17-10-13
Amando de Miguel
Un caso de confusión es la voz vergonzante.
Su sentido original es el de calificar a la persona que siente vergüenza. Por ejemplo, un pobre de solemnidad, un pobre vergonzante, que ni siquiera se atreve a pedir limosna.
Pero ahora ha entrado con fuerza otro sentido muy diferente: la persona, situación o conducta que causa vergüenza.
Para eso último teníamos vergonzoso, pero ahora lo que priva es vergonzante para todo.
Todas estas alteraciones simplifican el lenguaje, pero también lo oscurecen
