La Virgen del Pino se prepara para bajar, en romería, del monte a la ciudad
El Paso celebrará mañana uno de sus actos festivos más esperados
Hechos, imágenes o escritos —en prosa o poesía, y míos o de otros pasenses— acerca de El Paso, sus fiestas, su historia, sus gentes, sus costumbres…
La Virgen del Pino se prepara para bajar, en romería, del monte a la ciudad
El Paso celebrará mañana uno de sus actos festivos más esperados
¡Queridos Paisanos!
Nuestro pueblo se engalana, una vez más, para la celebración de sus fiestas trianuales y, mediante este pregón, se anuncia y participa a vecinos y visitantes el comienzo de los festejos que van a tener lugar en honor de Nuestra Señora la Virgen del Pino.
En el momento en que nuestro alcalde me invitó a hacer este pregón tuve unos días de dudas al encontrarme desvalido de méritos literarios para ocupar el noble oficio de oradores y poetas. No obstante, lo acepté como un gran honor que se me hacía, a la vez que un mandato, porque este último obliga siempre a servir al pueblo del que somos hijos.
El pregón es una llamada a la alegría, a la diversión, a la sonrisa y a olvidar nuestros problemas para vivir un paréntesis en el quehacer cotidiano de los pueblos. El pregón es —en palabras de ese entrañable alcalde que fue, de la capital de España, el profesor Tierno Galván, en uno de sus famosos Bandos Municipales— “una llamada a los ciudadanos recordándoles el derecho y la necesidad de disfrutar de unos días de ocio, festejando sus fiestas, y participar en esa llamada de reencuentro, hermanamiento y solidaridad”.
Cuando las fiestas se celebran con una romería, el pregonero anuncia el tradicional homenaje y veneración que se rinde a Nuestra Patrona.
Quiero transcribir la definición de romería hecha en un pregón de otro pueblo canario recogida por nuestro ilustre académico palmero D. Luis Cobiella. Dice así:
“El pregonero sorprende al habitante del pueblo compartiendo la canción con su cotidiana labor. Se puede trabajar cantando, porque el trabajo ha de ser alegría y, como con la alegría tiene que haber belleza, comenzó la mujer a adornarse el sombrero con amapolas y la blusa con violetas, y el hombre le puso geranios al carro y se fue echando atrás el sombrero para que se le vieran brillantes los ojos, y hubo roces de manos y miradas jóvenes y tonadas tiernas y nacimiento de amores que quisieron ser eternos. Nació así la romería como una explosión no sé si de entusiasmo, o como una liberación de días monótonos”.
En este intento de pregón, y éste es el título que le he dado, pretendo contarles mis recuerdos y vivencias pasadas con motivo de estas fiestas, a la vez que participarles de mis sentimientos ante nuestro pueblo, sus gentes y nuestra Virgen del Pino.
En mis recuerdos, la Virgen del Pino se presentaba como la fiesta magna, cerrando ese abanico de fiestas estivales, el Corpus, el Sagrado Corazón y la Patrona, en la que la chiquillería del barrio teníamos puesta nuestra mayor ilusión, comparable a la de los Reyes Magos.
Constituía día de júbilo, hermanamiento y solidaridad familiar y vecinal, comenzando con el acto de cargar enseres familiares, comida, agua, vino… en el camión de Juan Calero y Eduardo Bruno que, año tras año, transportaba desde Tajuya al Barranco a la familias y pertenencias, cubriendo el último tramo a pie. Era un viaje alegre e ilusionado con la novedad de hacer excursiones más largas que el año anterior.
Recuerdo de forma nostálgica contemplar las salutaciones de vecinos, la alegría derrochada por las gentes cargadas con sus cestos, garrafones o pequeños barriles con sus propios vinos, unos a hombros y otros sobre mulas o caballos, cada uno buscando un lugar para extender su mejor mantel para la comida familiar. Era, además, un momento de hermanamiento y convivencia de amigos y parientes que acudían desde largas distancias del valle y allende las cumbres.
