[LE}– ‘Puesta a punto’, no ‘puesta apunto’, y ‘a punto de’, no ‘apunto de’

11/09/2015

‘Puesta a punto’, no ‘puesta apunto’

La locución puesta a punto se escribe en tres palabras, tal y como señala el Diccionario Académico, y no en dos, puesta apunto.

Es frecuente encontrar en las noticias una escritura inadecuada de esta expresión:

  • «El Barça debe quedar al margen de esta puesta apunto, ya que la FIFA así lo exige en su sanción»,
  • «Este lunes, mientras el resto de la plantilla descansaba, el de Torrente comenzó su puesta apunto» o
  • «Guerra necesita comenzar a trabajar con el Málaga desde ya para completar su puesta apunto».

Como señala el Diccionario Académico, puesta a punto alude a la ‘operación consistente en regular un mecanismo, un dispositivo, etc., a fin de que funcione correctamente’.

Tal como indica el Vocabulario de Fútbol, de Antonio Teruel Sáez, en el mundo del deporte se emplea esa locución (o poner[se] a punto) para referirse al entrenamiento o ejercicio que permite a los jugadores ‘alcanzar la intensidad física ideal para jugar un partido o una competición’.

También se usa cuando un jugador, después de un largo periodo de inactividad por lesión, está físicamente preparado para volver y no perjudicar el juego de sus compañeros.

En cualquier caso, la locución puesta a punto está formada por tres palabras, y, en los ejemplos anteriores, lo correcto habría sido escribir 

  • «El Barça debe quedar al margen de esta puesta a punto, ya que la FIFA así lo exige en su sanción»,
  • «Este lunes, mientras el resto de la plantilla descansaba, el de Torrente comenzó su puesta a punto» y
  • «Guerra necesita comenzar a trabajar con el Málaga desde ya para completar su puesta a punto».

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‘A punto de’, no ‘apunto de’

La locución a punto de, que seguida de infinitivo expresa la proximidad de una acción, se escribe en tres palabras, como indica el Diccionario Académico, y no con dos, apunto de.

En los medios de comunicación se observa en ocasiones la escritura inapropiada de esta expresión:

  • «Hoy, apunto de cumplirse 30 años del lanzamiento de aquella versión, sale al mercado Windows 10»,
  • «El Real Madrid, apunto de fichar a Kiko Casilla» o
  • «¿Qué hacer si están apunto de despedirte?».

Según se aprecia en los diccionarios habituales de referencia, a punto de, en tres palabras y seguida de infinitivo, y no apunto de, indica que una acción va a realizarse inmediatamente, o que iba a realizarse, pero se vio interrumpida por alguna razón.

Así pues, en los ejemplos iniciales lo apropiado correcto habría sido escribir

  • «Hoy, a punto de cumplirse 30 años del lanzamiento de aquella versión, sale al mercado Windows 10»,
  • «El Real Madrid, a punto de fichar a Kiko Casilla» y
  • «¿Qué hacer si están a punto de despedirte?».

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[LE}– ‘Los cíber’, plural invariable

10/09/2015

El sustantivo cíber, acortamiento de cibercafé, tiene plural invariable: los cíber.

Se considera cibercafé al ‘local o establecimiento provisto de sistemas informáticos para navegar por internet’, tal como indica el Diccionario Clave. 

Sin embargo, es frecuente que, en el lenguaje común, se produzca un acortamiento del término y se hable de cíber. En este caso, esta voz requiere la tilde y no es necesario el uso de cursiva ni comillas.

Respecto al plural, en ocasiones se forma de manera inadecuada mediante la adición de una ese, como en 

  • «Los ‘cibers’ españoles luchan contra la extinción»,
  • «La tecnología trajo consigo el surgimiento de uno de los lugares con gran concurrencia en sus comienzos, “los cibers”» o
  • «Los cibers se reinventan y suman servicios para mantener clientes».

