[*El Paso}– Acto de presentación de «Memorias al viento», poesías de Antonio Pino Pérez: Intervención de Miguel Ángel Pérez Taño

El Paso, 26 de agosto de 1982

Miguel Ángel Pérez Taño
(Abogado y amigo del autor. Actor en la representación de una obra suya).

Yo no soy la persona idónea para tomar parte en este acto, pues la gran categoría humanística de Pino requiere un mayor conocimiento de su vida y de su obra que el que tengo yo y, por supuesto, mayores dotes de exposición.

Sin embargo, hay una circunstancia que hace que yo esté aquí en este momento, y ella es que hace treinta y pico años recité una poesía en aquella representación alegórica que en este pueblo se conoce en el nombre de “El Carro”. Es decir, que a los organizadores de este acto les ha valido esta circunstancia como para que yo venga aquí nuevamente a recitar esa misma poesía. Pero esta vez, además de leer la poesía, voy a hacer un simple análisis de ella; es tan simple que podría decirse en poco, pero comencemos por leer la poesía:

Soy un pobre campesino;
no tengo palabras bellas
para contar mis querellas
a tu corazón divino.

Pero hacia Ti me encamino
con una oración ferviente,
cual un viejo penitente
que, aunque de torpes maneras,
sabe bien que tú lo esperas;
esperanza del creyente.

Tú me diste paz, consuelo,
un hogar sin inquietudes
y perfumadas virtudes
que embalsamaron mi anhelo.

Cuando contemplé ese cielo
siempre admiré tu grandeza
y bendije mi pobreza
obedeciendo tus leyes.
Fui más grande que los reyes
sintiendo Tu Realeza

Luchando con alegría
tuve fe, Señor clemente,
cuando arrojé la simiente
que por tu amor brotaría.

Y en un milagro nacía,
y en otro en frutos cuajaba,
y agradecido rezaba
a tu bondad infinita
por la cosecha bendita
que mis esfuerzos premiaba.

Cuando herido de traiciones
sentí sangrar mis heridas,
cuando en las horas temidas
me acosaron las pasiones,
recordé las oraciones
que mi madre me inculcó

y de nuevo a Ti volvió
mi espiritual sencillez
con esa grave honradez
que esta tierra me enseñó.

Sobre la tierra curvado
—profunda interrogación—
yo escribí tu religión
con los surcos de mi arado.

Y sepulté mi pecado,
mal cizaña en mí nacida
junto a simiente escogida
que con mi sudor regaba,
y con dolor enterraba
porque eran mi propia vida.

Señor, yo quisiera darte,
—ya que a mi pueblo le das
tu nombre que vale más
que cuanto pueda ofrendarte—
algo que pueda agradarte,
como una inmensa oración

donde te implore perdón
fundido en eterno abrazo
todo este pueblo de El Paso
del Sagrado Corazón.

Mas, soy tan pobre, Señor,
que de nada al fin soy dueño
porque hasta tuyo es el sueño
que mitiga mi dolor.

Tuyo el prodigio de amor
que en mis noches amanece,
y el milagro que florece
luz de tus ojos abiertos
en los almendros despiertos
donde tu luz esclarece.

Nada tengo que ofrecerte
como no sea obediencia
ante el temor de ofenderte,
servirte y obedecerte
para tu gracia esperar
y, mientras viva, rezar,
pedirte a voces perdón
y entregarte el corazón;
lo más que te puedo dar.

Ésta es la poesía escrita en el año 1949, y que para mí es el diálogo del campesino con Dios. Es el único diálogo que el campesino podía hacer en 1949. Y, por Dios, quiero decir que esto no es un juicio valorativo. No, no me estoy metiendo en eso; pero en 1949 el campesino o dialogaba con Dios o no dialogaba. Es un diálogo, y aunque el parlamento del campesino tiene mucho de confesión y de plegaria, cuando se presenta y dice que es un pobre campesino, que no tiene palabras bellas, que tiene torpes maneras, en definitiva, que no sabe expresarse, dice más adelante que su fe es inmensa cuando se desprende de la simiente y esa simiente brota y germina y le produce una gran cosecha.

