[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: Más a la memoria de Henry Meza / Leonardo Masina

02-01-2012

Leonardo Masina

Carlos, ya que las cosas han «coincidido» así, voy a escribir algo en recuerdo del compañero y amigo Henry Meza.

Entré en IBM en abril de 1969. Entonces IBM tenía dividida Caracas en dos branches de técnicos: Urapal (en el Centro), y Mene Grande (en el Este), en el que estaba yo.

Hacia final de ese año, el departamento técnico se fusionó en un solo branch con base en Torre Capriles.

Yo prácticamente no conocía a casi nadie del branch de Urapal, y cuando uno iba a un cliente podía encontrarse a otros técnicos, también de IBM pero que uno no conocía.

Eso me pasó un día en CNC, donde yo, arreglando la 1130, vi del otro lado de la pecera —que era el cristal que separaba la computadora de la sala de perforistas— a un técnico peleando con una perforadora, y en cuanto me desocupé me acerqué a él a saludarlo, me presenté, y ése era Henry; fue ahí donde nos conocimos.

La perforadora tenía un problema raro, y con Henry me puse a averiguar qué podía estar pasando, pero en eso me llamaron porque la computadora había empezado a fallar y tuve que dejarlo.

Al rato, Henry se me acercó, para saludarme y despedirse, pues había resuelto el problema de la perforadora (recuerdo que me comentó que era un diodo que no estaba en corto pero conducía también de retorno) y tenía que ir a otro cliente.

Un día, hablando en la oficina con mi jefe Uwe Petersen, le comenté que había conocido en el cliente a un técnico, de nombre Henry Meza, que me había parecido bastante bueno. Uwe me preguntó si yo creía que ese técnico podría hacer un buen papel en la 1130, y le dije que seguramente sí.

Entonces me dijo que Henry era candidato para ir a Méjico a estudiar la 1130, y así en el verano de 1970 fue Henry a Méjico a tomar el curso básico.

Como un mes después de que se había, me dijeron que también iría yo al curso en que él estaba, pero a la segunda fase.

Un par de días antes de viajar a Méjico, Eladio Oliva —que era también técnico y amigo de Henry— me dijo que, posiblemente, en el mismo vuelo viajaría Trina, la esposa de Henry, que viajaba sola y que, como nunca había volado, tenía un poco de miedo, por lo que Eladio sugirió que, si yo podía, intentara ubicarla para ayudarla sobre todo en lo referente a la aduana. Y me dio una descripción de Trina.

Una vez en el avión, empecé a fijarme en todos las pasajeras pero no ubicaba a nadie con las descripciones que Eladio me había dado.

A mi lado se sentó una señora que en su regazo llevaba un bolso y una caja con una torta. Le dije que era mejor poner todo arriba, donde se guarda el equipaje de mano, para que ella pudiese viajar más cómodamente, y así lo hizo.

Empezamos a hablar y me comentó que la torta era para su marido, que pronto cumpliría años y era muy goloso. Y así, hablando, al rato me enteré de que la señora sentada a mi lado era justamente Trina.

Al llegar a Méjico, Henry estaba en el aeropuerto para recibir a su esposa y me pidió que, antes de ir al hotel que me habían asignado, fuese con ellos al apartotel donde estaban la mayoría de los asistentes al curso, entre ellos algunos técnicos venezolanos, a ver si tenían un apartamento disponible para mí, de modo de estar todos cerca.

En efecto, me dieron uno, y para mí fue muchísimo más cómodo ya que así aproveché de los conocimientos que de la ciudad tenían mis compañeros y, además, podíamos desplazarnos en grupo e ir todos juntos al curso.

Me tocó el apartamento justo frente al de Henry, y todas las mañanas, antes de irme, Trina me tenía preparada mi taza de café ya que, al igual que Henry, yo también era muy cafetero.

Con el tiempo y la convivencia con la 1130, mi amistad con Henry fue creciendo.

Él me contaba anécdotas de su infancia en Caracas. Vivía entonces por La Pastora y, en verano, cuando iba a pasar sus vacaciones en Chacao, su abuela le decía: “¡Ay, mijito, cuídate mucho que vas a ir tan lejos!», y eso me hizo mucha gracia.

