[LE}– ‘Mainstream’, alternativas

22/04/2016

El anglicismo mainstream puede ser traducido en español por corriente o tendencia mayoritaria, (cultura) de masas o popular, que arrasa o que causa furor, en función del contexto.

En la prensa, es muy frecuente ver frases como

  • «La cantante no ha cedido a las tentaciones de la industria pop mainstream»,
  • «Su salto al éxito mainstream no llegaría hasta su segunda película» o
  • «Fuera de los circuitos mainstream, lejos de los grandes escenarios…».

El sustantivo inglés mainstream, usado frecuentemente en español también como adjetivo, se define en los principales diccionarios anglosajones como ‘perteneciente a la corriente principal’. En español pueden funcionar como alternativas giros como corriente o tendencia mayoritaria, (cultura) de masas o popular, e incluso otras formas como que arrasa o que causa furor.

Así, los ejemplos anteriores se podrían reformular del siguiente modo:

  • «La cantante no ha cedido a las tentaciones de la industria del pop de masas» o «del pop más popular» o «comercial»,
  • «Su salto al éxito del gran público no llegaría hasta su segunda película» y
  • «Fuera de los principales circuitos, lejos de los grandes escenarios…».

Se recuerda, por último, que en caso de emplear la forma inglesa lo adecuado es escribirla con letra cursiva, o entre comillas si no se dispone de este tipo de letra.

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[LE}– ‘Dépor’, con tilde

22/04/2016

Dépor, con tilde, es la grafía apropiada de esta denominación abreviada de Deportivo (de La Coruña).

Sin embargo, en las noticias futbolísticas es muy habitual encontrar esta variante sin tilde:

  • «Con el Depor al fondo, veremos cómo se da la semana… otra vez muy larga para el técnico del Real Madrid»,
  • «Al Villarreal le toca la lotería ante el Depor» o
  • «El Depor confirmó hace días la llegada del portero croata».

De acuerdo con la Ortografía de la Lengua Española, los acortamientos de los nombres propios, como Nando o Róber a partir de Fernando y Roberto, se acentúan gráficamente «según su propia forma, con independencia de que el nombre propio original lleve o no tilde».

Conforme a este criterio, aunque el nombre original Deportivo no lleve acento gráfico, lo adecuado xorrecto es escribir con tilde la forma acortada Dépor, pues en este caso se trata de una palabra llana terminada en consonante distinta de ene o ese: 

  • «Con el Dépor al fondo, veremos cómo se da la semana… otra vez muy larga para el técnico del Real Madrid»,
  • «Al Villarreal le toca la lotería ante el Dépor» y
  • «El Dépor confirmó hace días la llegada del portero croata».

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[LE}– ‘La primera vez’, no ‘la primer vez’

19/04/2016

Primer y tercer, formas apocopadas de los numerales ordinales primero y tercero, se emplean preferentemente sólo ante sustantivos masculinos.

En la prensa, sin embargo, es frecuente encontrar ejemplos como:

  • «Fue ayer cuando se produjo la primer reacción de uno de los gremios más afectados por la llegada de este nuevo servicio»,
  • «No es la primer vez que el portero muestra su apoyo al conjunto inglés» o
  • «Es la primer vez que el presidente en funciones acude a un Pleno de la cámara para dar explicaciones sobre su gestión política».

Según indica la Gramática Académica, los numerales ordinales primero y tercero sólo adoptan sus variantes apocopadas ante sustantivos masculinos, mientras que se recomienda mantener la forma plena ante los femeninos. Se habla así de el primer piso o el tercer balcón, pero no de la primer planta o la tercer terraza.

Por este motivo, en los ejemplos anteriores lo más adecuado CORRECTO habría sido escribir la primera reacción y la primera o tercera vez: 

  • «Fue ayer cuando se produjo la primera reacción de uno de los gremios más afectados por la llegada de este nuevo servicio»,
  • «No es la primera vez que el portero muestra su apoyo al conjunto inglés» y
  • «Es la primera vez que el presidente en funciones acude a un Pleno de la cámara para dar explicaciones sobre su gestión política».