También aparece la palabra de Dios en la poesía ésta, que me limito solamente a comentar, porque en esta poesía hay pobreza, hay honradez, hay sencillez, hay humildad. Y, a pesar de todo, hay optimismo, hay fe, hay esperanza; ésta también es la palabra de Dios. Cuando un hombre es pobre, es sencillo, cuando está curvado sobre la tierra por los esfuerzos del trabajo, y, encima, ese hombre tiene fe y tiene esperanza… para mí ahí también está la palabra de Dios.

Dentro de este dialogo posible —vuelvo a repetir que no es un juicio valorativo— que el poeta hizo para poner al campesino a hablar con Dios, y siendo esta poesía una inmensa declaración de fe religiosa, a pesar de eso, en la poesía se encuentran las características típicas que han acompañado al campesino durante toda su vida, que son la honradez, la pobreza, la sencillez y el trabajo.

Esto no son palabras que yo estoy inventando; son palabras que están aquí en la poesía, y que ustedes habrán oído; por ejemplo, hay una figura que es magistral, sobre todo cuando dice: “Sobre la tierra curvado / yo escribí tu religión / con los surcos de mi arado”. Esta frase es toda una imagen de un campesino. Pero dentro de esta poesía de total contexto religioso, aparece una frase, dos frases: “Cuando herido de traiciones / sentí sangrar mis heridas…” y a continuación dice: “Cuando en las horas temidas /…”. Es decir, que dentro de todo este contexto religioso de la poesía aparecen dos frases que no son religiosas: “Cuando herido de traiciones…”.

Yo he leído esto veinte veces y he llegado a la conclusión de que se trata de un alarido oficial. Se trata de que el campesino de aquella época puso en boca del poeta un alarido posible.

Hemos hablado del diálogo posible, y ahora podríamos añadir el ALARIDO POSIBLE dentro del DIALOGO POSIBLE. El poeta —y yo no soy la persona más idónea, como dije antes, para hablar de poesía y de este tema—, el poeta es el hombre que con su poesía nos habla de todo lo que tiene a su alrededor, incluido lo bueno y lo malo que le pasa al hombre; pero incluido lo bueno que le debería pasar al hombre. Es decir, que el poeta es algo así como un profeta, pero es mucho más. El poeta es más que el escultor, pues el escultor moldea el barro pero el poeta moldea al hombre, moldea las decisiones del hombre, presentes y futuras. Es el oficio más maravilloso del hombre.

Puede ser que esta poesía, “Plegaria del Campesino”, en cierta forma haya sido una prenda que al trascurso de los tiempos haya producido, o esté produciendo, sus efectos. En mi caso concreto, y por haber sido yo la primera persona que en público recitó esta poesía —y recuerdo bien que fue en una noche calurosa de junio, cuando el volcán de San Juan estaba desatado—, podría ser que entre poeta y actor se hubiese producido una simbiosis que al cabo del tiempo germinara en mi ese anhelo por la defensa de los derechos del campesino. Yo no sé si esto habrá sido así, pero yo desearía que así fuera.

Buenas noches.

[*El Paso}– Acto de presentación de «Memorias al viento», poesías de Antonio Pino Pérez: Intervención de Luis Cobiella Cuevas

El Paso, 26 de agosto de 1982

Luis Cobiella Cuevas

(Poeta, escritor y amigo. Licenciado en Química)

Entre el árbol, la piedra y la leyenda

(Coloquio con Antonio Pino)

Tú sabes —y ahora lo sabes de una manera definitiva, como quien desde el interior de una catedral contempla columnas, bóvedas y, al mismo tiempo, fachadas exteriores; como adviertes qué sencillo era el secreto de un enlace electrónico; como reparas en que el misterio de la Trinidad era un balbuciente intento de explicar el amor—-, tú sabes que, en estas circunstancias, es posible la trampa; posible y tentador, la trampa, sobre todo cuando intervienen los afectos.

Puede llorarse con “El Embargo” o con la última página de “El Principito”. En el primer caso son nuestros buenos sentimientos los explotados por Gabriel y Galán; en el segundo, la muerte de un niño maravilloso creado por Saint Exupery hace que lloren todos los niños del mundo encerrados dentro de cada hombre; sólo en este segundo caso las lágrimas provienen de arte ajeno; sin “El Embargo” sucede un compungimiento propio hábilmente provocado. El dolor ante la muerte es nobilísimo sentimiento que no implica valor poético alguno.