Como dije, Henry era muy goloso y cafetero, además de que las horas de la comida nos las perdonaba. Sobre todo en Cypeca, que estaba en la Torre Phelp, que era donde pasábamos más tiempo, cuando iba a ayudarle por un problema importante, ya tenía hecha él su reserva de unas almendras recubiertas de chocolate y una jarra de café que compraba en la planta baja del edificio.

Sólo una vez lo vi arrecharse conmigo. Estábamos justamente en Cypeca y recuerdo que dijo: “Ya basta, no te aguanto más, ¡TENGO HAMBRE!», y apagó la máquina.

Lo único que pude hacer fue reírme y seguirle para ir a comer.

Otra vez recuerdo que lo habían mandado a Cumaná, a la UDO, a reparar una 1130. Ya era viernes y me comentó que ese sábado era su aniversario de boda.

Le dije que no se preocupara, que regresara a Caracas porque, aunque yo tenía ese fin de semana una boda, después de la boda iría directamente a Cumaná, cosa que hice.

Desafortunadamente para él, el día que llegó a Caracas, en la zona donde él y Trina vivían hubo un problema con la electricidad, y como ellos vivían en un piso alto de un edificio en el que no funcionaba el ascensor, no pudieron celebrar su aniversario.

Para el día de mi boda, Henry llevaba como una semana de reposo por un problema en una rodilla y no pudo asistir, pero me dijo que me quedara tranquilo porque, aunque fuese en silla de ruedas, él atendría las llamadas destinadas a mí.

Y justamente a última hora me llamaron del IVIC por un problema. Les expliqué la situación y me dijeron que no me iban a estropear el día, que ya el lunes alguien proveería.

En unos años, Henry fue nombrado Field Manager y supo crear un grupo de técnicos excelentes. Daba gusto ver lo unida y lo bien que trabajaba su zona.

Instituyó la costumbre de celebrar por Navidad una reunión en su casa. Vivía entonces en La Boyera, y a esa reunión iban sus técnicos con sus familias e invitaba a otros, entre los cuales siempre me incluía.

Los recuerdos que podría contar de Henry son todos sobre un excelente compañero y mejor persona.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Dos respigues de los ’70s

Carlos M. Padrón

Las dos fotos que siguen son cortesía de Carlos Mejías quien me dice que corresponden a los años ’70s.

Como siempre,

  1. 1Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré por filas y de izquierda a derecha en cada fila.
  2. Si no sé ni el nombre ni el apellido de alguna de las personas en la foto, pondré un signo ‘?’ después del número.
  3. Si no sé el nombre o no sé el apellido, pondré una ‘X’ en el lugar en que éstos deberían ir

Con gracias anticipadas a quien me «despeje» las ‘?’ y las ‘X’.

Foto 1.- Puede que ésta sí sea de los ’70s.

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  • FILA trasera:  1, Gustavo Flores;  2, Reinaldo Perdomo;  3?
  • FILA delantera:  1, Alejandro Abrante;  2, Ingrid Amaya;  3, Carlos Mejías;  4, Alicia Boos;  5, Antonio Montenegro;  6, X. Álvarez o Alvarado

***

Foto 2.- Tomada en el hotel Macuto Sheraton.

Según comentario de Juan llores, es también de los ’70s, y de antes de 1979.

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Asumo que hay cinco (5) filas, que menciono de atrás hacia delante.

  • FILA 1 (la trasera):  1, Horacio Bolaños,  2, Carlos Mejías;  3, Nelson Fermín
  • FILA 2:  1, Ramón Sitja;  2, Carlos Fernández Landa;  3, Mike Gribben;  4, David Riddick
  • FILA 3:  1, Gianni Marzorati;  2, Ramón Lander †
  • FILA 4:  1, Nemesio Martínez;  2, Duilio Viloria;  3, Juan Llorens;  4, Luigi Mari;  5, Jesús Enrique Zambrano;  6, Jesús Saltés
  • FILA 5 (la delantera):  1?;  2, Laureano Padilla;  3, Ulises Boom (de Rep. Dominicana);  4, Jaime Fábregas;  5?;  6, Alfio Lanzafame

