[*Otros}– La erupción de El Hierro y el mito de la isla de San Borondón

11/10/2011

Muchos Canarios deben pensar estos días, a raíz de la actividad sísmica que está padeciendo en particular la isla de El Hierro, que San Borondón está haciendo acto de presencia.

San Borondón es una de las leyendas más arraigadas en el pueblo Canario, y particularmente en el herreño. Una leyenda que habla de una isla que aparece y desaparece.

Mapa que muestra la ubicación de la isla de San Borondón

San Borondón es la forma Canaria de Saint Brendan o Saint Brandan de Clonfert (480-576 d.C.), un monje irlandés protagonista de una de las leyendas más famosas de la cultura celta: el viaje de San Brendano, o Brandano, a la Tierra Prometida de los Bienaventurados, las islas de la Felicidad y la Fortuna.

Cuenta la leyenda que Saint Brendan partió a surcar el Atlántico junto con otros 14 monjes en una frágil embarcación. Parece que Brendan y compañía se toparon, un buen día, con una isla en la que decidieron desembarcar. Ésta, según narra la historia, estaba llena de árboles y otros tipos de vegetación.

Los monjes, a su llegada, decidieron celebrar misa tras tomar tierra, y parece ser que fue en ese preciso instante cuando el suelo empezó a temblar. La isla, que parecía tener vida propia, comenzó a moverse.

La leyenda relata que, en lugar de un islote, Brendan y compañía se encontraban encima del lomo de una gigantesca criatura marina.

Muchos se basan en esta leyenda para afirmar que en la Alta Edad Media marinos irlandeses debieron alcanzar, posiblemente, las costas de Norteamérica o de Terranova, así como de Islandia y otras islas del Atlántico Norte.

A partir del siglo XV, a lo largo del cual las Islas Canarias son conquistadas, comienzan a oírse los relatos de una octava isla, que a veces se divisaba al oeste de La Palma, El Hierro y La Gomera. Cuando los navegantes intentaban aproximarse a ella, y se encontraban cerca de sus costas, la isla era envuelta por la bruma y desaparecía completamente.

Evidentemente, la isla fue rápidamente identificada con la mítica isla-ballena de San Brendan, cuyo nombre se convirtió, en Canarias, en «San Borondón».

Los historiadores la mencionan desde el siglo XVI. Existen numerosos testigos a lo largo de la historia que aseguran haberla visto.

El historiador Abreu Galindo fue un paso más allá y se aventuró a dar sus coordenadas: diez grados y diez minutos de longitud, y veintinueve grados y treinta minutos de latitud. Es decir, al noroeste de la isla de El Hierro.

Quién sabe si San Borondón ha decidido estos días, a raíz de la actividad sísmica que vive últimamente el archipiélago Canario, asomar la cabeza para quedarse definitivamente.

[*Opino}– Origen del nombre Gran Canaria

Creo que por fin lo averigüé, aunque eso no cambia lo que dije AQUÍ.

Ese calificativo de ‘gran’ se debe a que desde un satélite tomaron esta foto y, por efecto de la distorsión creada por el aire caliente o frío de las capas de la atmósfera, la isla de LAS PALMAS apareció así:

También pudo ser que este mismo problema afectó a la cámara fotográfica de San Pedro 🙂

 

[*Otros}– El Hierro registra el inicio de una erupción submarina cerca de la costa

10/10/2011

El director general de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias, Juan Manuel Santana, ha informado hoy de que se han detectado gases a 600 metros de profundidad bajo el mar y a unos 7 kilómetros de la zona de La Restinga, en la isla Canaria de El Hierro.

En rueda de prensa, Juan Manuel Santana indicó que los indicios apuntan a que se producirá una erupción, que sería submarina y no causaría peligro para los ciudadanos.

 

Esta misma mañana la isla de El Hierro ha registrado un terremoto de magnitud 2,9 y cuyo epicentro se ha producido en la zona de la carretera de la Restinga, en el municipio de Frontera, según datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN).

El seísmo, que se alargó durante 5 segundos, se produjo a las 09.58 horas de esta mañana, a una profundidad de 15 kilómetros.

Poco antes el alcalde de Frontera, David Cabrera, confirmaba en una entrevista a Radio Garoé de El Hierro, que se está produciendo una «preerupción submarina» en el sur de la isla, desde hace «tres o cuatro horas».

Así se lo han comunicado los científicos del Instituto Geológico Nacional a las autoridades de El Hierro en la reunión del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (Pevolca) que acaba de finalizar en El Cabildo de El Hierro, según informa ACN Press.

Fuentes del equipo del CSIC en la isla habían informado con anterioridad de que los últimos datos recogidos por las estaciones del Instituto Geológico Nacional en la isla sugerían la existencia de una erupción submarina en marcha a unos 2.000 metros de profundidad, en el mar de Las Calmas.

El Hierro se encuentra en alerta amarilla por riesgo volcánico desde hace semanas. Desde mediados de julio se han registrado alrededor de 9.600 movimientos sísmicos provocados por la actividad del magma en subsuelo de la isla, el más fuerte de ellos en la noche del pasado sábado, que alcanzó una magnitud de 4,3 grados en la escala de Richter.

La radio autonómica de Canarias ha informado de que los servicios de emergencia ya han dado instrucciones a todos los clubes de submarinismo de El Hierro para que suspendan cualquier inmersión en sus costas, que están entre las más apreciadas por los aficionados a este deporte debido la riqueza biológica de sus fondos.

Salvamento Marítimo recomienda, por su parte, no navegar en aguas de El Hierro, informa Europa Press. La recomendación se extiende en las cuatro millas a partir del punto 27º, 34,2N, 0,18º 00 Oeste, según han detallado las fuentes.

Esta erupción es la primera de la que se tiene constancia en España desde 1971, cuando emergió el volcán Teneguía en la isla de La Palma, también en Canarias. Esa erupción fue, a juicio del coordinador del Instituto Volcánico de Canarias (Involcan), Nemesio Pérez, un proceso parecido al que tiene lugar ahora en El Hierro, destaca Efe.

Tranquilidad entre los vecinos

Los vecinos de La Restinga, en El Hierro, permanecen tranquilos y realizando las labores habituales de cualquier día laboral, a pesar de que desde las 10:30 horas de este lunes ha aumentado «de manera importante» la presencia de efectivos de Protección Civil, Guardia Civil y Policía Local por las calles de la localidad. Además, dos helicópteros están sobrevolando la zona costera desde hace varias horas.

Así lo ha relatado a ACN Press la responsable del botiquín farmacéutico de La Restinga, quien también confirmó que desde media mañana se ordenó a los barcos que habían salido a faenar que volvieran a puerto, al igual que a los submarinistas que ya habían salido a hacer sus inmersiones.

«Salieron a buscarlos a todos. Parece ser que está teniendo lugar una erupción en el mar, pero te lo digo por los comentarios de los vecinos, aquí no ha venido nadie a decirnos nada», señala la farmacéutica.

Por ahora, los herreños permanecen tranquilos «no podemos hacer otra cosa sino esperar a ver qué ocurre». Lo que también tranquiliza a los vecinos es la ausencia de movimientos sísmicos. «En toda la mañana no hemos notado nada», confirma la farmacéutica.

23 desplazados por los seísmos

Con epicentros tanto al norte como al sur de la dorsal noroeste, y con profundidades de entre 10 a 15 kilómetros, los sismos en El Hierro no han provocado daños personales, pero sí desprendimientos en carreteras, el cierre del túnel que conecta la Frontera con Valverde, 53 desplazados y, sobre todo, un gran revuelo informativo.

El foco de los seísmos se localiza ahora en el Mar de las Calmas, al sur de la isla, lo que ha permitido que 36 de los 59 desplazados hayan regresado a sus casas en los barrios de Los Corchos, Luchón y la calle La Carrera, todas ellas en La Frontera.

Sin embargo, hay 23 personas que continúan durmiendo fuera de sus hogares —la mayoría de ellos están instalados en casa de familiares—, situadas en zonas de riesgo en Pie del Risco, Guinea y Las Puntas.

Como medida preventiva se suspendieron las clases en todos los colegios de la isla durante 24 horas por riesgo de que los desprendimientos de piedras afectaran al transporte escolar, y se ha trasladado a la isla la Unidad Militar de Emergencia (UME).

La crisis sísmica que se vive en El Hierro recuerda a la que se produjo en la isla entre el 27 de marzo y julio de 1793, cuando hubo bastantes terremotos y las autoridades pensaron que podría tratarse de un volcán, por lo que se tomaron medidas por si se evacuaba a la población en barco.

Fuente: ABC

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Más acerca del TP y de la memorable carta del Banco Unión

18-10-2011

Carlos M. Padrón

Abundando en lo que acerca del TP dijeron tres amigos exIBMistas en el post publicado el 09/10/2011, debo añadir que el invento que mi querido y genial amigo Fernando Lacoste parió en 1967 estaba, sin duda, adelantado a su tiempo en muchos años.

Y tantos que ni siquiera en su época pudo dársele un nombre propio, porque no se sabía cuál, y por eso creció y se extendió con el nombre genérico de “Paquete en línea”, que posteriormente (1972) fue rebautizado como “Paquete gonorrea” por los iracundos gringos del tristemente famoso unboundling.

Con razón el “Paquete en línea” tuvo enemigos jurados dentro de la IBM de entonces, pues, por ejemplo, no era lo mismo contar con personal entrenado y disponible para dar servicio a una docena de máquinas muy sofisticadas e instaladas en ciudades importantes, que dar servicio a centenares de simples terminales bancarios dispersos por toda la geografía nacional que, en este caso y para colmo, eran dignos descendientes de la consola que tanta guerra le dio al amigo Leo Masina.

Y de eso, de lo que en aquellos tiempos hubieron de sufrir nuestro querido Departamento Técnico y nuestros queridos clientes, trata este documento, sin duda memorable y digno de colección:

BU-1  BU-2

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COMENTARIOS

Javier Palacios
Otra de Joaquín Tejero, ese impulsor, como usuario y vendedor de servicios TP, en el área de Maracay.

A Joaquín lo habían enviado a estudiar en USA y, a su regreso, buscando alguna posición de trabajo, entre otras tuvo una entrevista con IBM de Venezuela.

Me dijo Joaquín que llegó con su mejor camisa estampada y, haciendo de tripas corazón, ¡una corbata!

El IBMista entrevistador, Rainer Barany, le hizo un comentario negativo con su mejor acento germano sobre su vestimenta. Joaquín se quitó la corbata,… y terminó enseguida la entrevista.

Por cierto, creo recordar que Joaquín murió hace ya algunos años en un accidente de carretera por exceso de velocidad.

CMP
En respuesta a Javier Palacios.

Pues sí, Javier, ahora que lo mencionas creo que Finalvén ofreció ese tipo de cuentas. ¿Ves como sí tienes buena memoria?

Javier Palacios
La Vivienda EAP tuvo su primera experiencia con TP a través de un paquete desarrollado en el DCS, que manejaba 1060s con el autopoll de una 2702 manejada por QTAM (queued terminal access method) en una partición del sistema de OS/360 del DCS.

Se vendió este paquete bajo la gerencia de Garcia Lago, quien después se llevaría este cliente a GBG.

(Steve Jobs odiaba el uso de siglas o acrónimos como los arriba mencionados, tanto que llamó a su PC con el nombre de una fruta: Apple).

Javier Palacios
Me parece que Finalvén empezó a ofrecer algo que llamaron “money market”, una especie de cuentas de ahorro que pagaban intereses sobre saldos diarios un poco por encima del mercado.

Las cuentas debían tener saldos mínimos de mil bolos (de aquéllos de los años ’70s) y, claro, para manejar esto se instalaron unas 2970s conectadas a otra versión del ‘paquete en línea’.

Jose Padron (el Tecnico)
De Finalvén tengo una anécdota, de cuando todavía estaba en Altamira y tenía una IBM/370-145.

Había allí un personaje, de apellido Martínez y jefe de operadores, que era de verdad “extremadamente” exigente.

Un día, la máquina estaba parada con una falla. Yo estaba tratando de arreglarla, y cuando me encontraba agachado debajo del gate donde estaban los boards de la máquina, se presento el amigo Martínez, con el entonces Presidente de Finalven, Dr.Arturo Sosa, quien fue Ministro de Hacienda.

En la posición en que yo me encontraba, y con la presión que se derivaba del que “la máquina estaba parada”, yo estaba como “molesto” cuando Martínez me dijo algo que yo entendí como: “Date prisa que, si no, voy a llamar a Arturo Sosa”.

Desde la misma posición en que estaba le respondí, y de no muy buena manera: “Llámalo porque, si sabe de electrónica, es la persona que necesito aquí”.

El Dr. Sosa, que era un caballero, lo que alcanzó a contestar fue algo así como: “Tranquilo, tranquilo; tómese su tiempo”.

En ese momento salí de la posición en que estaba y, por supuesto, ¡trágame, tierra!: me encontré en presencia del propio Dr. Sosa.

Después de que éste se fue, Martínez, me señala y exclama: «Coño, yo lo que te dije fue “Aquí está el Dr. Sosa”. Menos mal que no metiste la pata».

A lo que yo le conteste: “Casi”.

CMP
En respuesta a José Padrón (el Técnico).

José, has traído a mi memoria al inefable y temible Joaquín Tejero (lo describes muy bien), el tipo que, en una reunión habida en Finalvén, donde lo conocí, me llamó troglodita porque yo no tenía un carro con aire acondicionado.