Tú no necesitas que ponga estos ejemplos para advertir que, cuando median los propios sentimientos, es posible que se disfracen de arte los afectos. Esta sala está llena de personas que te quieren, y corremos el riesgo de ensalzar tus versos, no por buenos sino por tuyos.

No hemos caído en la trampa. Para la edición se previno una ascética perspectiva. Si fue el afecto quien dio a luz la idea, los poemas fueron seleccionados desoyendo la simpatía y obedeciendo criterios suficientemente despegados de la carne; la elección se hizo cerca del arte y lejos de ti. Túlo sabes, pero nosotros necesitábamos saberlo de esta forma inequívoca que es decirlo.

Y necesitamos decirlo porque queremos proclamar la bondad de tus versos desde el afecto, contemplar su belleza con el corazón. También tú contemplas ahora, oyes tus versos, los abarcas definitivamente como aquella catedral mirada al mismo tiempo desde afuera y desde adentro, compruebas que ellos te ataron con más fuerza que la de los enlaces electrónicos. Entiende ya , ya sin balbucir, que el amor otorga eternidad (1).

Te equivocabas, pues. Creías que eras tú menos importante que el árbol, la piedra o la leyenda, cuando nos enseñaste a querer los caminos de El Paso. Frente a ellos te excluías. Tú mirabas afuera y nosotros contigo. Hoy sabes que también estabas contemplando entonces, al mismo tiempo que el entorno, un paisaje interior. El árbol, la piedra o la leyenda nos conmovían (2), eran también aspectos de tu corazón; y ello en tal forma que, ante el paisaje y tu recuerdo, hoy no sabemos quién es quién (3).

Hoy, sin haber muerto aún, te entiendo casi definitivamente. Es bien sencillo: tus versos pertenecen al árbol, a la piedra y a la leyenda, y con ellos y entre ellos, curan más que tu cuerpo porque durante (4) tu cuerpo, el árbol, la piedra y la leyenda pertenecieron a tu corazón.

Ahora, de una manera singular, árbol, piedra y leyenda te suscitan “desde Nambroque a la abismal Caldera” en un (5) libro cuyo acierto logran la cálida coherencia que con tus palabras alcanzaron los criterios de edición (papel, tipos, cortes, colores); la belleza tan hermana de los dibujos de Leal y Luis Capote; y esa tremenda suscitación de ti que hace Pedro Hernández en el prólogo, tú allí resucitado por su madura sabiduría, su elegancia sencilla, su amistad hecha cuidado delicado y cariñoso.

Todas las criaturas de tu libro —letras, dibujos, formas— en tu nombre transitan hacia la gracia y la inocencia “y se aligeran para alzar el vuelo” (6), mientras tú estás ahí, y puedo hablar contigo; tú en segunda persona, yo en primera, y en tercera este espíritu que, hecho carne, se llamó El Paso.

Que puedo hablar contigo. No otra cosa es lo que quería decirle, hace unos días, a Rosario

***

(1). El amor que, padre, pusiste en tus poemas hijos, les otorga el espíritu de eternidad.

(2) Nos conmovían, sí, nos movían juntos

(3) ”Sus versos… nos llevaban a las atinadas palabras del erudito crítico Pérez Minik, cuando, al ofrecer una sesión panorámica de nuestra poesía, dice que parece inclinarse ‘hacia una inteligibilidad de la Naturaleza y del hombre como paisaje; y este paisaje lo mismo da que sea exterior que interior. Pues a este paisaje y a este hombre quiso acercarnos con sus poemas Antonio Pino, y también Pedro Hernández en el prologo

(4) ‘durante, participio presente de durar, juntamente con su función adverbial común. La expresión ‘durante tu cuerpo’ tiene también valor de ablativo absoluto.

(5). Poema ‘Tú siempre’ Pág. 63

(6) Poema ‘Soy’, Pág. 79.