Espero la siempre bienvenida ayuda para poner nombres a las varias ‘?‘. Gracias.

~~~

COMENTARIOS

 

José Padrón (El Técnico)
Cachete, gracias por aclararlo. A mí realmente se me parecía, y tú eras el más indicado para hacer la aclaratoria. ¡Convencido me has! ¿Dónde andas?

Carlos Mejías
No, José, ése no es Dámaso Villanueva.

Jose Padron (el Tecnico)
FOTO 1. Carlos, la persona que en esa foto está como Álvarez o Alvarado se me parece a Dámaso Villanueva (qepd) de Valencia.

Si las fotos te las pasó Carlos Mejías, pregúntale. A lo mejor se acuerda si puede ser Dámaso, “El hombre que inventó el cariño”, que así se definía él mismo.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Tal vez tengas razón, Leo, pues en este trajín se activó en mi memoria una maltrecha neurona y tengo el vago recuerdo de que en Capriles había alguien con esa cara, y era o de administración o del Dpto. Técnico.

A ver si alguien da más luz sobre el caso.

Leonardo Masina
Puede que entrara antes, pero te aseguro que el de la foto no es Alfio Lanzafame.

Javier Palacios
Yo me fui de IBM de Venezuela a mediados de 1981 y ya Alfio tenía algun tiempo en la compañía.

Puede ser que el de la foto sea un simil de Alfio o, más probable, la confusión es producto de ese par de lentes que luce en la foto, pues Alfio usaba a veces los de contacto.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Leo. Alfio Lanzafame estaba ya en IBM de Venezuela en 1979. Cuando en enero de ese año debuté, en primeras nupcias, como gerente de la Sucursal Finanazas, él era uno de mis analistas de sistemas para SAFE.

Leonardo Masina
Me refiero a la foto de este post.

Yo me fui de IBM de Venezuela a final de 1982 y, por lo que yo sé, Alfio todavía no había entrado o justo estaría ingresando.

CMP
En respuesta a Manuel A. Gutiérrez.

Graicas, Manny, dedo check rokegido.

Manuel A. Gutiérrez
En foto No. 2, fila 5, al lado de Laureano Padilla es Ulises Boom corregir apellido, que aparece como Boob. Error de dedo.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Me has fonkundido, Leo. Cuando dices “Además creo que para la fecha de esa foto, Alfio todavía no estaba en IBM”, ¿a cuál foto te refieres, a la de 1982 o a la de este post?

Si es a la de este post, ¿cuál crres que es su fecha?

Leonardo Masina
Perdona que discrepe con Javier Palacios, pero el de la Foto 2, fila 5, Nº 6 no es Alfio Lanzfame, a quien yo conocía muy bien, inclusive mucho antes de que él entrara en IBM.

En el post de la semana pasada:

[*FP}– Del baúl de los recuerdos de IBM: 1982 – Celebración casa de Novella, seminarios en Sheraton y Colonia Tovar, y fiesta infantil IBM 1982

el que aparece de segundo en la Foto 1 sí es Alfio Lanzafame.

Además creo que para la fecha de esa foto, Alfio todavía no estaba en IBM.

CMP
En respuesta a Nemesio Martínez.

Gracias, Nemesio. Ya hice los cambios.

Nemesio Martínez
FOTO 1. Fila delantera.
• El N° 5 es Antonio Montenegro.
• El N° 6 es de apellido Álvarez o Alvarado, no recuerdo su nombre.

Saludos
Nemesio.

CMP
En respuesta a Javier Palacios.

Javier, desde que vi esa foto me pareció que ése era Alfio. Así que como ya somos dos, puse el nombre de “El hambreador”, como lo llamaba Novella.

Javier Palacios
FOTO 2, Fila 5, N° 6 parece Alfio Lanzafame.

Estela
Yo sigo insistiendo en que recordar es volver a vivir.
Estela.

Eduardo García
Muy buenas fotos de maravillosos días de aquella época.

Gracias y muchos saludos.
Eduardo García.

CMP
En respuesta a Juan Llorens.

Gracias, Juan.

Duilio no es un nombre muy común. Ya lo puse, y cambié todo lo realtivo a años ’80s.

CMP
En respuesta a JESÚS SALTÉS.

Gracias, Jesús. Ya hice los cambios y hasta por Llorens conseguí el nombre de Viloria.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: Impresora IBM/1403 (2/3) – Milagro «tocón» y técnico «vivo» / Leonardo Masina

26-12-11

En la serie de temas de IBM que fueron tratados en 2003 mediante intercambio de e-mails, hoy va el segundo de un lote de tres que tratan sobre la Impresora IBM/1403.

Carlos M. Padrón

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13-10-2003

Leonardo Masina

Entre las varios anécdotas e historias con la 1403, tengo algunas que nunca se me olvidaran.

La primera me pasó en Santo Domingo (República Dominicana).

Como la impresora 1403 era de por sí una máquina excepcional, su adaptador, con tecnología SMS, era lo más rebuscado que había.

