[LE}– El ‘aporte cultural’ del spanglish

De Walmart (USA) me trajeron un medidor como éste:

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Como puede verse, es de los que indican en un dial la presión del caucho (llanta, neumático) de un vehículo, tanto en PSI (Pounds per Square Inch, o libras por pulgada cuadrada) como en kilogramos por cm3.

Como ocurre en USA desde un tiempo a esta parte, las instrucciones de uso de muchos productos vienen en inglés y, supuestamente, en español. Y digo supuestamente porque no es español sino spanglish: una chabacana mezcla de palabras españolas con otras que son aberraciones, y que a veces se entienden si se les pone imaginación o se está viendo el objeto que con ellas se quiere nombrar, y a veces resultan del todo ininteligibles o exponentes de un pobrísimo conocimiento de la lengua española.

Lo que sigue es una muestra:

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  • En algunas palabras pusieron tilde, pero en otras no.
  • En vez de haya, pusieron haiga. [¡Loado sea Dios! ¡Hace siglos que no oigo esta barbaridad!].
  • En vez de dial, varilla. [Hay medidores de varilla, pero éste es de dial]

[Hum}– Razones (24) por las que las bicicletas son mejores que las mujeres

NotaCMP.- Esto viene de España, y allá se llama «montar» al acto de copular, tal vez porque, en la mayoría de los casos, para la cópula en el mundo animal el macho se monta sobre la hembra.

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  1. Puedes montar tu bicicleta en cualquier momento del mes.
  2. Las bicicletas no dan problemas ni se quejan hasta que algo está realmente mal.
  3. Puedes compartir tu bicicleta con tus amigos.
  4. A las bicicletas no les importa cuántas bicicletas hayas montado antes.
  5. Cuando la montas, tú y tu bicicleta llegan siempre al mismo tiempo.
  6. A las bicicletas no les importa cuántas otras bicicletas tengas.
  7. A las bicicletas no les importa si lees revistas de bicicletas.
  8. A las bicicletas no les importa si volteas a ver otras bicicletas.
  9. Si tu bicicleta se pincha o se pone mala, puedes componerla.
  10. Si tu bicicleta se afloja, puedes apretarla.
  11. Puedes tener una bicicleta negra y mostrarla a tu familia si ningún problema.
  12. No puedes estar celoso del tipo que te arregla la bicicleta.
  13. Si le dices cosas feas a tu bicicleta, no tienes que disculparte para volver a montarla.
  14. Puedes montar tu bicicleta el tiempo que quieras y no se cansa.
  15. Puedes dejarla de montar tan rápido como quieras, y ni reclama ni se frustra.
  16. Tus padres no se mantienen en contacto con tu bicicleta anterior, después de que te hayas separado de ella.
  17. A la bicicleta no le da dolor de cabeza, por lo que siempre puedes montarla.
  18. Las bicicletas no te insultan si no las montas bien.
  19. Las bicicletas nunca quieren una noche de «sólo bicicletas».
  20. A las bicicletas no les importa si llegas tarde.
  21. Nunca tienes que bañarte antes de montar una bicicleta.
  22. Puedes montar tu bici la primera vez que la conoces, sin tener que ir a cenar, ver una película o conocer a su madre.
  23. La única protección que necesitas para montar tu bici es un casco decente.
  24. En una reunión de trabajo puedes hablar, sin que nadie se asuste, de la tremenda montada que le diste ayer a tu bicicleta.

[Hum}– Del ‘amor’ entre gallegos y argentinos: El dilema del cura gallego

Tanto insistió el Padre Genaro, un cura gallego, en los problemas teológicos que le atormentaban, que el Vaticano accedió a su petición de una audiencia con el Papa.

—Verá, Santo Padre, he leído detenidamente las Sagradas Escrituras. Entiendo lo de la concepción de la Virgen María, el milagro de los panes y los peces, la resurrección de Jesucristo, e incluso lo de la Santísima Trinidad. Pero tengo una gran duda.

—Dime, hijo mío.

—¿Qué fue de la carpintería de San José? ¿La vendieron? ¿La traspasaron? ¿Qué hicieron con ella?

