18-10-2011
Carlos M. Padrón
Abundando en lo que acerca del TP dijeron tres amigos exIBMistas en el post publicado el 09/10/2011, debo añadir que el invento que mi querido y genial amigo Fernando Lacoste parió en 1967 estaba, sin duda, adelantado a su tiempo en muchos años.
Y tantos que ni siquiera en su época pudo dársele un nombre propio, porque no se sabía cuál, y por eso creció y se extendió con el nombre genérico de “Paquete en línea”, que posteriormente (1972) fue rebautizado como “Paquete gonorrea” por los iracundos gringos del tristemente famoso unboundling.
Con razón el “Paquete en línea” tuvo enemigos jurados dentro de la IBM de entonces, pues, por ejemplo, no era lo mismo contar con personal entrenado y disponible para dar servicio a una docena de máquinas muy sofisticadas e instaladas en ciudades importantes, que dar servicio a centenares de simples terminales bancarios dispersos por toda la geografía nacional que, en este caso y para colmo, eran dignos descendientes de la consola que tanta guerra le dio al amigo Leo Masina.
Y de eso, de lo que en aquellos tiempos hubieron de sufrir nuestro querido Departamento Técnico y nuestros queridos clientes, trata este documento, sin duda memorable y digno de colección:
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COMENTARIOS
Javier Palacios
Otra de Joaquín Tejero, ese impulsor, como usuario y vendedor de servicios TP, en el área de Maracay.
A Joaquín lo habían enviado a estudiar en USA y, a su regreso, buscando alguna posición de trabajo, entre otras tuvo una entrevista con IBM de Venezuela.
Me dijo Joaquín que llegó con su mejor camisa estampada y, haciendo de tripas corazón, ¡una corbata!
El IBMista entrevistador, Rainer Barany, le hizo un comentario negativo con su mejor acento germano sobre su vestimenta. Joaquín se quitó la corbata,… y terminó enseguida la entrevista.
Por cierto, creo recordar que Joaquín murió hace ya algunos años en un accidente de carretera por exceso de velocidad.
CMP
En respuesta a Javier Palacios.
Pues sí, Javier, ahora que lo mencionas creo que Finalvén ofreció ese tipo de cuentas. ¿Ves como sí tienes buena memoria?
Javier Palacios
La Vivienda EAP tuvo su primera experiencia con TP a través de un paquete desarrollado en el DCS, que manejaba 1060s con el autopoll de una 2702 manejada por QTAM (queued terminal access method) en una partición del sistema de OS/360 del DCS.
Se vendió este paquete bajo la gerencia de Garcia Lago, quien después se llevaría este cliente a GBG.
(Steve Jobs odiaba el uso de siglas o acrónimos como los arriba mencionados, tanto que llamó a su PC con el nombre de una fruta: Apple).
Javier Palacios
Me parece que Finalvén empezó a ofrecer algo que llamaron “money market”, una especie de cuentas de ahorro que pagaban intereses sobre saldos diarios un poco por encima del mercado.
Las cuentas debían tener saldos mínimos de mil bolos (de aquéllos de los años ’70s) y, claro, para manejar esto se instalaron unas 2970s conectadas a otra versión del ‘paquete en línea’.
Jose Padron (el Tecnico)
De Finalvén tengo una anécdota, de cuando todavía estaba en Altamira y tenía una IBM/370-145.
Había allí un personaje, de apellido Martínez y jefe de operadores, que era de verdad “extremadamente” exigente.
Un día, la máquina estaba parada con una falla. Yo estaba tratando de arreglarla, y cuando me encontraba agachado debajo del gate donde estaban los boards de la máquina, se presento el amigo Martínez, con el entonces Presidente de Finalven, Dr.Arturo Sosa, quien fue Ministro de Hacienda.
En la posición en que yo me encontraba, y con la presión que se derivaba del que “la máquina estaba parada”, yo estaba como “molesto” cuando Martínez me dijo algo que yo entendí como: “Date prisa que, si no, voy a llamar a Arturo Sosa”.
Desde la misma posición en que estaba le respondí, y de no muy buena manera: “Llámalo porque, si sabe de electrónica, es la persona que necesito aquí”.
El Dr. Sosa, que era un caballero, lo que alcanzó a contestar fue algo así como: “Tranquilo, tranquilo; tómese su tiempo”.
En ese momento salí de la posición en que estaba y, por supuesto, ¡trágame, tierra!: me encontré en presencia del propio Dr. Sosa.
Después de que éste se fue, Martínez, me señala y exclama: «Coño, yo lo que te dije fue “Aquí está el Dr. Sosa”. Menos mal que no metiste la pata».