Ése fue para mí un caso de crisis de la que resultó una oportunidad, pues por ese hueco me metí y a través de Finalvén, y con la ayuda de Juan Balart, conseguí un Dodge Dart 1974 nuevo, con aire acondicionado y a precio de gallina flaca.

Era una guillotina por lo mucho que se coleaba, pero lo mantuve hasta 1987.

José Padrón (el Técnico)
Lo de Tejero era una empresa en Maracay —si no recuerdo mal, tenía una IBM/370-135— que manejaba, entre otras cosas, un online bancario para una EAP; no recuerdo cuál era.

En una oportunidad me tocó ayudar en un problema de la 135 y conocí al amigo Tejero: un avión F22, en marcha de combate y con los after-burned funcionando.

Recuerden: Finalvén, si mi memoria no me falla, también manejaba algo parecido a un online bancario. Creo recordar que Cavendes era manejado por Finalvén

Leonardo Masina
No sé si alguien se acordará de La Vivienda EAP, donde se instaló un S/3, que actuaba de mainframe, y un S/7 que era el concentrador de líneas y que, a su vez, controlaba todas las líneas de baja velocidad a las cuales estaban conectados los terminales 1060.

Para la conexión entre el S/3 y el S/7 —que era a la “astronómica” velocidad de 64 KBS (las máquinas no estaban a más de 5 metros la una de la otra)— hacía falta un cable especial que se llamaba Golden Cable y era un RPQ que tardaba como mínimo un mes en fabricarse.

Vista la impotencia de estar perdiendo tiempo innecesario, con el asesoramiento de Lala agarré un vulgar cable BSC, le intercambié en un conector los 4 cables de Tx – Rx y CTS RTS (creando prácticamente un NULL MODEM), y las dos máquinas empezaron a comunicarse a toda pastilla sin causar el más mínimo error de datos.

Cuando, como a los dos meses, llegó el famoso Golden Cable el cliente decidió no montarlo, seguir con el que tenían y reservar el goldeno por si algún día fallara.

Creo que las máquinas, hasta su desinstalación, siguieron trabajando con el pirate cable.

Ésta fue la grandeza de la improvisación que teníamos en aquel tiempo.

CMP
En respuesta a Jose Padron (el Tecnico).

José, recuerdo que sí, que lo del RJE y el S/3 fue una novedad u un gran logro que, aunque siempre estuve en la Sucursal Finanzas, llgó a nuestros oídos como eso, como un gran logro.

Jose Padron (el Tecnico)
El artículo del “baúl” se llama “más del TP”, y yo simplemente traje a colación vivencias del TP.

Entiendo que cuando se empezó lo que después sería Teleprovenca, ya lo terminales bancarios y el paquete online estaban funcionando sin problemas.

Entiendo también que fue realmente una novedad en Venezuela (así lo entiendo yo), que se pusieran a disposición los recursos de un CPU medianamente grande, en un terminal RJE que era un S/3.

Para mí fue una novedad cuando se instaló el S/3 de Venepal y vimos cómo se empezaron a correr trabajos en Valencia y sus resultados eran reenviados a Venepal en Morón por un simple enlace de radio.

Recuérdese queno habia www, las líneas nuestras eran un desastre, y nosotros logramos 4.800 bps para nuestro (si es que se puede llamar nuestro) sistemita que habilitaba OS a clientes que ni podían soñar en tener un sistema medianamente grande o que corriera OS1, y que después corrió VS1.

Además, así empezaron en IBM muchos negocios de TP y RJE.

CMP
En respuesta a Javier Palacios.

Javier, no sé si leíste lo del test de personalidad que me dijo que yo miro mucho al pasado, lo cual es cierto, por eso recuerdo bien lo relacionado con hechos que fueron importantes para mí, y la reunión con la Carol lo fue por lo que conté AQUÍ.

Cuando yo conocí a Teleprovenca y a Finalvén, empresas que en algún momento fueron clientes míos —para Finalvén, lee AQUÍ entre líneas—, Teleprovenca estaba en el lado norte de la Av. Andrés Bello, y cerca de lo que fue VAM, que estaba en el lado sur.

Finalvén, en cambio, estaba en la Av. Libertador, también lado norte, en el C/C Libertador y casi frente a la Clínica Santiago de León.

Creo que la EAP (Entidad de Ahorro y Préstamo) que mencionas era La Vivienda, que estaba en la Av. Urdaneta, lado sur, creo que en la esquina Las Ibarras, un poco más arriba de donde conociste la central del Banco Provincial.

Javier Palacios
Pues sí, sólo que su ‘Carol’ no era a la inglesa. ¡Qué memoria la tuya!

A ver si recuerdas también la respuesta mi pregunta: ¿Teleprovenca quedaba en el edificio de Finalvén? (que también tiene relación con el tema del ‘paquete enlínea’.

Recuerda que instalamos una versión de ese paquete, corriendo en un ‘DOS emmulator partition’, para una EAP a la que la Insycom de Tejero daba servicios de “IBM”.

CMP
En respuesta a Javier Palacios.

Javier, si no me equivoco, esa dama SE se llamaba Carole Poteet, u otro apellido que sonaba así.

Me entrevisté con ella cuando andaba yo por el mundo buscando SW para lo que luego fue SUICHE 7B

Javier Palacios
Regresando al ‘paquete en línea’ del Banco Unión —con el cual trabajé en su etapa ya madura y a punto de su ocaso para dar lugar al bendito SAFE—, hacia 1980 me tocó trabajar con lo que, a la larga, sería el futuro de retail banking: la IBM 3614, el cajero automático. Para eso IBM recomendaba el uso de otro paquete, el FATS, funcionando ya en varios Bancos de USA.

Emigré a USA, y en 1981 trabajaba yo como SE de IBM en el área de Bancos en Tampa, y fui enviado a un curso sobre la 3624, sucesora de la 3614.

Estando en la ciudad donde se dictaba el curso, me encontré a la SE especialista en este paquete.

Conversando con ella en un coffee break, al mencionarle que venía de IBM de Venezuela, me dijo: “Oh, that’s where they installed our 1060 ‘LA package’!”.

Ella también había empezado su carrera “online” con el mismo paquete, pasando luego a trabajar con los cajeros automáticos, para la cual su sucursal había desarrollado un paquete, usando VTAM, que luego ella ayudó a convertir y a usar con CICS en First American Bank.

O sea, que de esa misma semilla, de esa misma fuente, venía el famoso FATS.

Entre otras curiosidades, me contó que el “LA Package” original también había sido llevado a Irán, y convertido para terminales que usaban su alfabeto escrito de derecha a izquierda; ella había ido allá para ayudar en su instalación.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Leo, recuerdo todo eso, los Ronda y su sucesor, porque ocurrió cuando ya estaba yo en IBM. Incluso tuve de cliente un Banco que se empeñó en que le probáramos el Ronda.

Pero cuando yo llegué a IBM ya el TP bancario, en cuyo desarrollo había comenzado Lacoste en 1965, estaba trabajando en Banco de Venezuela desde hacía dos años, y se estaba instalando en Banco Unión. Teleprovenca aún no existía.

Éste es mi punto: las fechas, no el esfuerzo de trabajo para echar a andar el TP.

Leonardo Masina
Carlos, los “albores” del TP fueron como contamos todos. Cada “nueva máquina” que se tenía que conectar en TP era una hazaña ya que, posiblemente, en modo Test Técnico se conectaba, pero el lenguaje que hablaba no lo entendía la otra.

Inicialmente, esto fue —hablando de sistemas bancarios, si te quieres mantener en ellos— pasar de la 1060 a la 2970 para luego meterse con la 3600.

Si hablamos de Valencia, no sé a qué banco se le ocurrió instalar unos “bichos raros”, como los 5930 (que en España llamaban Ronda, porque había sido diseñado específicamente para la Caja de Ronda) y su sucesor, que creo que fue el 5935.

Eran todos terminales, y eran “todos IGUALES”, pero cuando se hacía un cambio/upgrade, no había quién los pusiese a funcionar a la primera, ni a la segunda ni a la tercera.

Cuando luego se empezó a querer conectar CPU con CPU, ya fue otra historia de más envergadura, porque no se trataba de un simple terminal sino de dos CPUs que, de por sí solas, funcionaban de maravilla, pero no había manera de que se entendiesen.

CMP
En respuesta a Javier Palacios.

Pues, Javier, tal vez yo esté “foncundido”, pero la primera manifestación de teleproceso que hubo en IBM de Venezuela fue el ya muy mencionado Paquete en Línea del amigo Fernando Lacoste.

Lo que el también amigo José Padrón nos cuenta menciona el Sistema/3 que, si mal no recuerdo, fue de avanzada ya la década de los ’70s.

Javier Palacios
Carlos, yo veo como protagonista de este post el peso que supuso al Departamento Técnico de IBM el avance del teleproceso, y sus implicaciones de nuevos horizontes para los hasta entonces técnicos de máquinas aisladas.

Hoy en día, el progreso de ese ‘teleproceso’ nos ha llevado a problemas con impactos globales, como el recientemente célebre de Blackberry (que me huzo recordar los famosos outages que sufríamos en la IBM Information Network, cuya sede puso la compañía en Tampa, “The lightning capital of the world”).

CMP
En respuesta a Javier Palacios.

Javier, no entiendo que tenga que ver Banco Unión, “protagonista” de este post, con Teleprovenca o Finalvén.

Javier Palacios
¿Teleprovenca o Finalvén?

Jose Padron (el Tecnico)
Con lo del TP empecé bastante tarde, pero sí me tocó de rebote algo de terminales, de líneas, de polling y sus asociados.

Mi mayor experiencia en TP la constituyó Teleprovenca, prácticamente desde antes de que esta empresa existiera, porque en realidad empezó como Protinal actuando de host con una IBM/370-145 y una 2701, e inicialmente dando servicio RJE, con unos S/3 equipados con BSCA (los únicos que habían llegado a Venezuela equipados así), a 2 empresas del Grupo Mendoza (Sherwin Williams y Venepal). Como siempre, el tiempo, el agua y el viento, traen a la “memoria mía cosas que naiden sabia”.

La idea original era 4.800 bps, con modem 3875 (creo), un injerto que nadie conocía y que para un neófito en aquellas lides era algo desafiante.

Empezamos con Sherwin y, como era una línea muerta de 2,5 km, después de un poco de trabajo y paciencia, con aquello de “probar a ver si funciona”, y con la invaluable ayuda de Italo Buonano y José Luis Flores, logramos arrancar y que funcionara con todos los hierros, ¡y a 4.800 bps! Era un espectáculo que todos querían ver: imaginarse OS donde hubo antes 1440.

El asunto fue que, tan pronto terminamos con uno, había que empezar con el otro, que era Venepal, que estaba a 70 km de carretera; y como no había línea, ni siquiera de CANTV, ¡a inventar llamaron!: un transmisor de radio en los silos de Protinal, una repetidora en el Cerro El Café y una antena de 25m de alto en Venepal, y a probar.

Usamos el famoso Trend Tester de Ramón López, pero no había manera de llegar a los 4.800 bps; los módems pequeños 3976 y 3977 funcionaban muy bien, pero al módem que había venido para el proyecto no había manera de hacerlo trabajar.

Pues entonces, a modificar transmisores de radio para lograr que funcionara, y viajecitos al Cerro El Café (sólo en jeep). Estuvimos luchando cerca de 2 meses, pero al final logramos que trabajara.

Y allí empezó a nacer Teleprovenca.

Seguimos con Venezolana de Cementos, primero en Pertigalete y después en Barquisimeto, y luego Envases Varios, en Barquisimeto, ya con 3780.

Se instaló una IBM/370-135 en Caracas, y empezó Banco La Guaira, etc, etc.

Recuerdos, recuerdos….

Leonardo Masina
José, ¿te acuerdas de la famosa frase “¿¡Y tú no eres especialista!?”que seguramente también a ti te dijeron un montón de veces cuando te mandaban a ver algo totalmente desconocido para ti y tú comentabas que no conocías esa máquina?

O sea que estaba asumido e intrínseco en IBM que el mero nombramiento a especialista significaba conocimiento total y absoluto de TODAS LAS MÁQUINAS habidas y por haber.

Lo peor era que, de noche y en fin de semana, era cuando normalmente se acordaban del teléfono de tu casa, no estando tú ni de guardia, y te llamaban para máquinas que uno ni sabía que existían, y la excusa era siempre la misma: “Es que mi jefe no contesta al teléfono”. Y uno, de huevón, (perdón) y buenazo, siempre caía.

Hubo una época de crisis en la que un día me dieron la radio (Page Boy Motorola) y la solté después de seis meses. Fue un stand-by continuo de tarde-noche y fines de semana (los 7 días de la semana para los periódicos).

Ya te puedes imaginar mi mujer lo “contenta” que estaba. Un compañero me endilgó el chiste de que mis hijas decían: “Mamá, ¿quién es ese señor que viene a casa de noche siempre arrecho, nos grita y nos manda para la cama, y se acuesta contigo?”.

Una tarde de un sábado estaba yo en casa y, de repente, veo subiendo por mi calle, a pie, mi exjefe Uwe Petersen. Yo, sorprendido, le grito desde la ventana:

—¿Qué se te perdió a ti por esta calle?

Y él me contesta:

—Tú. Llevo dos horas llamándote pero teléfono y siempre está ocupado”.

Resulta que mis hijas, jugando, lo habían descolgado.

Había un problema en un cliente y necesitaba urgentemente que yo fuese a ayudar a un técnico.

No te puedes imaginar el peo que me armó mi mujer: “¿¡Por qué tuviste que asomarte!? ¿¡Por qué tuviste que decirle algo!?”.

