[*Opino}– La manida mala interpretación de señales entre hombres y mujeres

03-02-15

Carlos M. Padrón

Sí, sé que soy de la vieja escuela, pero, hasta donde sé, incluso por boca de miembros de la nueva, las más de las mujeres que van a un bar no andan buscando amigos.

De ahí que tenga bastante lógica eso de que, según el artículo que copio abajo, cuando «ella se muestra encantadora, simpática y sonriente, él interpreta su comportamiento como interés sexual».

Por tanto, si las mujeres aseguran que los hombres malinterpretan a menudo sus señales de amistad y las toman como señales sexuales, y, por el otro lado, los hombres afirman que las mujeres suelen malinterpretar sus señales de interés sexual y las toman como de amistad, queda claro que, salvo excepciones que no he visto, en esos casos hay tensión sexual, sobre todo por parte del hombre, y por eso ratifico lo que dije en este artículo: “Donde haya tensión sexual no puede haber amistad químicamente pura”, donde explico lo que entiendo por «químicamente pura».

Además, es lógico que exista esa tensión sexual porque, como dice el artículo, el hombre siempre tenderá a tomar la vía de conseguir sexo porque l»a Naturaleza lo impulsa a aprovechar cualquier oportunidad de reproducirse».

Eso de que la mujer evita el sexo porque «corre el riesgo de embarazo, parto, lactancia y la crianza del niño», hace tiempo que es historia. Ellas saben bien que hoy pueden disfrutar del sexo sin correr esos riesgos.

En fin, que cada vez encuentro más acertada la sentencia de que “El  hombre  por el  que  una  mujer  dice  sentir  sólo amistad, es en realidad un amante con el que ella no quiere acostarse”.

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31/01/2015

Ella piensa en amistad, él piensa en sexo

Psicólogos evolutivos explican por qué hombres y mujeres malinterpretan tan a menudo sus intenciones en las relaciones personales

Un hombre y una mujer acaban de conocerse en un bar presentados por un grupo de amigos. Entablan una animada conversación.

Ella se muestra encantadora, simpática y sonriente. Él interpreta su comportamiento como interés sexual.

En otro grupo cercano, la misma escena. Él se siente sexualmente atraído por la mujer que acaba de conocer. Igualmente, entablan una conversación y él se muestra encantador, simpático y sonriente. Ella piensa que él sólo está siendo amable.

Quizás suene algo tópico, pero probablemente sea fácil identificarse con la situación. ¿Es que los dos sexos no se entienden? Pues según un estudio del Departamento de Psicología de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega (NTNU), precisamente uno de los países con mayor igualdad de género y sexualmente liberal, las mujeres aseguran que los hombres malinterpretan a menudo sus señales de amistad como señales sexuales.

Por el contrario, los hombres que participaron en el estudio afirman que las mujeres suelen malinterpretar sus señales de interés sexual como de amistad.

Los investigadores, que entrevistaron a 308 hombres y mujeres heteroseuxales de entre 18 y 30 años, creen que hay una explicación evolutiva: la capacidad de un hombre para reproducirse implica aprovechar cualquier oportunidad. Puede gastar mucha energía en el cortejo y quedarse sin relaciones sexuales, sí, pero el costo de no intentarlo sería mayor, ya que entonces no sería capaz de reproducirse.

«La capacidad reproductiva de un hombre, es decir, la cantidad de hijos que tenga, depende de la cantidad de mujeres que sea capaz de dejar embarazadas. Pero eso no funciona así en las mujeres», explica Bendixen.

Una mujer puede tener sexo con diferentes hombres en un corto período de tiempo, y sin producir más hijos. Así que para los hombres es una situación de bajo riesgo con una recompensa potencialmente alta tener relaciones sexuales cada vez que la oportunidad se presente, pero no para las mujeres.

El listón más alto

Una mujer corre el riesgo de embarazo, parto, lactancia y la crianza del niño, así como la pérdida de oportunidades de reproducirse con otros compañeros más interesantes. A través de miles de generaciones, la psicología de la mujer ha evolucionado para poner el listón más alto, lo que significa que necesitan señales mucho más claras que los hombres antes de considerar el sexo.

