Era una muchacha tan, pero tan fea que no había forma de que consiguiera novio. Desesperada, decidió buscar ayuda y fue a ver a una vidente, quien le dijo:
—Hija mía, en esta vida realmente no tendrás mucha suerte con el amor. Sin embargo, en la próxima vida la belleza física vendrá contigo, y los hombres caerán vencidos a tus pies por docenas.
Y la muchacha salió de allí muy contenta, pensando en su glorioso futuro.
En el camino a su casa debió cruzar un puente que pasaba sobre una autopista, y pensando que cuanto más pronto acabara con su vida, más pronto comenzaría la próxima, cerró los ojos y se lanzó desde lo alto del puente, con tan mala suerte que cayó sobre un camión de plátanos que circulaba en ese momento por la autopista, y el golpe la desmayó.
Cuando al rato despertó atontada, aún sin abrir los ojos y creyendo que estaba en la otra vida, empezó a tocar a su alrededor, y como sólo palpó plátanos por todos lados, con una enrome sonrisa de felicidad exclamó:
—Calma, calma, muchachos… ¡DE UNO EN UNO!

JA JA JA !!!!!!!!
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No era fea, ¡era tonta de capirote!
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Todo fue producto de la desesperación, mujer. Entiende.
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¡Muy bueno!
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