Un hombre muy enfermo espera su diagnóstico. Llega el médico con cara de afligido y le dice:
—Mire, amigo, tendrá que ser fuerte, ¡Usted tiene la enfermedad de McFerson!
—¡Dios mío! ¿Y eso es grave?
—Tomará su tiempo descubrirlo, señor McFerson.
Chistes de aquí y de allá
Un hombre muy enfermo espera su diagnóstico. Llega el médico con cara de afligido y le dice:
—Mire, amigo, tendrá que ser fuerte, ¡Usted tiene la enfermedad de McFerson!
—¡Dios mío! ¿Y eso es grave?
—Tomará su tiempo descubrirlo, señor McFerson.
Al gallego Manolo le acaban de traer la guía telefónica a su casa. A los pocos días viene su amigo, el también gallego Paco, y se la pide prestada. Como un mes después, Paco se la devuelve y le dice a Manolo:
—La verdad, Manolo, no entendí bien la trama del libro, pero ¡qué elenco tan grande que tiene!
Una pareja española, gallego él, está preparando el divorcio. Dice ella:
—Yo me quedo con el crío, Manolo.
—¡Joder! ¿Y eso por qué?
—Pues porque es mío, no tuyo—, dice ella.
—¡Pero si tampoco es tuyo!—, contesta Manolo.
—¿¡Cómo que no!? ¿Y quién lo parió?—, pregunta ella.
—Pos no sé. ¿Recuerdas que el día que nació, estando aún en la Maternidad, se ensució y me dijiste que lo cambiara?
—Sí
—¡Pos lo cambié!
Estando en el aeropuerto con su jefe, y ambos en espera de iniciar un vuelo, el gallego Manolo ve que un hombre se para frente a una máquina de refrescos, le mete 1 euro y saca una lata.
Cuando el hombre se retira, Manolo se acerca a la máquina, mete 1 euro y le sale una lata; mete otro euro y le sale otra; y así lleva ya 15 latas cuando su jefe viene hasta él y le dice:
—Manolo, déjelo ya que se va el avión.
—¿¡Cómo lo voy a dejar ahora que estoy en racha!?
—Cariño, ¡qué bien hueles esta noche! ¿Qué te has puesto?
—Me he lavado los pies.
Primer parroquiano: “Camarero, camarero, queremos un par de vasos de té”.
Segundo parroquiano: “Si, pero que el vaso esté limpio”.
Camarero: “Enseguida vuelvo”.
Al rato vuelve el camarero: «¿Quién fue el que pidió el vaso limpio?”.
La María le dice al gallego Paco, su marido:
—Oye, Paco, ¿por qué cuando lees la prensa cada día comienzas por la sección de necrología?
—A ver si encuentro la nota acerca de mí. Y cuando no la encuentro, ¡me pongo más contento!
—¡Papá, papá, felicítame! ¡Me vine caminando detrás del autobús y me ahorre un euro del pasaje!
—¡Pero qué bruto! ¡Si te hubieras venido detrás de un taxi te habrías ahorrado diez!
Dos gallegos, amigos de la infancia, se encuentran:
—¿Y tú ahora a qué te dedicas?
—Pues tengo una granja con 10.000 palomas.
—¿Mensajeras?
—No, no te exagero.