Juan Antonio Pino Capote
Como una estrella fugaz pasó ante nosotros con brillante luz propia incandescente y dejando tras su marcha una estela de bondades.
Dr. Francisco Taño Pino. Foto cortesía del Dr. Juan Antonio Pino Capote, autor de este artículo.
Su pragmatismo sincero y sencillo, y su trato, siempre afable y directo, hicieron que su estancia entre nosotros despertara nobles sentimientos de cariño, respeto y admiración, sin entrar en detalles de su gran valía profesional.
Seguí con interés especial la trayectoria profesional de Taño, por ser de mi pueblo natal, El Paso, en La Palma, aunque con dieciséis años menos que yo. Hizo la especialidad en el mismo hospital en que yo trabajaba, el de La Candelaria. Así pude contemplar, con orgullo de paisano, sus rápidos progresos y sus cualidades humanas.
Aquel niño de El Paso se convirtió pronto en alguien de quien yo tenía que aprender más que Medicina. Fue mi médico y cirujano, pero además me enseñó otras cosas, como su fibra poética y su capacidad literaria. Como los grandes poetas, no le importaba a donde iban sus poemas.
Una mañana que me lo encontré en el área quirúrgica, hablamos de mi salud y de la suya, que ya empezaba a no ser buena. Tuve la impresión de que no quería inquietarme y me contestó un escueto “Estoy bien”.
Una cosa es estar bien y la otra es sentirse bien. Súbitamente se puso a escribir en el reverso de un sobre que yo llevaba en la mano, me lo devolvió y desapareció como diciendo: “Ahí queda eso”. Era un poema que además contenía referencia a los signos de identidad de nuestro querido pueblo natal, el pino y la brisa.
Mi desconcierto y mis sentimientos me dejaron anonadado. Lo bueno de la poesía es que cada cual la interpreta como quiere. La debida lealtad me obliga a compartir esto para que el lector lo interprete como quiera:
No puedo precisar bien la fecha pero sí que fue unos meses antes de que él enfermara grave y definitivamente. La trascripción que hago es la siguiente:
Habitaré en el corazón
de un pino verde quebrado,
por la brisa maltratado
hasta perder su razón.Me tendrás en la estación
entre la tierra y el cielo
para que se rompa el hielo
cuando tus ansias me llamen
y el corazón se derrame
hasta sentir el consuelo.Taño
La elegancia del pensamiento hace estas cosas…
(Artículo publicado en la revista Acta Médica de Tenerife de septiembre/2008).
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NotaCMP.- Los restos del Dr. Francisco Taño —con quien me une un parentesco lejano por cuanto compartimos tatarabuelo— fueron cremados en Santa Cruz de Tenerife, donde murió, y las cenizas llevadas a su querido pueblo natal, El Paso, y esparcidas, por su manifiesta voluntad, en torno al pino donde jugaba cuando era niño. Creo que a ese pino se refiere su bello poema.
