[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: 012 – Francisco José Domingo

Francisco José Domingo Casimiro de Mesa y Machado

Marqués de Casa Hermosa, y caballero profesor del hábito de Santiago, nació en la Ciudad de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) el cuatro de marzo de 1733.

Por espacio de 24 años sirvió con distinción en las milicias de su país con el carácter de coronel en el regimiento de Tacoronte.

En atención a sus relevantes méritos fue nombrado consultor del Consejo de Cámara de Indias, corregidor y teniente capitán general de la Provincia de Huaylas.

Allí formó cinco regimientos de infantería y uno de caballería, que instruyó convenientemente en el ejercicio y disciplina militares. Instruyó y organizó a los indios, promovió los trabajos de las minas abandonadas, y fomentó numerosísimos ingenios con brazos libres.

Concluido el quinquenio de su mando, por decreto de cinco de agosto de 1779 el Gobierno de Madrid le nombró por segunda vez corregidor.

En este nuevo período de mando volvió nuestro co-provinciano a acreditar su noble y desinteresada conducta por el fomento del país, renunciando los repartimientos de efectos permitidos a los corregidores; apaciguando, sin derramar una gota de sangre, los continuos alborotos suscitados con suma frecuencia entre los españoles y los indios, todo con grave riesgo de su persona; y arreglando a su propia costa lo arruinado del extenso distrito, sus calles, plazas, caminos y calzadas.

Fenecido el tiempo de este segundo mando, el Gobierno de Castilla le nombró corregidor, gobernador y justicia mayor de la Provincia de Puno en el Río de la Plata. Y no menos méritos contrajo el hijo de las Canarias como presidente, gobernador y capitán general del Cuzco, importantísimo cargo que habría de desempeñar posteriormente.

[*FP}– Orgullo de padre: El primer libro ilustrado por mi hija Alicia

Carlos M. Padrón

Creo haber mencionado alguna vez en este blog que Alicia, mi hija mayor, es profesional del diseño gráfico, y su especialidad dentro de ese campo es la ilustración de temas infantiles.

Pues bien, Alicia puso manos a la obra en esto y ya salió a la venta en USA el primer libro ilustrado por ella: “The wish trees”, cuya traducción podría ser “Árboles del deseo”, pues dice Alicia que la idea tras el libro es que cada niño que siembre un árbol pueda pedir un deseo al hacerlo.

Ésta es la portada,

y ésta la contraportada,

Más detalles del libro pueden verse aquí y también aquí,

Se entenderá que siento orgullo de padre y que tal vez llevado por él creo que las ilustraciones son bellísimas, con un toque muy delicado y muy decidor del carácter de mi hija Alicia, pero la decisión la dejo a la opinión del lector.

El otro libro ilustrado por Alicia, y titulado “I love you all year round” (Te amo durante todo el año)

saldrá a la venta en USA en agosto.

[*Otros}– El fresco de Mariano de Cossío – Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma

José Guillermo Rodríguez Escudero

El escenario del mural

Dentro del patrimonio pictórico de las Casas Consistoriales de la capital palmera, la obra del vallisoletano Mariano de Cossío y Martínez Fortín (1890-1960), ocupa uno de los lugares preferenciales del edificio.

Estamos ante un magnífico fresco que se extiende a lo largo de la escalinata principal del Ayuntamiento, y que se ejecutó con la pretensión de ser una impactante obra de exaltación de “lo palmero”.

Antes de acceder al interior de este magnífico monumento, a través de su atrio porticado, nos encontramos ante el diseño de la fachada, donde el programa iconográfico es tal que “no tiene correlación en ningún otro edificio, ni en las artes figurativas canarias”, según se desprende de los estudios minuciosos del profesor Martín Rodríguez.

 

 En el edificio renacentista más importante y completo del Archipiélago, “tanto por su arquitectura como por su insólita representación simbólica”, el vestíbulo —reconstruido a partir de 1949 por el arquitecto Tomás Machado— distribuye las oficinas y la escalera principal que da acceso a la parte superior, donde se ubican la Alcaldía y las Salas Consistoriales. No olvidemos tampoco que este imponente inmueble tiene el histórico honor de albergar el primer Ayuntamiento democrático de todo el territorio nacional.

Es precisamente bajo esta fabulosa escalinata donde se halla, custodiada en una urna acristalada, la principal reliquia que se conserva. Se trata del Pendón de la Conquista, o Pendón Real, el más antiguo de las Islas. A esta pieza bordada en oro sobre seda carmesí, restaurada en 1993, se le ha querido dar un origen mítico: fue bordado por la propia Reina Isabel la Católica y vinculado a la Conquista.

