[Hum}– Razones (24) por las que las bicicletas son mejores que las mujeres

NotaCMP.- Esto viene de España, y allá se llama «montar» al acto de copular, tal vez porque, en la mayoría de los casos, para la cópula en el mundo animal el macho se monta sobre la hembra.

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  1. Puedes montar tu bicicleta en cualquier momento del mes.
  2. Las bicicletas no dan problemas ni se quejan hasta que algo está realmente mal.
  3. Puedes compartir tu bicicleta con tus amigos.
  4. A las bicicletas no les importa cuántas bicicletas hayas montado antes.
  5. Cuando la montas, tú y tu bicicleta llegan siempre al mismo tiempo.
  6. A las bicicletas no les importa cuántas otras bicicletas tengas.
  7. A las bicicletas no les importa si lees revistas de bicicletas.
  8. A las bicicletas no les importa si volteas a ver otras bicicletas.
  9. Si tu bicicleta se pincha o se pone mala, puedes componerla.
  10. Si tu bicicleta se afloja, puedes apretarla.
  11. Puedes tener una bicicleta negra y mostrarla a tu familia si ningún problema.
  12. No puedes estar celoso del tipo que te arregla la bicicleta.
  13. Si le dices cosas feas a tu bicicleta, no tienes que disculparte para volver a montarla.
  14. Puedes montar tu bicicleta el tiempo que quieras y no se cansa.
  15. Puedes dejarla de montar tan rápido como quieras, y ni reclama ni se frustra.
  16. Tus padres no se mantienen en contacto con tu bicicleta anterior, después de que te hayas separado de ella.
  17. A la bicicleta no le da dolor de cabeza, por lo que siempre puedes montarla.
  18. Las bicicletas no te insultan si no las montas bien.
  19. Las bicicletas nunca quieren una noche de «sólo bicicletas».
  20. A las bicicletas no les importa si llegas tarde.
  21. Nunca tienes que bañarte antes de montar una bicicleta.
  22. Puedes montar tu bici la primera vez que la conoces, sin tener que ir a cenar, ver una película o conocer a su madre.
  23. La única protección que necesitas para montar tu bici es un casco decente.
  24. En una reunión de trabajo puedes hablar, sin que nadie se asuste, de la tremenda montada que le diste ayer a tu bicicleta.

[Hum}– Del ‘amor’ entre gallegos y argentinos: El dilema del cura gallego

Tanto insistió el Padre Genaro, un cura gallego, en los problemas teológicos que le atormentaban, que el Vaticano accedió a su petición de una audiencia con el Papa.

—Verá, Santo Padre, he leído detenidamente las Sagradas Escrituras. Entiendo lo de la concepción de la Virgen María, el milagro de los panes y los peces, la resurrección de Jesucristo, e incluso lo de la Santísima Trinidad. Pero tengo una gran duda.

—Dime, hijo mío.

—¿Qué fue de la carpintería de San José? ¿La vendieron? ¿La traspasaron? ¿Qué hicieron con ella?

[Hum}– Del ‘amor’ entre gallegos y argentinos: Primer sermón del cura gallego

Llegó a la parroquia un curita gallego recién ordenado que, como es natural, quería causar una buena impresión entre sus feligreses, pero, sabiéndose bastante bruto, le pidió al sacristán que se escondiera bajo el púlpito y le corrigiera desde allí cualquier error que él cometiera durante su sermón, que el curita comenzó así:

—Cuando Jesucristo vio que llevaban a Lázaro, ya muerto, en unas parihuelas, se acercó y le dijo ‘¡Lázaro, levántate y anda!’ Y Lázaro se levantó y ANDÓ»

—¡ANDUVO, pendejo!—, le corrigió de inmediato el sacristán.

Y el cura, rectificando, dijo

—Bueno, anduvo pendejo unos días, pero luego ANDÓ.

[Hum}– El ‘face lift’ ajustable

Una mujer cuarentona decidió hacerse cirugía facial, o sea, un face lift.

Teniendo una cuenta bancaria mayor que su ego, consultó con varios cirujanos plásticos antes de escoger el mejor que su dinero podía pagar, y éste le aseguró que, con su nueva técnica, podía darle por muchos años una apariencia joven.

Después de la operación, el cirujano le dijo que tras cada una de sus orejas le había puesto un tornillo con el cual ella podría refrescar su look a medida que pasara el tiempo

La mujer vivió contenta con esto por varios años, pero un día notó que bajo sus ojos había unas incipientes bolsas. Hecha una furia irrumpió en el consultorio del cirujano y a bocajarro le preguntó por qué habían aparecido bajo sus ojos esas odiosas bolsas. El cirujano contestó:

—Señora, no son bolsas, son sus pechos. Y si usted no para de dar vuelta a los tornillos, pronto tendrá barba

[Hum}– Cuándo un hombre debe usar pendiente

Un día, en un hospital, uno de los médicos reparó que su colega, muy conservador, estaba usando un pendiente.

—No sabía que te gustase ese tipo de cosas—, le comentó.

—No es nada especial, es sólo un pendiente—, respondió el colega.

—¿Y desde cuándo lo usas?

—¡Desde que mi mujer lo encontró en el coche la semana pasada y le dije que era mío!

[Hum}– El regateo que explica todo

Adán deambulaba por el Jardín del Edén sintiéndose muy solo. Al verlo así, Dios le preguntó:

—¿Qué te pasa, Adán?

Adán respondió que no tenía a nadie con quien hablar, a lo que Dios le ofreció que crearía para él una compañía que sería una mujer, y explicó:

—Esa mujer recogerá comida para ti, cocinará para ti, y, cuando descubras la ropa, ella la lavará para ti. Siempre estará de acuerdo con cualquier decisión que tomes, y será siempre la primera en admitir que se equivocó si entre ustedes hubiera un desacuerdo. Ella orará por ti, cuidará de tus hijos, y nunca te pedirá que te levantes a mitad de la noche para ocuparte de ellos. Nunca tendrá dolor de cabeza, y te dará amor y pasión cada vez que los necesites.

Intrigado, Adán preguntó:

—¿Y cuanto me costará esa mujer?

A lo que Dios respondió:

—Un brazo y una pierna

—¿Y qué podrías darme por una costilla—, preguntó Adán

El resto es historia.