[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Dr. Francisco Cabrera y Saavedra

Nació en la isla de San Miguel de La Palma, patria de los Díaz Pimienta, los Carballo, los Méndez Cabezola, los Capote, los Pérez Castañeda y otros varones ilustres.

Fue uno de los médicos más afamados de La Habana. Perteneció a varias corporaciones científicas y ha sido concejal del Ayuntamiento de La Habana.

Diputado a Cortes por uno de los distritos de la Capital, está considerado como uno de los Canarios de más prestigio y de gran influencia en los destinos de la Gran Antilla.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Cristóbal Ricardo Alemán

Nació este respetable hijo de las Afortunadas en la preciosa villa de Gáldar (Las Palmas), patria de los valerosos guanartemes, antigua raza guanchinesa, que tanto distinguieron contra las huestes de Juan de Bethencourt, Juan Rejón, el obispo Illesca y el famoso guerrero Pedro de Vera, etc.

Activo y con una abnegación y constancia grande estuvo por algún tiempo dedicado al comercio en la ciudad de La Habana, con casa abierta propia y al por mayor.

Pero, inclinado desde niño a la literatura más que a la honrosa profesión del comercio, se hizo abogado, en cuya carrera es de esperar que obtenga grandes triunfos.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Dr. Manuel González y Cabrera

Este modesto y notable comprovinciano nació en la ciudad de Las Palmas.

Fue discípulo aventajado del colegio de San Agustín, del que era director el inolvidable Antonio López Botas.

Pasó a cursar sus estudios a la Universidad Central de Madrid, hasta obtener el grado de Doctor en Leyes, con las notas de sobresaliente.

Se trasladó luego a La Habana este ilustrado canario desempeñando aquí el cargo de auditor de guerra, plaza que obtuvo por oposición y en buena lid, honrado por el tribunal de exámenes con el número primero entre más de cien opositores.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Fernando Falangón

El distinguido jurisconsulto Fernando Falangón y González, nació en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna.

Vino a América muy niño en unión de sus progenitores. Su padre era catedrático del instituto provincial de aquella ilustre ciudad.

Este canario, por su clara inteligencia, humanos sentimientos y probidad nunca desmentida, era uno de los abogados que gozaban de más fama en La Habana,

Además era el Ldo. Falangón uno de los fundadores de la Asociación Canaria de Beneficencia y Protección Agrícola de La Habana y, como secretario general de esa respetable corporación, diose nuestro eminente compatriota a conocer más y más, por sus luminosos escritos, de la ruidosa cuestión de las inolvidables contratas de los canarios —1878-79— defendiendo a sus paisanos —con todo el valor, energía y entusiasmo de que es capaz un alma bien templada como la suya— contra los poderosos hacendados de aquella época que seguían las funestas inspiraciones del conde de Casa Ibáñez de quien nos ocupamos en otro lugar, al tratar de las inmigraciones.

Podemos decir de Falangón que era tan honrado, compatriota y modesto como inteligentísimo.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: 86 – Ldo. Agustín Padilla Hernández

El Excmo. Sr. D. Agustín Padilla Hernández, abogado, conocido por el defensor de los pobres de Jesús María, nació en Santa Cruz de Tenerife, de padres bastante bien acomodados, y vino a Cuba después de haber cursado el bachillerato en la Universidad Literaria de San Fernando de La Laguna.

Con nota de sobresaliente se graduó de Ldo. en Leyes en la Universidad de La Habana. Perteneció al colegio de abogados de la misma, adquiriendo, entre sus colegas más eminentes, fama de jurisconsulto entendido.

Era coronel de las milicias disciplinadas de esta ciudad, y estaba condecorado con la gran Cruz de Isabel la Católica y otras.

Perteneció a distintas corporaciones literarias y de beneficencia y, como hombre público, gozaba de grandes influencias en las altas esferas del Gobierno.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Dr. D. Justo P. Parrilla

El mayor elogio que podemos hacer de este distinguido hijo de las Canarias es reproduciendo el articulo biográfico publicado en Las Afortunadas, y que hacemos nuestro:

Es el señor Padilla de una corrección exquisita y de cultísimo trato social.

Hasta en sus más mínimos detalles se revela al intachable caballero, y el carácter recto e inquebrantable que posee el amigo sincero de los canarios.

De grandes conocimientos científicos y literarios, su conversación es siempre amena e interesante.

Meciose su cuna en Santa Cruz de Tenerife, y a la edad de 13 años vino a esta isla de Cuba dedicándose con gran ahínco al trabajo y al estudio, logrando por sus propios esfuerzos terminar su carrera literaria.

Desde entonces consagró su vida a la enseñanza, y al periodismo cuando sus ocupaciones se lo permitían.

Es amante, como el que más, de la justicia y el progreso.

En 1871 marchó a Canarias donde fundó y dirigió, en Santa Cruz de Tenerife, una de las mejores publicaciones, la Revista de Canarias; un colegio para señoritas y otro para varones, y contribuyó mucho a la creación del Instituto de segunda enseñanza.

