[Cur}> Abre el misterioso pasaje subterráneo del Coliseo, obra del emperador de ‘Gladiator’

Abre el misterioso pasaje subterráneo del Coliseo, obra del emperador de ‘Gladiator’

Según los arqueólogos, fue él quien mandó acondicionar este recorrido subterráneo para entrar sin ser visto en el Coliseo, evitando el contacto con el público y los gladiadores. Según los arqueólogos, fue él quien mandó acondicionar este recorrido subterráneo para entrar sin ser visto en el Coliseo, evitando el contacto con el público y los gladiadores

[Cur}> Una bióloga señala los peligros de quitarse los pelos de la nariz: «Las venas se conectan con el cerebro…»

Una bióloga señala los peligros de quitarse los pelos de la nariz: «Las venas se conectan con el cerebro…»

La popular Carolina, conocida en las redes sociales como @unacordobessa, ha mostrado su contundencia ante un tema que podría parecer ser simple estética

[SE}> Sociología de la infidelidad: «Todo el mundo pone los cuernos, pero muchos se lo callan»

Sociología de la infidelidad: «Todo el mundo pone los cuernos, pero muchos se lo callan»

«Tratamos a los infieles como si hubieran cometido un gran crimen», explica Alice M. Walker, la gran experta en cuernos. «Es un tema que nos pone de acuerdo»

[MS}> Un gran estudio pone en tela de juicio la eficacia del tramadol, el segundo opioide más consumido

Un gran estudio pone en tela de juicio la eficacia del tramadol, el segundo opioide más consumido

A pesar de que tradicionalmente se veía como una alternativa más segura a otros fármacos, el tramadol podría ser menos eficaz de lo que se pensaba y provocar más efectos adversos.

[CT}> EEUU prueba con éxito el submarino nuclear más avanzado del mundo

EEUU prueba con éxito el submarino nuclear más avanzado del mundo

El USS Massachusetts, un submarino nuclear avanzado de 10.200 toneladas, ha completado con éxito sus primeras pruebas en alta mar que le acercan a formar parte de la flota de la Marina de EEUU

[Cur}> Hallado en Inglaterra el esqueleto casi completo de una nueva especie de ictiosaurio

Hallado en Inglaterra el esqueleto casi completo de una nueva especie de ictiosaurio

El esqueleto casi completo de un ictiosaurio, hallado en la costa jurásica de Dorset (suroeste de Inglaterra) en 2001, ha sido identificado como una nueva especie de este reptil marino prehistórico, según se desprende de un artículo científico publicado este viernes en la revista especializada ‘Papers in Paleontology’.

[Cur}> Encuentran en muestras lunares del Apolo una anomalía que no debería estar ahí

Encuentran en muestras lunares del Apolo una anomalía que no debería estar ahí

Unos componentes anómalos en las muestras tomadas por el Apolo 17 en la Luna sugieren que nuestro satélite natural y la Tierra podrían no compartir el mismo origen como se pensaba hasta ahora

[Cur}> El extraño comportamiento de las aves durante el eclipse total de EE.UU.

El extraño comportamiento de las aves durante el eclipse total de EE.UU.

Casi una treintena de especies cambiaron sus hábitos durante o después del fenómeno, que tan sólo duró cuatro minutos.

NotaCMP. Esto ni es novedad ni exclusivo de EEUU porque recuerdo que cuando a plena luz de día se vio  en La Palma un eclipse total de sol, las gallinas se subieron a sus palos y se pusieron a dormir

[Col}> Sentir de pronto amanecer / Soledad Morillo Belloso

22-09-2025

Soledad Morillo Belloso

Sentir de pronto amanecer

Quizás tenía que sumergirme. No en cualquier tristeza, sino en una densa, espesa, que llega como la marea cuando nadie la espera. Una tristeza como guarapo fermentado, como sombra que se posa en la espalda sin pedir permiso.

Tuve que bajar, sí. Bajar como quien busca raíces en la tierra húmeda, como quien se deja tragar por el pozo para ver si al fondo hay eco, o canto, o algo que se parezca a sí misma.

Y allí, en lo hondo, el alma y el cuerpo se encontraron. No como aliados, sino como sobrevivientes. Se miraron con ojos de barro, con costillas temblando, y entendieron que no podían quedarse allí. Que la tristeza, aunque legítima, no era morada. Era umbral. Era semilla. Era impulso.

Entonces, sin aviso, sin preludio, sin redoble de tambores, sentí de pronto amanecer.

No fue el sol. Fue algo más antiguo. Fue como si el cuerpo recordara que sabe danzar. Como si el alma, que había estado muda, decidiera cantar. El mundo, que hasta hace un segundo dormía en su propio silencio, abrió los ojos. Y yo con él.

La luz no llegó caminando. Llegó bailando. Como quien entra a una fiesta con los pies descalzos y el corazón en la mano. Como quien trae arepas calientes envueltas en servilletas bordadas por la abuela. Como quien dice “aquí estoy” sin decirlo.

Sentir de pronto amanecer es como oír un tambor lejano que de pronto está dentro del pecho. Es el olor a café antes de que alguien lo prepare. Es el canto de un gallo que no vive cerca, pero que igual te despierta. Es el cuerpo que se despereza sin que tú se lo pidas, como si supiera que hay que celebrar algo.

Y ahí está el sol, sin pedir permiso, entrando por la rendija, tocando la mejilla suavemente, como diciendo “ya es hora”. No hay solemnidad. Hay picardía. El amanecer no llega con trompetas.

Llega con suspiros, con estirarse en la cama, con sonrisa, con el murmullo del día  que empieza a vivir.  Llega con olor a salitre, con el canto de las sardinas, con el susurro de las madres que preparan desayuno mientras tararean boleros.

Sentir de pronto amanecer es recordar que la oscuridad no es enemiga, sino antesala. Que la tristeza puede ser semilla. Que el cuerpo y el alma, cuando se encuentran en el fondo, también pueden encontrar el impulso para subir. Y cuando suben, no hay cielo que los detenga.

Es un ritual íntimo. Los ojos se abren, la piel se estira, el alma se acomoda. Y todo lo que parecía roto empieza a tener ritmo. No se trata de olvidar la noche. Se trata de entender que la noche fue necesaria para que el día tuviera sentido.

Porque hay amaneceres que no se ven. Se sienten. Se llevan dentro. Se paren con dolor, pero también con júbilo. Y cuando llegan, no hay sombra que los opaque. Son luz que se sabe merecida. Son canto que se sabe cuerpo. Son memoria que se sabe ritual.

Porque a veces hay que tocar el abismo con los dedos, dejar que la tristeza nos desarme como lluvia sobre papel, para que el alma y el cuerpo, en su desnudez más honesta, recuerden que están hechos también de fuego, de tambor, de semilla. Y entonces, sin aviso, sin permiso, sin explicación, ocurre el milagro: sentimos de pronto amanecer.