Llevaba yo en el cliente un par de días intentando arreglar un problema de control de carro (los saltos de papel se programaban con una cinta perforada que era leída por unas escobillas) y ya no sabía por dónde buscarlo.

En uno de esos arrebatos que le dan a uno, agarré un trapo que estaba encima de la consola y lo lancé con rabia contra el board, con tan mala suerte que el destornillador corto que llamábamos “tocón” se enganchó en el trapo, salió disparado y se incrustó en el board.

Por supuesto, al estar la máquina encendida, hubo un chispazo.

Cuando intenté hacer funcionar la impresora, daba un error y no funcionaba. Fue muy fácil encontrar el problema, primero porque era muy obvio y también porque con sólo mirar dónde había hecho el chispazo se podía identificar la tarjeta que se había quemado.

Reemplacé la tarjeta y, ¡MILAGRO!, la máquina empezó a funcionar perfectamente.

Se arreglaron de una vez los dos problemas, el  que yo había ocasionado, y el aquél por el cual me habían llamado.     

Otra anécdota es de las que a uno no se le olvidan.

La 1403-N1 tenía una tapa que se levantaba por motor. Con aflojar los tornillos que por atrás sujetaban la tapa, ésta se levantaba y daba acceso, por detrás, a los martillos.

Recuerdo que siendo yo ya especialista del FSG tuve que ir a ayudar a un técnico porque él no sabía cómo hacer lo que acabo de describir.

Como ese técnico era considerado el especialista de su zona, yo me negué, pero Carvallo al final me convenció para que fuera.

Cuando llegué al cliente, el operador me comentó que el técnico le había dicho que tenía una cita con una muchacha y que mejor viniera otro «pendejo» a cambiarle el martillo a la impresora.

Justo cuando estaba entrando yo en la sala de máquinas, el técnico intentaba largarse, pues eran las 17:30.

Lo agarré y, delante del cliente, saqué el Manual de Mantenimiento y le enseñé, de forma muy didáctica y paso a paso, qué era lo que tenía que hacer, demostrándole para qué se utilizaban y para qué servían los manuales.

Yo me desquité, y a él no le quedaron más ganas de hacerse el listo en el futuro.

Otra vez recuerdo que era un sábado por la tarde y estaba yo de stand-by para las 1130 de los periódicos, pero había una llamada del First National City Bank que tenía una /370-125, y como este Banco era cliente mío, me pasaron la llamada diciéndome que había explotado la impresora.

Llamé, y el cliente me dijo por teléfono que había oído unas explosiones en la impresora y que olía a quemado.

Fui de carrera al Banco y, en efecto, apenas entrar se notaba el típico olor a circuito quemado.

Intenté arrancar la impresora, y aquello de verdad parecía una ametralladora.

Apagué la máquina, que era una N1, y la destapé. Yo sabía cómo destaparla, y verificando me di cuenta de que se habían quemado toda una serie de bobinas de los martillos, pero todas de martillos adyacentes.

Mi conclusión fue que, al estallar el primero, el cobre fundido salió disparado como una bala y puso en corto a la bobina de la lado, y así una tras otra fueron explotando.

Creo que al final fueron como unas 40 ó más las bobinas que tuve que cambiar. Menos mal que era un repuesto bastante común, pero, con todo y eso, me tardé unas cuantas horas en cambiarlas y ajustar la impresora.

Desde entonces, esa impresora jamás volvió a dar problemas. 

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: El principio de Peter / Leonardo Masina

11-12-11

Siguiendo con la serie de temas de este tipo que fueron tratados en 2003 mediante intercambio de e-mails, hoy va uno que trata sobre los Opinion Surveys (= Encuestas de opinión) que hacía IBM.

Carlos M. Padrón

***

09-10-2003

Leonardo Masina

Cuando yo estudiaba, una de las materias que más atrajo mi atención fue la Estadística, ya que el profesor era uno de esos elementos que te hace amar lo que enseña.

Recuerdo que su presentación fue: «Si los dos salimos a comer juntos, yo me como un pollo y tú miras cómo yo lo degusto, para la Estadística nos hemos comido medio pollo cada uno».

Esto viene un poco a cuento por lo que escribo a continuación.

Periódicamente, como todos recordaremos, en IBM se hacían los famosos Opinion Surveys a los que muchos empleados asistían coaccionados por el miedo de poder ser identificados, y por eso a veces sus respuestas no eran tan sinceras como habrían debido ser.

