[*Drog}– Reglas clave para vivir en pareja

18-05-14

Carlos M. Padrón

Buena parte de lo que he publicado en la sección Drogamor habla de las reglas que menciona el artículo que copio abajo, reglas todas ellas acertadas y muy saludables.

Entre las observaciones hechas en ese artículo se me ocurre destacar las que se refieren a los «pecados» más frecuentes, como

  • Creer que si hay verdadero amor, los miembros de la pareja no pueden vivir el uno sin el otro. Eso es necesidad y dependencia, no amor.
  • El que las películas, novelas, canciones, etc. nos venden el enamoramiento y el amor romántico —o sea, el drogamor— como camino a seguir. Ya dije, y repito, que eso es más pornográfico que lo que se tiene por porno. Por ejemplo, la película «Pretty girl» es pornografía pura; algo que debería usarse para ilustrar lo que es preprar el desastre de una relación, lo que NO debe hacerse.

~~~

05/05/2014

Carlota Fominaya

Tres reglas básicas (pero muy básicas) para estar en pareja

Con una buena base de pareja, lo que construyamos será sólido y, si es necesario hacer modificaciones en el futuro, podremos realizarlas sin que tiemblen los cimientos de nuestra afectividad.

Pero para ello es necesario tener muy claras tres pautas básicas para entender la efectividad. Son muy obvias, pero demasiado a menudo nosotros nos encontramos en consulta con personas que las obvian.

Una pasa por entender que el propio bienestar o felicidad dependen de uno mismo, no de segundos, ni terceros, o cuartos.

Otra, que el objetivo de estar en pareja es el bienestar afectivo de los dos, no sólo de la otra persona, y

Tercera y última, que el amor no tiene nada que ver con el sufrimiento y el dolor.

Regla número 1. El propio bienestar o felicidad dependen de uno mismo.

Esta regla permite romper con la lacra de la dependencia emocional, según la cual sólo se puede ser feliz en función de que alguien nos ame. Uno de los «tufillos» que todavía colean del amor romántico es la idea, muy arraigada, de que uno no puede vivir sin el otro.

Películas, novelas, canciones, etc., nos inoculan a diario esta actitud inmadura condimentada con unas gotas de masoquismo. Hoy en día todavía muchas personas lo denominan «amor verdadero», cuando en realidad se trata de una conducta que se encuentra a punto de superar el límite de lo patológico o que incluso ya lo ha rebasado».

Las pautas esenciales que esta psicóloga nos ofrece para sintetizar esta regla son las siguientes:

  • No dejar en manos de otra persona la decisión de lo que a uno le hace feliz.
  • No cargar con la responsabilidad de tener que decidir sobre la felicidad de otro.
  • Yo estoy bien. Tú estás bien. Estamos bien… y juntos.

Regla número 2. El objetivo de estar en pareja es el bienestar afectivo de ambos.

Demasiado evidente, ¿verdad? Podría serlo, pero hay que profundizar en ello porque otra de las señales que encuentran los psicólogos es que la mayoría de la gente que inicia una relación en pareja tiene el objetivo prioritario, probablemente inconsciente, de irse a vivir juntos.

A veces parece la consecuencia de una improvisación sobre la base de «primero nos vamos a vivir juntos y luego… ya veremos», que de un proyecto analizado, planificado, y consensuado entre los dos. La gente debe saber que vivir juntos no es indicativo de estabilidad emocional ni de calidad en la relación. La convivencia no necesita de urgencia, sino de intimidad psicológica y compatibilidad.

Por todo esto, antes de irnos a vivir con una pareja conviene hacer lo siguiente:

  • Darse tiempo para conocerse más a fondo.
  • Saber si somos compatibles en la convivencia.
  • Saber qué lugar ocupan las familias de origen, los ex, los amigos, las aficiones o el trabajo en su nueva vida.
  • Trazar proyectos comunes o metas consensuadas.

En esta segunda regla, un segundo objetivo que se encuentra entre las parejas es el de querer tener hijos. ¿Cuántos niños son el producto de un intento de recomponer una relación deteriorada o finiquitada entre los padres? ¿Nos tomamos el tiempo necesario para arreglar una relación afectiva antes de vernos involucrados en compartir la responsabilidad de traer a alguien a este mundo, y educarlo para que sea feliz? ¿O más bien pensamos, «como estamos juntos, ya toca tener hijos en algún momento»? Conviene más bien reflexionar sobre si la calidad afectiva no existe, mediante el planteamiento, en voz alta, de las siguientes preguntas: «¿Qué contexto estamos preparando para todos los hijos? ¿el de la inevitable separación? ¿el de la gélida convivencia?.

Éstas serían las pautas esenciales para sintetizar esta regla:

  • Para que exista una intimidad afectiva de calidad debe haber un espacio de bienestar en el que cada uno se encargue de su propia felicidad.
  • Ambos miembros de la pareja han de saber pronunciarse mutuamente acerca de experiencias felices.

En este contexto, los objetivos que se propongan podrán desarrollarse con las ventajas del terreno fértil en el que cualquier cosa que se plante crecerá fuerte.

Regla número 3: El amor no tiene nada que ver con el sufrimiento y el dolor.

Esto lo tenemos que borrar de nuestro cerebro; no juguemos con fuego. No hay que confundir el dolor sano producido por la introducción de cambios saludables en nuestras vidas, con el dolor provocado por un daño inesperado, intencionado, y destructivo que es, precisamente, lo antagónico de lo que debe producir una relación amorosa.

Éstas son las pautas esenciales que ella aconseja para sintetizar esta regla:

  • La aparición del dolor nos está indicando que es el momento de hacer cambios.
  • Los cambios pueden ser de lugar, persona o pensamiento. No estar atentos a esta señal y continuar haciendo lo mismo de igual manera trae consigo el sufrimiento y la aparición de heridas profundas que, cuando sean atendidas, necesitarán con probabilidad una intervención profesional.

La buena noticia es que tiene tratamiento y que se puede curar. Simplemente, hay que escucharlo.

Fuente, del libro «Amor del bueno».

[*Opino}– De perros y gatos

18-05-14

Carlos M. Padrón

Desde que leí el título del artículo que copio abajo pensé que el perro no era tal sino una de esas miniaturas que, como los chihuahua, no merecen que se les considere perros.

Son animales a los que en muchos países se les califica como falderos. No ladran sino que chillan: a todo pulmón, como si, los estuvieran matando, y de cualquier cosa; son irascibles, peleones y, muchas veces, hasta maniacos sexuales.

Cuando vi el VÍDEO confirmé mi sospecha: el «perro» de esta historieta es casi del tamaño de la gata; de haber sido un perro de verdad, la gata no se habría arriesgado.

Para mí, los perros de verdad o son grandes o medianos. De tamaños inferiores, o falderos, son, como los dos que tiene mi hija, uno «cuota inicial» (un whippet) y el otro «opción de compra» (un salchicha).

Por otra parte, en casi todos los Estados de USA, los perros y los gatos están esterilizados, y dudo mucho que un gato esterilizado, ya sea hembra o macho, tenga arrestos para atacar a un perro.

En cuanto al vídeo, en éste, como en muchos otros, resulta sospechoso que alguien pudiera hacer una filmación tan oportuna que comienza antes de que aparezca el gato. Con tal de hacerse viral en la Red, todo vale.

El para mí supuesto ataque del gato me hace recordar que mi tío-abuelo —Juan Sosa Sánchez, hermano de mi abuela paterna—, cuya casa compartía patio con la mía natal, tenía para con los animales un don tan especial que entrenó a un gato, de los varios que tuvo, para que enfrentara y pusiera en fuga a un perro que constantemente lo perseguía.

Era algo que había que ver para creerlo, pues el gato, más ágil que el perro —que tampoco era un perrazo, sino uno de tamaño medio— comenzaba a girar en círculos alrededor del can y, cuando lograba colocarse detrás de él, saltaba sobre el lomo de éste, le clavaba las uñas en el cuello, y el perro huía aullando y despavorido con el gato cabalgándolo cual jinete sobre un caballo. Cuando habían recorrido unos 50 metros, el gato se lanzaba al piso y regresaba junto a su dueño.

También mi tío-abuelo hizo lo contrario: entrenar a un perro para acabar de forma efectiva con un gato. El truco consistió en que, cuando el gato se veía acorralado, el perro adelantaba una de sus patas, y el gato, que se abalanzaba de inmediato a morderla, quedaba cabeza gacha muy cerca del perro, posición que éste aprovechaba para rodear con sus fauces el cuello del gato, y con unas cuantas sacudidas muy violentas, y a veces mortales, mandarlo a paseo.

Y no, que no vengan ahora con cuentos: el perro —el de verdad— es el mejor amigo del hombre.

