—Mi mujer se ha ido con mi mejor amigo.
—¿Cómo que con tu mejor amigo? ¿Quién es ése?
—No lo sé, pero, sea quien sea, ¡ahora será mi mejor amigo!
Chistes de aquí y de allá
—Mi mujer se ha ido con mi mejor amigo.
—¿Cómo que con tu mejor amigo? ¿Quién es ése?
—No lo sé, pero, sea quien sea, ¡ahora será mi mejor amigo!
—Oye, Manolín, ¿por qué estás siempre de último en tu clase?
—Porque es igual, papá, enseñan lo mismo que delante.
Debido a recortes en el presupuesto, la Seguridad Social enviará por WhatsApp los diagnósticos médicos hechos a los pacientes. Por tanto, es de vital importancia que todos se aprendan los emoticones que al respecto se usarán.
Para ver/bajar el archivo que ilustra muy bien la relación entre emoticón y dolencia, clicar AQUÍ.
Cortesía de Charo Bodega
—Manolo, ¿cuánto tiempo hace que no te bañas?
—Pues,…, déjame pensar,… hace,… ¡hace sólo hace un par de semanas!
—O sea, que hace 15 días, ¡qué asco!
—No, no, ¡hace un par de Semanas Santas!
A un almirante británico que afirmaba:
«¡Vosotros los franceses lucháis por el dinero, nosotros los ingleses por nuestro honor!»,
Robert Surcouf, célebre corsario nativo de St. Malo, replicó:
«¡Señor, cada uno lucha por lo que no tiene!».
En una fiesta, un hombre sacó a bailar a una dama, y en pleno baile a ésta se le escapó una sonora flatulencia. Muerta de vergüenza, le dijo a su compañero de baile:
—¡Perdóneme, caballero! Por favor, ¡que esto quede entre nosotros!
Pero el hombre, agitando sus brazos desesperado, exclamó:
—¡No, no! ¡QUE CIRCULE, QUE CIRCULE!
—Doctor, ¿¡qué tengo!?
—No se angustie más, amigo; cualquier duda la aclararemos en la autopsia.
Bueno: Estás de acuerdo con no tener más hijos.
Malo: No encuentras las pastillas anticonceptivas.
Feo: Las tiene tu hija.
Bueno: Tu hijo siempre está estudiando en su cuarto.
Malo: Encuentras varios casetes porno en el cuarto.
Feo: Tú apareces en ellos.
Bueno: Tu esposo entiende mucho de moda femenina.
Malo: Él usa la ropa.
Feo: Se ve mejor que tú.
Bueno: Tu hijo está madurando por fin.
Malo: Se está acostando con la vecina de enfrente.
Feo: Tú también.
Bueno: Tú le das clases de educación sexual a tu hija.
Malo: Ella se mantiene interrumpiéndote.
Feo: Haciéndote correcciones.
Bueno: Tu esposa no te habla en todo el día.
Malo: Ella quiere el divorcio.
Feo: Ella es abogada.
Bueno: Tu esposa está embarazada.
Malo: Son mellizos.
Feo: Te hiciste la vasectomía hace cinco años.
Tres mujeres murieron en un accidente de tráfico y fueron al Cielo. Una ez allí, San Pedro les dijo:
—Aquí sólo tenemos una regla: ¡No pises a ningún pato!
Las tres mujeres entraron al Cielo y vieron que había patos por todos lados; tantos, que casi resultaba imposible no pisar a alguno, pero hicieron lo posible por evitarlo.
Sin embargo, un día una de las mujeres pisó a un paro, y de inmediato apareció San Pedro con el hombre más feo que esa mujer había visto, lo encadenó a la mujer y le dijo:
—Tu castigo por haber pisado a un pato es pasar la eternidad encadenada a este horrible hombre.
Al día siguiente, otra de las tres mujeres pisó accidentalmente a un pato, y San Pedro, a quien no se le escapaba nada, apareció con otro hombre extremadamente feo y lo encadenó a la mujer, dando a ésta la misma explicación que había dado a la primera.
La tercera mujer, que había visto lo ocurrido a sus dos compañeras, decidió que haría lo imposible para que no la encadenaran a un hombre horriblemente feo, así que puso extremo cuidado para no pisar a ningún pato, y lo logró por meses.
Un buen día apareció ante ella San Pedro acompañado del hombre más guapo y atractivo que la mujer había visto: alto, de largas pestañas, musculoso…. Y, sin decir palabra, San Pedro encadenó a la mujer a este Adonis.
Ante esto, la afortunada mujer le dijo al Adonis:
—Me pregunto qué hice yo para que me hayan encadenado a ti por toda la eternidad.
Y el hombre respondió:
—Ignoro lo que hayas hecho tú, pero yo pisé a un pato.