Tal como indica la Nueva Gramática de la Lengua Española, algunos acortamientos de palabras, como híper y súper, mantienen su plural invariable. Lo mismo puede aplicarse al término cíber, ya que reúne características ortográficas y gramaticales similares a las dos anteriores.

Por tanto, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir los cíber con tilde, plural invariable y sin resalte tipográfico:

  • «Los cíber españoles luchan contra la extinción»,
  • «La tecnología trajo consigo el surgimiento de uno de los lugares con gran concurrencia en sus comienzos, los cíber» y
  • «Los cíber se reinventan y suman servicios para mantener clientes».

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[LE}– ‘Aumentar al doble’ no es lo mismo que ‘aumentar el doble’

09-09-15

Aumentar (algo) al doble es ‘incrementarlo hasta duplicarlo’, mientras que aumentar (algo) el doble supone ‘duplicar un incremento dado’, que es preciso especificar.

Así, cuando se dice que «Las exportaciones aumentaron al doble el año pasado» se indica que en el ejercicio actual fueron un 100% superiores a las del anterior, pero si decimos «Las exportaciones aumentaron el doble que el año pasado» se entiende que si el año pasado crecieron un 3%, éste lo han hecho un 6%.

En los medios de comunicación se encuentran frases como

  • «Aumenta el doble la venta a través de pantallas táctiles» o
  • «La región aumenta el doble sus centros bilingües al pasar de apenas 200 a más de 400».

En esos casos, y si lo que se quiere indicar es que se duplicaron las cantidades iniciales, lo adecuado habría sido escribir 

  • «Aumenta al doble la venta a través de pantallas táctiles» o
  • «La región aumenta al doble (o duplica) sus centros bilingües al pasar de apenas 200 a más de 400».

Cuando se emplea, por el contrario, la expresión aumentar el doble es preciso explicitar un término de comparación (el doble que el año pasado, el doble que su competencia, el doble de lo previsto…).

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[LE}– ‘Motu proprio’, no ‘(de) motu propio’

08/09/2015

Motu proprio es la expresión latina correcta, no (de) motu propio.

Motu proprio —con una r tras la segunda p— es la fórmula latina recomendable para referirse tanto a la locución adverbial que significa ‘voluntariamente o por propia iniciativa’, como al sustantivo con el que se alude a la ‘bula pontificia o cédula real expedida motu proprio’.

Sin embargo, en la prensa se encuentran ejemplos del uso como sustantivo con otra grafía:

  • «El papa Francisco decidió emitir dos “motu propio” con los cuales modificará y agilizará los procesos de nulidad de los matrimonios católicos».

Cuando se utiliza como locución, es frecuente encontrar ejemplos en los que además se emplea la preposición de, como en 

  • «La comisaria provincial abandona el cargo de motu propio», 

cuyo uso la Academia considera inapropiado.

Por lo tanto, en ambos casos habría sido preferible escribir motu proprio.

Se recuerda, además, que la Ortografía Académica dice que lo más adecuado es emplear cursiva (o comillas si no se dispone de este tipo de letra) para las locuciones latinas.

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[Hum}– Petición de un marido

Marido: «Hoy me encontré una lámpara de Aladino»

Mujer: «¡Guau! ¿Y qué le pediste, querido?»

Marido: «Le pedí que aumentara 10 veces tu inteligencia».

Mujer: «¡Oh! Te adoro. ¿Y lo hizo?»

Marido: «Se echó a reír, y me dijo que la multiplicación por cero no es posible».

[*FP}– En California y Canarias, este verano de 2015

05-09-2015

Carlos M. Padrón

Chepina y yo fuimos para Canarias el pasado agosto, después de asistir en Carmel (California, USA) a la boda de mi hija Elena. Una ceremonia muy distinta a las que he visto en otros lados y, en particular, muy emotiva.

En esta foto, previa al momento de la entrega que el padre hace de su hija, ya Elena iba llorando, y yo estaba cerca de hacer lo mismo.