A lo que yo le conteste: “Casi”.
CMP
En respuesta a José Padrón (el Técnico).
José, has traído a mi memoria al inefable y temible Joaquín Tejero (lo describes muy bien), el tipo que, en una reunión habida en Finalvén, donde lo conocí, me llamó troglodita porque yo no tenía un carro con aire acondicionado.
Ése fue para mí un caso de crisis de la que resultó una oportunidad, pues por ese hueco me metí y a través de Finalvén, y con la ayuda de Juan Balart, conseguí un Dodge Dart 1974 nuevo, con aire acondicionado y a precio de gallina flaca.
Era una guillotina por lo mucho que se coleaba, pero lo mantuve hasta 1987.
José Padrón (el Técnico)
Lo de Tejero era una empresa en Maracay —si no recuerdo mal, tenía una IBM/370-135— que manejaba, entre otras cosas, un online bancario para una EAP; no recuerdo cuál era.
En una oportunidad me tocó ayudar en un problema de la 135 y conocí al amigo Tejero: un avión F22, en marcha de combate y con los after-burned funcionando.
Recuerden: Finalvén, si mi memoria no me falla, también manejaba algo parecido a un online bancario. Creo recordar que Cavendes era manejado por Finalvén
Leonardo Masina
No sé si alguien se acordará de La Vivienda EAP, donde se instaló un S/3, que actuaba de mainframe, y un S/7 que era el concentrador de líneas y que, a su vez, controlaba todas las líneas de baja velocidad a las cuales estaban conectados los terminales 1060.
Para la conexión entre el S/3 y el S/7 —que era a la “astronómica” velocidad de 64 KBS (las máquinas no estaban a más de 5 metros la una de la otra)— hacía falta un cable especial que se llamaba Golden Cable y era un RPQ que tardaba como mínimo un mes en fabricarse.
Vista la impotencia de estar perdiendo tiempo innecesario, con el asesoramiento de Lala agarré un vulgar cable BSC, le intercambié en un conector los 4 cables de Tx – Rx y CTS RTS (creando prácticamente un NULL MODEM), y las dos máquinas empezaron a comunicarse a toda pastilla sin causar el más mínimo error de datos.
Cuando, como a los dos meses, llegó el famoso Golden Cable el cliente decidió no montarlo, seguir con el que tenían y reservar el goldeno por si algún día fallara.
Creo que las máquinas, hasta su desinstalación, siguieron trabajando con el pirate cable.
Ésta fue la grandeza de la improvisación que teníamos en aquel tiempo.
CMP
En respuesta a Jose Padron (el Tecnico).
José, recuerdo que sí, que lo del RJE y el S/3 fue una novedad u un gran logro que, aunque siempre estuve en la Sucursal Finanzas, llgó a nuestros oídos como eso, como un gran logro.
Jose Padron (el Tecnico)
El artículo del “baúl” se llama “más del TP”, y yo simplemente traje a colación vivencias del TP.
Entiendo que cuando se empezó lo que después sería Teleprovenca, ya lo terminales bancarios y el paquete online estaban funcionando sin problemas.
Entiendo también que fue realmente una novedad en Venezuela (así lo entiendo yo), que se pusieran a disposición los recursos de un CPU medianamente grande, en un terminal RJE que era un S/3.
Para mí fue una novedad cuando se instaló el S/3 de Venepal y vimos cómo se empezaron a correr trabajos en Valencia y sus resultados eran reenviados a Venepal en Morón por un simple enlace de radio.
Recuérdese queno habia www, las líneas nuestras eran un desastre, y nosotros logramos 4.800 bps para nuestro (si es que se puede llamar nuestro) sistemita que habilitaba OS a clientes que ni podían soñar en tener un sistema medianamente grande o que corriera OS1, y que después corrió VS1.
Además, así empezaron en IBM muchos negocios de TP y RJE.
CMP
En respuesta a Javier Palacios.
Javier, no sé si leíste lo del test de personalidad que me dijo que yo miro mucho al pasado, lo cual es cierto, por eso recuerdo bien lo relacionado con hechos que fueron importantes para mí, y la reunión con la Carol lo fue por lo que conté AQUÍ.
Cuando yo conocí a Teleprovenca y a Finalvén, empresas que en algún momento fueron clientes míos —para Finalvén, lee AQUÍ entre líneas—, Teleprovenca estaba en el lado norte de la Av. Andrés Bello, y cerca de lo que fue VAM, que estaba en el lado sur.
Finalvén, en cambio, estaba en la Av. Libertador, también lado norte, en el C/C Libertador y casi frente a la Clínica Santiago de León.