Se recuerda además que primer y tercer también se usan si hay otras palabras entre el ordinal y el nombre («mi primer gran amor»), aunque es opcional si tras ellos hay otro adjetivo similar unido con y («el primer y último día» o bien «el primero y último día»), tal como explica el Diccionario Panhispánico de Dudas.

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[LE}– ‘Fisicoculturista’ no lleva tilde

01/04/2016

El término fisicoculturista, referido a la persona que ejercita sus músculos intensamente, se escribe junto y sin tilde, y no necesita ningún resalte tipográfico.

En los medios de comunicación encontramos frases en las que fisicoculturista aparece con tilde, como en

  • «La físicoculturista que causa furor en las redes sociales»,
  • «Natalya Trukhina, la físicoculturista de 92 kilos que asombra a Rusia» o
  • «Roger, el asombroso canguro “físicoculturista”».

Cuando dos o más palabras se fusionan para formar una palabra compuesta, sólo la última —caso de llevarla en su grafía aislada original— mantiene la tilde, como en el caso de fisicoquímico, formada por la unión de los adjetivos físico y químico.

En esta misma línea, a partir de físico y culturista se ha creado el sustantivo fisicoculturista, recogido en la vigesimotercera edición del Diccionario Académico. Esta misma obra incluye también los sinónimos culturista y fisiculturista, este último de empleo usual en algunos países hispanoamericanos.

Por otro lado, al tratarse de una palabra gramaticalmente correcta en su formación, no es necesario resaltarla con letra cursiva ni ponerla entre comillas.

Así pues, lo apropiado correcto en los ejemplos anteriores habría sido escribir

  • «La fisicoculturista que causa furor en las redes sociales»,
  • «Natalya Trukhina, la fisicoculturista de 92 kilos que asombra a Rusia» y
  • «Roger, el asombroso canguro fisicoculturista».

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[LE}– Treinta asombrosas palabras que empiezan por la A, para aumentar tu aptitud y tu agudeza

11 ABR 2016

En Verne somos muy de palabras.

En nuestro primer día de vida ya publicamos una lista de cosas que no sabías que tienen nombre, seguida de otra de palabras extranjeras que deberíamos importar. Hemos hablado de etimologías y de frases hechas, y también hemos propuesto algunas palabras que podemos aprender para parecer más cultos (a cargo de Miguel Sosa).

Ahora, y siguiendo el ejemplo de Mental Floss, comenzamos una serie en la que cada lunes peinaremos el diccionario de la Real Academia para ofrecer una lista de palabras llamativas y poco usadas que empiezan con cada una de las 27 letras del alfabeto español.

Es nuestra pequeña aportación al Año Cervantes, en el que se conmemora el cuarto centenario de la muerte del escritor. Comenzamos, claro, por la letra A, cuya grafía procede de la consonante fenicia aleph. Como los griegos no tenían este sonido en su idioma, la usaron para transcribir su alfa, la vocal a.

Acarrazarse. Abrazarse con fuerza. Se usa sobre todo en Huesca.

Acmé. Del griego akmé ‘punta’. Es el “momento culminante. Está en el acmé de su fama”. Y también el “período de mayor intensidad de una enfermedad”.

Adarce. Costra salina que las aguas del mar forman en los objetos que mojan.

Aeronato. Dicho de una persona: Nacida en un avión o en una aeronave durante el vuelo.

Agibílibus. Del latín de agibilibus, que significa “sobre lo factible”. Es la habilidad, ingenio, a veces pícaro, para desenvolverse en la vida. También puede referirse a la persona que tiene agibílibus.

Ajaspajas. Cosa baladí, insignificante.

Alacre. Alegre, ligero, vivo.

Aladar. Mechón de pelo que cae sobre cada una de las sienes.

Albanado/da. Que está dormido. Viene del latín alba, “sábana”. Y procede de la germanía, “jerga o manera de hablar de ladrones y rufianes, usada por ellos solos y compuesta de voces del idioma español con significación distinta de la verdadera, y de otros muchos vocablos de orígenes muy diversos”.

Alcabor. Hueco de la campana del horno o de la chimenea.

Amaitinar. Observar y mirar con cuidado.

