Carlos M. Padrón
De entre los que, según recuerdo, recibían el ‘apellido’ de Bobo, éste, también mendigo, era el menos bobo de todos; era bastante pícaro y hasta se aprovechaba de Cuncún cuando nadie los veía,… o él creía eso.
Usaba sombrero y bastón, como aparece en este dibujo de Wifredo Ramos,

y era dicharachero. No recuerdo dónde vivía ni quién era su familia, pero sí recuerdo muy bien que nunca faltó a ningún entierro, y era de los primeros entre los acompañantes del cortejo fúnebre de cualquiera que hubiera muerto en el pueblo.
Sé que Juan el Bobo y algunos otros de su condición mental y social fueron llevados a una especie de hospicio en Tenerife, donde murieron y nunca más supe de ellos. Pero no creo equivocarme al asegurar que si Juan el Bobo hubiera muerto en El Paso, habría dado lugar al entierro más multitudinario en la historia de nuestro pueblo.

Recuerdo, verdad que lejanamente, tanto a Cancún como a Juan el Bobo. También mis padres y abuelo me inculcaron el buen trato que debía siempre dispensarles.
No sé me olvida un día en que viendo un entranamiento de un caballo para la carrera del Pino aparecieron los dos, Cancún y Juan el Bobo. Esto ocurrió cerca de tu casa, con abuelo y Juan Sosa al que visitábamos con frecuencia.
Gracias por estos recuerdos.
Saludos
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