El señor de la casa llama por teléfono, y atiende la asistenta:
—¿Ha llamado algún imbécil, Maruja?
—No, señor, usted es el primero.
Chistes de aquí y de allá
El señor de la casa llama por teléfono, y atiende la asistenta:
—¿Ha llamado algún imbécil, Maruja?
—No, señor, usted es el primero.
Una señora llega al hospital y le dice al doctor:
—Soy la esposa del Sr. Martínez, que tuvo un accidente de tránsito; me dijeron que lo trajeron aquí. Quisiera saber cómo se encuentra.
—De la cintura para abajo, su esposo no tiene ni un rasguño—, le contesta el doctor.
—¡Ohhh, qué alegría! —dice la señora—. ¿Y de la cintura para arriba, doctor?
—No podemos decirle, señora, porque esa parte todavía no la han traíd
Cuatro damas, amigas de toda la vida, se reúnen para tomar el té, como siempre hacían. Esa tarde, una de ellas dice:
—Chicas, hemos sido amigas desde siempre. Es hora de conocernos a fondo. Yo soy cleptómana. No se preocupen. Yo nunca,… este,… nunca les he robado nada a ustedes.
La segunda dama dice:
—Pues yo les confieso que soy ninfómana. Pero no teman pues yo jamás,… eh,… jamás me he acostado con sus esposos. Ninguno de ellos me gusta.
—Pues miren —dice la tercera dama—, les confieso que soy lesbiana. Ninguna de ustedes me gusta. Yo,… yo, bueno.., yo no voy a arruinar mi amistad de tanto tiempo con ustedes.
La cuarta dama, poniéndose de pie, dice:
—Ustedes disculpen, pero yo soy chismosa y tengo algunas llamadas telefónicas que hacer. Con permiso.
Están dos madres reunidas, hablando, y una le dice a la otra:
—Por favor, ¡dile a tu hijo que deje de imitarme!
—¡Niño! ¡Deja de hacer el idiota!
—¿Qué tiene 2 ojos y 100 dientes?
—Un cocodrilo.
—¿Y 2 dientes y 100 ojos?
—Un autobús del Inserso(1)
(1): Instituto de la Tercera Edad.
Una mujer va al psicólogo:
–Doctor, ¡tengo complejo de fea!
–¿Esta segura de que es complejo solamente?
En el kinder de una escuela religiosa iba a haber una fiesta, y la madre superiora, quien era la directora del plantel, envió con los niños recaditos a todas las mamás con el nombre de algún personaje para que asistieran a la escuelita disfrazadas de ese personaje y así divirtieran a sus pequeños.
Llegado el día, se abrió el telón del teatrito y empezaron a desfilar todas las señoras con disfraces propios de la ocasión. Una iba de conejita, otra de ratoncita, alguna más de florecita, y así todas debidamente disfrazadas.
De pronto, y ante la sorpresa y consternación de todos los presentes, apareció una mamá disfrazada con una falda al muslo, blusa escotadísima, medias negras con liguero visible, malla con raya atrás, bolsa de lentejuelas, zapatos de tacón dorado y punta de lápiz, boa de plumas, y fumando con una larga boquilla.
Muy alterada, la madre superiora le recriminó a dicha señora, preguntándole de su vestimenta:
–¿¡Qué disfraz es ése, señora!?
La señora, sin pizca de vergüenza, le respondió muy tranquila a la religiosa:
–Pues vine con el disfraz que me pidieron en el recado que me enviaron con mi hijo: DE PUTA FINA.
A lo que la madre superiora respondió contrariada:
–¡¡¡¡De PITUFINA, señora, PI-TU-FI-NA!!!!
Dos conocidos se encuentran en la calle, y uno le dice al otro:
—Te veo muy triste, ¿qué te pasa?
—Pues nada, sólo que me parece que todas las mujeres son guapas menos la mía
A lo que el otro contesta:
—Pues tengo el mismo problema que tú: me parece que todas las mujeres son guapas…. menos la tuya.
¿Sabías que hay más aviones en el mar que submarinos en el cielo?
Cortesía de Manuel A. Gutiérrez