—¿Y de qué murió tu esposo?
—De envenenamiento
—Pero se ve muy golpeado…
—Ah, sí. Es que no se lo quería tomar
Cortesía de Charo Bodega
Chistes de aquí y de allá
—¿Y de qué murió tu esposo?
—De envenenamiento
—Pero se ve muy golpeado…
—Ah, sí. Es que no se lo quería tomar
Cortesía de Charo Bodega
Mi esposa dice que si volviera a nacer volvería a casarse conmigo.
No entiendo por qué tanto odio. ¿Qué le he hecho a esta mujer?
Llega un tipo a una oficina del gobierno de España pidiendo trabajo. Se entrevista con el Jefe de Recursos Humanos, y durante la entrevista tiene un desliz y dice que carece de testículos.
”No importa”, responde el entrevistador.
El tipo piensa que ha metido la para y dice apresuradamente:
”Pero soy una persona muy capaz”
El entrevistador responde:
“Mire, amigo, el no tener testículos no es impedimento para trabaja; es más, está usted contratado”
”¿Cuál es el horario de trabajo?”
”El horario es de 9 a 5, pero usted puede llegar a las 11 de la mañana”
El tipo piensa que por no tener testículos lo están considerando un minusválido, se molesta un poco y dice:
”Yo ya le dije que no tengo testículos, ¡¡pero capacidad sí la tengo!!”
”Sí, ya sé, amigo, pero como en esta oficina se rascan los huevos de 9 a 10, y a las 10 salen a desayunar, usted no tiene nada que hacer aquí antes de las 11”
—¿Y dice usted que sabe de Historia del Arte?
—Sí, soy un experto.
—¿Y qué opina del Renacimiento?
—Que es imposible, ¡si te mueres, te mueres!
—¡Hola, cariño!
—¿¡Desapareces 16 días porque fuiste a buscar tabaco, y apareces con un “Hola, cariño”?!
—¡Coño, el tabaco! Ahora vengo.
Cortesía de Ramón López
El juez a la acusada:
—¿¡Pero cómo pudo usted matar a su marido después de 45 años de casados!?
—Pues ya ve, lo vas dejando, lo vas dejando….
Llega un italiano al doctor, entra y le dice:
«Ma, dotore, io sono Giuseppe Pastacorta e tengo un problema»
«Dígame, señor Giuseppe, ¿qué problema tiene?»
«Dotore, nella notte yo casi no como: un po de carne, un po de pasta, e luogo ¡¡me subo nella terazza e me mareo!!”
«Ya entiendo. Hagamos algo. Tómese estas pastillitas antes de cenar y en una semana me dice cómo se siente»
«Ma, grazie, dotore. ¡Arrivederci!»
A la semana siguiente vuelve el paciente…
«Dotore, buon giorno. Ma io sigo col mismo problema. Me tomo la pastilla, como un po de carne, un po de pasta, ¡¡me subo nella terazza y me mareo!!»
«Caramba, señor Pastacorta, eso es bien raro porque estas pastillas son las mejores para los mareos. Tómese éstas otras junto con las que le di ayer, y me avisa en una semana»
La próxima semana llega el italiano de nuevo, y con el mismo cuento. Pero mientras le está hablando al médico, entra al consultorio, muy decidida y bastante molesta, una señora que, sin más, exclama:
«Mire, doctor, ¿usted sabe cómo es la cosa? Este italiano sinvergüenza es un mentiroso. En la noche lo que se come no es un poquito de carne y un poquito de pasta, sino un kilo de carne y dos platos de pasta»
Y mirando entonces a Giuseppe exclama:
«Y yo, italiano pendejo, no me llamo TERAZZA. ¡¡Me llamo TERESA!! ¡¡¡¡TE-RE-SA!!!»