Pero, pasado ese trance, ya todo fue mejor, como lo muestra esta foto:

Además, como allí me dijeron que me parezco a Robert Wagner, me dejaron dudando sobre si continuar vuelo a Canarias o irme a Hollywood.

(En las fotos que siguen, nombro siempre de izquierda a derecha a las personas que en ellas aparecen)

Como de costumbre, en el aeropuerto de Los Rodeos, o Tenerife Norte, nos esperaban varios amigos, con algunos de los cuales nos reuniríamos luego en El Paso.

Gilberto Cruz, Juan Enrique Brito, Carlos M. Padrón, Carmen Josefina (Chepina) Pernía de Padrón (en adelante sólo Chepina), y Wifredo Ramos

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El Paso estaba de fiesta, y muy engalanado por la celebración de la Bajada de la Virgen del Pino.

La torre de la Iglesia Nueva y, al fondo, la acostumbrada brisa, que, misteriosamente, no sopla cuando Chepina está en el pueblo. Son siete ya las veces que esto ha ocurrido, algo fuera de toda probabilidad

Pero en este viaje a Canarias nos animaban motivos diferentes al de disfrutar de la romería asociada a esa festividad (para la que el amigo Wifredo Ramos, cronista oficial de El Paso, preparó estos APUNTES porque no pudo asistir), a la cual, sin embargo, asistimos, pero no caminando un largo trecho acompañando a la imagen en su bajada desde el monte al centro del pueblo, como hemos hecho otras veces, sino esperándola en puntos clave en los que suelen hacerse danzas en su honor, y luego a que pasara frente a la casa en que, con un numeroso grupo de amigos y conocidos, aguardábamos haciendo el «sacrificio» de comer y beber (vino, y del tinto, claro está).

Pepe López, el dueño de la casa y amable anfitrión

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Al igual que ya hiciera en la romería de 2009, este año 2015, Chepina se vistió de «maga», o sea, que vistió el traje típico de La Palma, lo que en la romería lucen muchos —hombres y mujeres— de los que en ella participan.

El factor común a todo lo que sigue es la compañía de amigos, excelentes personas con las que me une una amistad de, en algunos casos, más de 70 años. Y el departir con ellos es, sin duda, lo mejor que de estos viajes obtengo.

Además de la presentación pública de mi novela, de la que ya colgué en el blog el muy bien documentado artículo titulado «De la presentación oficial de mi novela ‘Aquel futuro de mil caminos’», los más de los días, entre 09:00 y 09:30 de la mañana salíamos a caminar por entre los pinares de El Riachuelo, disfrutando del silencio «atronador» y del aire límpido, perfumado y fresco.

Detrás: Carlos M. Padrón, José María Brito, Laura de Brito, Francisco Lorenzo, Javier Simón, e Isabel de Simón.
Delante: Chepina, y Fidel González.

Luego, sobre las 11 de la mañana, nos reuníamos en un bar ubicado en El Paso downtown 🙂 , y allí, frente a cafés (algunos con leche condensada, porque saben mejor) y refrescantes «cañas» (cerveza de sifón), arreglábamos el mundo y, sobre todo, establecíamos las «coordenadas» (lugar, fecha y hora) de la próxima comilona.

Si digo comilona es porque, normalmente, cuando no estoy con amigos, como apenas un tercio de lo que como en esas «gastroreuniones» con ellos. La de asistencia más numerosa fue la celebrada en homenaje a nosotros, en la que éramos 14 comensales, parte de los cuales aparecen en las fotos que siguen.

Pido disculpas a Álvaro Taño, Javier Simón y señora, porque, aunque asistieron, no aparecen en ninguna. Pude tomar más, pero para ello habría tenido yo que salir del sitio en que me senté, lo cual no era fácil.