Esto se repetía año tras año, y el día de festejos se iba llenando con los conciertos de la Banda Municipal después de la misa, con la comida y la siesta sobre el pinillo, y más tarde con la esperada carrera de las bestias, caballos o mulos.
Este acto era uno de los que desencadenaba grandes pasiones. Las discusiones, comentarios y bromas se extendían mucho más allá de ese día. ¿Quién no recuerda la reñida carrera de la mula baya y la mula negra de Pablo Pino y Vicente Guelmes, o la anécdota de la yegua de Tomás que después de ir ganando casi todo el trecho, dejó pasar al caballo de Manuel Galeno en la recta final, o el caballo Alma de Tacande, cuidado con estratégico secreto por Joseíto, Domingo Hernández y Pedro Concepción, en su famosa carrera con la yegua de Las Palmas?
Los jinetes Caturro, Pepín, el Cambao y Joseíto eran personas admiradas por su valentía y destreza.
Recuerdo con nostalgia, y mantengo una viva imagen del entusiasmo derrochado por los vecinos con la preparación de las ropas típicas y el ensayo de los bailes con el fin de hacer una buena demostración del barrio. Y siempre guiados y dirigidos para los cantos y bailes por las persona más viejas con venerado respeto al rescate y mantenimiento de las tradiciones. Recuerdo a Carmen Capote con su sirinoque y el tambor de piel de conejo de Aniceto, por nombrar sólo a algunos.
Cuando comparto mis recuerdos con las actuales fiestas puedo observar que se conserva y emerge el mismo espíritu en el pueblo y que se trata de una tradición conservada a través de unos tiempos que han cambiado.
Todo Pregón suele ir acompañado de una enumeración de las pasadas glorias con exaltación de lo propio, de las personas y del lugar donde se vive y con el canto a las bellezas naturales.
Pero yo no soy poeta y son muchos ya los que han cantado nuestras bellezas. No quiero cansarles con historias que todos conocen, que están escritas y son nuestras raíces y nuestra tradición.
Todo el mundo sabe que nuestro pueblo tiene 160 años de independencia; que tiene el título de “ciudad” hace 87 años; que nuestra Virgen del Pino se apareció hace 500 años y que su actual parroquia fue fundada hace 70; que nuestra artesanía de la seda tiene más de 400 años; que la Caldera de Taburiente es uno de los primeros Parques Nacionales y que, junto con la Fuente del Pino, constituye un lugar histórico en la conquista de La Palma y final de la conquista de Canarias.
Todo el mundo sabe también que nuestro escudo y bandera son las heráldicas que mejor recogen las realidades prehistóricas, históricas y gráficas como pueblo que muestra y pregona con orgullo sus raíces, historia y belleza natural.
Lo que si deseo expresarles son mis sentimientos, sentimientos ante la contemplación de nuestro pueblo, lo cual puedo hacer recordando a nuestro Premio Nobel, Don Camilo José Cela, cuando dice: “Andar un pie tras otro, con sosiego y buena voluntad, la tierra propia, es un regalo que los clementes dioses hacen al hombre cuando éste se lo pide con la clara voz que presta la humanidad a la inteligencia”.
Y sigue: “Hay pocos placeres, tanto de cuerpo como del espíritu, comparables al deleite del camino cuando el día nace y la luz empieza a dibujar la silueta de los montes y los árboles”.
Y yo añadiría: Y la contemplación de ese mar de nubes sobre el mar océano del que brotan las siluetas de nuestras otras islas hermanas, y esa suavidad que parte de nuestras cumbres cubiertas con el manto de la brisa contemplado desde lo alto de La Caldera al amanecer.
Para mí, La Caldera se presenta como una visión imponente y pletórica de magnificencia, que avasalla y empequeñece todo lo que rodea e imprime a toda la comarca el sello de su soberanía.
Siempre he percibido que desde La Cumbrecita hay dos versiones totalmente contrapuestas. Una hacia El Riachuelo, donde los pinos dan una impresión dulce y suave formando un hermoso bosque; otra, la visión hacia La Caldera, impresionantes los pinos desafiantes, como alineados en disciplina castrense, vigilantes guardianes de su soberanía interior.
