Una niñita, que quería mucho a Belle, la perrita de la familia, le preguntó a u mamá:
—Mami, ¿puedo sacar a pasear a Belle alrededor de la cuadra?
Replicó la mamá:
—No, porque está en celo.
—¿Qué significa eso?—, preguntó la niña.
—Ve a preguntarle a tu padre. Creo que está en el garaje.
La niña fue al garaje, encontró allí a su padre y le preguntó:
—Papi, ¿puedo sacar a pasear a Belle alrededor de la cuadra? Le pregunté a mi mami, pero me dijo que Belle está en celo y que viniera a preguntarte a ti.
El padre dijo:
—Tráeme a Belle.
Siendo él, como de hecho era, de la vieja escuela, tomó un trapo, lo empapó de gasolina y lo frotó en la parte trasera de la perra para así disimular el olor propio del celo, y entonces le dijo a la niñita:
—OK, ya puedes llevarla al paseo. Pero no la sueltes; mantenla siempre con la correa, y da sólo una vuelta a la cuadra.
Pocos minutos después, la niñita llegó al garaje sin correa y sin perra. Sorprendido, el padre le preguntó:
—¿Dónde está Belle?
La niñita respondió:
—A medio camino de la vuelta a la cuadra se quedó sin gasolina, y un perro la está empujando de vuelta a casa.
Courtesy of Bob Meehan