Amartelamiento. Exceso de galantería o rendimiento amoroso. Como escribió Francisco de Quevedo en “Túmulo de la mariposa”:

El aliño del prado
y la curiosidad de la primavera
aquí se han acabado,
y el galán breve de la cuarta esfera,
que, con dudoso y divertido vuelo,
las lumbres quiso amartelar del cielo.

Ambuesta. Porción de cosa suelta que cabe en ambas manos juntas y puestas en forma cóncava.

Amok. Entre los malayos, ataque de locura homicida. Da título a una novela de Stefan Zweig. En inglés incluso existe una expresión, to run amok, que significa volverse frenético, perder el control.

Amonarse. De mona, borrachera: embriagarse, perder el dominio de sí por beber en exceso. También, sentirse molesto.

Amoricones. Señas, ademanes y otras acciones con que se manifiesta el amor que se tiene a alguien. Y en desuso, amores o amoríos.

Anagnórisis. Reencuentro y reconocimiento de dos personajes a los que el tiempo y las circunstancias han separado. Reconocimiento de la identidad de un personaje por otro u otros. El ejemplo clásico es el de la Odisea, cuando a Ulises lo reconocen los demás personajes al llegar a Ítaca.

Anhedonia. Incapacidad para sentir placer. La anhedonia de ojos vacíos sólo es una rémora del flanco ventral del verdadero depredador, el Gran Tiburón Blanco del dolor. Las autoridades denominan esta condición “depresión clínica” o “depresión involutiva” o “disforia unipolar”. David Foster Wallace, “La broma infinita”.

Animálculo. Animal perceptible solamente con el auxilio del microscopio. La terminación –culo, del latin –culus, era un diminutivo en esa lengua. También tenemos homúnculo (hombre pequeño) e incluso músculo, del latín mus, ratón, y culus, pequeño: porque a los romanos el bíceps les parecía un ratoncillo bajo la piel. Incluso bermejo proviene de la palabra latina vermiculus, que significa gusanito. El pigmento de este color se obtenía, en fin, machacando cochinillas.

Antuviada. Golpe o porrazo dado de improviso.

Apianar. Disminuir sensiblemente la intensidad de la voz o del sonido.

Aporrar. Dicho de una persona: Quedarse sin poder responder ni hablar en ocasión en que debía hacerlo.

Arcidriche. Tablero de ajedrez.

Ardorada. Oleada de rubor que pone encendido el rostro.

Arrancapinos. Hombre de cuerpo pequeño.

Arrobar. Nada que ver con las menciones en Twitter. Significa embelesar. También, aunque en desuso, robar. Y, por último, enajenarse, quedar fuera de sí.

Como ejemplo, este chiste que cuenta Rosa Montero: «Una ratita, parada sobre sus cuartos traseros, alza la cabeza al cielo y contempla el paso majestuoso de un murciélago con las alas extendidas. Y exclama con arrobada admiración: ‘¡Oh, mon Dieu! ¡Un ange!’».

Asobinarse. Dicho de una bestia: Quedar, al caer, con la cabeza metida entre las patas delanteras, de modo que no pueda levantarse por sí misma. Y dicho de una persona: Quedar hecha un ovillo al caer. Del latín supinare, “poner boca arriba”.

Asperillo. Regusto agrio de la fruta no bien madura, o el que por su naturaleza tiene alguna comida o bebida.

Atafagar. Sofocar, aturdir, hacer perder el uso de los sentidos, especialmente con olores fuertes, buenos o malos. También es molestar a alguien con insufrible importunidad. Y además, estar sobrecargado de trabajo.

Aurívoro/ra. Codicioso de oro. Del latín aurum, oro, y la terminación -voro, que viene de vorare, devorar, y que se usa en los términos que hacen referencia a la dieta de los animales (herbívoro, carnívoro, omnívoro…).

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Texto redactado por Jaime Rubio con aportaciones de Mari Luz Peinado, Héctor Llanos, María Sánchez, Pablo Cantó, Anabel Bueno y Lucía González.

[LE}– ‘Dietismo’, neologismo válido

13/04/2016

Dietismo es una voz bien formada que se emplea para referirse a la tendencia a hacer dietas permanentemente.