[*ElPaso}– Fiesta del Sagrado 2008 – Arte del pueblo pasense

Carlos M. Padrón

El pasado domingo, 1 de junio, se celebró en El Paso la fiesta del Sagrado Corazón, pero, a diferencia del año pasado, éste no estuve presente.

Sin embargo, Roberto González Rodríguez tuvo la cortesía de enviarme por e-mail varias fotos de los “enrames” (que así se les llaman en el pueblo) hechos por algunos barrios. Y María del Pilar Simón Martín, y Mari Carmen Taño Padrón —ambas de mi familia, la primera por parte de mi madre y la segunda por parte de mi padre— me dieron la lista de los principales materiales usados para realizar tales enrames. Vaya mi agradecimiento para los tres.

MATERIALES

• Arvejas
• Arroz molido (para humanos y para perros)
• Brezo
• Cáscara de huevo molida y teñida
• Flores de vinagrera
• Flores de pino
• Flores secas, de camelias y esterlizias
• Habas
• Judías (alubias, caraotas) negras y blancas
• Lentejas peladas
• Linaza
• Maíz (corriente y de cotufas)
• Mijo
• Pipas de calabaza, bubango y girasol
• Siemprevivas
• Trigo

Al ver las fotos que siguen, que muestran algunas de las CREACIONES DE LOS BARRIOS, téngase presente, por favor, que lo que muestran fue hecho con varios de estos materiales, con gran creatividad y mayor amor por el pueblo de El Paso.

Barrio PASO DE ABAJO

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Barrio LA ROSA

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Me gustaría saber qué pintan las geishas en este lugar y con este motivo. No les veo relación alguna con la Fiesta del Sagrado, ni con la historia, la tradición y la cultura de nuestro pueblo..

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Barrio CAMINO VIEJO

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Barrio EL BARRIAL

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Barrio TENERRA

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Barrio FÁTIMA

Por el barrio de Fátima, Santiago González presentó, en el espacio que por años le ha sido asiganado a Fátima

y con la maestría que le es característica, ilustraciones de Fe, Esperanza, y Caridad, Resurrección, un tríptico, y el escudo de El Paso.

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[*ElPaso}– Acto de presentación de ‘Memorias al viento’, poesías de Antonio Pino Pérez: Intervención de Braulio Martín

Braulio Martín
(Profesor de EGB y amigo del autor)

Sólo unas palabras, pocas, muy pocas; palabras que más bien van a ser dictadas por mi corazón que por el cerebro; palabras que quiero pronunciar en recuerdo y homenaje, sentido, sincero y emocionado, no sólo del poeta Antonio Pino, sino más bien del Antonio Pino humano y del Antonio Pino patriota, de quien aprendí a amar a nuestro pueblo.

Permitidme que rememore aquellos encuentros domingueros que nosotros teníamos, precisamente aquí, en el Monterrey, donde Antonio Pino me hablaba de sus problemas, de los problemas de su pueblo, de la historia de su pueblo; donde me leía y recitaba en primicia muchos de los versos que figuran en el libro que se ha de presentar esta tarde. Otras veces también me deleitaba recitando poemas como los de Guillén, poeta que él conoció en la Habana; de Chamizo a quién solía llamar el tinajero de Camus; pero, sobre todo y como ya ha dicho su hija, los poemas de sus poetas predilectos, Antonio Machado, y yo voy a añadir otro: Tomás Morales.

Recuerdo un día en que yo le contaba que cuando vi en Londres la estatua de Horacio Nelson, lo que me llamó la atención fue ver aquélla estatua tan alta, sobre un pedestal enorme, que posiblemente alcanza el medio centenar de metros, y pregunté: “¿Por qué esto es tan alto?”. Me contestaron: “Porque Nelson, aún después de muerto, tiene que estar viendo el mar”. Y entonces Antonio me comentó, con ese temperamento fogoso que él tenía: “¡Parece hasta mentira lo que han hecho con Tomás Morales!. Esos ingleses sí que tienen sentido. ¿Tú has visto la estatua, que la tienen de espaldas al mar?”.

