[*Otros}– Canarios en América: Antonio Domingo Truxillo (Trujillo) y la fundación de Louisiana (USA)

También emigrantes Canarios intervinieron en la fundación de Louisiana, EEUU.

Embarcaron en el ‘packet boat’ San Juan Nepomuceno, desde Santa Cruz de Tenerife (Canarias) el 9 de diciembre de 1778.

Entre ellos se encontraba ANTONIO DOMINGO (Antoine) TRUXILLO [1], nacido en 1764, en La Gomera, Islas Canarias, hijo de Domingo (Dominique) TRUXILLO (1742-1779) y de Catalina María DOMINGUEZ (1743- ¿? )

Murió posiblemente a los 65 años de edad y fue enterrado el 2 de diciembre de 1829 en Donaldsonville (Ascension Parish, Louisiana, USA)

Se casó el 30 de agosto de 1784, en Valenzuela Settlement (Donaldsonville, AP, Louisiana, USA), con Maria Louisa Dominguez (1768-1833)quien nació en 1768 en Santa Cruz de Tenerife (Canarias) y murió el 27 de septiembre de 1833, a los 65 años, en Plattenville (Assumption Parish, Louisiana, USA). Fue entrerrada el 28 de septiembre de 1833 en Plattenville (Assumption Parish, Louisiana, USA).

María Luisa era hija de Manuel DOMINGUEZ (1735-¿?), natural de La Gomera (Canarias) y de Juana Francisco.

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Hijos de Antonio Domingo (Antoine) TRUXILLO y de su esposa María Louisa Domínguez fueron,

Juana Antoinette TRUXILLO (1783-1853)

Domingo TRUXILLO (1788-1840)

Domingo Antonio TRUXILLO Sr., (1789-1840)

Santiago Francisco (Jacques) TRUXILLO (1792-1839)

Andres de La Cruz TRUXILLO (1795-1859)

Francisco Juan TRUXILLO (François) (1797-1835)

Marguerite Antonia TRUXILLO (1800-1815)

Cecilia Maria TRUXILLO (1802-1815)

Antoine Josef TRUXILLO (1804-¿?)

Manuel Faustino TRUXILLO (1806-1856)

Agustin Dionisio TRUXILLO (Demis) (1809-1859)

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Hermanos de Antonio Domingo TRUXILLO (Antoine):

• Antonio Domingo TRUXILLO (Antoine) (1764-1829)

Marcelina TRUXILLO (1771-1855)

Jose TRUXILLO (1772-¿?)

Juan TRUXILLO (Jean) (1775-¿?)

***

GASPAR PLASENCIA (o Plaisance)

Nació en 1733 en La Gomera, Islas Canarias. Se estima que murió los 80 años. Fue enterrado el 2 de agosto de 1813 en Plattenville, Assumption Parish, Louisiana

Fueron sus padres Francois Plasencia y Marie COPERON.

Esposa e hijos

Melchora Gabriela Marrosa Garcia (1723-1797)

Francisco Plaisance (1765-1842)

Maria Elenore Plasencia (1771-1841)

Maria Manuela Plasencia (1772-¿?)

Marie Bernarda Plasencia (1775-1835)

Baltasar Plaisance 1(776-¿?)

Notas sobre su emigración

Embarcó en el ‘packet boat’ “San Juan Nepomuceno” en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, el 9 de diciembre de 1778

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Canarios pobladores de Louisiana

http://www.acadian-cajun.com/canary.htm

En 1762, un grupo de 300 naturales de la isla de La Gomera emigraron a Louisiana. [Alemán Hernández Rodríguez, “La aportación de la isla de la Gomera al poblamiento de la Louisiana” (1777-1778), y “IV Coloquio de historia canario-americana” (1980) (2 Vols. 1982), II, p. 227-245]

Desde fines de 1600, España había alentado a los canarios a que emigraran a las colonias del Caribe, desde que España adquirió Louisiana, en 1762, reconoció la necesidad de poblar el territorio.