Creo que la EAP (Entidad de Ahorro y Préstamo) que mencionas era La Vivienda, que estaba en la Av. Urdaneta, lado sur, creo que en la esquina Las Ibarras, un poco más arriba de donde conociste la central del Banco Provincial.
Javier Palacios
Pues sí, sólo que su ‘Carol’ no era a la inglesa. ¡Qué memoria la tuya!
A ver si recuerdas también la respuesta mi pregunta: ¿Teleprovenca quedaba en el edificio de Finalvén? (que también tiene relación con el tema del ‘paquete enlínea’.
Recuerda que instalamos una versión de ese paquete, corriendo en un ‘DOS emmulator partition’, para una EAP a la que la Insycom de Tejero daba servicios de “IBM”.
CMP
En respuesta a Javier Palacios.
Javier, si no me equivoco, esa dama SE se llamaba Carole Poteet, u otro apellido que sonaba así.
Me entrevisté con ella cuando andaba yo por el mundo buscando SW para lo que luego fue SUICHE 7B
Javier Palacios
Regresando al ‘paquete en línea’ del Banco Unión —con el cual trabajé en su etapa ya madura y a punto de su ocaso para dar lugar al bendito SAFE—, hacia 1980 me tocó trabajar con lo que, a la larga, sería el futuro de retail banking: la IBM 3614, el cajero automático. Para eso IBM recomendaba el uso de otro paquete, el FATS, funcionando ya en varios Bancos de USA.
Emigré a USA, y en 1981 trabajaba yo como SE de IBM en el área de Bancos en Tampa, y fui enviado a un curso sobre la 3624, sucesora de la 3614.
Estando en la ciudad donde se dictaba el curso, me encontré a la SE especialista en este paquete.
Conversando con ella en un coffee break, al mencionarle que venía de IBM de Venezuela, me dijo: “Oh, that’s where they installed our 1060 ‘LA package’!”.
Ella también había empezado su carrera “online” con el mismo paquete, pasando luego a trabajar con los cajeros automáticos, para la cual su sucursal había desarrollado un paquete, usando VTAM, que luego ella ayudó a convertir y a usar con CICS en First American Bank.
O sea, que de esa misma semilla, de esa misma fuente, venía el famoso FATS.
Entre otras curiosidades, me contó que el “LA Package” original también había sido llevado a Irán, y convertido para terminales que usaban su alfabeto escrito de derecha a izquierda; ella había ido allá para ayudar en su instalación.
CMP
En respuesta a Leonardo Masina.
Leo, recuerdo todo eso, los Ronda y su sucesor, porque ocurrió cuando ya estaba yo en IBM. Incluso tuve de cliente un Banco que se empeñó en que le probáramos el Ronda.
Pero cuando yo llegué a IBM ya el TP bancario, en cuyo desarrollo había comenzado Lacoste en 1965, estaba trabajando en Banco de Venezuela desde hacía dos años, y se estaba instalando en Banco Unión. Teleprovenca aún no existía.
Éste es mi punto: las fechas, no el esfuerzo de trabajo para echar a andar el TP.
Leonardo Masina
Carlos, los “albores” del TP fueron como contamos todos. Cada “nueva máquina” que se tenía que conectar en TP era una hazaña ya que, posiblemente, en modo Test Técnico se conectaba, pero el lenguaje que hablaba no lo entendía la otra.
Inicialmente, esto fue —hablando de sistemas bancarios, si te quieres mantener en ellos— pasar de la 1060 a la 2970 para luego meterse con la 3600.
Si hablamos de Valencia, no sé a qué banco se le ocurrió instalar unos “bichos raros”, como los 5930 (que en España llamaban Ronda, porque había sido diseñado específicamente para la Caja de Ronda) y su sucesor, que creo que fue el 5935.
Eran todos terminales, y eran “todos IGUALES”, pero cuando se hacía un cambio/upgrade, no había quién los pusiese a funcionar a la primera, ni a la segunda ni a la tercera.
Cuando luego se empezó a querer conectar CPU con CPU, ya fue otra historia de más envergadura, porque no se trataba de un simple terminal sino de dos CPUs que, de por sí solas, funcionaban de maravilla, pero no había manera de que se entendiesen.
CMP
En respuesta a Javier Palacios.
Pues, Javier, tal vez yo esté “foncundido”, pero la primera manifestación de teleproceso que hubo en IBM de Venezuela fue el ya muy mencionado Paquete en Línea del amigo Fernando Lacoste.
Lo que el también amigo José Padrón nos cuenta menciona el Sistema/3 que, si mal no recuerdo, fue de avanzada ya la década de los ’70s.