Pues bien, esto me indica y abro un interrogante ¿Serían sus poetas preferidos Machado y Tomás Morales? Dejo sin contestar este interrogante porque yo quiero destacar, yo quiero decir unas palabras de este hombre que dedicó plenamente su profesión al servicio de todos sus semejantes pero, sobre todo, al servicio de los humildes y débiles económicamente.

Me consta, porque se lo oí decir un día en que le hablaba y le decía: “Antonio, tú estás cobrando unos honorarios irrisorios; esto tienes que aumentarlo”. Y me contesta: “Mira, Braulio, cuando me vienen a pagar los trabajos que realizo, y cuando yo veo que el dinero que me traen está en distintas monedas de cien pesetas, de veinticinco pesetas —voy a decirlo con las frases de él—, siento que ese dinero me quema las manos. ¿Sabes por que? ¡PORQUE HABÍAN RASPADO LA JARRA!”.

Pero, sobre todo, no solamente es esta dimensión humana, la de Antonio, sino la dimensión cívica, el cariño que Antonio tuvo por su isla, pero sobre todo por su pueblo. A mi me consta —y todos vosotros lo sabéis, pues no es ningún secret—, que los últimos años de su vida se los pasó luchando por recuperar el PATRIMONIO de NUESTRO PUEBLO que, por ignorancia de unos y por habilidades de otros, se había perdido.

La última vez que hablé con Antonio fue en la Clínica, en Santa Cruz de Tenerife; ya él físicamente derrumbado pero con su mente lúcida. Con voz débil, que nos pasamos todo el tiempo haciendo un esfuerzo, no hacía sino hablarme de aquel problema por el que luchó de esa forma tan leal y con una entrega enorme, como hizo durante todos los años de su vida.

Y voy a terminar; voy a terminar lanzando una idea, y esta idea es que a nuestro hijo predilecto, que ya ha dado nombre a una calle por acuerdo de nuestro Ilustre Ayuntamiento, se le haga una estatua o algo parecido, pero que sea por suscripción popular. Que no sea por entidades oficiales, y que se coloque en el sitio que sea, pero con una condición. que sería la que a él le habría gustado: ¡MIRANDO HACIA EL NORTE!. Y nada más.

[*El Paso}– Acto de presentación del libro «Dándole vueltas al viento», y resumen curricular de su autor, Antonio Pino Pérez

El acto de presentación de “Dándoles vueltas al viento», libro de poesías de Antonio Pino Pérez, tuvo lugar en el Teatro Monterrey, de El Paso, el 26 de agosto de 1982.

Intervinieron,
• Rosario Pino Capote, hija del autor.
• Miguel Ángel Pérez Taño, abogado y amigo del autor. Actor en la representación de una obra suya.
• Luis Cobiella Cuevas, poeta, escritor y amigo. Licenciado en Química.
• Braulio Martín, profesor de EGB y amigo del autor.

cuyas intervenciones serán oportunamente publicadas en este blog.

También intervinieron:
• Francisco Viñas, poeta palmero que colaboró en la edición del libro con el Centro de Cultura Popular Canaria, del que era miembro.
• María Angustias Capote Díaz, quien recitó ”Desde Nambroque a la abismal Caldera”, uno de los poemas del autor.
• Antonio Abdo, dramaturgo, que recitó tres poemas, también del autor: “Soy”, “Viejo molino de viento”, y “Camino”

Finalmente, Juan Antonio Pino Capote, hijo del poeta, dirigió unas breves palabras de agradecimiento.

Sigue la aportación biográfica hecha por él:

Juan Antonio Pino Capote

Resumen curricular de Antonio Pino Pérez.

• Nació en la ciudad de El Paso, isla de La Palma (Canarias), el 16 de julio de 1904.

• Estudió el Bachillerato en el Instituto Cabrera Pinto, de La Laguna, Tenerife (Canarias).

• Comenzó los estudios de Medicina en Madrid y, sin terminarlos.

• Marchó a Cuba en 1928, regresando en 1932. En la Habana se distinguió como periodista, colaborando en la importante revista “Tierra Canaria”, formando parte de su cuerpo de redacción. Tuvo una actuación destacada en la Quinta Canaria, asociación que prestaba grandes beneficios a los residentes canarios en dicha isla.