 

 Sin embargo, como denotan sus símbolos imperiales, data del periodo de Carlos V.

El artista y su técnica

Hay una interesante afluencia de artistas foráneos en la primera década del siglo XX que, entre otras tendencias, desarrollan la pintura de carácter regional, “haciendo hincapié en aspectos que simbolizan la vida e historia de las islas”, como nos dice don Miguel Galván en su obra sobre el Ayuntamiento capitalino. Un excepcional ejemplo lo tenemos en Cossío, artista castellano llegado a Canarias en 1935.

Los tres murales coloristas que constituyen este enorme fresco cúbico son un exponente de las diversas tareas de las faenas de campo y pesca en La Palma. El profesor palmero Jesús Pérez Morera lo denomina “fresco de los oficios”. Ana Arias de Cossío sitúa esta bella obra en torno a 1950, “una vez finalizada la dilatada actividad pedagógica” del maestro, quien fue asimismo muy conocido por sus cuadros de caballete o tablas de paisaje al óleo pero, quizá, su obra más conocida es el fresco que nos ocupa.

En relación con el retrato, Cossío consigue acercarse a los pintores expresionistas alemanes a través del relieve logrado con el óleo. Su vida de profesor y artista la realizó fundamentalmente en la Isla de Tenerife. Fue un admirable profesor de vocaciones artísticas y un excelente muralista. Al igual que José Aguiar (Cuba, 1895; Madrid, 1975), el patetismo y la expresividad (influencia mexicana) se ven claramente en su obra, acusando también rasgos zurbaranescos.

Aparte del mural que nos ocupa, también podemos apreciar tales características en el enorme fresco de la iglesia lagunera de Santo Domingo de Guzmán.

Su constante preocupación por los temas relacionados con las Islas aparece impreso en estos murales. Como característica especial, también dio mucha importancia al color y, sobre todo, el predominio de ocre y plata es latente a lo largo de su obra; el dinamismo de las figuras que aparecen en estas historias pintadas a modo de sucesión de estampas costumbristas —“de paleta rica y cálida” (Pérez Morera)— que forman un enorme rompecabezas; el cuidadoso estudio de los vestidos y herramientas que se suceden en las diferentes escenas donde se relacionan los oficios de la tierra y del mar: la siembra, el prensado de la uva en el lagar, la pesca, la construcción naval, la ganadería y los trabajos artesanos, con personajes vestidos con el traje tradicional que, según la profesora Fraga González, “reflejan no ya un ambiente festivo sino la laboriosidad de un pueblo”.

La iconografía del fresco

En la primera pared, la siembra del trigo “evoca la semilla como símbolo de la fecundidad”. Una yunta de bueyes tira el arado que produce en su avance hondos surcos en la aridez del terreno, mientras un labrador lanza las semillas que, lejos de caer en la tierra, lo hacen en el regazo de la linda muchacha de aspecto melancólico que surge en el centro de la escena.

 En la estampa de la recolección del trigo, dos jóvenes ataviadas con trajes típicos de La Palma portando sendas cestas de mimbre sobre sus cabezas, caminan descalzas detrás de un labriego que, arqueado, soporta el peso de un haz de trigo sujetado sobre sus hombros por una larga vara de madera.

Una de las doncellas mira al espectador mientras exagera su largo paso con un sugerente movimiento de pies y brazos hacia atrás. Dos burros cargados preceden la escena, dejando tras de sí las huellas de sus pisadas.

 La importancia de la agricultura, la belleza, el trabajo, el agua, el transporte, la ganadería… va quedando perpetuada a medida que recorremos la estancia y estudiamos su simbología. Cada visitante tendrá una sensación diferente, pero nunca quedará impasible ante esta visión.

Se suceden las escenas relacionadas con las actividades de pesca y de vendimia, precedentes ambos del trabajo cotidiano. En esta última, justo debajo de la siembra, aparecen tres jóvenes descalzas vestidas con trajes típicos palmeros de faena trabajando al lado de un lagar. Llama la atención la postura de las tres. Mientras una mujer alta y delgada se aleja de puntillas, con elegancia y con un peso sobre su cabeza, otra, de rodillas sujeta un cedazo por el que deja pasar la harina para la preparación del gofio sobre una trapera en el suelo. Por último, la tercera “maga” apoya su mano izquierda en la pared, descansando, y la derecha sobre la cadera. Mira de soslayo o reojo.

 Una mirada que puede presentar varias interpretaciones: bien “de envidia” a la primera moza que se aleja —recordemos la inscripción del dintel de la Planta Noble, de 1567: “Invidos virtute superabis” (por la virtud vencerás a los envidiosos), y que aquí cobra su sentido—, bien “de desconsuelo” a uno de los dos hombres que, semidesnudos, trabajan en el vecino lagar.