Javier Palacios
Carlos, yo veo como protagonista de este post el peso que supuso al Departamento Técnico de IBM el avance del teleproceso, y sus implicaciones de nuevos horizontes para los hasta entonces técnicos de máquinas aisladas.
Hoy en día, el progreso de ese ‘teleproceso’ nos ha llevado a problemas con impactos globales, como el recientemente célebre de Blackberry (que me huzo recordar los famosos outages que sufríamos en la IBM Information Network, cuya sede puso la compañía en Tampa, “The lightning capital of the world”).
CMP
En respuesta a Javier Palacios.
Javier, no entiendo que tenga que ver Banco Unión, “protagonista” de este post, con Teleprovenca o Finalvén.
Javier Palacios
¿Teleprovenca o Finalvén?
Jose Padron (el Tecnico)
Con lo del TP empecé bastante tarde, pero sí me tocó de rebote algo de terminales, de líneas, de polling y sus asociados.
Mi mayor experiencia en TP la constituyó Teleprovenca, prácticamente desde antes de que esta empresa existiera, porque en realidad empezó como Protinal actuando de host con una IBM/370-145 y una 2701, e inicialmente dando servicio RJE, con unos S/3 equipados con BSCA (los únicos que habían llegado a Venezuela equipados así), a 2 empresas del Grupo Mendoza (Sherwin Williams y Venepal). Como siempre, el tiempo, el agua y el viento, traen a la “memoria mía cosas que naiden sabia”.
La idea original era 4.800 bps, con modem 3875 (creo), un injerto que nadie conocía y que para un neófito en aquellas lides era algo desafiante.
Empezamos con Sherwin y, como era una línea muerta de 2,5 km, después de un poco de trabajo y paciencia, con aquello de “probar a ver si funciona”, y con la invaluable ayuda de Italo Buonano y José Luis Flores, logramos arrancar y que funcionara con todos los hierros, ¡y a 4.800 bps! Era un espectáculo que todos querían ver: imaginarse OS donde hubo antes 1440.
El asunto fue que, tan pronto terminamos con uno, había que empezar con el otro, que era Venepal, que estaba a 70 km de carretera; y como no había línea, ni siquiera de CANTV, ¡a inventar llamaron!: un transmisor de radio en los silos de Protinal, una repetidora en el Cerro El Café y una antena de 25m de alto en Venepal, y a probar.
Usamos el famoso Trend Tester de Ramón López, pero no había manera de llegar a los 4.800 bps; los módems pequeños 3976 y 3977 funcionaban muy bien, pero al módem que había venido para el proyecto no había manera de hacerlo trabajar.
Pues entonces, a modificar transmisores de radio para lograr que funcionara, y viajecitos al Cerro El Café (sólo en jeep). Estuvimos luchando cerca de 2 meses, pero al final logramos que trabajara.
Y allí empezó a nacer Teleprovenca.
Seguimos con Venezolana de Cementos, primero en Pertigalete y después en Barquisimeto, y luego Envases Varios, en Barquisimeto, ya con 3780.
Se instaló una IBM/370-135 en Caracas, y empezó Banco La Guaira, etc, etc.
Recuerdos, recuerdos….
Leonardo Masina
José, ¿te acuerdas de la famosa frase “¿¡Y tú no eres especialista!?”que seguramente también a ti te dijeron un montón de veces cuando te mandaban a ver algo totalmente desconocido para ti y tú comentabas que no conocías esa máquina?
O sea que estaba asumido e intrínseco en IBM que el mero nombramiento a especialista significaba conocimiento total y absoluto de TODAS LAS MÁQUINAS habidas y por haber.
Lo peor era que, de noche y en fin de semana, era cuando normalmente se acordaban del teléfono de tu casa, no estando tú ni de guardia, y te llamaban para máquinas que uno ni sabía que existían, y la excusa era siempre la misma: “Es que mi jefe no contesta al teléfono”. Y uno, de huevón, (perdón) y buenazo, siempre caía.
Hubo una época de crisis en la que un día me dieron la radio (Page Boy Motorola) y la solté después de seis meses. Fue un stand-by continuo de tarde-noche y fines de semana (los 7 días de la semana para los periódicos).
Ya te puedes imaginar mi mujer lo “contenta” que estaba. Un compañero me endilgó el chiste de que mis hijas decían: “Mamá, ¿quién es ese señor que viene a casa de noche siempre arrecho, nos grita y nos manda para la cama, y se acuesta contigo?”.
Una tarde de un sábado estaba yo en casa y, de repente, veo subiendo por mi calle, a pie, mi exjefe Uwe Petersen. Yo, sorprendido, le grito desde la ventana:
—¿Qué se te perdió a ti por esta calle?