O sea, que además de perreado, también pateado.

Jose Padron (el Tecnico)
Leo, gajes del oficio; así era y no había manera.

Ahora el agua y el viento me traen a la memoria algo de TP, ocurrido en lo que se llamó CABEL.

Instalábamos un S/3 para poner en línea los depósitos de CABEL, conectados via 3271 y BSCA del S/3. (aquel engendro).

En el camino nos dimos cuenta de que faltaba memoria. Luis Guerra era el gerente en la sucursal de Valencia y no sé de dónde sacó otro módulo de memoria, con sus cables pero sin instrucciones, se lo llevó a Valencia y apeló a la frase: “Aquí en Valencia hacemos el milagro de instalar esto, ¿verdad?”

Y no sé cómo, pero se instaló y funcionó correctamente.

A los 3 meses llegó para la máquina el cambio correcto, el que correspondía, y llegó con instrucciones y todo; se instaló y no funcionó.

Yo no estaba disponible, y alguien se acordó de que yo había hecho de alguna manera la instalación de la memoria que tenia la máquina. Por eso, apenas llegué me encontré con el recibimiento: “¿Qué hiciste en CABEL, que instalamos la memoria correcta y no funcionó?”.

Por supuesto, no existía nada anotado, y yo no era tan bueno como para recordar todo lo que se había hecho, de memoria y tanteo, 3 meses atrás.

Menos mal que. al hacer el injerto, usé cables de wrap de un amarillo diferente al que tenían los boards, y, después de unas cuantas horas y de repasar todas las instrucciones, finalmente logramos deshacer el entuerto y la cosa caminó sin problemas.

Pero me gané un buen zafarrancho por no haber dejado ni huella de lo que había hecho para resolver sobre la marcha.

Te señalo esto porque había algo que nos hacía especiales por allá, por aquella época que ahora recordamos con cierta nostalgia. Pero eso era lo normal, especialmente en el interior donde no éramos tan especializados como en Caracas.

De paso, yo no era técnico de S/3 y nunca recibí un curso sobre él, pero había tantos en Valencia, y estaban además los terminales de RJE de Teleprovenca, que necesariamente había que atenderlos.

Leonardo Masina
José, plenamente de acuerdo contigo: eran los clientes “encubridores o puñeteros” quienes tenían mucha parte de culpa y, también los técnicos más responsables que, viendo un problema (o más de uno), se hacían cargo de él/ellos y callaban.

Referente a tu último párrafo del “Recordar es Vivir”, ¿qué hubieses hecho tú si, siendo especialista del FSG, tu jefe te manda a ayudar a un técnico (entrenado en esa máquina), que no sabía destapar una 1403 N1 porque el técnico de guardia estaba con otro problema?

Yo fui, le saqué el Maintenance Manual y, mientras le iba explicando lo que tenía que hacer, miró el reloj, dijo que ya eran las 5:30, agarró sus macundales, incluyendo el maletín de herramientas, y se fue.

Yo me fui al carro, agarré mi maletín y seguí la reparación solo, ya que el técnico que estaba de guardia seguía ocupado en otro problema (del cual, de paso, me pedía ya asistencia) y el cliente no tenía por qué padecer las consecuencias.

Por supuesto, al día siguiente, cuando fui a la oficina, me armaron un peo A MÍ por haberme quedado solo trabajando. Yo no había dicho nada a nadie, ni acusado al técnico que me había abandonado, sino que el técnico que estaba de guardia le dijo a su jefe que se le habían complicado las cosas y que yo, habiendo terminado con la 1403, fui a ayudarle,… comentándole el hecho de que me habían dejado solo con la 1403.

De paso, el peo fue doble, porque terminé de trabajar como a las 4:00 de la madrugada y había llegado a la oficina antes de las 8:00 porque tenía un compromiso ya adquirido con otro técnico para ir a ver un problema en un cliente y habíamos quedado de vernos en la oficina para luego ir junto al cliente.

Ésas eran las reglas de juego, juego al que también habrás tenido que jugar y aguantar muchas injusticias, sólo por compañerismo o por brindar un buen servicio.

Jose Padron (el Tecnico)
Leo, a mí me tocó ser de los últimos técnicos que pasara a sistemas. “Salté el charco” cuando apareció la IBM/360-20, sin embargo yo reparaba las 1442, 2540, 1403, etc., en las que ciertos compañeros de sistemas me habían dado algunas luces.

La amenaza del Field Manager de llamar al soporte nunca faltaba.

Por supuesto, insisto en lo de que ser especialista era muy “fácil”. Aparte de que la categoría de especialista era respetada, tanto por el cliente como por los mismos gerentes de IBM, también existía, además, que el hecho mismo de ser especialista ponía en nuestras manos el recurso y tiempo para disminuir la presión que recibíamos en un momento dado.

Y, sí, “existía” mucha presión, pero era por nuestra responsabilidad de cumplir con las expectativas que despertábamos en el cliente por nuestra condición de especialistas.

Te señalo sílo un hecho: pedir un repuesto.

Para el técnico de campo, la respuesta era “no hay”. Para el especialista, “Hay que sacarlo de una máquina”.

Las cosas se solucionaron un tanto, en el tiempo cuando, al pedir ayuda desde Valencia, generalmente la ayuda no era para “pelar una mandarina” y así empezaron a darse cuenta de que realmente había un problema grave cuando se reportaba desde allá.

En cuanto a lo de algunos compañeros que parchaban las cosas y dejaban cosas “cuasi” pendientes, en todas partes se cuecen habas, y los primeros culpables, en muchísimas situaciones, eran los clientes, que estaban al tanto de todo y, como tenían mucha confianza con el técnico residente, en la mayoría de las ocasiones eran casi cómplices de los parches y remiendos.

Pero cuando llegaba un técnico, especialmente si era especialista de Caracas (en mi caso) o del soporte (en la propia Caracas), se presentaba la ametralladora.

Apelando al yoísmo: en algunas ocasiones fui víctima, y victimario en otras. Es más, hay una anécdota de un técnico que, cuando salía de vacaciones, casi te daba una lista de los pendientes de sus instalaciones.

Cuando llegué a Caracas desde Valencia, fui técnico itinerante por algún tiempo, y ni pensar en contar las cosas que vi.

Recordar es vivir, y creo que los recuerdos son vivencias inolvidables de aquellos momentos que ahora relatamos como anécdotas.

Leonardo Masina
José, si es referente a lo que escribí, no estoy enjuiciando a los técnicos, ya que yo era parte de ese “gremio”, pero sí el hecho de hacer ciertos “remiendos caseros” sin dejar escrito el porque. No puedo hablar mucho de terminales, ya que afortunadamente no me tocaron directamente, pero sí de otras máquinas.

Puedo entender a un técnico de terminales o perforadoras, sobrecargado de llamadas, que hacía lo que fuese con tal de salir del paso pero, un técnico de sistema, tenía otra carga y otras responsabilidades, y con más tiempo para poderlas reparar.

El problema era que uno llegaba a reparar una máquina que estaba fallando y se encontraba un clip, una tarjeta que había de espesor, una liga o lo que fuese y, justamente, la máquina fallaba por esa área. Lo más lógico era sacar ese “elemento extraño” y reparar el problema, pero, mira tú por donde, una vez que se removía, era la hecatombe… aquello no había por donde agarrarlo… y estoy hablando de 1442, 2560 y etc. máquinas en las que tú habrás pasado buenos ratos entretenidos…

¿No sabes lo divino que es ahora poder leer y al mismo tiempo recordar esas hazañas de antaño, en las cuales nos encantábamos metidos hasta el cuello? porque luego recordarás que los anécdotas, ya estando en soporte de sistemas no eran tan divertidos; más bien recordar la presión a la cual estábamos sujetos, las noches y fines de semanas peleando para que a primera hora de la mañana, el cliente pudiese arrancar tranquilamente con su máquina.

Dices que “era muy fácil ser especialista, con la capacidad, con todo el entrenamiento y con todo el tiempo para arreglar algo y adicionalmente sin la presión…” no estoy muy de acuerdo contigo, porque cuando ya había transcurrido cierto tiempo, ¿no recuerdas cuando te decía tu jefe: “has llamado a… o vamos a llamar al Soporte”? Eso desanimaba completamente a uno, porque te hacían ver que tenían confianza en ti… pero hasta cierto punto… Porque si lo hacían para estimularte, sinceramente conmigo no era la fórmula más apropiada…

Con el caso de la culebrita, me pasó algo parecido en mi estreno como PE en la fábrica de Valencia, justo al regreso de mi asignación en el Lab. de Glendale.

En Italia había una 4381, máquina recién anunciada, fallando. Ya era como las 6 de la tarde, ya debería haber salido del trabajo hace una hora, yo vivía lejos de la fábrica y el apartamento que había alquilado no tenía teléfono (en España era lo más común, a parte la escasez de las líneas).

Prácticamente no conocía a nadie en la fábrica y me obligaron a quedarme para atender un problema en Italia.

Yo pedía solo la posibilidad de ausentarme hora y media, lo suficiente para llegar a casa, avisar a mi mujer y volver, no hubo manera, inclusive amenaza de despido si dejaba mi puesto de trabajo.

Había otro PE en alerta, para salir con el primer vuelo de la mañana para Italia

Por el otro lado estaba el especialista y dos técnicos, llevaban un día con un problema y el sistema parado. A todo lo que les pedía, me contestaban que ya lo habían comprobado y estaba bien. No había manera de que colaborasen y yo veía que el tiempo pasaba y yo, pensando en mi familia, seguro muy preocupada, ya que estábamos solos en un país que no era el nuestro.

Desde el primer tiempo yo veía el problema en una fuente de alimentación, pero ni modo con ellos; después de tanto pelear, se me ocurrió mandarles a hacer unas mediciones en un área de la máquina que no tenían nada que ver por donde estaba supuestamente localizado el problema y en una de ellas, les logré mandar a medir voltajes de referencia, no en los pines de power, sino en otro lugar. En efecto, las medidas eran dispares y, mi diagnóstico inicial era el correcto; ¡SU TESTER ESTABA ESTROPEADO¡

No te imaginas el lío que se armó, les dije que cambiaran la fuente de alimentación, que tardaría un par de horas en llegar y que, una vez cambiada, avisaran al CETO, donde siempre había un par de especialistas haciendo guardia por si el problema se había resuelto o no, para que el PE viajase o no para Italia.

Yo llegué a casa que eran como las 3 de la madrugada, mejor no te cuento esa parte del cuento pero te imaginas cual había sido mi recepción. Como a las 5 me levanté y volví a la fábrica y, a las 6, justo llegando, informaban que el problema se había resuelto.

Yo ahora me entretengo muchísimo leyendo tus hazañas y las de otros técnicos y me vuelven a la mente las mías que de vez en cuando, salud y estado de ánimo permitiendo, me entretengo a relatar en este Blog.

Jose Padron (el Tecnico)
Es curioso, y al mismo tiempo muy difícil, poder enjuiciar la conducta o el proceder de los técnicos, especialmente cuando formamos parte del mismo grupo, cofradía o especie.
Depende de cómo fuimos o pudimos designarnos en un momento dado.

Si, es cierto que se recurría a toda clase de “ingenios” —¡y vaya que eran ingenios!— para poder poner a funcionar una 1060 del año de la nana, o una 2970 que ya tenía muchas horas de vuelo, sin dejar de mencionar los operadores que se las ingeniaban para cobrar el sobretiempo, aparte de su inexperiencia en un producto, con un procedimiento que difería en mucho de los procesos tradicionales de la Banca.

No es menos cierto que hubo algunos técnicos que tuvimos la responsabilidad de llegar a reparar cosas que tenían mucho tiempo y que el técnico asignado lo parchaba de alguna manera y seguía su camino a otro “problemita”.

Pero para eso éramos los especialistas, que cuando pedíamos un repuesto lo sacaban de donde fuera, sin reparar de donde salía, o a qué máquina había que quitárselo.

En descargo de los Técnicos de Campo, era muy fácil ser especialista, con la capacidad, con todo el entrenamiento y con todo el tiempo para arreglar algo y adicionalmente sin la presión de “Tienes otra llamada o te llamó tal cliente que quiere que lo llames” o, simplemente, cuando solicitaba un repuesto recibía como respuesta: “No hay, ingéniatelas”.

El TP empezó como un niño recién nacido y fue creciendo y sofisticándose a medida que crecía.

Como ejemplo, un botón: a José Herrera le pasó un chasco inmenso en el Banco del Caribe, en Maracay: A la hora de probar un terminal, el supervisor estaba muy ocupado y, a la solicitud de la cuenta de prueba y la llave de supervisor para realizar la prueba, recibió como respuesta: “Usa la cuenta tuya”.

José, muy diligente, empezó la prueba de la 1060 en su propia cuenta y, cuando le tocó meter los valores, empezó a presionar todas las teclas 1, todas las teclas 3,… y cuando llegó a las 7 u 8, se cayó todo el online —porque rebasó los montos máximos que el Banco debía manejar online—, y se armó tremendo despelote, porque a su cuenta habían ingresado un montón de bolívares que había que descontar.

El asunto llegó hasta el Sr. Covelo, y la decisión era casi de despedir a Herrera, pero entiendo que el Sr. Francisco Rodríguez, Vicepresidente del Banco del Caribe, tuvo que intervenir señalando que parte de la responsabilidad era también del Banco, ya que no se podían hacer pruebas en una cuenta de usuario, y era inconveniente, desde todo punto de vista, pedir que se usara la cuenta personal para hacer pruebas.