Lo mejor de los Opinion Surveys no era el hacerlo, sino después, cuando nos reunían para comentar los resultados.

Yo era uno de ésos que lo tomaba todo en broma, y cuando extrapolaban los resultados —por ejemplo, si en un grupo de 12 empleados un 8% daba una respuesta, para mí eso representaba una persona  (ya que para mí la estadística era, más que números, razonamiento)—, y yo salía con mi broma de decir: «Ése fue fulanito de tal».

Lo bueno o lo malo de la broma era que yo tenía un gran número de aciertos, y que el pendejo nombrado, en lugar de callarse, salía contestando: «Es que tú me viste cuando yo contestaba», descubriéndose así inocentemente sin yo saber si realmente había sido él o no.

Por más que los responsables de Personal intentaban poner orden, aquello siempre se volvía un relajo.

Donde yo me identificaba siempre era en las preguntas del tipo: «¿Piensa que el resultado de esta encuesta se tomará en cuenta?», o «¿Está contento con su sueldo?», o «¿Piensa que en otra empresa podría ganar más?».

Porque, normalmente, el voto negativo era casi siempre uno, y yo, descaradamente, decía que había sido yo, porque en tantos años nunca vi que eso se tradujese en beneficios para los empleados, cuyos sueldos no correspondían a la capacidad real de cada persona, etc., ya que la operación maquillaje que se le hacía al Opinion Survey era brutal.

Un año le tocó venir a contarnos el cuento a un exdirector de segundo nivel del Departamento Técnico que se había quedado sin silla y lo habían asignado temporalmente a Personal para ir a lavarle el cerebro a los varios departamentos con los resultados del Opinion Survey.

Ese día, con nosotros, el pobre cayó en una encerrona.

Ya no sabía cómo salirse y qué respuestas o excusas encontrar, cuando a mí se me escapó una desafortunada frase.

Era la época en la que se hablaba mucho de los Principios de Peter, y yo le dije:

—Veo que ya has alcanzado tu nivel de incompetencia.

Luego, en el coffe-break, me arrepentí y le pedí perdón, pero él me contestó:

—¿Qué puedo decirte cuando en todo lo que me rebates tienes la razón? Yo fui técnico como tú, y sé y comparto lo que estás pasando, pero me han puesto aquí, sin yo quererlo, a parapetear esto.

Él quedó como un señor, y yo me callé en toda la segunda parte de la presentación.

P.D.

Para los que no lo conozcan, el Principio de Peter que yo tenía en mente cuando le dije lo que le dije enuncia que «En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia».

Según Peter, de esta sentencia se desprenden dos corolarios:

  1. Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar las obligaciones inherentes a ese puesto.
  2. El trabajo es realizado por aquellos empleados que no han alcanzado todavía su nivel de incompetencia.

[*FP}– Del baúl de los recuerdos de IBM: 1981 – GBG y Sheraton

Carlos M. Padrón

Foto 1. Cortesía de Leonardo Masina.

Creo que es la portada de la revista en la que se publicó la Organización GBG para 1981…..

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… con un Braulio Huen joven y muy sonreído, ¡hace 30 años!

***

Foto 2.- De mi colección personal.

Creo que fue tomada en el hotel Macuto Sheraton (Caraballeda) con motivo de algún seminario dado en el centro educacional que allá mantuvo por años IBM de Venezuela.

19810307=FWinck Constantino Alb.Rz

De izquierda a derecha:  1, Federico Winckelman (Freddy);  2, Constantino Fernández (Tino);  3, Alberto Rodríguez

Así como en la foto anterior es de destacar la juventud de Braulio Huen, en ésta es obligatorio llamar la atención sobre el bigote de Freddy, la cabellera de Tino, y el pelo, aún negro, de Alberto.

¡30 años no son moco de pavo,… pero sí estropean a los «pavos»! 😦

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COMENTARIOS

CMP
En respuesta a Constantino Fernandez.

Rara forma de decir, Tino, que ahora estás mejor que antes Smile

Constantino Fernandez
Ya no recordaba cómo era yo joven, con dinero, con pelo y SOLTERO.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: De ratones, economía y dinero / Ramón López, y Leonardo Masina

Siguiendo con la serie de temas de este tipo que fueron tratados en 2003 mediante intercambio de e-mails, aquí va uno que trata de algo casi paranormal.

Carlos M. Padrón