Y él me contesta:
—Tú. Llevo dos horas llamándote pero teléfono y siempre está ocupado”.
Resulta que mis hijas, jugando, lo habían descolgado.
Había un problema en un cliente y necesitaba urgentemente que yo fuese a ayudar a un técnico.
No te puedes imaginar el peo que me armó mi mujer: “¿¡Por qué tuviste que asomarte!? ¿¡Por qué tuviste que decirle algo!?”.
O sea, que además de perreado, también pateado.
Jose Padron (el Tecnico)
Leo, gajes del oficio; así era y no había manera.
Ahora el agua y el viento me traen a la memoria algo de TP, ocurrido en lo que se llamó CABEL.
Instalábamos un S/3 para poner en línea los depósitos de CABEL, conectados via 3271 y BSCA del S/3. (aquel engendro).
En el camino nos dimos cuenta de que faltaba memoria. Luis Guerra era el gerente en la sucursal de Valencia y no sé de dónde sacó otro módulo de memoria, con sus cables pero sin instrucciones, se lo llevó a Valencia y apeló a la frase: “Aquí en Valencia hacemos el milagro de instalar esto, ¿verdad?”
Y no sé cómo, pero se instaló y funcionó correctamente.
A los 3 meses llegó para la máquina el cambio correcto, el que correspondía, y llegó con instrucciones y todo; se instaló y no funcionó.
Yo no estaba disponible, y alguien se acordó de que yo había hecho de alguna manera la instalación de la memoria que tenia la máquina. Por eso, apenas llegué me encontré con el recibimiento: “¿Qué hiciste en CABEL, que instalamos la memoria correcta y no funcionó?”.
Por supuesto, no existía nada anotado, y yo no era tan bueno como para recordar todo lo que se había hecho, de memoria y tanteo, 3 meses atrás.
Menos mal que. al hacer el injerto, usé cables de wrap de un amarillo diferente al que tenían los boards, y, después de unas cuantas horas y de repasar todas las instrucciones, finalmente logramos deshacer el entuerto y la cosa caminó sin problemas.
Pero me gané un buen zafarrancho por no haber dejado ni huella de lo que había hecho para resolver sobre la marcha.
Te señalo esto porque había algo que nos hacía especiales por allá, por aquella época que ahora recordamos con cierta nostalgia. Pero eso era lo normal, especialmente en el interior donde no éramos tan especializados como en Caracas.
De paso, yo no era técnico de S/3 y nunca recibí un curso sobre él, pero había tantos en Valencia, y estaban además los terminales de RJE de Teleprovenca, que necesariamente había que atenderlos.
Leonardo Masina
José, plenamente de acuerdo contigo: eran los clientes “encubridores o puñeteros” quienes tenían mucha parte de culpa y, también los técnicos más responsables que, viendo un problema (o más de uno), se hacían cargo de él/ellos y callaban.
Referente a tu último párrafo del “Recordar es Vivir”, ¿qué hubieses hecho tú si, siendo especialista del FSG, tu jefe te manda a ayudar a un técnico (entrenado en esa máquina), que no sabía destapar una 1403 N1 porque el técnico de guardia estaba con otro problema?
Yo fui, le saqué el Maintenance Manual y, mientras le iba explicando lo que tenía que hacer, miró el reloj, dijo que ya eran las 5:30, agarró sus macundales, incluyendo el maletín de herramientas, y se fue.
Yo me fui al carro, agarré mi maletín y seguí la reparación solo, ya que el técnico que estaba de guardia seguía ocupado en otro problema (del cual, de paso, me pedía ya asistencia) y el cliente no tenía por qué padecer las consecuencias.
Por supuesto, al día siguiente, cuando fui a la oficina, me armaron un peo A MÍ por haberme quedado solo trabajando. Yo no había dicho nada a nadie, ni acusado al técnico que me había abandonado, sino que el técnico que estaba de guardia le dijo a su jefe que se le habían complicado las cosas y que yo, habiendo terminado con la 1403, fui a ayudarle,… comentándole el hecho de que me habían dejado solo con la 1403.
De paso, el peo fue doble, porque terminé de trabajar como a las 4:00 de la madrugada y había llegado a la oficina antes de las 8:00 porque tenía un compromiso ya adquirido con otro técnico para ir a ver un problema en un cliente y habíamos quedado de vernos en la oficina para luego ir junto al cliente.
Ésas eran las reglas de juego, juego al que también habrás tenido que jugar y aguantar muchas injusticias, sólo por compañerismo o por brindar un buen servicio.
