Hoy en la mañana hice el desayuno y se me quemaron los huevos. ¡Jamás vuelvo a cocinar desnudo!
Cortesía de Antonieta Rodríguez
Chistes de aquí y de allá
Hoy en la mañana hice el desayuno y se me quemaron los huevos. ¡Jamás vuelvo a cocinar desnudo!
Cortesía de Antonieta Rodríguez
—¿En dónde trabajas?
—En el Centro Nuclear de Resonancias Magnéticas con Estudios de Alto Campo.
—¿Y qué haces ahí?
—Café.
Cortesía de Antonieta Rodríguez
Va en un vuelo la azafata repartiendo chicles. El gallego le pregunta:
—Oiga, ¿y para qué es eso?
—Es chicle para que no se tapen los oídos.
Al bajar del avión, el gallego le pregunta a la azafata:
—Oiga, ¿y ahora cómo me saco el chicle de los oídos?
— Mira, Paco, me voy al médico con algunos amigos: Pepe, Jacinto, Esperanza e Isabelita.
—¿Y para qué vas al médico con tantos amigos, Manolo?
—Porque el doctor dice que sólo atiende de 5 a 6.
El matrimonio formado por Berta y Cacho iban a cumplir 25 años de casados. Pensando en eso, de prono Berta le dijo a su marido:
—Chuchi, estamos de aniversario: ¡25 años! Me gustaría hacer algo que hace tiempo no hago.
—Genial: ¡cállate!
En un restaurante, un cliente espera que quede libre alguna mesa. Ve una en la que un hombre cabecea dormitando, así que llama al camarero y le dice:
—Disculpe, camarero, ¿por qué no despierta a ese hombre y le dice que hay gente esperando por una mesa para comer?
—Ya se lo he dicho tres veces y vuelve a quedarse dormido.
—¿Y por qué no lo manda a sacar?
—¿¡Quéeee!? ¡No, qué va! Cada vez que lo despierto, pide la cuenta y la paga.
El matrimonio formado por Berta y Cacho iban a cumplir 25 años de casados. Pensando en eso, de prono Berta le dijo a su marido:
—Chuchi, estamos de aniversario: ¡25 años! Me gustaría hacer algo que hace tiempo no hago.
—Genial: ¡cállate!
Va un «andalú» a Catalunya y le pregunta a un amigo catalán:
—Quillo, ¿cómo se dise edifisio en catalán?
—Edifici—, le contesta el amigo.
—Cohone, ya sé que é difisi, por eso te lo pregunto.
Manolo y Venancia, gallegos ambos.
Venancia está leyendo un libro, y de pronto le dice a Manolo:
—¡Qué descaro! ¡Qué descaro! ¿Te quieres creer, Manolo, que un tal Pablo Neruda ha publicado un libro copiando las poesías que me escribiste cuando éramos novios?