[*ElPaso}– Poemas de Antonio Pino Pérez: ‘Tú lo sabes, Capitana’

A la Santísima Virgen de Las Nieves, patrona de la Isla de La Palma.

Tú lo sabes, Madre santa, Madre buena, Madre mía
que estas naves que partieron por la ruta de Colón,
desafiando las tormentas, la resaca y el turbión,
con las velas desplegadas a la luz de un nuevo día,
y esperanzas gobernando las derrotas del timón,

son las mismas que ahora zarpan de los puertos escondidos
despreciando del naufragio los peligros inminentes,
y salvando, decididas, el fragor de las rompientes
con audacias indecibles y virajes atrevidos
que acreditan a estos hombres de esforzados y valientes.

Tú lo sabes, Capitana, de estas naves prodigiosas
que en los mares infinitos de infinitas soledades
sólo a Ti vuelven los ojos con febriles ansiedades
estos hombres poseídos de inquietudes laboriosas
que adorándote saciaron al calor de tus verdades
la cruel desgarradura de sus fiebres pasionales
con el beso de esperanza con que ungiste su alta frente.

Y atraídos por los mares se marcharon a Occidente
por la senda esclarecida de tus gracias maternales
que alumbraron la promesa de una tierra providente.

Son las mismas, las de siempre: son ‘La Fama’ y ‘La Verdad’,
son ‘El Triunfo’ que navega por un mar desconocido
arrancándole a las nieblas pertinaces del olvido
una «tierra prometida» a la eterna Cristiandad.

Son las mismas que riñeron con el mar embravecido
la batalla, sin testigos, desigual, del oleaje,
y vencieron, y llegaron con zozobras inquietantes
al refugio venturoso de los puertos más distantes
esquivando marineras acechanzas de abordaje.

Son las mismas, estas naves donde van los emigrantes
con el alma estremecida sobre sus frágiles quillas
a buscarle paliativos a sus ansias de aventura
en las tierras que añoramos con nostalgia de amargura
porque aún cantan las sirenas en la paz de sus orillas
las canciones engañosas de sus sueños de ventura.

Son las mismas, las de siempre… Tú lo sabes, Capitana,
porque Tú en la negra noche vas marcando el derrotero
con el fanal milagroso que alumbra desde un lucero
el camino —sin caminos— del gran puerto del mañana.
Tú, y sólo Tú, las pilotas hasta el final verdadero.

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Nota.– Este poema, publicado en la edición especial del Diario de Avisos con motivo de las Fiestas Lustrales de 1950, se refiere a embarcaciones y aventuras como las descritas en el artículo La Elvira» y las pateras, una desafortunada comparación, y coincide con la redacción del carro La Nave de La Esperanza, obra del mismo autor, que fue estrenada en 1951. 

Cortesía de Antonio Pino Capote

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