 Éste se presenta como un enorme instrumento de madera que penetra hacia el fondo de la gruta. Está muy bien conseguida la interconexión entre ambas viñetas. Por un lado, el color azul añil de la falda, corpiño y forro de la montera de la campesina arrodillada y el de los dos pantalones cortos y fruncidos de los trabajadores; y, por otro, el rojo de las faldas típicas de las otras doncellas que sobresalen del fondo marrón, lúgubre y oscuro de la bodega.

 En el fondo de ésta emergen varios toneles colocados contra la pared donde se encuentra un postigo por donde entra la poca luz. Ésta incide en las mangas blancas de las muchachas e imprime todo un juego de sombras al escenario.

En la esquina izquierda, grandes cestas llenas de uvas blancas y negras —más bien azuladas, muy realistas—, dan un toque colorista a esta bella estancia. Ésta es la primera pintura con la que el espectador es sorprendido de frente al ascender los primeros peldaños.

 El joven trabajador del lagar, de espalda descubierta, presenta una buena musculación y su bien conseguido movimiento y sombreado hace pensar en el estudio anatómico previo que el artista efectuó con algún modelo. La enorme cesta llena de uvas blancas es conducida por aquél al recipiente donde se prensará para obtener el mosto. Todo el peso de la fruta es descargado sobre su hombro derecho, lo que desestabiliza el paso del hombre sobre el primer escalón de la prensa. Lo mismo sucede con el otro lugareño, de aspecto más viejo que, con gran esfuerzo, gira la manivela del torno para iniciar el prensado. La importancia de la vendimia en La Palma queda así reflejada.

 En otra escena aparece una dama vestida con traje de manto y saya palmero asociado quizá con el municipio de Mazo, cuya postura hierática y estática sugiere estar dando instrucciones de compra a una vendedora de unas telas de seda (a juzgar por los pliegues y el brillo) que se desparraman por el suelo.

 Por el lado de la compradora, tocada con sombrero negro de copa, se inclina la tendera cubierta con un pajizo ancho. Parece estar aconsejándola. Las telas son sujetadas por dos costureras de pelo recogido gris y amplios y sencillos ropajes blancos que, arrodilladas, una más que otra, sugieren estar cosiendo, tal vez retocando la prenda, según las directrices de la rica señora. La ventana del fondo está semiabiera y es por donde entran luz y el viento que mece la cortina blanca. De reconocido prestigio, la artesanía palmera ha traspasado ya las fronteras archipielágicas y sus fabulosos trajes folklóricos constituyen un fiel y digno exponente de ello.

 Aparecen una mujer con un niño y una anciana; según don Miguel Galván, “sería la apología de las tres edades del hombre”. Las tres figuras aparecen de espalda, despidiendo a sus seres queridos que marchan en un barco como emigrantes en búsqueda de trabajo y mejor vida. La joven madre agarra la mano del niño desnudo mientras mueve el pañuelo blanco despidiéndose del ya añorado marido. La anciana, vestida de riguroso negro, se suena con el pañuelo mientras levanta la mano en curiosa actitud de bendición.

 Aquí los colores también juegan un importante papel de equilibrio, contraste y simbolismo más profundo. El pelo rubio de la criatura inocente, ingenua, y el amarillo de las listas del justillo de la joven madre aportan colorido y optimismo a la triste escena, mientras que el negro de la anciana, por el contrario, imprime amargura y negatividad o mal presagio. La pobreza, el paro, el abandono familiar fueron las lacras de una sociedad que no puede olvidar tan fácilmente.

Galván continúa su estudio sobre el mural informándonos acerca de lo que para él significa la otra escena de la recogida de frutos, como referente del fin del trabajo, “y por lo tanto del final de la vida”.

En el astillero, varios hombres semidesnudos se afanan por colocar las tablas del barco en unas posturas que sugieren equilibrio y esfuerzo para no caer de los andamios.

 Otros cinco, con los torsos descubiertos, se hallan dentro de una barcaza ultimando los detalles de la madera. Tan sólo uno de ellos se presenta de frente al espectador con los brazos extendidos hacia arriba, mientras que los otros, cabizbajos, trabajan dentro del marco de la barca. El importante pasado naval de la capital palmera queda perpetuado en estas escenas. Es de todos conocidos que Santa Cruz de La Palma se erigió como el tercer puerto más importante del Imperio de Carlos V, tras Amberes y Sevilla. Su astillero aportó mucha riqueza y gloria a la historia de la Isla.