Siento que en este pueblo la naturaleza ha sido siempre pródiga: arriba, vegetación abundante y fresca; abajo, pastos y almendros —en una época, fue llamado “el valle de los almendros”— y contemplando, como una alfombra, las lavas volcánicas y los huertos de regadío.
Todo ello con las casas y calles tan bien cuidadas, hacen de este pueblo un lugar de excepcional belleza y uno de los más entrañables de la isla donde el visitante se le ofrece un lugar para soñar.
Nosotros tenemos ese majestuoso pino centenario que enseña al caminante la orilla del camino viejo, y señala protegiendo a Nuestra Señora la Virgen del Pino. Es tanta su majestuosidad que el decir popular señala el lugar tanto “La Virgen del Pino” como “El Pino de la Virgen”.
En cuanto a las personas, con la gente de El Paso siento un profundo respeto y cariño, y con ella quiero compartir estos sentimientos a través de estas palabras que brotan del corazón, que es el mejor depósito para dejar guardadas las cosas que se sienten de verdad.
Y El Paso he de describirlo como un pueblo que ha sabido mantener sus tradiciones sin perder el horizonte de la modernidad y el progreso.
Es un pueblo con una sensibilidad muy especial, ampliamente demostrada, que le confiere a sus gentes gran potencialidad para el desarrollo artístico en todas las facetas. Es un pueblo que siente su prehistoria guanche y su historia y evolución como una autoafirmación permanente.
Como pueblo campesino ha sabido de las duras jornadas y de los grandes sacrificios, jornada de labranza o de siega de sol a sol, traer una carga de codeso o el cuidado permanente del ganado, que no sabe de horarios, o del cultivo del tabaco bajo el sol.
Vaya asimismo mi recuerdo y homenaje a los hombres y mujeres de este pueblo que han sido capaces de esparcir, gracias a su formación, la semilla de la cultura en los diferentes campos de actividad en la isla y más allá de ella.
Ellos serán siempre nuestros mejores embajadores dondequiera que estén ejerciendo su labor. Es bien sabido que La Palma y este pueblo de El Paso, son una cuna de gente bien preparada, y debemos ser capaces de levantar siempre la voz para seguir avanzando en el camino de la formación de nuestra juventud.
También es un pueblo que sabe del duro sacrificio de la emigración. Son muchos los que ha cruzado el charco para vivir la aventura americana y volver a la tierra, para, con sus dineros ahorrados pacientemente, fabricar su casa y su finca.
Todos sabemos que gran parte de la transformación de espacios, volcánicos quemados, en tierra fértil donde hoy crecen las mejores plataneras, es debida a muchas de esas gentes, y es preciso subrayar que, para lograr esas alfombras verdes de plátanos, ha sido necesario conjugar el trabajo duro y la inteligencia del agricultor.
Esta creación de riqueza se extiende mucho más allá de las lindes del pueblo, a otros pueblos, otras islas y otros continentes. En realidad no es fácil encontrar palabras para hacer patente tanta laboriosidad y esfuerzo, pero si quiero expresar mi sentimiento convencido de que el espíritu batallador libre es la característica principal que define a nuestra gente que es capaz de llegar desde abajo a volar muy alto. Como esa planta, el codeso, que, paso a paso y desafiando a la climatología, extiende su flor más arriba que otras plantas.
Quizá sea ese espíritu una parte del milagro de esta tierra nuestra en la que estamos enraizados, que nos vio nacer y crecer, y a la que volvemos los que vivimos más lejos para compartir la alegría en actos como este.
Éste es mi caso, y aprovecho esta ocasión para expresar públicamente mi agradecimiento a Laura, mi mujer, y a mis hijos, por su integración total a este pueblo.
En cuanto a nuestra fiesta de la Virgen del Pino es fácil entender que la riqueza de actos, el entusiasmo y dedicación de nuestras gentes dé lugar al disfrute de las fiestas.
Don Pedro García Cabrera, nuestro gran poeta canario de la vecina isla de La Gomera, dijo una vez: «No tienen igual talante los pueblos que ven nacer el sol, que los que presencian su cenit sobre el horizonte marino. En estos últimos se alumbra un gusto especial por el ocio, por saber extraer de la existencia sus más finos jugos».
