[*Opino}– El vínculo de las madres con sus hijos

29-02-2016

Carlos M. Padrón

Si, según dice el artículo que copio abajo, el deseo de ser madre no es instinto, ¿qué es entonces el desaforado deseo que tienen las más de las madres de vivir en casi permanente contacto con sus vástagos, incluso cuando ya éstos se han independizado, queriendo saber qué hacen, qué piensan hacer, qué comieron, qué película vieron… y necedades de este corte?

¿Es eso algo racional? No lo creo.

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27 FEB 2016

Javier Sampedro

A vueltas con el instinto maternal

El titular tiene una trampa: el concepto de “instinto”; intentemos escapar de ella.

Instinto es una palabra fea en nuestros días. Nos parece bien si se aplica a los animales, esas criaturas de Dios que se pasean crudas por el campo y no piensan más que en comer, dormir y copular. Pero en cuanto alguien la extiende al comportamiento humano se gana los rayos y truenos de psicólogos y pensadores, corruptos y perroflautas, tragasantos y ateos profesionales que, según parece, están dispuestos a perdonarle a su propia conciencia cualquier cosa menos un sesgo genético.

El hecho, sin embargo, es que nacemos condicionados por estrato sobre estrato de sesgos genéticos, estructuras cognitivas innatas que nos predisponen a uno u otro comportamiento, y a menudo por nuestro propio bien.

Las matemáticas son un gran legado de dos milenios de cultura, pero se basan en una capacidad innata para el álgebra y la geometría que compartimos con los monos, y quién sabe con quién más. La física newtoniana, sin menoscabo del genio de Newton, es más o menos la que llevamos programada de serie en nuestros circuitos neuronales, la que nos permite correr y saltar, tropezar y corregir o agarrar al vuelo las llaves del coche que nos acaban de tirar a traición y por la espalda. Entonces, ¿qué impide que las mujeres nazcan con un instinto maternal? ¿En qué disminuiría eso su condición humana?

El mejor ejemplo de instinto, en el sentido en que ese término maldito puede aplicarse a la especie humana, es el lenguaje. Es evidente que hablar español o chino no tiene nada que ver con los instintos o las capacidades innatas; depende por entero del entorno en que nazca uno. Es la capacidad de aprender a hablar, a hablar cualquier lenguaje, lo que constituye una habilidad grabada a fuego en nuestro genoma. Por eso todos los seres humanos son capaces de aprender a hablar cualquier lenguaje, mientras que será inútil torturar a un gorila o a un perro para que lo hagan. Las capacidades cognitivas instintivas no afectan al debate del determinismo genético. En realidad, no tienen nada que ver con él.

No hay ningún problema de principio contra el instinto de tener niños, pero tampoco hay un dato sólido a su favor, y los indicios circunstanciales indican más bien lo contrario. Tomemos el famoso “reloj biológico” del que hablan muchas mujeres, que les haría desear tener niños al acercarse al final de su periodo fértil.

Hace medio siglo eso ocurría al frisar los 30, y ahora llega bien entrados los 40. Y eso en los países occidentales, porque hay culturas en que una mujer se convierte en una solterona si cumple los 20 años sin haber tenido un niño. Todo ello indica que el “reloj biológico” tiene muy poco de biológico, y que la ansiedad del calendario se debe más bien a condicionantes socioculturales.

Tendemos a pensar en términos de instintos cuando parece estar en juego la supervivencia de la especie. El hambre, ciertamente, es un instinto que compartimos con todo bicho viviente del planeta Tierra, y tiene la finalidad obvia de evitar nuestra extinción por inanición o ascetismo. ¿No debería existir entonces un instinto similar para la procreación?

Desde luego que sí, pero no tiene que consistir necesariamente en el deseo de tener niños. El mero deseo sexual ha cumplido esa función durante la inmensa mayoría de la historia de la especie. La píldora es un invento demasiado reciente para haber afectado a la genética humana.

Hay todo tipo de argumentos sociales, culturales, económicos y demográficos para tomar una de las decisiones más importantes de la vida de una persona: tener hijos o no tenerlos. Por una vez, haríamos mejor en dejar en paz a la biología. Busquemos otra excusa.

Fuente

[*Opino}– Las marcas chinas de teléfonos celulares

22-02-2016

Carlos M. Padrón

Además de las compañías chinas mencionadas en el artículo que copio abajo, hay en el mercado online muchas otras, y también chinas, que venden celulares de marcas de “padres desconocidos”, pero que funcionan ambos, o sea, las compañías y también los celulares que ellas venden.

Y eso me sirve porque es a teléfonos made in China a los que recurro porque los quiero con estas características:

  1. Android; nada del OS de Apple.
  2. Desbloqueado de fábrica (factory unlocked)
  3. Con doble tarjeta SIM.
  4. Con tres botones abajo
  5. Con luces piloto que funcionen
  6. Carga rápida
  7. Que tenga bandas 2G, 3G y 4G, y que opere con la mayor cantidad de frecuencias en cada una, para poder usarlo en cualquier país con sólo cambiarle la SIM.
  8. Procesador (core) quad u opta.
  9. Batería extraíble —no integrada, como la de los iPhone—, y de no menos de 2500mAh (miliamperios).
  10. Pantalla de 5.5 pulgadas o mayor; o sea, un phablet (¡no tabléfono, por favor!)
  11. RAM  (Random Access Memory, donde se efectúan los procesos y se mantienen los datos necesarios para ellos) de 2 o más GB.
  12. ROM (Read Only Memory; una parte para el sistema operativo, y otra para las aplicaciones) de 16 o más GB.
  13. SD card (memoria externa) de al menos 16 GB. Si, como en algunos casos, permite almacenamiento de aplicaciones, mejor aún.
  14. Y precio inferior a $200, o a $250 si quiero exceder el RAM o ROM indicados en los puntos 8 y 9.

En otros mercados, lo de unlocked casi que no existe, pues las operadoras “amarran” a sí mismas los celulares que venden. Excepción son los que vende Google, pero violan varias de las condiciones arriba expuestas, en especial la del precio.

Los problemas con los celulares que quiero son básicamente dos:

1. El bloatware. Nombre que reciben las apps que los más de esos celulares traen instaladas de fábrica, apps que uno no quiere y que ocupan memoria, pero que para eliminarlas hay que hacerle rooting al celular (meterse en sus entrañas), lo cual es un trabajo delicado que puede arruinar el teléfono.

2. El tiempo de entrega. Compañías como DealsMachine, Gearbest o EverBuying ofrecen despachar, a veces desde China y a veces desde Hong Kong, en 24 horas, lo cual casi nunca es cierto —sí lo es que cobran de inmediato—, y el tiempo de entrega al comprador puede llegar a ser de un mes. Por lo que he podido ver al respecto, creo que estas tres compañías son en realidad una sola —o, como suele decirse, mismo perro con diferente collar—, pues usan la misma interfaz en sus páginas, las mismas respuestas prefabricadas, las mismas condiciones, y los mismos precios, aunque éstos son, sin duda, los más bajos del mercado.

Otra característica de estas compañías es que casi no venden accesorio alguno para los celulares que ofrecen. Me refiero a los protectores de pantalla hechos de vidrio templado, a las carcasas protectoras hechas de silicona, a las baterías originales, etc.