En los medios de comunicación, sobre todo en las noticias sobre salud o estilo de vida, se emplea el sustantivo dietismo con cada vez más frecuencia:

  • «La insatisfacción con el propio cuerpo crece junto al dietismo»,
  • «En plena epidemia de dietismo, un paradigma de belleza y delgadez que pone en riesgo la salud» o
  • «Este fenómeno del dietismo crónico ha llevado a investigar sus efectos a largo plazo».

Pese a no figurar aún en el Diccionario Académico ni estar recogido en los principales diccionarios de uso, esta palabra está correctamente formada a partir del sustantivo dieta y el sufijo –ismo. Como explica la Gramática Académica, este elemento puede combinarse, entre otros, con sustantivos, y forma, a su vez, nombres a los que añade el sentido de tendencia, movimiento, doctrina, etc.

Como sucede en muchas ocasiones con otras voces de formación similar, el sustantivo original pierde la vocal final, de modo que de dieta lo adecuado es dietismo, como de propaganda lo es propagandismo.

Así pues, se trata de una voz que no cabe censurar, y su empleo, por tanto, en los ejemplos anteriores puede considerarse plenamente adecuado.

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[LE}– Se rescinden contratos, no personas

12/04/2016

El verbo rescindir se emplea para expresar que un contrato o una obligación se anula o se deja sin efecto, por lo que no equivale a prescindir, despedir o abandonar.

En los medios de comunicación pueden verse en ocasiones frases como las siguientes:

  • «Se decidió rescindir a casi 900 empleados»,
  • «Podría lograr que el jugador rescinda con el Estudiantes»,
  • «El hasta ahora presidente ha rescindido y lo anunciará este miércoles» y
  • «Arabia Saudí rescindirá a España el AVE a La Meca».

Según el Diccionario Académico y otros diccionarios de uso, como el General de Vox, el Clave o el Diccionario de Español Actual, el verbo rescindir significa ‘dejar sin efecto un contrato, una obligación, una resolución judicial, etc.’ y se construye con un complemento que exprese qué es lo que se rescinde.

Es impropio, por tanto, su empleo sin este complemento y atribuyendo al verbo el sentido de prescindir de, destituir, cesar, dimitir, despedir, abandonar, renunciar…, aplicado por lo general a las personas, más raramente a cosas, a las que afecta el contrato que se rescinde.

En consecuencia, en los ejemplos anteriores lo adecuado correcto habría sido escribir

  • «Se decidió despedir/rescindir el contrato a casi 900 empleados»,
  • «Podría lograr que el jugador abandone el Estudiantes»,
  • «El hasta ahora presidente ha dimitido y lo anunciará este miércoles» y
  • «Arabia Saudí rescindirá con España el contrato del AVE a La Meca».

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[LE}– ‘Arruncharse, tinto, taco: así se habla en Colombia’ y ‘¿Cuál es tu colombianismo preferido?’ (2 en 1)

08 ABR 2016

Javier Lafuente

Arruncharse, tinto, taco: así se habla en Colombia

El Festival del Porro de Córdoba, así tal cual, puede sonar a una orgía psicodélica en el sur de España para los amantes del cannabis, pero poco tiene que ver con la realidad, pues ni Córdoba se trata de la ciudad española ni porro, muy a pesar de la Real Academia, significa sólo un cigarrillo de marihuana.

Así se lo plantearon hace poco representantes de este festival colombiano al Instituto Caro y Cuervo. Querían que ese ritmo musical, un baile de pura coquetería del Caribe, la tierra donde el canto es todo, fuese aceptado como lo que significa. Sin duda será una de las acepciones que se incluyan en el diccionario de colombianismos que prepara este centro, encargado de divulgar e investigar la cultura del país.

El proyecto se comenzó a concretar en junio del año pasado, pero nació mucho antes. La investigadora María Clara Henríquez había participado en la creación del Diccionario de Americanismos y sabía de la existencia de un diccionario de colombianismo tanto como de su necesidad por ser actualizado.

Elaborado por los lexicógrafos alemanes Günther Haensch y Reihold Werner, databa de 1993 y, desde entonces, muchas cosas habían cambiado. “Uno se engoma con esto”, es la forma colombiana que Henríquez usa para explicar que su apasionamiento por la variedad lingüística de su país.