Cuando las 3600, ¡ni pensar en hacer eso!

Otra más.

Al señalamiento de un técnico en la central del Banco, le dije que estaba recibiendo menos 6 db, que eran unos tales milivoltios, y que estaba seguro de los valores que le señalaba. Como insistió varias veces en que revisara los valores, le respondí: “Sale una culebrita, sube hasta el segundo cuadrito; antes de llegar al segundo cuadrito horizontal, empieza a bajar y llega hasta el segundo cuadrito inferior, y así sigue hasta que sale de la pantalla del osciloscopio y pienso que vuelve a entrar, porque ahí está sin cambiar”.

¡No te digo la que se armó por eso!

Tengo muchas, muchas, muchas anécdotas, pero para contarlas tendría que llegar al “yoísmo” y no es mi fuerte. Especialmente las anécdotas de cuando comenzó Teleprovenca, ¡que ésas sí fueron anécdotas!

Leonardo Masina
Ahora se lee perfectamente, inclusive sin tener que ampliarla.

No me equivocaba, Carlos, esta carta es una “jodienda” de las buenas, sobre todo lo de los clips, papelitos y ligas, sobre los cuales tengo que darle plenamente razón.

Varias veces, al ir a reparar máquinas me he encontrado montado un “repuestito” de ésos; incautamente lo quité, y me costó horas y muchísimo sudor volver a poner a funcionar la máquina, eso sí, como Dios e IBM exigían.

Había técnicos que eran genios en estas lides. No me explico cómo nunca aplicaron su genialidad para hacer bien las cosas. A veces era el proprio cliente quien se había vuelto un experto y, como le funcionaba, así se quedaba.

Lo de los repuestos es otra buena historia. No entiendo la negligencia de algunos técnicos, porque no es que no había los repuestos y, en caso de que así fuera, pidiéndolos a lo sumo en un par de días hubiesen llegado.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Gracias, Leo. Escaneé de nuevo la carta y la puse en el blog con mayor resolución.

Por favor, veal y dime si ahora puede leerse. Si no, tendré que subirla a 4Shared.

Leonardo Masina
Carlos, lástima que la carta me sea difícil leerla, si la amplío, se pone muy borrosa, pero, por lo que he podido entender, me parece redactada con una ironía y un sarcasmo estupendos, además de con una excelente redacción.

Referente a lo de mis “sufrimientos” con la consola I/O a que haces referencia, cada vez que se comenta, me hace venir a la mente al apreciadísimo amigo Alberto López —justamente fallecido hace un año aquí en Madrid, el día que se disponía a regresar a Venezuela (q.e.p.d.)— quien especialista en esos monstruos y quien me sacó de la KK donde me encontraba hundido muchísimas veces.

Las vueltas que da el destino. Siendo él de OP, me comentaba lo difícil que era para ellos, técnicos de máquinas de escribir, comparándose con los técnicos de computadoras, hacer carrera en IBM. Pues bien, años después él llegó a ser mi second line manager, cuando yo estaba de especialista del F.S.G. siendo José Moreno mi jefe.

Hay que ver las vueltas que da la vida.

Iván, no te quejes tanto porque tus antecesores con la 1060 y otros engendros sobre ese estilo, lo pasaron peor, no porque fuesen más difíciles de reparar sino porque, al ser más antiguas y “escasas”, todavía no estaban tan “perfeccionadas” y daban muchos más problemas. Si no, pregúntale a Lalaguna, por lo del “polling”.

Lo digo en broma, pues entiendo tu “periplo”, y sé bien lo que pasaba en IBM cuando un técnico salía de casa: que nunca sabía cuando volvía.

A mí me pasó en una de las tantas veces en que salí de casa y 10 días después todavía me andaban buscando, pues había quedado atrapado en un barco en Aruba, donde había ido a montar una máquina.

Tú dabas la vuelta al lago, pero a mí otra vez me tuvieron 15 días dando vueltas por el Caribe: de isla en isla y a trabajar porque te toca, durmiendo en los trayectos, entre aeropuertos y aviones, en República Dominicana, Trinidad, Aruba, tocando tierra en Panamá y finalmente regresando a Venezuela.

[*Opino}– El despilfarro de alimentos

¡Esto se está poniendo bueno!

Hace apenas pocos años a nadie se le hubiera ocurrido publicar algo así: recomendar el régimen de austeridad con el que me crié y que sigo poniendo en práctica, pues como el despilfarro no va con mi educación, evito botar lo que pueda servir, en particular si es comida.

Me crié con la regla del aprovechamiento y la frugalidad; de que tenía que comer todo lo que, siendo comida, me pusieran delante.

Y el ‘todo’ es literal, pues no podía dejar nada en el plato, aunque la comida era prácticamente la misma día tras día,… pero en otro artículo de esta misma fecha leí que en España se tira a la basura el 18% de la comida.

Lo de «esto no me gusta» no está en mi diccionario, uno de los muchos agradecimientos que le tengo a mi padre.

Y es que, como alguien me dijo una vez en Venezuela, soy un mal rico. Aunque nunca he sido rico, la mujer que así me dijo quería que yo no dejara pasar ninguna oportunidad de parecerlo, algo que para ella era una conducta obligada tal vez producto del facilismo que contagió a muchos de mis paisanos que llegaron a este país cuando apenas tenían entre 15 a 17 años, pero yo llegué de 22, con mi carácter ya formado, y ni ése ni otros virus, algunos beneficiosos, me contagiaron.

Llegué trayendo aprendida la lección de que hay que tenerle amor al trabajo, trabajar duro para obtener ganancias, y aunque lo así ganado sea abundante, hay que administrar esa abundancia con criterio de escasez, todo lo cual está reñido con el tan cacareado «estado de bienestar» (q.e.p.d.).

Se dice que no es más rico quien más tiene sino quien menos necesita. Y una buena forma de no necesitar más es acostumbrarse a vivir en frugalidad, sin lujos, sin facilismo, sin ostentación, evitando gastos innecesarios y, sobre todo, conformándose con lo que pueda depararnos una buena administración que ajuste los deseos a disponibilidades.

Pero me temo que por aquello de que «A quien no está acostumbrado a bragas, en el culo le salen llagas» serán muchos los que no podrán soportar ese criterio de ahorro, de aprovechamiento, de comer para vivir y no vivir para comer,… y verán su existencia llena de intolerables privaciones.

Siempre les quedará la opción de recurrir al «Que me quiten lo bailao».

Carlos M. Padrón

***

07/10/2011

Teresa Sánchez Vicente

En todo el mundo se derrocha cada día un tercio de la comida.

En el libro «Despilfarro. El escándalo global de la comida», el investigador y activista Tristram Stuart nos da las claves para dejar de derrochar comida.

 

Administrar bien los recursos alimentarios no sólo evita el hambre en el mundo, sino que además protege el medio ambiente mediante la reducción de emisiones y la disminución del suelo destinado a cultivar productos agrícolas.

Consumidores

El autor británico aconseja hacer la lista de la compra para apuntar lo que realmente se necesita y no caer en caprichos.

A la hora de cocinar, es importante preparar raciones pequeñas y echar mano de la imaginación para reutilizar las sobras y preparar nuevas recetas. Para no tirar el pan, una opción es congelarlo o dejarlo endurecer para preparar pan rallado.

La piel de muchas verduras también es comestible, y desecharla ayuda a incrementar los vertederos de desperdicios orgánicos. Las patatas, zanahorias, calabacines, etc. se pueden comer sin pelar en diferentes platos, ya sean fritos, hervidos o en puré.

Las fechas de caducidad están calculadas con amplios márgenes de error, según ha comprobado el autor de «El Despilfarro». Si los alimentos tienen buen aspecto, todavía se pueden comer. ¡No los tires a la basura!

Practica un consumo responsable. No compres pescado de tamaño pequeño y evita las especies amenazadas. Compra la fruta y verduras directamente a los agricultores, y adquiere las que sean «feas», es decir, aquéllas con irregularidades que son rechazadas por muchos supermercados de alto standing.

Supermercados

Las cadenas de alimentación derrochan una gran cantidad de comida. En vez de desperdiciarla, se podría donar a organizaciones humanitarias, o a fabricantes de piensos, todo el excedente de alimentos que no pueda venderse.

Otro paso importante sería cambiar las fechas de consumo por márgenes más amplios, e informar al público del significado de los plazos de expiración de los alimentos.

Restaurantes

La preparación anticipada de una gran variedad de platos lleva a que parte de estos menús se queden en la cocina y haya que tirarlos al final del día. Es necesario concienciar al cliente del despilfarro que conlleva y habituarle a una carta más reducida.

Las raciones demasiado grandes también llevan a que muchos residuos orgánicos acaben en el contenedor.

Algunos restaurantes, tal y como explica Stuart, imponen un «impuesto» al comensal por no acabar el contenido del plato. Esta cantidad de dinero puede ser donada posteriormente a una institución benéfica.

Pesca

Cada año se estropean entre 10 y 12 millones de toneladas de pescado. Los científicos calculan que en 2048 todas las especies de peces se habrán extinguido.

Ante esta situación, se han de evitar los descartes producidos por el sistema de cuotas pesqueras, los métodos de pesca perjudiciales para las especies, y la sobrexplotación de las especies en amenaza de desaparecer.

La Unión Europea planea aprobar en 2012 una medida que prohíba el descarte de especies comercialmente valoradas . Los países europeos tendrán que estar de acuerdo y situarse más allá de las presiones del sector pesquero para sacar adelante la norma.

Fuente: ABC

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: TeleProceso (TP), Aeromortal, el Sr. Polling, y el “Paquete en línea” / Ramón López, Leo Masina, Antonio Lalaguna

03-09-2003

Ramón López

En el año 1958 instalé la primera máquina de teleproceso en toda América Latina. Fue la Data Transceiver 066/067, y la instale en la Creole, entre Caracas y Quiriquire, usando un canal de audio del sistema de microondas que tenia instalado la Creole.

Para determinar la factibilidad del teleproceso hicimos varias pruebas de líneas telefónicas y de microonda por toda Venezuela, con un aparato que se llamaba el Trend Tester.

Nos íbamos a Maracaibo y otros lugares y probábamos con Caracas transmitiendo a velocidades de 128 ó 240 bps (bits por segundo), y no 100 kbps como ahora. Y para alcanzar esta velocidad tuvimos que ecualizar algunas líneas,… que años más tarde llegaron a 1.200 ó 2.400.

La 066 que tenían en Quiriquire transmitía el contenido de tarjetas perforadas y, si la estación de destino no lo recibía bien, mandaba su señal de “NAK” (No Acknowledgement) y la 066 volvía a transmitir toda la tarjeta.

