[Hum}– Divorcio catalán

Jordi llamó desde Barcelona a su hijo Pep que había emigrado a Nueva York, y le dijo:

—Lamento arruinarte el día, pero tengo que informarte que tu madre y yo nos estamos divorciando. Cuarenta y cinco años de sufrimiento es suficiente.

—Papi, ¿de qué estás hablando?—, gritó el hijo.

—No podemos soportar seguir viéndonos —le contestó el padre—. Estamos hartos el uno del otro, y estoy cansado de hablar del tema, así que mejor que tú llames a tu hermana Anna en Chicago para contarle—. Y Jordi colgó el teléfono.

Desesperado, Pep llamó a su hermana, quien, desde Chicago, explotó en el teléfono:

—¿¡Cómo que se están divorciando!? Yo me voy a hacer cargo del asunto.

Inmediatamente, la hija llamó al padre a Barcelona y le dijo:

—¡Ustedes NO se divorcian!. No hagan nada hasta que yo llegue. Ahora mismo vuelvo a llamar a mi hermano y mañana estaremos los dos con ustedes. Hasta entonces no hagan nada. ¿ESCUCHASTE BIEN?—. Y cortó.

El anciano Jordi, colgando el teléfono miró a su esposa y le dijo:

—Muy bien, Ana, todo salió perfecto: los dos vienen a visitarnos y se pagan sus pasajes.

[Hum}– Choque de carreta

Un señor va en su carreta tirada por dos caballos, y un camión se los lleva por delante a todos. Cuando llegó la ambulancia, el hombre, gravemente herido, preguntó:

—¿Qué le paso a mis caballos?

—A los dos tuvimos que sacrificarlos porque se quejaban mucho. Seguro que usted tiene mucho dolor porque está muy herido.

—¡Nooooo, yo como nada! ¡estoy del carajo! ¡me siento mejor que nunca!

[Hum}– Trasatlántico de lujo

Un trasatlántico de lujo viaja por el Atlántico Norte. El capitán reúne a la tripulación y les dice:

Tengo dos noticias que darles, una buena y otra mala. ¿Cuál prefieren primero?

¡La buena!, responde la tripulación.

Bien, la buena es que nos van a dar 8 oscars.

[Hum}– Epitafio

En un pueblo muy pequeño vivía una anciana. A pesar de los muchos años que había vivido, era aún virgen y estaba muy orgullosa de serlo.

Sabiendo que su final se acercaba, fue a visitar al artesano a cargo de hacer las lápidas para las tumbas y le pidió que preparara la suya y le pusiera esto:

“Nació virgen, vivió como virgen y murió virgen”.

Poco tiempo después la anciana falleció y el sepulturero fue a ver al artesano de las lápidas y le recordó lo que la difunta había pedido. El artesano decidió poner manos a la obra, pero, siendo como era un perezoso de mucho cuidado, decidió que lo pedido por la anciana era muy largo y le tomaría mucho tiempo, y simplemente puso esto en la lápida:

“Devuelta sin abrir”.

[Hum}– Selección de personal

Trajeado y vistoso, llega el director de recursos humanos de una importante consultoría a hacer una prueba de selección de futuros trabajadores. Desde la tarima propone a los candidatos el siguiente problema:

“Teniendo en cuenta el volumen que ocupan ustedes, la velocidad del rayo lumínico solar, la aberración del polvo desplazado por la tiza, y las vibraciones emitidas por mis cuerdas vocales, calculen la edad que tengo”.

Todos los candidatos tiemblan ante el problema, excepto uno que levanta la mano y dice de inmediato:

—Cuarenta y cuatro.

Sorprendido, el director le pregunta:

—Y usted, ¿cómo lo sabe?

A lo que el candidato responde:

—Muy fácil. Tengo un hermano que tiene 22 y es medio gilipollas