[*Opino}– Los españoles y la bebida

15-03-2007

Carlos M. Padrón

Allá por 1994/95 hubo en la radio española —creo que en “La radio de Julia”— un programa sobre el tema del artículo que copio abajo.

Me resultó tragicómico escuchar que la mayoría de los que llamaron al programa lo hicieron para protestar airadamente contra la aseveración de que bebían en demasía.

A uno en particular, tal vez el más iracundo de todos, que insistía en que él sí tomaba a diario pero sólo lo normal, le pidieron que detallara qué era para él “lo normal”, o sea, lo que tomaba a diario. La respuesta fue de antología:

  • Al levantarse en las mañanas, un carajillo (café con licor)
  • A media mañana, un aperitivo
  • Durante el almuerzo, los obligados vasos de vino
  • A media tarde, un par de cervezas en el bar, con los amigos, y tal vez alguna copa de otra bebida
  • Durante la cena, los obligados vasos de vino
  • Después de la cena, un digestivo
  • Antes de irse a la cama, una copa de un licor cuyo nombre no recuerdo ahora pero que es muy popular en España

O sea, ¡lo normal!

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15.03.07

Los españoles somos unos borrachos… y no es un tópico

El tópico de que los españoles somos adictos a la bebida queda confirmado. Una vez más, nadie nos supera a borrachos. Los datos son abrumadores: uno de cada cuatro españoles bebe a diario, el 91% ha consumido alcohol en el último mes y el 27% se emborracha dos o tres veces por semana.

Además de ser los europeos más aficionados al alcohol, el hábito no para de crecer. Entre 2003 y 2006, según los datos del Eurobarómetro, el consumo de bebidas alcohólicas en España subió un 11%, sólo superado por Austria, con un 13%.

Pero, ¿cada cuánto bebemos? ¿Hasta dónde llega esta ‘tradición etílica’? El 91% de los españoles afirma haber consumido alguna bebida alcohólica en el último mes, mientras que la media europea es del 87%. El 27% de los españoles bebe dos o tres veces por semana. Y lo más llamativo: el 25% lo hace todos los días.

El dato más preocupante es el que demuestra que una gran cantidad de españoles bebe para acabar emborrachándose, sin ningún límite. España cuenta con el mayor porcentaje de población en toda la UE que consume varias veces por semana cinco bebidas alcohólicas en una sola ocasión (28%).

Los hombres son, de lejos, los más bebedores. El 84% de los europeos afirman haber tomado alguna copa en el último año, frente al 68% de las europeas, sobre todo los que tienen entre 25 y 54 años (81%). Y el alcohol llega pisando fuerte a la juventud: el 25% de ellos confiesa tomar entre 3 y 4 bebidas alcohólicas cuando sale.

En cuanto a las medidas a tomar, los españoles se muestran favorables, en su gran mayoría, a prohibir la publicidad de bebidas alcohólicas para los jóvenes (81%), de prohibir la venta a menores de 18 años (92%), y de aumentar los controles en carretera (90%).

Unos datos un tanto hipócritas después de ver el lío que se ha formado con la ley antialcohol patrocinada por la ministra Salgado y retirada de un plumazo por Zapatero.

Fuente

Un comentario sobre “[*Opino}– Los españoles y la bebida

  1. En una de mis clases de «Frances para extranjeros» en Lille, me tocó «desmitificar» la fama de bebedores de los venezolanos, quienes, según la compañera de clases mexicana, teníamos la fama de ser los mayores bebedores de alcohol de toda latinoamérica, pues según «estadísticas» conocidas, en Venezuela teníamos el mayor indice de ventas de whisky de toda latinoamérica, lo cual era cierto.
    Lo que no mencionaba la compañera de clases es que en otros países sin petrodólares, el indice de consumo de alcohol era incluso mayor que el nuestro, aunque no se tratara de whisky, margaritas y tequila mediante.
    De alli a concluir que en Venezuela éramos todos alcohólicos sólo hubo un paso, comentario apoyado por la profesora de francés.
    Sin ninguna reacción defensiva de mi parte, sólo pregunté qué significaba para la audiencia un «alcohólico».
    Definiciones mas, definiciones menos, terminamos concluyendo que un alcohólico es aquel que consume una cantidad mayor a dos vasos diarios de alcohol. No sé si es la definición estricta, pero acabamos aceptándola en esa audiencia.
    Con ello argumenté que los venezolanos no éramos ni mas ni menos alcohólicos que franceses, alemanes, belgas, españoles, mexicanos, holandeses, canadienses y cuantas nacionalidades se encontraban en el curso, pues lo que cambiaba de una nacionalidad a otra era si se los tomaban todos juntos (caso venezolano) o de a poquito en la semana (europeos en general).
    Los franceses como mínimo se toman dos cervezas o copas de vino diarias, en reuniones con amigos todas las tardes «au café du coin» (en el café de la esquina) mientras que en Venezuela juntamos todos los whiskys o cervezas para tomarlos el jueves o viernes con los amigos o la familia.
    Depediendo de la «vida social» del venezolano, no todos los jueves o viernes hay rumba, lo cual reduce la «posibilidad» de alcoholismo.
    Tambien comenté el refrán «quien bebe el lunes bebe toda la semana», para reforzar que no es costumbre por estos lados beber todos los días,
    y que el refrán alude a las «excepciones».
    De allí pasamos a las razones «terapéuticas» de la costumbre diaria, y que por esa razón la definición aceptada al inicio de la discusión no «aplicaba» a los franceses, españoles, y europeos en general, porque «en porciones diarias moderadas» el alcohol,sobre todo el vino, tenía propiedades «terapéuticas».
    Allí, sin mas que argumentar, pues la discusión no tenía la menor intención de un intercambio cultural para conocer mas del otro, sino reforzar la posición y el paradigma de cada quien, les comenté lo que mi amiga Mónica opinaba de las «terapéuticas»: unas cuantas cervezas, las que fueran, nadie las cuenta, en buena compañía y por el tiempo que sea necesario. Sobre el alcoholismo, que se ocupen los «técnicos».
    Alrededor del alcohol seguirán discusiones, medidas para reducir su consumo, reducir accidentes, «ayudar» al alcohólico, etc.
    Pero las «terapéuticas» de Mónica siempre estarán alli, para invitarnos al próximo rato agradable, a compartir con buenos panas una velada o un rato de esparcimiento, hablando pajita y pasándola bien. A quién no le gustan unas «terápéuticas»? Sean juntas, o «regaditas» en la semana… será sólo cuestión de cultura.

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