Por supuesto que la máquina era de tubos y constaba de dos muebles, uno era el módem y el otro la receptora/transmisora, perforadora y lectora.

~~~

08-09-2003

Ramón López

Un día en que íbamos a hacer unas pruebas de líneas entre Maracaibo y Caracas, me fui con Simón Meléndez a Maracaibo, y en Caracas se quedó un chileno, Jorge Troncoso, para enviar y recibir data con el famoso Trend Tester.

El avión en que volamos a Maracaibo era un Jet Caravel. Cuando despegó se escuchó un ruido muy grande, y el avión bajó y empezó a volar a muy poca altura sobre el mar. La cosa estaba muy fea y el comentario de Meléndez fue: “¡Qué buena broma le vamos a echar a Troncoso! ¡Se va a quedar todo el día esperándonos!”.

El avión dio la vuelta y enfilo hacia Maiquetía. Cuando llegamos, la pista estaba llena de ambulancias y carros de bomberos. Aterrizamos bien, y lo que había pasado era que, al despegar, se había roto una rueda y el caucho desprendido de la rueda se había metido en la turbina.

No sé cuántas veces he visto cerca el más allá en esos vuelos de Aeropostal y otros, pero parece que tenía que seguir cumpliendo con mi misión en el mundo.

***

12-09-2003

Leonardo Masina

Este relato de Ramón me hizo recordar un vuelo, también con AEROMORTAL, —como llamábamos a la Línea Aeropostal Venezolana—, y también hacia Maracaibo con escala en Mérida. Pero el avión era un turbohélice.

A poco de salir de Maiquetía estaba yo tieso de frío, buscaba las salidas del aire para cerrarlas pero no conseguía ninguna, Llamé a la azafata y le pregunté cómo se podía cerrar, y muy tranquila me contestó:

—En este avión las salidas de aire no se pueden cerrar, pero el aire frío que usted siente viene de afuera, ¡es que este avión está lleno de fisuras y grietas y por eso hace tanto frío!

Para colmo, al rato empezó a llover, y aparte del frío entraba una escarcha tan helada que los pasajeros tuvimos que recurrir a unas mantas para taparnos, y parecíamos todos unos indios norteamericanos.

Cuando llegamos a Maracaibo, los pocos pasajeros que éramos tardamos bastante en bajar debido al alto grado de hibernación en que nos encontrábamos.

La vuelta a Caracas no fue mejor.

Coincidía con la fiesta de La Chinita y no había vuelos. AEROMORTAL puso unos vuelos extra y, en efecto, me llamaron al hotel de madrugada para decirme que me habían conseguido plaza en un vuelo que salía a las 7:00 de la mañana.

Temprano llegué al aeropuerto y, aunque llovía a cántaros, nos embarcaron en hora, arrancaron el avión —que era otro turbohélice— y de repente un motor empezó a hacer ruido.

Apareció un tipo con una escalera y una lona para taparse, y empezó a meterle mano al motor. A la media hora nos mandaron a bajar a todos.

Como a las 9:00 am nos volvieron a embarcar, y el avión despegó, pero al rato se le paró de nuevo el motor.

Tuvimos que aterrizar en Valera. Allí también llovía y se repitió la misma escena: un mecánico con su escalera, pero esta vez tenía un ayudante con paraguas. Tardaron casi una hora en repararlo, así que, como a las 10:30 am, volvimos a arrancar, pero casi 40% de los pasajeros no quisieron volver a embarcar.

Arrancamos, y al rato otra vez se paró el motor, así que aterrizamos de emergencia en Barquisimeto y, de nuevo, la misma historia. Todos los pasajeros nos fuimos a la terminal a buscar una solución alternativa para volver, pero no hubo suerte.

Como a las 12:00 p.m. volvieron a montar a los que quedábamos, ya que éramos cada vez menos, y despegamos. Pero lo mismo, aunque esta vez el tramo fue más corto, pero no sé dónde nos paramos, si en Valencia o en otro lugar, sólo sé que no era un aeropuerto normal, pues no había aviones de línea sino sólo avionetas, y no nos dejaron bajar.

A causa de los nervios, a la mayoría de los pasajeros les dio cagantina, y el único baño que tenía el avión estaba ya inservible, pues de sólo acercarse a la puerta la hediondez podía matar a uno.

El desfile de mecánicos fue impresionante. Cada uno metiéndole mano al motor como si de una puta se tratara, pero él no se dejaba. La azafata nos informó que habían solicitado un autobús para trasladarnos a Caracas, pero que tardaría en llegar.

De repente apareció un negro que parecía un armario: medía como dos metros y medio de alto, tenía tremendas espaldas de luchador, y casi no necesitaba la escalera para llegar al motor. Con un martillo en mano se metió en el motor, le dio un par de martillazos y le dijo al piloto: «¡ARRANCA!».

Milagrosamente, el motor arrancó. Lo dejaron en marcha un buen rato y, como siguió funcionando, decidieron intentar despegar. El avión despegó y logró llegar hasta Maiquetía cuando eran ya como las 2:30 de la tarde.

Tengo que admitir que cuando llegué a casa me pasé casi una hora en el baño. ¡Solté hasta lo que no tenía!

Creo que ese vuelo no se me olvidará jamás y, como bien dice Ramón, ¡se ve que nuestra misión no tenía que terminar en un avión!   

NotaCMP.- Las siglas de Línea Aeropostal Venezolana eran LAV, a las que la chispa popular dio el significado de «Le Aseguramos Velorio».

***

16-10-2033

Antonio Lalaguna

Lo de la señora que rompió la funda del diskette me trae a la memoria cuando para el TP en el Banco del Caribe, bajo la gestión de Francisco Rodríguez, arrancamos en línea simultáneamente las oficinas de Valencia y Maracay, con los terminales 1060.

Ésta fue la primera instalación que en Venezuela llevó el servicio en línea fuera de Caracas.

En el devenir de la operación se presentó un problema. Me puse al teléfono con el VP del área y le pregunté:

–¿Ya llegó polling*?

El señor se dirigió al gerente de la sucursal y le transmitió la pregunta, a la cual éste contestó:

–¡Todavía no ha llegado ese señor!

Y a continuación preguntó:

–¿Mando a alguien a buscarlo hasta el peaje?

Me hicieron la misma pregunta y yo les dije que sí, que el tal señor andaba en un carro con el logo de IBM, y dicho y hecho, inmediatamente mandaron a un pobre chico a buscarlo hasta el peaje.

Siguiendo con esta aventura, al cabo de un rato, y viendo que en Caracas ya había polling pero no transacciones, le pregunté al sub-gerente, que en ese momento estaba al teléfono:

–¿Ya abrieron el terminal?? (Me refería a introducir el código de inicio de operaciones)

Su respuesta fue:

–Sí, ¡cómo no! Lo único es que tuve problemas con una de las puertas, pero las otras se han abierto muy bien.

En otra oportunidad, un técnico, armado de un poderoso osciloscopio Tektronic, estaba en la agencia de Villa de Cura con un problema de línea. Le preguntamos cómo llegaba y qué nivel tenía la señal, y él, muy orondo, contestó:

–Como un pocotón de mediecitos, y hasta del mismo tamaño.

Y, para empeorar la cosa, en el Banco de Venezuela el señor encargado de mantenimiento (teléfonos, etc.) se llamaba Polín (quien por el color de su braga fue bautizado por el Sr. Castro, VP de Tabulación, como “Comandante de los Azules”).

¡Imagínense cuando había algún problema la confusión que se generaba entre el Sr. Polín y el Polling!

(*) NotaCMP.- Lo que se pregunta es si ya llegó al terminal la señal de que éste está conectado para trabajar online. Podría compararse al tono de discado que emite un teléfono cuando se levanta el auricular y hay línea. Más información sobre polling.

[*Otros}– Ntra. Sra. del Rosario. Arte, devoción e historia en Sta. Cruz de La Palma / José G. Rodríguez Escudero

02-10-2011

Nuestra Señora del Rosario. Arte, devoción e historia en Santa Cruz de La Palma

José Guillermo Rodríguez Escudero

El fabuloso templo se erigió sobre la antigua iglesia del Convento dominico de San Miguel de Las Victorias, un cenobio que fue convertido en un verdadero panteón de conquistadores y descubridores del Nuevo Mundo.

Se levantó en los aledaños de la primitiva ermita fundada en 1530 por Fray Domingo de Mendoza, evangelizador del Nuevo Mundo, y dedicada por el Adelantado Fernández de Lugo al Patrón de la Isla.

Este suntuoso recinto cuenta con espléndidos retablos barrocos. El más antiguo es el de la capilla de la Virgen del Rosario, “muy aumentada en el aseo y riqueza de retablo, lámpara y otras alhajas”. Fue realizado en 1660 por Andrés del Rosario y su hijo, Lorenzo de Campos.

Por este magnífico trabajo recibieron 5.000 reales, “pagados con las limosnas de dinero, pan, vino azúcar que prometieron los hermanos de la cofradía”.

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Para la elaboración del bello retablo se utilizaron 40 tozas de viñátigo y, como nos recuerda Pérez Morera, “cortadas en 1658 en los montes de Breña Baja”. El mismo profesor nos confirma: “su traza, claramente manierista, parece derivar de la portada del tratado de arquitectura de Andrea Palladio”.

En las cuentas que corresponden al 8 de agosto de 1666 se hace mención de adquirir oro para llevar a cabo el completo dorado del bello retablo de la Virgen. En 1675 hay constancia de su terminación y la Hermandad paga “por sentar 18 libros de oro marca mayor 900 reales, y por 109 libros marca menor, 2.725 reales, finalizándose así la obra…” Fernández García nos informa de que “la Esclavitud recibe del Hermano Don Pablo Lorenzo Monteverde, 20 libros de oro y 15 reales para el retablo”. Indica, así mismo, que había sido obtenido en una alcancía que había llevado a América

El ático tiene un cuadro de Dios Padre colocado en 1664-1666. Es posible apreciar la influencia, tanto en líneas como en decoración, de la cercana portada principal de la Parroquia Matriz de El Salvador (1585).

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Prueba del antiguo fervor que el pueblo de La Palma dispensó a esta advocación del Rosario fue lo acontecido en noviembre de 1585, cuando el pirata Francis Drake intentó saquear la Isla.

La imagen antigua había sido escondida por los frailes dominicos por temor a que sufriese daño alguno, al igual que otros numerosos objetos importantes que se tenían en la ciudad.

Consta en documento de 19 de diciembre de 1586, fechado en Madrid, cómo se había encomendado la grave situación a la Virgen del Rosario, “en cuyo nombre fueron disparadas las primeras piezas de artillería a la nave capitana del inglés”. Vencido el enemigo, se procedió solemnemente a llevar a la iglesia a la venerada efigie

El capitán Pérez Pintado tuvo desde su niñez una especial devoción por la imagen de la Virgen del Rosario y su cofradía.

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Ese fervor lo motivó a hacer a su costa “un trono que se compone de cuatro gradas y su basa en que se ponen las andas todo de madera todo dorado y plateado”, del cual hizo gracia y donación a dicha imagen bajo varias condiciones; la primera era que sólo debía de armarse en las fiestas de la Naval, el primer domingo de octubre, aunque también, por ser el día de Año Nuevo una de las solemnidades del convento, podría facilitarse a la comunidad previo pago a la cofradía del Rosario de la cantidad de 50 reales de limosna. Y la segunda, en las ocasiones que visitara la iglesia la milagrosa imagen de la Virgen de Las Nieves, excelsa Patrona de La Palma, en su Procesión General cada lustro (Archivo de Protocolos Notariales. Pedro de Mendoza Alvarado, 1694).

La planta de la iglesia se completó, a finales del siglo XVI, con la adición de la citada capilla de El Rosario, que es la segunda colateral de la Epístola. A su fábrica mandó Esperanza Fernández de Aguiar dos doblas en 1594.

En ella, el pueblo iba “mucho mas en la devoción a rezar el rosario, cuyo santo ejercicio ha permitido la misericordia de Dios que se haya restituido con tanto fervor que es el milagro de milagros…”.

Esta capilla sufrió varios arreglos en su pavimento, poniéndose de mosaicos y levantando el mismo, supliéndose de esta forma el de ladrillos rojos enmarcados con madera. En aquella época –desde 1906 a 1928- regentaban la iglesia los Padres Paúles.

El mármol empezó a ser colocado durante la reforma de 1955. Los gastos serían sufragados por la Hermandad aunque también hubo aportación de particulares, no acabándose esta obra hasta 1962.

Numerosas aportaciones de devotos fueron llegando al templo de diversas formas. Era común fundar capellanías de misas rezadas por las almas de los fallecidos cuyas fundaciones quedaban registradas ante notarios.

Uno de tantos ejemplos fue la disposición testamentaria de Miguel Pérez, quien, en el convento de Santo Domingo había instituido “dos misas cantadas con sus vísperas y procesión alrededor del claustro, una en honor del Santísimo Sacramento y otra a Nuestra Señora del Rosario, en su festividad o en su octava”.

También el doctor Pedro García Escudero de Segura, presbítero y Protonotario Apostólico de Su Santidad, instituyó sesenta misas: treinta de réquiem y otras treinta dedicada a la Virgen en sus festividades (A.P.N., 1687).

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El Camarín de la Virgen fue construido entre 1697-1698 bajo la dirección del maestro Domingo Álvarez, “a quien los regidores del cabildo llamaron a sala en 1697 para que dispusiese por fuera la cañería que conducía el agua al puerto”.

Su costo total ascendió a 7.323 reales, sufragados en su mayor parte por las dádivas de los feligreses y vecinos en general. Esta acción de engrandecimiento transformó la iglesia y el convento en la más completa muestra del barroco de todo el Archipiélago.

En uno de los laterales de la capilla mariana se encuentra el exvoto pictórico marinero más antiguo de España, fechado en 1621 y cuyas medidas son 49 x 67,5 cms.

La imagen de la Virgen del Rosario aparece plasmada con el Niño Jesús al costado izquierdo, si bien la talla a la que imita no es la que preside la capilla.

En la escena del naufragio, aparece el barco que mandaba “Musiu Roso” que tuvo lugar el 21 de septiembre de 1621, entre las Islas de Martinica y las Bermudas.