El Paso, señores, es de poniente, y ése es nuestro caso. De ahí el éxito de nuestras fiestas.
A Nuestra Señora la Virgen del Pino pido disculpas por no ser poeta para cantar como se merece su bondad y belleza. Veneración cantada por tantos poetas… como Antonio Pino, Pedro Castillo, Félix Duarte, Oswaldo Izquierdo, Manuel Castañeda y otros. Pero si quiero decirle, respetuosamente, dos cosas:
Primero, que en mis recuerdos y vivencias la veo como una madre protectora de aspecto majestuoso en su lugar de vigilancia, en esa línea que va desde la Cumbrecita a las arenas de la Cumbre Vieja, apoyada en ese bastón de mando, que es su pino centenario, y adornada con ese manto blanco-azulado de brisa que cae de la cumbre.
No hay más que atravesar el túnel y entrar en terrenos de El Paso para observar esta descripción e imaginarse a la Virgen desde la altura del pino vigilando y protegiendo a su pueblo esparcido hacia abajo por el valle.
Y una segunda cosa: le diría a la Virgen que debe estar muy orgullosa de su gente. Y que, si contempla los tres lugares palmeros de culto mariano, podrá ver uno en Las Nieves, como santuario recogido, rincón grato a la devoción y respeto solemne, como Patrona Insular; otro el santuario de Las Angustias, recogido y profundo, venerado con respeto y cierta tristeza por fieles que piden y pagan promesas; y tu santuario, Virgen del Pino, elegido en el lugar más alegre y pintoresco, con tu gente, pueblo modelo que te venera y respeta ofreciéndote fiestas y romería, expresando lo mejor de su espíritu y derramando una alegría que pone a tus pies.
Hoy comienzan, queridos paisanos, las Fiestas de Nuestra Señora del Pino. Mañana será elegida nuestra Romera Mayor, y vaya desde aquí mi homenaje a la joven que, junto con su corte, represente la juventud, la belleza y la ilusión, que presidirá y será símbolo en todos los actos y días que dure la fiesta.
Por último, y dentro de un concepto clásico de pregón, he de rogarles y recomendarles —en nombre del señor alcalde, de las autoridades competentes y en el mío propio— cuidado y prudencia en el disfrute de las fiestas. Alcohol y carretera no deben arruinar al final el merecido festejo.
Tenéis la obligación de disfrutar las fiestas, de participar con deseos de divertimento, pero con espíritu fraternal y solidario con vecinos y visitantes, propios y extranjeros, practicando las buenas costumbres en clima festivo de convivencia, el más apropiado para hacer duraderos y fuertes los afectos.
¡Felices Fiestas del Pino 1997!
JOSÉ MARÍA BRITO PÉREZ
Hijo Predilecto de la Ciudad de El Paso
“Es un orgullo recuperar el Pino de la Virgen, de El Paso, y devolverle vida”
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El Paso rinde homenaje a Antonio Capote Pozuelo
En una ceremonia que se celebró en la Casa de la Cultura Braulio Martín, que contó con la actuación de la Coral Polifónica Nuestra Señora del Pino y finalizó con la inauguración de una placa conmemorativa en el “Espacio de Ocio y Jardín El Paredón”, que pasa a llevar el nombre de Antonio Capote Pozuelo
El coste de la operación es de algo más de dos millones de euros.
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La película del Alma de Tacande revive la leyenda en El Paso, que estudia comprar la casa
La cinta, dirigida y producida por Antonio Manuel Fernández, se estrenó en la Casa de la Cultura Braulio Martín, con la presencia de numeroso público y de la mayoría de los actores
S/C de Tenerife, 20 de julio de 2018
Juan Antonio Pino Capote
De las alegrías que nos proporciona este blog
Amigo Carlos, no sólo a ti te proporciona satisfacciones tu blog. Ya sabes que, desde hace mucho tiempo, nos reencontramos gracias a él y retomamos nuestra amistad juvenil, algo lejana ya en el tiempo.