~~~

23-09-2003

Ramón López

 

A finales del año 1957 me asignaron tres instalaciones: Aeropostal, MOP, y el Ministerio de Educación, aunque a veces me sacaban de ahí para atender otros problemas.

En Aeropostal tenía yo un problema, especialmente con las tabuladoras 405, y era que se cortaban los manojos de cables internos (había cientos) que conectaban puertas, CBs, etc. y el problema era causado por los ratones que, de noche, hacían su agosto.

Los cortes eran como si los hubieran hecho con sierra. y los problemas derivados de ellos eran de película.

Después de hablar mucho con el jefe de la instalación, pusieron veneno dentro de las máquinas y no funcionó. Entonces les sugerí que se consiguieran un par de gatos y los soltaran en la instalación por la noche.

No sé si me hicieron caso, pero a partir de ese día se acabó el problema.

Además, soy muy amigo de los gatos; tengo dos.

***

03-10-2003

Leonardo Masina

Los técnicos teníamos siempre problemas, ya que, por lo general, nos sentíamos un poco marginados de lo que era IBM, y una reunión de departamento podía durar toda una tarde sin llegar nunca a una conclusión satisfactoria.

Recuerdo una vez que a una reunión fue invitado Alejandro Rivero, que era el responsable de GSD. Como en toda reunión, siempre se empezaba con hipocresías y frases a medias, sin llegar nunca a decir claramente cuál era el problema.

Normalmente, las cuentas de gastos eran el problema mayor, ya que mucha gente olvidaba que un jefe había sido técnico antes que jefe, y que las reivindicaciones que uno hacía eran a veces cosas que ya se pedían en el pasado.

Después de dar vueltas por más de dos horas y no llegar nunca a explicar claramente cuál era el problema, y haberse quedado a un lado escuchando sin decir palabra, recuerdo que Alejandro dijo:

—Si no he entendido mal, estamos ante un problema económico.

Hubo silencio en el grupo ya que Alejandro había dado en el clavo, o sea, había entendido de qué se trataba. Para eso, ¡no hacía falta tener mucha imaginación!

De repente se oyó una voz discordante que dijo:

—Éste no es un problema ECONÓMICO, ¡es un problema de DINERO!

Todo el mundo se quedó sorprendido ante tal conclusión, y Alejandro preguntó:

—¿Y qué diferencia hay?

Empezaron entonces dos bandos a discutir las posibles diferencias entre dinero y economía, y creo que estuvimos un par de horas elucubrando sobre el tema.

La postura mayoritaria era que dinero era lo que uno ingresaba (lo tangible) mientras que la economía era lo que IBM se ahorraba no pagando ciertos servicios o cuentas.

Como de costumbre, la reunión acabó sin concluir nada; y pobres éramos y pobres quedamos.   

Todavía hoy no he entendido cuál es la diferencia entre economía y dinero. Para mí son lo mismo, pero para varios de mis compañeros aparentemente no.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Fotos de comienzos de los ’80s

Carlos M. Padrón

Volvemos a comienzos de la década de 1980.

Las dos primeras fotos me las envió Enrique Novella, y la tercera es de mi colección personal.

Si en una foto aparece más de una persona, las mencionaré de izquierda a derecha, o en el sentido de las agujas del reloj cuando las personas estén en círculo. Si no sé ni el nombre ni el apellido de alguna de las personas en la foto, pondré un signo ‘?’ después del número; y si no sé el nombre o no sé el apellido, pondré una ‘X’ en el lugar en que éstos deberían ir,… y, con gracias anticipadas, espero que alguien me «despeje» las ‘?’ y las ‘X’.