Hubo otro en este templo, actualmente colgado en la iglesia parroquial de Teguise (Lanzarote); el segundo en antigüedad (1639) y otros cinco (1704, 1722, 1757, 1768 y 1867) aún cuelgan en el Real Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves. En la ermita del Santo Cristo de El Planto existen también otros cuatro: 1715, 1722, 1751 y 1757.

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Otros cuadros exvotos se hallaban en esta capilla hasta principios de siglo pasado, perpetuando con ello las gracias y favores que la Virgen había concedido a los devotos. Fernández García nos recuerda uno de ellos, pintado en lienzo, en el que se representaba el milagro obrado en el pequeño Antonio Vicente, con graves imperfecciones físicas desde su nacimiento que lo impedían andar.

Su madre, desconsolada, había solicitado su ingreso en la Cofradía del Santísimo Rosario “y haciéndole rezar un tercio diariamente: a los ocho días se logró la mejoría por mandato sobrenatural de la Virgen, según refirió el menor, quien dijo que había visto una ‘cosa más linda que el cielo, la cara más blanca que la Luna vestida de blanco…” El milagroso suceso ocurría en enero de 1730.

Como curiosidad, digamos que en esta capilla está enterrado el ilustre hijo de La Palma, el abogado garafiano Anselmo Pérez de Brito (1728-1772).

Gracias a la mediación de este paladín de libertades, adelantado de su época, se logró que el Consejo de Castilla, por resolución de 3 de diciembre de 1771, aboliera el gobierno de los regidores perpetuos.

Esto derivó en que Santa Cruz de La Palma fuera la adelantada de la democracia, pues tuvo el primer Ayuntamiento de la España moderna elegido por voto popular.

La imagen de Nuestra Señora del Rosario había recibido hasta entonces la veneración popular en el altar de la capilla de La Soledad, costeada por Gonzalo de Carmona —mercader y almojarife de La Palma— y su sobrino, el licenciado Diego de Santa Cruz. Es la primera colateral del Evangelio, donde consta se hallaba en 1589.

Uno de los más fervientes devotos de la Virgen fue el prior del monasterio, muerto en loor de santidad en 1716, Fray Francisco de Lima y Roxas, quien también contribuyó al majestuoso acabado del templo con su exquisito gusto.

Así mismo sucedía con Fray Andrés Perera, fallecido en 1708, dejando entre sus bienes 100 libros de oro, 50 de plata y 400 pesos escudos, a fin de finalizar el dorado de los altares del sagrado recinto.

Recordemos que, a principios del siglo XVIII, el templo de San Miguel de Las Victorias se convertía en uno de los más suntuosos de las islas, con cátedras de filosofía, teología, brillando también en las artes y las letras.

En los últimos tiempos ha cobrado mucho interés las andas de baldaquino —las más antiguas de Canarias— que pertenecen a la Virgen del Rosario, ejecutadas en el último trienio el siglo XVII.

Se trata de una bella pieza en la que encontramos, quizá, el precedente en el que Pedro Merín se basó para su tabernáculo de Santo Domingo de La Laguna.

La importancia de esta obra ha sido expuesta por la profesora Constanza Negrín, quien restituye uno a uno a todos los artesanos que tuvieron que ver en la misma. En 1633 se había construido un trono de madera, ejecutado por el afamado Antonio de Orbarán, que sustituía otro anterior.

Lo que suscita mayor interés, aparte de su elegantísima factura y de su posterior importancia para la plata Canaria, es que, a los autores a los que tradicionalmente se había atribuido, Silvestre y Diego Viñoli —orotavenses afincados en Santa Cruz de La Palma—, hay que unir al platero Diego Agustín de la Torre Betancur, que realiza la peana, los brazos y las estrellas del cielo.

Este autor, del que no se conoce más obra documentada, podría ser, así mismo, la mano hacedora de piezas similares, tanto en La Palma como en otras Islas, dando así al descubrimiento de la mencionada profesora el interés de haber abierto un nuevo foco de investigación.

La cabeza y las manos de la actual y preciosa imagen de candelero fueron talladas en 1832 en madera policromada por el prestigioso y afamado imaginero orotavense Fernando Estévez del Sacramento (1788-1854). El maestro —“que había llegado a la plenitud de su arte”— atendía así el encargo del mayordomo de la “Hermandad del Rosario” Francisco de Amarante y el resto de la comunidad de Padres Predicadores.

El artista había recibido por su trabajo 80 pesos. El cuerpo o candelero había sido confeccionado en esta ciudad “recibiendo el oficial de carpintería y su ayudante, 2 pesos, 7 reales 5 cuartos”.

Los dominicos habían establecido ya en 1530 la devoción por la advocación del Rosario, aunque es en el siglo XVII donde se funda la mencionada Hermandad.

A ella pertenecieron ricas y notables familias que aportaron grandes donativos y prestigio a fin de favorecer el culto y la suntuosidad necesarios para que la devoción a la Virgen se arraigara aún más entre la población.

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Tras una época de decadencia tras la suspensión temporal de conventos en 1821 —aunque la definitiva vendría en 1835—, se volvió a reorganizar en 1858 gracias a la devoción que un grupo de vecinos de esta ciudad tenía a la Virgen.

Tras otra época de crisis, desde 1910 hasta 1923, la Confraternidad vuelve a organizarse, acordándose por unanimidad enviar la petición a S. M. Alfonso XIII para que fuese Hermano Mayor honorario, atendiendo a la gracia que su abuela había otorgado.

Fuentes Pérez publica que fueron 80 pesos los que se “dieron al escultor por hechura de la cabeza y manos como consta de su recibo”. Así se desprende de la factura número 13 anotada en el Libro de la Cofradía del Rosario, sección «descargos».

Un gasto adicional de 14 reales tuvo que hacerse para la “hechura de un cajón de madera” que sirviera para transportar a la imagen desde La Orotava hasta el Puerto de la Cruz. Allí se embarcó rumbo a la capital palmera el 6 de septiembre de 1833.

La bella imagen —de estilo clasicista, de 1,62 mts. de altura— sustituyó a otra antigua de la misma advocación que se venera actualmente en la capilla del lado del Evangelio en la Parroquia de San Blas de Villa de Mazo.

En los documentos de la Hermandad del Rosario de este templo macense, hay constancia de estar ya trasladada la antigua imagen el 2 de agosto de 1853. Fernández García nos decía que “no hemos podido hallar el nombre del artista que la esculpió ni fecha en que fue tallada, ya que esto debiera estar consignado en el libro primero de la Hermandad, el que desde antiguo no existe”.

Una vez entronizada la nueva imagen en el extinto convento dominico de San Miguel de Las Victorias y, siguiendo el relato de Fuentes Pérez, “un oficial de carpinteros y un mozo de oficio prepararon el maniquí de madera con lienzo y engrudo para formar el cuerpo de la imagen y asegurar la cabeza y manos”.

Unos diecisiete años después de su llegada, algún incidente o inconveniente surgió para que el Beneficiado Manuel Díaz, en unos apuntes sobre el estado de los templos de La Palma de 1850 y en poder del archivo de El Salvador, proponía que se llevara a cabo la ejecución de una nueva talla de escultura, similar a la “Virgen del Carmen”, también de Estévez, venerada en aquel templo matriz.

En el informe, el Cura Díaz opinaba que, teniendo la imagen de la Virgen “ricos vestidos, prendas y alhajas de algún valor: que repetidos y tristes hechos tienen acreditado que nada hay sagrado para codiciosos e infames ladrones; y que por lo mismo convendría que se venda todo y se haga una imagen de talla aprovechando para esto el rostro y manos que actualmente tiene y construyó pocos años hace el inteligente artista D. Fernando Estevez: aplicando lo demás a lo que mejor convenga para la decencia y ornato de la Capilla altar y retablo en que se venera…”

Este intento no fructificó. Por ello la “Virgen del Rosario” recibió nuevos y valiosos mantos, joyas y vestiduras. El Niño Jesús, que pertenecía a la anterior imagen, fue enviado a Estévez para que el maestro lo reformase.

Fernández García nos aclara que, la reforma fue tan grande “que el artista hizo puesto que al contemplarlo hoy podemos admirar una obra más por él realizada. Posteriormente la Hermandad determina esculpir nuevo niño en tamaño mayor con objeto de que guardara mejores proporciones con la Virgen”.

Ya Estévez había fallecido cuando se decidió a tallar al Infante, por lo que el encargo recayó en el palmero Aurelio Carmona (1821-1901), el escultor más sobresaliente de todos los que florecieron en La Palma en la segunda mitad del siglo XIX , “quién realizó una copia del que sostiene la Virgen del Carmen…” de El Salvador.

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Fuentes detalla que “el rostro de María, sobre un cuello de cisne, se muestra severamente frío, muy académico, carente del toque angelical tan propio del escultor orotavense. El modelado es correcto, partiendo de ejemplos clásicos”.

La preciosa efigie se halla rodeada por una enorme aureola de plata, un sol elíptico de ráfagas muy prietas. Va revestida con amplios ropajes y gran manto y un valioso rostrillo. Lleva lujosas prendas, dádivas de devotos agradecidos por su intersección ante conflictos personales.

Era costumbre donar alhajas a la Virgen, y así se dejaba constancia en los testamentos. Uno de los primeros donativos en joyas del que se tiene referencia, lo hace el vecino Pantaleón Pintor en 1643, y consistió en una cruz de perlas.

Otro ejemplo fue el de Leonor González, muerta el 18 de enero de 1656, quien mandó que se diera “una gargantilla de oro compuesta por veinticuatro cuentas grandes y seis pequeñas”. (A.P.N., 1656).

Luis de Consuegra, sin descendencia, había dejado en una cláusula testamentaria a “Nuestra Señora del Rosario del Convento de Santo Domingo una corona de rosario engarzada en oro de frutilla” (A.P.N., 1678).

Y así una larga lista de donaciones.

En 1717 se menciona por primera vez la magnífica corona de plata repujada y sobredorada, atribuida al orfebre Silvestre Viñoli (según Fernández García). En el inventario que hace el padre prior don Pedro Massieu y Sotomayor, Caballero de la Orden de Santiago, el 20 de noviembre de 1798, hay constancia de un importante número de joyas.

Entre el catálogo sobresale un valioso rostrillo que estaba formado por 113 perlas y 53 esmeraldas, todo engastado en oro. Se enumera, además, numerosos broches, collaretes, anillos, cruces, rosarios…

La primera noticia que se tiene del cargo de Camarera de la Virgen la ofrece el libro de la Hermandad, en fecha 2 de febrero de 1721, cuando el Padre Predicador General fray Mateo Camacho hace “entrega a María Camacho, como Camarera de la imagen, de una sortija con nueve esmeraldas que le había donado un devoto”.

Este cargo había sido encomendado a varias damas que pertenecían a la Confraternidad, siendo una de las últimas doña Carmen Kábana y Valcárcel, que también hizo a la imagen una valiosa donación en joyas.

Si bien la onomástica de la Virgen se celebra cada 7 de octubre, la fiesta más suntuosa se le dedicaba el primer domingo de octubre.

En la antigüedad la celebración más importante consistía en una solemne función, tras la cual se tenía la procesión de la imagen por el interior del templo y el claustro del monasterio. En 1638 el obispo autoriza a que la procesión saliera en torno al cenobio de las catalinas en cuyo itinerario tenían lugar las comedias, a cargo del Hermano Mayor o Mayordomo de la Esclavitud de la Virgen. En 1644 dejaron de hacerse por la dificultad que suponía su puesta en escena.

Desde muy antiguo también se ha venido celebrando, hasta algunas décadas, otra fiesta muy importante que se hacía en torno de la imagen del Rosario: la novena “de la rosa”.

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El hermano Andrés del Rosario dejaba constancia en las cuentas de 1672 de los 50 reales que se dieron por diez libras de cera destinadas a los cirios y velas destinadas a iluminar el trono de la Virgen en el primer domingo de mayo, “fiesta de la Rosa”.

La Hermandad trasladó la celebración para el último domingo de ese mes puesto que había coincidencia con las fiestas de la Cruz, Patrona de la Ciudad.

Se ignora la fecha exacta de la fundación de la Cofradía del Santo Rosario, encargada de hacer la “Fiesta de la Naval” con procesión por las calles y su octava; “salve y letanía todos los primeros domingos de mes, por la tarde, y los entierros de sus congregantes con un aniversario general por los mismos”.

En 1729, por ejemplo, en testamento de Cristobalina Márquez, se desprende que “…acuerdo de la Hermandad y con la carga y obligación que lo ha de tener perpetuamente dicho cajon de encender y enramar uno de los dias de la infraoctava de la festividad de Nuestra Señora del Rosario que dicen de Naval en la forma que hoy se acostumbra hacer en los demas días…”

Sus nuevas constituciones fueron aprobadas por Real Orden de 4 de abril de 1862, “en las cuales se hace protesta de que, al reorganizarse bajo nuevas reglas, se hace con la antigüedad del año de 1530”.

Su Majestad la Reina doña Isabel II, en Real Orden de 11 de septiembre de 1862, se dignó aceptar el cargo de Hermana y Camarera Honoraria que le fue propuesto por esta Real Hermandad del Santísimo Rosario.

La solicitud de la Hermandad había sido dirigida a Antonio María Claret, Arzobispo de Cuba y Confesor de Su Majestad, nombrado Santo tras su canonización el 7 de mayo de 1950. Desde la aceptación de la Reina y tras recibir la Real Cédula, la Hermandad pasó a llamarse “Real y Venerable Hermandad del Santísimo Rosario”.

El día 5 de octubre de 1729 comenzó a hacerse en esta ciudad la procesión de la Virgen hasta la Cruz del Tercero, en la Plaza de la Alameda; se originaron varios pleitos porque “los frailes se excedieron de su territorio, saliendo del círculo acostumbrado”.

El Provisor y Gobernador del Obispado, Luis Manrique de Lara mandó que los frailes eligiesen las calles y que, elegidas, quedasen demarcadas para siempre. Así, los religiosos señalaron “las que se han venido siguiendo, que son las mismas de cualquier procesión general”.

