[Hum}– Basado en hechos

A un almirante británico que afirmaba:

«¡Vosotros los franceses lucháis por el dinero, nosotros los ingleses por nuestro honor!»,

Robert Surcouf, célebre corsario nativo de St. Malo, replicó:

«¡Señor, cada uno lucha por lo que no tiene!».

[Hum}– Flatulencia inoportuna

En una fiesta, un hombre sacó a bailar a una dama, y en pleno baile a ésta se le escapó una sonora flatulencia. Muerta de vergüenza, le dijo a su compañero de baile:

—¡Perdóneme, caballero! Por favor, ¡que esto quede entre nosotros!

Pero el hombre, agitando sus brazos desesperado, exclamó:

—¡No, no! ¡QUE CIRCULE, QUE CIRCULE!

[Hum}– Lo bueno, lo malo y lo feo

Bueno:   Estás de acuerdo con no tener más hijos.
Malo:      No encuentras las pastillas anticonceptivas.
Feo:       Las tiene tu hija.

Bueno:  Tu hijo siempre está estudiando en su cuarto.
Malo:     Encuentras varios casetes porno en el cuarto.
Feo:      Tú apareces en ellos.

Bueno:  Tu esposo entiende mucho de moda femenina.
Malo:     Él usa la ropa.
Feo:      Se ve mejor que tú.

Bueno:  Tu hijo está madurando por fin.
Malo:     Se está acostando con la vecina de enfrente.
Feo:      Tú también.

Bueno:  Tú le das clases de educación sexual a tu hija.
Malo:      Ella se mantiene interrumpiéndote.
Feo:       Haciéndote correcciones.

Bueno:  Tu esposa no te habla en todo el día.
Malo:     Ella quiere el divorcio.
Feo:      Ella es abogada.

Bueno: Tu esposa está embarazada.
Malo:    Son mellizos.
Feo:     Te hiciste la vasectomía hace cinco años.

[Hum}– ¡No pises a ningún pato!

Tres mujeres murieron en un accidente de tráfico y fueron al Cielo. Una ez allí, San Pedro les dijo:

—Aquí sólo tenemos una regla: ¡No pises a ningún pato!

Las tres mujeres entraron al Cielo y vieron que había patos por todos lados; tantos, que casi resultaba imposible no pisar a alguno, pero hicieron lo posible por evitarlo.

Sin embargo, un día una de las mujeres pisó a un paro, y de inmediato apareció San Pedro con el hombre más feo que esa mujer había visto, lo encadenó a la mujer y le dijo:

—Tu castigo por haber pisado a un pato es pasar la eternidad encadenada a este horrible hombre.

Al día siguiente, otra de las tres mujeres pisó accidentalmente a un pato, y San Pedro, a quien no se le escapaba nada, apareció con otro hombre extremadamente feo y lo encadenó a la mujer, dando a ésta la misma explicación que había dado a la primera.

La tercera mujer, que había visto lo ocurrido a sus dos compañeras, decidió que haría lo imposible para que no la encadenaran a un hombre horriblemente feo, así que puso extremo cuidado para no pisar a ningún pato, y lo logró por meses.

Un buen día apareció ante ella San Pedro acompañado del hombre más guapo y atractivo que la mujer había visto: alto, de largas pestañas, musculoso…. Y, sin decir palabra, San Pedro encadenó a la mujer a este Adonis.

Ante esto, la afortunada mujer le dijo al Adonis:

—Me pregunto qué hice yo para que me hayan encadenado a ti por toda la eternidad.

Y el hombre respondió:

—Ignoro lo que hayas hecho tú, pero yo pisé a un pato.