[*Otros}– El siglo XVIII en Canarias. Relaciones entre España, Inglaterra y Portugal (1/2)

El siglo XVIII supuso, en España, el cambio de dinastía monárquica: los Austria son reemplazados por los Borbón.

En Canarias, la crisis económica y política que venía del siglo anterior permanecería estancada durante toda la primera mitad del siglo XVIII.

Las cosas empezaron a mejorar durante el reinado de Carlos III, con intentos por buscar alternativas a la decadencia del vino, o iniciativas en busca de nuevas fuentes de riqueza gracias a las Sociedades Económicas de Amigos del País.

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(Con la proclamación de Felipe V en 1700, comenzó la era de los borbones en España)

Ocupaba la Capitanía General de Canarias el general Otazo, cuando tuvieron lugar los actos oficiales de proclamación de Felipe V como primer rey borbónico de España. Durante la primera veintena del nuevo siglo, la piratería berberisca tomó nuevo auge, un peligro que sería constante hasta el reinado de Carlos III.

Por estos años se creó el cargo de Intendente General (delegado de la Hacienda Real), cuyo primer representante, Antonio de Ceballos, murió trágicamente en Santa Cruz de Tenerife, donde residía, víctima de las iras del populacho.

El intendente fue salvajemente linchado, y sus supuestos culpables ahorcados en público por orden del Comandante Mur y Aguirre, a pesar de que fue él el instigador indirecto de los lamentables hechos. La figura del Intendente desapareció con la muerte de Ceballos, ya que serían los Comandantes Generales los que asumirían también esta función.

Fue el Marqués de Vallehermoso el que llegó a las Islas con el nuevo título de Comandante General e Intendente, estableciendo su residencia en Santa Cruz de Tenerife. El Marqués de Vallehermoso abusó de sus prerrogativas militares y hacendísticas.

Reinados de Felipe V y Fernando VI

Durante el reinado de Felipe V se registraron fuertes erupciones volcánicas. Cabe destacar la de Güímar (1704) y la de Garachico (1706); esta última de enorme repercusión, al destruir por completo el activo puerto y parte de su floreciente villa.

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(En 1730 se produjo la erupción volcánica de Timanfaya (Lanzarote), volcán que durante 7 años estuvo arrojando lava, y cuyas explosiones se oían desde Tenerife)

En la década de los cuarenta arreció la piratería inglesa, que sólo menguaría con la Paz de Aquisgrán, ya en el reinado de Fernando Vl. Bajo su mandato parece vislumbrarse en las Islas un periodo de paz y un mayor afán renovador, que culminaría con Carlos III .

Reinados de Carlos III y Carlos IV

En 1760, con Carlos III, comenzó para las Islas una época renovadora y liberal, como reflejo de la política ilustrada del mismo rey que se traduce en medidas modernizadoras.

En esta década de los sesenta hay intentos de trasladar la Audiencia a Tenerife (no eran los primeros) y se produce la expulsión de los jesuitas de sus conventos isleños. Ocupaba el corregimiento de Tenerife Agustín del Castillo Ruiz de Vergara cuando aconteció tal expulsión.

En estos momentos se crearon los Diputados del Común, o Abastos, cargos de elección popular, en un intento por democratizar los Cabildos y Ayuntamientos.

Fueron sonadas en el Archipiélago las contiendas entre los regidores seculares y estos nuevos diputados, alentados por O’Daly y Pérez de Brito, representantes del partido democrático palmero.

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La Calle O’Daly, más conocida como Calle Real, en Santa Cruz de La Palma. O’Daly era uno de los representantes del partido democrático palmero. (AHSCP)

Entre los años de 1784 y 1790 se registró el paso por la Comandancia del Marqués de Branciforte, que dejó honda huella de su buen gobierno.

En Santa Cruz construyó el hospicio de San Carlos y otras obras de interés. En Las Palmas, los corregidores Egulluz y Cano contribuyeron al embellecimiento de la ciudad (fuentes, restauración del edificio del Ayuntamiento, etc.).

También bajo su mandato se produjo en El Hierro la salvaje matanza de un nutrido grupo de irlandeses que habían desembarcado pacíficamente de un navío inglés. El responsable de la matanza fue el jefe de armas de la isla, quien sería llamado a Madrid para responder del acto.

En el reinado de Carlos IV, salió para el Rosellón (Francia) un cuerpo de ejército Canario, al estar España en guerra con Francia. Tras el Tratado de San Ildefonso, España se alía con Francia, lo que hace que Inglaterra entre en guerra con España.

Es en este periodo cuando se produjo el ataque de Nelson contra Tenerife (1797) y la victoria de los tinerfeños bajo el mando del Comandante General Antonio Gutiérrez.

A Gutiérrez lo sucedió en el mando el discutido marqués de Casa‑Cagigal, que protagonizaría los hechos de la Guerra de la Independencia en Canarias.

Economía: Crisis prolongada hasta el reinado de Carlos III

La libertad de comercio con Indias, promulgada por Carlos III en 1778, no fue tampoco la panacea a los males isleños, como algunos pensaron, ya que, si bien es cierto que las mercancías se amplían en variedad y volumen, la competencia ahora de los puertos peninsulares es mayor .

La Guerra de Sucesión por la Corona de España colocó a las Canarias, adeptas a Felipe V, frente a Inglaterra, que hizo a las Islas blanco de sus escuadras.

En 1715, el comercio de vinos con Inglaterra bajó de forma alarmante por las guerras y, también, por la firma entre Inglaterra y Portugal del Tratado de Methuen, en virtud del cual los vinos portugueses de Madeira pasaron a gozar de fuertes privilegios en el mercado inglés, en sustitución de los tradicionales caldos Canarios.

El comercio con América se mantenía, pero con fuertes gravámenes y restricciones. Por otro lado, los primeros borbones sobrecargaban a las Islas con otros impuestos. Las quejas que se hacían a Madrid eran frecuentes. Así, en 1718 y 1778, respectivamente, se elevaron a la Corte sendos memorandos, donde se hacía constar la pobreza en que se hallabansumidas las Islas, y la necesidad que tenían de contar con un comercio libre con Indias.

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(Por culpa de las guerras, el comercio de vinos con Inglaterra descendió de forma alarmante.(FLI))

Fruto de estas reflexiones hechas a la Corte fueron la ampliación del volumen de mercancías exportadas a ciertos puertos americanos, con la condición de enviar cincuenta familias a la isla de La Española y a otros territorios de América (Montevideo, y Florida).

Esta contraprestación en sangre, si bien privaba a las Islas de brazos, significaba para el campesino una salida esperanzadora.

El hambre de tierras en el siglo XVIII

Durante el siglo XVIII, por lo que sabemos, se desató un deseo generalizado de poseer tierras como forma de sobrevivir, especialmente por parte de los pequeños propietarios.

Las causas hay que achacarlas al desigual reparto de las tierras y a la miseria del campesino. Como consecuencia, hubo conatos de violencia y emigración constante.

En el siglo XVIII, Canarias recibía ingresos fundamentalmente de la exportación de vinos y aguardientes, barrilla, orchilla y algún otro producto indiano, comercio a veces clandestino. Eso significaba muy poco para cubrir las necesidades básicas de una población en constante crecimiento, y con un suelo agrícola muy reducido,

La mayor parte de las tierras, las mejores, estaba en manos de la aristocracia, de la burguesía comercial relacionada con los puertos, y una masa de campesinos, la mayor parte compuesta por jornaleros, aparceros y minúsculos propietarios.

A lo largo del siglo XVIII, las diferencias entre estos dos grandes grupos sociales aumentaron. Una, porque las clases populares se empobrecieron aún más, debido a la pérdida de sus puestos de trabajo en los viñedos, al reducirse y casi perderse la exportación del malvasía.

Otra, porque la clase minoritaria y terrateniente se aprovechó de la ruina de pequeños propietarios abocados a vender sus predios, y de la usurpación de las tierras de realengo (quintos reales), así como de los propios del cabildo, para aumentar aún más sus patrimonios.

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(Al reducirse, y casi perderse, la exportación del malvasía, muchos campesinos perdieron sus puestos de trabajo, y la superficie cultivada de viñedos se redujo considerablemente. (PTEH)

Los mayorazgos —esa institución según la cual las grandes propiedades de la nobleza sólo podían ser heredadas por el hijo mayor, quien se comprometía a no vender ni partir la propiedad bajo ningún concepto— aumentaron en el siglo XVIII, porque era una forma de ganar mayor prestigio social en una sociedad cerrada y llena de prejuicios como la Canaria de aquel entonces.

Es más, se acudía a la compra de nuevas tierras o al casamiento con personas ricas para así aumentar su consideración social.

Los mayorazgos, pues, así como las propiedades de conventos y de la Iglesia, reducían aún más las posibilidades de supervivencia de los pobres, los cuales no tenían más recursos que los propios de la tierra.