Y bendita la inquietud que me creó esta fotografía. Te puedes imaginar por qué: porque en ella no vi a mi padre, Antonio Pino Pérez, siendo él, como era, un entusiasta empedernido adalid de Tanausú y su Caldera de Taburiente. Siendo, posiblemente, uno de los promotores de la idea del monumento non-nato aún.
Y retorné de nuevo a mis tiempos infanto-juveniles y a los recuerdos entusiastas que nuestro padre nos inculcó sobre su héroe adorado, como se puede deducir de los escritos que te adjunto y que después explicaré. Me parecía que desde aquellas vivencias emocionales de mis recuerdos no encontraran explicación para su ausencia en la foto. Fue fácil encontrarla porque nuestro padre apuntaba todo en su agenda y, ¡eureka!, la encontré en la fecha del día 13 de octubre del mismo año (1951). En esos días se encontraba en Tenerife para gestionar asuntos municipales, incluyendo visita al Gobernador. Como Cronista Oficial de El Paso dice que “Entregó y se publicó la crónica del evento en LA TARDE”.
El siguiente paso fue personarme en la Hemeroteca del TEA para buscar esa crónica que me ilusionaba tanto. La Tarde es el único periódico que no está en formato digital, y allí estuve revisando los microfilms. Sólo encontré, sin firma, el siguiente titular fechado el día 14 de octubre: UN MONUMENTO A LA CONQUISTA DE LA PALMA. Imagínate el efecto que esto le pudo producir, si es que lo vio. Ahí entra la teoría de Miguel Ángel Pérez Taño.
Como no tenía ninguna explicación para que esa crónica no saliera en La Tarde, decidí volver al día siguiente y buscar con más ahínco e insistencia la añorada crónica. Como estamos en tiempo vacacional apenas había gente en la hemeroteca y tuve una gran ayuda del personal que además sintonizaba con la historia del héroe que yo andaba buscando. En la tarde no encontraron nada, ni en los suplementos, me trajeron hasta los originales de los cuales pude hacer algo mejor la foto que te he adjuntado. Pienso, por pensar mal, que lo que hicieron con la crónica de papá fue tergiversarla con el fin de la conquista y no con el héroe Tanausú. Porque no creo que ningún corresponsal de La Tarde se desplazara a otra isla para relatar un acto pueblerino. Muchos han querido y quieren ocultar la verdadera historia de nuestro héroe pasense, gracias a la heroica lucha que, durante tantos años, sostuvo Antonio Pino para que la Caldera siguiera perteneciendo al municipio de El Paso.
Por fin, Gracias a la exquisita colaboración del personal de la hemeroteca, Elsa, Mari Carmen y Fran, encontramos la verdadera crónica en Diario de Avisos, del que Antonio Pino era corresponsal en aquella época, 9 de octubre de 1951, también escrita en el libro ABARIM: En el apartado de “fechas históricas”: 03 de Mayo de 1493. Ahí queda bien descrito el evento. Las personas que me ayudaron y yo mismo, no encontramos nada en LA TARDE, que reflejara la crónica a la que hace referencia.
Pero aún investigué más, en los escritos de nuestro padre encontré uno del año 1930 en el que se refiere a los guanches auaritas, en la revista Tierra Canaria, desde Cuba, refiriéndose al mar.
«Se oculta en tu seno hirviente la ignorada tumba de Tanausú, el ídolo desventurado de Acerina y el último cachorro de los guanches (auaritas) que, al ser arrancado, por la traición indigna de unos conquistadores aventureros, de su reino impenetrable de Aceró, para ser llevado a España como trofeo glorioso, se suicidó con el hambre antes de perder de vista los perfiles altivos de su Benahoare, sin la que no quería ya vivir. ¡Y era un salvaje! Arrúllalo mar santo de mi tierra en su tumba de olvido. Fue el último de los menceyes libres. Desde entonces a acá hemos gemido tanto…
Y cuando las naciones hayan desaparecido ya y las razas por siempre hayan pasado, tú, pabellón azul que arropas las costas de mi tierra con la majestad de un dios, te seguirás aun levantando airado hacia el cielo para cantar perpetuamente al mundo, las glorias profundas de una raza muerta y, las sacrosantas virtudes de un pueblo noble que ya no existe…
A. Pino
La Habana, 15 de febrero de 1930»
Y termino con una poesía que refleja su espíritu auarita de guanche palmero. En algún momento de su vida estuvo indagando para encontrar algún vestigio de raza guanche en sus genes. La poesía se corresponde a la época en que la lucha por La Caldera estaba en pleno fragor.
