[LE}—‘Presentar una licitación’ y ‘licitar’

30-05-2018

El verbo licitar es válido tanto con el significado de ‘participar en una subasta o concurso públicos’ como con el de convocarlos.

En los medios es habitual encontrar frases como 

  • «La Xunta propone licitar el puente de Paradai»,
  • «El Gobierno de Río Negro licitará diez áreas petroleras» o
  • «El Ayuntamiento de Santa Eulària no sabe aún si licitará la nueva concesión del servicio de agua ni en qué condiciones se hará».

El ‘sistema por el que se adjudica la realización de una obra o un servicio, generalmente de carácter público, a la persona o empresa que ofrece las mejores condiciones’ se llama en español licitación; de quien se presenta a este tipo de concursos se dice que licita, y de la autoridad que hace la convocatoria, que saca a concurso (público), que saca a licitación o, también, que licita la obra o el servicio de que se trate.

Este último empleo de licitar se halla tan asentado que ya se incluye en la vigesimotercera edición del Diccionario de la Lengua Española, por lo que su uso en los ejemplos anteriores es completamente apropiado.

Esto no quita para que pueda seguir optándose por las otras alternativas como recurso estilístico, de modo que en el primero de los ejemplos iniciales se podría mantener licitar, y en los dos últimos optar por «El Gobierno de Río Negro sacará a concurso diez áreas petroleras» y «El Ayuntamiento de Santa Eulària no sabe aún si sacará a licitación la nueva concesión del servicio de agua ni en qué condiciones se hará».

(Esta recomendación sustituye a una redactada antes de la publicación de la vigesimotercera edición del Diccionario académico, pues las ediciones anteriores no registraban el uso de licitar con el significado de ‘sacar a subasta o concurso públicos’).

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[LE}– ‘Monedero’ (virtual), alternativa a ‘wallet’

29-05-2018

Monedero, cartera y tarjetero, con el añadido virtual o electrónico/a si se considera necesario, son alternativas en español al extranjerismo wallet (en ocasiones e-wallet) en el contexto de las nuevas tecnologías.

En los medios de comunicación es frecuente ver frases como

  • «La posibilidad de comerciar sin tener que mover tus fondos a una wallet dice mucho de su privacidad y seguridad»,
  • «Para comenzar a utilizar esta moneda digital o cualquier otra criptomoneda lo primero que necesitamos es una Wallet» o
  • «A pesar del avance de los wallets de los gigantes tecnológicos, en España las aplicaciones de los bancos lideran el mercado».

El diccionario de Oxford registra el término wallet con el significado de ‘cartera’, por lo que las formas monedero, cartera o tarjetero seguidas de los adjetivos virtual o electrónico/a son sustitutas válidas para el término wallet cuando hace referencia a una herramienta destinada a guardar dinero.

En el caso de que se opte por el uso del término original wallet, lo adecuado es escribirlo en minúscula y, por ser un extranjerismo, en cursiva. 

Así, en los anteriores ejemplos habría sido preferible escribir

  • «La posibilidad de comerciar sin tener que mover tus fondos a un monedero electrónico dice mucho de su privacidad y seguridad»,
  • «Para comenzar a utilizar esta moneda digital o cualquier otra criptomoneda lo primero que necesitamos es una cartera virtual» y
  • «A pesar del avance de los tarjeteros virtuales de los gigantes tecnológicos, en España las aplicaciones de los bancos lideran el mercado».

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[LE}– ‘Por encargo’ o ‘bajo demanda’, mejor que ‘on-demand’

24-05-2018

Las expresiones por encargo o bajo demanda son alternativas en español al anglicismo on-demand.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como 

  • «Sólo uno de los programas premiados pertenece a la TV abierta, otro al cable, y tres a servicios de video on-demand»,
  • «El éxito de la comida on demand eleva la venta de… ¿bicis?» o
  • «La plataforma ha creado las campanadas on demand para que cada uno decida con qué doce momentos del año quiere tomarse las uvas».

El diccionario de Cambridge define on-demand como ‘disponible cuando el cliente quiere o solicita algo’ y ‘que puede verse en cualquier momento’.

Para expresar esta idea, en español pueden emplearse giros como por encargo, bajo demanda, a demanda, a pedido o a la carta, según el contexto.