Hay otra compañía que pareciera padecer de lo mismo pero que no: Light-in-the-Box. A ésta le compré hace tres años un celular marca Alps (padres desconocidos), modelo Triton Note (no existe ya en el mercado), que reúne vatias de las nueve condiciones arriba listadas, que vino con Android 4.1.1 puro —o sea, sin bloatware—, que llegó a destino en apenas una semana calendario, y que me ha resultado tan bueno que es el que aún uso.

Lamentablemente, una de las condiciones que no reúne ese Triton Note es la de capacidad de ROM, pues sólo tiene 512 MB, y con la actualización de las pocas apps que le instalé, ya esa capacidad no alcanza para, por ejemplo, actualizar algo tan importante como Google Play Store.

Por eso, y porque Light-in-the-Box no tiene al momento un smartphone como el que quiero, en la tarea para buscar otro, para mí y para amigos interesados, he tenido contactos con las tres compañías arriba mencionadas, además de con eBay y Amazon, cuyos precios son mayores, pero venden accesorios y suelen tener mejores tiempos de entrega.

Como ejemplo real puedo citar que el 11 de este mes de febrero se le compró a DealsMachine un celular para entrega en Florida (USA) y el comprador pagó envío expreso (Expedited shipping por DHL, FEDEX o IB). DealsMachine cobró de inmediato, pero, en vez de despachar en 24 horas, como prometen en su página web, despacharon nada menos que cuatro días después: el 16 de febrero. Sin embargo, sí cumplieron con que, al pagar la tarifa de envío expreso, el teléfono llegaría a Florida, una vez despachado, en un tiempo de entre 3 a 7 días hábiles/laborables, pues llegó el 23 de febrero.

Espero que para cuando necesite yo otro celular ya hayan llegado al mercado las tarjetas eSIM, y pueda ya uno olvidar la condición de unlocked, aunque seguramente seguirá fastidiando el bloatware.

Como dato curioso, según esto, parece que a los fabricantes chinos les ha salido competencia.

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17/02/2016

Pablo M. Díez

Las marcas chinas de celulares conquistan el mercado mundial por sus bajos precios

Más rápido de lo que se pensaba, las marcas chinas de teléfonos celulares despejan las dudas sobre su calidad, y ganan posiciones.

Mientras otros fabricantes con más tradición y prestigio, como Samsung, Sony y Motorola, vieron bajar sus ventas el año pasado, marcas chinas como Huawei, Lenovo y Xiaomi aumentaron su cuota de mercado en todo el mundo al ganarse la confianza del público.

Con casi 325 millones de celulares vendidos, la surcoreana Samsung sigue siendo líder mundial, pero su cuota de mercado bajó del 24,4 al 22,7%. Como los celulares aportan a esta corporación la mitad de sus ingresos, la caída de sus ventas en un 2,69% mermó sus resultados. El año pasado, Samsung obtuvo un beneficio neto de 19 billones de wones (14.300 millones de euros), un 18,53% menos que en 2014.

Apple conservó la segunda plaza mundial y batió nuevos récords de ingresos durante el primer trimestre de su ejercicio fiscal, que cerró en diciembre. Pero su producto estrella, el iPhone, vendió menos de lo que se esperaba en ese periodo: 74,8 millones de unidades frente a los 75,5 millones previstos.

Aunque las ventas amentaron un 47% con respecto al trimestre anterior gracias al iPhone 6, su subida fue sólo del 14% sobre el mismo periodo del pasado ejercicio. Se trata del menor incremento desde que el iPhone fue lanzado en 2007, lo que Apple atribuye al debilitamiento del mercado chino y a la caída de las ventas en Japón y América, que fueron del 12 y 4% respectivamente sobre su primer trimestre fiscal de 2015. A pesar de ello, Apple aumentó su cuota mundial del 14,8 al 16,2% al vender 231,5 millones de teléfonos durante todo el año.

En tercer lugar, la china Huawei vendió 106,6 millones de celulares, y elevó su porción del pastel del 5,7 al 7,4%. En este sentido, las ventas de sus «smartphones» subieron un 45%. «Hemos aprovechado nuestro liderazgo en tecnología 4G para potenciar nuestra propia marca», explica Álvaro Galán, jefe de Producto en Huawei España, que aumentó sus ventas más de un 70% hasta los dos millones de terminales.

A continuación se situó otro gigante chino de la electrónica, Lenovo, que pasó de copar el 4,6 al 5,2% del mercado, y comercializó 74 millones de celulares. Pero las ventas de sus teléfonos Motorola, que le compró a Google hace dos años, cayeron un 20% en el último trimestre.

Siguiendo su auge, Xiaomi, líder en China, se encaramó al quinto puesto con 70,8 millones de celulares vendidos, ampliando así su cuota de mercado del 4,4 al 4,9%. La evolución de esta marca, poco conocida fuera de China, ha sido meteórica, pero sus ventas han estado por debajo de las 100 millones de unidades previstas. Junto a ZTE, que comercializó 56 millones de celulares, estos tres fabricantes chinos están planteando una fuerte competencia a Samsung y Apple.

Sony compensa la caída

Frente a este auge, una marca clásica de la electrónica, como la japonesa Sony, vio bajar hasta un 14,7% sus ingresos por las ventas de «smartphones», pero va camino de cerrar su primer ejercicio con ganancias de los tres últimos años con otros negocios.

Peor le fue a Microsoft. Con el Lumia de Nokia como estandarte, sus celulares sufrieron un batacazo durante el último trimestre del año pasado al vender 27 millones de unidades, casi la mitad menos que en el mismo periodo de 2014: 50,2 millones.

¿Cómo han conseguido las marcas chinas plantar cara a estos gigantes? Con celulares de similares características mucho más baratos.

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[*Opino}– Términos de telefonía ‘móvil’: uno de aplaudir, y varios que dan risa

22-02-2016

Carlos M. Padrón

Claves de redacción que, según nos cuenta Fundeu en el artículo que copio abajo, son de aplaudir o dan risa.

De aplaudir

Aceptación del término celular, aunque en España sigan diciendo móvil, que resulta confuso porque tiene otras acepciones

Que dan risa

Esperar que en vez de smartphone vaya a imponerse teléfono inteligente. Eso sí, tal vez en vez de esmarfón, dirán esmarfone, añadiéndole una innecesaria e final, como hacen con drone en vez de dron.

Lo de tabléfono en vez de phablet (pronunciado fablet) tendrá igual aceptación que teléfono inteligente o que empresa emergente en lugar de start-up, aunque seguro que pronunciarán algo así como estarup o, en el mejor de los casos, estarap… y tal vez sin la p final.

Jamás escuché pixel (aguda) en boca de nadie, pero sí píxel, cuya pronunciación en español es idéntica a la de pixel en inglés, palabra usada por primera vez en 1965 por Frederic C. Billingsley.

En cuanto a Wi-Fi, estoy de acuerdo en escribir wifi porque se ha vuelto un nombre común, como lo son teléfono o radio, pero me niego a pronunciarlo uifi porque la pronunciación correcta es uaifai.

Lo de apli en vez de app o aplicación es algo que, como cole, bici, tele, profe, peli y otras abreviaturas estúpidas, me revuelve el estómago.

