Una investigación boliviana sobre la vida de la aventurera vasca Catalina de Erauso, conocida como la Monja Alférez, en ciudades coloniales de la actual Bolivia, descubrió a otras mujeres que, como ella, también se disfrazaban de hombre para participar en la vida pública, buscar relaciones amorosas o afrontar la violencia, pero que fueron perseguidas por acciones relacionadas con el travestismo.