 

 Al lado, en la fragua, varios obreros se afanan por dar forma a los utensilios y aparejos del barco. Un ancla reparada y unas poleas yacen junto al yunque. El rojo del fuego del horno y del hierro candente, sostenido fuertemente por uno de ellos para que el otro lo moldee con un gran martillo, se refleja en los rostros de los dos herreros. Es una pincelada de color sobre un monótono fondo de marrones y grises. Alguien ha querido ver en la escena cómo la chispa de vida y la alegría surge incluso de las profundidades de un mundo pesaroso plagado de dificultades.

 

 Una madre con un hijo desnudo en brazos y otro de pie junto a ella dan la nota maternal al mural. La joven mujer, que mira al espectador con grandes ojos rasgados y azules, y bajo ellos unas profundas ojeras, parece triste.

 

 Se desprende de esta pintura una profunda nostalgia y soledad. El hijo mayor, conmovido por el llanto del pequeño, lo acaricia y mira con dulzura. Un oasis de ternura en la vorágine del duro trabajo en el campo que rodea a esta escena. Un homenaje pictórico al gran oficio que es ser madre.

 Tras la restauración

“El mural fue realizado mayoritariamente al fresco, aunque, debido a la restauración efectuada sobre él en 1987, se hizo complicado identificar las zonas restauradas de las originales al fresco”. Con estas palabras, el profesor don Iñigo Jáudenes, del Laboratorio de Química de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, daba a conocer el estado del mural tras la restauración debido a los problemas de humedad que presentaba.

 Para el experto, se hizo complicada la identificación de las zonas restauradas de las originales. También resultó casi imposible diferenciar los retoques originales al seco. Finalizó su estudio aportando que “el mural es de una calidad técnica y artística impresionante y prueba de ello es que está considerado como una de las obras contemporáneas más importantes del patrimonio artístico de La Palma”. Para Jáudenes el estado actual de la superficie del mural es aceptable y no precisa restauración alguna.

Es incesante el número de personas que se acercan a admirar diariamente este legado importante de nuestro patrimonio, tal vez no tan conocido. Ello es una prueba fehaciente de que se ha convertido en una visita obligada al casco histórico de la preciosa capital palmera.

Rememorando a don Pedro J. de Las Casas Pestana, con las siguientes palabras finalizó su premiada obra en 1893, con motivo del cuarto centenario de la fundación de la capital palmera: “Contemplad este cuadro, que no es únicamente hijo de la fantasía; iluminadlo con los resplandecientes rayos de la luz eléctrica que muy pronto iluminarán las calles, paseos y plazas de Santa Cruz de La Palma y reflexionad si existe o no razón para terminar este modestísimo trabajo diciendo que «feliz entonces el que escriba en todo o en parte la Historia de La Palma»”.

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 BIBLIOGRAFÍA

· ARIAS DE COSSIO, Ana María. “Mariano de Cossio. Su vida y su obra”. Aula de Cultura de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, 1975.

· DE LAS CASAS PESTANA, Pedro J., “La Isla de San Miguel de La Palma. Su pasado, Su presente y Su porvenir (bosquejo histórico)”, Excmo. Cabildo Insular de La Palma, La Laguna, 2004.

· FRAGA GONZÁLEZ, María Carmen. «La Pintura en Santa Cruz de La Palma», “Homenaje a Alfonso Trujillo”, Santa Cruz de Tenerife, t. I, 1982.

· GALVÁN GARCÍA, Miguel. «Arte», “Las Casas Consistoriales de Santa Cruz de La Palma”, Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, Santa Cruz de Tenerife, 1995.

· JÁUDENES RUIZ DE ATAURI, Iñigo. «Estudio científico de la pintura mural al fresco del siglo XX en Canarias», “V Simposio sobre Centros Históricos y Patrimonio Cultural de Canarias”, C.I.C.O.P., La Laguna, 2001.

· MARTÍN RODRÍGUEZ, Fernando Gabriel. “Santa Cruz de La Palma, la ciudad renacentista”, Cepsa, Santa Cruz de Tenerife, 1995

· PÉREZ MORERA, Jesús. “Magna Palmensis. Retrato de una Ciudad”, CajaCanarias, Santa Cruz de Tenerife, 2000.

· RUIZ MARTÍN, Antonio. «El Arte en Canarias», “Natura y Cultura de las Islas Canarias”, Excmo. Cabildo de Tenerife, Tafor Publicaciones, La Laguna, 2003.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: José González Cabrera Bueno

Fue D. José González Cabrera Bueno almirante en la carrera de Filipinas donde se distinguió notablemente por sus hechos contra los filibusteros en los peligrosos mares de Oceanía.