Así lo dice Viera y Clavijo en el resumen final de su historia, ya que fue testigo de esa situación: “Canarias son pobres. Sus frutos han venido a menos en cantidad y calidad” .

Si a esto le unimos el ansia de los grandes comerciantes por equipararse a la aristocracia isleña y entrar en su esfera social mediante la compra de tierras, aunque no se dedicaran a su explotación, el panorama se hacía más desesperante.

No obstante, este proceso hay que entenderlo en forma recíproca: si la burguesía comercial obtenía el beneficio de la simbología aristocrática y el acceso a los patrimonios de tierras y aguas (vía matrimonio), el grupo terrateniente (de abolengo conquistador) recibía la inyección económica, porque aquellos comerciantes tenían dinero en efectivo.

Ante esta situación, las familias campesinas tenían varias alternativas: unos, aspirar a la propiedad de aquellas tierras pertenecientes a propios y quintos reales, acogiéndose a las leyes desamortizadoras de Carlos III y que algunos ya cultivaban o explotaban en arriendo; otros, roturando u ocupando tierras consideradas hasta esos momentos inútiles, bien por la pendiente del suelo, por pedregosos o montes deforestados.

En otros casos, adquirían terrenos sin derechos de riego de secano, escasamente productivos, llamados baldíos o “balutos”.

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(La roturación u ocupación de terrenos a priori desfavorables para la agricultura, se convirtió en una salida para muchos campesinos. Terrazas de cultivo desde Tamadaba, Las Palmas. (CGC)

En esa carrera por conseguir tierras —los grandes propietarios, para aumentar su poder, y los pequeños y jornaleros para asegurar la subsistencia—, surgieron en el siglo XVIII altercados y brotes violentos entre grupos e individuos que aspiraban a las mismas tierras.

Así, tenemos manifestaciones violentas de pueblos enteros, como el de Agüimes, cuyos habitantes se trasladaron a Las Palmas para reclamar sus derechos sobre sus tierras; o las disputas y reyertas entre los pueblos de Teror, Arucas y Firgas, por un lado y, por otro, los de Guía y Moya, en pos de conseguir las tierras de realengo de Doramas.

Algo parecido ocurrió por el dominio de las tierras en el Monte Lentiscal, también en Las Palmas. Otro de los tantos altercados sucedió en La Orotava a causa del aprovechamiento de los pastizales en La Dehesa, tierras pertenecientes al cabildo insular.

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El aprovechamiento de los pastizales de La Dehesa fue el motivo de lucha entre las dos clases sociales de El Hierro, los ‘rabos blancos’ y los rabos negros’ PTEH)

En las islas señoriales, las contestaciones populares resultaban aún más complicadas, porque la justicia del Conde, en el caso de La Gomera y El Hierro, o la del marqués, en el de Fuerteventura y Lanzarote, resultaba extremadamente dura.

Aún así, en El Hierro empezaron las luchas entre los dos grupos sociales opuestos: los propietarios del ganado con prebendas señoriales, llamados “rabos blancos”, y el resto de la población, la mayoría dedicada a otras actividades agrarias, pero dependientes de los primeros en régimen de servidumbre y conocidos como “rabos negros”, en lucha por el aprovechamiento de los pastizales en Las Dehesas.

Esas manifestaciones y algaradas solían convocarse con un pasquín o pintada, puestos por la noche; otras veces, con unas campanadas llamando a rebato, o pacíficamente con la convocatoria de un Cabildo abierto.

En este último caso se contaba con el apoyo de algún regidor o persona influyente del sector aristocrático. En la mayor parte de los casos, el pueblo se presentaba en la casa del individuo o autoridad responsable y reclamaba sus supuestos derechos.

Otra salida al hambre de tierras era roturar terrenos inservibles por su pendiente, pedregosidad o sequedad extrema. Entonces el nuevo propietario, con mano de obra barata (esclavos y jornaleros), sorribaba el suelo construyendo bancales con paredes de piedra.

Si el suelo era relativamente llano, lo limpiaba de piedras, amontonándolas de forma piramidal, tronco-cónica o de cualquier modo, hasta conseguir el espacio suficiente para su cultivo. En todas las islas el paisaje agrario estaba marcado por este tipo de construcciones.

Este trabajo, hecho en su mayor parte por jornaleros que cobraban en especie, o por los mismos propietarios, amplió la superficie de cultivo dedicándose ésta al millo y a las papas, cultivos que progresivamente se van extendiendo por el Archipiélago, y salvarán, con el pescado salado, a muchos de sus habitantes de morir en las periódicas hambrunas del siglo.

La otra salida al fantasma del hambre era la emigración. Unos, en familia, viajando gratis, acogidos al decreto de enviar cinco familias por cada 100 toneladas de exportación, y otros, en solitario, pagándose su propio pasaje, decidían abandonar las Islas y viajar hasta las Américas, bien al Sur, como al Uruguay, al centro, como a Cuba y Venezuela, o al Norte, como a Texas.

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(A muchos, el fantasma del hambre, les llevo a cruzar el Atlántico en busca de una vida mejor. Imagen de «La Elvira«, un barco lleno de emigrantes Canarios)

Reactivación económica durante el reinado de Carlos III

La nueva política económica de Carlos III se tradujo, para Canarias, en un esperanzador estado de actividad e iniciativa económica.

El comercio indiano, a partir de la liberalización comercial de 1778, diversificó sus destinos y mercancías. El comercio con América incluía, en su mayor parte, partidas de vino y aguardiente (parra) y, en viaje de retorno, los barcos venían con cacao, azúcar y tabaco habano.

El comercio de las Islas con el extranjero era muy activo, si bien había decaído el de vinos con Inglaterra. Con la Península, las relaciones comerciales tenían menor categoría; allí se compraban sombreros, aceite y tejidos.

La viña seguía siendo el cultivo más importante; sólo en Tenerife se producían, a mediados de siglo y según datos estimados, más de 5.000 Tm. de vino. Por esta época reaparecieron los cultivos de la orchilla (cochinilla) y la barrilla, plantas necesarias para la fabricación de tintes y jabones, respectivamente, pero los nuevos productos químicos pronto hicieron descender su cultivo.

A iniciativa de las Sociedades Económicas de Amigos del País, se introdujeron en las Islas, a modo experimental, cultivos como el algodón y el tabaco; también se creó, durante este reinado, el Jardín Botánico de La Orotava, como centro de aclimatación de plantas tropicales.

Su principal valedor fue el Marqués de Villanueva del Prado, quien cedió los terrenos para tal fin.

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(Bajo el reinado de Carlos III se creó el Jardín Botánico de La Orotava como centro de aclimatación de plantas tropicales. (DM)

Las pesquerías en la vecina costa africana alcanzaron un fuerte volumen. Ya desde los primeros años de la colonización se pescaba en aguas africanas. En estos años del siglo XVIII, la flota Canaria suministraba el pescado que se consumía en las Islas, que no era poco, pues sabido es que el pescado salado (tasarte, sama, cherne), junto con las papas, formaba parte fundamental de la dieta alimenticia de los Vanarios.

También por estas fechas se intentó construir un puerto ballenero en Arguineguín (Las Palmas).

En general, la economía de las Islas durante este siglo adoleció de grandes carencias de base: la escasez de terreno cultivable y de agua, así como el exceso de importación de manufacturas, en contraste con la ligera exportación de productos agrícolas .

El vino y el comercio con América eran, pues, las casi únicas fuentes de riqueza procedentes de la exportación. Los cultivos de consumo (trigo, millo, papas,…) servían al autoabastecimiento, pero es menester subrayar que las islas occidentales eran, en estas fechas, deficitarias en granos.

Salvo en años de sequía, las islas orientales tenían una mejor cobertura de alimentos básicos, cuyos excedentes colocaban en las islas occidentales, más orientadas éstas a los cultivos especulativos.

A veces, cuando los granos escaseaban, los campesinos recurrían a las raíces de helechos que, tostadas y molidas, suplían al gofio de cereal.

(Continuará)

Fuente: Gevic

Cortesía de Fabián Trujillo

[*Otros}– Diez playas de Canarias buenas para desconectarse del mundo

06/05/2013

Aquí se presentan diez de las muchas playas de las Islas Afortunadas, y detalles de sus alrededores con énfasis en lo que suele interesar al turismo.

Las islas Canarias cuentan durante todo el año con temperaturas suaves que permiten disfrutar de un paisaje volcánico original y de playas o calas sorprendentes.

Llega el buen tiempo y no podemos dejar de pensar en nuestra escapada perfecta: ir a la playa, una de las aficiones más implantadas en nuestro país.

En nuestro caso, afortunadamente, no tenemos que limitarnos al verano, ya que contamos con las Islas Canarias, donde podemos disfrutar de la playa todo el año. Hay que visitarlas, por lo menos, una vez en la vida.

