[Cur}> Dos siglos tras las minas de oro citadas en la Biblia: el enigma sin descifrar de la arqueología actual

Dos siglos tras las minas de oro citadas en la Biblia: el enigma sin descifrar de la arqueología actual

Desde la mítica expedición de Gottlieb Mauch a mediados del siglo XIX hasta hoy, son muchos los intentos de encontrar el mítico yacimiento del Rey Salomón

[MS}> La Europa que engorda: el 60% de la población es obesa. ¿Vamos camino de convertirnos en EEUU?

La Europa que engorda: el 60% de la población es obesa. ¿Vamos camino de convertirnos en EEUU?

La prevalencia del sobrepeso y la obesidad ha aumentado exponencialmente en las últimas décadas en el Viejo Continente, hasta el punto de significar un importante problema de salud pública, según señala la OMS a este periódico

[His}> Apretando botones al azar: la caída inexplicable en 32 segundos de un Boeing 767 que funcionaba perfectamente

Apretando botones al azar: la caída inexplicable en 32 segundos de un Boeing 767 que funcionaba perfectamente

La aeronave del vuelo 3591 de Atlas Air, en perfecto estado, con todos sus sistemas funcionando y en condiciones meteorológicas operables, terminó de la peor manera en un instante

[His}> «Vamos a ver a la abuela»: la increíble historia de Bertha Benz, la mujer que cambió la historia de la automoción

«Vamos a ver a la abuela»: la increíble historia de Bertha Benz, la mujer que cambió la historia de la automoción

Bertha Benz desafió su época al realizar el primer viaje en automóvil de larga distancia. Sin permiso, con dos hijos a bordo y mucho ingenio, demostró que el futuro tenía motor propio

[Cur}> En 1971, un error de la URSS abrió la ‘Puerta del Infierno’: 54 años después, está cerca de cerrarse

En 1971, un error de la URSS abrió la ‘Puerta del Infierno’: 54 años después, está cerca de cerrarse

Los científicos de la Unión Soviética prendieron fuego al escape de gas pensando que se extinguiría en un par de días. Más de cinco décadas después, sigue ardiendo

[Col}> Que valga la pena / Soledad Morillo Belloso

07-06-2025

Soledad Morillo Belloso

Que valga la pena

Hay quienes pasan la vida esperando. El momento adecuado, la señal precisa, el golpe de suerte que cambie el rumbo. Se les escapan los días en rutinas sin alma, en excusas bien hiladas, en temores disfrazados de prudencia.

Hay un momento, quizá al final o en algún rincón de la memoria, en el que nos preguntamos: ¿dónde están los días que no vivimos?  No son los días que pasaron, sino los que dejamos ir sin siquiera tocarlos. Los momentos que pudieron ser pero no fueron. Las oportunidades que nos miraron a los ojos y las dejamos marchar. Las palabras que queríamos decir y callamos. Las emociones que sofocamos tal vez por miedo a sentir demasiado.

Desperdiciar la vida no es sólo dejarla pasar. Es permitir que la duda sea más fuerte que el deseo. Es aceptar la monotonía como un destino inexorable. Es posponer la felicidad porque “ya habrá tiempo más adelante”, sin atinar a comprender que el tiempo es un recurso natural no renovable.

Nos convencemos de que habrá más oportunidades, más “momentos perfectos”. Nos decimos que “mañana sí será el día”, que después nos atreveremos. No se puede llegar tarde a la vida. Es como intentar abordar un barco que ya zarpó. La vida no espera, no se detiene a ver si finalmente reunimos el coraje para subir a bordo. O nos atrevemos a navegar, o la vemos alejarse desde la orilla, dejándonos con la mirada fija en el horizonte de lo que pudo ser.  El tiempo sigue, implacable. Poco le importan nuestras excusas y postergaciones. Y cuando nos damos cuenta de que hemos estado esperando demasiado, muchas veces el barco ya es solo un punto que desaparece en el mar.

Desperdiciar la vida es postergar vivirla. Pero la vida no se detiene por nuestras dudas ni concede tregua a nuestra indecisión.  Y cuando al fin comprendemos el valor de un instante, muchas veces ya es demasiado tarde. Porque el tiempo desperdiciado no regresa. Se convierte en sombra, en el eco monótono de lo que pudo haber sido. Postergar la vida es mirarla desde lejos, como si fuera un paisaje ajeno en lugar de algo que nos pertenece por completo. Postergar vivirla es esperar la certeza absoluta, esa seguridad que nunca llega.

Vivir es elegir, es entender que nunca hay garantías pero sí posibilidades. Es decidir que, al final de todo, no queremos mirar atrás y ver una vida que apenas rozamos con los dedos, llena de “después” y “mañana”, como si el tiempo fuera infinito y la voluntad una moneda que siempre se puede gastar más tarde. La vida no se detiene, y, por cierto, no pide permiso. No espera a que nos armemos de valor ni hace pausa para que decidamos qué hacer con ella. Cuando al fin se comprende el valor de cada día, muchas veces ya quedan pocos por delante.

Vivir es entender que lo único desperdiciado es lo que jamás intentamos. Vivir no es esperar el momento perfecto. El tiempo no pregunta si estás listo. No es el tiempo el que se pierde, sino la oportunidad de usarlo. Eso sé. Mis cuentas financieras están en bancarrota. Pero mi vida ha sido intensa. Por eso, a pesar de tener el corazón roto, mi contabilidad no está en números rojos. Puedo morir mañana y vivir habrá valido la pena. Habré dejado huella. Con eso me basta y me sobra.

 

 

 

 

 

Saludos / Best regards,

Carlos M. Padrón

E-mail: Carlos@Padronel.net

Alterno: MADGRI@Padronel.net

********