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22/02/2016

‘Telefonía móvil’, claves de redacción

Con motivo de la celebración en Barcelona del Mobile World Congress (MWC) se ofrecen algunas claves para una buena redacción de las informaciones relacionadas con ese sector.

1. Móvil y celular

Tanto (teléfono) móvil como (teléfono) celular son denominaciones adecuadas para referirse a los dispositivos que se usan para comunicarse por redes de telefonía móvil. La primera es la habitual en España, mientras que la segunda es común en casi toda América.

2. Teléfono inteligente

Teléfono inteligente es una alternativa adecuada en español a la voz inglesa smartphone.

3. Tecnología táctil

Tecnología táctil es un equivalente adecuado en español al anglicismo tecnología touch para referirse a los aparatos electrónicos que se manejan con el contacto directo de los dedos sobre la pantalla, sin necesidad de un teclado.

4. Tabletas y tabléfonos

Tableta es el término recomendado para los dispositivos portátiles con tecnología táctil, en lugar del anglicismo tablet. Para los híbridos de teléfono inteligente y tableta, denominados phablets en inglés, se recomienda la forma tabléfono.

5. Píxel y pixel, ambas válidas

Tanto píxel (llana) como pixel (aguda) son válidas para aludir el elemento mínimo de ciertos tipos de imágenes. La primera es habitual en España, y la segunda es la mayoritaria en muchos países de América. El plural se forma añadiendo -es, es decir, píxeles y pixeles. Los de megapíxel y megapixel (escritos en una sola palabra) son megapíxeles y megapixeles.

6. El wifi y la wifi

El término wifi, proveniente de la marca Wi-Fi, ha pasado a ser utilizado como un sustantivo común. Al tratarse de una palabra ya incorporada al español, lo recomendado es que se escriba con iniciales minúsculas, en letra redonda y sin el guion que aparece en la marca original.

Se emplea tanto en masculino como en femenino, en función del sustantivo al que haga referencia: la (zona) wifi o el (sistema) wifi.

7. Pantalla, mejor que display

La voz inglesa display puede sustituirse en español por pantalla (de visualización) o visualizador.

8. Nomofobia

El neologismo nomofobia es adecuado para referirse al miedo a estar incomunicado sin teléfono celular o móvil.

9. Empresa emergente mejor que start-up

Con el anglicismo start-up se conoce en el mundo de los negocios y la innovación a aquellas sociedades que, pese a su juventud y falta de recursos, consiguen obtener buenos resultados en el mercado y pasan a ser impulsadas por otros inversores o absorbidas por empresas ya consolidadas. Se recomienda emplear la traducción empresa emergente.

10. Aplicación y apli, alternativas a app

Aplicación es una alternativa adecuada en español para referirse a app, acortamiento del término inglés application, que se utiliza para aludir a un ‘tipo de programa informático diseñado como herramienta que permite al usuario realizar diversos trabajos’.

Si se desea abreviar, puede emplearse la voz apli, cuyo plural es aplis.

11. Tecnología ponible, mejor que wearable technology

Es preferible la traducción tecnología ponible a la denominación inglesa wearable technology y a la fórmula mixta tecnología wearable. Para aludir en general al conjunto de estos dispositivos se empieza a usar, y es adecuado, el término ponibles: «El internet de las cosas, los ponibles y el 5G, tendencias del Mobile».

12. El internet de las cosas y el internet de los datos

La expresión internet de las cosas, que se emplea para referirse a la interconexión digital de objetos cotidianos con internet, y el internet de los datos, son denominaciones comunes que no necesitan comillas ni cursiva y que se escriben con minúscula inicial en cosas y datos. Respecto al sustantivo internet, la Academia admite tanto la mayúscula como la minúscula.

13. 5G, mejor sin guion

La forma 5G, que se usa para aludir a la quinta generación de tecnología móvil, se escribe preferiblemente sin guion entre la cifra y la letra.

[*Opino}– Apostar y apuntar

22-02-2016

Carlos M. Padrón

Estos cuatro titulares aparecieron hoy en la página Tecnología de ABC.es (lo de “lla” en vez de “la” es un gazapo que está en esa página).

  • Wileyfox apuesta por los «smartphones» Cyanogen
  • Huawei apuesta por la «transversalidad»
  • Telefónica apuesta por una televisión social
  • Twitter apuesta por lla «moda » de las imágenes GIFs

Esta acepción del verbo apostar se me atraganta porque los medios españoles parecen un casino en el que todos apuestan a algo. Nuestra lengua tiene muchas opciones para significar lo que se quiere con el bendito apostar como, por ejemplo,

  • Optar
  • Decantarse
  • Insistir
  • Preferir
  • Interesarse
  • Dedicarse
  • Y otras

Pero no, se usa apostar de forma abusiva y, además, incorrecta.

Lo mismo ocurrió con apuntar —aunque, por suerte, ya su uso va a menos—, y quien habla, ya no dice, indica, sugiere, señala, etc. sino que apunta. Habría que saber si dispara o no.

[*Opino}– Según diversos estudios, tus amigos de Facebook son idiotas

18-02-2016

Carlos M. Padrón

No uso ninguna red social, y, por lo que he visto y sabido de Facebook, ésta, como ya he dicho muchas veces aquí, es un centro de chismografía, narcicismo y ostentación.

Y ahora, según el artículo que copio abajo, resulta que, además, también lo es de idiotas.

Y en gran medida creo que esto es cierto, pues, por ejemplo, eso de las frases profundas ya me causó urticaria cuando los e-mails eran la moda y de repente aparecieron miles de “filósofos de agua dulce” que usando las tales frases trataban de impresionar con su tremenda sabiduría.

Y lo de estar todo el día conectado es una adicción de quien no anda muy equilibrado emocionalmente, pero sí necesitado de algo que, en realidad, no parece sano, como tampoco parece sano el afán de coleccionar cientos de amigos, algo que me hace recordar una frase que no necesita ser profunda para reflejar una gran verdad: “El amigo de todos no es amigo de nadie”.

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17 FEB 2016

Enrique Alpañés 

Tus amigos de Facebook son idiotas, según diversos estudios

Recopilamos los mejores estudios psicológicos para analizar tus amistades en las redes sociales, y el resultado es claro

“Tenemos que acabar con esto”, bramó el cómico Tom F. Tompkins.

“Tengo un amigo cuyos estados en Facebook son exclusivamente quejas sobre Facebook. ¿Qué está pasando? ¿En qué tipo de mundo estamos viviendo?”, espetó ante una audiencia que no sabía muy bien si reírle la gracia o abalanzarse sobre sus celulares para compartirla en sus redes sociales.

Era el 31 de julio de 2012. Tres años después de ser pronunciada, la perorata de Tompkins tiene hoy más vigencia que nunca. A pesar de las quejas, los titulares llamativos y la supuesta migración de los millennials a prados virtuales más verdes (y con menos padres), Facebook sigue siendo el ágora virtual más multitudinaria: más de 1.350 millones de personas continúan volcando aquí sus reflexiones y fotografías sin pensarlo demasiado.

Pero en estos diez años de liderato 2.0 muchos otros han vigilado y analizado esas frases. No hablamos de la NSA y de las empresas de publicidad online, que también; sino de los psicólogos, que han encontrado en la red social de la gran F un filón para publicar estudios, cuanto menos, llamativos.