Cuando la Guerra Revolucionaria incluyó a los ingleses en el conflicto con las colonias americanas, España reconoció el peligro de posibles hostilidades con ellos en Louisiana, y el 15 de agosto de 1777 ordenó que se formara en Louisiana un segundo batallón.

Se decidió traer de las Canarias a unos 700 reclutas que fueran casados, a fin de que no sólo defendieran la zona sino que también la poblaran, y que debían ser de entre 17 a 36 años, sanos, sin vicios, y por lo menos de 1.54 metros de alto. A carniceros, gitanos, mulatos, y verdugos no se les permitió inscribirse.

Aunque sin acuerdo por escrito, se entendió que los emigrantes se quedarían por siempre en Louisiana, y recibirían 45 reales al momento de firmar la aceptación de emigración, y 45 reales más después de su llegada a Nueva Orleans, además de medio peso por día de espera para salir de Canarias.

Para que buscaran reclutas con tales características, a algunas personas se les pagó, y el pago se efectuó de acuerdo a la altura de los candidatos que consiguieran, en base a 15 reales por recluta de por lo menos 1.54 metros, 30 reales por los de al menos 1.57, y 45 reales por de al menos 1.60 metros.

Cinco de las islas Canarias enviaron reclutas a Louisiana: Tenerife, alrededor del 45%; Las Palmas, casi 40%; y el resto eran de La Gomera, La Palma y Lanzarote.

Los 700 reclutas trajeron consigo a sus familias para un total de 2.373 inmigrantes que viajaron en los siguientes barcos:

• Santísimo Sacramento – 264 pasajeros – partió el 10 de julio de 1778
• La Victoria – 292 pasajeros – partió el 22 de octubre, 1778
• San Ignacio de Loyola – 423 pasajeros – partió el 29 de octubre de 1778
• San Juan Nepomuceno – 202 pasajeros – partió el 9 de diciembre de 1778
• Santa Faz – 406 pasajeros – partió el 17 de febrero de 1779
• El Sagrado Corazón de Jesús – 423 pasajeros – partió el 5 de junio de 1779

Otro barco con el último grupo de 100 reclutas y sus familias se retrasó a causa de la guerra entre Inglaterra y España. Tuvieron que permanecer en Cuba por más tiempo de lo previsto, y varios de ellos murieron allí. Los restantes llegaron por fin a Louisiana en 1783.

Los emigrantes Canarios se asentaron principalmente en cuatro áreas: Valenzuela, Nueva Iberia, Galveztown, y Terre-aux-Boeuf (San Bernards de Gálvez).

Gálvez seleccionó una zona del río Bayou Lafourche, al sur del Mississippi, una zona que, en su mayor parte, estaba desierta, aunque algunos colonos ya se encontraban en Bayou Lafourche, donde ese río converge con el Mississippi. La zona elegida fue nombrada Valenzuela, y en ella había ya algunos acadienses, pero la mayoría estaban a lo largo del Mississippi.

El teniente St Maxent fue nombrado comandante de Valenzuela, y se dirigió allí para preparar la llegada de los primeros Isleños en marzo de 1779.

Judice, el comandante de los acadienses, era propietario de las tierras en la esquina suroeste de la confluencia de los ríos Bayou Lafourche y Mississippi, lo cual causó cierto conflicto porque St Maxent era comandante militar de Valenzuela, pero Judice estaba a cargo de los asuntos civiles .

St Maxent llevó a los primeros colonos unos pocos kilómetros abajo del curso del río y los asentó en la margen izquierda. La mayoría de los reclutas y sus familias llegaron más tarde. Diez casas habían sido construidas ya en mayo. Eran de unos 4.5 x 9 metros, con 2 Puertas, 3 ventanas y una chimenea. Pueden haber tenido, a un lado, una galería de 1.8 metros de ancho.