Jose Padron (el Tecnico)
Leo, a mí me tocó ser de los últimos técnicos que pasara a sistemas. “Salté el charco” cuando apareció la IBM/360-20, sin embargo yo reparaba las 1442, 2540, 1403, etc., en las que ciertos compañeros de sistemas me habían dado algunas luces.
La amenaza del Field Manager de llamar al soporte nunca faltaba.
Por supuesto, insisto en lo de que ser especialista era muy “fácil”. Aparte de que la categoría de especialista era respetada, tanto por el cliente como por los mismos gerentes de IBM, también existía, además, que el hecho mismo de ser especialista ponía en nuestras manos el recurso y tiempo para disminuir la presión que recibíamos en un momento dado.
Y, sí, “existía” mucha presión, pero era por nuestra responsabilidad de cumplir con las expectativas que despertábamos en el cliente por nuestra condición de especialistas.
Te señalo sílo un hecho: pedir un repuesto.
Para el técnico de campo, la respuesta era “no hay”. Para el especialista, “Hay que sacarlo de una máquina”.
Las cosas se solucionaron un tanto, en el tiempo cuando, al pedir ayuda desde Valencia, generalmente la ayuda no era para “pelar una mandarina” y así empezaron a darse cuenta de que realmente había un problema grave cuando se reportaba desde allá.
En cuanto a lo de algunos compañeros que parchaban las cosas y dejaban cosas “cuasi” pendientes, en todas partes se cuecen habas, y los primeros culpables, en muchísimas situaciones, eran los clientes, que estaban al tanto de todo y, como tenían mucha confianza con el técnico residente, en la mayoría de las ocasiones eran casi cómplices de los parches y remiendos.
Pero cuando llegaba un técnico, especialmente si era especialista de Caracas (en mi caso) o del soporte (en la propia Caracas), se presentaba la ametralladora.
Apelando al yoísmo: en algunas ocasiones fui víctima, y victimario en otras. Es más, hay una anécdota de un técnico que, cuando salía de vacaciones, casi te daba una lista de los pendientes de sus instalaciones.
Cuando llegué a Caracas desde Valencia, fui técnico itinerante por algún tiempo, y ni pensar en contar las cosas que vi.
Recordar es vivir, y creo que los recuerdos son vivencias inolvidables de aquellos momentos que ahora relatamos como anécdotas.
Leonardo Masina
José, si es referente a lo que escribí, no estoy enjuiciando a los técnicos, ya que yo era parte de ese “gremio”, pero sí el hecho de hacer ciertos “remiendos caseros” sin dejar escrito el porque. No puedo hablar mucho de terminales, ya que afortunadamente no me tocaron directamente, pero sí de otras máquinas.
Puedo entender a un técnico de terminales o perforadoras, sobrecargado de llamadas, que hacía lo que fuese con tal de salir del paso pero, un técnico de sistema, tenía otra carga y otras responsabilidades, y con más tiempo para poderlas reparar.
El problema era que uno llegaba a reparar una máquina que estaba fallando y se encontraba un clip, una tarjeta que había de espesor, una liga o lo que fuese y, justamente, la máquina fallaba por esa área. Lo más lógico era sacar ese “elemento extraño” y reparar el problema, pero, mira tú por donde, una vez que se removía, era la hecatombe… aquello no había por donde agarrarlo… y estoy hablando de 1442, 2560 y etc. máquinas en las que tú habrás pasado buenos ratos entretenidos…
¿No sabes lo divino que es ahora poder leer y al mismo tiempo recordar esas hazañas de antaño, en las cuales nos encantábamos metidos hasta el cuello? porque luego recordarás que los anécdotas, ya estando en soporte de sistemas no eran tan divertidos; más bien recordar la presión a la cual estábamos sujetos, las noches y fines de semanas peleando para que a primera hora de la mañana, el cliente pudiese arrancar tranquilamente con su máquina.
Dices que “era muy fácil ser especialista, con la capacidad, con todo el entrenamiento y con todo el tiempo para arreglar algo y adicionalmente sin la presión…” no estoy muy de acuerdo contigo, porque cuando ya había transcurrido cierto tiempo, ¿no recuerdas cuando te decía tu jefe: “has llamado a… o vamos a llamar al Soporte”? Eso desanimaba completamente a uno, porque te hacían ver que tenían confianza en ti… pero hasta cierto punto… Porque si lo hacían para estimularte, sinceramente conmigo no era la fórmula más apropiada…
Con el caso de la culebrita, me pasó algo parecido en mi estreno como PE en la fábrica de Valencia, justo al regreso de mi asignación en el Lab. de Glendale.