***

FOTO 1. Cortesía de Enrique Novella.

Jugando backgammon, en el receso del mediodía, en el piso 9 del Edf. IBM, en Chuao, donde entonces estaba la Sucursal Finanzas *.

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1, Mike Gribben;  2, Enrique Novella;  3, Rafael Azuaje;  4, José Antonio Pérez Silva  

***

FOTO 2. Cortesía de Enrique Novella.

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1, Enrique Novella;  2, Salvador Covelo †;  3? (Creo que es un gerente de IBM-A/FE)

***

FOTO 3. De mi colección.

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Raúl Donís. Murió el 17/12/2006. Q.e.p.d.

(*) P.D. 111123: Según Constantino Fernández, la foto fue tomada durante el kickoff de 1980, en el hotel Macuto Sheraton.

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COMENTARIOS

CMP
En respuesta a David Riddick.

¡Qué horror! ¡¡Siempre pensando en la plata!! Eso debe ser influencia gallega. Smile

David Riddick
Carlos, en realidad non existent en el idioma, ni en USA ni en UK. Pero en vez de una revista hay que hacerlo en un iPhone app. y a $0.99, ¡y se ganaría mas plata!

Saludos,
David

CMP
En respuesta a David Riddick.

David, motivo más que suficiente para que inicies una campaña en favor de instaurar en en el idioma inglés el muy conviente tuteo.

Puedes comenzar según el estilo preferido por los useños: fundando una revista.

David Riddick
La importancia del tuteo

¿Saben ustedes la diferencia que existe entre ‘tú’ y ‘usted’?

Aquí va un pequeño ejemplo que ilustrará muy bien esa diferencia.

El director general de un Banco se preocupaba por un joven director estrella que, después de un período de trabajar junto a él sin parar nunca ni para almorzar, empieza a ausentarse al mediodía.

Ante esto, el director general llama al detective privado del Banco y le dice:

—Siga a López una semana entera, no vaya a ser que ande en algo malo o sucio.

El detective cumple con el cometido, vuelve e informa:

—López sale normalmente al mediodía, toma su coche, va a su casa a almorzar, luego le hace el amor a su mujer, se fuma uno de sus excelentes habanos y vuelve a trabajar.

Responde el director:

—¡Ah, bueno, menos mal! ¡No hay nada malo en todo eso!

Luego el detective pregunta:

—¿Puedo tutearlo, señor?

Sorprendido, el director responde:

—Sí, cómo no.

Y, entonces, el detective le dice:

—Te repito: López sale normalmente al mediodía, toma tu coche, va a tu casa a almorzar, luego le hace el amor a tu mujer, se fuma uno de tus excelentes habanos y vuelve a trabajar.

¡VIVA LA GRAMÁTICA!

CMP
En respuesta a Constantino Fernández.

Gracias Tino. Ya puse la post data (P.D.) en el artículo.

Constantino Fernández
La foto del juego de backgammon corresponde a un campeonato que se realizó en el kickoff del año 1980 en el Macuto Sheraton.

La final la jugamos Gerardo Rodríguez y yo, y aún conservo el trofeo de ganador.

José Padrón (El Técnico)
Elena, muy grato saber de ti. Vienen recuerdos de aquellos tiempos y los compromisos con los Bancos.

CMP
En respuesta a Elena Quesada.

Gracias, Elena. Lamento la noticia.

Ya le puse la temida crucecita.

Elena Quesada
Sí, Carlos, Pérez Silva murió, lamentablemente.

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CMP
En respuesta a José Padrón (El Técnico).

Gracias, José. Voy a averigugar y, si es así, lo reflejaré en el blog con la temida †.

José Padrón (El Técnico)
Creo haber leído, o alguien me informó, que Pérez Silva nos dejo hace algún tiempo.

Efectivamente, el de la foto es Pérez Silva.

CMP
En respuesta a Javier Palacios.

¡Correcto, Javier! Ésos son sus apellidos, y el nombre es José Antonio.

Gracias. Ya hice la modificación en el pie de la foto.

Javier Palacios
FOTO 1. El #4 es Pérez Silva, al que alguno apodaban “Pérez Silba” por un ruidito que hacía al hablar.

No recuerdo su nombre de pila, ya que no lo usábamos en la compañía. Sí recuerdo que era el ‘pana’ de Azuaje.

