03-08-2025
Manual de estilo para viudas en entrenamiento
Edición comentada por la experiencia y corregida con algo de humor
Prólogo involuntario
Dicen que la viudez es una historia de amor con muchos errores ortográficos. Te enamoras con signos de admiración, te comprometes entre comillas y terminas corrigiendo lo vivido con una goma emocional que ya no borra.
Pero ser viuda no es un género literario: es una colección de borradores, tachaduras emocionales, y pie de página en momentos que nadie vio. Y si estás leyendo esto, es porque la vida —sin consultar al comité editorial— te inscribió en el taller intensivo de “Reescribirte sin él”. Bienvenida. Aquí no hay reglas, pero sí estilo.
Capítulo 1: Gramática afectiva básica
* Punto y aparte: Se usa cuando te cancelan el plan de vida sin previo aviso. También cuando aceptas comprarte una cafetera nueva.
* Comas: Sirven para respirar. Y para evitar enviar mensajes impulsivos a alguien.
* Signos de interrogación: ¿Y si salgo con ese señor del supermercado con quien constantemente me cruzo en el pasillo de bombillas? ¿Y si mejor adopto un gato?
Capítulo 2: Tiempos verbales del duelo (y del despeje emocional)
* Pretérito imperfecto: “Yo lo amaba, él odiaba el comino.” Amor con condimentos.
* Futuro dudoso: “Tal vez mañana aprenda a dormir en diagonal.”
* Condicional melancólico: “Si él estuviera, estaría regando las matas y criticando mi playlist.”
Capítulo 3: Ortografía con glamour
Una viuda en entrenamiento sabe que los errores no se corrigen: se decoran.
* El dolor no se edita, se maquilla con lápiz labial resistente a preguntas incómodas.
* No se dice “estoy rota”. Se afirma: “me estoy rediseñando con estilo”. Cuidado con escribir “superación” demasiado pronto. Mejor reemplaza por “reinvención gradual y con pausas dramáticas”.
Capítulo 4: Accesorios sintácticos recomendados
* Libreta para anécdotas: especialmente útil para escribir frases como “Hoy lo olvidé por tres horas y me sentí culpable pero también gloriosa.”
* Lentes de sol grandes: por si lloras en el parque o simplemente quieres parecer misteriosa mientras caminas por el supermercado.
* Labial rojo: se aplica cuando la tristeza quiere protagonismo. Tú decides quién abre el telón.
Capítulo 5: Glosario fundamental
* Fantasmacorreo: Mensaje que nunca mandaste, pero mentalmente discutiste con él.
* Subtítulo nuevo: “Hoy no me quebré. Sólo me incliné con elegancia.”
* Tilde emocional: Acentuar momentos bonitos para que no pasen desapercibidos.
Apéndice: Erratas felices (porque sí, se puede reír entre lágrimas)
* “Me siento tan sola que hasta el WiFi me ignora”. Diagnóstico: soledad con interferencia técnica.
* “Él me dio todo… menos la contraseña del banco”. Lección aprendida: el amor necesita backup.
* “Nunca pensé que lo iba a extrañar hasta en sus ronquidos. Ahora me dan ternura los perros ruidosos.” El corazón busca ruido familiar en cualquier especie.
* “Me enamoré de mí. Aunque admito que soy intensa y me reviso el celular”. Autoamor con llamadas perdidas.
* “Ya no lloro en público. Ahora lo hago en el pasillo de productos de limpieza. Porque nadie pregunta ahí.” Tristeza desinfectada.
Epílogo para viudas en entrenamiento
Este manual no viene con índice temático ni capítulos cerrados. Porque tú vas escribiendo en tiempo real. Corrigiendo a lápiz, tachando culpas, añadiendo risas.
La viudez en entrenamiento no es un error tipográfico: es una nueva edición de ti, con prólogo valiente, párrafos imperfectos y una dedicatoria que siempre permanecerá intacta. “A mí. Porque sigo escribiendo, aunque me tiemble la mano.”
