. También supongo que eres JEZ,.. pero sólo supongo.

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Fernando Camacho [Visitor]
Time 25/09/2006 at

Don Carlos:

¡Qué iluso e inocente de mi parte cuando le recomendé qué debería escribir. Ud.!

Con su paciencia y cortesía de siempre nos devuelve relatos como éste. Sin arrogancia, con mucha humanidad, y con una clara habilidad por mantener el suspenso. Al igual que Lema, no pude soltar la historia hasta su final feliz, sin consecuencias, relato de vida, con todos los ingredientes de una gran historia, simple como toda gran historia.

Gracias por estos regalos de vida. Y por mostrarnos sin pudor uno de sus lados mas humanos: su persistencia y su búsqueda, incluso hasta la terquedad.

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CMP
Time 25/09/2006 at

Gracias, Fernando. Agradezco eso de “mostrar sin pudor”, y cada vez me asombro más al percatarme de cuán pocos son los que han conocido o siquiera percibido ese lado de mi persona que, aunque no tenía cabida en la vida corporativa en la que ambos militamos por un tiempo, estuvo siempre conmigo, y sigue estándolo.

Creo que aciertas en lo de “terquedad”, pues me molestó tanto que un minúsculo poedazo de tierra como Tenerife no hubiera nadie que supiera darme fe de Carmensa, y que ni siquiera tuviera la iniciativa de buscar un medio de iniciar la búsqueda, que me propuse, seguramente por terquedad, dar con ella por mis propios medios. Y me alegro de haberlo hecho.

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Hiran [Visitor]
Time 24/10/2006 at

Mi aprecio y respeto por ti se incrementan cuando leo este relato, y demuestran tu romanticismo y el valor de tu amistad

Un gran abraso

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CMP
Time 24/10/2006 at

Muchas gracias, Hiran.

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Adrián [Visitor]
Time 22/06/2007 at

Antes todo, hola. Buscaba en Internet información de la Legión de María, ya que pertenezco a este apostolado aquí, en Buenos Aires, y me encontré con tan magnífica historia.

Pues nada, que me gustó. Saludos, Adrián.

[*ElPaso}– María Celia Padrón Acosta, la más grande de la clase

NotaCMP.- María Celia Padrón es hija de Pedro Padrón, hermano menor de mi padre y, por tanto, prima hermana mía. Y, al igual que yo, es pasense, o sea, que nació en El Paso.

Desde Padronel, mis felicitaciones para ella por una admirable labor cumplida,… y mi desilusión porque no le gustan las computadoras. 😦

***oOo***

11 julio 2010

M.G., La Laguna

La más grande de la clase

María Celia Padrón se jubila después de 34 años al frente de la escuela infantil de Taco como la trabajadora más veterana de la Consejería de Bienestar Social. «Nunca dejé poner una inscripción que dijera que esto es una guardería. Aquí no se guardan niños, se les educa», afirma.

Cuando cumplió 65 años, a María Celia Padrón ni se le pasó por la cabeza jubilarse. «Me sentía como si tuviera treinta, llena de vitalidad y ganas de trabajar». Ahora han pasado unos cuantos más —ella dice que hace «un ratito» que cumplió los setenta— y sigue pareciéndole mentira que vaya a abandonar la escuela infantil Niño Jesús, en Taco (La Laguna), que ha dirigido durante 34 años.

María Celia no cree que en la Consejería de Bienestar Social, de la que dependen actualmente estos centros, quede algún otro trabajador con su edad que, movido por la vocación, continúe desarrollando su labor.

No es la pérdida de la ilusión y el entusiasmo lo que ha llevado a María Celia a tomar la decisión de retirarse. Los «culpables» son los computadores. «Para mí son un hándicap; les tengo fobia», admite. La obligación de «tenerlo todo informatizado» la ha llevado a echarse a un lado para «no molestar a los demás».

Hasta que el «enemigo» tecnológico hizo su aparición, María Celia ha tenido tiempo de ser testigo de los cambios que se han producido en las escuelas infantiles y en su entorno. Se marcha precisamente cuando se prepara el paso de estos centros de Bienestar Social a Educación, aunque ella siempre ha tenido muy claro la tarea educativa que deben cumplir.