1.- LA PLAYA DEL INGLÉS. APROVECHAR A FONDO LA GOMERA

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La Playa del Inglés está considerada por muchos como la mejor de La Gomera, tanto para sus habitantes como para los turistas. Se encuentra en el municipio de Valle Gran Rey y servirá de base de operaciones para conocer mejor la isla.

Cuando se llega a la playa, algunos se llevan la primera sorpresa ya que, como otras playas Canarias, es de arena negra al ser de origen volcánico. No es muy grande, unos 400 metros de largo.

Está salpicada de rocas y enclavada entre el mar y los acantilados. El lugar es de película. Aquí se puede acceder a pie, aunque hay una parada de guagua (autobús Canario) municipal para las líneas 01, 05, 25, 32, 39, 61, 86 y 90.

Es una playa idílica, pero hay que ser prudentes en el baño porque aquí el Atlántico bate fuerte y hay que tener cuidado con el oleaje. La falta de equipamientos y el escaso terreno propicio para edificar han contribuido a mantener su estado, casi virgen.

También dispone de una amplia zona para practicar el nudismo. La tranquilidad aquí es absoluta.

Avistamiento de delfines y cachalotes

No muy lejos de la Playa del Inglés se encuentra el Puerto de Vueltas, fondeadero de falúas de pescadores y embarcaciones de recreo.

La bondad del clima local permite que casi todas las actividades marinas se mantengan operativas en invierno. Una de ellas es de lo mejor que se puede ver en la vida. Excursiones diarias para el avistamiento de cetáceos (delfines, cachalotes, rorcuales) y tortugas marinas. Es una experiencia que no se puede olvidar fácilmente.

Otra de las excursiones, más larga, conduce hasta el famoso Monumento Natural de Los Órganos. Se trata de un acantilado en el que el magma, al enfriarse, ha dibujado curiosas formas que, desde la distancia, parecen un órgano. Mide 175 metros de altura y sólo puede apreciarse en su totalidad desde el mar.

Por tierra, la ruta más recomendada inicia la subida hacia el interior, pasando por el Mirador del Palmarejo, diseñado por César Manrique.

Desde aquí se puede volver la vista sobre el Barranco de Valle Gran Rey y sus laderas, salpicadas de pequeñas explotaciones agrícolas en forma de terrazas superpuestas. El paisaje resulta muy curioso, especialmente para los niños.

Artesanía y tradición de La Gomera

La ruta pasa por los pueblos de El Cercado, centro de cerámica local, y Chipude, donde seguramente se puede oír el famoso silbo gomero.

El lenguaje silbado característico de La Gomera nació cuando los pobladores prehispánicos tuvieron que aprender a comunicarse salvando las montañas de la isla. Desde hace unos años se ha iniciado un trabajo para protegerlo, y actualmente forma parte del sistema de educación de La Gomera.

Poco después, se llega al Parque Nacional de Garajonay. Creado en 1981, representa todo lo contrario a la aridez volcánica que caracteriza la zona.

Ocupa el macizo del Alto de Garajonay, el más alto de la isla (1.487 metros) y dispone de un microclima propio, marcado por la elevada humedad y la niebla frecuente.

De repente, parece que se ha cambiado de continente. Esto ha hecho que permanezca cubierto de forma permanente por el conocido monte verde Canario: la laurisilva. Árboles y arbustos de origen milenario recuerdan la vegetación que pobló la cuenca mediterránea hace millones de años, antes de los cambios climáticos que afectaron a Europa y África.

Para terminar de conocer La Gomera hay que probar la miel de palma, que se usa tanto para postres como para ambientar cócteles, o el queso fresco hecho con leche de cabra autóctona, una raza prehispánica.

Otra receta tradicional es el potaje de berros, siempre servido en platos de madera, por ejemplo, de sabina.

2.- EL CHARCO AZUL, UNA PISCINA EN EL MAR EN EL HIERRO

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El Golfo es el nombre que recibe la costa de la isla de El Hierro, orientada hacia el Atlántico abierto. El Charco Azul se encuentra situado en medio del mismo. Es una playa única porque acoge una fantástica piscina natural formada por el propio oleaje del mar, algo que se puede ver en muy pocos lugares de Europa.

Las dos piscinas naturales que componen el Charco Azul no son las únicas que permiten bañarse sin riesgo alguno en las aguas del Atlántico. Su atractivo es la espectacularidad del paisaje. Una parte de la piscina forma una pequeña cavidad, perfecta para protegerse del sol y del viento, en caso necesario.

El Charco Azul ha sido acondicionado para el visitante. Cuenta con protecciones frente al mar y con escaleras para facilitar el acceso, ya que se tiene que bajar al nivel de mar desde la costa, lo que puede llevar unos 20 minutos.

Es un espacio público, por lo que su uso es totalmente libre y gratuito.

Relax y romanticismo en El Hierro

El estar justo en la mitad del litoral, hay que decidir hacia qué lado se prosigue la visita por El Golfo. Si se opta por el norte, se llega a la cabeza del municipio: La Frontera. Después se puede seguir hacia Las Puntas y visitar el Hotel Punta Grande: un lugar de récord. El Libro Guinness de los récords lo considera el hotel más pequeño del mundo.

Es un lugar curioso porque era un antiguo almacén de aduanas reconvertido en un coqueto establecimiento con apenas cuatro habitaciones y un restaurante.

Parte de la decoración interior proviene de los restos de barcos naufragados o abandonados. Las habitaciones no tienen teléfono ni televisor. Situado sobre el mar, el ruido de las olas rompiendo contra el embarcadero es prácticamente el único sonido que se puede escuchar a cualquier hora. Es ideal para tener unos días de relax total.

Si se escoge la dirección sur, la carretera de Los Llanillos conduce hasta el balneario del Pozo de la Salud, reconocido por las propiedades medicinales de sus aguas, y a Sabinosa, el pueblo más occidental de España.

Sabinosa debe su nombre a las sabinas, pequeños árboles autóctonos retorcidos por la fuerza del viento que llega a El Hierro con toda la furia del Atlántico.

Punta Orchilla, el faro del fin del mundo

La ruta por El Hierro depara una visita a la playa del Verodal, la única de arena rojiza. Su color procede de la tierra vertida en ella durante las obras de una carretera, hace años.

Al estar desprotegida, suele tener un fuerte oleaje, y un cartel avisa del riesgo de desprendimientos. Más adelante, se llega «al fin del mundo»: el faro de Punta Orchilla. Este lugar estuvo considerado, antes del descubrimiento de América, como el final de la tierra conocida.

En el camino al pueblo de La Frontera, se pasa por el santuario de Nuestra Señora de los Reyes, patrona de la isla, y por el Centro de Interpretación del Parque Cultural de El Julán, dedicado a los primeros pobladores de El Hierro, los bimbaches. Paseando por este centro, se puede comprender un poco mejor a los habitantes de las isla.

3.- PLAYA DEL PAPAGAYO, EL EMBRUJO DE LANZAROTE

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En el extremo sur de la isla, Playa del Papagayo es quizás la preferida por los lanzaroteños. Son siete kilómetros de calas situadas entre roquedales y peñascos. Después, se puede completar el viaje con una visita a otra maravilla de la naturaleza: el Parque Nacional de Timanfaya.

Las aguas de Playa Papagayo fueron, en su momento, un fondeadero de pescadores. Hoy en día son una irresistible atracción: agua limpia, espacio para poner la toalla sin problemas, y sol garantizado.

Si se quiere andar un poco, es importante aprovechar la marea baja para poder ir de una zona a otra sin demasiadas dificultades.

Puerto Muelas, ya pasada la Punta del Papagayo, cuenta con zona nudista y camping. Los amantes del trekking lo pueden usar como base para las rutas de senderismo en el Monumento Natural de los Ajaches.

De compras en Playa Blanca

Al otro lado de Playa Papagayo, se llega a Playa de las Mujeres, más grande y abierta. Esta zona se encuentra entre Playa Blanca y el Puerto Deportivo Marina Rubicón.

El puerto ofrece una amplia oferta de actividades, como cruceros en catamarán, buceo o subir a un barco-taxi con visión submarina hasta Playa Papagayo. Desde Playa Blanca, se puede llegar cómodamente a Yaiza, capital del municipio. Es un coqueto pueblo de casitas blancas que parecen haber sido ubicadas al azar sobre la superficie volcánica de la isla.

No muy lejos, se puede visitar Los Hervideros, donde las aguas del Atlántico rompen contra la costa de lava basáltica. También en la misma zona se encuentran las Salinas de Janubio, que conservan restos de su antigua actividad. Es todo un espectáculo de la Naturaleza.