Juan Enrique Brito, Manuel Ángel Yanes, Oswaldo Izquierdo, Rosa Margot de Izquierdo, Chepina, Carlos M. Padrón, y Laura de Brito

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Carlos M. Padrón, Laura de Brito, Berta Nola de Martín, José Antonio Martín, y José María Brito

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José Antonio Martín, José María Brito, y Francisco Lorenzo

Otras comilonas fueron en familia, en la casa de algún amigo, donde, por supuesto, se come más porque el anfitrión no cesa en su samaritano empeño de que probemos esto, lo otro y lo de más allá. Son las ocasiones en las que un puro palmero me ayuda con la digestión y la hiperventilación que me aqueja cuando a nivel del mar hace calor.

Mario Rigoberto Rodríguez, Eyilda de Rodríguez, y Carlos M. Padrón

Tampoco faltó la celebración del 59° aniversario de la odisea que en una excursión a La Caldera de Taburiente vivimos cuatro amigos —Ángel Díaz (Lelo), Wifredo, Gilberto y yo— el 06 de julio de 1956. Pero, a diferencia de otros años, en éste no pudo unírsenos Wifredo porque vive en Tenerife y allá está esperando estrenarse como abuelo. Sin embargo, celebramos Lelo, Gilberto y yo.

Gilberto Cruz (que con su mano derecha da a entender que falta Wifredo, «El hombre chiquito», como Gilberto lo llama), Ángel Díaz (Lelo), y Carlos M. Padrón

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Gilberto Cruz, Carlos M. Padrón, Chepina, y Ángel Díaz (Lelo)

Ni tampoco faltaron los paseos a los que ya nos ha acostumbrado el amigo Roberto González que se ha constituido en el guía-instructor oficial de Chepina —y a veces también mío— en La Palma y Tenerife.

Fuencaliente (La Palma). Las Salinas

Chepina, y Roberto González

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Fuencaliente (La Palma). Caserío costero

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La Laguna (Tenerife). El Camino Largo

Chepina, y Roberto González

Ya de regreso en Venezuela necesitamos unas vacaciones, pues el ajetreo fue de campeonato porque, por ejemplo, en avión hicimos 14 vuelos, a saber:

1: Caracas – Santo Domingo (República Dominicana)
2: Santo Domingo – New York
3: New York – Salt Lake City
4. Salt Lake City – San José (California)
5: San José – Salt Lake City
6: Salt Lake City – Atlanta
7: Atlanta – Santo Domingo
8: Santo Domingo – Madrid
9: Madrid – Tenerife
10: Tenerife – La Palma
11:  La Palma – Tenerife
12:  Tenerife – Madrid
13: Madrid – Santo Domingo
14:  Santo Domingo – Caracas
Que en total suman 17.318 millas, o 27.870 kilómetros.

Estamos cansados, pero, sin duda, valió la pena. Gracias, unavez más, a todos esos buenos amigos por la compañía, el soporte y los buenos momentos que nos depararon.

[LE}– ‘Dejarse ganar’, no ‘dejarse perder’

03/09/2015

Dejarse ganar es la expresión propia del español para aludir al momento en el que una persona permite a otra obtener lo que se disputa en un juego, batalla, oposición, pleito, etc.

O sea, por lo que uno deja que el otro le gane, no que el otro «le pierda».

En las noticias pueden verse en ocasiones frases como

  • «Descalifican a ocho jugadoras de bádminton por dejarse perder» o
  • «Expulsan a ocho deportistas por dejarse perder en los JJ. OO.»

La perífrasis dejarse + infinitivo, tal y como explica el Diccionario de Uso del Español de América y España, significa ‘permitir que alguien actúe sobre uno sin oponer resistencia’. El origen de la forma inadecuada dejarse perder puede encontrarse en el cruce de dejarse ganar y el sentido que tiene, ‘perder a propósito’.

Así, en los casos anteriores, lo correcto habría sido escribir

  • «Descalifican a ocho jugadoras de bádminton por dejarse ganar» y
  • «Expulsan a ocho deportistas por dejarse ganar en los JJ. OO.».

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