(Publicado inicialmente el 05/04/2010)
Su hija Carmen, excompañera mía en IBM-Madrid, me escribió esto, y me envió el artículo que copio más más abajo, que fue publicado en La Razón (España).
24-03-2010
Carlos, mi padre presentó su tesis doctoral hace 10 días, y encima le dieron sobresaliente cum laude. La verdad es que conserva un coco increíble; estuve en la presentación y lo hizo fenomenal, de forma muy didáctica (y eso que el temita se las trae), sin leer un solo papel y aportando muchísimos detalles. Creo que con casi 90 años eso es una proeza.
En fin, que estoy orgullosa y por eso te lo mando.
Y Carmen tiene sobrados motivos para estar orgullosa, pues lo hecho por su padre merece, además de sana envidia, un efusivo reconocimiento y una calurosa felicitación para él, extensiva a toda su familia.
Y eso que acerca de hacer ejercicio declaró Don Pascual me gustó mucho. No así lo del whisky, que no me gusta; prefiero el vino tinto, y de San Juan a Corpus una vez, me fumo un puro.
Carlos M. Padrón
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24 Marzo 2010
—¿Qué ha querido demostrarse a sí mismo leyendo su tesis doctoral de Ingeniería Naval a los 89 años?
—Nada. Tengo mucha confianza en mí mismo. Era un trámite muy grato.
—¿Pretendía demostrar algo a los demás?
—Tampoco. Tal vez que nunca es tarde para hacer un doctorado.
—Y ahora, ¿a prepararse para los Juegos Olímpicos?
—Ja, ja, ja. Sería demasiado. A mis años ya hay alguna dificultad para el salto con pértiga.
—Por cierto: ¿se encuentra tan bien por no haber hecho deporte nunca?
—Sí. Los más deportistas de mi generación ya han desaparecido. Mi buen estado lo atribuyo a la genética y al consumo moderado de alcohol.
—La mujer más vieja del mundo, rusa, dice que ha llegado a los 130 porque bebe vodka a diario.
—Yo me bebo un whisky todos los días. No olvide mi ascendencia irlandesa.
—Ya sólo falta que se fume un par de puros…
—No. Nunca he fumado. Tampoco soy muy aficionado a los vinos.
—O sea, que para ser longevo hay que hacer lo contrario de lo que aconsejan.
—En parte, sí. Sobre todo hay que trabajar en lo que a uno le gusta.
—Su tesis fue sobre cómo optimizar la estabilidad y rendimiento de los buques. ¿Llega el barco a reacción?
—La velocidad es cara. Interesa más que los barcos sean económicos.
—Por la crisis, ¿volverá la navegación a vela?
—No creo que sea para tanto, pero no es imposible.
—¿Existe el barco insumergible?
—No, que yo sepa. Hay lanchas insumergibles, pero barcos…
—¿El enemigo más peligroso del buque?
—La ola gigante, el hielo y la niebla.
—¿Qué hubiera hecho usted de haber estado en el Titanic?
—Organizar el desembarco del pasaje. Los caballeros, los últimos.
—Contraalmirante: va en un barco y se aproxima un tsunami. ¿Qué ordena?
—Cerrar escotillas, habilitar botes de salvamento y poner proa a la ola.
—¿Se podría hacer un barco inabordable por los piratas?
—Pienso que no. Lo que necesitan esos barcos es protección armada.
—¿Hay que pagar a los secuestradores, o…?
—Tema complejo. Creo que no se debe pagar, pero si entre los secuestrados estuviera un hijo mío quizá diría otra cosa…
—¿Ve el país semihundido o a punto de zozobrar?
—Somos un barco a la deriva, pero no creo que lleguemos a naufragar.
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Con firma propia
* Profesión: Contraalmirante del Cuerpo de Ingenieros. Doctor ingeniero naval.
* Nació en 1920 en San Fernando (Cádiz).
* Por qué está aquí: Porque a los 89 años ha leído su tesis doctoral.