[LE}– ‘Inmolarse’, uso apropiado

07/10/2015

El verbo inmolarse se desaconseja para aludir a la acción suicida de un terrorista que busca una matanza.

En los medios de comunicación se ven en ocasiones frases como

  • «Al menos 29 muertos tras inmolarse un hombre en una mezquita en Yemen» o
  • «Una mujer que portaba un chaleco con explosivos se inmoló en medio de la multitud».

Los principales diccionarios de español (el Diccionario del Español Actual, el Diccionario de la Lengua Española, y el Diccionario Clave, entre otros) definen el verbo inmolar como ‘dar la vida, la hacienda, el reposo, etc., en provecho u honor de alguien o algo’, ‘sacrificarse o dar la vida, generalmente por una causa o por una persona’ o ‘dar la vida o sacrificarse por un ideal, por una causa o por el bien de otras personas’.

Todas estas definiciones reflejan una acción individual que no conlleva provocar daño o dolor a terceros, por lo que no resulta apropiado usar el verbo inmolarse para referirse a las actuaciones de los terroristas suicidas que, con su acción de quitarse la vida, persiguen la muerte de otras personas y atemorizar a la población.

Por tanto, se recomienda que cuando se informe de los atentados de terroristas suicidas se empleen alternativas como suicidarse, acción suicida, acción terrorista o atentado suicida.

Es aún más impropio aplicar estas voces al mero hecho de que una persona se suicida, por los motivos que sean, de un modo extremadamente violento, en especial con un explosivo.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido preferible lo correcto escribir

  • «Al menos 29 muertos por el atentado suicida de un hombre en una mezquita en Yemen» y
  • «Una mujer se suicida con un chaleco con explosivos para atentar contra la multitud»,

en el primer caso con una de las alternativas dadas, y en el segundo con una reformulación de la frase.

Sí es adecuado para referirse a una persona que, por ejemplo, se quema a lo bonzo como protesta, pues dicha acción no conlleva asesinar a otras personas, como en «El monje budista Thich Quang Duc se inmola prendiéndose fuego para protestar por la persecución religiosa».

Dado que esta acción, como la del suicidio, sólo la puede ejercer una persona sobre sí misma, no es aconsejable correcto añadir el prefijo auto- para formar autoinmolarse o autoinmolación.

Fuente

[Hum}– Del ‘amor’ entre gallegos y argentinos: Primer sermón del cura gallego

Llegó a la parroquia un curita gallego recién ordenado que, como es natural, quería causar una buena impresión entre sus feligreses, pero, sabiéndose bastante bruto, le pidió al sacristán que se escondiera bajo el púlpito y le corrigiera desde allí cualquier error que él cometiera durante su sermón, que el curita comenzó así:

—Cuando Jesucristo vio que llevaban a Lázaro, ya muerto, en unas parihuelas, se acercó y le dijo ‘¡Lázaro, levántate y anda!’ Y Lázaro se levantó y ANDÓ»

—¡ANDUVO, pendejo!—, le corrigió de inmediato el sacristán.

Y el cura, rectificando, dijo

—Bueno, anduvo pendejo unos días, pero luego ANDÓ.

[*Opino}– ¿Que si iPhone o Android? No tengo esa duda

05-10-2015

Carlos M. Padrón

Sigo resistiéndome a pagar por un celular más de lo que me ha costado mi muy buena computadora de escritorio.

Por tanto, no existe para mí esta duda porque, aparte de lo más común, como WhatsApp, la hora en diferentes ciudades, etc., uso internet desde mi celular para ver algo en este blog o, si acaso una vez al mes, para alguna consulta, jamás para una transacción bancaria, para preguntar cómo llegar a donde quiero ir o para enviar/recibir e-mails.

La única cuenta e-mail que tengo vinculada a mi smartphone la he usado para bajar apps realmente útiles, como la de apagar la pantalla sin necesidad de presionar el botón lateral, y para actualizar los contactos a través de mi PC y no tener que hacerlo por medio del minúsculo tecladito del celular, una miniatura que detesto incluso en los celulares con pantalla de 5.5 pulgadas, como el mío.