El ilustre autor del Diccionario Histórico Universal se explica así acerca de nuestro inteligente paisano;

«D. Jose G. Cabrera Bueno nació en la isla de Tenerife, una de las Canarias, y fue enviado por la Corte de Madrid —1701— a las Filipinas en calidad de almirante. Con sus largos servicios y acritud, adquirió grandes y preciosos conocimientos sobre los mares de la India

Oriental- Compuso un tratado denominado “Navegación especulativa y práctica” con la explicación de algunos instrumentos que están más en uso entre los navegantes. “Tablas de las deducciones del Sol computadas al meridiano, y modo de navegar por la Geometría», «El cuadrante de Reducción», «Los Senos logarítmicos con láminas», en una palabra, este tratado hace tanto honor al marino canario que losmismos franceses confiesan que debía ser traducido a su idioma».

E! Diccionario Español hace a su vez iguales elogios de la pericia y talento de este hijo de las Afortunadas, si bien manifiesta que fue a los mares de Filipinas al servisip de D. Pedro, segundo rey de Portugal.

[*ElPaso}– Fiesta del Sagrado 2008 – Arte del pueblo pasense

Carlos M. Padrón

El pasado domingo, 1 de junio, se celebró en El Paso la fiesta del Sagrado Corazón, pero, a diferencia del año pasado, éste no estuve presente.

Sin embargo, Roberto González Rodríguez tuvo la cortesía de enviarme por e-mail varias fotos de los “enrames” (que así se les llaman en el pueblo) hechos por algunos barrios. Y María del Pilar Simón Martín, y Mari Carmen Taño Padrón —ambas de mi familia, la primera por parte de mi madre y la segunda por parte de mi padre— me dieron la lista de los principales materiales usados para realizar tales enrames. Vaya mi agradecimiento para los tres.

MATERIALES

• Arvejas
• Arroz molido (para humanos y para perros)
• Brezo
• Cáscara de huevo molida y teñida
• Flores de vinagrera
• Flores de pino
• Flores secas, de camelias y esterlizias
• Habas
• Judías (alubias, caraotas) negras y blancas
• Lentejas peladas
• Linaza
• Maíz (corriente y de cotufas)
• Mijo
• Pipas de calabaza, bubango y girasol
• Siemprevivas
• Trigo

Al ver las fotos que siguen, que muestran algunas de las CREACIONES DE LOS BARRIOS, téngase presente, por favor, que lo que muestran fue hecho con varios de estos materiales, con gran creatividad y mayor amor por el pueblo de El Paso.

Barrio PASO DE ABAJO

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Barrio LA ROSA

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Me gustaría saber qué pintan las geishas en este lugar y con este motivo. No les veo relación alguna con la Fiesta del Sagrado, ni con la historia, la tradición y la cultura de nuestro pueblo..

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Barrio CAMINO VIEJO

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Barrio EL BARRIAL

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Barrio TENERRA

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Barrio FÁTIMA

Por el barrio de Fátima, Santiago González presentó, en el espacio que por años le ha sido asiganado a Fátima

y con la maestría que le es característica, ilustraciones de Fe, Esperanza, y Caridad, Resurrección, un tríptico, y el escudo de El Paso.

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[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Juan González de Acebedo

Juan González de Acebedo fue almirante de galeotes en los mares de América y gobernador de Cuba en 1631.

Murió peleando contra los filibusteros que por entonces asolaban nuestras Antillas y perseguían tenazmente a las embarcaciones mercantes que salían de nuestros puertos para Europa, pasando a cuchillo a todos los tripulantes que tenían la desgracia de caer prisioneros.

[*ElPaso}– Acto de presentación de ‘Memorias al viento’, poesías de Antonio Pino Pérez: Intervención de Braulio Martín

Braulio Martín
(Profesor de EGB y amigo del autor)

Sólo unas palabras, pocas, muy pocas; palabras que más bien van a ser dictadas por mi corazón que por el cerebro; palabras que quiero pronunciar en recuerdo y homenaje, sentido, sincero y emocionado, no sólo del poeta Antonio Pino, sino más bien del Antonio Pino humano y del Antonio Pino patriota, de quien aprendí a amar a nuestro pueblo.

Permitidme que rememore aquellos encuentros domingueros que nosotros teníamos, precisamente aquí, en el Monterrey, donde Antonio Pino me hablaba de sus problemas, de los problemas de su pueblo, de la historia de su pueblo; donde me leía y recitaba en primicia muchos de los versos que figuran en el libro que se ha de presentar esta tarde. Otras veces también me deleitaba recitando poemas como los de Guillén, poeta que él conoció en la Habana; de Chamizo a quién solía llamar el tinajero de Camus; pero, sobre todo y como ya ha dicho su hija, los poemas de sus poetas predilectos, Antonio Machado, y yo voy a añadir otro: Tomás Morales.

