Carlos M. Padrón
En 1973 vivía yo en un edificio ubicado en Vista Alegre (Caracas). Sólo éramos Cecilia, mi entonces mujer, Alicia, nuestra hija de 6 años, y yo.
Conseguir que Cecilia se prestara a usar la ouija requirió de mi parte mucho “jarabe de pico”, pues la sola idea del propósito que me animaba, que no era otro que contactar con el espíritu de mi padre, la asustaba. Pero como para entonces estaba ella embarazada y soñaba con que fuera un varón, el argumento de que a la ouija podría preguntarle el sexo y otros detalles la convenció, y accedió a que una noche, pasadas las 00:00 horas, usáramos la ouija.
Como era de esperar, no pasó nada. Pero al tercer intento, como dos semanas después, la PT se movió y apuntó al ‘SÍ’. La asustada Cecilia me acusó de que yo había movido la PT, y cuando lo negué se retiró molesta. La condición ya antes indicada de que entre las personas que usen la ouija debe reinar la armonía no era fácil de alcanzar entre nosotros.
Yo no había movido la PT, pero sí había notado que, cuando se movió y a pesar de que tenía 4 dedos posados sobre ella, no había emitido el siseo que sí emitía cuando se la empujaba para que se deslizara libre sobre la calcomanía.
Con más “jarabe de pico” de mi parte retomamos las sesiones. Yo, siguiendo las instrucciones del libro, las iniciaba teniendo a mano una lista con las preguntas a hacer y el posible orden en que hacerlas, y, a falta de un grabador portátil, tenía listos también papel y bolígrafo a fin de escribir todo en cuanto concluyera la sesión.
En este cuarto intento ocurrió lo que yo no esperaba. A pesar de haber alcanzado acuerdo en cuanto al procedimiento, apenas a la segunda respuesta que nos dio el supuesto espíritu que respondió, Cecilia exclamó. “¡Vamos a preguntarle en qué país nació!”. Me molesté, ya que esa pregunta no estaba en la lista de las acordadas, y la ouija dejó de funcionar.
No recuerdo cuántas sesiones tomó el que pudiéramos completar una sin contratiempos, pero sí recuerdo que ésta fue el 08-Ene-1974 y que además de Cecilia esta también su hermano, Tito.
(Como puede verse en la foto, la ouija no tiene minúsculas ni acentos. En las respuestas que transcribo, las mayúsculas/minúsculas y los acentos los puse yo para facilitar la comprensión de los textos).
Pregunta (P): Dio Tito vuelta a la isla de Tenerife
Respuesta (R): Sí
P: ¿En qué año nació Tito
R: 1947
P: ¿En qué mes?
R: 2
P: ¿Qué día?
R: 25
P: ¿Quién nos guía las manos?
R: Tomás G Padrón
P: ¿Dónde estás?
R: Purgatorio
P: ¿Está Carmen contigo?
R: No
P: ¿Dónde está Carmen?
R: Infierno
P: ¿Por qué?
R: (La PT divaga)
P: ¿Quieres decir algo más?
R: No
P: ¿Algo para terminar?
R: Adiós
Lo relativo a Tito, todo cierto, pudo salir de la mente del propio Tito. Y lo relativo a Carmen, pudo salir de la mente de Cecilia o mía, pues como Carmen se había suicidado, nuestra formación católica nos decía que debería estar en el Infierno.
Lo que realmente estaba fuera de lugar era esa ‘G’ entre Tomás y Padrón, pues, que yo supiera, el nombre y primer apellido de mi padre eran Tomás Padrón, sin ningún segundo nombre.
Con un compañero de IBM y su esposa hicimos también una sesión el 10-Ene-1974 en la que lo destacado fue la divagación. Aunque la sesión fue larga, el acierto, notable por su precisión, fue sólo uno: 362%, el porcentaje de realización de mi cuota de ventas que como vendedor de IBM lograría yo al final de ese año que apenas había comenzado. Y ése fui mi porcentaje oficial al cierre de 1974.
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Continuará algún martes con "[*FP}– Mi trato con la tabla Ouija (3/5): Efecto en otros".