Pese a que en ocasiones se ha censurado bajo demanda por considerarse un calco, no hay motivo para ello, pues la preposición bajo expresa, entre otras cosas, dependencia, subordinación o sometimiento, como en bajo tutela. Por tanto, bajo demanda, expresión ampliamente asentada en todo el ámbito hispanohablante, equivale a ‘supeditado o condicionado a la demanda’.

Así pues, en los ejemplos iniciales habría sido mejor escribir 

  • «Sólo uno de los programas premiados pertenece a la TV abierta, otro al cable y tres a servicios de video bajo demanda»,
  • «El éxito de la comida por encargo eleva la venta de… ¿bicis?» y
  • «La plataforma ha creado las campanadas a la carta para que cada uno decida con qué doce momentos del año quiere tomarse las uvas».

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[LE}— ‘Boletín’, alternativa a ‘newsletter’

23-05-2018

El término boletín es preferible al anglicismo newsletter para aludir en español a la ‘publicación destinada a tratar asuntos científicos, artísticos, históricos o literarios, generalmente publicada por alguna corporación’, de acuerdo con la definición dada por el Diccionario Académico.

En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como 

  • «Suscríbete a nuestra newsletter»,
  • «La newsletter es un excelente medio para fidelizar a tus clientes» o
  • «Rellena el formulario y recibe cada mes la newsletter».

En el diccionario Clave se remite al término boletín como traducción de newsletter. También existen, en función del contexto, otras alternativas más específicas como boletín informativo, boletín electrónico o boletín digital.

Por ello, habría sido recomendable construir los anteriores ejemplos de la siguiente manera: 

  • «Suscríbete a nuestro boletín»,
  • «El boletín informativo es un excelente medio para fidelizar a tus clientes» y
  • «Rellena el formulario y recibe cada mes el boletín electrónico».

En el caso de preferir el término newsletter, lo adecuado es destacarlo con cursiva por tratarse de un extranjerismo, o entre comillas si no se dispone de este tipo de letra, y marcarlo como femenino, ya que, según indica el Clave, es su uso más extendido.

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[LE}— ‘Supremacismo’, término válido

22-05-2018

El sustantivo supremacismo es válido para aludir a la corriente que cree en la preeminencia o la superioridad de aquello a lo que se aplica.

Este término se ha venido empleando tímidamente en español desde los años 60 y es en los 80 cuando empieza a crecer su uso y documentación en textos escritos. Popularizado en colocaciones como supremacismo blanco, esta expresión se ha utilizado para aludir a las ideologías racistas que creen en la dominación del hombre blanco occidental sobre el resto de las sociedades. Con un sentido similar, pero aplicado en otras áreas, también se encuentran casos como supremacismo judío, supremacismo islámico, supremacismo étnico, etc.

Actualmente, es frecuente verlo en la prensa en contextos como

  • «Trump suscribe una condena al supremacismo blanco, pero vuelve a encender la polémica»,
  • «Desencuentro entre la justicia y la opinión pública, dificultad de quebrar la arraigada cultura del supremacismo masculino» o
  • «El supremacismo catalán siempre estuvo ahí».

Supremacismo no figura recogido en el Diccionario Académico, pero sí lo están las palabras a partir de las cuales se forma: supremacía (‘grado supremo en cualquier línea’ y ‘preeminencia, superioridad jerarquica’) y el sufijo -ismo (‘doctrina, sistema, escuela o movimiento’, entre otros).

De formación y significado regular, el término supremacismo es plenamente válido, por lo que no cabe censurar su uso en ejemplos como los que se citan.

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[LE}— ‘Pódcast’, adaptación al español

23-05-2018

El término pódcast, con tilde, es la adaptación de podcast, emisión o archivo multimedia, en especial de audio, concebido fundamentalmente para ser descargado y escuchado en ordenadores computadores o en reproductores portátiles.

En los medios de comunicación es muy habitual encontrar frases como

  • «El de Andreu Buenafuente y Berto Romero es el podcast de humor más escuchado de España» o
  • «Los podcast transportarán a los oyentes a distintas partes del mundo, desde los campos de nieve de Alaska hasta las bulliciosas calles de Nueva Delhi».