«A pesar de que estos procesos no son conscientes, aún podemos medir empíricamente los resultados», dicen los investigadores. Las mujeres del estudio contestaron que su interés amistoso en un hombre había sido malinterpretado como sexual alrededor de 3,5 veces durante el último año, como promedio.

Los participantes masculinos también informaron de que habían sido malinterpretados por el sexo opuesto de esa manera, pero con mucha menos frecuencia. Eso sí, ellos rara vez malinterpretan a las mujeres que realmente les hacen señales de interés sexual.

Cuidado con el acoso sexual

Los investigadores quieren conocer ahora si estos problemas de comunicación podrían conducir al acoso sexual.

«A pesar de que la psicología evolutiva y nuestros hallazgos pueden ayudar a explicar algún comportamiento sexual inapropiado en los hombres, eso no quiere decir que los psicólogos evolucionistas defiendan que eso ocurra. Se pueden tomar medidas para prevenir el acoso sexual —subrayan—. Ayudará simplemente si enseñamos a los hombres que si una mujer se ríe de tus chistes, se acerca o toca tu brazo en una fiesta no significa que esté interesada sexualmente, ni siquiera si tú piensas que lo está».

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[LE}– ‘Forfait’, voz adaptada al español

04/02/2015

La palabra forfait, que alude a cierto tipo de abono, se considera voz adaptada que no necesita cursiva ni comillas.

Tal como señala el Diccionario del Estudiante, de las Academias de la Lengua, forfait se emplea especialmente en el ámbito del turismo y de los deportes de nieve con el sentido de ‘abono que se paga por anticipado y permite disfrutar de un servicio o de unas instalaciones por un tiempo determinado’.

Dado que se considera ya un vocablo castellano, recogido en la 23.ª edición del Diccionario Académico, lo apropiado es escribirlo sin ningún destacado, como comillas o cursiva, y pronunciarlo como se escribe: /forfáit/. Su plural es forfaits.

En los medios de comunicación se encuentran frases como

«Las estaciones de esquí del Pirineo de Lleida han vendido esta temporada un total de 1 060 000 forfaits, un 13 % menos que el año pasado» o 

«Las aplicaciones, además de permitir la compra de forfaits, ofrecen información sobre las pistas».

En estos casos, aunque el uso de forfait es válido, podría haberse usado también abono.

También se usa en ocasiones la expresión a forfait, que tampoco es preciso escribir en cursiva y que, según el Diccionario Académico, significa ‘mediante el procedimiento de comprar o vender un conjunto de cosas o servicios conviniendo anticipadamente un precio global’.

En este caso, a menudo también se puede hablar de tanto alzado.

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NotaCMP.- Repito. Me gustaría saber cuántos españoles van a pronunciar la ‘t’ final de la palabra forfait, y cuantos la ‘ts’ final del plural de esa palabra. Igual para test y tests.

[*Opino}– El problemático futuro de Plastaforma (aka Miami)… o de casi toda Florida

03-02-15

Carlos M. Padrón

En nada me extraña lo que acerca de Miami dice el artículo que copio abajo, pues si bauticé ese lugar como Plastaforma fue porque, como dije AQUÍ, desde el aire puede constatarse que es una plasta o plataforma, sin pinta de tierra realmente firme y colocada a ras del mar.

Parece algo artificial flotando en el espacio, sin residentes fijos sino destinado a que los viajeros hagan escala en viajes a lugares que sí son «tierra» de verdad, con montañas, valles y demás accidentes geográficos.

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03/02/2015

Norbert Höfler

¿Sabes que Miami se hunde?

La amenaza de inundación es seria: el aumento del nivel del mar ya se percibe en sus calles encharcadas. Los que más peligro corren son los ricos: sus casas están en primera línea.

Las cucarachas salen de grietas y ranuras; son muchísimas, y grandes como abejorros gordos. Buscan terreno seco, la seguridad.