En Italia había una 4381, máquina recién anunciada, fallando. Ya era como las 6 de la tarde, ya debería haber salido del trabajo hace una hora, yo vivía lejos de la fábrica y el apartamento que había alquilado no tenía teléfono (en España era lo más común, a parte la escasez de las líneas).
Prácticamente no conocía a nadie en la fábrica y me obligaron a quedarme para atender un problema en Italia.
Yo pedía solo la posibilidad de ausentarme hora y media, lo suficiente para llegar a casa, avisar a mi mujer y volver, no hubo manera, inclusive amenaza de despido si dejaba mi puesto de trabajo.
Había otro PE en alerta, para salir con el primer vuelo de la mañana para Italia
Por el otro lado estaba el especialista y dos técnicos, llevaban un día con un problema y el sistema parado. A todo lo que les pedía, me contestaban que ya lo habían comprobado y estaba bien. No había manera de que colaborasen y yo veía que el tiempo pasaba y yo, pensando en mi familia, seguro muy preocupada, ya que estábamos solos en un país que no era el nuestro.
Desde el primer tiempo yo veía el problema en una fuente de alimentación, pero ni modo con ellos; después de tanto pelear, se me ocurrió mandarles a hacer unas mediciones en un área de la máquina que no tenían nada que ver por donde estaba supuestamente localizado el problema y en una de ellas, les logré mandar a medir voltajes de referencia, no en los pines de power, sino en otro lugar. En efecto, las medidas eran dispares y, mi diagnóstico inicial era el correcto; ¡SU TESTER ESTABA ESTROPEADO¡
No te imaginas el lío que se armó, les dije que cambiaran la fuente de alimentación, que tardaría un par de horas en llegar y que, una vez cambiada, avisaran al CETO, donde siempre había un par de especialistas haciendo guardia por si el problema se había resuelto o no, para que el PE viajase o no para Italia.
Yo llegué a casa que eran como las 3 de la madrugada, mejor no te cuento esa parte del cuento pero te imaginas cual había sido mi recepción. Como a las 5 me levanté y volví a la fábrica y, a las 6, justo llegando, informaban que el problema se había resuelto.
Yo ahora me entretengo muchísimo leyendo tus hazañas y las de otros técnicos y me vuelven a la mente las mías que de vez en cuando, salud y estado de ánimo permitiendo, me entretengo a relatar en este Blog.
Jose Padron (el Tecnico)
Es curioso, y al mismo tiempo muy difícil, poder enjuiciar la conducta o el proceder de los técnicos, especialmente cuando formamos parte del mismo grupo, cofradía o especie.
Depende de cómo fuimos o pudimos designarnos en un momento dado.
Si, es cierto que se recurría a toda clase de “ingenios” —¡y vaya que eran ingenios!— para poder poner a funcionar una 1060 del año de la nana, o una 2970 que ya tenía muchas horas de vuelo, sin dejar de mencionar los operadores que se las ingeniaban para cobrar el sobretiempo, aparte de su inexperiencia en un producto, con un procedimiento que difería en mucho de los procesos tradicionales de la Banca.
No es menos cierto que hubo algunos técnicos que tuvimos la responsabilidad de llegar a reparar cosas que tenían mucho tiempo y que el técnico asignado lo parchaba de alguna manera y seguía su camino a otro “problemita”.
Pero para eso éramos los especialistas, que cuando pedíamos un repuesto lo sacaban de donde fuera, sin reparar de donde salía, o a qué máquina había que quitárselo.
En descargo de los Técnicos de Campo, era muy fácil ser especialista, con la capacidad, con todo el entrenamiento y con todo el tiempo para arreglar algo y adicionalmente sin la presión de “Tienes otra llamada o te llamó tal cliente que quiere que lo llames” o, simplemente, cuando solicitaba un repuesto recibía como respuesta: “No hay, ingéniatelas”.
El TP empezó como un niño recién nacido y fue creciendo y sofisticándose a medida que crecía.
Como ejemplo, un botón: a José Herrera le pasó un chasco inmenso en el Banco del Caribe, en Maracay: A la hora de probar un terminal, el supervisor estaba muy ocupado y, a la solicitud de la cuenta de prueba y la llave de supervisor para realizar la prueba, recibió como respuesta: “Usa la cuenta tuya”.
José, muy diligente, empezó la prueba de la 1060 en su propia cuenta y, cuando le tocó meter los valores, empezó a presionar todas las teclas 1, todas las teclas 3,… y cuando llegó a las 7 u 8, se cayó todo el online —porque rebasó los montos máximos que el Banco debía manejar online—, y se armó tremendo despelote, porque a su cuenta habían ingresado un montón de bolívares que había que descontar.