EN ACERÓ
Aceró fortaleza benahoarita,
Donde mi raza se enterró por fuerte.
Hoy mi alma os invoca y necesita,
vengo a hablar con vosotros en la muerte…
Vosotros que luchasteis por mi tierra
en el Ayosouragan de las alturas,
o frente a frente en la enconada guerra
venciendo la traición y las torturas.
Vengo a buscaros en la noche aciaga
En que la suerte de Aceró se juega,
y la traición del deshonor amaga
y la ignominia a tus entrañas llega…
Siguen las ambiciones desbordadas
Subiendo las angustias de tu río,
Hasta las altas cumbres desoladas
donde la gente se murió de frío.
Estoy triste, me mata la tristeza.
Por eso mi dolor os necesita.
Vengo a beber aquí vuestra grandeza
Que vuelve de la muerte y resucita.
Hasta aquí vuelvo a suplicar caminos
Vuelvo a estas cuevas a buscar consuelo,
Me matan con dolor los desatinos
Y sucumbimos en un mar de duelo.
Por eso vengo a veros auaritas,
Hermanos, siempre hermanos en la lucha,
Para contaros con dolor mis cuitas
Que el alma vuestra por doliente escucha.
Y gracias a ti, Carlos, por este blog que nos permite entrelazar recuerdos y emociones de aquellos ilusionantes tiempos ya lejanos.
En este caso se reaviva la memoria de un héroe que reclama su espacio en nuestra isla y que yo creo que, aunque otros no quieran, él sigue reivindicando su grandeza desde las apariciones en la Isla de San Borondón, como la isla de La Palma liberada.
Hace tiempo que se me ocurrió esta idea y que la reflejé en tu blog. Terminadas estas indagaciones he podido pensar que esa idea ya bullía en la mente de mi padre y que yo la capté, cuando escribió lo siguiente:
Y cuando las naciones hayan desaparecido ya y las razas por siempre hayan pasado, tú, pabellón azul que arropas las costas de mi tierra con la majestad de un dios, te seguirás aun levantando airado hacia el cielo para cantar perpetuamente al mundo, las glorias profundas de una raza muerta y, las sacrosantas virtudes de un pueblo noble que ya no existe…
De las dos crónicas he de resaltar un contraste, la de la tarde dice: “Después de una heroica pugna fue apresado el Mencey Tanausú” …Y yo me pregunto ¿heroica para quién? Realmente debió decir que, después del engaño, la mentira y la traición, fue doblegado el héroe guanche, para concluir una deshonrosa conquista.
En la del Diario de Avisos, Antonio Pino, corresponsal, dice: “El espíritu gigante de TANAUSÚ, jamás vencido, que porque no cabía en las tumbas de la tierra fue sepultado en la inmensidad de los mares”. Esta última frase la tenía yo grabada en mi mente juvenil y posiblemente la que me llevó a buscar esa crónica porque yo sabía que algo bueno había escrito sobre Tanausú.
Hicieron bien los promotores de la idea al camuflarla con el 12 de octubre y la terminación de la conquista porque nunca hubiesen tolerado un monumento que recordara el deshonor de los conquistadores. El Diario de Avisos, en La Palma, algo liberal aún, y tratándose de su corresponsal en El Paso, Antonio Pino, accedió a publicar esa crónica que también está recogida por mi hermana Rosario en el libro ABARIM.
La gran alegría es haber podido encontrar y conjuntar estos textos documentales y poderlos compartir.
Espero que esto suscite el orgullo patrio, especialmente de los palmeros de El Paso y, con la bella historia de nuestro héroe palmero y pasense sigamos reivindicando su figura para completar el mito, la leyenda y la segunda piedra de su merecido monumento.