En dromedario por el Parque Nacional de Timanfaya

Yaiza es también la puerta de entrada al Parque Nacional de Timanfaya. Este parque es el resultado de una serie de erupciones volcánicas que, entre 1730 y 1824, sepultaron varios pueblos en un mar de lava, e hicieron emigrar a miles de personas.

El paisaje de las Montañas de Fuego recuerda mucho a las imágenes del hombre sobre la Luna. En esta zona, apenas sobreviven algunos animales, como las musarañas, pero uno de ellos es el símbolo de Lanzarote: el lagarto de Haria.

Timanfaya ocupa una cuarta parte de Lanzarote. Se puede visitar a pie o en autobús, pero lo más auténtico es hacerlo en dromedario, desde el Punto de Información de Echadero de los Camellos. Otra alternativa para los que cuenten con unas condiciones físicas aceptables es la ruta que recorre el litoral, entre Playa del Paso y Playa de la Madera.

Es una maravilla. Esta zona, de acceso libre, deja el mar a un lado y las montañas de lava al otro. Para regresar, hay que volver por el mismo camino, con lo que es preciso calcular con bastante exactitud el tiempo.

En el mismo parque, en el Islote de Hilario (punto de salida de los autobuses), se encuentra el restaurante El Diablo, otra creación de César Manrique. Está diseñado de tal forma que aprovecha el calor que emana de la tierra para cocinar platos típicos de Lanzarote. El resultado es una cocina puramente volcánica. Visitarlo es imprescindible; sus vistas y su diseño son impresionantes.

4.- MASPALOMAS, LA GRAN DUNA DE LAS PALMAS

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La playa de Maspalomas parece una porción del Sáhara que haya cruzado el Atlántico hasta la isla de Las Palmas. Es una visión espectacular. Esta zona, con dunas de arena que rompen en el horizonte, es uno de los destinos turísticos con más fama de Canarias. Todo está pensado para disfrutar del sol, del relax y del ocio en cualquier época del año.

Muy cerca de estas dunas se encuentra la playa: una extensión de casi tres kilómetros de arena blanca y fina. A pesar de enfrentarse al Atlántico sin obstáculos naturales, sus aguas son tranquilas y permiten el baño durante todo el año.

Su extensión y la cercanía a otras playas, como las del Inglés o Meloneras, situadas al otro lado del faro de Maspalomas, multiplican las posibilidades de la estancia.

Excursiones entre dunas y volcanes

La visita puede continuar en la Reserva Natural de las Dunas. Las dunas son móviles, es decir, el viento (los famosos alisios) procedente del mar las sigue empujando y cambiando de sitio, aunque a simple vista no se detecte.

Se puede pasear entre estos gigantes de arena, o atreverse con una expedición a lomos de un camello. Si no hay prisa, se recomienda esperar a la puesta de sol y sacar unas fotografías espectaculares del litoral Canario.

Maspalomas es el punto ideal para realizar excursiones por el interior de Las Palmas y llegar hasta el mirador del Pico de las Nieves, a 1.945 metros de altura, la cumbre de la isla. Al mirador se puede acceder en coche propio o en un 4×4 alquilado, que se adaptará mejor a las pistas forestales.

Habrá que atravesar el Barranco de Fataga y la Caldera de Tirajana, con un espectacular cráter de más de 40 kilómetros de diámetro; toda una visión de tierra de origen volcánico quemada por el sol.

El esfuerzo dará su recompensa al llegar al mirador, ya que permite unas vistas sobre el Roque Nublo, la otra cima de la isla, y el Teide, en la cercana Tenerife.

Si se viaja con niños, se puede visitar Palmitos Park. Este parque, además de tener una gran colección de orquídeas, reúne decenas de animales, entre aves exóticas, rapaces, primates, ualabis, suricatas, etcétera.

Para quienes prefieran remojarse a fondo, muy cerca se encuentra el parque acuático Aqualand Maspalomas.

Maspalomas, zona de ocio y diversión

Por la noche, Maspalomas se transforma. La tranquilidad da paso a restaurantes con música en vivo, locales de cualquier tendencia y nivel, y espectáculos de variedades.

5.- PLAYA BLANCA, ZONA SURFERA DE FUERTEVENTURA

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Se trata de la playa más famosa de Fuerteventura, y es el lugar que escogen muchos de sus habitantes para disfrutar del mar y del sol. Pero, sobre todo, les encantará a los surferos.

Sus condiciones meteorológicas —sopla bastante viento— hacen de ella un lugar ideal para la práctica de deportes acuáticos, como el windsurf.

Esta zona también es famosa porque contó entre sus habitantes con un ilustre escritor español: don Miguel de Unamuno.

Playa Blanca no es la única que pertenece al municipio de Puerto del Rosario. Hay otras playas, como El Matorral, Puerto Lajas o Los Molinos, que también disponen de todos los servicios necesarios.

Sin embargo, Playa Blanca, que mide 875 metros de longitud, es la más frecuentada por los habitantes de la capital. Aquí se puede llegar cómodamente, incluso en guagua, con lo que se ahorra el alquiler de un coche. Una vez en la playa, es fácil acostumbrarse a su arena.

Al estar en una zona abierta al Atlántico, sin barreras de por medio, es muy frecuente que los vientos levanten oleaje. Es precisamente este viento el que, en temporada, sobre todo en invierno, hace las delicias de los aficionados a deportes como el surf, el windsurf o el kitesurf.

Si no se ha probado antes alguna de estas actividades, es una buena ocasión para hacerlo. Escuelas y cursos rápidos de iniciación hay de sobras.

Unamuno, un visitante ilustre

La cercanía con Puerto del Rosario permitirá conocer a fondo la capital de Fuerteventura. Esta ciudad se enorgullece, ante todo, de su bagaje cultural. Puerto del Rosario dispone de un parque escultórico con más de 50 obras que aparecen sorprendentemente en cualquier esquina, plaza o calle.

Una parada cultural obligatoria es la Casa Museo Unamuno. Se trata de un edificio del siglo XIX en el que se encontraba el Hotel Fuerteventura. Aquí vivió el filósofo y escritor, desterrado por orden del dictador Primo de Rivera.

El 12 de marzo de 1924, don Miguel de Unamuno llegó a Puerto de Cabras, nombre oficial de Puerto del Rosario hasta 1956.

En aquella época, Fuerteventura estaba considerada un territorio de ultramar. Después de la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, éste era el destino de los exiliados políticos españoles.

En la Casa Museo se reproduce fielmente, con objetos de su uso personal y textos originales, el ambiente en el que Unamuno pasó una buena temporada. Finalmente, regresó a España en 1930, después de pasar por París.

La Fuerteventura tradicional

De camino al interior, es muy interesante la visita al Mercado Artesanal de Vega de Tetir, que se celebra en esta localidad el segundo domingo de cada mes. En él se encuentra la mejor artesanía local, en muchos casos procedente de oficios rescatados del olvido.

Muy cerca, en Tefía , se halla el Ecomuseo de La Alcogida. Se trata de un conjunto de casas antiguamente ocupadas por los campesinos del pueblo, que acabó perdiendo la mayoría de su población.

Las casas se han rehabilitado siguiendo la tradición de las viviendas de piedra de los majoreros, incluso conservan los nombres de sus antiguos inquilinos: los Cabrera, los Herrera, la señora Herminia, o el señor Donato.

Este museo permite echar la mirada atrás y conocer la curiosa y dura vida rural de la isla en las décadas anteriores a la explosión del turismo.

6.- EL PUERTITO, PUERTA DE ENTRADA A LA ISLA DE LOBOS

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El Puertito no es exactamente una playa; en realidad, es un conjunto de pequeñas calas al amparo de un diminuto embarcadero de pescadores que lo hace pintoresco y especial. Al ser un puerto natural protegido por rocas y arrecifes, sus aguas son muy tranquilas.

Uno de los grandes atractivos de El Puertito, además, es que está enmarcado en el Parque Natural de la Isla de Lobos.

La Isla de Lobos toda es un parque natural, y debe su nombre a la población de focas monje, o lobos de mar, que antes recalaba en sus costas pero que ahora, desgraciadamente, ya no existe debido a la acción de los cazadores y pescadores.

Es una zona de gran riqueza ornitológica y cuenta con flores autóctonas, como la siempreviva. Su fondo marino también es reserva natural. Los aficionados al submarinismo podrán disfrutar de una inmersión única.

Es importante tener presente que para moverse entre las playas y la isla de Lobos y Corralejo, en la costa de Fuerteventura, se tiene que hacer en barco. Para ello, existen tres embarcaciones de línea regular que están operativas entre las diez de la mañana y las cinco de la tarde.

Así que se debe confirmar previamente el regreso desde Lobos para no quedarse en la isla, ya que ésta no cuenta con plazas de alojamiento, tan sólo con una pequeña zona de acampada. Para pernoctar en ella hay que pedir previamente un permiso al cabildo (la entidad administrativa de Fuerteventura).