El 4 de noviembre de 1709 la Hermandad de la Virgen acordó hacer la fiesta de octava de Naval a la que se obligaba a participar en los actos de la mañana y de la tarde. Luego, Pedro Massieu Monteverde, Oidor de la Real Audiencia de Sevilla, llegó a hacerse cargo voluntariamente de esta festividad desde 1713.

Las Fiestas en honor a la Virgen, llamadas de “Naval”, llegaron a ser unas de las más alegres, espectaculares y multitudinarias de cuantas se celebraban en la Isla, después de las de la Bajada de la Virgen. Se llamaron así en conmemoración del triunfo conseguido en el Golfo de Lepanto “contra el enemigo, por el poder taumatúrgico del Santo Rosario que, en rogativas, se rezaba en Roma”.

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En la capital palmera hay constancia ya de la celebración de la “Fiesta de Naval” desde 1635. Como nos recuerda Fernández García, “especificándose así en las constituciones que se conservan las que fueron aprobadas por el Vicario General fray Diego de Flores y firmadas por fray Juan de Rebolledo y fray Pedro de Vandale”.

Un hijo de La Palma, Francisco Díaz Pimienta, precisamente, había tomado parte activa en la célebre Batalla de Lepanto, luchando encarnizadamente junto a don Juan de Austria.

La plaza de Santo Domingo, por dichas fiestas, se iluminaba con hachos de tea y montoncitos de serrín y brea que se repartían por toda ella y se le colocaban unos palos con brazos de hierro en forma de “ese” asemejando un gigantesco candelabro, rematados por farolillos con velas.

Pero luego llegó la luz eléctrica. Ocurría en diciembre de 1893. Éste es otro dato curioso que nos da una idea de la importancia que tuvieron estos festejos. “El Electrón”, fundada en la capital palmera para el suministro de luz eléctrica a la población, debía encender el alumbrado público: “en dos de los tres días de Carnaval, Domingo de Piñata, Nochebuena, Vísperas de las Fiestas de La Naval y San Francisco… incluso los festejos que se celebraran cada cinco años con motivo de la Bajada de la Virgen…”.

Recordemos que Santa Cruz de La Palma fue la pionera en Canarias en tener, entre tantos otros avances, luz eléctrica. Fue la sexta ciudad del mundo en poseerla: Paris, 1879; Nueva York, 1882; Londres, 1886; Barcelona, 1888 (iluminación de la Exposición Universal); Madrid, 1891; Santa Cruz de La Palma, 1893.

Con ello, las fiestas se vieron mejoradas en todos los aspectos. Eran realmente espectaculares. Como también lo eran los “paseos de gala”, en los que las damas estrenaban y lucían los complicados atuendos a la última moda. La plaza de Santo Domingo se convertía en el centro neurálgico de las reuniones de la capital palmera. Ésta lucía los más vistosos adornos.

Con motivo de una epidemia de viruela en el vecino Barrio de San Telmo, las fiestas fueron suspendidas en 1897. Tan sólo se celebró el programa de actos religiosos.

Con la apertura de la plaza a la calle de San Telmo (finales del siglo XIX y principios del XX) se dio inicio al plantado de los laureles y la plaza cobró aún más belleza. La autorización para las obras la dio el arcipreste Benigno Mascareño.

Lamentablemente, en nuestros días fueron cortados y tan sólo quedan un par de ejemplares. Un triste fin para unos magníficos árboles y una espléndida plaza. No queda ya el menor vestigio de su esplendor. Una histórica plaza convertida en una explanada.

Por esa época, la imagen mariana comienza a hacer su salida por el mencionado Barrio de San Telmo en la víspera de su onomástica, iniciándose gracias a la generosidad de Miguel Lorenzo González, una vez éste regresó de Venezuela.

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También el Barrio de San Sebastián quiso que la procesión pasara por sus calles en la misma víspera, asunto que ocasionó algún que otro disgusto a los de San Telmo. La Hermandad decidió que en 1902 la Virgen ascendiera por primera vez las engalanadas calles del Barrio de “La Canela”, como popularmente se empezó a conocer a partir de entonces al de San Sebastián.

Las calles parecían un bosque de faya por la frondosidad de las ramas cortadas para adornarla. En la fuente de El Dornajo, al final de la pendiente, se colocó un pabellón diseñado por el artista madrileño Ubaldo Bordanova bajo el cual se situó el trono para que la imagen recibiera el canto de loas y fuegos de artificio.

Una vez la procesión llegaba a la abarrotada plaza, la Virgen era colocada detrás de un gigantesco arco formado por piezas de pirotecnia, dando la sensación de que la Virgen estaba nimbada de fuegos de artificio.

Luego se iniciaban los acordes del aria “Rosario de María de misterioso emblema…” cuya letra se debe al poeta palmero Domingo Carmona Pérez, y cuya música es obra de Victoriano Rodas (1827-1916).

Más tarde, el músico Manuel Henríquez Arozena (1888-1920) compuso la loa que se ha venido cantando en los últimos años. También Domingo Santos Rodríguez en 1927 dedicó a la Virgen otra partitura, junto con su letra.

Fernández García nos describía —con profusión de detalles en la prensa local de 1963— cómo la plaza de Santo Domingo se convertía en una especie de “gran salón” en el que llegó a interpretarse para estas fiestas en 1940, un Carro de la Bajada de la Virgen titulado “Reina de La Paz”. Esto nos da una idea de su importancia.

Como hemos visto, la Virgen desfilaba procesionalmente por las empedradas y empinadas calles de los barrios colindantes a la iglesia en los días 6 y 7 de octubre de todos los años.

En estas últimas ediciones tan sólo lo ha hecho el día de su onomástica. Todo un espectáculo artístico que se ha desarrollado entre la devoción ancestral de un pueblo que, ambiguamente, no olvida sus tradiciones pero, lamentablemente, sí las deja morir.

Aquellas “Fiestas de Naval” competían en espectacularidad con las de San Francisco de Asís, también de la capital palmera. Esta “pugna” generó muchas anécdotas curiosas a lo largo de los años.

Los Hermanos del Rosario enviaron un ramo de flores a los Hermanos de la Venerable O. T. de San Francisco en la víspera la onomástica de este santo. “La Orden Tercera entendió prontamente la suave ironía que encerraba, pero las flores fueron colocadas en la iglesia. al terminar la fiesta, al día siguiente de la octava, estando ya completamente secos los ramos, fueron devueltos a la Real Hermandad con una emotiva cuarteta compuesta por el Capitán Comandante graduado Don José Fernández Felipe (825-1883) que había heredado esta afición de su padre, el poeta Don José Fernández Herrera. Decía así: Imitemos la humildad/ que el seráfico siguió/ que en su santa caridad/ de lo que dieron, dio.”

Eran tiempos de loas, cuadros plásticos, banderas, mantones, altares efímeros, comparsas de “gigantes y cabezudos”, reuniones vecinales para limpiar las calles y embellecerlas con gallardetes y damascos, etc., en un tiempo donde el pueblo orgulloso y diferente se unía en este dulce “pique” para demostrar a propios y extraños de lo que era capaz.

Lamentablemente esto ya se ha ido acabando. El pueblo palmero, poco a poco, está perdiendo su identidad y esto, irremediablemente, llevará a convertirlo en uno más, en una copia clonada de otro pueblo cualquiera falto de la gloriosa historia que el nuestro sí ha tenido.

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BIBLIOGRAFÍA

  • Archivo de Protocolos Notariales de Santa Cruz de La Palma, (A.P.N.), Andrés de Chavez, 1630; Blas González Ximénez, 1656; Pedro de Escobar, 1678; Pedro Dávila Marroquí, 1687; José Albertos Álvarez, 1742
  • CALERO RUIZ, Clementina; QUESADA ACOSTA, Ana María. La escultura hasta 1900. Centro de la Cultura Popular Canaria, Santa Cruz de Tenerife, 1990.
  • CONCEPCIÓN RODRÍGUEZ, José. «Exvotos pintados en Canarias», en IX Coloquio de Historia Canario-Americana, tomo II, Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria, 1990
  • FERNÁNDEZ GARCÍA, Alberto-José: «La Esclavitud y Hermandad del Santísimo Rosario». Diario de Avisos, (24 de octubre de 1963).
  • FUENTES PÉREZ, Gerardo. Canarias: el Clasicismo en la Escultura, Aula de Cultura de Tenerife, Excmo. Cabildo Insular de Tenerife, 1990.
  • VV.AA.: Gran Enciclopedia del Arte en Canarias, Centro de la Cultura Popular Canaria, Gobierno de Canarias, 1998
  • LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista: Noticias para la Historia de La Palma, La Laguna- Santa Cruz de La Palma, t. I y II, 1975-1997.
  • PADRÓN ACOSTA, Sebastián. El escultor canario D. Fernando Estévez (1788-1854), Santa Cruz de Tenerife, 1943.
  • PÉREZ GARCÍA, Jaime: Los Carmona de La Palma. Artistas y artesanos. Servicios de Publicaciones de Caja Canarias, Excmo Cabildo de La Palma, 2001.
  • Idem. Casas y familias de una ciudad histórica. La Calle Real de Santa Cruz de La Palma. Madrid, 1995
  • – Idem. Fastos biográficos de La Palma, Madrid, 2009
  • PÉREZ MORERA, Jesús: Magna Palmensis. Retrato de una Ciudad. CajaCanarias, publicación nº 242, Arte 27, 2000
  • Idem. Bernardo Manuel de Silva, Biblioteca de Artistas Canarios, Viceconsejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1994.

[*Otros}— Los canarios y San Antonio de Texas (USA)

La traducción es bastante mala, pero así me llegó. Hice las correcciones que me parecieron obvias, pero tal vez caí en lo de «traduttore, tradittore«.

Carlos M. Padrón

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El comienzo de la ciudad de San Antonio, en la provincia de Tejas, esta generalmente asociado con la llegada de 16 familias integradas por 55 inmigrantes de las Islas Canarias.

Por real decreto del Rey de España se fundó la Villa de San Fernando, que fue nombrada así en honor de Fernando VI, el heredero al trono español, que estableció el primer gobierno civil.

Como primeros pobladores, los Canarios —también llamados Isleños— tenían derecho a formar el gobierno de la ciudad, recibir asignación de buenas tierras, y llevar el título nobiliario de hidalgo que viene de Hijo Dalgo y significa «hijo de noble linaje».

Los Canarios se unieron a una comunidad militar que había existido desde 1715, y juntos formaron el núcleo de la villa de San Antonio de Béjar, la que es ahora la ciudad de San Antonio.

Dos años antes, en febrero de 1729, el Marqués de San Miguel de Aguayo hizo pasó un informe a Felipe V, rey de España, en el que propuso que 400 familias se transportaran desde las Islas Canarias, Galicia, o La Habana para poblar la provincia de Texas.

Su plan fue aprobado y se dio aviso a los Canarios de que proporcionaran 200 de esas familias. Sin embargo, el Consejo de Indias propuso que el total de 400 familias fueran enviadas desde Canarias a Texas a través de La Habana y de Veracruz.

El 27 de marzo de 1730, desde el puerto de Santa Cruz de Tenerife zarpó el barco España con rumbo a las Filipinas Nuevas, o a Texas, como luego se llamaba ese territorio.

En junio de 1730, y antes de que llegara de España la orden de detener ese movimiento, 25 familias habían llegado a Cuba, y 10 habían sido enviadas a Veracruz, y el 09 de septiembre de 1730 llegaron a Quantitlán, un antiguo pueblo azteca cerca de la ciudad de México.

El 08 de noviembre se hizo una lista oficial de esas familias y, en ese momento y debido a los matrimonios, el grupo había aumentado a quince familias y cuatro hombres solteros, para un total de cincuenta y seis personas en la lista.

Los cuatro hombres solteros eran considerados una «familia» y figuran con el número 16. Debido a que no estaban casados, tenían que dividir la propiedad que se concedía normalmente al cabeza de familia.

Se quedaron allí hasta el 15 de noviembre cuando comenzaron el difícil viaje por tierra hasta el río San Antonio. La ruta, trazada para ellos por el gobierno español, les llevó a través de San Luis Potosí, y Saltillo.

Hicieron una corta parada en el presidio de San Juan Bautista, en el Río Bravo, donde antes de partir dejaron los caballos que habían usado.

Bajo la dirección de Juan Leal Goraz, el grupo marchó por tierra hasta el presidio de San Antonio de Béjar, donde llegaron a las once horas del 09 de marzo 1731, un año después de su salida de las Islas Canarias.

Por el momento en que los isleños habían completado su arduo viaje a través del Atlántico y el viaje a Texas, dos viudas encabezaban dos de las familias:

1. María Rodríguez-Provayna, también conocida como María Robaina de Bethencourt, que sólo tenía 27 años y ya tenía 6 hijos que iban desde un mes hasta los trece años de edad. Su esposo, Juan Rodríguez Granado murió en Veracruz el 5 de mayo de 1730. María alegó ser descendiente de Juan de Bethencourt quien a principios del siglo XV logró la conquista de las Islas Canarias para el rey Enrique III de España.

2. La otra viuda cabeza una familia era Mariana Delgado Meleano que tenía treinta años y tuvo tres hijos con edades desde dos hasta dieciséis años. Su hijo mayor fue enumerado como el jefe de la familia 12. Su marido fue Lucas Delgado, quien también murió en Veracruz el 5 de julio de 1730.

El sitio para la ubicación de la Iglesia de San Fernando fue elegido el 2 de julio de 1731, cuando Juan Antonio Pérez de Almazán, capitán del Presidio de San Antonio, designó para ello una plaza central de la villa de San Fernando de Béjar que se convirtió en el centro de la parroquia de San Fernando.

La primera piedra de la iglesia no se colocó hasta tres años después de la llegada de los Canarios, el 13 de mayo 1734. Los retrasos por falta de fondos hicieron que la iglesia permaneciera sin terminar durante más de 20 años, pero finalmente se terminó en 1755. Hoy en día, la Catedral de San Fernando se erige como una de las catedrales más antiguas de los Estados Unidos.

 

Rosa María Padrón fue el primer bebé de ascendencia Canaria nacido en San Antonio.