Recuerdo un día en que yo le contaba que cuando vi en Londres la estatua de Horacio Nelson, lo que me llamó la atención fue ver aquélla estatua tan alta, sobre un pedestal enorme, que posiblemente alcanza el medio centenar de metros, y pregunté: “¿Por qué esto es tan alto?”. Me contestaron: “Porque Nelson, aún después de muerto, tiene que estar viendo el mar”. Y entonces Antonio me comentó, con ese temperamento fogoso que él tenía: “¡Parece hasta mentira lo que han hecho con Tomás Morales!. Esos ingleses sí que tienen sentido. ¿Tú has visto la estatua, que la tienen de espaldas al mar?”.

Pues bien, esto me indica y abro un interrogante ¿Serían sus poetas preferidos Machado y Tomás Morales? Dejo sin contestar este interrogante porque yo quiero destacar, yo quiero decir unas palabras de este hombre que dedicó plenamente su profesión al servicio de todos sus semejantes pero, sobre todo, al servicio de los humildes y débiles económicamente.

Me consta, porque se lo oí decir un día en que le hablaba y le decía: “Antonio, tú estás cobrando unos honorarios irrisorios; esto tienes que aumentarlo”. Y me contesta: “Mira, Braulio, cuando me vienen a pagar los trabajos que realizo, y cuando yo veo que el dinero que me traen está en distintas monedas de cien pesetas, de veinticinco pesetas —voy a decirlo con las frases de él—, siento que ese dinero me quema las manos. ¿Sabes por que? ¡PORQUE HABÍAN RASPADO LA JARRA!”.

Pero, sobre todo, no solamente es esta dimensión humana, la de Antonio, sino la dimensión cívica, el cariño que Antonio tuvo por su isla, pero sobre todo por su pueblo. A mi me consta —y todos vosotros lo sabéis, pues no es ningún secret—, que los últimos años de su vida se los pasó luchando por recuperar el PATRIMONIO de NUESTRO PUEBLO que, por ignorancia de unos y por habilidades de otros, se había perdido.

La última vez que hablé con Antonio fue en la Clínica, en Santa Cruz de Tenerife; ya él físicamente derrumbado pero con su mente lúcida. Con voz débil, que nos pasamos todo el tiempo haciendo un esfuerzo, no hacía sino hablarme de aquel problema por el que luchó de esa forma tan leal y con una entrega enorme, como hizo durante todos los años de su vida.

Y voy a terminar; voy a terminar lanzando una idea, y esta idea es que a nuestro hijo predilecto, que ya ha dado nombre a una calle por acuerdo de nuestro Ilustre Ayuntamiento, se le haga una estatua o algo parecido, pero que sea por suscripción popular. Que no sea por entidades oficiales, y que se coloque en el sitio que sea, pero con una condición. que sería la que a él le habría gustado: ¡MIRANDO HACIA EL NORTE!. Y nada más.

[*Opino}– El mal uso y abuso de Internet

Carlos M. Padrón

Creo que fue en 1996 cuando me por primera vez me llegó por correo electrónico la historia que copio más abajo y que, a juzgar por cómo estaba escrita, era una típica traducción del inglés hecha por alguien que poco sabía de español; era lo que llamo una traducción chicana, obra de quien nació en USA y aprendió el español en USA; tal vez algo en una escuela y el resto escuchando hablarlo a sus padres.

Recuerdo también que le corregí los errores más gordos y la reenvié.

Ahora, doces años más tarde, reaparece, y ya sé que se trata de hoax, pues busqué en Internet y es la propia Stanford University la que declara que tal historia no es cierta.

La copia que de ese historia va más abajo está tal y como me llegó, y añado lo que acerca de ella encontré en Internet.

EL VESTIDO DE ALGODON BARATO

Una mujer en un desteñido vestido de algodón barato y su esposo, vestido con un raído traje, se bajaron del tren en Boston, y caminaron tímidamente sin tener una cita a la oficina de la secretaria de Presidente de la Universidad de Harvard.

La secretaria adivinó en un momento que esos venidos de los bosques, campesinos, no tenían nada que hacer en Harvard y probablemente no merecían estar allí.

‘Desearíamos ver al presidente’ dijo suavemente el hombre.
‘El estará ocupado todo el día’ barbotó la secretaria.
‘Esperaremos’ replicó la mujer.

Por horas la secretaria los ignoró, esperando que la pareja finalmente se desanimara y se fuera. Ellos no lo hicieron, y la secretaria vio aumentar su frustración y finalmente decidió interrumpir al presidente, aunque era una tarea que ella siempre esquivaba.

