25-06-13
A. de Miguel
José Giménez Soria me dice que las voces discapacitados y minusválidos son denigratorias, y en su lugar propone «personas con diversidad funcional».
Lo que pasa es que un circunloquio no es un buen sustituto de una palabra.
La voz discapacitado no tiene por qué ser despectiva; simplemente, todos tenemos alguna discapacidad, aunque sólo sea para ganarle a Rafa Nadal.
Cuando la discapacidad afecta a un gran número de personas, y equivale a necesitar algún tipo de ayuda, entonces hablamos propiamente de discapacitados.
Pueden ser ciegos, cojos, mancos, parapléjicos, sordos totales, etc. Una sociedad desarrollada es sensible a esas diferencias que no pueden superarse más que parcialmente con ayudas. No es ninguna solución sustituir esas palabras por circunloquios.
Fuente: Libertad Digital