• Regresó a Madrid, terminó la carrera de odontología y volvió a Santa Cruz de La Palma para ejercerla.

• Fue teniente de Alcalde de Santa Cruz de La Palma, y consejero de su Cabildo Insular.

• En 1937 volvió a su pueblo como odontólogo.

• Como alcalde sirvió también a su pueblo durante dos períodos, y, como concejal, ininterrumpidamente hasta su muerte. Merece especial atención el hecho de que resultó elegido varias veces concejal por el tercio de cabezas de familia, lo que demuestra su arraigo popular.

• Durante la erupción del volcán de Nambroque —junio de 1949 a febrero de 1950— su labor fue tan meritoria y destacada en la atención a los damnificados —buscándoles alojamiento, alimentación y, en fin, resolviéndoles cuantos problemas se presentaban a esta pobre gente en tan difícil situación— que el 9 de febrero de 1950 le fue concedida por el Ministro de la Gobernación la Cruz de Beneficencia con distintivo blanco. Con este motivo, el Ministro de la Gobernación visitó la Ciudad de El Paso.

• El aspecto más importante y destacado de su labor, tanto al frente de la Alcaldía como de concejal, estuvo centrado en la defensa del patrimonio municipal, llegando al sacrificio personal y económico de sus intereses en beneficio de su pueblo.

• Fue corresponsal del Diario de Avisos.

• En 1970 fue nombrado Hijo predilecto de la ciudad de El Paso, su pueblo natal.

• En colaboración con el Centro de la Cultura Popular Canaria, sus hijos editaron el libro titulado “Dándole vueltas al viento” que recoge una selección de sus mejores poesías.

• En la década de los 40 y 50 escribió la letra y guión de unos a modo de autos sacramentales en la calle, que se celebraban en la festividad del Sagrado Corazón de Jesús, y posteriormente en las “bajadas de la Virgen del Pino”. La versión infantil del que lleva el nombre de “La Nave de la Esperanza” obtuvo premio en un certamen que se realizó posteriormente en Galicia.

Un comentarista ha dicho de él que “fue un escritor destacado no sólo al servicio de su pueblo sino de todos los problemas trascendentes de la isla de La Palma, siendo sus artículos publicados en distintos periódicos de la provincia. Poeta inspirado, fecundo, y realista, cantó los más diversos temas, figurando en una reciente Antología de Canarios”.

[*ElPaso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Morir

Dos tres días despúes que a don Antonio Pino Pérez le fuera diagnosticado cáncer de próstata, sin decir palabra le entregó a su hijo, Juan Antonio Pino Capote, un papel que contenía los poemas Epifanía y el que sigue, MORIR, que es, por tanto, el último que compusiera este gran poeta cuya muerte ocurrió el mismo día en que se dio el injusto fallo judicial sobre el pleito que, en su calidad de alcalde —cargo que detentó dos veces— libraba él, según palabras de su hijo [1], en “una heroica y bella lucha por el agua” en defensa del patrimonio de su pueblo natal por el que sentía un amor que dejó bien patente en sus poemas.

Así fue Antonio Pino Pérez, Hijo Predilecto de la Ciudad de El Paso, Cruz de Beneficencia, dentista, escritor y poeta, que agobiado por intensos dolores de su enfermedad se durmió para siempre, soñando con una justicia que nunca llegó a ver [1], en brazos de la resignación que él tan magistralmente había descrito:

Mas, soy tan pobre, Señor,
que de nada al fin soy dueño,
porque hasta tuyo es el sueño
que mitiga mi dolor.

Con MORIR, su poema final, termino la publicación del contenido del libro “Dándole vueltas al viento”, y con vergüenza declaro mi gran admiración por la obra poética de don Antonio Pino —así se le llamaba en el pueblo—, pues, tal vez por lo de que nadie es profeta en su tierra, yo ignoraba la existencia de tan importante obra. Al menos al publicarla en mi blog he tenido la oportunidad de apreciarla y, repito, avergonzarme por no haberla conocido antes, y dar las gracias a mi amigo Juan Antono Pino Capote por habérmela hecho llegar en formato digital.

Continuaré, en esta misma sección, con la reseña de lo expuesto en el acto de presentación de dicho libro.