Una visita completa

Si se quiere visitar a fondo la Isla de Lobos, es mejor madrugar. Así, uno se puede bañar temprano en la playa y, posteriormente, dar un paseo por la isla, que no es muy extensa (apenas 4,5 kilómetros cuadrados).

La Caldera, con 120 metros, es el punto más alto de Isla Lobos, y permite una excelente panorámica sobre la isla: una especie de portaaviones rocoso y desértico anclado en el mar.

El camino marcado conduce al faro de Martiño y a la playa de La Concha, que prefieren los amantes de los espacios abiertos. Ésta es la última parada antes de regresar al punto de partida: El Puertito, y el embarcadero de los barcos que devuelven a los visitantes a Corralejo.

Las dunas de Corralejo

Corralejo también dispone de playas muy concurridas, como las de Puerto Remedios, Las Agujas o Punta Prieta. Un poco más lejos, se puede visitar la Reserva Natural de las Dunas, que incluye el cono volcánico de la Montaña Roja. Desde estas playas se tiene una visión perfecta de Isla de Lobos, que ocupa toda la línea del horizonte.

Corralejo pertenece al municipio de La Oliva, que tiene otros lugares de interés si se mira hacia el interior. En la Escuela de Calados de Lajares se puede ver algo único en el mundo: las caladoras tejiendo con mucho cuidado y concentración los manteles artesanales típicos de la isla.

En La Oliva destaca la Casa de los Coroneles: un imponente edificio con forma de fortín levantado en el siglo XVII por la poderosa familia Cabrera Béthencourt, los señores de la isla. Durante muchos años, estuvo considerada la construcción más importante de Fuerteventura.

7.- PLAYA GRANDE, EN EL ANIMADO PUERTO DEL CARMEN

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Este puerto de pescadores se ha convertido, con el paso de los años, en una de las zonas turísticas más importantes de Lanzarote. Para muchos viajeros, Puerto del Carmen y sus playas, entre las que destaca Playa Grande, son el primer contacto con la isla.

Ésta es una opción ideal para aquéllos que gusten de disfrutar de unos días de sol y mar, rodeados de servicios y comodidades. Puerto del Carmen se encuentra a apenas diez minutos en coche del aeropuerto de Arrecife, por donde llega prácticamente todo el turismo a Lanzarote.

Playa Grande, como su nombre indica, es la más extensa de Puerto del Carmen. Cuenta con más de seis kilómetros de litoral, apenas salpicado por algunos obstáculos rocosos. Por tanto, aquí no hay ninguna dificultad para encontrar el mejor lugar y aprovechar a fondo las horas de acción del suave y relajante sol invernal.

Al igual que en las playas de Pocillos y Matagorda, la arena de Playa Grande es fina y dorada, algo que por estas zonas no es muy habitual.

Es una playa urbana unida al paseo marítimo, lo que facilita el acceso también en casos de personas con movilidad reducida. En los últimos años, se ha convertido en una de las playas más visitadas de toda la isla.

Una ciudad activa y pensada para la familia

Por la noche, la principal actividad de los visitantes es callejear por el animado Puerto del Carmen y curiosear entre sus tiendas de ropa, artesanía y recuerdos tradicionales canarios.

Esta zona de Lanzarote se caracteriza por potenciar el turismo familiar. Los hoteles y los parques de ocio están pensados para que los niños no se aburran. Una de las atracciones más interesantes es el parque temático Rancho Texas Park, que cuenta con una colección de animales norteamericanos (bisontes, pumas, etc.) y ofrece espectáculos de lazo vaquero o actuaciones de baile country.

Cetáceos en Puerto Calero

Puerto Calero, al sur de Puerto del Carmen, es una zona de turismo de calidad. El edificio del antiguo varadero, en el puerto deportivo, se ha transformado en el Museo de Cetáceos de Canarias.

Es una buena iniciativa para saber más sobre la vida de estos mamíferos desde un enfoque interactivo. Allí se puede hacer lo que nunca dejan en un museo: tocar huesos y dientes, incluso barbas de ballena, oír el sonido de los delfines, y apreciar las reproducciones a tamaño real. Se trata de una visita especialmente recomendable para las familias.

8.- EL CHARCÓN, SABOR A FUERTEVENTURA

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Fuerteventura, la primera isla Canaria en superficie de litoral, presume de tener las mejores playas del Atlántico. Un ejemplo es la zona de El Charcón, en El Cotillo, rodeada de un paisaje prácticamente virgen.

El Charcón tiene más de trescientos metros de longitud y es una playa abierta, sin obstáculos. Se encuentra en la población de El Cotillo, que pertenece al municipio de La Oliva, algo alejado de las zonas más concurridas de Fuerteventura.

Al pasear por esta playa, se puede apreciar cómo su fina arena dorada se mezcla con gravilla y piedra.

El viento llega directamente del Atlántico, pero esto no impide que el baño sea relativamente cómodo. Al igual que en el resto de las playas de Fuerteventura, el oleaje es tranquilo.

Una de las actividades preferidas de los turistas es pasear sin prisas por el agua mientras se toma el sol, algo muy relajante e imprescindible.

Los Lagos, un espectáculo de color

La playa de El Charcón se encuentra a apenas veinte metros de la carretera que lleva a El Cotillo, cuyo centro está a unos siete kilómetros.

De camino, se puede parar para visitar el faro de Tostón (en la Punta de la Ballena), que parece una torre que se hayan dejado abandonada en la playa.

La siguiente zona de interés son Los Lagos. Se trata de un trozo de litoral de Fuerteventura que lucha contra la presión urbanística.

Se caracteriza por los arrecifes que contienen el oleaje del Atlántico a escasos metros de la costa. El agua queda mansa en los lagos, lo que permite un baño tranquilo, especialmente para los niños, que disfrutarán como nunca.

La combinación de arena blanca, agua turquesa y rocas volcánicas negras llama poderosamente la atención de los viajeros. Los turistas procedentes del norte de Europa suelen acaparar los mejores sitios por lo que es recomendable madrugar si uno quiere bañarse en ellos.

El Cotillo, centro de vida marinera

El Cotillo es un antiguo puerto natural en el que se encuentran muestras de su vida marinera. Se puede pasear por su puerto y por sus calles, y sentarse a disfrutar con tranquilidad de sitios como el Rincón de las Mentiras. En él todavía se reúnen los pescadores majoreros, nombre que reciben los originales de Fuerteventura.

Otro punto de interés es la torre de Tostón, levantada en 1743.

Es un pequeño castillo de estilo quesero, de forma cilíndrica y achatada. Se construyó para defender la zona de los ataques de los piratas.

En el interior se puede visitar la exposición dedicada a la cultura majorera y el punto de información, que servirá para planificar mejor la visita. Este lugar, sobre todo, es el sitio ideal para observar la puesta de sol.

Un poco más alejada, hacia el interior, se encuentra una pequeña ermita de paredes blancas y curioso nombre: Nuestra Señora del Buen Viaje.

9.- LAS CANTERAS, EL PULSO DE LAS PALMAS

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Las Canteras marca como ningún otro lugar la personalidad de Las Palmas, las 24 horas del día, todos los días del año. Por eso es el sitio perfecto para planificar una visita a la ciudad capital de esa isla.

Las Canteras es una playa urbana de grandes dimensiones, en la que todo el mundo, visitantes y locales, puede encontrar su sitio.

Debe buena parte de su encanto a la Barra de las Canteras, unos arrecifes que frenan el oleaje del Atlántico y permiten un baño tranquilo, incluso cuando, tras esta barrera, se observa un mar enrabietado. Cuando la marea baja lo suficiente, se puede acceder a la Barra sin problemas.

En Las Canteras hay zonas muy diferenciadas. Si se quiere un ambiente más relajado y familiar, hay que ir a la Playa Chica. En Peña la Vieja y La Cícer, donde la Barra disminuye, se puede ver cómo decenas de surfistas se lanzan en busca de la ola adecuada para “montarla”.

Para conseguir una foto particular, conviene ir hasta el extremo sur de la playa. La zona de Los Muellitos ofrece una buena panorámica sobre Las Canteras y el vecino Auditorio-Palacio de Congresos Alfredo Kraus, obra de Óscar Tusquets.

Al otro lado de Las Canteras, en La Puntilla, se divisa la escultura Juego del viento, obra de César Manrique.

Una playa con página web propia

Desde Las Canteras es muy fácil acceder a las zonas con mayor animación de Las Palmas. Al caer el sol, se recomienda mezclarse entre los lugareños y pasear por El Confital, situado al norte de la playa. El paisaje que se contempla desde ahí es extraordinario a esas horas.

Otras zonas bulliciosas son el parque de Santa Catalina y el centro histórico de la capital, la Vegueta.