Bexareño es el gentilicio español para un residente de San Antonio. Desde el momento en que los Canarios llegaron por primera vez, hasta la época de la Revolución, muchas familias del Texas bexareño vinieron a poblar la zona. Muchas se establecieron en La Villa de San Fernando, o se asentaron alrededor de las misiones, en haciendas y en muchos ranchos a lo largo del río San Antonio y sus alrededores.

Junto con los colonos de Presidio, los Canarios formaron la base de la población de San Antonio de Béjar que luchó para crecer durante los próximos 100 años, y en 1762 había alcanzado aproximadamente los 661 habitantes.

 

Para el censo de 1790 había 1.033 personas registradas como residentes en San Fernando de Béjar, sin incluir a los residentes en las misiones de los alrededores. En 1820 había una población de casi 1.600 bexareños.

 

 

Uno de estos familiares bexareños fue Pedro Carlos de Los Angeles Charle. Llegó a la Luisiana de Francia a una edad de entre 18 a 20 años, y cuando Jacinto de Barrios fue nombrado gobernador de Texas llegó a la frontera del presidio de Los Adaes en el servicio militar de Francia, y acompañó al gobernador a San Antonio de Béjar en algún momento entre 1756 y 1759.

En 1760, y en La Villa de San Fernando de Maldonado, se casó con Águeda, hija de Luis Maldonado y de Luisa Manuela Pérez, que era la hija de Cayetano Pérez de Los Adaes, y mayordomo de la misión en 1739.

[Los descendientes Charle Informe]

En 1778, después de la muerte de su esposa, Pedro se casó con María de Estrada y tuvo 2 hijos. Su hija Concepción de Los Ángeles se casó con Ventura Charle Losoya, el hijo de Miguel Antonio Lozoya y de María del Pilar Hidalgo, que había llegado a San Antonio de Béjar cerca de 1770.

Ventura y Concepción tuvieron tres hijos. Toribio Losoya, el mayor, luchó y murió en la batalla de El Álamo. Losoya, la madre de Toribio, su hermano menor, Juan, y su hermana, Juana Francisca Melton, la esposa de Eliel Melton, estuvieron presentes en El Álamo y sobrevivieron al asedio y la batalla.

José Toribio Losoya, también bajo Seguín, fue asesinado en El Álamo en su hora final, y su cuerpo fue quemado con los de los otros defensores.

La familia Losoya probablemente tenía más derecho a estar en El Álamo que cualquiera de los otros no combatientes, ya que los Losoya vivieron durante un tiempo en el recinto de Álamo.

Descendientes [Losoya Informe]

 

José Francisco Salinas, el Alférez, nacido alrededor de 1722, vino a San Antonio de Béjar en 1742, se casó con Margila Chirino, y tuvieron un hijo que se casó con Josefa Salinas en 1811.

 

Francisco Antonio Flores de Abrego llegó a San Antonio de Béjar desde Saltillo en algún momento antes de 1746. Se casó con Rosa Hermenegilda Hernández, hija de Francisco Hernández, uno de los colonos originales de Presidio.

Sus hijos y nietos se casaron con miembros de familias establecidas en Béxar, como los Montes de Oca, Rodríguez, y Seguin, por mencionar algunos.

José María Victoriano Flores de Abrego, bisnieto de Francisco, se casó con María Lionides Seguin, la hija del patriota texano Erasmo Seguín Bacerra. Su hija, Josefa Agustina Flores de Abrego, nacida alrededor de 1833, creció en los extensos terrenos de la familia, y el 17 de abril de 1854 se casó en San Antonio con Samuel Williams Barker, quien se convirtió en el primer sheriff del Condado de Wilson.

Cuando su padre murió, Josefa heredó una parte de su patrimonio: unos 200 acres que donó para fundar la ciudad de Floresville

Flores de Abrego Informe Descendiente]

 

Pedro Huízar (o Guízar), nativo de Aguascalientes llegó a la Villa de Béjar en algún momento antes de 1778, y estaba casado con María de la Trinidad Henriques. Pedro y María tuvieron por lo menos 6 niños nacidos en La Villa de San Fernando.

Pedro, que era carpintero y escultor, estaba empleado en la misión de San José y San Miguel de Aguayo, la segunda de cinco misiones españolas alrededor de San Antonio de Béjar. Es conocido por haber esculpido, en la iglesia de la misión, el rosetón y la fachada.

Durante la década de 1790 ayudó a la misión trabjando en las tierras de cultivo en el momento de la secularización, y en diciembre 1790 Pedro Huízar fue el encargado de elaborar los planes para la reconstrucción del Presidio de San Antonio de Béxar y la mejora de sus defensas.

En 1793 recibió una beca de tierra de la gran superficie cultivada por los indios que vivían en la Misión de San Antonio Valero. En 1798 fue nombrado juez en la Misión de San José.

La familia Esparza llegó por primera vez al área de San Antonio de Béjar cuando José Francisco María Esparza y su tercera esposa. Jacinta Gertrudis Briseño. llegaron a la Villa de Béjar de Saltillo, Coahuila, en torno a 1788.

Esparza tuvo 4 hijos, y su nieto, José María Esparza, también conocido como Gregorio Esparza, fue uno de los defensores que murieron en El Álamo. Gregorio, junto con su esposa Ana Salazar y su familia, estaban en El Álamo durante el sitio, y su hijo Enrique Esparza fue testigo ocular de los hechos.

Los herederos de Gregorio fueron clave en la fundación de San Agustín, al sureste de Pleasanton, en el Condado de Atascosa. 

El origen del nombre de Tejas —o Texas— proviene de la pronunciación del español de una india Hasinai, y es palabra que significa «amigos» o «aliados». En el siglo 17, la palabra «tejas» fue usada por los exploradores y colonos españoles para referirse a la indios Caddo del este de Texas.

Los nombres de Tejas y Hasinai fueron utilizados indistintamente por los primeros exploradores españoles que conocían la zona más occidental de indios Caddo como «el gran reino de Tejas».

 

Esta historia se remonta a la fundación misma de la Provincia de Texas, con los primeros colonos de Presidio, y más tarde, en 1731, con las familias de los isleños de Canarias que habían venido a establecerse en los alrededores bexareños.

El término «tejano» proviene de estos tejanos de origen Canario que no eran sólo una parte de la fundación de San Antonio de Béjar y de la Villa de San Fernando, sino que lucharon por la Independencia de Texas en 1836.

El término «tejano» sólo comenzó a utilizarse durante el período inmediatamente anterior a la Revolución de Texas, entre 1821 y 1836.

 

Al final de la Guerra de Independencia de México, en 1821, había alrededor de 4.000 tejanos que vivían en la provincia de Texas. La mayoría ubicados en Nacogdoches, San Antonio de Béjar, y La Bahía del Espíritu Santo(Goliad). Alrededor de 1800, casi la mitad vivían en San Antonio de Béjar.

Muchos colonos anglo-estadounidense, dirigidos por Stephen F. Austin, empezaron a establecerse a lo largo del río Brazos, en 1821, cuando Texas fue controlada por la República de México, recién independizado de España.

En 1830, los 30.000 colonos anglos de Texas superaron a los tejanos seis a uno.

Los tejanos se rebelaron contra la autoridad centralizada de la Ciudad de México, y contra el régimen de Antonio López de Santa Anna. Las tensiones entre el gobierno centralista dictatorial y los colonos de Texas finalmente desembocaron en la Revolución de Texas, que comenzó oficialmente con la batalla de González, el 2 de octubre de 1835, y terminó con la batalla de San Jacinto, el 21 de abril de 1836.

En 18 minutos, el General Sam Houston llevó al ejército tejano a la victoria sobre una parte del ejército mexicano al mando del general Santa Anna.

La República de Texas fue una nación soberana desde 1836 hasta 1845 cuando, con base a los Tratados de Velasco entre la recién creada República de Texas y México. se establecieron las fronteras que abarcaban un área que incluía todo el actual estado de Texas, y las partes del actual Nuevo México, Oklahoma, Kansas, Colorado y Wyoming,

Entre los 56 que firmaron la Declaración de Independencia de Texas el 2 de marzo de 1836, tres eran hispanos: dos tejanos, José Antonio Navarro y José Francisco Ruiz, y el primer vicepresidente de de la República, Lorenzo de Zavala.

Blas Herrera y José Cassiano exploraron el movimiento de Santa Anna en su marcha a San Antonio de Béjar.

Mientras que siete tejanos lucharon y murieron junto a los anglo-americanos en la Batalla de El Álamo, los hombres de San Antonio lucharon con Juan Seguín y Manuel Flores y ocuparon un lugar destacado en la victoria en la Batalla de San Jacinto.

El capitán Juan Seguin comandó a estos valientes nativos tejanos como miembros del Segundo Regimiento de Voluntarios de Texas.

Uno de los primeros tejanos en entrar de nuevo a San Antonio, después de la batalla de San Jacinto, fue el coronel Seguin. Tomó posesión de la ciudad el 4 de junio de 1836. Fue nombrado comandante militar y alcalde provisional de San Antonio.

 

José Antonio Menchaca, miembro de la tercera generación de bexareños y oficial del ejército tejano, cuya familia recibió una subvención de la corona española en 1762, fue un verdadero patriota de Texas a lo largo de toda su vida.

Luchó en la batalla de San Jacinto, desempeñó varios mandatos como concejal, y participó en la defensa de San Antonio cuando el general Adrián Woll dirigió un ejército mexicano en Texas en septiembre de 1842.

Durante la existencia de la República de Texas, sólo cuatro tejanos (desde el Distrito de Bexar) lograron ganar la elección al Congreso de Texas: José Antonio Navarro, José Francisco Ruiz, Juan Seguín y Rafael de la Garza.

 

Otro bexareño, Juan Martín de Veramendi , hijo de Fernando Veramendi, fue elegido vicegobernador de Coahuila y Texas en 1830. Su hija, Úrsula María de Veramendi, se casó con James Bowie.

 

El único tejano que fue juez del condado de Bexar antes de finales del siglo XX fue Erasmo Seguín. José Antonio Navarro, y Chávez Ignacio fueron elegidos para el gobierno del condado como jueces asociados.

 

Para obtener una lista de los defensores de El Álamo, ir a «Los texanos y texanos en el Alamo«, ubicado en el Álamo de Parras sitio Web.

La siguiente sección es una breve biografía de los hombres y mujeres procedente de la Islas Canarias que en 1731 fueron los padres fundadores de San Antonio, así como de los soldados y colonos que vinieron a San Antonio de Béjar muchos años antes de que llegaran los Canarios.

El Capitán José de Urrutia vino de Guipúzcoa, España, poco antes de 1691. Vino a Tejas como miembro de la expedición de Domingo Terán de los Ríos.

Antes de su llegada a San Antonio de Béjar vivió con la Kanohatinos, Tohos, y con los indios Xarames durante siete años. Fue nombrado «capitán general» de todas las naciones hostiles a los apaches, y llevó a cabo amplias campañas contra ellos.

Se reunió con sus compatriotas, poco después de la fundación de San Juan Bautista de la Misión, en 1700. El 23 de julio 1733, cuando Urrutia se hizo Capitán del Presidio de San Antonio de Béjar, ya tenía «cuarenta años de experiencia con los indios en Coahuila, Nuevo León y Texas, y fue probablemente el mejor informado de todos los españoles sobre los asuntos indígenas en Texas. 

 

Juan Banul, maestro herrero, nació en Bruselas, Bélgica, cuando ésta se encontraba bajo el dominio español. Cuando todavía era un hombre joven y con amor por la aventura, viajó a la Nueva España buscando una nueva vida con mejores oportunidades.

En 1719 estuvo en el presidio de San Antonio de Béjar. Dos años más tarde, el joven herrero acompañada al Marqués de Aguayo al este de Texas como miembro de la expedición Aguayo.

Teniendo ya el grado de cabo, Banul ayudó a construir seis misiones y presidios, dos en el este de Texas y Louisiana.

De vuelta en San Antonio hacia 1723, hizo gran parte de la herrería en las misiones de San Antonio de Valero, San José, y San Miguel de Aguayo. En 1730, Juan y María Banul Adriana García, una viuda de Flandes, se casaron.

Pedro de Ocón y Trillo era soldado en el presidio de Béjar a mediados de 1720. Se casó, en 1728, con Ignacia Flores Valdés, quien probablemente era hija de uno de los otros soldados.

En 1746 se casó, por segunda vez, con Juana de Urrutia, hija del Capitán José de Urrutia.

Después de retirarse del ejército, Pedro se trasladó por un tiempo con su familia a Saltillo pero luego volvió a Béjar donde ya se quedó también con su familia. 

 

José Macario Zambrano (Sambrano) se casó con Juana Ocón y Trillo a mediados de 1750. Ella era hija de Pedro Ocón y Trillo, y de Juana de Urrutia.

Macario y Juana fueron padres de 12 hijos, uno de los cuales, José Darío Zambrano, se convirtió en sacerdote de San Fernando. En San Antonio de Béjar, cuando la revuelta de Casas estalló a principios de 1811, se unieron a la contrarrevolución realista encabezada por su hermano, el teniente coronel Zambrano Juan Manuel.encargado de sofocar la revuelta y mantener para España el control de los realistas.

La rebelión de Casas fue uno de los muchos levantamientos contra la autoridad imperial que se desató en toda la Nueva España después de que Miguel Hidalgo y Costilla iniciara en septiembre de 1810 el movimiento para que México se independizara de España.

Sin embargo, en 1821, unos 12 años después de la revuelta de Casas, fue cuando el movimiento revolucionario consiguió finalmente la independencia de México.

La hermana de Juana, María Luisa Ocón y Trillo, se casó con Bartolo Seguin que llegó a San Antonio de Béjar en torno a 1744 y fue el antepasado de la famosa familia Seguin, de Texas. que adquirió fama durante la Revolución.

Juan José Montes de Oca nació en 1720. Su padre era de la Isla de Cuba, y llegó a San Antonio en 1741.

Recibió una beca en abril de 1751, cuando declaró que él había hecho varios viajes por su cuenta para traer a los indios al seno de la Santa Iglesia Católica.

Su matrimonio con Marcela de la Peña, en 1742, está registrado en los archivos de la iglesia de San Fernando. Tuvieron 12 hijos. Su abuela, María Leonarda Montes de Oca, se casó con Ignacio Chaves, hijo de Francisco Xavier Chaves, intérprete de la India.

[Montes de Oca] Informe Desendants, [Chaves Desendants Informe]

Biografías: Bexar Genealogy