Hay cientos de estudios y conclusiones, pero si tienes que quedarte con uno, quizá el más importante sea el siguiente: “Lo que publican nuestros contactos en Facebook puede afectar a nuestro estado de ánimo”, aseguraron desde la red social después de llevar a cabo un experimento durante más de un año.

Esta afirmación no sólo reviste de autoridad científica los sabios consejos de tu abuela (eso de “Quien duerme con niños, amanece mojado”), sino que sirve de guía para interpretar el resto de estudios. Así que, tenlo en cuenta al leer las siguientes conclusiones, y prepárate para hacer limpieza en tu agenda de contactos. Esto es lo que dicen los psicólogos de tus amigos de Facebook.

El maniaco del selfi es un maniaco a secas

A la cuarta autofoto en escorzo con morritos aumentan las ganas de matarlos, pero no te precipites porque igual son ellos los que te matan a ti. Según la Universidad de Ohio, los hombres que se hacen muchos selfis son más proclives a ser psicópatas.

El estudio, realizado entre 800 varones de entre 18 y 40 años, concluía que publicar muchos selfis denotaba una mayor tendencia al comportamiento antisocial. Una breve ojeada a las redes sociales valdría para poner en tela de juicio esta afirmación, o para correr frenéticamente a la comisaría más cercana para poner una denuncia contra James Franco.

Menos alarmistas son otros estudios que aseguran que de la publicación de muchos selfis sólo se puede concluir una necesidad de validación importante y un narcisismo insoportable.

El que pone frases profundas es idiota

Lo decimos sin acritud, sólo reproducimos la conclusión de cinco expertos en psicología y filosofía de la Universidad de Waterloo (Canadá) que aseguran que las redes sociales se han convertido “en un hervidero de idioteces”. Tal cual. Las frases intensas de Paulo Coelho y las tazas cuquis con mensajes positivos han hecho mucho daño, y se han trasladado al muro de Facebook sobreimpresas en imágenes de playas, atardeceres y famosos random.

“La vida siempre te ofrecerá una nueva oportunidad de ser feliz, se llama mañana”, reza una. “La esperanza es desear que algo suceda, la fe, creer que va a suceder, y la valentía es hacer que suceda”, pontifica otra. Ya que estamos definiendo conceptos proponemos éste: la desesperación es seguir leyendo estas frases inspiradoras. Basta.

El yonki de la felicidad es un falso

Son múltiples los estudios que señalan que en las redes sociales tendemos a mostrar lo mejor de nosotros mismos, ocultando si hace falta la realidad, una tendencia aplicable también a la vida offline, pero que en la red se multiplica exponencialmente.

Asumámoslo: nadie es tan feliz. El resumen anual de muchos usuarios de Facebook es un compendio de bacanales orgiásticas, sonrisas profident y fotos de pies en la playa, cuando la realidad se asemeja más a jornadas laborales maratonianas, problemas para llegar a fin de mes y a fines de semana que basculan entre la resaca y el consumo masivo de televisión. O sea, la vida misma.

El fotógrafo amateur es un inadaptado

Ese típico amigo que de un desayuno en el bar puede sacar un editorial que ríete tú de una revista de moda, ése cuyas vacaciones se resumen en un álbum con más de 300 fotos (incluyendo instantáneas del suelo, borrosas y desenfocadas) no es un artista frustrado: es un paria social.

Es lo que asegura un estudio realizado conjuntamente por la Universidad de Birmingham, la Universidad de West of England y la Universidad de Edimburgo. Los ponentes llegaron a la conclusión de que aquellos usuarios que suben números ingentes de fotografías a Facebook podrían estar sufriendo problemas para disfrutar de sus relaciones en la vida real.

El que se pasa el día conectado es tímido

El estudio que así lo asegura es de 2009, cuando la explosión de las redes sociales comenzaba, pero aún no era el pan nuestro de cada día, así que igual conviene poner esta afirmación en cuarentena.

En cualquier caso, los psicólogos afirman que, mientras que las personas más sociables tenían muchos amigos en Facebook pero pasaban poco tiempo en él (algo bastante lógico), los tímidos e introvertidos dedicaban muchas horas a ver lo que publicaban sus pocos amigos, lo cual nos lleva al siguiente punto.

El que tiene más de 354 amigos va a acabar deprimiéndose

He aquí una razón extra para que hagas limpieza en tu agenda. La psicóloga india Mundra Mukesh fijó en este el número de amistades máximo antes de que las buenas noticias que sin duda van a compartir (que recuerda, son falsas) acaben por minar tu autoestima.

Según Mukesh cada vez que añadimos a un nuevo amigo en Facebook sentimos una pequeña satisfacción, pero ésta va decreciendo al hasta llegar a los 354 amigos, punto de inflexión a partir del cual, es mejor ir borrando amistades.

Cabe añadir que en caso de hacerlo, mejor empezar por los sujetos descritos en apartados anteriores.

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[*Opino}– Cuestionada la psiquiatría y la utilidad de lo que recetan los psiquiatras

11-02-2016

Carlos M. Padrón

Excelente el artículo que sigue, que trata sobre las investigaciones que acerca de la psiquiatría y su uso ha hecho un periodista.

Es especial me gustó la afirmación de que lo que los useños exportaron al resto del mundo (o el mundo los imitó en esto, como lo ha hecho en mil otras cosas, no muy buenas en su mayoría) «… fue una nueva forma de vivir. La nueva filosofía era: debes ser feliz todo el tiempo, y, si no lo eres, tenemos una píldora. Pero lo que sabemos es que crecer es difícil, se sienten todo tipo de emociones y hay que aprender a organizar el comportamiento».

Esto me recuerda que M. Scott Peck comienza su formidable libro, “The road less traveled” —el mejor y para mí más importante que he leído—, con la frase «La vida es un problema”, algo que no gusta a quienes creen que vinieron a este mundo para ser felices.

Y, claro, si «… nos han hecho estar alerta todo el rato con respecto a nuestras emociones» y éstas no incluyen la felicidad, pues se concluye que estamos enfermos, que alguien, pero no nosotros, tiene la culpa, y recurrimos al psiquiatra y a las pastillas, porque « antes la gente sabía que había que luchar en la vida, y no se le inducía tanto a pensar en su estado emocional […]. Hemos perdido la filosofía de que el sufrimiento es parte de la vida».

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07 FEB 2016

La psiquiatría está en crisis

Todo empezó con dos preguntas. ¿Cómo es posible que los pacientes de esquizofrenia evolucionen mejor en países donde se les medica menos, como India o Nigeria, que en países como Estados Unidos? ¿Y cómo se explica, tal y como proclamó en 1994 la Facultad de Medicina de Harvard, que la evolución de los enfermos de esquizofrenia empeorara con la implantación de medicaciones, con respecto a los años setenta?

Estas dos preguntas inspiraron a Robert Whitaker para escribir una serie de artículos en el Boston Globe —finalista en el Premio Pulitzer al Servicio Público— y dos polémicos libros. El segundo, “Anatomía de una epidemia”, fue galardonado como mejor libro de investigación en 2010 por editores y periodistas useños.