El asunto llegó hasta el Sr. Covelo, y la decisión era casi de despedir a Herrera, pero entiendo que el Sr. Francisco Rodríguez, Vicepresidente del Banco del Caribe, tuvo que intervenir señalando que parte de la responsabilidad era también del Banco, ya que no se podían hacer pruebas en una cuenta de usuario, y era inconveniente, desde todo punto de vista, pedir que se usara la cuenta personal para hacer pruebas.
Cuando las 3600, ¡ni pensar en hacer eso!
Otra más.
Al señalamiento de un técnico en la central del Banco, le dije que estaba recibiendo menos 6 db, que eran unos tales milivoltios, y que estaba seguro de los valores que le señalaba. Como insistió varias veces en que revisara los valores, le respondí: “Sale una culebrita, sube hasta el segundo cuadrito; antes de llegar al segundo cuadrito horizontal, empieza a bajar y llega hasta el segundo cuadrito inferior, y así sigue hasta que sale de la pantalla del osciloscopio y pienso que vuelve a entrar, porque ahí está sin cambiar”.
¡No te digo la que se armó por eso!
Tengo muchas, muchas, muchas anécdotas, pero para contarlas tendría que llegar al “yoísmo” y no es mi fuerte. Especialmente las anécdotas de cuando comenzó Teleprovenca, ¡que ésas sí fueron anécdotas!
Leonardo Masina
Ahora se lee perfectamente, inclusive sin tener que ampliarla.
No me equivocaba, Carlos, esta carta es una “jodienda” de las buenas, sobre todo lo de los clips, papelitos y ligas, sobre los cuales tengo que darle plenamente razón.
Varias veces, al ir a reparar máquinas me he encontrado montado un “repuestito” de ésos; incautamente lo quité, y me costó horas y muchísimo sudor volver a poner a funcionar la máquina, eso sí, como Dios e IBM exigían.
Había técnicos que eran genios en estas lides. No me explico cómo nunca aplicaron su genialidad para hacer bien las cosas. A veces era el proprio cliente quien se había vuelto un experto y, como le funcionaba, así se quedaba.
Lo de los repuestos es otra buena historia. No entiendo la negligencia de algunos técnicos, porque no es que no había los repuestos y, en caso de que así fuera, pidiéndolos a lo sumo en un par de días hubiesen llegado.
CMP
En respuesta a Leonardo Masina.
Gracias, Leo. Escaneé de nuevo la carta y la puse en el blog con mayor resolución.
Por favor, veal y dime si ahora puede leerse. Si no, tendré que subirla a 4Shared.
Leonardo Masina
Carlos, lástima que la carta me sea difícil leerla, si la amplío, se pone muy borrosa, pero, por lo que he podido entender, me parece redactada con una ironía y un sarcasmo estupendos, además de con una excelente redacción.
Referente a lo de mis “sufrimientos” con la consola I/O a que haces referencia, cada vez que se comenta, me hace venir a la mente al apreciadísimo amigo Alberto López —justamente fallecido hace un año aquí en Madrid, el día que se disponía a regresar a Venezuela (q.e.p.d.)— quien especialista en esos monstruos y quien me sacó de la KK donde me encontraba hundido muchísimas veces.
Las vueltas que da el destino. Siendo él de OP, me comentaba lo difícil que era para ellos, técnicos de máquinas de escribir, comparándose con los técnicos de computadoras, hacer carrera en IBM. Pues bien, años después él llegó a ser mi second line manager, cuando yo estaba de especialista del F.S.G. siendo José Moreno mi jefe.
Hay que ver las vueltas que da la vida.
Iván, no te quejes tanto porque tus antecesores con la 1060 y otros engendros sobre ese estilo, lo pasaron peor, no porque fuesen más difíciles de reparar sino porque, al ser más antiguas y “escasas”, todavía no estaban tan “perfeccionadas” y daban muchos más problemas. Si no, pregúntale a Lalaguna, por lo del “polling”.
Lo digo en broma, pues entiendo tu “periplo”, y sé bien lo que pasaba en IBM cuando un técnico salía de casa: que nunca sabía cuando volvía.
A mí me pasó en una de las tantas veces en que salí de casa y 10 días después todavía me andaban buscando, pues había quedado atrapado en un barco en Aruba, donde había ido a montar una máquina.
Tú dabas la vuelta al lago, pero a mí otra vez me tuvieron 15 días dando vueltas por el Caribe: de isla en isla y a trabajar porque te toca, durmiendo en los trayectos, entre aeropuertos y aviones, en República Dominicana, Trinidad, Aruba, tocando tierra en Panamá y finalmente regresando a Venezuela.