En 1779, un poco hacia abajo del curso del Lafourche, en la margen derecha (hacia el oeste), nos encontramos con los siguientes colonos: Francisco Hidalgo, Pedro González, Juan Hidalgo, Juan Alemán, Andrés Pereyra, Diego González, Bartolomé Hernández, y Juan Figueres.

Según un censo hecho en 1784, en Valenzuela había 174 personas, de las cuales 154 era isleños. Pero cuando los acadianos llegaron en siete barcos en 1785, la población de Lafourche Interior alcanzó los 353. En 1788 más de 800 acadianos llegaron a la zona Lafourche Bayou y se instalaron curso abajo, con lo cual la población aumentó a alrededor de 1.500.

Tanto los Canarios como los acadianos eran católicos, pero no tuvieron un sacerdote hasta que el Padre Bernardo de Deva llegó en marzo de 1793. Cada grupo quería que la iglesia fuera construida en su zona, pero un par de años más tarde fue finalmente construida en la zona de Acadia, cerca de la actual Plattenville.

Enlace:
Islas Canarias Foro de consulta
.

***

03/09/2005

Peligra la herencia lingüística de los canarios de Louisiana

Javier Darriba
(Publicado en Canarias 7)

La impronta canaria en América no se borra en Cuba, Uruguay o Venezuela. En Estados Unidos, la presencia de nuestros antepasados se remonta al siglo XVIII. Y aunque hoy todavía perdura, el paso del huracán ‘Katrina’ amenaza con borrar las primeras huellas de los canarios, aquéllas que dejaron los pies de los fundadores de San Bernardo en Louisiana.

Fue en 1778 cuando los primeros isleños llegaron al sudeste de Estados Unidos. En aquella época, el Imperio español quería contener la presión de la colonización inglesa al este del río Misisipi, y la mejor manera era promocionar asentamientos estables.

Ya antes, los isleños habían jugado el mismo papel: en 1731 fundaron lo que hoy se conoce como San Antonio de Texas.

«El Rey les daba 90 reales, 45 antes del viaje, y otros 45 al llegar», explicaba ayer José Miguel Dumpiérrez, el abogado que posibilitó el hermanamiento entre Ingenio, Agüimes y San Bernardo, «además les daban herramientas, viviendas y terrenos. Tenían que ser hombres jóvenes con familia para colonizar y proteger el territorio», prosiguió.

En aquella época, San Bernardo era conocida como La Concepción. Los isleños continuaron llegando a Louisiana hasta 1783, asentándose en terrenos pantanosos donde se dedicaron a la caza y la pesca, pero también a la agricultura y la ganadería, tarea esta última en la que destacaron los tinerfeños.

San Bernardo no fue el único asentamiento de canarios —también estuvieron en Galveztown, Valenzuela y Barataria— pero sí fue el principal. Desde allí, los isleños aprovisionaban el mercado de Nueva Orleans de ajos, cebollas, judías, papas y aves de corral.

San Bernardo, destrozado en la actualidad por Katrina, se asentó gracias a dos oleadas de inmigrantes canarios. Los primeros llegaron en 1779 en lo que se conoció como «la primera población» y procedían de diversas islas. Los segundos se establecieron en 1783. En este caso, «la segunda población» estuvo protagonizada por gomeros por lo que el lugar fue conocido como Benchijigua.

Guerra

Los planes de la Corona española se cumplieron. Pronto hubo una guerra y los canarios fueron llamados a defender sus tierras. Participaron en las tres batallas principales (Baton Rouge, Mobile y Pensacola), según explica la web de Los Isleños Heritage & Cultural Society (www.losislenos.org), integrados en el tercer regimiento de la milicia de Louisiana.

En 1814 sufrieron grandes bajas frente a un ejército inglés mejor pertrechado. «Muchos no tenían armas de fuego, y algunos incluso iban desarmados», explican los descendientes de los canarios en su web.