En el curso de esa indagación, una cascada de datos demoledores: en 1955 había 355.000 personas en hospitales con un diagnóstico psiquiátrico; en 1987, 1.250.000 recibían pensiones en EE UU por discapacidad debida a enfermedad mental; en 2007 eran 4 millones. El año pasado, 5. ¿Qué estamos haciendo mal?

Whitaker (Denver, Colorado, 1952) se presenta, humildemente, las manos en los bolsillos, en un hotel de Alcalá de Henares. Su cruzada contra las pastillas como remedio de las enfermedades mentales no va por mal camino. Prestigiosas escuelas médicas ya le invitan a que explique sus trabajos. “El debate está abierto en EE UU. La psiquiatría está entrando en nuevo periodo de crisis en ese país porque la historia que nos ha contado desde los ochenta ha colapsado”.

—Pregunta. ¿En qué consiste esa historia falsa que, dice usted, nos han contado?

—Respuesta. La historia falsa, en EE UU y en parte del mundo desarrollado, es que la causa de la esquizofrenia y la depresión es biológica. Se dijo que se debía a desequilibrios químicos en el cerebro; en la esquizofrenia, por exceso de dopamina; en la depresión, por falta de serotonina. Y nos dijeron que teníamos fármacos que resolvían el problema como lo hace la insulina con los diabéticos.

—P. En “Anatomía de una epidemia” viene a decir que los psiquiatras aceptaron la teoría del desequilibrio químico porque prescribir pastillas les hacía parecer más médicos, los homologaba con el resto de la profesión.

—R. Los psiquiatras, en Estados Unidos y en muchos otros sitios, siempre tuvieron complejo de inferioridad. El resto de médicos solían mirarlos como si no fueran auténticos médicos. En los setenta, cuando hacían sus diagnósticos basándose en ideas freudianas, se les criticaba mucho. ¿Y cómo podían reconstruir su imagen de cara al público? Se pusieron la bata blanca, que les daba autoridad. Y empezaron a llamarse a sí mismos psicofarmacólogos cuando comenzaron a prescribir pastillas, lo que mejoró su imagen y aumentó su poder. En los ochenta empezaron a publicitar su modelo, y en los noventa la profesión ya no prestaba atención a sus propios estudios científicos. Se creyeron su propia propaganda.

—P. Pero esto es mucho decir, ¿no? Es afirmar que los profesionales no tuvieron en cuenta el efecto que esos fármacos podían tener en la población.

—R. Es una traición. Fue una historia que mejoró la imagen pública de la psiquiatría y ayudó a vender fármacos. A finales de los ochenta se vendían 800 millones de dólares al año en psicofármacos; 20 años más tarde se gastaban 40.000 millones.

—P. Y ahora afirma usted que hay una epidemia de enfermedades mentales creada por los propios fármacos.

—R. Si se estudia la literatura científica se observa que ya llevamos 50 años utilizándolos. En general, lo que hacen es aumentar la cronicidad de estos trastornos.

—P. ¿Qué le dice usted a la gente que está medicándose? Algunos tal vez no la necesiten, pero otros tal vez sí. Este mensaje, si mal entendido, puede ser peligroso.

—R. Sí, es verdad, puede ser peligroso. Bueno, si la medicación le va bien, fenomenal, pues hay gente a la que le sienta bien. Además, el cerebro se adapta a las pastillas, con lo cual retirarlas puede tener efectos severos. De lo que hablamos en el libro es del resultado en general. Yo no soy médico, soy periodista. El libro no es de consejos médicos, no es para uso individual, es para que la sociedad se pregunte: ¿hemos organizado la atención psiquiátrica en torno a una historia que es científicamente cierta o no?

El recorrido de Whitaker no ha sido fácil. Aunque su libro esté altamente documentado, aunque fuera multipremiado, desafió los criterios de la Asociación de Psiquiatría Americana (APA) y los intereses de la industria farmacéutica.

Pero, a estas alturas, se siente recompensado. En 2010, sus postulados eran vistos, dice, como una “herejía”. Desde entonces, nuevos estudios han ido en la dirección que él apuntaba: cita a los psiquiatras Martin Harrow o Lex Wunderink, y cuenta que el prestigioso British Journal of Psychiatry ya asume que hay que repensar el uso de los fármacos. “Las pastillas pueden servir para esconder el malestar, para esconder la angustia, pero no son curativas, no producen un estado de felicidad”.

—P. ¿Vivimos en una sociedad en la que necesitamos pensar que las pastillas pueden resolverlo todo?

—R. Nos han alentado a que lo pensemos. En los cincuenta se produjeron increíbles avances médicos, como los antibióticos. Y en los sesenta, la sociedad useña empezó a pensar que había balas mágicas para curar muchos problemas. En los ochenta se promocionó la idea de que, si estabas deprimido, no era por el contexto de tu vida, sino porque tenías una enfermedad mental, era cuestión química, y había un fármaco que te haría sentir mejor. Lo que se promocionó, en realidad, en Estados Unidos, fue una nueva forma de vivir, que se exportó al resto del mundo. La nueva filosofía era: debes ser feliz todo el tiempo, y, si no lo eres, tenemos una píldora. Pero lo que sabemos es que crecer es difícil, se sienten todo tipo de emociones y hay que aprender a organizar el comportamiento.

—P. Buscamos el confort, y el mundo se va pareciendo al que describió Aldous Huxley en “Un mundo feliz”…

—R. Desde luego. Hemos perdido la filosofía de que el sufrimiento es parte de la vida, de que a veces es muy difícil controlar tu mente; las emociones que sientes hoy pueden ser muy distintas de las de la semana o el año que viene. Y nos han hecho estar alerta todo el rato con respecto a nuestras emociones.

—P. Demasiado centrados en nosotros mismos…

R. Exacto. Si nos sentimos infelices, pensamos que algo nos pasa. Antes la gente sabía que había que luchar en la vida, y no se le inducía tanto a pensar en su estado emocional. Con los niños, si no se portan bien en el colegio o no tienen éxito, se les diagnostica déficit de atención y se dice que hay que tratarlos.

P. ¿La industria o la APA están creando nuevas enfermedades que en realidad no existen?

R. Están creando mercado para sus fármacos, y están creando pacientes. Así que, si se mira desde el punto de vista comercial, el suyo es un éxito extraordinario. Tenemos pastillas para la felicidad, para la ansiedad, para que tu hijo lo haga mejor en el colegio. El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es una entelequia. Antes de los noventa no existía.

P. ¿La ansiedad puede desembocar en enfermedad?

R. La ansiedad y la depresión no están tan lejos la una de la otra. Hay gente que experimenta estados avanzados de ansiedad, pero estar vivo es muchas veces estar ansioso. Empezó a cambiar con la introducción de las benzodiacepinas, con el Valium. La ansiedad pasó de ser un estado normal de la vida a presentarse como un problema biológico. En los ochenta, la APA coge este amplio concepto de ansiedad y neurosis, que es un concepto freudiano, y empieza a asociarle enfermedades como el trastorno de estrés postraumático. Pero no hay ciencia detrás de estos cambios.

Fuente

[*Opino}– Búsqueda online de vuelos: más caros la segunda vez que la primera

09-02-2016

Carlos M. Padrón

Efectivamente, y como dice el artículo que copio abajo, en las búsquedas online de pasajes aéreos, el sitio en el que se busca —o vendedor— suele tomar nota de la IP (Internet Protocol) desde la que buscamos, y la próxima vez que busquemos nos dará un precio superior al de la vez anterior.

