26-11-10
Leonardo Masina
En la época de la primera presidencia de Caldera —creo que en el verano de 1973— iban a inaugurar en Caracas el nuevo edificio de la CANTV en la Av. Libertador.
Para la ocasión querían instalar un sistema CAS (Control Access System), con esas lectoras de tarjetas de banda magnética que para el control de acceso habían instalado en IBM-Chuao.
Como a la inauguración asistiría el presidente Caldera, IBM, como siempre, se esmeró y puso a disposición una computadora System/7 (S/7) que sólo controlaría las cuatro puertas de la oficina de la presidencia de CANTV, y lo haría con una tarjeta especial que tenía la foto de Caldera.
CANTV habilitó una oficina para instalar ese S/7, y cuando fui a revisarla encontré que no cumplía ninguna norma de seguridad IBM, pues estaba toda alfombrada; los cables de corriente, trifásicos, bajaban del techo y tenían corriente; y no había un breaker ni nada de protección.
Llamé a Uwe Petersen, mi gerente en IBM, y le dije que me negaba a instalar allí ese S/7. Pero, por órdenes «superiores», me obligaron a instalarlo.
Cuando pregunté dónde estaba el breaker nadie supo decírmelo, así que cubrí los cables con el poco tape que me quedaba y los enrollé hasta el techo para poder mover la máquina que, como pesaba una tonelada, deslizarla sobre la alfombra era una hazaña.
El problema era que la oficina que habían destinado para la máquina, aparte de pequeña era cuadrada; tenía a la derecha una pared lisa, a la izquierda una pared con puertas, y en frente una pared con una cristalera. Como el S/7 se abría por los 4 costados, la única manera de montarlo era ponerlo en todo el centro de la habitación.
Cuando estaba haciendo lo imposible para mover y ubicar aquel mamotreto, noté algo como una sombra que se me venía encima. Instintivamente estiré el brazo izquierdo para detener lo que fuera, y resultó que eran los cables de corriente que se habían desenrollado y, con tan mala suerte para mí, que al desenrollarse quedaron pelados, o sea, con su corazón metálico descubierto.
La mano izquierda, con la que quise protegerme, me quedó pegada a dos de los cables, y cuando intentaba soltarme de ellos, quiso la mala suerte que los otros dos se me pegaran a la mano derecha, con lo cual tenía yo las 3 fases y el neutro circulando entre mi mano derecha y mi mano izquierda.
Lo que me comentaron los que tenían su oficina cerca de allí es que oyeron un «¡COÑOOOO!» impresionante, y cuando se acercaron dicen que me vieron flotando en el aire a unos 10 cm. del suelo, y entre mi cuerpo y la alfombra se veía como un halo azul claro que parecía una luz tenue.
Cuento lo que me contaron, pues ni lo vi ni lo recuerdo.
Dijeron que luego caí en el suelo y me quedé tendido inmóvil pero conectado a los cables, y que al cabo de unos segundos di un salto espantoso, como movido por un resorte, que casi llegué al techo. Caí parado, pisé el cable con el pie y, levantando los brazos, me desconecté. Di unos cuantos pasos y caí desmayado.
Desperté al rato en la enfermería de CANTV.
Tenía cables por todos lados; creo que me estaban haciendo un electro. El médico me dijo que estaba vivo de milagro, que había tenido un paro cardiaco, pero que luego me reanimé.
Según lo que le habían contado, una de las personas que aparentemente sabía dónde estaba el breaker corrió y lo desconectó, pero otra persona que estaba por otro lado lo conectó de nuevo y el consiguiente choque fue el que me reactivó.
En la enfermería me trataron de maravilla; el médico sabía lo que estaba haciendo. Inclusive me pusieron una pastilla debajo de la lengua y, luego de una fuerte arritmia y descompensación cardiaca, mi corazón fue estabilizándose y al cabo de una hora estaba completamente regular.
Recuerdo que me dijeron que en el edificio estaba otro técnico IBM que al enterarse de que un compañero la había palmado, se movió y preocupó bastante por mi situación; avisó a IBM y estuvo atento a todo lo que me pasaba. Nunca supe quién fue, pero siempre le estaré agradecido.
Lo único que yo tenía de grave eran unas quemaduras en la mano izquierda y en dos dedos de la mano derecha. Todavía hoy, a la falange del dedo medio de la mano derecha se le nota la falta de carne, que se quemó con uno de los cables.
Dicen que, cuando uno «se va», ve una luz al fondo de un túnel. Yo no puedo decir eso, pero sí tuve una experiencia y sensación muy raras, pues «vi toda la película de mi vida».
Parecerá increíble, porque supongo que todo no duró más de un minuto, pero, a partir de ese momento, yo recuerdo cosas, detalles y hechos de mi infancia como si me hubiesen pasado ayer.
Pienso que el choque activó una parte de mi memoria que, dijéramos, estaba como en un back-up pero que, a partir de entonces, quedó on-line.
Luego del accidente m vieron varios médicos y me hicieron un montón de pruebas. Aparentemente todo estaba normal, y ni mi cerebro ni mi corazón habían quedado afectados, lo único era que tenía más memoria que antes.
No sé si ha sido un milagro o no, pero el hecho de que me quedara tieso, con paro cardiaco y de golpe, y que cuando conectaron de nuevo la corriente arrancara yo como si fuera una máquina, seguramente no fue una casualidad, ya que si nadie sabía dónde estaba el breaker, ¿cómo de golpe alguien lo desactivó y luego vino otro alguien y lo volvió a activar?
Tal vez era uno de esos breakers que se caen al detectar un corto pero al poco tiempo se reactivan automáticamente.
Recuerdo que, a mediodía, Uwe Petersen me llevó a su casa a comer, y en la tarde, con la asistencia de otro técnico, se instaló el sistema. Luego, al quedar todo operativo, me dieron un par de semanas de reposo.
En la noche, cuando volví a casa, mi padre, no sé por medio de quién, ya se había enterado de lo que me había ocurrido, y sabía que me encontraba bien y fuera de peligro.
Leonardo Masina


Milagro se le dice a esos eventos que uno no puede explicarse, eventos que contradicen las leyes de la Naturaleza que uno da por ciertas, esas casualidades que se dan en el momento preciso. A mucha gente le debe de ocurrir, pero se les olvida o no le dan importancia.
Tú, Leo, eres un afortunado, y lo sabes, y tienes motivos para dar gracias, pues alguien que está por encima de las explicaciones tuvo misericordia de ti, y de aquella situación de la cual con dificultad salen las personas. Pero tú estás dando testimonio de que saliste, y en mejores condiciones de las que entraste.
Que aquél que te supo librar de un desenlace penoso te siga bendiciendo y te mantenga de pie, para que puedas seguir dando testimonio de que los milagros se dan.
Felices tiempos.
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Leo, yo he recibido varios corrientazos muy fuertes, y recuerdo que en una oportunidad me quedé pegado un rato con una polaridad diferente en cada mano y me despegué porque caí desmayado. Pero, desafortunadamente, no me mejoró la memoria, a menos que el hecho de recordar este evento tan traumático se considere una mejora de memoria.
¡Qué bueno que todavía estás entre nosotros! No todos los que tuvieron experiencias similares a la tuya sobrevivieron.
Un abraccio, amico mio.
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Ahora sí sé quién es Masina.
Sr. Padrón, decreto que todos tus corresponsales publiquen su foto juvenil, para reconocerlos.
Gracias.
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¡Te dije, JF, que sí nos habíamos visto muchísimas veces por los pasillos de Capriles!
Saludos.
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