‘Tal vez si usted conversa con ellos por unos minutos, se irán’ le dijo.
El hizo una mueca de desagrado y asintió. Alguien de su importancia obviamente no tenía el tiempo para ocuparse de ellos, y el detestaba los vestidos de algodón barato y los raídos trajes en la oficina de su secretaria.

El presidente, con el ceño adusto, se dirigió con paso arrogante hacia la pareja.

La mujer le dijo: ‘Tuvimos un hijo que asistió a Harvard por solo un año. El amaba a Harvard. Era feliz aquí. Pero hará un año, murió en un accidente. Mi esposo y yo deseamos levantar un memorial para él, en alguna parte del campus’ .

El presidente no se interesó. El estaba en shock.

‘Señora’, dijo ásperamente, ‘No podemos poner una estatua para cada persona que asista a Harvard y fallezca. Si lo hiciéramos, este lugar parecería un cementerio.’ .

‘Oh no’, explicó la mujer rápidamente. ‘No deseamos erigir una estatua. Pensamos que nos gustaría donar un edificio a Harvard’

El presidente entornó sus ojos. Echó una mirada al vestido de algodón barato y al traje raído, y entonces exclamó …..¡Un edificio! ……..¿Tienen alguna remota idea de cuánto cuesta un edificio?… .. Hemos gastado más de siete millones y medio de dólares en los edificios aquí en Harvard!’

Por un momento la mujer quedó en silencio. El presidente estaba feliz. Tal vez se podría deshacer de ellos ahora.

La mujer se volvió a su esposo y dijo suavemente.. … ‘¿Si eso es todo lo que cuesta iniciar una universidad? …..¿Por qué no iniciamos la nuestra?’ Su esposo asintió.

El rostro del presidente se oscureció en confusión y desconcierto.

El Sr. Leland Stanford y su esposa se pararon y se fueron, viajaron a Palo Alto en California, donde establecieron la universidad que lleva su nombre, la Universidad Stanford, en memoria de un hijo del que Harvard no se interesó.

Usted puede fácilmente juzgar el carácter de los demás por la forma en que tratan a quienes piensan que no pueden hacer nada para ellos.

HISTORIA VERDADERA por Malcolm Forbes.

Resultado de mi búsqueda en Internet

The Truth: According to Stanford University, this e-Rumor is not true. Leland Stanford was once governor of California and in 1876, he bought the first of what would become more than 8,000 acres of land on the San Francisco peninsula. Leland and Jane Stanford had one son, Leland, Jr., but he never attended Harvard. He died at the age of 15 on a family trip to Italy, but from typhoid fever, not from an accident. Within a few hours of his son’s death, Stanford said to his wife, “The children of California shall be our children.” That was the beginning of Stanford University, according to the official account.

TRADUCCIÓN CMP

Según la Universidad Stanford (que está en Palo Alto, California), este e-Rumor (rumor propalado por medios electrónicos, como e-mail) no es cierto.

Leland Stanford fue una vez gobernador de California, y compró lo que luego se convirtió en 8.000 acres de tierra en la península de San Francisco. Leland Stanford y su esposa Jane tuvieron un hijo, Leland Junior, que nunca asistió a Harvard, pues a la edad de 15 años y durante un viaje familiar a Italia murió de fiebre tifoidea y no víctima de un accidente.

A pocas horas de la muerte de su hijo, Leland Stanford padre dijo a su esposa: “California será nuestro niño”. Éste fue el comienzo de la Universidad Stanford, según los registros oficiales.

MORALEJA.- Lo que de este corte llegue por e-mail hay que tratarlo con escepticismo y someterlo a minucioso escrutinio antes de darle crédito. Algo que deberían seguir a pie juntillas todos a los que llamo “reenviadores compulsivos”, ésos que, sin más, sin corregir, limpiar ni editar lo que reciben —y muchas veces sin borrar ni ocultar las direcciones—, reenvían alegremente todo lo que reciben.

Esta e-plaga es muy frecuente en los “novicios en Internet” que creen que todo lo que les llega por e-mail es una novedad que nadie ha visto todavía, y la reenvían alegremente, en cantidades que recuerdan una ametralladora, inundando con textos e imágenes de más de un decenio en la Red, las bandejas de entrada de sus indefensas víctimas.

Lamentablemente, todos fuimos así en nuestros ciber-comienzos, pero como el fenómeno aumenta exponencialmente, tal vez sea uno de los argumentos en ue se basen quienes quieren llegar a cobrar por el uso de Internet.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Francisco Guillén del Castillo

Francisco Guillén del Castillo fue un bizarro marino cuyas hazañas estarán siempre impresas en los anales de Filipinas, principal teatro de sus glorias navales, nació en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, isla de Tenerife.