Si no lo consiguen, acabarán convertidas en comida para peces. Raymond Romero se apoya en una valla oxidada y entorna los ojos bajo el sol de la mañana. «Veo este espectáculo dos veces al día», dice. Las cucarachas vienen con la subida de la marea. El agua rebosa por los sumideros situados delante de su casa en Miami Beach. También se desborda del canal de 20 metros de ancho que pasa por detrás de la vivienda e inunda la terraza.

Al cabo de un rato el agua se retira, regresa al canal, fluye de vuelta a los sumideros… por el momento, pues volverá dentro de 12 horas.

Raymond Romero, de 39 años, vive junto a un canal navegable, sólo cuatro manzanas detrás de los hoteles de lujo que se alinean a lo largo de esta famosa playa. Tras cada inundación, Romero saca sus muebles a la calle para que se sequen. Dice que ya no se puede permitir pagar el seguro de la casa. Las cuotas suben al mismo ritmo que el nivel del agua.

Florida sumergida

La mayoría de los seis millones de habitantes de su área metropolitana saben que la ciudad acabará siendo víctima de la subida del nivel del mar. Ya casi nadie discute si ocurrirá o no, lo único que no se sabe es en qué momento la mayor parte de Florida pasará a ser inhabitable por culpa de las aguas.

Puede ser en 20 años, en 50 o en 100. Los científicos avisan: Miami sucumbirá a la inundación. En su último informe, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático estima que el nivel del mar habrá subido entre 26 centímetros y un metro para finales de este siglo.

Otros estudios creen posible una subida de entre 1,80 metros y seis metros. Miami ocupa el puesto número uno en la lista de ciudades con el mayor riesgo de daños económicos, por delante de Nueva York, Boston, Bombay, Shenzen, Calcuta o Bangkok.

El buzo urbano

Hora punta en Miami Beach. Freddy Pérez está sumergido hasta el cuello en uno de los sumideros de una arteria urbana de cuatro carriles. La marea también se desborda en esta zona, aflora por conductos y tuberías.

«Estamos instalando bombas fijas y elevando los muros de contención», explica Pérez. Desconoce durante cuánto tiempo estas medidas serán eficaces. «Quizá unos diez años, quizá veinte. Depende de lo rápido que se derrita el hielo de Groenlandia», dice.

Philip Lavine, alcalde de Miami, está convencido de que la ciudad se puede salvar. Si dijera otra cosa, podría provocar una huida en estampida de los inversores. Se sigue construyendo como si no hubiera peligro. Compañías financieras y Bancos de todo el mundo se están instalando en la ciudad.

Incluso en las muy amenazadas playas de Miami Beach se alzan nuevos bloques de viviendas. En el área de Miami se están levantando unas 150 torres de oficinas, hoteles y apartamentos. Los planificadores urbanos calculan un crecimiento de la población de tres millones de personas hasta el año 2060.

El gobernador de Florida, el republicano Rick Scott, encaja a la perfección en este ambiente: cree que el cambio climático es pura propaganda izquierdista. Algo que inquieta a Harold Wanless, profesor de Geología en la Universidad de Miami que lleva desde los ochenta avisando del peligro de la subida del nivel del mar. Cree que los acuerdos internacionales para la protección del clima son buenos, pero que en el caso de Miami ya es demasiado tarde para revertir la situación.

El profesor Wanless despliega unos mapas del sur de Florida. Muestran la cantidad de tierra que se iría perdiendo si el agua subiera hasta los 1,80 metros. Las aguas residuales ya no podrían evacuarse, el sistema de vaciado de las cisternas no funcionaría, los inodoros no servirían de nada. Según los mapas de Wanless, dentro de diez años sólo quedaría un fragmentado paisaje de islas.

Piet Dircke dirige el departamento de gestión del agua en la empresa holandesa «Arcadis». Fue su equipo, con experiencia en Nueva Orleans tras el huracán Katrina, el que planificó el sistema de diques y bombas de achique que impidió que la tormenta Isaac se tradujera en otra catástrofe.