Las Palmas, una ciudad de museos

Las Palmas cuenta con varios museos cuya visita es más que interesante. Uno de ellos es la Casa de Colón, mal llamada así porque el almirante nunca vivió en ella.

Este palacete de estilo gótico-isabelino fue la casa de los gobernadores. En su interior esconde el Patio de Armas y el Patio del Pozo. Por su parte, el Museo Canario recuerda a los antiguos pobladores de las islas.

El Museo Néstor, en la Plaza del Pueblo Canario, está dedicado a la figura de Néstor Martín-Fernández (1887-1938). Fue uno de los grandes pintores simbolistas, y su obra influyó en Salvador Dalí. El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) es un decidido esfuerzo por integrar Canarias en el circuito del arte contemporáneo.

10.- EL ARENAL, LA PLAYA MENOS CONOCIDA DE TENERIFE

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Esta playa, de arena negra y poco frecuentada, permite conocer una de las zonas más interesantes del litoral de Tenerife, y acercarse hasta San Cristóbal de La Laguna, una de las trece ciudades españolas Patrimonio de la Humanidad.

La Playa del Arenal se encuentra entre Punta del Hidalgo y Bajamar, al norte de Tenerife. A esta zona se llega por un pequeño sendero que parte de la carretera, junto al Hotel Neptuno.

A pesar de contar con una estación de guaguas próxima y con un camping, no es una playa masificada.

En invierno, su arena negra sirve de base de operaciones a decenas de amantes del surf, que se benefician del aumento de la fuerza del viento coincidiendo con el fin de la estación más cálida. La convivencia entre bañistas y surfistas es muy buena.

En El Arenal, es aconsejable combinar la estancia con visitas a otras zonas vecinas, como las sorprendentes piscinas intermareales de Puerto Hidalgo y Bajamar. Son barreras levantadas mediante el uso de barandillas y muros que rompen la fuerza del mar y permiten bañarse con tranquilidad.

Entre ambos puntos, se sitúa El Puertito, refugio para las pequeñas barcas de los pescadores de la zona, y el faro de Punta del Hidalgo.

Este faro mide 50 metros de altura, y llama la atención por la originalidad de su diseño: una flecha de hormigón blanco que apunta al cielo. Es uno de los faros más modernos de España, ya que entró en funcionamiento en 1994.

La Laguna, Patrimonio de la Humanidad

Desde El Arenal, se puede emprender el camino hacia San Cristóbal de La Laguna, cabeza del municipio. Es una de las trece ciudades españolas distinguidas como Patrimonio de la Humanidad, lo que la equipara a Santiago de Compostela, Toledo, Córdoba o Salamanca.

Esto da una idea de lo que se puede encontrar allí: una ciudad universitaria y monumental que fue la capital de la isla hasta 1833.

Hacer una enumeración de los edificios remarcables de San Cristóbal de La Laguna es una tarea inútil. Lo mejor es dejarse llevar por un guía oficial en la primera visita para después regresar y perderse. Así se puede conocer mejor la iglesia de la Concepción, el ayuntamiento (en la antigua Casa del Corregidor), el palacio de Nava y Grimón, el Real Santuario del Cristo de La Laguna, el exconvento de San Agustín, o el mercado de San Miguel, que muchos siguen considerando el epicentro de la actividad local.

Un diseño que hizo historia

También hay que fijarse en la insólita distribución en cuadrícula de Villa de Abajo, uno de los dos núcleos en los que se divide la ciudad.

Esta distribución, pionera en los siglos XVI y XVII, pasó posteriormente al Nuevo Mundo y fue adaptada en ciudades como La Habana y Lima.

Pero no todo son guiños al pasado. La Laguna también cuenta con un joven museo dedicado a la divulgación: el Museo de las Ciencias y el Cosmos. Es muy interactivo y está pensado especialmente para “aliviar” a los más jóvenes de tanta referencia histórica. Será una visita ideal para toda la familia, en particular cuando cae la tarde.

Fuente: ABC

[*Otros}– La isla Canaria de El Hierro estrena red wi-fi gratis

18/03/2013

El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, ha inaugurado este lunes la primera Smart Island del mundo, permitiendo a las personas que visiten la isla compartir sus experiencias a través de internet y las redes sociales.

Esta iniciativa forma parte del Plan de Actuaciones Especiales de El Hierro 2012 impulsado por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, que desarrolla Segittur por encargo de la Secretaría de Estado de Turismo.

Una Smart Island es una isla capaz de conocer determinados parámetros relacionados con su gestión y reaccionar de manera inteligente a variaciones en los mismos. Para ello, se deben cumplir tres requisitos: sensorización, transporte de los datos, y gestión inteligente de la información.

La red wifi ha sido dimensionada para permitir el transporte de datos de gestión remota de servicios, mediante el uso de sensores y gestión centralizada de la información.

Entre los servicios que se van a gestionar a través de esta red se incluyen la videovigilancia del tráfico, en tanto que se estudiarán otros, como control de incendios y sensorización de contenedores de residuos y silos de agua potable que permita una mejor gestión.

La red wifi cuenta con 26 puntos de acceso que estarán distribuidos en los tres municipios herreños de El Pinar, La Frontera y Valverde, habiendo seleccionado algunos núcleos urbanos y los principales lugares de interés turístico, dado que el objetivo de la iniciativa es facilitar a los visitantes la posibilidad de compartir su experiencia de destinos con sus contactos.

A su llegada a la isla, el turista encuentra carteles informativos de la existencia de la red wifi en los principales puntos de entrada: terminal del aeropuerto de Valverde y estación marítima del puerto de la Estaca.

A través de los dispositivos celulares, los usuarios acceden gracias a la red wifi a la web de Turismo de El Cabildo de El Hierro, desde donde podrán bajar la aplicación ‘El Hierro te sigue’, en la que están identificados todos los puntos wifi gratis de la isla.

En consonancia con lo establecido por la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), la cobertura de la red wifi excluye a edificios y conjuntos de edificios de uso residencial o mixto, y la velocidad red-usuario está limitada a 256 Kbps.

Durante el acto de inauguración de la red wifi, el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, y el presidente del Cabildo de El Hierro, Alpidio Armas, han firmado el acuerdo de cesión, por el que el Gobierno de España cede a la entidad insular la propiedad de la infraestructura de la red.

Localización de los puntos wifi

Los 26 puntos que cuentan con wifi están identificados en español, inglés y alemán. Pozo de La Salud, Faro de Orchilla, Erese, Echedo, La Maceta, Guarazoca, Árbol Garoé, El Mocanal, El Morcillo, Pozo de Las Calcosas, Cruz de Los Reyes, Isora, y Mirador de Isora forman parte de la red.

Además, también tienen red wifi otros puntos de interés turístico como La Restinga, Ermita de Los Reyes, Mirador de Bascos, Las Puntas, Mirador de Tanajara, Mirador de Las Playas y el Ecomuseo de Guinea-Lagartario, Aeropuerto de Valverde y Estación Marítima del puerto de la Estaca.

El hecho de que algunas zonas de la isla no cuenten con electricidad ni cobertura 3G ha hecho que se usen energías renovables para el funcionamiento de la red wifi, como es el caso de El Julan y Cala de Tacorón. San Andrés y Sabinosa son otros dos ejemplos de núcleos urbanos donde se han puesto puntos wifi en las plazas públicas.

Como novedad, habrá un nuevo punto en la red wifi, el 27, que estará instalado en el Centro de Interpretación Vulcanológico de El Hierro, cuyos trabajos comenzarán próximamente.

Con el fin de respetar al máximo la integración de las antenas en el paisaje, las obras de casetas, antenas o placas solares se han mimetizado en el entorno. En este sentido, cabe destacar el uso de rocas tipo volcánicas en lugar de ladrillo, con lo que se ha reducido el impacto visual.

Fuente: El Mundo

[*Otros}– Aparece una parte desconocida del yacimiento de Belmaco

08 de Marzo de 2013

El yacimiento arqueológico de Belmaco, en el municipio de Mazo (La Palma), tiene una nueva veta.

Según ha informado este viernes el Cabildo en un comunicado, el próximo lunes, 11 de marzo, a las 12:00 horas, se realizará una visita a la zona donde, tras las recientes lluvias, “ha aparecido una parte del yacimiento que no se había descubierto hasta ahora”.

 

En esa visita estarán presentes la consejera insular de Cultura y Patrimonio Histórico, María Victoria Hernández, y los arqueólogos Juan Francisco Navarro, Antonio Tejera y Jorge Pais.

Según se informó el jueves en otra nota de prensa —después de una reunión donde se analizaron en el Cabildo las distintas acciones a realizar en el municipio para contrarrestar los efectos de las lluvias—, el Consejo Insular de Aguas estudiará la solución técnica que “garantice el paso de caudales por el entorno de la Cueva de Belmaco, que ha sido fuertemente castigada por el paso de dicho flujo”.