Poseedor de un mayorazgo que había fundado su abuelo, el licenciado en Derecho D. Francisco Guillén, se dedicó desde luego a engrandecerlo y hacerlo fructificar, pero la pasión por la aventura le hizo abandonar la vida pacífica del agricultor canario por la peligrosa del marino.

Dotado de algunos conocimientos náuticos, se trasladó a la Península Ibérica, y bien pronto se hizo notar en las galeras de García de Toledo, en las que no tardó en recibir el grado de alférez.

Embarcose luego en los galeones de Tierra Firme, donde empezó a destacarse la prodigiosa bravura y la actividad que formaban la base de su carácter.

En la boca del Orinoco apresó, después de un reñido combate, a una nao portuguesa que pertenecía a !a armada del infante D. Enrique, y al regresar a España fue inmediatamente colocado en !a armada que se aprestaba contra el Brasil al mando de Fadrique de Toledo. Asistió al ataque de Bahía, destruyendo varias rancherías en el río Marañón.

Pasó con nuevo grado a la flota de Nueva España, donde desempeñó todas las comisiones que requerían arrojo, valor y gran pericia. Marchó a Acapulco en el tiempo en que los holandeses hostilizaban aquel puesto, contribuyendo poderosamente a su defensa y poniendo a salvo todas las embarcaciones menores.

Pasado aquel peligro, fue destinado a Filipinas (1640), donde empezó a padecer mucho de una herida que había recibido en el costado derecho, por cuya razón fue nombrado alcalde mayor y capitán de guerra del Distrito de Balayón. Mostrose allí tan hábil administrador como era excelente marino. Fundó un convento, hizo catequizar a los indígenas, protegió los plantíos de especierías, organizó la milicia y formó un astillero.

Restablecida su salud, aconsejó al Gobierno la conquista del Archipiélago de Toló, en cuya empresa tomó una parte activa, hasta el punto de desafiar en singular combate a uno de los jefes enemigos a quien dejó muerto de una estocada. Apenas obtuvo este triunfo, tomó el mando del navío San Nicolás, corrió al socorro de Temato, que se hallaba amenazado por los holandeses, y estrechó el sitio de Boayen hasta que se rindió la plaza.

De vuelta a Manila nuestro paisano fue nombrado comandante de la Armada que debía hostilizar las costas de Minamano; hizo un desembarco en Naray y obligó a las tribus a someterse a España.

De allí retornó nuevamente a Josló paca someter a los que se habían vuelto a rebelar contra la nación, venciendo con su propio puño, en combate personal, a siete caudillos.

Pasó seguidamente a pacificar a los Oroncayos, estableciendo el orden y dejando bien puesto el pabellón nacional.

Tantas hazañas le dieron a nuestro paisano Guillén tan extraordinario nombre en aquel Archipiélago, que el Gobierno le nombró cabo superior de las galeras que debían arrojar de las Molucas a los holandeses. Pasó, pues, con todas sus fuerzas al Reino de Tumor, donde sostuvo reñidísimos combates. De allí paso a descubrir la isla de San José de Chabó, la mesa de Santa Lucía, La Laguna de D. Gil y la isla de Maquén. En todos estos puntos alcanzó siempre nuestro héroe triunfos superiores sobre la poderosa armada holandesa.

Con el nuevo carácter de Alcalde Mayor fue más tarde encargado de someter la provincia de Caraga, lo cual consiguió no obstante la resistencia indomable de los indígenas.

Pacificada aquella importantísima región, trocó nuestro distinguido paisano las armas por el arado, promoviendo tales medidas agrícolas y de fomento que bien pronto fundó varios pueblos con emigrantes canarios, edificando algunas iglesias y fortalezas. En 1656 ya estaba esa región en estado de prosperidad.

Apreciando el Gobierno sus excelentes dotes de mando, lo nombró alcalde ordinario de Manila, y justicia mayor del Parían de los Sangleyes, en cuyos importantísimos cargos permaneció algún tiempo hasta que en 1665 fue nombrado almirante y cabo principal de diez baieles, con una encomienda de mil ducados. Estas fuerzas fueron destinadas a castigar las piraterías de los Malayos, que infestaban los mares de Filipinas, retomando a Manila con su gran triunfo y laureles.

La ciudad de Manila, altamente agradecida, le regaló una espada de honor.

Nuestro paisano falleció a una edad avanzada, después de dejar bien puesto el nombre canario, y muy alto el pabellón español, en los peligrosos y extensos mares de la Oceanía.