Después de tres horas examinando los canales y elementos de contención en las orillas, concluye que «los edificios más valiosos en esta ciudad están pegados al agua. Incluso en días de escaso viento sólo los separan unos pocos centímetros, y muchas parcelas y casas se inundan. El mar era el mejor amigo de Miami, pero ahora se está convirtiendo en su peor enemigo. Sólo veo una solución: construir una plataforma firme varios kilómetros mar adentro, delante de la ciudad, que se alce muy por encima del nivel del agua y sobre la que se puedan construir casas. De esa forma, la nueva Miami protegerá a la antigua».

Philip Stoddard, biólogo y responsable municipal del pequeño distrito de Miami Sur, nos muestra el segundo gran problema al que se enfrenta la ciudad: se asienta sobre una roca caliza porosa y llena de agujeros, en lo que hace millones de años fue un arrecife de coral.

La subida del nivel del mar empuja a su vez el nivel del agua dulce acumulado bajo la ciudad. En lugares muy bajos, el agua ya aflora en la superficie cuando hay marea alta.

Stoddard cuenta: «La gente llama a los bomberos y les dice: ‘No llueve, pero se me está haciendo un lago en el jardín’». Como regidor de un barrio de apenas 13.000 habitantes, Stoddard ha establecido que, para construir en Miami Sur, sea obligatorio hacerlo sobre pilotes. Y las nuevas calles ya se están haciendo elevadas.

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[LE}– ‘Narcodrón’, con tilde

03/02/2015

El término narcodrón se escribe con tilde, de acuerdo con las normas generales de acentuación.

Los drones usados para el tráfico de drogas reciben a menudo la denominación de narcodrón, vocablo bien formado mediante la aplicación del elemento narco- al nombre dron, pero que, al ser voz aguda acabada en ene, requiere tilde: narcodrón y no narcodron.

Además, lo apropiado es escribirlo en una palabra, que no necesita ni comillas ni cursiva, como tampoco necesita mayúscula, ya que no es un nombre propio.

Se desaconsejan, por tanto, las grafías que se ilustran en los siguientes ejemplos de diversos medios de comunicación:

  • «Refirió el reciente caso del “narco dron” descubierto en México»,
  • «Interceptan un Narco-Dron en Australia»,
  • «Cayó un “narco-drone” en la frontera» y
  • «Un narcodron se desploma en un supermercado».

En todos ellos lo apropiado es escribir narcodrón.

El plural de narcodrón es narcodrones, que por ser llana acabada en ese se escribe sin tilde.

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[Hum}– Para gustos,…

A nueve de cada diez hombres les gusta que las chicas vayan ligeritas de ropa. Al décimo le gustan los otros nueve.

NotaCMP.- Tal y como están las cosas, creo que habría que decir «A siete de cada diez….».

[*MiIT}– De la preservación de fotos y documentos importantes

30-01-15

Carlos M. Padrón

El artículo que copio abajo alerta sobre la posibilidad de perder fotos por falla —debido al tiempo de trabajo, que no es lo mismo que la edad— del disco duro donde se hayan guardado.

Ya he dicho que no me gusta la nube, en parte porque, en países donde internet va muy lento o falla del todo, se dificulta o imposibilita el acceso a ella, y en parte porque lo que yo ponga allí deja de ser mío, pues legalmente pertenece al propietario de esa nube.

Aparte esto, hay buenas prácticas para retrasar el momento en que podrían perderse las fotos u otros documentos importantes.

1. Apagar la PC en la noche. Hay quienes jamás la apagan, con lo cual los discos trabajan algo más de tiempo.

2. Respaldar en disco externo el contenido —o al menos lo valioso— que haya en los internos, y activar el externo sólo cuando se vaya a hacer el respaldo; de esta forma, su vida será más larga. Es algo que hago cada semana, y aunque las más de las personas que conozco no lo hacen nunca, ni siquiera con sus celulares, sí ponen el grito en el cielo cuando pierden algo por falla del disco donde lo tenían, o por una infección del sistema operativo (OS), en cuyo disco también tenían, imprudentemente, datos valiosos. En ese caso, como no respaldaron el OS ni los tales datos valiosos, sólo les queda resignarse a la pérdida de esos datos, formatear el disco y reinstalar el OS, con la consiguiente y muy larga tarea de volver a instalar los programas que tenían,… si es que conservaron su ejecutable —generalmente un .EXE— o saben dónde conseguirlo y pueden hacerlo.

