[Hum}– ¿Por qué Cristóbal Colón pudo descubrir América?

¡Porque era soltero!

Imaginemos algunos comentarios de una supuesta esposa suya, si la hubiera tenido:

  • Pero no seas ridículo, ¡seguro que justamente tú vas a descubrir esa ruta!
  • Cristóbal, ¡si sigues diciendo que el mundo es redondo te van a tratar de loco!
  • ¿¡Y por qué tienes que estar tanto tiempo fuera de casa!?
  • ¿Quieres hacerme creer que van a ser todos hombres?
  • ¿Y por qué no puedo ir yo?
  • Tú inventas cualquier cosa para no estar en casa
  • Por lo que pueda ocurrir, la llave queda debajo de la maceta
  • ¿Quién es esa tal María que se hace la santa? ¿Y la niña? ¿Quién es esa niña?
  • A mí no me engañas: ¡esto lo tenías planeado!
  • No vuelvas borracho porque duermes afuera, ¿eh?
  • ¿Vas ir con esa ropa? ¡Pareces la sota de copas!
  • Cristóbal, ¡déjame dinero!

[Hum}– Cuatro preguntas

Las cuatro preguntas más duras que nos hacen las mujeres, y sus respuestas.

  1. ¿En qué estás pensando?
  2. ¿Me quieres?
  3. ¿Estoy gorda?
  4. ¿Te parece más bonita que yo?

Lo que hace a estas preguntas tan horribles es que está garantizado que cualquiera de ellas causará una discusión importante, y hasta divorcio, si el hombre no responde apropiadamente, o sea, deshonestamente. Por ejemplo:

1. ¿En qué estás pensando?

La respuesta apropiada a esta pregunta es, por supuesto: «Lo siento si he estado abstraído, querida. Simplemente estaba reflexionando en cuán cálida, maravillosa, cariñosa, profunda, inteligente, hermosa mujer eres, y qué hombre tan afortunado soy por haberte conocido»

Obviamente, esta aseveración no guarda ninguna relación con lo que el tipo estaba pensando en ese momento, que lo más probable es que fuese en una de estas cinco cosas:

  • Fútbol
  • Una mucho más bonita que tú
  • Baloncesto
  • Qué gorda eres
  • Cómo gastaría el dinero del seguro si tú murieses

De acuerdo con un artículo, la mejor respuesta a esta estúpida pregunta la dio uno al que le preguntó su mujer «¿En qué estás pensando?», y él respondió: «Si quisiera que lo supieras estaría hablando en vez de pensando».

Las otras preguntas tienen también una única respuesta correcta pero muchas incorrectas:

2. ¿Me quieres?

La respuesta correcta a esta pregunta es: «Sí»

Los tipos que sienten la necesidad de ser más elaborados, pueden responder: «Sí, querida», o «Claro, mi amor».

Las respuestas erróneas incluyen:

  • «Supongo que sí»
  • «¿Te hará sentir mejor si te digo que sí?»
  • «Eso depende de lo que tú entiendas por amor»
  • «¿Importa eso?»
  • «Umhhhhh,.. sí»
  • «¿Quién? ¿yo?»

3. ¿Estoy gorda?

La respuesta masculina correcta es aseverar, con confianza y enfáticamente: «No, por supuesto que no»

Y entonces dejar la habitación rápidamente.

Las respuestas erróneas, incluyen:

  • «No te llamaría gorda, pero tampoco te llamaría delgada»
  • «¿Comparada con qué?»
  • «Un poco de peso extra te sienta bien»
  • «Las he visto más gordas»
  • «¿Puedes repetir la pregunta? Estaba pensando acerca de tu póliza de seguro»

4. ¿Te parece más bonita que yo?

La pregunta puede venir a flote debido a una ex-novia, una transeúnte a la que tú estabas mirando tan fijamente que casi causas un accidente de tráfico, o una actriz en una película que acaban de ver. En cualquier caso, la respuesta correcta es: «No, tú eres mucho más bonita»

Las respuestas erróneas incluyen:

  • «No más bonita, sólo bonita de una forma diferente»
  • «No sé cómo se llegan a evaluar esas cosas»
  • «Sí, pero tú tienes una personalidad mejor»
  • «Sólo en el sentido en que ella es más joven y delgada»
  • «¿Puedes repetir la pregunta? Estaba pensando acerca de tu póliza de seguro»

[Hum}– A hope

An Amish boy and his father were visiting a mall. They were amazed by almost everything they saw, but especially by two shiny, silver walls that could move apart and then slide back together again. The boy asked,

—What is this, Father?

The father (never having seen an elevator) responded,

—Son, I have never seen anything like this in my life, I don’t know what it is.

While the boy and his father were watching with amazement, a fat, ugly old lady in a wheel chair rolled up to the moving walls and pressed a button. The walls opened and the lady rolled between them into a small room.  The walls closed and the boy and his father watched the small circular numbers above the walls light up sequentially. They continued to watch until it reached the last number and then the numbers began to light in the reverse order.
Finally the walls opened up again and a gorgeous, voluptuous 20-something blonde woman stepped out.

The father, not taking his eyes off the young woman, said quietly to his son:

—Hurry, go and get your Mother, right away!

[Hum}– Del ‘amor’ entre gallegos y argentinos: Científico gallego

Un científico gallego (supuesto negado, claro) estaba haciendo experimentos con una pulga. Le dijo a la pulga:

—¡Salta pulga!—, y la pulga saltó un metro.

Le quitó una pata y le dijo lo mismo, y entonces la pulga saltó medio metro. Y así le fue quitando pata tras pata y anotando en su libreta.

Cuando ya la pulga no tenía patas, le dijo que saltara, y la pulga no saltó. Entonces él anotó

—Pulga sin patas, sorda.

[Hum}– Entre ganaderos

—Ezequiel, ¿sabes que, con el tónico que le han recetado el veterinario, mi toro semental «Fogoso» se monta cada día entre 8 y 10 vacas?

—¡Eso es fantástico! ¿Puedes decirme cómo se llama ese tónico milagroso?

—Pues mira, en este momento no me acuerdo de su nombre, pero puedo decirte que tiene gusto a menta.