Carlos M. Padrón

[1]: “Ni el rencor los nombra

***

                       MORIR

Prepárate a morir. Llegó tu hora,
el tiempo inexorable de partir.
Tu prueba transitoria acaba ahora,
tu libertad suprema de vivir.

Ordena tu equipaje espiritual,
cuanto puedas llevar en tu partida;
sólo el obrar, hacer el bien o el mal,
tiene consistencia de alta vida.

La vanidad del mundo material,
los bienes que te duele abandonar,
no pasan al gran reino celestial:
tuyos no son, no los podrás llevar.

Examina paciente cuanto hiciste,
cuanto no hiciste y qué pudiste hacer,
y mesúrate bien en lo que fuiste
porque hacia atrás ya no podrás volver.

Prepárate a morir. Muere sin pena
si tu deber has cumplido al pasar,
y de entrega y amores está llena
esa vida fugaz que va a expirar.

1970

[*El Paso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Epifanía

EPIFANÍA

La vida es sólo un acto de servicio:
se comienza al nacer la servidumbre
y se vive en ofrenda y sacrificio
hasta que arde la postrera lumbre.

Al quemar energías en servir,
el potencial de fuerzas se nos va.
Lo importante es saberlas invertir
sin malgastar el bien que se nos da.

Saber que nada al fin nos pertenece
porque enteros a Dios pertenecemos.
Y aceptar lo consciente que nos mece
como gracia que a Dios devolveremos.

Administrar la viva luz que existe,
la palabra de vida que nos llena,
este goce de amor que nos asiste,
este alentar viviendo vida ajena.

Saber que nada somos nada siendo,
y cargar con la cruz que nos cargaron,
alegres por las cuestas y subiendo
hasta llevarla donde nos crearon.

Esta misión de hormiga del trabajo,
esta misión de abeja, buscar mieles,
y cumplir como el negro escarabajo,
y ser con cuanto late siempre fieles
que una misión nos dieron aquí abajo:
obediencia obediente hasta la muerte,
entrega sin reserva de energía,
constante renacer, honrado y fuerte,
en la fe de la santa EPIFANÍA.

1970

[*El Paso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Este dolor

ESTE DOLOR

Este dolor, Señor, que me circunda
con sombras de siniestro desaliento,
le roba la quietud al pensamiento
y de medrosa soledad me inunda.

Crece la incertidumbre que fecunda
agranda en los reinos del tormento,
en la voz quejumbrosa de un lamento
al hacerse la herida más profunda.

El llanto y la tristeza de agonía
invaden esta carne pecadora
más lejos del placer ya cada día.

Esperando, Señor, con fe creciente
que me lleve la gran liberadora
a encontrar la esperanza del creyente.

[*ElPaso}– “Dándole vueltas al viento” / Poemas de Antonio Pino Pérez: Esta plaza

Ésta es la plaza a la que se refiere el poema que sigue:

Es la llamada del Dr. Santos Abreu, y está en Los Llanos de Aridane, pueblo vecino a El Paso.

En ella se colocó esta placa,

con los versos iniciales del bello poema de Don Antonio Pino Pérez. Un hermoso y más que merecido reconocimiento al poeta.

Carlos M. Padrón

***

ESTA PLAZA

A Gabriel Lorenzo Duque,
por motivos ya viejos.

Esta plaza silenciosa,
recogida y expectante,
parece que está dormida
en un ayer inquietante.

Tiene esta plaza una fuente
donde el agua se lamenta,
y unos bancos olvidados
donde ya nadie se sienta.

A unas flores bien cuidadas
le dan unas palmas sombra,
y teniendo tanta historia,
ya ni el recuerdo la nombra.

Casitas bajas, bajitas,
no cierran sus horizontes,
que a través de ellas se admira
subir al cielo los montes,

ayer de ayeres… Pasó
en su piedra consagrada.
¡Reloj de vidas!.. Paró
y está en el tiempo parada.

¡Que nadie turbe su calma
alrededor de la fuente!
Por la piedra levantada
transmite un mensaje, ¡y siente!

Esta plaza silenciosa,
recogida y expectante,
al alma le habla y le cuenta
todo su dolor distante.