Así que no veo motivo para pagar los altos precios de un iPhone, o de un Android de marcas famosas, pues un clon me sirve de maravilla, y aquéllos de los que he tenido noticia son todos clones de Android, no de los muy caros iPhones.

El smartphone que tengo desde julio de 2013 es un clon del Samsung S3 que entonces costaba más de 600€ pero que a mí me costó $140, y sigue funcionando muy bien. Cuando deje de hacerlo así me daré a la búsqueda de otro clon.

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05/10/2015

Android o iOS: ¿qué sistema operativo es más seguro?

El debate está en la calle. Después de que Apple reconociera el ataque de XcodeGhost, el debate regresa entre los usuarios con más fuerza que nunca.

En los últimos meses, nos hemos ido enterando de las vulnerabilidades que los ciberdelincuentes han aprovechado sin que Google ni Apple pudiesen hacer nada. No hay que olvidar que hace poco saltó a la luz el mayor fallo de seguridad en Android jamás detectado y que afectaría al 95% de los usuarios.

Mientras, Apple ha reconocido que un grupo de «hackers» chinos habían colado virus informáticos en unas cuarenta aplicaciones alojadas en la tienda virtual de descarga App Store.

Queda claro una vez más que nadie está a salvo en internet. Por esta razón, interesa conocer tanto los pros como los contras de ambos sistemas operativos, para facilitar al usuario la deliberación a la hora de elegir uno u otro sistema operativo.

Ventajas e inconvenientes de iOS

Se dice que iOS es un sistema operativo cerrado y, por tanto, más seguro por defecto. Apple ejerce especial control sobre el trabajo de los desarrolladores de aplicaciones: la App Store tiene diferentes mecanismos para verificar las herramientas, su origen y funcionalidades.

Otra de las ventajas es que en iOS 8 los datos que se guardan en el calendario, contactos, notas y recordatorios cuentan con una capa extra de cifrado. Sin embargo, tampoco es que las medidas de Apple sean la panacea, como se ha demostrado estos días. Ningún sistema puede controlarse al 100% ni ser totalmente cerrado. En cuestiones de privacidad alcanza sólo un aprobado raspado: no son pocas las ocasiones en que se ha desvelado la existencia de vulnerabilidades, puertas traseras en sus dispositivos o ataques a las cuentas ID.

Ventajas e inconvenientes de Android

Android ofrece más libertad a sus desarrolladores. Muchos utilizan el lenguaje de programación C++, más complejo que los surgidos posteriormente, y, por tanto, más difícil de modificar por parte de los cibercriminales. Sin embargo, el ser el sistema operativo con mayor cuota de mercado es una venaja para los criminales. Si quieren difundir un malware, ¿qué mejor manera de hacerlo que utilizando la plataforma más visitada?

Se reconoce, sin embargo, que la cosa se tuerce cuando usan lenguaje Java en fragmentos sensibles del código de las «apps», ya que resulta fácilmente modificable. Los ciberdelincuentes pueden insertar su propio código malicioso sin demasiadas dificultades.

A diferencia de Apple, los usuarios de la Play Store adquieren aplicaciones menos seguras. Existe un menor nivel de exigencia para evitar la aparición de herramientas de origen desconocido y, una vez instaladas, el sistema operativo no avisa de las incertidumbres.

Sin embargo, Android permite la aplicación de la tecnología HCE (‘Host Card Emulation’) para realizar pagos seguros a través de los «smartphones». Funciona a través de una «app» que ofrecen los Bancos y que puede bajarse e instalarse en el teléfono. Se trata de toda una ventaja, pues cuando se realiza un pago en la ‘nube’, la herramienta envía la información del usuario a través de estándares seguros instalados en los chips NFC del dispositivo.

Se disponga o no de un dispositivo iOS o Android, el verdadero encargado de velar por la seguridad de la información es el propio usuario. Por esta razón, se aconseja el uso de contraseñas seguras, cambiarlas a menudo y tener mucho ojo con las aplicaciones que se instalen.

Fuente