[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: El Universo

EL UNIVERSO

El gran Universo, la gran maravilla, la magnificencia
que el Gran Arquitecto lanzó en el espacio del tiempo en la albura,
es obra tan grande, tan alta y sublime, que la criatura
ve sólo una parte: el resto lo ignora del mundo la Ciencia.

Es obra infinita que el hombre no abarca con su inteligencia.
Si quiere escrutarla, la idea se pierde del Orbe en la altura,
y extático queda al ver las grandezas que encierra Natura:
los miles de mundos que giran cumpliendo de Dios la sentencia,
el Sol que difunde la vida a los seres de tantos planetas;
satélites bellos, cual el de la Tierra, sublime portento,
las constelaciones y las nebulosas, los grandes cometas…

Del gran Universo si en pos de los mundos se va el pensamiento,
se pierde en el caos, allá en lo indecible, y así eternamente…
Y entonces, confuso, a Dios de rodillas se rinde ferviente.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: El Hombre

EL HOMBRE

El hombre —un pobre ser— es la grandeza
que existe más sublime en lo creado,
por eso con razón se ha demostrado
que es el rey de la gran Naturaleza.

Las épocas del tiempo recorriendo,
ha dado su fecunda inteligencia,
las luces del Progreso y de la Ciencia,
incógnitos secretos descubriendo.

El hombre es admirable creación,
es sólo el que posee la razón,
es el único ser intelectual.

Mas, no obstante admirar ser tan grandioso,
me da pena el pensar que es más vicioso
el hombre, que ningún irracional.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: Al Sol

AL SOL

¡Oh, flamígero rey que el mundo admira
del Universo en la celeste esfera!
Tú esparces por la Tierra en tu carrera,
la luz divina que a mi musa inspira;
tú impulsas a mi humilde y tosca lira;
tú eres del Orbe sin igual lumbrera,
y en torno de tu ardiente cabellera,
tu gran sistema planetario gira.

Faro eres tú de colosal grandeza
que entre el diáfano azul del firmamento,
eclipsa de los astros la belleza.
Pero con ser tan grande tu portento,
comparado con Dios, Señor y dueño,
¡eres tan sólo un átomo pequeño!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: Al mar

AL MAR

                                                            Este canto, prueba de mi afecto
                                                                para el distinguido periodista,
                                                       Capitán de Infantería y buen amigo
                                                             mío, don Luis Méndez y Franco.

                                                                           "¡Calma un momento
                                                                           tus soberbias ondas,
                                                                           océano inmortal…".
                                                                           Quintana .

¡Oh, mar, que con tus olas no cesas un momento,
formando en tus cadencias incógnito cantar!
Tus notas me entristecen si muges turbulento,
me alegran si tranquilo te llego a contemplar.

Extático en tus playas he visto tu grandeza,
que pulsa en estos versos mi humilde y tosca lira.
Por eso estos cantares ofrezco a tu belleza,
tributo a tus encantos de un alma que te admira.

Tu seno palpitante bellezas mil encierra,
¡oh, mar! que del espacio retratas sin mesura,
los astros que sus rayos ofrecen a la Tierra,
el claro azul del cielo, del alba la blancura.

De ti salen las nubes que suben at vacío
y riegan las campiñas haciendo florecer
las plantas que alimentan al bueno y al impío,
y esparcen por la Tierra la vida a todo ser.

Por ti ya el emigrado va en barca peregrina,
vertiendo entre tus aguas sus lágrimas de amor.
Va en pos de otras regiones, cual va la golondrina
buscando otros asilos que alivien su dolor.

Yo admiro de tus conchas las perlas nacaradas
que adornan las coronas y cetros imperiales.
Y en cada nuevo día, tus aguas matizadas
de fúlgidos colores admiran los mortales.

En noches apacibles de ti los pescadores
esperan el amparo del próximo mañana.
En ti los embelesan tus mágicos rumores
y más si entre tus ondas se ve rielar a Diana.

Tus aguas cuando besan las playas arenosas
inspiran al artista que admira tu oleaje;
pues ve que se retiran y tornan presurosas
formando en tus orillas de espuma un blanco encaje.

En ti las tempestades que sufre el navegante
mirar al cielo le hacen henchido de esperanza;
y tras la luz del rayo, el trueno retumbante
le anuncia que se acerca el iris de bonanza.

En ti por su egoísmo el hombre a veces muere,
manchando con su sangre tus aguas cristalinas.
Tus notas son entonces canción de miserere
que suben al espacio cual músicas divinas.

De intensos nubarrones de tu agua desprendidos,
los rayos iracundos he visto a ti bajar:
entonces con los truenos, tus hórridos bramidos,
concierto pavoroso llegaron a formar.