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27 ENE 2015

Ramón Peco

¿Qué será de nuestras fotos digitales dentro de 10 años?

El fotógrafo estadounidense Levi Bettweiser reveló recientemente 31 carretes de fotografías de la Segunda Guerra Mundial que adquirió en una subasta.

A pesar de las décadas transcurridas, las imágenes permanecían en bastante buen estado. No son las únicas fotos que Bettweiser ha rescatado del olvido, pues en su proyecto Rescued Film difunde en internet fotos de carretes que le han sido donados.

Las extraordinarias imágenes de la fotógrafa anónima Vivian Maier, o las que guardaba la maleta mexicana de Robert Capa, han llegado hasta nosotros gracias a la perdurabilidad de la plata de los negativos. ¿Lograrán nuestras imágenes digitales sobrevivir dentro de 10, 20 o 50 años?

Al margen de si las guardamos en un disco duro o en la nube, no está nada claro que superen el paso del tiempo de la misma forma que las registradas en un negativo fotográfico.

En la exposición Data Recovery del fotógrafo Diego Collado, que estos días puede verse en la Escuela Blank Paper de Madrid, es posible comprobar que las fotos digitales pueden deteriorarse. Las imágenes que se pueden ver en la muestra provienen de tarjetas de memoria de segunda mano compradas por Collado.

Aunque sus propietarios originales pensaron que las imágenes que almacenaban en ellas desaparecieron al borrarlas, Collado las trajo de vuelta usando el programa que da título a la exposición.

Aunque en principio buscaba sólo recuperar fotos intactas por correo electrónico, Collado cuenta que “sucedió lo inesperado: una de las imágenes se recuperó parcialmente y el vacío resultante aparentaba ser rellenado con arbitrariedad. Éste es el momento que me lleva al orgasmo mental. Reconocer que el relleno no era arbitrario, sino subjetivo (…). Podemos comenzar a pedirle a los computadores y programas, respuestas que anteriormente habíamos considerado ser cuestión de opinión. Por ejemplo, qué color le va mejor al amarillo”.

La elección de las imágenes que realizó Collado no fue aleatoria, pues escogió aquéllas que “contenían un vacío en la porción crucial de la imagen, que permitiría, de otro modo, comprender exactamente qué ocurría en ellas, un vacío que permite a cada lector malinterpretar cada relato”, explica.

Pero ese vacío del que habla este creador puede llegar a ser total, pues muchas de las numerosas fotos y vídeos que hoy hacemos corren el riesgo de desintegrarse por completo.

¿Es segura la nube?

Hace unos meses, el servicio de copias de seguridad en la nube Backblaze intentaba responder a una pregunta que tiene difícil respuesta: ¿cuál es la vida útil de un disco duro?

A partir de datos estadísticos y a las conclusiones de diversos estudios, entre ellos uno que realizó Google en 2007, se llegó a la conclusión de que la vida media de estos dispositivos de almacenamiento es de seis años. Eso no quiere decir que no haya discos que sigan funcionando durante mucho más tiempo, aunque en ningún caso su vida útil será comparable a la de soportes analógicos, como un disco de vinilo o una película fotográfica.

La mejor estrategia es realizar copias en dispositivos físicos y en la nube

Tampoco la nube parece un lugar completamente seguro para almacenar nuestros datos a largo plazo. El mayor cataclismo que en almacenamiento de datos en internet se ha dado hasta la fecha fue el del cierre de Megaupload. A pesar de que sus servidores se usaban en gran medida para compartir películas y series, muchos también los usaban para almacenar sus fotos en el servicio especializado Megapix. Todo ese material se perdió cuando el FBI clausuró el servicio.