El primer aviso de la necesidad de un diccionario de colombianismos la percibió durante su estancia en España. La cara de extrañeza del interlocutor cuando ella pedía un tinto queriendo un café y no una copa de vino, o explicar que prender el carro no suponía incendiar un coche, le sirvió para empezar a hacer su particular selección.

“Todo lo que no entendían sabía que era un colombianismo”, bromea Henríquez, quien durante mucho tiempo apuntó términos y expresiones en libretas donde también guardaba recortes de periódicos.

El diccionario, financiado por el Ministerio de Cultura y en cuya elaboración trabajan actualmente 18 personas coordinadas por Henríquez, estará el listo el próximo año. En la primera se consiguió elaborar un listado de 3.500 palabras y expresiones propias de Colombia. En la segunda, que estará lista para finales de año, el trabajo se centra en recopilar el vocabulario de 10 zonas de Colombia, donde aflora una riqueza lingüística ingente, especialmente en Antioquia y la costa.

La investigadora calcula que se sumarán otras 3.250 palabras, hasta lograr cerca de 10.000 en el resultado final, sin incluir las relacionadas con la flora y la fauna, que irán en un apéndice.

El omnipresente trancón o taco, el atasco diario de muchas ciudades colombianas; charro, una persona o situación aburrida o de mal gusto; embolador, aquél que tiene por oficio limpiar y lustrar el calzado, o arruncharse, algo así como acurrucarse, proveniente de los runchos, mamíferos que se encogen cuando se les va a atrapar, son algunos de los ejemplos que se figurarán en el diccionario.

El requisito básico para confirmar que algo es un colombianismo es que se use en Colombia y que no aparezca en el español peninsular. A partir de ahí se explica su significado y se pone un ejemplo. Las fuentes son innumerables. Del Corpes y el Crea de la RAE han surgido centenares de ejemplos.

Como hay tanto término coloquial, la prensa, sobre todo la regional, y las revistas, son las principales fuentes a las que recurren. También aparecen muchos ejemplos en las cartas o comentarios de Internet, “pero toca seleccionar, porque muchos insultos, maltrato del lenguaje o ejemplos demasiado agresivos que no sirven”.

Para los términos del Caribe, la literatura de Gabriel García Márquez es un pozo sin fondo de ejemplos, mientras que el lenguaje del sicariato y toda la zona antioqueña está muy presente en la obra de Fernando Vallejo. No ocurre lo mismo entre los autores más jóvenes. “No encontramos tantos casos, aunque depende del estilo sí son más costumbristas”, añade la lexicógrafa.

La directora del Caro y Cuervo, Carmen Milán, celebra la acogida que el diccionario ha tenido en el país. “La gente reconoce el gusto por las palabras, se trata de hacer un uso diferente al de la RAE”, comenta Milán, quien recuerda que para que una palabra entre en el DRAE tiene que ser empleada al menos en cuatro países de habla hispana.

Un criterio reduccionista que ha propiciado que algunos países, con México a la cabeza, se hayan lanzado a crear sus propios diccionarios. Para ello reclaman la colaboración de sus habitantes. Un brainstorming, la lluvia de ideas de los anglosajones. Aunque en este caso, lo mejor sería botar corriente con un tintico.

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NotaCMP.- Los términos que resalto en azul se usan también en Venezuela y con igual significado.

08 ABR 2016

¿Cuál es tu colombianismo preferido?

En el equipo de EL PAÍS en Colombia hemos elegido nuestras favoritas. ¿Cuál es tu colombianismo preferido?

Champús m. Cauc. Vall. Bebida elaborada con maíz cocido, azúcar o panela, jugo y trozos de lulo y de piña, y canela. Sentarse a la sombra de dos frondosos samanes a contemplar el ritmo de la ciudad [Cali] disfrutando un champús y unas crocantes empanaditas con ají es un programa para cualquier tarde. (CREA).

Charro, rra. Adj. 1 inf. desp. Referido a una persona o situación, aburrida o de mal gusto. Era una película tan charra que nos quedamos dormidos. 2 Ant. inf. Referido a una persona o cosa, divertida, graciosa. Siempre estaba contando chistes, haciendo bromas, era muy charra.

Dizque. Adv. inf. Al parecer. En ese momento agregué un comentario plagado de malevolencia: dizque aprende álgebra y literatura al mismo tiempo.(CORPES).