«Nunca dejé poner una inscripción que dijera que esto era una guardería. Aquí no se guardan niños», asegura esta veterana educadora, para la que el niño «es educable desde los cero años».

De hecho, cuando en 1977 llegó el centro, éste era una guardería y cumplía una función asistencial. Todo cambió en pocos años, en parte gracias al trabajo de la Coordinadora Tenique, en cuya creación participó la propia María Celia.

«Entonces no había maestros. Reciclamos al personal, que comenzó a formarse como técnicos de jardín de infancia.

Todo ha cambiado mucho. Antes, el personal sólo tenía conocimientos sanitarios, ahora también educativos. Están preparados para trabajar con niños. En el colegio se nota cuando un niño ha estado en una escuela infantil», explica.

La actividad sindical también ha formado parte de su trayectoria. Participó en la negociación del primer convenio nacional para los trabajadores, que se firmó pocos meses después de llegar a la Niño Jesús, y supuso un espaldarazo para promover la formación del personal y su dignificación profesional.

Confiesa que ha pasado más tiempo en el centro que con su familia, y reconoce que es el momento oportuno para retirarse. Aún así, se va «con pena». «Lo sigo llevando todo muy bien: me siento valorada por la Administración, el personal, y los educadores, y los padres están muy contentos y me dicen que soy el alma de la escuela», comenta.

María Celia espera que su sucesora tenga en cuenta las directrices que ella ha establecido y que hacen que «todo funcione muy bien», y se alegra de que, al contrario de lo que le ocurrió a ella, «no tenga que empezar de cero».

Pese a que no tiene quejas de las administraciones, sí lamenta que no se haya creado ninguna otra escuela infantil en la zona o se haya ampliado la existente, pues cada año se quedan sin plaza un número importante de niños. Este curso han sido más de sesenta. «Me da pena decir que ‘no’ a los padres, pero eso depende de la Administración», argumenta.

Cuando se le pregunta por los mejores momentos de estos 34 años responde que, aunque los últimos han sido algo más problemáticos, «Todos han sido maravillosos. He sido feliz porque oigo decir a la gente que me rodea que se levantan contentos por la mañana porque vienen al centro».

El Día (Canarias)

Tarj.M.Celia

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: A mi patria

                                                   

                                                    A MI PATRIA

                                                                             …y patria es la madre,
                                                                                 los hijos, la esposa,…

                                                            Para el culto literato,
                                                            Capitán del Ejército español,
                                                            D. José Pérez Andreu, 
                                                            este canto de amor al terruño.

La Palma: la coronada
de bellezas naturales,
la de historias inmortales
desde que fue conquistada.

El nido do mis amores,
el suelo por mí querido,
por el Señor bendecido
y a quien yo canto loores.

La tierra de aquel valiente
Rey quo supo defender
a su patria, hasta perder
la vida, gloriosamente;

do descansan las cenizas
mortales de mis mayores;
do crecen múltiples flores
que acarician tenues brisas;

do el canario con sus trinos
se inspira allá en los boscajes;
do forman bellos paisajes
los laureles y los pinos:

donde es feliz el vivir,
donde es tranquila mi vida;
la tierra por mí elegida,
donde quisiera morir.

Esa amenísima peña,
esa perla de mi España,
que el mar Atlántico baña,
¡¡ésa es mi patria pequeña!!

~~~

La Palma: la coronada
de bellezas naturales,
tierra de mis ideales,
¡¡ésa es mi patria adorada!!

***

Noble España, en Benahoare, yo te contemplo, te veo,
  ya en el verbo de tu idioma, ya en la sangre de tu raza,
ya en tu manto de oro y grana, mayestático en trofeo. 
     Así el pueblo de estos lares en tu amor siempre se abraza,
e inspirándose en tus glorias, encumbrarte es su deseo.

¡0h, mi Patria, rica perla! Yo en ti veo reflejada
las bellezas de mi España, siempre grande, siempre hermosa.
Yo en ti tengo mis amores, realidad por mi soñada.
Y si Patria es decir madre y decir hijos y esposa,
¡salve, tierra bendecida! ¡¡salve, salve, Patria amada!!