En este enclave se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos más importante de Canarias.

La cueva de Belmaco, según se explica en un documento del Ayuntamiento de Mazo, se encuentra situada en un caboco del barranco de las Cuevas, junto a la carretera comarcal de Santa Cruz de la Palma a Fuencaliente. Está orientada hacia el sur-sureste, mide unos 35 metros de largo y su altura en el punto máximo es de 10 metros.

En el siglo XVIII se hallaron en Belmaco los primeros petroglifos descubiertos en las Islas Canarias. La importancia de estas inscripciones en piedra convirtió el lugar en un punto de referencia y visita para los investigadores interesados en el pasado de La Palma y de las Islas Canarias.

El conjunto arqueológico de Belmaco lo forman diez cuevas naturales de habitación, y una magnífica estación de grabados rupestres. En estas cuevas vivieron benahoaritas, antiguos pobladores de Benahoare, nombre con el que se designaba a La Palma.

En la cueva de Belmaco se encuentran cuatro piedras que tienen grabada una de sus caras. Dos fueron descubiertas por casualidad en 1752 por Domingo Van de Walle, y las otras dos a finales del siglo XX, en las excavaciones realizadas por Luis Diego Cuscoy.

Los grabados de estas piedras se hicieron con la técnica del picado, formando un surco de diversa profundidad y anchura. Los motivos de estos grabados son similares a los encontrados en otros rincones de la Isla de La Palma, donde la línea curva es la dominante, formando trazos serpenteantes, con espirales y círculos encajados uno dentro de otro.

Estas inscripciones han sido interpretadas de muy distinta manera, y hoy no se puede afirmar nada acerca del verdadero significado de dichos petroglifos.

En el año 1984 la Dirección General de Cultura del Gobierno de Canarias incoaba expediente para declarar a la Cueva de Belmaco como monumento histórico-artístico. En el año 1991 se presentaba oficialmente el Plan de Conservación de la Zona de Belmaco, que pretendía la consecución estudio y revalorización del yacimiento arqueológico, creando un museo y un espacio lúdico-cultural, dado el potencial cultural y turístico de la zona.

Realizadas las correspondientes obras de restauración y mejora del lugar, se inaugura el Parque Arqueológico en el año 1999.

Fuente: La Palma Ahora

Cortesía de Roberto González Rodríguez

[*Otros}– Canarias esconde un tesoro de 1.390 millones de barriles de petróleo

2013-01-29

RWE calcula que los yacimientos que va a prospectar con Repsol en el Atlántico, entre Canarias y la costa de Marruecos, tienen un potencial de producción de al menos 1.390 millones de barriles.

Esto, según explica la propia compañía alemana en un folleto dirigido a captar inversores.

Ese folleto, difundido a la prensa por el Cabildo de Fuerteventura, que se opone a la actividad petrolera, explica que la zona en la que se van a hacer los sondeos se puede considerar la prolongación norte de la misma placa submarina que ha deparado descubrimientos de petróleo en Mauritania (pozos de Chinguetti) y Liberia y Sierra Leona (pozos Mercury y Venus).

RWE confía en poder comenzar las prospecciones en 2014. En la actualidad, están pendientes de la estimación de impacto ambiental, y deposita sus mayores expectativas sobre varias zonas de fondos marinos procedentes de los periodos Cretácico y Terciario.

En este sentido, precisa que en los fondos que pretenden perforar hay «significativas» áreas de ambos periodos con unas reservas potenciales de 1.390 millones de barriles de crudo, en una estimación que considera conservadora.

Y añade que tienen identificadas tres áreas del Terciario «listas para perforar» con un potencial de 482 millones de barriles, que sitúan frente a la costa norte de Fuerteventura.

RWE da a conocer estos datos en un folleto dirigido a captar inversores para las prospecciones, en el que además destaca el «favorable» contexto fiscal en el que se van a desarrollar.

El Ministerio de Industria ya había adelantado que las estimaciones de las compañías que van a hacer las prospecciones (Repsol, la australiana Woodside, y la alemana RWE Dea) atribuían a esa zona un potencial de producción de 150.000 barriles de petróleo diarios, el equivalente al 10% del consumo total de España.

Los permisos concedidos por el Consejo de Ministros se han encontrado con la oposición del Gobierno de Canarias y de los Cabildos de Fuerteventura y Lanzarote, pero hasta el momento el Tribunal Supremo ha rechazado todos las demandas que estas instituciones han presentado para suspender cautelarmente su ejecución, hasta que se determine si cumplen o no la legislación.

El Cabildo de Fuerteventura ha hecho público este folleto de RWE, que la propia empresa califica de «estrictamente confidencial» y dirigido súlo a inversores, para expresar su rechazo a que se comercialice con estos permisos y a que se publicite, entre otros atractivos, el favorable marco fiscal con el que contarán.

Fuente: Libre Mercado

NotaCMP.- A estas alturas, exploren o no, si lo de este petróleo es cierto, ya es seguro que Canarias tendrá problemas por esto.

[*Opino}– Sidi Ifni: la guerra que España libró con Marruecos a sangre y fuego

20-01-13

Carlos M. Padrón

Tal parece que es cierto el dicho de que tarde o temprano aparece la verdad.

Cuando ocurrió la guerra a que se refiere el artículo que copio abajo estaba yo aún en Canarias y, como conté en este post, allá no sólo supimos de la tal guerra —y se nos dijo que era por petróleo, cosa que parece que no es cierta— sino que hasta conocí muy de cerca a uno de los soldados que en ella luchó: un paisano —hijo de El Paso, como yo— de quien escuchamos narraciones de ese conflicto que luego fueron confirmadas por otros también naturales de La Palma que en él combatieron.

Es más, ese pasense fue condecorado por un acto considerado de heroísmo, y, de ser ciertas las versiones que al respecto circulaban, recibía por ello una especie de pensión.

Por eso me extraña que, según el artículo que sigue, se diga ahora que no hubo tales reconocimientos.

Hay en todo esto algo que no encaja, pero sí encaja el peligro que para Canarias representa la proximidad a Marruecos y las ambiciones territoriales de este país.

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18/01/2013

Esteban Villarejo/Manuel Villatoro

Ifni sería sinónimo de «guerra olvidada» si no fuera porque en España hemos olvidado todas excepto la contienda Civil. De otras (como Afganistán) hasta hay reparo mentarla como tal.

Sin embargo, la guerra de Sidi Ifni está tan presente en la Historia reciente de España que hasta un diputado de CiU, Jordi Xuclà, defendió a finales del año pasado en el Congreso de los Diputados que el Ministerio de Defensa otorgue un reconocimiento a «estos viejos soldados» que combatieron en la última guerra colonial que afrontó España.

¿El enemigo? El recién independizado Reino de Marruecos, que anhelaba controlar la zona norte del Sáhara Occidental. 23 de noviembre de 1957-30 de junio de 1958.

Antes de adentrarnos en la contienda, recordemos que aquellos territorios de Ifni fueron concedidos a España por el sultán de Marruecos Mohamed IV en 1860, en virtud del Tratado de Wad-Ras, para colmo francés.

No fue hasta el Gobierno de la II República cuando, entre abril y mayo de 1934, la fuerza expedicionaria española hizo efectiva esa presencia en la que era «la última aventura colonial española», tal y como relató el periodista sevillano Manuel Chaves Nogales cuando acompañó a las tropas en su entrada en aquellos territorios.

 

«¿Ves aquella montaña abrupta? Es de los españoles. ¿Ves aquel valle fértil? Es de los franceses», simplificaban los «moros del Norte» al periodista español su visión de la ocupación europea del norte de África, un relato que, a modo de crónicas, recoge el libro «Ifni, la última aventura colonial española» (Ed. Almuzara).

Aquéllos eran tiempos de paz.

Sin embargo, tras obtener Marruecos la independencia (1956) la relación balsámica se rompió, llegando los primeros sucesos graves y disturbios en la primavera de 1957 con asesinatos de leales locales a España.

Para adentrarnos en el foco de uno de los conflictos malditos de la Historia de España (Franco ya era jefe de Estado), acudimos al escritor y coronel retirado de artillería José María Manrique, autor del libro «Ifni, 1958. Sangriento combate en Edchera», de la editorial vallisoletana Galland Books.

Un relato que precisamente da cuenta del combate más sangriento que los legionarios españoles tuvieron que afrontar durante una jornada llegando a perder la vida 48 hombres (de los 198 totales durante la guerra olvidada), todos ellos de la I agrupación formada por la XIII Bandera de la Legión.

Por aquella batalla se concedieron las últimas Laureadas individuales. Precisamente el pasado 13 de enero se cumplió su 55º aniversario.

Pero, ¿por qué se originó la guerra de Sidi Ifni?