Embolador, ras. Persona que tiene por oficio limpiar y lustrar el calzado. Preguntó a un viejo engominado al que un embolador callejero lustraba sus zapatos, qué tenía que hacer para llegar a un sitio llamado Chapinero. (CORPES)

Fría. F. inf. Cerveza. Luego del partido de microfútbol se fueron a tomar una frías para calmar la sed. (Ad Hoc).

Joropo. M. Llan. 1) Baile típico llanero de cortejo en la que la pareja todo el tiempo está tomada de las manos o abrazados y zapatean. Sin sentirse despreciado, les dijo que miraran atentamente cómo se bailaba el joropo, porque la próxima vez no aceptaría una negativa. (web). 2) Ritmo musical de los Llanos Orientales acompañados de cantos agudos e instrumentos como requinto, arpa y maracas. Las primeras grabaciones colombianas de joropos ejecutados con arpa, cuatro y maracas, fueron hechas por Luis Ariel Rey. (web).

Pintado. M. Ant. Café tinto pequeño con un poco de leche. El hombre entró a la cafetería, preguntó por el valor de un “pintado” al notar que no le alcanzaba, entonces preguntó por un tinto. (web).

Separador. M. En una vía pública, franja que separa los carriles por donde transitan los vehículos. La nueva vía consta de dos calzadas, un separador central, andenes laterales y ciclorruta en ambos costados. (CORPES).

Taco. M. 1 Ant. Congestión vehicular. El caos comienza precisamente en la calle cincuenta, y los tacos pueden superar las dos horas desde Itagüí hasta Caldas. (web).

De una. Inf. Con prontitud. No dudes tanto, compra ese computador de una”.

Zangolotear. V. inf. Referido a alguien o algo, moverlo de un lado a otro con violencia, sacudirlo. U. t. c. prnl. Había una tormenta, el oleaje era muy fuerte, así que la embarcación se zangoloteaba de un lado para otro. (Ad Hoc).

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[LE}– Anodino, resiliencia y amor, las palabras más buscadas en el Diccionario en internet

08/04/2016

Resiliencia y bizarro, pero también amor, estado y ciencia fueron algunas de las 71 millones de consultas que «atendió» en marzo el diccionario de la RAE en línea.

Esto representa cerca de un 60% más que las recibidas en meses anteriores, informaron fuentes de la Real Academia Española (RAE).

La 23 edición del Diccionario de la Lengua Española (DLE), publicada en 2014 y disponible online desde octubre de 2015, recibió en marzo 71.134.198 consultas, mientras que hasta ahora eran en torno a los 45 millones de accesos.

«Una de las razones de esta importante subida, de la que estamos muy satisfechos, es la buena acogida de las nuevas aplicaciones gratuitas del diccionario para dispositivos móviles, que cada vez son más utilizados por los usuarios», ha explicado el director de la RAE, Darío Villanueva.

Las palabras más buscadas han sido anodino, resiliencia, amor, feminismo, estado, ciencia, derecho, bizarro, cultura, respeto y conciencia. También han sido muy frecuentes las búsquedas relacionadas con formas verbales que suelen provocar dudas, tales como raer, rayar, haber, echar o hallar.

De los 71 millones de consultas al diccionario de la RAE, el 59,05% se han hecho desde computadores de mesa (desktops) o laptops, y el 40,95% desde dispositivos móviles. El portal de la RAE ha tenido en marzo algo más de siete millones de usuarios únicos, según datos de Google Analytics aportados por la RAE.

Interés de los hispanohablantes

El principal número de accesos fueron desde España (40,8%), México (12,48%), Argentina (7,38%), Colombia (6,58%) y Perú (4,81%). Para la RAE, ha indicado su presidente, «es muy alentador ver que el interés de los hispanohablantes por su lengua no solo se mantiene sino que aumenta mes a mes».

«Estas cifras sobre las consultas al diccionario son la mejor prueba de ello y nos animan muy especialmente en nuestra tarea actual: diseñar la planta y el modelo del nuevo diccionario, que ya no nacerá como libro en papel, aunque tenga también su correspondiente edición impresa, sino como obra concebida digitalmente desde su inicio», ha añadido Villanueva.

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