[*Opino}– Diario de un perro

Cuando viví en Madrid supe de la costumbre que allá tenían los dueños de perros mascota de abandonarlos en verano para poder disfrutar de las vacaciones. Según me contaron, al iniciar éstas metían a toda la familia en el automóvil, perro incluido, y a éste lo abandonaban luego en algún paraje solitario de una carretera.

Habida cuenta de lo mucho que a los niños les gustan los perros, me acongoja el sólo pensar en el trauma que a un niño debe causarle el presenciar cómo sus padres abandonan alegremente a su amiguito, el perro.

¿Qué explicación darán esos padres a sus hijos? ¿Qué efecto tendrá en ellos el comprobar la ligereza y falta de escrúpulos con que sus padres llevan a cabo un acto de tal crueldad?

Tal vez no faltará algún niño que llegue a temer que con él hagan lo mismo.

Sospecho que ese malvado trato hacia un animal tan fiel y cariñoso como es un perro, un animal que nació para tener un amo al que hacer su dios, tiene el mismo origen genético o “cultural” que el placer por las corridas de toros.

En general, siento una cierta desconfianza hacia las personas a las que no les gustan los perros.

Carlos M. Padrón

***

DIARIO DE UN PERRO

Semana 1
Hoy cumplí una semana de nacido, ¡Qué alegría haber llegado a este mundo!

Mes 01
Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.

Mes 02
Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós, esperando que mi nueva «familia humana» me cuidara tan bien como ella lo había hecho.

Mes 04
He crecido rápido. Todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mí son como «hermanitos». Somos muy inquietos, ellos me tiran de la cola y yo les muerdo, todo jugando.

Mes 05
Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice pipí dentro de la casa; pero nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además, duermo en el dormitorio, … ¡y ya no me aguantaba!

Mes 12
Hoy cumplí un año; soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. ¡Que orgullosos deben sentirse de mí!

Mes 13
¡Qué mal me sentí hoy! «Mi hermanito» me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes, así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, y lo lastimé sin querer. Después del susto, me encadenaron, casi sin poder moverme y a pleno sol. Dicen que van a tenerme en observación, y que soy ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.

Mes 15
Ya nada es igual. Vivo en la azotea, y me siento muy solo. ¡Mi familia ya no me quiere! A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve, no tengo donde cobijarme.

Mes 16
Hoy me bajaron de la azotea. De seguro que mi familia me perdonó, y por eso me puse tan contento que daba saltos de alegría y mi rabo parecía un reguilete. Además, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera, y de repente detuvieron el auto. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz creyendo que haríamos nuestro «día de campo».

No comprendo por qué cerraron la puerta y se fueron. «¡Oigan, esperen! Se,… se olvidan de mí!”. Corrí detrás del auto con todas mis fuerzas, pero mi angustia crecía al darme cuenta de que ya no podía más,… y ellos no se detenían. ¡Me habían olvidado!

Mes 17
He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento perdido porque estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer, y yo les agradezco con mi mirada. Quisiera que me adoptaran, y seria leal como ninguno, pero sólo dicen «¡Pobre perrito! Debe haberse perdido”.

Mes 18
El otro día pasé por una escuela y vi a muchos jóvenes y niños, como mis «hermanitos». Me acerqué, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzaron una lluvia de piedras «a ver quién tenia mejor puntería», dijeron. Una de esas piedras me golpeó en un ojo y desde entonces ya no veo con él.

Mes 19
Parece mentira cuando estaba más bonito se compadecían más de mí, pero ahora que estoy muy flaco, que mi aspecto se ha deteriorado y que perdí mi ojo, la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.

Mes 20
Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los automóviles, uno me arrolló y me lanzó a un lugar llamado «cuneta». Nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor cuando se detuvo para ver si me había matado. ¡Ojalá lo hubiera hecho!… pero sólo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades pude arrastrarme hasta un pequeño espacio con yerba a la vera del camino.

Mes 21
He pasado 10 días bajo el Sol, la lluvia y el frío,… y sin comer. Ya no me puedo mover; el dolor es insoportable. Me siento muy mal. Quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Algunas personas pasan y me miran. Otras me dicen «¡No te acerques!».

Ya casi estoy inconsciente, pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos, y la dulzura de de una voz me hizo reaccionar. «Pobre perrito, ¡mira cómo te han dejado”, decía la voz. que era de una dama, y con ella venía un señor de bata blanca que comenzó a tocarme y dijo «Lo siento señora, pero este perro ya no tiene remedio; es mejor que deje de sufrir».

A la gentil dama se le salieron las lágrimas, pero asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole que me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección, y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería.

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Cortesía de Charo Bodega

http://charobodega47.blogspot.com/

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