«Tras la Independencia de Marruecos, forzada por Francia, el reino alauita se lanzó a una campaña de recuperación de territorios dentro de la idea del mítico Gran Marruecos. Campaña, por otra parte, que a Mohamed V le venía muy bien para desviar hacia el exterior los ardores de las fuerzas comunistas que lideraban gran parte del «Ejército de Liberación»; estos combatientes se habían alzado, fundamentalmente, contra los franceses».

Dentro del Protectorado de Marruecos no estaba el territorio de Ifni (cedido por el tratado de 1860), aunque sí la franja norte de la denominada África Occidental Española: zona sur del Protectorado que incluía Tarfaya o Cabo Juby, al Norte del Sáhara y lindante con él por encima del paralelo 27º 40′ límite de la frontera Norte de España en aquellas tierras africanas.

«Es decir, Marruecos se lanzó a expansionarse a expensas de España (en Ifni y el Sáhara) y, luego, de Argelia, además de a neutralizar el veneno del socialismo inoculado en muchos de los que habían combatido contra Francia».

Por esto último también contó desde el principio con el apoyo de EE.UU. tanto en materiales supuestamente abandonados en las bases useñas, como en el campo diplomático.

Hay que recordar que «Mr. Marshall» no pasó finalmente por España, y el presidente Dwight D. Eisenhower no lo hizo hasta diciembre de 1959, precisamente un año después de la guerra de Sidi Ifni, tras la cual España comprendió que no podía mantenerse aislada.

En octubre de 1957 la situación estaba cada vez más tensa en Sidi Ifni. El día 23 las tropas marroquíes ocuparían dos pueblos en los alrededores: Goulimine y Bou Izarguem. El cerco a Ifni comenzó.

El 23 de noviembre Marruecos se decidió a lanzar un ataque sobre Sidi Ifni que fue rechazado por las tropas españolas, lo que obligó a Marruecos a centrarse en el asedio de las cercanas poblaciones de Tiliuin, Telata y Tagragra.

Hasta la primera semana de diciembre fuerzas paracaidistas españoles no rompen el cerco sobre estas poblaciones, y trasladan a su población civil y militar hacia Ifni.

Comienzan a producirse las primeras bajas, y nombres como el del soldado Joaquín Fandos Martínez, el teniente Ortiz de Zárate o el capitán Niceto Llorente Sanz actúan con valentía. Sidi Ifni se convierte en el fortín español. El asedio final espera.

«La guerra, apenas encubierta, sorprendió al mando militar español en general. Y aún peor fue que los useños negaron el empleo del Material de Ayuda (AYAN), por lo que la mayor parte de los materiales de la Aviación, la Marina y el Ejército de Tierra quedaban inutilizados de un plumazo. El veto dejó maniatado a los Ejércitos Españoles»,

esgrime el escritor José María Manrique.

Sidi Ifni es abastecida por mar por tres buques de la Marina, y rápidamente los marroquíes también comprenden que será un fortín inexpugnable protegido por posiciones defensivas en un perímetro de unos 30 kilómetros y a unos diez kilómetros del centro de la capital.

7.500 defensores españoles resistieron a las fuerzas marroquíes. El asedio duraría hasta junio de 1958, pero antes los escenarios de la guerra se centrarían en Edchera y el Sáhara español.

«Hasta la acumulación de los necesarios refuerzos, las guarniciones en la zona lo pasaron bastante mal. Posteriormente, con gran esfuerzo, se barrió al enemigo (en el Sáhara con la colaboración francesa). No se le pudo destruir porque, tanto Francia como EE.UU. se opusieron a que nuestras fuerzas entraran en Marruecos»,

explica el autor del libro «Ifni 1958. Sangriento combate en Edchera».

«El apresurado tratado de paz supuso un mal precedente con Marruecos, además de la ignominia de no obligar a esta nación a que devolviera los prisioneros españoles que las «bandas» habían hecho, liberación que tuvo que esperar su tiempo», recuerda el coronel retirado. La paz está firmada, no obstante volvamos a la guerra… ¿Y Edchera?

En Edchera se pagó la supresión del escuadrón de caballería de Tiradores de Ifni, consecuencia de la desmovilización de la mayoría del personal nativo tras la independencia de Marruecos. Aquel escuadrón, incluso dotado de achacosas autoametralladoras cañón («Chevrolet» del Ejército Popular) hubiera hecho, con mejores resultados, las misiones de exploración que hizo la Bandera de la Legión y que le costaron aquella derrota. También hubo falta de información y, sobre todo, exceso de confianza y desprecio del enemigo. Se tuvo prisa por lograr una victoria sin esperar a que terminaran de desembarcar los refuerzos expedicionarios. Incluso se inició la operación sin prever el apoyo aéreo», sentencia el experto en ese desastre militar olvidado de nuestra Historia».

¿Qué sucedió aquel 13 de enero de 1958? ¿Por qué?

El día antes una columna de las fuerzas irregulares del autodenominado Ejército de Liberación Sahariano, muy leal al futuro rey Hassan II, atacó sin éxito el El Aaiún español. Retirados se centraron en el cercano paso de Edchera donde dos compañías de la XIII Bandera de la Legión llevaban a cabo una misión de reconocimiento.

La emboscada aconteció el día siguiente. El primer pelotón aguantó lo indecible hasta que las numerosas bajas mermaron su fuerza, aunque esa brava acción evitó una masacre mayor. Cayeron en tal acción el vallisoletano brigada caballero legionario Fadrique Castromonte, y el vizcaíno caballero legionario Maderal Oleaga. Los últimos caballeros laureados del Ejército español.

En 1969, y acorde a la resolución 2072 de Naciones Unidas, España descolonizó Sidi Ifni y el Sáhara Occidental, este último territorio en poder español hasta la «Marcha Verde» de 1975.

«La entrega de Sidi Ifni a Marruecos fue un acto de realismo político. Sin el apoyo useño y francés, aquel enclave era antieconómico defenderlo, salvo que se fuera a la guerra abierta con Marruecos. Y ya se había visto que ello sería sin el material useño. Puede que por ello se lanzara nuestra Patria a continuar y ampliar la política de ser lo más autárquicos en medios militares de todo tipo, incluidos los nucleares y sus vectores de lanzamiento. Y, hablando de enclaves antieconómicos, Ifni lo era y Gibraltar lo fue, como bien saben los ingleses, mientras estuvo cerrada la Verja»,

apunta el escritor.

Volvemos al maestro periodista Chaves Nogales y su paso por el Ifni del 34:

«Aquí en Ifni, como en el norte, también nos ha tocado el hueso. Los moros, sin temor a equivocarse, podrán seguir atribuyendo a España las inhospitalarias montañas, y a Francia las fértiles campiñas».

Un hecho orográfico que no fue excusa para que los soldados españoles defendieran aquel trozo de España en el hoy Marruecos.

P.D.- He aquí el Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados (ver página 14) de la Comisión de Defensa, del 27-12-2012, en la que el diputado de CiU, Jordi Xuclà, reivindicó el reconocimiento para aquellos militares españoles. A continuación el extracto de interés:

«Termino ahora sí, señor presidente, con una muy breve referencia. Hemos hablado de los soldados en el extranjero, y quiero pedirle, señor ministro, que preste atención a unos soldados que casi todos tienen ya más de ochenta años: los soldados españoles que participaron en la guerra de Sidi Ifni, 1957-1958. Existe una asociación de expedicionarios de la guerra de Sidi Ifni, presidida por el señor Josep Riatós, que pide un mínimo reconocimiento moral o económico. Han sido varias las resoluciones de este Parlamento, e incluso los compromisos presupuestarios de este Parlamento…

El señor PRESIDENTE: Debe terminar, señor Xuclà.

El señor XUCLÀ I COSTA: Termino, señor presidente.

…y creo que sería el momento oportuno del reconocimiento para estos viejos soldados».

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¿Qué valor estratégico tenía Sidi Ifni para España?

Lo tenía y lo sigue teniendo. Las Islas Canarias está muy amenazada sin una nación amiga en la cercanísima costa. Y no sólo militarmente, porque quien la posea extenderá sus aguas jurisdiccionales hasta casi las playas canarias, con lo que supone eso para la pesca, las explotaciones petrolíferas e incluso el turismo.

Y es eso lo que está haciendo Marruecos, contra todo derecho internacional, pero con el apoyo franco-anglosajón, a pesar de no ser siquiera «potencia administradora» del Sáhara (legalmente lo sigue siendo España). Por supuesto, la explotación de los recursos saharauis, y nuestras inversiones allí, se perdieron también.

¿Por qué cree que hoy se desconocen los hechos de la guerra de Ifni?

Porque desde la Transición, y mucho más desde la ley de la Memoria Histórica, se ha trabajado mucho para hacer que las nuevas generaciones desconozcan la verdadera historia de España, sea la de la Reconquista, el Siglo de Oro o la más reciente.

Fuente: ABC