La voz inglesa podcast se ha formado por acronimia a partir de la marca iPod, uno de los reproductores portátiles más populares, y el término broadcast (‘emisión’ o ‘transmisión’). 

Se trata de un término que admite una fácil adaptación a la ortografía del español: pódcast, con tilde en la o, ya que su pronunciación es llana. Su plural es invariable (un pódcast / varios pódcast), como el de la palabra test.

Por tanto, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir 

  • «El de Andreu Buenafuente y Berto Romero es el pódcast de humor más escuchado de España» y
  • «Los pódcast transportarán a los oyentes a distintas partes del mundo, desde los campos de nieve de Alaska hasta las bulliciosas calles de Nueva Delhi».

En el caso de preferir el término inglés, se recomienda escribirlo en cursiva o entrecomillado, si no se dispone de este tipo de letra, y manteniendo la forma del plural inglés, podcasts.

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[LE}— ‘Arte urbano’, mejor que ‘street art’

19-05-2018

La expresión arte urbano es una alternativa en español a street art.

En las noticias pueden encontrarse frases como

  • «El anonimato es muy común en el street art»,
  • «El street art que invadió las calles en las últimas décadas deja ver un escenario expresivo elaborado» o
  • «Ahora, su street art basado en oscuras siluetas se recorta por primera vez para prestar su voz a la naturaleza».

Este concepto designa todo el arte que se desarrolla en la calle, al margen de los circuitos artísticos tradicionales (a veces de forma ilegal) y que busca dejar un mensaje político, social o cultural en un espacio público. Este arte engloba tanto al grafiti como a otras formas diferentes de expresión artística callejera.

En ocasiones, también se hace referencia a él como arte callejero, aunque se trata de una variante menos extendida.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «El anonimato es muy común en el arte urbano»,
  • «El arte urbano que invadió las calles en las últimas décadas deja ver un escenario expresivo elaborado» y
  • «Ahora, su arte urbano basado en oscuras siluetas se recorta por primera vez para prestar su voz a la naturaleza».

Conviene recordar que, si se desea utilizar street art, lo adecuado es escribirlo en cursiva o, cuando no se dispone de este tipo de letra, entre comillas. 

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[LE}— Cuatro claves para la escritura de verbos con pronombres

17-05-2018

Ante las dudas que genera la escritura de las formas que resultan de unir a un verbo uno o varios pronombres (iros, démonos, pongámoselo, etc.), se ofrece a continuación una serie de claves, en función del pronombre que se agregue.

1. Con el pronombre nos.

— En formas verbales acabadas en -n. Se mantienen las dos enes cuando se añade a una forma verbal terminada en –n: den > dennos, mantengan > manténgannos. Estas formas corresponden al plural con ustedes, mientras que con el singular usted el verbo no acaba en ene y, por tanto, solo hay una: de > denos, mantenga > manténganos. 

— En presente de subjuntivo. Se pierde la s del verbo de la primera persona del plural del presente de subjuntivo: demos  > démonos, y no démosnos. 

2. Con el pronombre se

— Con verbos acabados en -n. No se traslada ni se repite la letra n al final del conjunto formado por el verbo que acaba en ene y el pronombre: sienten  > siéntense (no siéntesen ni siéntensen).

— Con formas verbales acabadas en -s. Se simplifica la s cuando el pronombre se une a una forma verbal terminada en -s y que lleva además un segundo clítico: pongamos > pongámoselo, no pongámosselo.

3. Con el pronombre os

— La –d final en el imperativo. La segunda persona del plural del imperativo vosotros pierde la d final cuando se le añade el pronombre os: sentad > sentaos, y no sentados.

— Idos, mejor que iros. Se considera una excepción la forma idos, segunda persona del plural del imperativo del verbo irse, que mantiene la d. En este caso, también es válida, aunque menos recomendable, la variante iros.

4. Acentuación. Se recuerda que las palabras formadas por un verbo con uno o varios pronombres añadidos al final se acentúan según las normas generales y con independencia de si la forma verbal que las origina lleva tilde o no: pongámoselo (y no pongamoselo, aunque pongamos no se acentúe) o, en el caso del voseo, mantenenos (y no mantenénos, aunque se escriba mantené).

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