~~~

16/05/2014

Vídeo: una gata salva a un niño del ataque violento de un perro en California

Tara, la gata de una familia de California, ha roto con todos los tópicos sobre los felinos. Estos animales no son interesados ni pasan de los suyos. Al contrario, son unos grandes protectores.

Cuando Tara percibe que el pequeño de la familia, Jeremy Triantafilo, está siendo atacado a mordiscos por un perro, no tarda ni dos segundos en ir a su rescate. Llega incluso antes que la madre. De la nada, la gata salta sobre el can y luego le persigue para darle su merecido.

Tal y como se expresa al comienzo del vídeo, el niño salvó la vida gracias a la rápida intervención de su mascota. La cosa quedó en un susto, un mordisco en la pierna en el que ha tenido que recibir pocos puntos de sutura.

«Es mi heroína», asegura el niño, que quiere más que nunca a su gata. «Yo realmente ni siquiera me di cuenta lo que había sucedido hasta que mi marido no me mostró el video de vigilancia», dice la madre del pequeño, Erica Triantafilo.

«Nunca he visto a un gato a hacer eso», asegura el padre, Roger Triantafilo. «Esto demuestra lo mucho que realmente quiere a esta familia».

El vídeo se ha difundido de forma viral a través de las redes sociales. El perro, propiedad de uno de los vecinos que viven en la zona, se encuentra en estos momentos en observación. Es difícil mantener aquello de que el perro es el mejor amigo del hombre.

Fuente

[Hum}– Unfaithful wife

A man received a message from his neighbor:

—Sorry, Sir, I am using your wife day and night, when you are not present at home. In fact, more than you. I confess because now I feel very much guilty. Hope you will accept my sincere apologies.

And the man shot his wife.

A few minutes later he received another message :

—Sorry, Sir: spelling mistake. Not wife: wi-fi.

Cortesía de Eva Matute