Esto lo he comprobado varias veces, y no sólo con pasajes aéreos. La forma de evitar el pago del sobreprecio es efectuar la segunda búsqueda desde una IP que, para el vendedor, sea diferente a la que usamos en la primera.

Para eso, creo que más efectivo que el cambiar de computador o borrar las cookies, es ocultar o cambiar, mediante proxy o VPN, el servidor desde donde “nos vieron” la primera vez, lo cual conlleva cambio de IP.

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09 FEB 2016

Karelia Vázquez

Un estudio desvela el mejor día para comprar vuelos baratos

Hoy es el mejor día para comprar los billetes de Semana Santa. Así lo asegura el último informe del comparador global de vuelos Skyscanner, que se acaba de hacer público.

Según sus datos, siete semanas antes del viaje es el momento óptimo para comprar en España. De hecho, recomiendan que el usuario reserve ya sus billetes de Semana Santa si quiere conseguir un ahorro del 10%.

En estos años se han popularizado las webs dedicadas a rastrear, literalmente, los precios de aerolíneas y agencias de viaje, con la esperanza de poder establecer un patrón fiable y recomendar a sus clientes los mejores días para comprar. El comportamiento hiperactivo de las cuentas de Twitter de estas plataformas, dando una recomendación ahora, luego otra, y más tarde, la contraria, muestra, mejor que cualquier analítica, cómo cambian los tercios casi a diario y a veces cada hora.

La recomendación estrella la dio en el diario The New York Times, George Hobica, fundador de Airfarewatchdog, una de estas webs que vigila la oscilación de los precios online. Hobica advirtió: “Aunque las últimas investigaciones indiquen que los fines de semana son el mejor momento para comprar, si usted ve una oferta el jueves, cómprela, no espere al sábado”.

Su experiencia de veinte años estudiando el mercado de billetes en Internet le dice que las compañías están permanentemente jugando con los precios, lo cual hace que cada vez sea más difícil acertar con los pronósticos.

El citado informe de Skyscanner revela que comprar con tiempo es más barato que hacerlo a última hora. La cifra de siete semanas coincide con los 57 días de antelación recomendados por las plataformas Expedia y FareCompare para el mercado. En cambio, los datos Hooper, firmados por el científico de datos Patrick Surry (@patricksurry), indican que hay margen hasta 15 días antes de viajar. A partir del día 14º, los precios se disparan hasta un 29%, aseguran.

Pero en este negociado las predicciones no se deben interpretar como reglas. Advierte Hobica que en los vuelos a Asia (desde Estados Unidos) es frecuente encontrar grandes descuentos de hasta 500 euros en ofertas de último minuto.

Diferentes destinos

El metabuscador Skyscanner, después de analizar millones de reservas de los últimos tres años, está en condiciones de asegurar que cada destino europeo tiene sus tiempos recomendados para encontrar la ganga: “Se pueden obtener descuentos de entre el 17% y el 20% si los viajes a Londres y a Bruselas se gestionan con dos meses de antelación, mientras que París requiere 10 semanas. En el caso de Roma o Ámsterdam es recomendable reservar tres meses antes”.

Viajar a estos destinos en invierno supone un ahorro de entre el 19% y el 30%, y enero es el mes más barato para todos, excepto para París donde recomiendan volar en noviembre. Agosto sigue imbatible como el momento más caro para viajar a cualquier lugar del mundo.

Según sus datos, febrero es el mes perfecto para viajar a Bangkok y a Lima (15% de ahorro), también a Buenos Aires, aunque los grandes chollos para la capital argentina abundan en marzo. Viajar en noviembre a Nueva York y a La Habana puede suponer un descuento del 22% y 10%, respectivamente. Para los destinos de larga distancia, el buscador recomienda reservar con una antelación de entre 21 y 28 semanas para conseguir un buen precio.

Ante tanta incertidumbre, el autor de los informes Hooper sólo tiene cinco cosas claras. A saber: los precios de una ruta determinada fluctúan en función del número de pasajeros; los precios sufren cambios predecibles en las diferentes estaciones del año, especialmente en los picos del verano y las navidades; en la temporada alta las aerolíneas suben los precios no sólo porque hay más personas que quieren viajar sino porque, además, están dispuestas a pagar más dinero por un billete.

Y, por último, después de una gran revalorización (o de una caída importante) de un destino, los precios se moverán en sentido contrario. “Adivinar el futuro no es un trabajo fácil, y muchos factores que influyen en los precios son inesperados, pero explotando los factores previsibles es posible extraer algunas conclusiones sobre su evolución a corto plazo”, escribe en su último informe.

El extraño caso de los precios hiperactivos

Usted ha estado mirando billetes (ha repetido varias veces la búsqueda y ha insistido en el mismo destino), ha encontrado un buen precio, una ganga en toda regla. No se ha decidido (usted siempre viviendo al límite) y se ha ido a comer, cuando ha vuelto, a la ganga le habían salido 100 euros por encima. También puede ser que la próxima vez que entre usted al buscador empiecen a saltarle mensajes tranquilizadores: “¡Quedan dos plazas!” o “¡Hay 45 personas mirando esta oferta!”.

Evidentemente alguien ha identificado su punto débil, concretamente un software ha trazado su comportamiento y monitoreado su computador, y ha aprendido que le interesa comprar ese billete, y usted acabará pagando un poco más.

Una práctica de dudoso gusto y legalidad que al menos en Francia se está investigando en serio. Un estudio de la Universidad Politécnica de Cataluña apuntaba a la frecuencia de este modus operandi al que llamaron “discriminación de búsqueda en Internet. Para sortearlo se pueden usar dos navegadores o dos dispositivos distintos, uno para buscar y otro para comprar. También funciona borrar las cookies del navegador habitual.

Usted que hasta hoy no sabía para qué servía el big data, aquí tiene un buen ejemplo.

[*Opino}– Los hábitos de los pasajeros en un avión

01-02-2016

Carlos M. Padrón

En algún post de este blog dije que pasé casi quince años de mi vida viajando en avión, y en vuelos internacionales, dos y a veces tres veces al mes.

Por suerte, fue en los tiempos en que viajar no era, como sí lo es ahora y a causa de los benditos controles de seguridad implantados después del atentado del 11-09-2001, una especie de tortura china.

De mi experiencia en estos vuelos puedo decir que, refutando o ampliando lo de los 10 puntos del artículo que copio abajo, que:

Si un pasajero reclina el asiento es porque el asiento es reclinable. Y si eso molesta al pasajero que está detrás es culpa de la línea aérea que, con tal de llevar más pasajeros en cada vuelo, ha reducido el espacio entre asientos.

Lo de mala educación lo he visto más bien al revés: de la tripulación para con los pasajeros. Recuerdo que, volando en Iberia en los años 60, una anciana sentada junto a mí y que, por lo visto, nunca antes había viajado en avión, se mostró confusa cuando pusieron ante ella la bandeja con la comida. La pobre señora no tocó nada, sino que esperó a que pasara a su lado la aeromoza que le había servido, y, tocándole el brazo, le preguntó:

—¿Y dónde está la sal?

