[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: El Hombre

EL HOMBRE

El hombre —un pobre ser— es la grandeza
que existe más sublime en lo creado,
por eso con razón se ha demostrado
que es el rey de la gran Naturaleza.

Las épocas del tiempo recorriendo,
ha dado su fecunda inteligencia,
las luces del Progreso y de la Ciencia,
incógnitos secretos descubriendo.

El hombre es admirable creación,
es sólo el que posee la razón,
es el único ser intelectual.

Mas, no obstante admirar ser tan grandioso,
me da pena el pensar que es más vicioso
el hombre, que ningún irracional.

[*IBM}– Anécdotas y personajes: Fernando Lacoste y su concepto del sexo / Juan Fermín Dorta

13-09-10

Juan Fermín Dorta

Nunca supimos de alguna picardía de Don Fernando en esa área.

Sus pupilos, la media docena de aprendices italianitos que llegó a tener, y algunos vendedores que en un momento de debilidad alardeaban de esto o aquello, nunca lograron que Ferdinando participara en la conversación.

Hasta una vez, pues siempre hay una primera vez, y ésta fue la suya,… al menos en mi presencia.

Como él mismo mencionó, muchos mediodías ponía las fichas en el tablero —mejor el «cartonero», pues era de ese material— y arrancaban los mini-torneos de ajedrez mientras los mirones participaban bien opinando del juego o bien sobre los un mil y un temas.

Un día aparece el suscrito —ojos desorbitados, sudoroso— y exclama:

—No juegues, ¡lo que le termina de pasarle a un amigo!

Y continúa:

—Sabrán que este amigo, que tenía sospechas de una posible homo- —o, mejor dicho, muliere-sexualidad— de su mujer, ha aparecido de repente en su casa y la ha encontrado en la cama matrimonial en plena faena con el servicio. ¡Qué riñones!

Y de inmediato empiezan las opiniones entre los contertulios sobre qué hubieran hecho ellos. Yo opinaba que ese amigo las debió sacar a patadas de la casa.

Fernando, que no se aguanta, detiene el juego y, mirándome, exclama:

—¡Animal !Salvaje! Estos gallegos analfabetos sexuales. ¡No jo….bes!

—Y tú, ¿qué hubieras hecho?—, le pregunto.

—¡Bestia!, lo que hace un hombre normal—, me contesta y sigue. —Me quito el saco, me aflojo la corbata… ¡y suáquiti! me tiro en la cama a integrar el numerazo. ¡Gallego, analfabeto sexual!—, seguía diciéndome en un aparente ataque de hidrofobia—. Así están como están, ¡¡burros!!

Me quedo cortado, y lo único que se me ocurrió decirle fue:

—Coño, por lo menos quítate los zapatos,… ¡porque la colcha la compré en Margarita hace apenas 15 días!