La Razón
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07/05/2012
Me cuenta Carmen que aunque su padre «presentó su tesis hace 2 años, no pudo acudir a la sesión de investidura de la toga hasta hace poco porque le pusieron una prótesis en la cadera, así que ha habido un pequeño revuelo en varios medios de comunicación, entre ayer y hoy», o sea, entre el 3 y el 4 de este mes de mayo.
Producto de ese revuelo es este arttículo, y el vídeo cuyo enlace pongo al final.
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Reportaje en UNED
03/05/2012
Por María Isabel Serrano
Lee sus tesis doctoral…. con 91 años
Pascual O’Dogherty es marino, ingeniero naval, y un apasionado de las mareas.
Si se nace en la Isla del León, San Fernando (Cádiz), hay muchas papeletas para acabar siendo marino, o ingeniero naval o las dos cosas.
Eso le ocurrió a Pascual O’Dogherty que, a punto de cumplir 92 años, acaba de leer su tesis doctoral sobre «El comportamiento del buque en el mar» en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Navales (ETSIN), de la Universidad Politécnica. Un verdadero récord.
El universitario nonagenario en su vivienda familiar. Fotografía: Isabel Permuy
Lo de O’Dogherty le viene a Pascual de sus ancestros irlandeses. «Un país y un pueblo que han sufrido todo tipo de acometidas», nos dice mientras charlamos con él en su casa de Madrid. Pero, de vez en cuando, notamos ese acento gaditano que le delata en su fluida conversación.
Con una memoria de ésas para quitarse el sombrero, presume de haber tenido una vida plena. El mar ha sido su pasión. Y los barcos, que él llama buques, con buen criterio. Su mujer, Elvira Caramé, con 87 primaveras, ha sido su faro y su guía. Lo sigue siendo.
A ambos se les llena la boca de haber disfrutado luchando el día a día. Los años no les han restado jovialidad y alegría. Ahí están los dos. Sesenta y cuatro años de matrimonio, 9 hijos, 21 nietos y 12 bisnietos. Otro récord. Éste, en pareja.
«Siempre he sido un currante», asegura Pascual O’Dogherty con la mayor de las naturalidades. Es apasionado de los navíos. Y de las mareas. «Son algo muy complicado».
—¿Sabes que se necesitan 696 ecuaciones para establecerlas?, nos dice mientras nos mira fijamente.
—Soy de letras, don Pascual. Y mi compañera Isabel, la fotógrafa, también.
Estudios en Inglaterra
Un poco más, y se pone a las ecuaciones. Pero no. Una sonrisa socarrona le lleva a sus comienzos en la profesión. Estudió cinco años en Inglaterra como ingeniero naval. Luego pasó por El Ferrol (La Coruña) cuando se fabricaban los buques «Audaz» y «Oquendo».
«Yo detecté que estos dos modelos no tenían suficiente estabilidad y recomendé varias reformas. Me hicieron caso y todo quedó resuelto», recuerda.
Además, ha sido técnico de la Escuela Naval de Vigo y de la Transmisiones de Marín, ambas en la provincia de Pontevedra. Este hombre —mitad marino, mitad ingeniero naval—, estudió, también, en su San Fernando natal. Allí se hizo voluntario en el Observatorio de Marina.
«El barco y la mar son inseparables —dice—, y yo siempre he estado en los mejores sitios para aprender y desarrollar mi profesión».
También tiene buenos recuerdos de su paso por el Canal de Experimentos Hidrodinámicos de El Pardo (Madrid). Hoy farda de reunir siete títulos. Entre ellos, director de tiro, oficial de derrota (el que lleva el rumbo del barco), jefe de batería antiaérea, arquitecto naval, ingeniero de máquinas y primer comandante.
«Esto último fue ya en 1943, en el buque “Tritón”, que era un minador», asegura.
Las mareas le tienen sorbido el seso; las ha estudiado a fondo, tanto, como el equilibrio de los buques, su tesis doctoral. «Es imprescindible conocer el “análisis armónico” de las mareas. Sirve para calcular la altura del agua en cada puerto, algo vital para que se sepa si el barco puede o no entrar en la bocana con seguridad».
Ahí lo dejamos. La conversación habría dado para mucho más.
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Vídeo del reportaje en Telemadrid.