[Hum}– Rueda de prensa

En una rueda de prensa:

    «Y díganos, señor intendente, ¿cuáles han sido los resultados del programa experimental de reinserción de reclusos?»

    «Pues hemos tenido una de cal y una de arena. De los dos delincuentes que se presentaron voluntarios para el proyecto, uno ha decidido hacerse abogado, pero parece que el otro quiere seguir por el buen camino»

[Hum}– Cómo llegar al corazón de una mujer

Cuéntase que en el pico más alto del Tibet vivía el hombre más sabio del mundo. Cierta vez, un joven lo buscó para descubrir el camino que le permitiera llegar al corazón de cierta mujer de la que se había enamorado. Cuando encontró al sabio en la cumbre de la montaña, le preguntó:

—Maestro, ¿qué debo hacer para conquistar el corazón de mi amada?

—Apreciado discípulo, conserve en su mente y en su corazón las enseñanzas y los consejos que le daré. Sígalos fielmente, y llegará al corazón de la mujer que ama.

  • Lávese los dientes cada vez que coma algo.
  • No se rasque los testículos frente a ella.
  • Regálele flores y muchos, pero muchos presentes.
  • Levante la tapa del inodoro antes de orinar, y recuerde bajarla después.
  • Lávese las manos cuando salga del baño.
  • No mastique con la boca abierta.
  • No eructe alto o, mejor, no eructe jamás.
  • No sea pedorro.
  • En público, no se limpie los dientes con palillos.
  • Córtese y límpiese las uñas; no se las coma.
  • No hable mal de la madre de ella, y ámela.
  • Use desodorante (que sirva).
  • No diga palabrotas.
  • Ría siempre los chistes de ella.
  • No la cele.
  • Deje que ella tenga celos de usted; ella sí puede.
  • No deje que le crezca la barriga. Es más, no engorde.
  • No demore en el baño, ni lo moj, ni deje talco regado.
  • No permita que los pies le huelan mal.
  • No deje la toalla tirada.
  • No se siente en la mesa sin camisa.
  • No hable teniendo comida en la boca.
  • No diga que ella no sabe manejar (guarde esta verdad sólo para usted). 
  • No llegue tarde a casa; salga de trabajar y vaya a la casa corriendo.
  • No se entretenga con los amigos, o mejor, no tenga amigos, y mucho menos sueñe con tener amigas.
  • No sea tacaño.
  • Déle, cuando menos. dos tarjetas de crédito.
  • No mire a otras mujeres; es más, no existen otras mujeres.
  • No hable de su ex; usted nunca tuvo a nadie antes que a ella.
  • Dígale «Te amo» al menos 24 veces al día.
  • Aprenda a cocinar, y lave los platos.
  • Arregle siempre la cama.
  • Llámela desde cualquier lugar.
  • Deje que ella compre ropa, zapatos, etc., siempre que quiera. Es más. ayúdela a andar durante horas eligiendo lo que quiera comprar.
  • Deje que ella converse por teléfono durante horas.
  • Hable siempre de la relación, aunque no haya nada que conversar al respecto.
  • No ronque. 
  • No vea nunca partidos de fútbol o béisbol; odie esos deportes.
  • Aféitese todos los días para que no la lastime, y no deje los vellitos en el lavamamos.
  • No piense solamente en sexo, pero tampoco exagere. Propóngaselo lo más seguido posible aunque esté cansado. Respete cuando a ella le duela la cabeza, pero, si ella se lo pide, complázcala de inmediato. ¡Ah! y no se vaya a quedar dormido inmediatamente después.
  • Debe gustar de los parientes de ella, hasta de los insoportables.
  • Pase los fines de semana en casa con su suegra y su cuñado, y ría siempre los chistes de él.
  • Nunca proteste por nada.
  • Trabaje poco y gane mucho para poder darle todo a ella, y no se muestre nunca cansado.
  • Diga en todo momento que ella es la mujer más bella que jamás usted vio.
  • Elogie siempre la ropa que ella lleve, aunque sea la del diario.
  • Note siempre que ella se corte el cabello aunque sean sólo las puntas, y dígale que le quedó hermoso.
  • Y, lo más importante, hijo mío,…

El agobiado discípulo giró sobre sí mismo disponiéndose a bajar de la montaña. Al notar su intención El Maestro le dijo:

—¡Espera, hijo mío, vuelve acá, que aún no he terminado!

Y el discípulo contestó:

—Nooooooo, maestro, ¡ahora entiendo por qué hay tanto maricón!

[Hum}— Divorcio es….

Cuando tu mujer decide vivir con tu sueldo pero sin ti.

Cuando te separas de tu mujer y te casas con un abogado.

El mayor problema de nuestro tiempo, después del matrimonio.

Cuando tu media naranja ya está exprimida y comienza a exprimir tus bolsillos.

Cuando pelearte con tu pareja ya es aburrido, y contratas unos abogados para que animen la discusión.

Cuando vas a la “tienda de mascotas” y pides que te cambien la foca por una sirena.