Tras la Guerra de Secesión useña (1861-1865), los isleños empiezan a quedar aislados del entorno, manteniendo sus costumbres y su lengua, y dedicándose al negocio de las pieles, una industria que alcanzó una prosperidad casi ilimitada en el siglo XX.

A partir de los años 20 de la anterior centuria, la mejora de la red de carreteras en EEUU empezó a romper el relativo aislamiento de la comunidad isleña, que sufrió un golpe definitivo en los años 50 cuando el Gobierno federal useño impone la escolarización obligatoria en inglés. La pérdida del dialecto canario no supuso, en ningún caso, la renuncia a su historia. Las décimas, las isas y las folías siguen sonando en el corazón de EEUU. Y el respeto a las raíces, también perdura. Ahora, el huracán Katrina amenaza aquel legado. Su historia es la nuestra. Y su pervivencia depende también de nosotros.

Vidriera para la historia

El edificio de los juzgados tiene una vidriera con el escudo de Canarias en la que se recoge la historia de los emigrantes canarios que recalaron en Louisiana (Estados Unidos). Esto es una muestra del orgullo de isleños que todavía mantienen los useños en sus edificios públicos. De hecho, pervive el inmueble del Cabildo, y todavía hay banderas canarias en el salón de plenos del Ayuntamiento de San Bernardo. La comunidad isleña se ha empeñado en no perder sus raíces históricas y en estrechar lazos con el Archipiélago.

El lamento de María Curbelo

El autor del libro “Crónicas Canarias en Texas”, Armando Curbelo Fuentes, expone en esta obra el lamento de una lanzaroteña, María Curbelo Perdomo, en 1800, por el peligro que corría el legado canario en Estados Unidos. Sus palabras recogen el espíritu de lo que hoy sienten los isleños de EEUU y los de aquí: «(…) la ciudad que fundamos con tanto interés y esfuerzo las familias canarias, poco a poco va perdiendo su identidad original (…) esta gran obra canaria en América debe pasar a la posteridad (…) se perderá en el tiempo lo que han hecho los canarios y yo (…) escribo este diario como testimonio de reconocimiento a mis compañeros para que las futuras generaciones, de aquí y allá, sepan de verdad lo que hemos hecho unos humildes canarios que vinimos de tan lejos a estas tierras de promisión».

Este sentimiento es el mismo de los canarios de las Islas, sobre todo ahora tras el paso del huracán Katrina. Y a esa sensación de frustración se añade la de abandono. El abogado José Miguel Dumpiérrez asegura que «el Gobierno canario no se ha preocupado por ellos; ha ofrecido mucho y hecho poco por una gente que sí está haciendo mucho por Canarias y por su historia».

De la misma opinión son los presidentes de Los Cabuqueros, Miguel Medina, y del colectivo cultural Princesa Dácil, Juan Carlos Lorenzo, quienes consideran «lamentable el hecho de que el Gobierno de canarias no haya enviado ni un funcionario en las actuales circunstancias».

Un dialecto al borde de la extinción

El dialecto canario «ya no tiene futuro en Estados Unidos aunque quedan el orgullo, el honor y las raíces».

Quien así se manifiesta es el catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y líder del Grupo de Investigaciones Filológicas en Canarias, Maximiano Trapero. Profundo conocedor del canario de Louisiana, Trapero explica que el dialecto «se quedó aislado y estancado, no evolucionó porque fue sacado de su hábitat natural».

Cuenta que algunos de los pocos ancianos que todavía hablan como los antiguos canarios le dijeron que cuando eran niños y sólo sabían hablar en español, sus profesores les pegaban en la escuela por utilizar el lenguaje español. También refieren lo mismo otros miembros de la comunidad de isleños, como Calvin Melerine, quien recordaba a la delegación canaria que visitó San Bernardo hace varios años que cuando él era pequeño, en clase, lo amarraban por hablar español, y sus compañeros se reían de él.