La increíble respuesta de la aeromoza —una vieja fea y antipática, como, a diferencia de otras aerolíneas, eran la mayoría de las aeromozas que en esa época tenía la entonces arrogante Iberia—, tomó de la bandeja la bolsita de papel donde estaba la sal, y sacudiéndola ante la nariz de la anciana, le dijo:

—En esta bolsita, ¡idiota!—, y, sin más, botó la bolsita en la bandeja.

Si el equipaje de mano es más o mayor del permitido, la culpa es de la aerolínea, no del viajero abusador.

Y si lo de hablar alto es ahora un problema, no imagino cómo será si algún día las aerolíneas ofrecen servicio celular gratuito.

Y lo que más echo en falta en la lista es lo que parece haber sido mi sino en muchos de los vuelos: detrás de mí hay, sentado en el regazo de una persona mayor, un niño que no para de patear el respaldo de mi asiento sin que el adulto a su cargo haga nada por evitarlo. Y, lo que es increíble, que se moleste si uno le dice que evite que el niño haga eso.

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01/02/2016

P. Santamaría

Los 10 peores hábitos de los pasajeros en un avión

Por muchas veces que se viaje en avión los nervios son inevitables.

Desde que se entra en el aeropuerto son muchos los trámites que hay que hacer hasta subir finalmente al avión. Facturar, pasar el control de seguridad o encontrar la puerta de embarque son, sin embargo, preocupaciones menores comparadas con aquéllas que pueden surgir en pleno vuelo. No son pocos los pasajeros que deben aguantar las manías, gritos o conductas algo maleducadas de sus compañeros de viaje. 

London City Airport ha elaborado una encuesta para ver cuáles son los 10 peores hábitos de los pasajeros.

Los resultados de la encuesta ponen de manifiesto la importancia que se atribuye al espacio, ya que el 63% de los encuestados consideran que el peor hábito es reclinar el asiento, seguido de aquéllos que ocupan en exceso el reposa brazos. Por ejemplo, y en esta misma línea, invadir con los pies el espacio entre ambos asientos se posiciona en octavo lugar.

Los compañeros de viaje que son maleducados con la tripulación ocupan el tercer lugar en este ranking, y las guerras que se generan por el equipaje de mano se encuentran entre los cinco primeros, como era de esperar.

Ranking completo

  1. Reclinar el asiento de forma que ocupa prácticamente todo tu espacio.
  2. Plantar los codos en el reposa brazos sin dejarte apenas espacio.
  3. Ser maleducado con la tripulación. Un «gracias» nunca está de más.
  4. Llevar equipaje de mano claramente superior a lo permitido generando que otra persona tenga que poner el suyo en la bodega
  5. Hablar tan alto con los acompañantes que te entre dolor de cabeza.
  6. Olvidar los modales al bajar del avión sin importarle lo que haya a su alrededor, siempre y cuando pueda ser el primero en la cola del pasaporte.
  7. Estar levantándose constantemente para coger cosas del compartimento superior.
  8. Poner los pies en el espacio entre los sitios invadiendo tu espacio.
  9. Hablar alto sin preocuparse si está molestando.
  10. Acaparar la ventana sin dejarte espacio para poder mirar.

Así se hizo la encuesta

Los datos provienen de una encuesta online a 234 pasajeros realizada por London City Airport en noviembre de 2015. Los encuestados podría seleccionar múltiples respuestas.

Fuente

[*Opino}– ‘Proteger la internet de las cosas’ y el irrespeto a las normas de escritura

26-01-2016

Carlos M. Padrón

La falta de consistencia es también un irrespeto al lector, como lo es el obligarlo a adivinar qué es lo que realmente quiso decir quien escribió algo.

En el artículo que copio abajo hay falta de consistencia en el uso de siglas, pues si bien el autor (o tal vez el traductor) usa para Inteligencia Empresarial las siglas BI usadas en inglés para Business Intelligence, luego, al hablar del Internet de las Cosas usa las siglas IC, siendo que en inglés se usan las siglas IoT (Internet of the things), y al hablar de Tecnología de Información usa las siglas IT, siendo que en inglés se usan las siglas TI (Technology of information).

¿En qué quedamos? ¿Se respeta la versión de origen o no?

Por otra parte, no cumple con la norma de que los nombres propios deben escribirse con mayúscula inicial, y así escribe ‘internet de las cosas’ en vez de Internet de las Cosas, ‘inteligencia empresarial’ en vez de Inteligencia Empresarial, etc.

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25 enero 2016

Ahmed Banafa

Proteger la Internet de las Cosas (IC)

La Internet de las Cosas (IC) como concepto es fascinante y apasionante, pero la clave para convertirla en un verdadero valor empresarial es la comunicación efectiva entre todos los elementos de la arquitectura, para poder desplegar las aplicaciones de forma más rápida, procesar y analizar datos a velocidad de la luz y tomar decisiones tan rápido como sea posible.

La arquitectura de la IC se puede representar por medio de cuatro sistemas:

1. Cosas. Se definen como nódulos identificables de forma única, sensores primarios que se comunican sin interacción humana mediante la conectividad IP.

2. Puertas de enlace. Actúan como intermediarios entre las cosas y la nube para ofrecer la conectividad, seguridad y manejabilidad necesarias de internet .

3. Infraestructura de red. Está formada por enrutadores, agregadores, puertas de enlace, repetidores y otros dispositivos que controlan el flujo de datos.

4. Infraestructura en la nube. La infraestructura en la nube contiene grandes grupos de servidores virtualizados y almacenamiento que están conectados en red.

Las tendencias de nueva generación —esto es, redes sociales, macrodatos, computación en la nube y movilidad— han posibilitado muchas cosas que no se podían hacer hace tan sólo unos años, a lo que cabe añadir la convergencia de tendencias y acontecimientos globales que están impulsando los avances tecnológicos actuales y posibilitando la innovación, entre otros:

  • Iniciativas de eficiencia y reducción de costes en el mercado vertical fundamental.
  • Incentivos públicos que fomentan la inversión en estas tecnologías.
  • Menores costes de fabricación para dispositivos inteligentes
  • Menores costes de conectividad
  • Comunicaciones por cable más eficientes y comunicaciones inalámbricas.
  • Redes móviles ampliadas y asequibles.

La Internet de las Cosas (IC) es una gran ganadora en este ecosistema integral. La IC está creando nuevas oportunidades y ofreciendo una ventaja competitiva para empresas en mercados nuevos y actuales. Lo toca todo, no sólo los datos, sino cómo, cuándo, dónde y por qué se recopilan. 

Las tecnologías que han creado la Internet de las Cosas no están cambiando sólo internet, sino las cosas conectadas a ella, como los dispositivos y puertas de enlace en el extremo de la red, que ahora pueden solicitar un servicio o iniciar una acción sin intervención humana en muchos niveles.

La generación y análisis de datos es tan esencial para la IC que se debe tener en cuenta la protección de los datos a lo largo de su ciclo de vida. Gestionar información a este nivel resulta complejo, debido a que los datos fluyen a través de muchos límites administrativos con distintas políticas e intenciones. Por regla general, los datos se procesan o almacenan en dispositivos periféricos que tienen capacidades muy limitadas y son vulnerables a ataques sofisticados.

