[*Drog}­– Amor a primera vista

11-12-2017

Carlos M. Padrón

Según el artículo que copio abajo, el tal “amor a primera vista” es drogamor, y con todos los peligros que éste encierra. Así lo he dicho en otros artículos de esta sección, como también he destacado lo de que los hombres somos más dados —o más víctimas, mejor dicho— al romanticismo que las mujeres y, por tanto, experimentamos más que ellas lo del amor a primera vista.

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11-12-2017

El amor a primera vista es, en realidad, sólo deseo

Los flechazos existen. De lo que ya no estamos tan seguros es de que esa incomparable sensación que se produce al ver a otra persona sea realmente amor. O, al menos así se deduce de los resultados de un experimento realizado por la Universidad de Groninga, en Países Bajos.

Los autores del estudio manejaban estadísticas según las cuales una de cada tres personas había experimentado un enamoramiento a primera vista, y quisieron comprobar si ese dato era cierto. Para ello realizaron un experimento con trescientas personas de ambos sexos.

Y lo que observaron fue que cuanto más atractiva era la persona a la que se veía, más posibilidades había de que los voluntarios experimentasen ese “enamoramiento a primera vista”. Y también comprobaron que esta reacción era más habitual entre los hombres que entre las mujeres.

La conclusión a la que han llegado los autores del experimento es que en realidad no se trata de amor, sino más bien de deseo. Los investigadores creen que cuando las personas cuentan que en su vida se han enamorado alguna vez de una persona a la que acaban de conocer, en realidad lo que estaban experimentando era pura atracción física, pero, al recordar la experiencia, le atribuyen otras características vinculadas con los sentimientos románticos.

Para confirmarlo, escanearon la actividad cerebral de los voluntarios cuando veían a esa persona que les había provocado el flechazo, y comprobaron que se activaban las áreas vinculadas con el deseo sexual, pero no ninguna de las que están relacionadas con el afecto o el cariño. Otra cosa bien diferente es que, con el tiempo, algunos de esos enamoramientos repentinos puedan convertirse en verdadero amor (si es que alguien sabe definir realmente que es eso).

Como decía el título de aquella película española: ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

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[LE}– ‘Videoarbitraje’, en una sola palabra y sin tilde

15/11/2017

Videoarbitraje, en una sola palabra y sin tilde, es la grafía adecuada de este compuesto, y no otras variantes como vídeoarbitraje, video-arbitraje ni vídeo arbitraje o video arbitraje.

En las informaciones deportivas, sin embargo, es habitual encontrar frases como

  • «La Liga tendrá vídeo arbitraje la próxima temporada»,
  • «¿Qué es y cómo funciona el vídeoarbitraje en el fútbol?» o
  • «El uso del video-arbitraje ha despertado dudas y recelos».

El Diccionario Académico recoge numerosas palabras introducidas por el elemento compositivo video- :   videomarcador,  videoconferencia,  videoclub, videojuego, videoaficionado, videograbación, videocurrículum… Siguiendo esta pauta, videoarbitraje se escribe igualmente en una sola palabra y sin tilde.

En este sentido, aunque como sustantivo aislado se admite tanto la grafía video como vídeo, el Diccionario Panhispánico de Dudas indica que, cuando se emplea como prefijo, se escribe siempre sin tilde. 

Con este mismo significado se está empleando también la expresión arbitraje por vídeo, igualmente válida.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo CORR adecuado habría sido escribir

  • «La Liga tendrá videoarbitraje la próxima temporada»,
  • «¿Qué es y cómo funciona el videoarbitraje en el fútbol?» y
  • «El uso del videoarbitraje ha despertado dudas y recelos».

Por otra parte, para referirse a esta tecnología es posible emplear el acortamiento VAR, que puede interpretarse como sigla inglesa de video assistant referee o como acrónimo español  de  videoarbitraje.  Además,  el  árbitro encargado de realizar estas revisiones puede denominarse asistente de vídeo o juez de video.

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[Hum}– Viaje en tren de Orense a Sevilla

En el mismo compartimiento de un tren que viaja de Orense a Sevilla van sentados una mujer muy voluptuosa, su bebé, y un gallego.

De pronto el bebé empieza a llorar. La mujer quiere darle pecho pero el niño lo rechaza y sigue llorando, así que la mujer le dice:

“Hijo mío, toma la teta, que si no la tomas tú se la voy a dar al señor de enfrente”.

El niño continúa llorando hasta que por fin se duerme.

A los 15 minutos despierta y vuelve a llorar. La mujer vuelve a ofrecerle el pecho y el niño lo rechaza otra vez y sigue llorando, así que la mujer repite:

“Hijo mío, toma la teta porque si no la tomas se la voy dar al señor de enfrente”.

Y así una y otra vez.

Faltando 15 minutos para llegar a Sevilla, el bebé vuelve a llorar, la pobre madre le ofrece el pecho, el chico lo rechaza y sigue llorando, y ella, por enésima vez, vuelve a decirle:

“Hijo mío, toma la teta, que si tú no la tomas se la voy a dar a ese señor de enfrente”.

Y el señor se levanta de golpe y le dice a la mujer:

“Joder, señora, por el amor de Dios, que se decida de una vez ese mocoso, ¡que yo tenía que haberme bajado en Madrid, coño!”