***

Ochenta años después de su llegada a Louisiana, los descendientes, nietos y bisnietos, de estas familias gomeras pelearon en la Guerra de Secesión del lado de los confederados, o sea, bajo el General Robert L. Lee.

Gracias a don Fabián [2], he dado en YouTube con tres vídeos sobre los canarios en Louisiana.

Se trata de valiosos documentos que hacen referencia a los canarios que emigraron a esa parte de USA, y, como se dice en la entrada de dos de estos vídeos, el caso de Louisiana constituye el ejemplo más desconocido de la inmigración de Canarias a América, un episodio que se produjo hace trescientos años.

En Louisiana, los descendientes de los colonos isleños, habitantes de pequeñas comunidades, conservan muchas de las tradiciones que en el siglo XVIII había en las Canarias, y gran parte del modo de hablar, y la lengua en sí, de la época. Lamentablemente, el Katrina tuvo un efecto devastador en estas pequeñas comunidades.

Aunque los vídeos tratan de lo mismo, uno tiene audio mayormente en inglés y el otro lo tiene mayormente en español, y el contenido visual no es exactamente el mismo.

Hay un tercero en el que un descendiente isleño, de Louisiana, canta unas décimas que deben haberse transmitido de generación en generación desde los isleños fundadores.

Para sólo ver los vídeos directamente de YouTube, pueden usarse estos links:

Versión con audio mayormente en inglés:
http://www.youtube.com/watch?v=PMD4KbDQyG4

Versión con audio mayormente en español:
http://www.youtube.com/watch?v=pFqJc18COP4

Décimas canarias:
http://www.youtube.com/watch?v=e-XZTYgnNvw&feature=related

***

[1] NotaCMP. Con el tiempo, y al menos en el lado Este del charco, el apellido TRUXILLO devino en TRUJILLO.

Fuente; University of Louisiana at Lafayette Edith Garland Dupre Library – PO Box 40199, Lafayette LA 70504 – 337/482-6030
http://library.louisiana.edu/

Referencia en louisiana.edu – Book – The Canary Islanders of Louisiana – Gilbert C. Din;2 ABBR G. Din – Louisiana State University Press – C. Islanders – p224 – 3.

[2] Información cortesía de don Fabián Trujillo Plasencia.

3 comentarios sobre “[*Otros}– Canarios en América: Antonio Domingo Truxillo (Trujillo) y la fundación de Louisiana (USA)

  1. Estimados editores de esta página de gran valor histórico.

    Mi nombre es Fernando Pérez-Viart. Vivo en Lafayette, Louisiana, soy de origen cubano y vivo en los EE.UU. desde hace 3 años. Estoy trabajando en un proyecto social que quiere rescatar la influencia y la importancia de la cultura Española y Canaria en la cultura de América, incluido los EE.UU. También queremos resaltar la influencia de la cultura iberoamericana en la cultura norteamericana, y la necesidad de INTEGRARNOS a ella sin perder nuestra identidad.

    Apreciaría muchísimo que ustedes nos brinden información al respecto, que nos ayuden a enriquecer nuestro proyecto y a fundar en nuestra ciudad EL CENTRO CULTURAL HISPANO DE LAFAYETTE.

    Gracias, y a la espera de su respuesta.

    Fernando Pérez-Viart.
    Director Ejecutivo.
    Proyecto Hispano de Ayuda a la Comunidad.
    e-mail: proyectohispanolf@yahoo.com

  2. Sr. Pérez-Viart, esta página no tiene editorES, pues sólo la manejo yo. Y el artículo que despertó su interés no es de mi cosecha –de serlo, estaría en ese capítulo– sino que lo tomé de la fuente que en él indiqué.

    Por tanto, no puedo ayudarlo, pero tal vez sí pueda alguien que lea su petición.

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