CMP
En respuesta a Leonardo Masina.

Tienes razón, Leo. A juzgar por la vestimenta, esa foto no fue tomada en las oficinas de IBM. Tal vez lo fue durante algún kickoff u otro tipo de celabración hecha por IBM.

Al 100% de seguridad, el que está de espaladas no es Saltés. Sé muy bien quién es, pero no logro recordar su nombre.

Leonardo Masina
Lo raro de la foto 1 es “la vestimenta”. No creo que se corresponda con el “uniforme de trabajo” reglamentario de una oficina IBM.

Al que está de espalda le veo cierto parecido con Saltés, ¿es posible que sea él?

[Col}– Del baúl de los recuerdos de IBM: Carta de renuncia / CMP y Alberto López Tabares

Carlos M. Padrón

Lo que sigue son e-mails cruzados el año 2003 entre exIBMistas, uno de los cuales fue el amigo Alberto López Tabares quien murió en Madrid el 28/05/2010 (q.e.p.d).

***oOo***

05-09-2003

Carlos M. Padrón

Durante los varios años que me desempeñé como gerente en IBM tuve oportunidad de ver muchas cartas de renuncia, algunas porque me incumbían directamente y algunas porque llegaron a mí para revisión.

De entre todas ellas guardé copia de una en especial, de una que me impactó fuertemente porque es la que mejor refleja, de parte del empleado que la firma, la profunda tristeza que le causa dejar la compañía, el reconocimiento a quienes un día le facilitaron la entrada en ella, y el agradecimiento a todos los que, como superiores, iguales o subalternos, colaboraron con él durante su permanencia, contribuyendo a hacer ésta más grata, enriquecedora y productiva.

Hoy quiero compartir con ustedes esta reliquia de carta.

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 CartaRenuncia0

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06-09-2003

Alberto López Tabares

Alberto López

Carlos, me sorprendiste con esta nota, ya que esta renuncia fue famosísima por lo «extensa».

Muchas veces lo he comentado pero, por supuesto, muchos no me creen ya que es inconcebible el contenido, pero fue verdad.

Recuerda que éste fue un vendedor de OP al que apodábamos el «Caballo Martín» y, la mayoría de las veces, el «Loco Martín», ya que casi siempre sus actuaciones eran más de un loco que de una persona cuerda.

Recuerdo una vez que estábamos en Acapulco en una convención, y se suscitó una discusión con él por un comentario que se hizo, y su reacción fue tomar uno de los colchones y lanzarlo por el balcón desde el octavo piso en que estábamos.

El colchón fue a caer justo en el área donde al día siguiente era el desayuno de OP. Ésta era su manera de resolver casi todas las cosas.

Por eso no te extrañes de cómo fue su carta de renuncia.

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COMENTARIOS

José Padrón (El Técnico)
Sí, Carlos, el apodo del amigo que firma esa carta era “El caballo Márquez”, dada su gran afición por esos animales, además de también por las motos.

Trabajo en Valencia como vendedor OP, y era, realmente un personaje. De un carácter bastante duro, además de que su tamaño era un poquito superior al promedio, y cuando se enfadabam tenía unas reacciones impresionantes. Sin embargo, también tenía una debilidad: era muy buen amigo.

Una de sus hijas fue Lorena Márquez.

¿Recuerdan el caso de Maracay que involucró al dueño de periódicos y que fue muy famoso por allá por los ’80s? Sí, se trataba de su hija.

Carlos Mejías
Su apellido no es Martín, es Márquez: El Caballo Márquez.

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos de IBM: 1987 – Cumpleaños de un IBMista de entonces

Carlos M. Padrón

Vuelvo a 1987

Foto cortesía de Jorge Merchán, quien también me dio los nombres de quienes aparecen en la foto.

El que está en segundo plano parece no ser IBMista.

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De izquierda a derecha:  1, Carmen Godard;  2, Betsabé Molina;  3? (Mesa de atrás);  4, Iván Tosta

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COMENTARIOS

 

Frank Lewis
Por los manteles y las hieleras se ve que era el cumpleaños de un “IBMista de entonces”, pues un IBMista de ahora no puede armar tremendo sarao por su cumpleaños.

¿Quién sería el afortunado?

Ahí les dejo esa misión.