[*ElPaso}– Breve reseña de El Paso

El Paso está situado en el centro geográfico de la isla de La Palma, constituyendo la parte alta del Valle de Aridane.

La población del municipio de El Paso es de 7.218 habitantes. Con una superficie de 135 Kms2, limita con todos los municipios de la isla, excepto con Tazacorte. Es el único término municipal de La Palma que carece de tramo costero y, sin embargo, es el de mayor extensión superficial de la isla, debido a que en su jurisdicción se halla enclavado el parque nacional de La Caldera de Taburiente.

La base de su economía es la agricultura y, hasta hace unos años, se encontraba instalada en el municipio una importante multinacional dedicada a la elaboración de cigarrillos.

Por lo accidentado del terreno sus diversas altitudes van desde los 400 hasta los 2.000 metros (altitud media en torno a los 650 metros ), siendo por lo tanto sus cultivos variados, pues encontramos desde el plátano, producido en las partes más bajas, hasta el castaño, en las cumbres, pasando por el tabaco, naranjo, almendros, viñedos, pastos, etc.

De todos ellos destacan, por su mayor cantidad, el almendro (la importancia de este cultivo ha descendido en los últimos años).

Lejos quedan aquellos tiempos en los que ocupaba un lugar destacado en la economía local, lo que llevó a acuñar el sobrenombre de El Paso como “ La Ciudad de los Almendros”. Hoy es considerado como un cultivo marginal, desatendiéndose las labores de cuidado.

El viñedo (destacando en la parte sur, Las Manchas, ya que es el único cultivo adecuado a las condiciones edáficas) y el tabaco (zonas de Paso de Abajo y La Caldera ).

La ganadería tiene una relativa importancia, sobre todo el ganado caprino, que muchas veces supone un complemento a las economías familiares, o sus productos son exclusivamente para consumo particular.

Fuente

 

[*Opino}– «La Elvira» y las pateras, una desafortunada comparación.

Carlos M. Padrón

Una de mis sobrinas me ha hecho llegar esta foto histórica.

Creo que “La Elvira” fue la primera de las barcas que trajo a Venezuela inmigrantes ilegales canarios. Luego siguieron otras [1].

Según me cuentan mis hermanos, que para esa fecha estaban ya en Venezuela, a esos inmigrantes los recluían en retenes, uno de los cuales estaba en Sarría, Caracas.

Entre los miembros de la colonia canaria se corría la voz de quiénes eran los recién llegados y retenidos, los paisanos los visitaban y les llevaban comida, y si alguno de los visitantes, que siendo residente legal en Venezuela y propietario de algún negocio, ofrecía darle trabajo a alguno de los retenidos, las autoridades dejaban a éste en libertad bajo responsabilidad del visitante.

Pero la foto en cuestión ha sido puesta en la Red en alusión a las pateras que han llegado y siguen llegando a Canarias llenas de inmigrantes africanos —la mayoría senegaleses, según parece— que causan, cada día más, un enorme problema social, pues, entre otros aspectos, las islas están superpobladas.

Ante tal desafortunado y malintencionado gesto, conviene dejar claro que comparar a los viajeros de “La Elvira” (y de las otras barcas más que siguieron el ejemplo de ésta) con los de las tales pateras, es un exabrupto, pues los canarios que en esas barcas vinieron para Venezuela —principalmente porque no podían pagarse el pasaje en un transporte comercial, o porque, por estar en edad militar o tener antecedentes políticos, el régimen no los dejaba salir del país— eran gente dispuesta a trabajar en lo que fuera, y tenían experiencia para hacerlo; los más de ellos eran aguerridos y expertos agricultores acostumbrados a arañar la tierra para que diera frutos; tenían un buen nivel básico de instrucción, sólidos valores morales, hablaban el mismo idioma que los venezolanos, tenían costumbres sociales bastante similares a las de éstos, y profesaban la misma religión.

Llegaron a un país enorme pero prácticamente despoblado, y contribuyeron a su desarrollo en un momento en que Venezuela necesitaba gente así.

En general, eran buena semilla, inmigración productiva. Por eso, pocos años más tarde, el Consulado Venezolano en Canarias promovió la emigración de canarios y estableció métodos de selección.

[1): Inoldo Javier Díaz, quien falleció en Madrid a finales del pasado agosto, da detalles al respecto en su libro «Al Occidente la libertad».