Reanudación de relaciones diplomáticas con rectificación de fronteras.

El único placer del que no disfrutan los solteros.

La pesadilla de las estadísticas, pues por cada 100 matrimonios hay 210 divorcios.

Vida después de la muerte.

Cuando la tranquilidad pasa a costarte el doble de lo que te costaba tiempo atrás.

Por lo que muchos se animan a casarse.

El corrector ortográfico de la vida.

[Hum}— El niño y los zancudos

Un niño que le grita a su padre:

«Papá, ¡los zancudos no me dejan dormir, me están picando!»

A lo que el padre responde:

“Bueno, hijo, apaga la luz y duerme”

El niño apaga la luz, y cuando de pronto entra en su habitación una luciérnaga, grita de nuevo:

«Papá, ¡ahora me están buscando con una linterna!»

[Hum}– Los cinco dedos árabes

La escena ocurre en la casa de un árabe. El hijo le cuenta:

—¡Babá, Babá!, en el colegio me han rebrobado.

—¿Borqué, hijo? ¡Cuéntale a tu badre!

—Borque no sube los nombres de los dedos de la mano, badre! ¿Es que acaso es tan imbortante darles nombres?

—Hijo, yo tamboco los sabía y siembre me las arreglé muy bien. Te contaré cuáles son los nombres de los dedos y borqué es imbortante saberlos:

  • El brimero es el legal, ¡sirbe bara firmar los babeles imbortantes!
  • El segundo es el autoritario, ¡sirve bara dar las órdenes!
  • El tercero es el baginal y se usa mojado, ¡ya sabrás bara qué!
  • El cuarto es el matrimonial, ¡en él te bones el anillo de bodas!
  • El quinto es el buscador, es el que busca en la nariz, busca en las orejas…

—Berdone usted badre, combrendo muy bien lo que usted me enseña, bero no tengo muy en claro bara qué sirve el tercero……

—Ah, el tercero, hijo, te dije que era el baginal. Te lo mojas un boco con saliba y sirve bara basar las báginas: bágina uno, bágina dos,…y así hasta que termines de leer la libro.

[Hum}– Grafitis

a) «La vida está en constante movimiento» (Parkinson)
b) «No hay nada tan importante que no podamos olvidarlo» (Alzheimer)
c) «Mi vida está llena de aspiraciones» (Un asmático)
d) «El día que nosotros gobernemos, todos temblarán» (Los epilépticos)
e) «Vayamos al grano» (Un dermatólogo)
f) «No a la donación de órganos» (Yamaha Instrumentos)
g) «Mi esposa tiene un gran físico» (Albert Einsten)
h) «Yo empecé comiéndome las uñas» (Venus de Milo)
i ) «Nunca pude estudiar Derecho» (El jorobado de Notre Dame)
j) «Siempre quise ser el primero» (Juan Pablo II)
k) «Creo en la reencarnación» (La uña)
l) «Me gusta la humanidad» (Un caníbal)
m) «Estoy rodeado de animales» (Noé)
n) «Eres la única mujer en mi vida» (Adán)
o) «Estoy en cinta» (SCOTCH)
p) «Mi novia es una perra» (Pluto)

q) «Nosotras apoyamos la liberación femenina» (Cárcel de mujeres)
r ) «¡Me encanta ir a la escuela!» (Un piojo)
s) «¡Estoy hecha una vaca!» (Un toro gay)
t ) «Es mejor dar que recibir» (Un boxeador)
u) «A mí lo que me revientan son los camiones» (Un sapo)
v) «Oprimiré a los grandes, ayudaré a los chicos, y levantaré a los caídos. (El sostén)

[Hum}– Viaje en tren de Orense a Sevilla

En el mismo compartimiento de un tren que viaja de Orense a Sevilla van sentados una mujer muy voluptuosa, su bebé, y un gallego.

De pronto el bebé empieza a llorar. La mujer quiere darle pecho pero el niño lo rechaza y sigue llorando, así que la mujer le dice:

“Hijo mío, toma la teta, que si no la tomas tú se la voy a dar al señor de enfrente”.

El niño continúa llorando hasta que por fin se duerme.

A los 15 minutos despierta y vuelve a llorar. La mujer vuelve a ofrecerle el pecho y el niño lo rechaza otra vez y sigue llorando, así que la mujer repite:

“Hijo mío, toma la teta porque si no la tomas se la voy dar al señor de enfrente”.

Y así una y otra vez.

Faltando 15 minutos para llegar a Sevilla, el bebé vuelve a llorar, la pobre madre le ofrece el pecho, el chico lo rechaza y sigue llorando, y ella, por enésima vez, vuelve a decirle:

“Hijo mío, toma la teta, que si tú no la tomas se la voy a dar a ese señor de enfrente”.

Y el señor se levanta de golpe y le dice a la mujer:

“Joder, señora, por el amor de Dios, que se decida de una vez ese mocoso, ¡que yo tenía que haberme bajado en Madrid, coño!”