Era miembro de casi todas las corporaciones y sociedades que entonces existían en aquella ciudad, y presidia algunas en que figuraban personas tan prestigiosas como Villalba, Dugour, Costa, Calzadilla, Salas, Medina, Curbelo, etc.

Presidio, además, —y siempre lo recuerda nuestro distinguido compatriota con orgullo— el primer «Jurado» reunido en Canarias. Fue también vice-censor y bibliotecario de la Sociedad Económica de Santa Cruz de Tenerife.

Es el señor Parrilla de los que dejan huellas indelebles por donde pasa; sin desearlo, sin darse cuenta de ello, tal vez se hace sentir su poderosa iniciativa, y su nombre se recuerda siempre con respeto y cariño.

De vuelta a Cuba, estableció en San Juan de los Remedios —donde fue fiscal municipal— el primer colegio de segunda enseñanza, que tituló «El Mesías».

Ya en La Habana ha venido figurando desde 1886 como vocal de la Junta de Instrucción Pública, delegado para la Inspección de Escuelas, y presidente de casi todos los tribunales de oposición a las escuelas de esta provincia, que desde entonces han tenido efecto.

Es miembro de la Sociedad Geográfica de Francia y España, de la de Escritores y Artistas de Madrid, de la Antropológica de La Habana, etc., etc.

No le escasean at señor Parrilla honrosas condecoraciones.

Es autor de innumerables obras de texto para la primera y segunda enseñanza.

Y un detalle más para terminar en la culta sociedad habanera tiene nuestro respetable comprovinciano su envidiable asiento, y es muy solicitada la amistad del que rigió más de una vez los destinos del extinguido «Centro Canario» y del que en las últimas elecciones ha sido reelecto presidente de la Asociación Canaria de Beneficencia y Protección Agrícola de La Habana.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Dr. José Currás

Era natural de la isla de Tenerife, y vino a Venezuela después de haber desempeñado en su país varios curatos.

Ya en Caracas, fue nombrado igualmente cura de una de las parroquias de esa populosa y rica ciudad, en que los hijos de las Afortunadas gozan de grandes simpatías y de las más altas influencias en los destinos del país, lo mismo en lo civil que en la milicia, en lo eclesiástico, como en la agricultura y en el comercio.

La historia general de Colombia lo testifica con letras de oro en sus páginas diamantinas. Los hijos de las Atlánticas tuvieron la suerte de colocar la primera piedra, donde, andando el tiempo, había de levantarse la hermosa capital de la República venezolana.

El Dr. Currás, orador elocuentísimo, en sus primeros años dio pruebas inequívocas de su inteligencia. Fue profundo teólogo. Tuvo que trasladarse más tarde a La Habana con su familia, siendo nombrado teniente cura de la iglesia de San Nicolás, destino que desempeñó durante algunos años.

Este ilustrado sacerdote falleció a una edad avanzada, dejando en buen lugar el nombre canario.

[Col}> La Canaria que dio su vida por el dominó / Estela Hernández Rodríguez

Juana Martín era natural de las Islas Canarias. Vivía en La Habana, en la calle Galiano número 47, y sus padres se llamaban Isidoro y Aquilina.

Cuentan de Juana —y en eso coinciden hasta sus propios hijos— que a ella le gustaba mucho el juego de dominó, del que era verdadera experta, y alcanzó a tener fama local hasta entre sus rivales, cuando les ganaba partida tras partida.

Se cuenta que en el dominó ella daba rienda suelta a su goce, como cualquier deportista lo hace con su deporte favorito.

La sempiterna preocupación de su esposo y de sus hijos no era tanto esa gran afición cuanto lo brava que Juana se ponía en las pocas ocasiones en que perdía una partida.

Una noche del año 1925, Juana Martín jugaría su última partida.

El juego se inició con el doble ocho. Como siempre, Juana estaba muy atenta mirando a través de sus gruesos lentes, mientras las fichas eran depositadas, una a una, sobre la mesa.

Al aproximarse la partida a su final, la siguiente jugada resultaba evidente, pues sólo quedaban dos fichas por poner y Juana estaba segura de que ganaría la partida, una seguridad en la nadie la aventajaba y, por eso, ella era casi siempre la campeona.

Se suponía que Pedro, su cuñado, que también jugaba, pasaría, pero no fue así, y… Juana no pudo gritar “¡Gané, gané!” como le gustaba hacer.

Ante esto, Juana montó en cólera y, maldiciendo su mala suerte, tomó fuertemente en sus manos la ficha del doble tres… ¡y murió de un infarto!

En homenaje a Juana, sus hijos depositaron —en la parte superior de su tumba del cementerio de Colón, en la capital cubana— una lápida de mármol blanco y negro en la que, en relieve, de manera simbólica y en alusión a la partida que perdió Juana aquella triste noche, aparece el doble tres, que también sirve como florero para cuando la visitan en el cementerio.

De esa forma y desde entonces, Juana Martín mantiene a su lado la ficha que le llevó a la muerte el 12 de marzo de 1925.

Al morir tenía 77 años.

Estela Hernández Rodríguez
La Habana (Cuba). Marzo/2011