Dados los distintos componentes tecnológicos y físicos que verdaderamente integran el ecosistema de la IC, resulta oportuno considerar a la IC como un sistema de sistemas. La arquitectura de estos sistemas que ofrece valor empresarial a las organizaciones será, con frecuencia, una tarea compleja, puesto que los arquitectos empresariales trabajan para diseñar soluciones integradas que incluyen dispositivos periféricos, aplicaciones, transportes, protocolos y capacidades analíticas que forma un sistema de la IC en pleno funcionamiento.

Esta complejidad implica retos para mantener la IC protegida y asegurar que una instancia concreta de ésta no se pueda utilizar como un punto de partida para atacar otros sistemas de tecnología de la información empresariales.

International Data Corporation (IDC) estima que el 90 % de las organizaciones que aplican la IC sufrirán una vulneración de los sistemas de TI de administrador en el año 2017.

Retos para proteger las aplicaciones de la IC

Con independencia del papel que tenga un negocio dentro del ecosistema de la IC, el fabricante de dispositivos, proveedor de soluciones, proveedor de la nube, integrador de sistemas o proveedor de servicios, debe saber cómo obtener el máximo beneficio de esta nueva tecnología que ofrece oportunidades tan diversas y en constante cambio.

Gestionar el enorme volumen de los datos existentes y proyectados es abrumador. Gestionar las inevitables complejidades de conectarse a una lista de dispositivos que parece ilimitada, es complicado. Y el objetivo de convertir el aluvión de datos en acciones valiosas parece imposible debido a innumerables retos. 

Las tecnologías de seguridad existentes desempeñarán un papel para reducir los riesgos de la IC, pero no son suficientes. El objetivo es llevar los datos al lugar adecuado con seguridad, en el momento oportuno y con el formato pertinente, lo cual es más fácil de decir que de hacer, y por muchas razones. Cloud Security Alliance (CSA) enumeró en un informe reciente algunos de estos desafíos.

  • Muchos sistemas de la IC están mal diseñados y aplicados, pues usan protocolos y tecnologías distintos que crean configuraciones complejas.
  • Falta de tecnologías de la IC y procesos empresariales maduros.
  • Orientación limitada para el mantenimiento y gestión del ciclo de vida de los dispositivos de la IC.
  • La IC genera preocupaciones sobre seguridad física.
  • Las preocupaciones sobre la protección de datos en la IC son complejas y no siempre evidentes a simple vista.
  • Buenas prácticas limitadas para los desarrolladores de la IC.
  • Falta de normas de autenticación y autorización de los dispositivos de la IC.
  • Falta de mejores prácticas para las actividades de respuesta a las incidencias basadas en la IC.
  • Las normas de auditoría e inicio de sesión no están definidas para los componentes de la IC.
  • Interfaces limitadas para los dispositivos de la IC a fin de interactuar con dispositivos y aplicaciones de seguridad.
  • Todavía no se ha prestado suficiente atención a identificar métodos para lograr una sensibilización situacional de la posición de seguridad de los activos de la IC de una organización.
  • Las normas de seguridad para configuraciones de plataformas de la IC virtualizadas que respaldan un arrendamiento múltiple son inmaduras.
  • Las exigencias y requisitos de los clientes cambian de manera constante.
  • Nuevos usos para los dispositivos, así como nuevos dispositivos, surgen y crecen a velocidad de vértigo.
  • Inventar y reintegrar características y capacidades imprescindibles es caro y consume tiempo y recursos.
  • Los usos de la tecnología de la Internet de las Cosas se están ampliando y cambiando, con frecuencia en terrenos inexplorados.
  • Desarrollar el software integrado que ofrece el valor de la Internet de las Cosas puede ser difícil y caro.

Algunos ejemplos reales de amenazas y vectores de ataque que actores malintencionados podrían aprovechar son los siguientes:

  • Se puede acceder, manipular y ocasionar lesiones, o algo peor, a sistemas de control, vehículos e incluso al cuerpo humano.
  • Los proveedores de servicios sanitarios no pueden diagnosticar ni tratar correctamente a los pacientes.
  • Los intrusos pueden acceder físicamente a hogares o negocios comerciales.
  • Pérdida del control de los vehículos.
  • La información esencial de seguridad, como advertencias de una línea de gas rota, puede pasar desapercibida.
  • Daños vitales a infraestructuras.
  • Personas malintencionadas pueden robar identidades y dinero.
  • Filtración no prevista de información personal o sensible.
  • Seguimiento no autorizado de la ubicación, comportamiento y actividades de las personas.
  • Manipulación de operaciones financieras.
  • Vandalismo, robo o destrucción de activos de la IC.
  • Posibilidad de acceder sin autorización a dispositivos de la IC.
  • Posibilidad de hacerse pasar por dispositivos de la IC.

Abordar los retos y amenazas

Gartner predijo este año en la cumbre de gestión de seguridad y riesgos de Mumbai, India, que en más del 20 % de los negocios que hayan aplicado soluciones de seguridad para proteger sus dispositivos y servicios de la IC en el 2017, estos ampliarán el área de superficie para ataques cibernéticos en los mismos, convirtiendo objetos físicos que solían estar fuera de línea, en activos en línea que se comunican con las redes empresariales. Las empresas tendrán que responder ampliando el alcance de su estrategia de seguridad para incluir estos nuevos dispositivos en línea.

Las empresas tendrán que adaptar la seguridad a cada aplicación de la IC atendiendo a las capacidades únicas de los dispositivos en cuestión y los riesgos asociados con las redes conectadas a ellos. La inteligencia empresarial (BI) espera gastar cinco veces más durante los próximos cuatro años para proteger dispositivos y sistemas de la IC.

La plataforma óptima

Desarrollar soluciones para la Internet de las Cosas exige colaboración, coordinación y conectividad sin precedentes para cada pieza del sistema y en todo el sistema en su conjunto. Todos los dispositivos deben trabajar conjuntamente y estar integrados con todos los demás dispositivos, y todos los dispositivos deben comunicarse e interactuar de forma eficiente con sistemas e infraestructuras conectados. Es posible, pero puede ser caro, difícil y costar mucho tiempo.

La plataforma óptima para la IC puede:

  • Adquirir y gestionar datos para crear una plataforma segura, escalable y basada en normas.
  • Integrar y proteger datos para reducir costes y complejidad al tiempo que se protege la inversión.
  • Analizar datos y actuar extrayendo valor empresarial de los datos para actuar sobre ellos posteriormente.

Y, por último, es necesario integrar la protección en la base de los sistemas de TI con rigurosas comprobaciones de validez, autenticación, verificación de datos, y todos los datos tienen que estar codificados. 

Respecto a las aplicaciones, las organizaciones que desarrollan software tienen que mejorar en la escritura de código para que sea estable, resistente y fiable, con normas de desarrollo de códigos, formación, análisis de amenazas y pruebas mejorados. 

Dado que los sistemas interactúan unos con otros, es esencial contar con normas de interoperabilidad consensuadas, que sean seguras y válidas. Sin una estructura de abajo a arriba sólida crearemos más amenazas en cada dispositivo que se añada a la IC. Lo que necesitamos es una IC protegida y segura, con protección de los datos, es difícil pero no imposible.

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