– X –
¿Recuerdas aquel baile, hermosa impía,
en que al compas de música armoniosa,
te admiraba y amores te ofrecía,
y en el cual tú juraste ser mi esposa?
¿Y aquél en que de blanco ibas vestida,
de rosas y azahares adornada,
celebrando gozosa y decidida,
con otro joven el estar casada?
¿Recuerdas aquel baile, hermosa impía?
Aquél en que ostentabas tus proezas?
Pues desde entonces hizo tu falsía,
que del mundo no crea en las promesas.