Otros casos menores, pero también significativos, fueron los del cierre por causas económicas del espacio de almacenamiento Ubuntu One, o el del servicio de publicación de imágenes Fotopedia.

Pero la desaparición de un servicio de esa clase no es el único riesgo para los que lo usan. Aunque no es frecuente, en ocasiones también se producen fallos y se pierden datos. Flickr, por ejemplo, eliminó por error la cuenta de un usuario con 4.000 fotos. Algo similar sucedió con un número indeterminado de cuentas de Dropbox. Otro riesgo de la nube es que alguien pueda acceder a nuestra información sin nuestro consentimiento, como sucedió en el celebgate.

A pesar de todo, cada vez se confía más en internet como soporte para almacenar recuerdos. Tanto es así que se acaba de anunciar el lanzamiento de Narrative Clip 2, una pequeña cámara que se lleva adherida a la ropa y que capta una foto cada 30 segundos. Las imágenes tomadas con ella se pueden almacenar en un servicio online creado específicamente para este dispositivo.

La mejor estrategia para que nuestras imágenes digitales no terminen desapareciendo con el paso del tiempo es realizar copias de ellas en dispositivos físicos y en la nube. Incluso no está de más crear nuestra propia nube personal. Diversas marcas de dispositivos de almacenamiento ofrecen pequeños servidores domésticos para que podamos guardar y consultar, desde un computador, celular o tableta, nuestra información.

Entre los más interesantes están los de la empresa Synology, sobre todo por su software DiskStation Manager. Usándolo con modelos de esta marca destinados a un uso personal, como DiskStation DS115j, podemos prescindir, o al menos no depender completamente, de servicios online de almacenamiento privado.

Pero, además de almacenarlas digitalmente, lo que también resulta bastante seguro es obtener en papel copias de las fotos, al menos de las más importantes, y pegarlas en uno de esos álbumes que pasan de generación en generación.

A día de hoy ese sigue siendo el método más seguro para que una foto no se extravíe.

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[LE}– ‘Obsesionarse con’ o ‘por’ algo, no ‘en’ algo

02/02/2015

El verbo obsesionarse se construye con las preposiciones con o por, no con en, cuando se introduce el motivo de la obsesión.

En los medios de comunicación es frecuente leer frases como

  • «La película cuenta la historia de cómo se obsesionó en derrotar al hombre araña», 
  • «El Maccabi, obsesionado en dejar pasar el tiempo más que en jugar» o
  • «El personaje se obsesiona en hacer de ella un nuevo talento operístico».

La Nueva Gramática de la Lengua Española explica que obsesionarse pertenece al grupo de verbos que expresan reacciones emocionales, y se construyen con las preposiciones por y con, al igual que aguantarse, apasionarse, enfadarse, irritarse y otros muchos.

La construcción obsesionarse en puede deberse a un cruce con empeñarse en, cercana en cuanto a su significado y que, en algunos casos, puede ser una alternativa válida.

Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir

  • «La película cuenta la historia de cómo se obsesionó con derrotar al hombre araña»,
  • «El Maccabi, obsesionado por dejar pasar el tiempo más que por jugar…» y
  • «El personaje se empeña en hacer de ella un nuevo talento operístico».

Por supuesto, el verbo obsesionarse puede ir seguido por la preposición en cuando ésta no introduce el motivo de la obsesión, sino un complemento de tiempo o de lugar como en

  • «Es algo que me obsesiona en muchos de mis trabajos» o
  • «Estuvo obsesionado en su infancia por aquel asunto».

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[Hum}– Life before computers

  • Memory was something you lost with age.
  • An application was for employment.
  • A program was a TV show.
  • A cursor used profanity.
  • A keyboard was a piano
  • A web was a spider’s home.
  • A virus was the flu.
  • A CD was a bank account.
  • A hard drive was a long trip on the road.
  • A mouse pad was where a mouse lived.
  • And if you had a 3 inch floppy,…you just hoped nobody ever found out!