Si gimes, y en las rocas se estrella tu oleaje
formando cabelleras de mágica blancura,
tus ecos en los montes imitan tu lenguaje
de notas misteriosas, de indómita bravura.

Tu elástico volumen los Andes ha inundado,
según las tradiciones de historias inmortales;
arcano misterioso de un tiempo que ha pasado
que vaga en los cerebros de todos los mortales.

Bañarse en tus orillas del día en los albores
yo he visto a las mujeres más cándidas y hermosas;
sus cuerpos tú los meces, y siempre seductores,
parecen en tus aguas sirenas primorosas.

Y un día y otro día tus aguas transformadas
producen en la Tierra copiosos manantiales;
las fuentes y los ríos, los lagos y cascadas,
las nubes vaporosas, las lluvias torrenciales;

las nieves que tapizan los montes elevados,
(gigantes de la Tierra que besan a las nubes),
las gotas de rocío que alfombran a los prados,
las nieblas blanquecinas cual trono de querubes.

Tú tienes tus lenguajes, tú tienes tus mugires
que dan a mis canciones humilde inspiración; 
tú alejas de mi pecho los más tristes sentires
y negros desengaños que sangra el corazón.

Si el aire es apacible, tú muges con dulzura,
y si los huracanes te agitan turbulento,
tú estrellas en las rocas con bélica bravura,
inquieto tu oleaje, cual es mi pensamiento.

Tus seres alimentan en número incontable,
los peces en tus aguas, y en tierra al hombre mismo;
y aún guarda mil secretos tu fondo inescrutable,
que Dios sólo conoce en medio de tu abismo.

¡0h, mar, que con tus olas no cesas un momento,
formando en tus cadencias incógnito cantar!
Si cruzo por tus golfos, no gimas turbulento,
pues quiero de tus playas volverte a contemplar.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: La muerte de Jesús

LA MUERTE DE JESÚS

                          Esta página para mi distinguido paisano, el venerable
                                                    sacerdote don Juan Suárez Herrera
.

¡Tiembla el Orbe en el cóncavo vacio
y Febo oculta su brillante luz!
¡Es que muere el Dios-Hombre en una cruz,
por deseo cruel de un pueblo impío!

Todo es desolación¡ ¡Todo es sombrío!
La Maldad abandona su capuz…
y grita el pueblo infiel: ¡«Muera Jesús»!
Y Éste diz: «¡Perdonadles, padre mío!».

María mora ante su cuerpo inerte
y el ave en triste y especial canción,
mientras el pueblo, esclavo de su suerte,
va cantando su eterna maldición…
¡Sí! Todo llora de Jesús la muerte,
menos el hombre. ¡¡Ingrato corazón!!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: A mi tierra

A MI TIERRA

Si en los tiempos quo triste ves pasar,
algún hijo te vende y te aniquila,
en cambio alguno tienes que vigila
por tu suelo bendito sin cesar.

Aquél busca tu apoyo en su anhelar;
pero tu nombre en el olvido oscila,
después que le has servido y que tranquila
confiabas no te fuera a traicionar.

Mas tú, cual buena madre, has de querer
a aquél que tiene afán por encumbrarte,
compadeciendo al vil que rebajarte
ha querido, faltando a su deber.

Aquél que de su madre es enemigo,
¡en el pecado encontrara el castigo!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: En pleno siglo XX

EN PLENO SIGLO XX

                         A la memoria de la guerra europea.

El hombre en sus ensueños de egoísmo,
vive en continua guerra fratricida:
recíproca hecatombe de la vida,
que disfraza un fingido patriotismo.

Incógnito problema, negro abismo,
do al poderoso en lucha decidida,
sucumbe el débil en mortal caída,
imitando al antiguo barbarismo.

El derecho lo arrollan los cañones:
sentencia del temible tribunal
de la fuerza despótica y brutal,
imperante en las bárbaras naciones
que a la Tierra pretenden dominar.
¡Y esto es en siglo veinte el progresar!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: A la Luna

A LA LUNA

Cuando en la noche triste y silenciosa,
tras los lejanos mares de Levante,
asomas mayestática y radiante,
te llamo reina de la esfera umbrosa.

Entonces me pareces una diosa,
con un diáfano tul de luz brillante:
una ninfa de idílico semblante,
que en la azulina bóveda reposa.

Mas, con estar tan próxima a la Tierra,
y ser de este planeta compañera,
jamás sabrán los hombres lo que encierra,
en el espacio, tu esplendente esfera;
pues aunque sueñen hasta ti subir,
¡en la Tierra, cual siempre, han de morir!